11p. La vía del corazón. Lección 11. Preguntas y respuestas. Jeshua – Jayem (preguntas sobre la caridad mal entendida y la espiritualidad; sobre los niños, las emociones y la educación emocional; sobre educar en la paz, liberación emocional)   Leave a comment

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imagen corazón en círculo[- Para más información, ver el índice, de estos libros de Jayem, en esta web.
– En diciembre 2015 terminé una revisión de la traducción de este primer libro de La Vía (la primera versión la hice en 2014).
– Aunque la traducción había quedado bastante bien, ya ha sido bastante “reparada”. Aún había algunas cosas más o menos claramente mejorables en cuanto a la transmisión del significado del texto en inglés (dentro de que el objetivo es fundamentalmente transmitir el sentido lo mejor posible).
– Para ver el PDF entero actualizado ver el índice enlazado arriba (y la carpeta con todos los textos en Google-Drive que también enlazo en el índice)]

Lección 11. Preguntas y respuestas

Pregunta: me gustaría que Jeshua tratara la cuestión que me planteó alguien que no sigue nuestro camino, nuestras creencias. Esta persona decía, “el mensaje de Jeshua tiende a privatizar la espiritualidad y la acción correcta. Uno podría fácilmente olvidarse de nuestra responsabilidad por los pobres y oprimidos, o convertir esta responsabilidad, que es algo natural, en algo sobrenatural”.

Respuesta: ciertamente, querido amigo, nos manifestamos en esta hora con una gran alegría por poder hablar sobre esta cuestión. Porque ciertamente es una cuestión que ha sido planteada por muchas, muchas mentes, en muchas épocas. Pues como ves, en la mente humana, se tiene la tendencia a separar la espiritualidad en dos campos.

Siempre han existido quienes buscaron separarse a sí mismos de la cultura, de la comunidad, de la vida diaria, y corrían a sus cuevas y monasterios para poder buscar allí una relación puramente interior con Dios. Ahora bien, no tiene nada malo crear una relación puramente interior con Dios, puesto que esa es la Verdad de tu Realidad fundamental.

Sin embargo, cuando la mente alberga la percepción de que, para poder descubrir a Dios, debe separarse de eso que percibe que es el mundo, esa mente está ya comenzando su búsqueda partiendo de una premisa fútil. Porque esto significa que uno es de todas maneras la víctima del mundo, y que el mundo alberga el poder de separarte del reconocimiento de la presencia del Amor.

Ahora bien, en el otro campo se encuentran aquellos que desearían creer que la espiritualidad genuina conlleva estar siempre implicado en la búsqueda de alguien a quien ayudar o a quien arreglar. Pero esto también es, en sí mismo, solamente una expresión de la consciencia egoica.

Solo si hago algo por los demás, puedo confirmar lo que valgo —y no solo para mí mismo, no solo para Dios, sino para mi prójimo, que podría contemplar todas las grandes obras que hago. Así que, en realidad, déjame que corra a alimentar al hambriento, vestir al desnudo y dar abrigo al que tiene frío. Y, por supuesto, siempre que reúna a mis amigos en un cóctel, les permitiré saber qué es lo que he estado haciendo durante toda la semana.

Ambos enfoques se basan en el egoísmo. Ahora bien, en el último tenemos a quienes quieren dar un servicio a otros, y que perciben que la espiritualidad requiere sacrificar tiempo, energía, dinero —no importa lo que sea en tanto que la idea de sacrificio esté, podríamos decir, satisfecha. Quiero ahora comentar contigo que ninguno de estos enfoques es genuinamente lo que podríamos llamar espiritualidad.

Cualquiera —cualquiera— que haya tenido jamás contacto con lo que enseño, no solo a través de este mi querido amigo, sino a través de cualquier otro de los numerosos canales o amigos con quienes estoy comunicando en tu mundo… cualquiera que se dignara a leer Un curso de milagros… o quienquiera que fuese que leyera las declaraciones subrayadas en rojo* en vuestras Santas Biblias (algunas de las cuales fueron realmente lo que enseñé), entonces, lo tendrían bien difícil para poder pasar por alto las enseñanzas más fundamentales que ofrecí.

Primero de todo, el mayor de los regalos, la forma más elevada de servicio que jamás pudieras darle a otro es asumir la responsabilidad por tu sensación subyacente de estar separado de Dios, y rectificar esa percepción errónea. Por ahí es por donde la espiritualidad necesariamente comienza. Pues, hasta que no sea logrado esto, todo lo que hagas en el mundo estará empañado de egoísmo. Quienes luchan por la paz harían mejor primero estableciéndose en una verdadera paz dentro de ellos mismos.

Aquellos que buscan servir al hambriento harían mejor nutriéndose a sí mismos hasta que estuvieran llenos, pero no llenos de lo que satisface al cuerpo, sino de lo que satisface al alma. Porque solo cuando el alma es llevada a un perfecto alineamiento con su unidad restablecida con Dios, puede la Sabiduría de Dios informar esa alma, esa persona, y pueden sus acciones servir verdaderamente al bien más elevado. Sin ello, meramente se usarán las ideas aprendidas del mundo, y se intentará ser el hacedor y el ejecutor del servicio.

Esto se basa en la asunción de que uno sabe lo que necesitan sus hermanos y hermanas. Por tanto, si ves a alguien hambriento y sentado al otro lado de la calle, diciendo,

Oye, dame unas pocas monedas para que pueda seguir, y comer.

Si percibes la espiritualidad como un deber frente a los oprimidos, los pobres y los hambrientos, irás inmediatamente a ver qué puedes hacer por esa persona, basándote en su petición. Y, más importante, basándote en lo que percibes que va mal.

Pero, ¿cómo podrás saber que tiene algo de malo el que un alma haya elegido crear una situación en la cual no tiene trabajo, ni hogar, ni amigos? Recuerda siempre que cada mente crea literalmente su experiencia de vida en este dominio. No hay tal cosa como el abuso, la victimización. Y la opresión no procede de afuera. La opresión es una percepción creada dentro de esa mente. Cualquiera que contemple la historia de la humanidad puede reconocer muchos ejemplos, de entre las situaciones llamadas “opresivas”, en los cuales los individuos simplemente han elegido dejar de ser oprimidos y se han puesto en marcha con libertad y dignidad, incluso dirigiéndose hacia lo que parecía ser la muerte.

Por tanto, querido amigo, entiende bien esto: la relación es el medio de tu salvación. Pero la relación fundamental que debe ser rectificada, nutrida, sanada, cultivada, es tu directa e inmediata unión con, y comunicación con, tu Creador. Cuando esta es establecida, el alma descansa en perfecta paz. Se trasciende de lejos el impulso a ser el hacedor y el ejecutor. Se contempla un mundo completamente perdonado, y, en tu forma de decirlo: “te libraste de la quema”.

Ya no se mira más hacia fuera y se ve un mundo que debería ser salvado. No se mira más hacia fuera para ver un mundo atribulado. Uno meramente se convierte en el servidor de la extensión del Amor, y no pretende saber de antemano en qué debería consistir esto. Pero, en cada momento y con cada respiración, esa mente solo se pregunta, adentro,

Padre, ¿qué quisieras que hiciera hoy? ¿Cómo podría ser de servicio a medida que tu plan para la Reconciliación es logrado en la consciencia humana?

Se aprende entonces a escuchar esa Voz Interior, que bien podría perfectamente decirnos,

Quiero que construyas albergues en cada ciudad del mundo. Comienza ahora.

La misma Voz podría decirte,

Ve y siéntate en el parque hoy; olvídate del mundo. Respira profundamente el Ángel del Aire. Permite que los Ángeles del Sonido de las Aguas Deslizantes inunden tu alma y sanen tu cuerpo. Nútrete a ti mismo hoy. Ve y mira una película, juega con tus amigos, lee un buen libro, toma una taza de té.

Aquellos que creen que la espiritualidad depende de cuánto servicio se les dé a los oprimidos, puede que nunca hayan escuchado la Voz que dice,

Inclúyete a ti mismo en el círculo de tu Amor.

Por tanto, el despertar requiere que se retiren todos los vestigios de la mente mundana, y que uno descanse en aquella Perfecta Verdad que puede informar la acción perfecta, la acción correcta, a través tuyo. De nuevo, la clave de todo lo que estoy diciendo se encuentra en esto: sin el proceso de interiorización donde cultivas la sanación de esa percepción errónea que tienes, de la percepción de que habrías podido en algún instante estar separado de Dios, sin cultivar un profundo amor por ti Mismo —no el amor del ego, sino el amor del Ser, de ti Mismo—, sin eso… nunca se puede alcanzar el profundo silencio que se requiere para poder escuchar la Voz del Confortador. Mas solo esa voz, solo la mentalidad correcta en ti, puede informar perfectamente tus acciones en el mundo.

Por tanto, quien me sigue, ciertamente que viaja al desierto cuarenta días y cuarenta noches, y deja a sus amigos y a sus discípulos, a sus negocios y a sus socios, para marcharse y estar solo en oración, cultivando diariamente el proceso de buscar primero el Reino… para que todo el resto de cosas, incluyendo cómo vas a servir, te puedan ser dadas por añadidura. No pienses por tu cuenta, sino que ama lo bastante al Ser, al Yo, como para poder rendirte y entregar el mundo en manos de Dios. Y no consideres el mundo como un lugar que necesita que lo arregles. Pues por tu cuenta, no puedes hacer nada. Soy la vid y tú eres las ramas. Recuerda siempre que, sin la Mente de Cristo morando en ti, tú no puedes hacer nada por tu cuenta. Y tu servicio, por muy loable que le pueda parecer al mundo, no significa nada.

Pregunta: entiendo que el camino de los pobres y oprimidos es su camino. Sin embargo, ¿cuándo y cómo entenderán, comprenderán, que no son víctimas? ¿Y cómo podrían participar también en el abrazo de la ascensión? ¿Tenemos la responsabilidad de llevarles el mensaje, de ayudarles espiritual y físicamente a romper las cadenas? Siento necesidad de compartir el Amor. ¿Cómo ha de hacerse?

Respuesta: querido amigo, cuando ves alguien a quien percibirías como pobre, hambriento u oprimido, primero detente y mira dentro de ti. ¿Qué parte de ti se siente pobre? ¿Qué parte de ti te percibe como hambriento? ¿Dónde, dentro de tu propio ser, te sientes oprimido? Y entonces, da los pasos necesarios para poder rectificar esas percepciones, sanando esas energías en tu vida. Y cuando de nuevo contemples a otra persona, cultiva siempre primero la capacidad de ver la esencia misma de su alma. Porque ellos son pura consciencia, pura divinidad. Son como el rayo de luz solar para el sol, y además, con un libre albedrío perfecto en sus elecciones. Su travesía ha sido tan larga como la tuya, e igual de variada. Por tanto, cuando los contemples, contémplalos en la Luz de Dios y mantenlos ahí.

¿Por qué es importante esto? No es solo una gimnasia mental. Porque, tal y como veas a otro, así te verás a ti mismo. Y tal y como te veas a ti mismo, entonces, también así tu hermano te va a ver. Si deseas ayudar a otro sin verte empujado por su percepción errónea de que el sufrimiento es obligatorio, entonces, ¡comprométete a ser la encarnación de quien ha despertado a la Verdad, y la vive, la respira, la representa, la piensa, y la habla sin cesar!

Ahora bien, ¿y cuándo querrán venir ellos, a quienes percibes como oprimidos? Ten por seguro que en cualquier momento dado, si ves alguien apoyado en la pared de la acera, sosteniendo una pequeña taza, diciendo,

necesito algo de dinero,

entonces, solo necesitas ir adentro y preguntarle al Espíritu Santo,

¿Es apropiado que yo ahora preste algún tipo de servicio a este mi hermano o hermana?

La respuesta no te será ocultada.

De nuevo, eso nos devuelve al punto de no pensar por tu cuenta, sino al de entregar toda decisión al único Maestro y Guía que te fue dado, el puente entre el Amor del Padre y el espacio de tu alma: el Espíritu Santo. ¿Cuándo se levantarán ellos de su hibernación? Querido amigo, ¿cuándo lo harás de la tuya? Puede que no recuerdes esa hora y ese día, pero hubo un momento, en tu consciencia —y quizá ni siquiera haya sido en esta encarnación—, en el que algo cambió, y se tomó la decisión de no aceptar más limitaciones, de no aceptar el dolor y la culpa que implican percibirte a ti mismo como separado de la Fuente de tu creación.

Por tanto, reconoce bien que ni tú, ni nadie, y ni siquiera yo, puede forzar a otro a levantarse. Y nadie puede hacerlo por otro. Puedes, desde luego, escuchar la guía del Confortador, de modo que el Amor sea extendido a través tuyo de forma apropiada en todos y cada uno de los momentos. Y entonces, libérate a ti mismo de apegarte a esa extensión, cualquiera que sea —ya sea una moneda dorada, una comida, o un nuevo Mercedes. No importa. Puede que simplemente sea una sonrisa amable. Pues en tanto que elijas extender el Amor, primero morando en la Verdad de que tú eres realmente la presencia del Amor, habiendo sido hecho a imagen de Dios, le das a tu hermano o hermana la oportunidad de reconocer la presencia del Amor, y de decidir de nuevo por sí mismo o sí misma.

Y si te ves guiado a alimentarlos, entonces prepárales una comida. Permite que se la coman, pero no te apegues al fruto de esa comida. Contémplalos en su esencia, ámalos, y vive tu vida en plenitud. Demasiadas veces se busca ayudar a los demás cuando todo lo que se consigue con ello es realmente oprimirlos, pues no se les capacita para asumir su responsabilidad por las elecciones que han hecho y por los efectos que han resultado de ellas.

No des indiscriminadamente dinero a quienes digan,

Oh, estoy arruinado. ¿No tendrás un billete de 5 que te sobre?

Ve adentro y pregunta,

¿Está justificada mi necesidad de ser quien ayuda y arregla? ¿Puedo entregar esto, y simplemente preguntarle al Espíritu Santo, “qué querrías que hiciera o dijera”? Estoy completamente desapegado de mi necesidad de servir.

¿Cuándo se levantarán y se percatarán de la ascensión? Cuando lo decidan, igual que tú. ¿Y cómo extiendes Amor? Querido amigo, dándote ese Amor primero a ti mismo. Porque si tú no estás plenamente alimentado, no puedes alimentar a otro. Por tanto, almacenad para vosotros mismos esos tesoros que están en el Cielo. Es decir, cultivad la consciencia elevada. Limpiad y purificad el instrumento de comunicación que es el cuerpo. Hacedlo brillar tan radiante, tan hermoso y tan sano como deseéis que esté. Crea abundancia en tu propia vida. Siéntete rico y abundante en Amor de Dios, de modo tal que tu copa pueda rebosar de forma natural y orgánica.

Si hay dos hambrientos, es sabio que uno se levante y aprenda a alimentarse a sí mismo. Entonces, el Espíritu Santo podrá utilizar tus dones y emplear tu poder para ayudar con un servicio genuino a los demás.

Pregunta: Jeshua, ¿cómo se puede enseñar a los niños pequeños la paz y el Amor, cuando están representando su miedo y su ira?

Respuesta: querido amigo, la respuesta en sí misma podría ciertamente durar todo un año. Sin embargo, dentro de esta hora, podríamos decirte esto: cuando percibas a un niño representando su ira, su miedo, o lo que sea, no te olvides de preguntarte primero a ti mismo: ¿estoy seguro de que esto es algo suyo, solo porque esté siendo expresado donde su cuerpo parece estar? Porque, ten por seguro que los niños vienen a este mundo centelleantemente limpios. Son muy transparentes —muy transparentes y muy, muy sensibles. Por tanto, si hay emociones que los padres no estén tratando dentro de sí mismos, si hay una falta de comunicación entre los padres, si hay ira reprimida en la madre o en el padre, entonces, ciertamente, el niño lo sabrá, y a menudo comenzará a representarla inconscientemente, ya que nadie más se está tomando la molestia, podríamos decirlo así: de “barrer la casa” y ser honesto. Entonces, primero pregúntate a ti mismo: ¿cómo sé si es su ira? Pregúntale al Espíritu Santo,

¿Cuál es la fuente de esto?

La respuesta no te será ocultada.

Ahora bien, ¿cómo ayudarles? Cuando percibas enfado en otro, primero asegúrate de que estás libre de eso dentro de ti mismo. Entonces, al contemplar al niño, recuerda que ese niño es perfectamente libre, ahora. Pregúntate a ti mismo: ¿su ira, su representación, toca mi fibra sensible? ¿Puedes darle el espacio y la libertad para representar esa ira, para mover esa energía de una manera que sea saludable y útil? Puedes permitirles hacer eso? Y transmíteles que,

¡Esto parece algo muy divertido! ¡Quizá me una a vosotros!

Y comienza a mover tu cuerpo de la manera en que lo hagan ellos. Haz los sonidos que estén haciendo. Y háblales sin rodeos como un adulto. Deja de hacer ñoñerías a los niños, porque ya eran tan ancianos como tú en el momento de nacer. Diles, con perfecta claridad, en un lenguaje adulto,

La ira es algo perfectamente válido. Vamos a entrar en ella y veremos cómo se siente en el cuerpo.

Diviértete ahí. Hazlo tan emotivamente como sea posible. Y encontrarás que, en un abrir y cerrar de ojos, la irá cambiará, y los niños comenzarán a sentir una sensación de juego. Porque sabrán que han sido aceptados, y que su manera de ser no tiene nada de malo. El hecho de que no se ajusten a las percepciones adultas no los convierte en alguien equivocado o malo.

¿Cómo, entonces, enseñarles paz? Siendo tú pacífico. ¿Cómo entonces les enseñas a cultivar paz? No escondiendo de ellos tus propias emociones, viviéndolas honestamente —no de manera hiriente, sino honestamente.

Sí, ¡me estoy sintiendo enfadado justo ahora! Esto hace que mi estómago se tense y mis hombros suban hasta las orejas. Mis nudillos se ponen blancos. ¡Y solo quiero patalear!

Bien, ¡pues hazlo justo ahí, frente a ellos! Y, según comienzas a sentirte mejor, puedes sonreír y decir,

¿Veis lo fácil que es? Creo que ahora ya estaré simplemente en paz.

Entonces, recordad siempre que el mayor de los regalos que podéis darle a un niño es ser la encarnación viviente, y el modelo, de alguien que no niega ni reprime su humanidad.

Querido amigo, cada relación es una relación de enseñanza y de aprendizaje. Por tanto, cuando un niño parezca estar representando su ira, primero dale el espacio para hacerlo, y observa. ¿Cómo mueve su cuerpo? ¿Solo la vive en su cabeza? ¿O todo su ser se ve envuelto en ella? ¿Qué puedes aprender del niño?

Y cuando la ira se haya calmado, siempre, siempre, siempre abrázalos, al menos metafóricamente. Permíteles saber que les amas. Permíteles saber que valen. Permíteles reconocer que sí, que tú también sabes que a veces es un poco duro estar en el mundo, y que agradeces su presencia en tu vida porque estás comprometido a aprender de ellos tanto como lo estás en enseñarles.

Dejad —todo el mundo que pueda oír estas palabras en tu planeta— dejad de tratar a los niños como gente de segunda clase, como incapaces. ¡Su consciencia es clara y brillante! Habladles como adultos. Vivid como adultos maduros en vuestras relaciones con ellos. Intenta darle, a este consejo, una oportunidad, querido amigo. Hay mucho aquí para ti, si tan solo accedes a cultivar el tesoro que contienen estas palabras.

___
* hay ediciones que marcan en rojo las palabras que en la Biblia se atribuyen a Jesús.

 

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