VIII.8 / VIII.9 Alzheimer / SIDA. Tom Carpenter – Yeshua (Diálogo sobre el despertar)   1 comment

imagen corazón en círculo[— Elaboramos aquí poco a poco (hasta reunirlo en un solo texto), dentro de nuestra capacidad, una traducción nueva de este maravilloso texto de transmisión de Yeshua a Tom Carpenter (debido a que lo que encontré traducido contenía varios errores).
— Para más información, listado de entradas, y el futuro PDF con el texto completo, ver el índice de entradas, punto 7 y punto 2B
— En estas traducciones de Carpenter está colaborando conmigo, con algunos consejos, revisiones y opciones, la persona de este blog]

Diálogo sobre el despertar
(Tom Carpenter, en diálogo con Yeshua)

Capítulo VIII. La experiencia física

8.8 Enfermedad de Alzheimer

¿La enfermedad de Alzheimer tiene una causa parecida?

Es una forma de retirada del trato con el dolor, cuando la gente alcanza un punto en su vida donde una acumulación de miedo les deja sin ganas de sobrellevar la vida tal y como la están experimentando. Lo más corriente es que el dolor haya sido acumulado a partir de un sentimiento central de rechazo, de repudio, y ese sentimiento permea el resto de experiencias. En otras palabras, cualesquiera que sean las experiencias que estén teniendo, como su percepción se ha visto abrumada por el sentimiento de pérdida de valor debido al rechazo, ven todas sus experiencias como confirmación de este rechazo.

Se desarrolla el sentimiento generalizado de que cualquier experiencia que esté teniendo lugar se daría mejor sin ellos ahí, y por tanto se retiran de ella. En las fases iniciales, hay una tendencia a proyectar su falta de autoestima sobre aquellos de quienes se sienten rechazados, y eso crea ira. La manera en que tratan con su ira a medida que esta es experimentada a través de la percepción de una menguante autoestima, es abandonar, retirarse de esa experiencia. Y cuantas más experiencias así se incluyan en su experiencia total de vida, más dejarán de participar.

El cuerpo, al ser quien refleja el proceso del pensamiento, lo que hace paralelamente es apagar las funciones neurológicas que caracterizan físicamente aquellas actividades de las que se están retirando. Normalmente estas no incluyen todas aquellas cosas que funcionan a partir del sistema automático de respuesta, como puede ser la respiración, el proceso digestivo, o el ser capaces de identificar espacialmente cosas con su visión, pero sí que se apaga en la mayoría de casos la respuesta al dolor, ya que este es el reflejo primario que están intentando evitar. Podrías entonces pensar sobre esto como si fuera un caso de amnesia generalizada.

8.9 SIDA

¿Querrías tratar el tema del SIDA?

Lo primero sería dirigir tu atención al resto de epidemias que han aparecido en este planeta de tiempo en tiempo: la Gran Peste, por ejemplo. En cada caso, siempre estaban asociadas a un gran miedo. El miedo que se incluye en el problema con el virus del SIDA parece ser diferente solo por las implicaciones sociales y porque te ves de forma diferente en medio de todo esto. También hay una sensación de que esta manifestación en particular podría de cierto modo haber sido el resultado de un cierto tipo de castigo social.

Sois capaces de inventar todo tipo de castigos y lo continuaréis haciendo en tanto que os abonéis al concepto de “pecado”, al concepto de un Padre que os vería como niños negligentes y que os castigaría por portaros mal. No es el caso. El virus del SIDA no recibe reconocimiento en la Mente de Dios, tal y como no lo tuvo el virus de la peste.

Por favor, no permitas que lo que socialmente implica, o que cualquier otro significado que parezca surgir alrededor de esta forma de peste, consiga hacer que definas todo de forma diferente, o que distorsiones tu pensamiento diciéndote que esta forma de enfermedad sería diferente del resto.

El SIDA, como el resto de manifestaciones de deficiencia física o de enfermedad, es reflejo de un conflicto interior, lo cual en sí mismo es solamente otra definición para el miedo. La razón de que sea tan difícil de aceptar que una enfermedad como el SIDA es algo manifestado por tus pensamientos, es porque traduces eso en que se trata de algo autoinfligido a propósito. En la medida en que este pensamiento se considera inaceptable, te quedas con la conclusión de que eres una víctima de cualquier enfermedad. Pero de lo que te conviertes en víctima es de tu creencia en que es posible ser víctima. Te diría que cualquier manifestación de enfermedad se trata de la aceptación, dentro de tu marco de pensamiento, de un espacio para lo que no es perfecto. Sobre esto que te digo hay tendencia a decir, “es correcto, lo veo bien, y teóricamente lo puedo asumir, pero, ¿qué pasa con la amenaza que sufren nuestras vidas cotidianamente, aquí y ahora?”

Así que debo decir de nuevo que nada cambiará jamás en tu experiencia a menos que cambies la manera en que la piensas. Lo que podrías considerar como algo teóricamente muy bonito, es lo que te ofrezco en realidad como solución muy práctica, muy “los pies en la tierra”, por así decirlo, para eliminar el problema. ¿Haría esto que desapareciera el SIDA? A medida que reemplazas tus pensamientos de miedo con los que te identifican como una extensión del Amor de Dios, no solo te experimentarás personalmente a salvo, sino que igualmente no encontrarás amenazadoras las elecciones que tus hermanos realizan en sus respectivos sueños.

Hay una tendencia a distorsionar o a cambiar tus conclusiones acerca de lo que ves que está sucediendo basándote en juicios del pasado sobre su relevancia. Te animaría a que entiendas que el problema que tu atención afronta con respecto a cualquier forma de enfermedad, debería llevarte a hacerte esta pregunta, “¿soy una víctima? ¿Existe una fuerza en mi exterior que me puede hacer feliz o poner triste, o que pueda destruir mi vida física?” ¿Piensas realmente que hay diferencias entre creer que existe una fuerza que te puede entristecer o hacerte feliz, y otra que puede destruir tu vida física? Debido a los valores de tus juicios del pasado, querrías ver lo primero como una infracción muy menor, como algo que podrías superar simplemente cambiando de mentalidad y decidiéndote a sentirte bien, pero de la segunda extraerías unas mayores implicaciones, que estarían fuera de tu control. Pero simplemente te estoy diciendo que esto no es así.

Cualquier cosa que albergues en tu mente y que implique que hay una fuerza exterior a ti, te llevará al final a concluir que hay un Dios vengativo. Así que quizá este sería un buen sitio para comenzar. En vez de pensar sobre la enormidad del problema del SIDA, pregúntate a ti mismo lo siguiente, para poder realmente arreglártelas en tu mente con esta cuestión: ¿hay un Dios vengativo? ¿Hay un Dios que sería capaz de darte cualquier cosa que no fuera Amor y la libertad de poder elegir experimentar lo que sea que desearas llevar a tu existencia física?

Te estoy dando una respuesta que te resulta muy difícil aceptar en este momento. Pero en realidad te estoy dando la única respuesta que al final te permitirá llegar a identificar el problema que has planteado.

 

Una respuesta a “VIII.8 / VIII.9 Alzheimer / SIDA. Tom Carpenter – Yeshua (Diálogo sobre el despertar)

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  1. ¡Aire Puro!

    Estoy encantada con estos regalos de Dios.

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