III.5 Los regalos de Dios. Diálogo sobre el despertar. Tom Carpenter – Yeshua   Leave a comment

imagen corazón en círculo[— Elaboramos aquí poco a poco (hasta reunirlo en un solo texto), dentro de nuestra capacidad, una traducción nueva de este maravilloso texto de transmisión de Yeshua a Tom Carpenter (debido a que lo que encontré traducido contenía varios errores).
— Para más información, listado de entradas, y el futuro PDF con el texto completo, ver el índice de entradas, punto 7 y punto 2B
— En estas traducciones de Carpenter está colaborando conmigo, con algunos consejos y opciones, la persona de este blog]

Diálogo sobre el despertar
(Tom Carpenter, en diálogo con Yeshua)

Capítulo III. Experimentar tus pensamientos

III.5 Los regalos de Dios

El curso habla sobre los regalos de Dios, que satisfacen todas nuestras necesidades. Suelo pensar que se trata de las necesidades de la forma, ¿pero estoy en lo correcto si pienso que esos regalos de Dios no son algo físico?

En realidad los regalos de Dios no son físicos. El regalo de Dios eres tú y todo lo que tú Eres, el alcance que eres tú mismo, que es Su alcance, Su dimensión. Ahora bien, una vez que te es dado, dependiendo de lo que hagas con él, ese regalo te proporcionará el resto de cosas que en este estado físico categorizarías como “regalos”. Te quiero sugerir que una vez que te hayas contemplado a ti mismo más allá de las limitaciones que ahora impones, en absoluto categorizarías esas cosas como regalos. Simplemente serían añadidos; cosas que estaban asociadas a la experiencia que habías elegido tener. Todas las cosas, de forma material o física, son manifestadas a fin de poder ilustrar las experiencias que hayas elegido.

¿Ellas son aspectos de nuestro Ser completo, tal y como Dios nos creó, y que nos permitimos a nosotros mismos reconocer y aceptar?

Permíteme decirte que básicamente el Tú que Dios creó, existe exclusiva y plenamente bajo la forma del Amor. Ahora bien, lo que decidas hacer con el poder de ese Amor es lo que constituye la elección de una experiencia. Y cuando esa experiencia te coloca en un estado mental que te permite creer que estás separado de Dios, que eres menos que lo que Dios creó, entonces, desarrollas un sentido de necesidad. Y entonces comenzarás a buscar algo para satisfacerla. Y así, no dándote ya cuenta de tus propias capacidades para satisfacer cualquier necesidad que tengas, mirarás hacia fuera de ti mismo y pedirás un regalo. Y al pedir aceptas la limitación de quien crees que eres.

No hay nada en la existencia, en cualquier experiencia o en torno a ella, no hay nada que puedas elegir tener, que no esté ya total y constantemente presente en el ámbito o al alcance de esa experiencia. La dicotomía podría parecer ser la de que podrías elegir una experiencia que conscientemente sientes que sería más deseable para ti, una de disfrutar de una vida feliz y llena de alegría, y, no obstante, podría parecerte que para poder lograrla se requerirían más recursos financieros que los que tienes a tu disposición. Lo que querría que entiendas es que si las limitaciones financieras existen es porque aceptas que ese flujo de dinero vaya hacia ti tan libremente como tu creencia pueda permitirlo.

Cualquier cosa que te ayude a llevar a buen término tu experiencia estará presente cuando no tengas limitaciones para recibirla. Solo cuando estás en un estado de sentir que hay necesidad o carencia, y cuando no pones atención en la realidad de la experiencia sino que ves solo una parte de ella, solo así, es cuando sientes que existe una necesidad de hacer algo más que pueda ayudarte a conseguir realizar esa experiencia. Y, en ese momento, te conviertes en alguien muy preocupado por el proceso llamado ‘manifestación’.

Sentir una necesidad de manifestar es algo que sucede cuando te ves a ti mismo deseando algo cuya posesión tu mente racional te dice que está más allá de tu capacidad lógica. Y esta necesidad sucede a menudo que es considerada como una especie de invocación a alguna ley cósmica misteriosa, o como un regalo de Dios que pueda evidenciar Su Amor. Manifestar formas, de cualquier naturaleza, no es algo que ocurra a resultas de la existencia de un “universo abundante”. Tiene lugar porque ahora te experimentas a ti mismo como estando en un universo físico cuyo único fundamento para poder tener forma física es el sentido o significado que le asocies. Por tanto, a medida que surge una necesidad en tu mente, y para poder hacerla parte de tu experiencia física, traduces su sentido en formas.

Estás en un estado perpetuo de manifestación, solo que no eres consciente de ello. Solo puedes ver que esto es lo que está ocurriendo cuando enfocas tu intención sobre ello. Así que a medida que sientas la necesidad de cambiar, adornar o ampliar el alcance de una experiencia, lo único que te aliento a entender es que debe a la vez existir un reconocimiento de que todos los aditamentos que sean necesarios para traer ese cambio en esa experiencia se harán instantáneamente presentes tan pronto como identifiques los parámetros y sueltes todas las limitaciones para su manifestación.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: