12. La vía del corazón. Lección 12. Jeshua – Jayem   Leave a comment

En el siguiente audio está la lección y la sección de preguntas y respuestas:
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imagen corazón en círculo[- Para más información, ver el índice dedicado a este libro en esta web. En él se puede encontrar el enlace al libro completo en formato texto.]

Lección 12

Ahora, comenzamos.

Y de nuevo, saludos para vosotros, queridos y santos amigos.

Una vez más venimos a morar contigo. Una vez más venimos a celebrar contigo. Una vez más, venimos a morar con la Santa Mente que es la Filiación. Venimos a morar con nuestros hermanos y hermanas, y venimos como hermanos y hermanas. Y ciertamente, venimos a morar en ese proceso por el cual la Filiación está recordándose a Sí Misma como el Hijo —lo cual es digno de contemplarse. Ciertamente, queridos amigos, soy alguien que viene para, en esta obra en concreto, servir como portavoz principal, y así, a través de este mi querido hermano, compartir contigo lo que ya está dentro de ti.

Vengo —venimos— para unirnos contigo, que has elegido responder a una cierta llamada para hacer prosperar una expresión creativa que pueda significar, para el mundo, la sola Verdad que puede liberar este mundo. ¿Liberarlo de qué? Del miedo, y de todas las criaturas que el miedo engendra: culpa, deshonestidad, indignidad, limitación, la necesidad de sufrir, el juicio… y la lista sigue y sigue.

Pero, al final, cuando un jardinero busca mejorar la calidad del suelo del cual quiere que salgan sus flores, el jardinero no se pierde considerando los significados y los efectos de las malas hierbas, es decir, de lo que está en la superficie, sino que más bien se da prisa por quitarlas de raíz. Y cuando la raíz ha sido extraída, los efectos de esa mala hierba ya no pueden verse.

Por tanto, en Verdad, venimos no ya para mejorar lo que podríamos considerar como la superficie del jardín, la superficie del terreno, sino para llegar a la raíz que reside profundamente dentro de la mente, en la profundidad que hemos llamado corazón, o alma. Todo lo que intentamos hacer está entonces dirigido a desarraigar la mala hierba que es ese miedo que ha hecho su hogar en lo más profundo de vuestro ser.

Y en este año que hemos pasado juntos, tal y como reconocéis el tiempo, hemos intentado compartir contigo lo que hemos decidido llamar La vía del corazón, que ha requerido (para quienes habéis participado realmente) una cierta devoción, la necesaria como para poder extraer la sabiduría que se os ha ofrecido. La vía del corazón ha sido diseñada para sortear lo cognitivo, la mente pensante, y para extraer las raíces de miedo que moran en lo profundo de la mente, y que, por tanto, residen en un lugar que es, en líneas generales, lo que llamaríais inconsciente. Todo lo que hacemos persigue la disolución de esa raíz en lo más profundo de vuestro ser.

No podemos hacer esto por ti, solo podemos hacerlo contigo. Pues nunca se puede forzar nada en la mente del Hijo de Dios. El Espíritu Santo no hace esfuerzos por usurpar, por quitarte, tu libertad. Pues en tu libertad reside todo el poder del Cielo y de la Tierra. Y la Gracia no desciende hasta que tu Padre reconoce que estás dispuesto a prepararle un lugar donde recibirle. Y por eso es que, en el proceso de sanación y despertar, no es necesario buscar el Amor. Solo es necesario preparar el lugar, el suelo, decidiéndose a descubrir los obstáculos puestos al Amor, que esencialmente son todos miedo, estando dispuestos a aflojar aquella raíz para que pueda ser eliminada del jardín de tu consciencia.

Y entonces, aquella Lluvia de Gracia que purifica, que transforma, despierta, y que lleva la Consciencia Crística a la mente, puede descender con gentileza. Pues cuando la lluvia cae sobre un terreno duro, golpea el suelo, y esto hace que se deslice tierra fértil fuera del terreno. Así, el jardín se queda estéril. Pero el jardinero sabio, que ha ablandado el suelo, que ha metido ahí sus manos y ha comenzado a sacar las raíces para cribarlo y hacerlo suave, abierto y poroso, con la intención de que dé un bello jardín, ciertamente que será asistido entonces por la Lluvia de Gracia que cae con suavidad, sin que que haya sido algo “ganado” —pues es dada gratuitamente.

Este año, Gotas de Gracia os han sido ofrecidas en todos y cada uno de vuestros meses. Algunos las habéis recibido; otros no han prestado atención. Algunos están esperando a poder penetrar en los niveles más profundos de la consciencia a medida que continúan con la disposición a soltar el miedo. Y repentinamente, una Perla de Gracia que aún no ha sido recibida se hundirá profundamente. Y el reconocimiento llegará; el despertar llegará. Y repentinamente os encontraréis a vosotros mismos diciendo,

Un momento. Esta intuición, esta visión, esta constatación que acabo de tener, suena como alguna de esas cosas que estaban en la lección número uno. Mmm, creo que volveré a leerla o a escucharla. ¡Y sí! ¡Ahí está! Me pregunto cómo es que no presté atención la primera vez.

Este es simplemente el proceso natural, en el cual las Gotas de la Lluvia de Gracia aún no tenían un lugar donde poder ser recibidas.

Entiende entonces —y esto es de gran importancia en tanto que nos movemos hacia el próximo año— que todo aquello que haya de ser revelado a partir de este punto, depende del jardinero, de cómo de bien haya este cultivado la tierra con las herramientas que le han sido dadas. Si no han sido empleadas, el suelo sigue duro, y las gotas de lluvia se marchan y se estancan en los laterales del jardín, esperando a que el suelo esté preparado de forma apropiada. De entre todas esas gotas que pueden continuar, y que continuarán sirviéndote mucho, la que más te servirá será aquella de morar como Cristo, observando todo lo que ves, todo lo que sientes, todo lo que piensas, como si solo un Cristo perfectamente Despierto es Quien estuviera sentado en esa silla.

Sé que esto suena demasiado simplista para ti, pero el camino es fácil y sin esfuerzo. La complejidad nace del mundo, y no de la Mente de Dios. Por tanto, continúa a gusto con esa práctica, y permite que ella constituya el fundamento con el cual se prepara el suelo y las raíces del miedo son aflojadas —incluso de maneras que no puedes comprender con la mente pensante. Pues las raíces del miedo no son meramente ideas. Son efectos de ideas. Se las ha dejado penetrar profundamente en lo que llamas “el inconsciente”. Por esto es que La vía de la transformación —que es, por cierto, el título que daremos a lo que va a ser compartido el año que viene—, es por eso que La vía de la transformación no requiere de esfuerzo o de lucha, sino de permiso; no requiere de pensar, sino de dejar ir… y de sentir; no requiere de un hacer, sino de confiar.

Esas raíces del miedo serán necesariamente disueltas en un nivel más profundo que aquel al que la mente pensante consciente puede llegar. La mente nunca fue diseñada para ser tu maestro, sino para alinearse como servidora del Corazón Despierto, justo como la flor florece y envía su aroma para que todos lo perciban, y lo hace desde lo más profundo de un suelo que no es percibido, pero que ha sido bien preparado de tal modo que las únicas raíces que aglutinen los nutrientes de la tierra sean aquellas que puedan hablar de Vida y belleza, y no de miedo e indignidad.

Busca, entonces, dejar de buscar. Porque el lugar está preparado para ti, y solo necesitas ir hacia él. Por tanto, vamos a ir cultivando más profundamente el arte de la rendición o entrega, descansando aún más profundamente en ese espacio de silencio que es el umbral de la perfecta Sabiduría Divina. La vía del corazón es la preparación del suelo que permite que La vía de la transformación realmente tenga lugar. Y la transformación no está completa a menos que involucre, que abarque, y que sea expresada a través de la mismísima vida que tú conoces, justo ahí, en tu mota de polvo, en esa que se arremolina en torno a un sol en una pequeña parte de un universo —¡tu Tierra, tu marco temporal, tus relaciones, tu experiencia, tu vida tal y como la conoces, como la vives, como la respiras, como la sientes!

Entonces, os digo a muchos de quienes estáis escuchando (y la respiración veo que comienza a detenerse): permitid que fluya la respiración y constatad que, con vuestras excelentes tecnologías, tenéis la libertad de ir y volver, para revisar y ver si os habéis perdido algo de todo lo anterior. Y según lo hacéis, hacedlo desde un espacio de Cristicidad:

Soy alguien que está eligiendo entrar en La vía de la transformación, por la cual, la consciencia humana, la experiencia vivida humana, se convierte en la expresión viviente, en el fruto brotado de la tierra en la cual la raíz de la Gracia, del Amor y de la sanación ha sido bien plantada.

Y no desde una perspectiva que te vería como alguien que ha hecho algo mal, sino a partir del deseo de ser el maestro jardinero que produce ese fruto que extiende la belleza y el aroma de la alegría, para que todos lo reciban, para que todos lo perciban y se maravillen con ello.

Y no obstante, esa belleza que brota del bello jardín de este jardinero, no hace que crezca el ego de dicho maestro, porque un maestro así reconoce que él o ella ha sido solo el cuidador de la tierra. Y la magia que hace brotar la flor no es algo que podáis poseer, sino que es meramente lo que se os ha dado para que lo administréis: la consciencia. Y la consciencia es el regalo de la Vida, emergiendo a raudales de la Mente de Dios. Vuestra mente es pues el suelo del jardín. Y todo despertar, toda transformación, no ocurre sino en ese jardín.

E inmediatamente, se ve que algunos están todavía buscando entender la mente percibiéndola como algo que está encajado dentro de la forma de vuestro cráneo, y que, de cierto modo, cohabita con eso que llamáis “materia gris” del cerebro. Tened por seguro que vuestra mente es por siempre ilimitada. Y el cuerpo que se sienta en la silla, en vuestros cinco minutos de ejercicio, es una gota de espuma que está siendo expresada en la más delgada punta de una ola en un infinito océano. Y ese océano se encuentra él mismo en la expansión ilimitada de vuestra Mente. Sois Consciencia en sí misma —¡Puro Espíritu!

La única cuestión es entonces esta: ¿estáis dispuestos a permitir que esa gota de espuma sea transformada en algo que exprese siempre plena y solamente el Amor de Dios, incluso aunque esa expresión sea todavía transitoria porque el cuerpo ha surgido dentro del campo temporal para desaparecer del mismo? ¿Estáis dispuestos a decir, “¡qué demonios!”, y permitir que el Amor sea tan plenamente encarnado como pueda serlo ahí, durante la fracción de segundo que esté en este mundo?

Pues tened por seguro que en el grado en que vuestra atención se dirija a la expresión de la maestría, que es el efecto de La vía de la transformación en este mundo, en este tiempo, en este pequeñito instante… en el grado en que hagáis eso, en el grado en que uséis el tiempo sabiamente para ser el Cristo encarnado, tened por seguro que, cuando el cuerpo se aparte y deje de velar el esplendor de la Luz que sois, la Luz no os cegará. Y no os contraeréis por el miedo. Meramente dejaréis que este mundo se vaya, con toda gentileza, y de una forma tan sencilla como un niño deja aparte un juguete que ya se le ha quedado pequeño, pues su utilidad ha terminado. Todo lo que veis —el cuerpo, vuestras relaciones, vuestros instrumentos, vuestras estrellas, vientos y aguas— será dejado de lado finalmente por vosotros mismos, y no desde la negación, sino simplemente a partir del reconocimiento de que ya no os es útil.

Ciertamente, queridos amigos, al llegar al término de este breve año juntos, mirad bien que ninguna Gota de Gracia haya sido ignorada. Abrid el corazón aún más profundamente. Permitid que esas perlas, esas Gotas de Lluvia, de Gracia, penetren aún más profundamente, no solo como ideas en la mente pensante, sino como sentimientos en las células del cuerpo. Permitid que creen para vosotros una dulzura en el fluir de la respiración, una sensibilidad en la manera en que vuestros pies se posan sobre la tierra del planeta por el que camináis. Permitid que comiencen a transformar la manera en que hacéis reposar la mano sobre el hombro de vuestro hermano o hermana. Permitid que la dulzura impregne vuestra mirada cuando contempláis a los demás, viendo el Cristo que en ellos está creciendo para dar una bella flor cuyo aroma y cuya belleza constituirán una bendición para muchos. Pues no hay nadie entre vosotros que no esté desplegando el Cristo. Y recuerda siempre que lo que ves es lo que obtienes, de igual modo que lo que enseñas es lo que aprendes.

Mira bien, entonces, preguntándote a ti mismo esto:

¿A quiénes reconozco en mi existencia que he juzgado y que he metido pues en una cierta caja, habiendo decidido que eso es todo lo que ellos son?

Y ahí encontrarás una meditación fructífera para el resto del tiempo, hasta que comencéis con lo que hemos llamado La vía de la transformación. En otras palabras, tenéis en torno a treinta días para tomaros el tiempo necesario, y usarlo sabiamente, permitiendo que los nombres, las imágenes, los rostros de quienes hayáis metido ahí, regresen a vosotros, y decir,

Tú sabes, madre, padre, expareja —lo que sea—, ya lo tengo. Te he colocado en una caja y he arrojado la llave. Estáis atascados. Y ahora, os libero, para que yo pueda ser liberado.

Y contempla su imagen. Permite que con ella regresen los recuerdos de las experiencias que hayas compartido con ellos. Si hay sentimientos, permítete sentirlos sin excepción. Míralos, en tu mente, hasta que sientas esa dulzura que disuelve la prisión en donde los has colocado. Porque a medida que esa prisión se derrumbe, sentirás y reconocerás que tu libertad está brotando.

No puedes llevar el miedo al Amor. No puedes llevar el juicio al perdón. No puedes llevar la limitación a la ilimitación. Esas cosas deben ser liberadas en el mismo nivel en que en un primer momento fueron creadas. Por tanto, toma nota de que esta práctica no debería ser pasada por alto. Date treinta días para llevar a cabo la meta de realmente mirar atrás y —podríamos decir— barrer con cualquier perdón, o liberar lo que necesites todavía liberar. No dejes que la mente diga,

No sé si hice eso lo suficientemente bien.

Porque entiende que es el Confortador quien te libera a ti y al otro, mediante tu disposición a permitir que esto ocurra.

Ahora bien, existen algunos efectos. Esto significará que, cuando hayas realmente hecho eso, nunca más volverás a justificarte o a tener excusas para —podríamos decir— colocar cualquier experiencia que hayas tenido, y cualquier sentimiento que jamás hayas sentido, como un ladrillo más a acumular en la construcción de aquella cárcel de la que hablábamos. La mente humana, la mente egoica, a menudo quiere colocar el ladrillo de su juicio justo de tal manera que pueda hacer que sea más difícil liberar a alguien.

Eso que he experimentado es el resultado del alcoholismo de mi padre.

Eso que he experimentado en la vida es el resultado de que mi madre tenía cuarenta mil líos por semana.

Eso que he experimentado es resultado de que mi compañero de trabajo me ha robado mis monedas doradas.

Y todo el resto.

Lo que ha provocado mi sufrimiento es el resultado de la posición de las estrellas en el cielo cuando elegí encarnar. Si por lo menos ellas hubieran estado donde tenían que estar, entonces todo habría ido bien.

Es el momento ahora, plenamente, y a medida que concluimos ya este año de La vía del corazón (y para aquellos que lo concluyan de aquí a muchos años), te digo, es el momento, de no entrar en La vía de la transformación sin que hayas real y plenamente constatado tu reconocimiento de que no estás aferrándote ni a la más mínima pizca de percepción con la cual te veas, de ningún modo, como la víctima del mundo que percibes. Tus relaciones no han sido la causa de nada. Todas ellas te han mostrado solamente lo que ya has decidido que sea verdad. El mundo, entonces, no es la causa de nada. Tú meramente has estado viendo cómo has estado utilizando la libertad de tu consciencia, a la hora de inventarte cosas sobre ti mismo.

La carencia no es provocada por los impuestos. Los impuestos son causados porque decidís que necesitáis creer que hay un poder fuera de vosotros mismos que necesita de toda vuestra energía. El gobierno no hace que tú seas su subordinado. Tu sentido de estar subordinado, afligido por la culpa, débil y limitado, es lo que hace nacer la idea de gobierno. Y entonces, algunos de vosotros, como amorosos hermanos y hermanas, decís,

Bien, haré ese papel.

Y entonces se convierten en tus políticos que, perdón por la expresión, crean ese sentimiento tan “tocapelotas” que tienes.

El mundo no está causado por nada, salvo por las elecciones que has hecho como consciencia libre. Te has inventado el pensamiento, te has sumergido tú a ti mismo en eso que te refleja de vuelta lo que ya te has decidido a creer. Esto significa que La vía de la transformación es aquella vía, manera o camino en el que uno se capacita, se empodera, a cada instante, para convertirse en alguien plenamente responsable de decidir claramente lo que va a ver, y que no se conformará con nada menos. Cuanto mejor hagas esto, más rápido sucederá. Hasta que se alcanza el punto donde ocurren los milagros.

Y no obstante, solo serán milagrosos para quienes no entienden cómo funciona la consciencia. Y puedes llegar a ese lugar en el cual, al estirar la palma de la mano y desear tener la manzana del más dulce sabor que jamás haya sido creado, ella aparecerá literalmente en la palma de tu mano. Y desde luego que, llegados a este punto, te encontrarás mucho más allá de cualquier necesidad, te encontrarás más allá de siquiera albergar el pensamiento de que necesitas la forma física.

Comenzarás, entonces, a obtener una cierta sensación de maestría al ser capaz de mirar al mundo que está ante ti, y observar claramente lo que ha estado cambiando en él, y cómo de fácil y rápidamente se hace manifiesto aquello que el corazón realmente desea, pues está alineado con la Mente de Dios. Cuanto más y más pequeña se haga la brecha que hay entre el puro deseo y el reflejo manifiesto del mismo, sentirás, literalmente —en el cuerpo de sentimientos—, que la maestría está creciendo más, y que tú eres meramente una Criatura de Dios jugando, sin cesar, en el cajón de arena de todas las posibilidades de la llamada “Mente”… y que no hay, literalmente, nada ahí afuera que sea sólido… nada que no esté relacionado contigo.

¡Así es! Es hacia ahí hacia donde estamos yendo, si es que deseas seguir en esta travesía, si estás dispuesto a comprometerte realmente a desarraigar cada raíz de miedo que se haya agarrado a lo profundo de esa mente que se ha hecho inconsciente debido al odio hacia ti mismo. Esto es lo que se llama: “separación de Dios”. Y, por tanto, como se ha hecho inconsciente, te ha gobernado. Es tiempo de liberar lo in-gobernable, al darle permiso de entrada solo a aquello que pueda desarraigar la raíz de miedo, y para que solo eso sea lo que ocupe su lugar correcto dentro de ti: la Mentalidad de Cristo.

¡Así es! Te esperan pues tus tareas de curso. Ve adentro, y pregunta,

Cuando leí o escuché esa tercera lección, pero estaba intentando ver el partido de fútbol en la televisión, me pregunto si me perdí algo. Mmm. Cuando escuchaba la número siete, pero iba de camino a una cena con ese nuevo cuerpo que tanto parecía seducirme, ¿me puse realmente con esa lección y extraje todas las perlas que me eran ofrecidas? Quizás debería regresar y pasar realmente bien una hora con ella, en la que deje a un lado deliberadamente el mundo —eso que hacéis cuando decís “estar pendiente de cada palabra”.

Y entonces, con un cuerpo relajado, una respiración suave y una mente sin ansia, sé como una esponja que permite que las gotas de lluvia sean absorbidas; y eso es todo. En el conocimiento no se trata de esfuerzos cognitivos. No se trata de organizar las ideas en un cierto orden para que la mente pensante esté satisfecha. El conocimiento es la recepción de una vibración que comienza a ablandar el suelo del corazón, y que disuelve la raíz de miedo de tu ser. El conocimiento es aquello que resulta de la transformación del jardín que te ha sido dado y encomendado —el campo mental que eres . Y esa mente impregna el cuerpo. Impregna el espacio alrededor tuyo y se une y danza con esas otras redes infinitas de relaciones que son llamadas “otras mentes” —energía danzando en y con más energía, ilimitada por siempre… a partir de la cual todas las cosas del tiempo nacen y pasan.

Entonces, ya ves que donde yo moro es en todas partes a la vez. Y así lo haces tú; solo que simplemente no lo sabes aún. Moro junto a un infinito despliegue de amigos que han constatado la Verdad y que han sido liberados. Están creando infinitamente, sin cesar, aquello que extiende su tesoro, que es lo bueno, lo santo y lo bello. Mucha gente te ha brindado imágenes de coros de ángeles, cantando alabanzas a Dios. Se trata de la misma historia.

Pues cuando la extensión del gozo se libera para expresar solo lo bueno, lo santo y lo bello, es como si fuera una vibración de muchas notas, un coro de consciencias creativas, de chispas de divinidad, que moran en perfecta ilimitación, y que lo saben, y que extienden sin cesar su más profundo éxtasis al permitir que lo bueno, lo santo y lo bello fluyan a través de ellas desde la infinita, misteriosa, inasible, incontenible Mente Que Es —Dios—, así como la luz del sol se crea y se derrama a través de muchos haces que se extienden hasta los más lejanos confines de vuestro universo, a partir de lo cual surgen planetas, y animales y agua y árboles y pájaros y seres humanos.

Imagina entonces que ese es tu destino, el de ocupar tu lugar correcto al lado mío, y unirte a tus hermanos y hermanas en una infinita y perfecta creatividad, cual músico de arpa que sin cesar haría correr sus dedos por las cuerdas, creando las notas más bellas. Y las combinaciones no cesan nunca. Y a cada instante, experimentas el fruto de las flores que brotan del jardín que has preparado tan bien como para poder recibir la Lluvia de Gracia —siempre más, siempre más, siempre más… más del bueno, santo y bello fluir a través de tu mente sin obstruir, que descansa en un perfecto lazo, o unión, con Aquello que es tu Creador, tu Fuente.

¡No es una mala manera de pasar la eternidad! Pero si miras al frente, y sientes que hay una distancia entre donde tú estás y donde la realidad está, te perderás las oportunidades precisas, las que se hallan justo donde tú estás, para poder practicar aquello hacia lo que te diriges, es decir, para ser tú mismo ese lugar, ahora. Has escuchado que una travesía de mil kilómetros comienza con un primer paso. Y el comienzo es igual de importante que el final. Pues al comenzar, el final ya está presente. La vía de la transformación te pide entonces que te hagas realmente presente donde tú estés, con cada pensamiento y cada respiración, para cultivar deliberada y conscientemente la disposición necesaria que permita que la raíz de miedo sea disuelta, de modo tal que lo bueno, lo santo y lo bello sea todo lo que emane de ti, como una luz de faro que es enviada hacia la creación que te rodea.

No te retrases. No malgastes el tiempo. El tiempo, puede, ciertamente, malgastarse. Pero escucha bien, porque el tiempo puede también desgastar, te puede “cargar”. Tienes un dicho que hemos escuchado decir en muchas de tus películas más tontas, donde alguien dice “cargarse a otro”.

Iré y me cargaré a Charlie.

¿Cuántas veces has sido ese capo de la mafia y te has dicho a ti mismo,

Bien, pues creo que simplemente me iré a cargarme a mí mismo?

¿De cuántas maneras te has hecho inconsciente? ¿De cuántas maneras has entumecido tus sentimientos? ¿De cuántas maneras has juzgado a tu hermano o tu hermana? ¿De cuántas maneras te has aferrado a pensamientos que dicen,

No podría nunca hacer eso. ¿Y qué más da? Es una pérdida de tiempo.

Oh, ¡sí! Tú simplemente pones un arma en tu cabeza y aprietas el gatillo. Te has cargado a ti mismo perdiendo tiempo.

Cada instante es un portal, a través del cual lo bueno, lo santo y lo bello pueden ser expresados, alimentándose así la consciencia a través de la cual crece el poder de expresarlos. ¡Oh, queridos amigos, esos instantes de vuestro tiempo son muy valiosos! No miréis al mundo y digáis,

Bien, ¡qué leches!, se trata del mismo viejo mundo.

Recuerda, entonces, según comienzas a completar este año de la Vía del corazón, que lo que ves fuera de ti es solo un reflejo de lo que has permitido que viva en ti.

Y simplemente pregunta,

¿Deseo continuar con esto? ¿Qué es lo que realmente quiero? ¿Para qué está aquí mi misma consciencia? ¿En qué me comprometo a mí mismo? ¿Qué voy a decir que creo? ¿Dónde elijo libremente colocar el poder de la valoración?

Pues lo que valores, lo experimentas [chasquido de dedos] de inmediato. Y el mundo se inclinará y dirá,

Muy bien, nos has permitido saber lo que valoras. Te lo reflejaremos porque te amamos, porque somos parte de ti. Y el cielo nos prohíbe que te quitemos tu libre albedrío.

Así que si valoras la desesperación, el mundo será un lugar desesperante. Si valoras la carencia de monedas doradas, continuarás viendo carencia de monedas doradas —flujo de energía, eso es todo lo que es. Si valoras la soledad, continuarás estando solo. Si valoras el derecho a juzgar a otro, experimentarás el fruto de la separación.

Si valoras la dulzura, la dulzura vendrá. Si valoras recibir Amor —y escucha esto cuidadosamente— si valoras recibir Amor, el mundo se te comenzará a mostrar, en el rellano mismo de tu puerta, con unas materializaciones completamente diferentes. Diferentes vibraciones, diferentes patrones de pensamiento te serán reflejados para que recibas Amor. Pues nada puede ser recibido hasta que no se haya preparado un espacio para su entrada. Y solo puedes dar lo que has estado dispuesto a recibir. Si recibes una gota de agua en tu vaso, eso es todo lo que le puedes dar a otro. Pero si recibes todo, das todo. Y el que da todo, recibe diez veces más.

Entonces, ha sido un buen año. Y hemos mirado con gran diversión, pero siempre gran compasión, y siempre con perfecta paciencia, y siempre con un perfecto Amor. Os hemos llamado a través del espacio y del tiempo y, si habéis escuchado la llamada, entonces, la conexión, la relación con nosotros, ya está establecida. No hay pues ningún puente que cruzar, sino meramente la disposición a aceptar y recibir lo que es verdad:

Jeshua está disponible para mí, siempre. María está disponible para mí, siempre.

Aquel que llamarías mi amigo, Germain, está disponible para ti, siempre. Toda la familia, el linaje, de maestros que han buscado crear a través del tiempo una frecuencia y una vibración que pueda disolver los efectos del pensamiento negativo que habéis extendido a partir de vuestra mente, que crea algo así como un humo y ese velo alrededor vuestro— para disolver eso— ¡todos nosotros estamos disponibles para ti, y nuestro número es legión!

Ten por seguro que no estás solo. En cualquier momento solo necesitas llamarme y estoy contigo. ¡Y no vengo solo! Para algunos de vosotros, entonces, sugeriríamos con gran énfasis que en esos momentos en que sentís que necesitáis una pequeña ayuda, cuando el miedo parece crecer pero sabéis que debéis seguir adelante, ya sea gastando algunas monedas doradas para visitar a algún profesor, ya sea dando algo en alguna iglesia, o lo que sea… decid, simplemente, ante lo que sea que parezcáis estar temiendo:

Legiones de ángeles, maestros y amigos, cuyo número es infinito más allá de toda comprensión, a vosotros os digo, a vosotros que os envía directamente Dios para asistirme en la cuneta, venid ahora, porque lo declaro, lo recibo y lo acepto. Y por tanto ¡así ES!

Y entonces da el paso que sea necesario dar. No será tu fantasía. Estaremos contigo. Y el resultado perfecto es seguro. El miedo no es nada más que la ilusión que has elegido valorar para poder experimentar cómo sería sentirte separado del Amor. Eso es todo. Tú meramente hiciste ondear tu varita mágica cósmica, y dijiste,

Hágase el miedo para que pueda experimentarlo.

Eso es todo.

Os amamos. Más allá de vuestra comprensión presente, os amamos. Más allá de toda comprensión, incluso en la que podrías percibir que sería nuestro nivel de funcionamiento, está la presencia del Amor de Dios, que buscamos meramente hacer brotar hacia ti, para que al dar, continuamente recibamos. Ves, ¡las Leyes de la Consciencia funcionan para nosotros igual que lo hacen para ti! Solo que nosotros somos más conscientes de ellas, eso es todo.

¡Ese Amor que Dios Es es incomprensible para siempre! El rayo de sol nunca puede comprender el Sol. Yo soy como un Rayo de sol para ese Sol. eres como un Rayo de sol para ese Sol. Nosotros estamos hechos de Una Sola Sustancia, y esa sola Sustancia nos sostiene a través de la eternidad. Y la mayor de las alegrías, de los gozos, es rendirse plenamente para darle permiso a la Luz para que ilumine vuestro camino sin cesar.

Y aquella que libere el mundo, abraza al Creador. Y aquel que suelte el miedo, recuerda el Amor. Aquella que encarne el perdón, vive en paz. Y aquel que renuncie al control, conoce la perfecta confianza. Y aquel Cristo Despierto que haya desatado el nudo de miedo que se llama “yo”, descansa en la ilimitación para siempre, en perfecta comunión con toda la Creación. Y esa unión nunca cesa. Meramente se expande y se extiende según la Vida brota, según la Creación brota y se manifiesta extendiendo lo bueno, lo santo y lo bello.

Una flor que florece en la primavera por un día es lo bueno, lo santo y lo bello. El pájaro que se posa sobre tu valla y canta en la mañana ha brotado de ese infinito Sol perfecto. Y sus notas extienden la alegría del Hijo de Dios. La sonrisa, en uno de tus hermanos y hermanas que ha recibido una Perla de Gracia a través de ti, es la Misma Creación, y es el presenciar de lo bueno, lo santo y lo bello. Los rayos de luz solar, que danzan sobre los océanos de este mundo, cantan creativamente lo bueno, lo santo y lo bello. Todo pensamiento amoroso que permitas que sea cultivado en el jardín de tu propia mente extiende lo bueno, lo santo y lo hermoso.

Por tanto, canta esa canción sin cesar. Y mantente dispuesto, al acabar este año, a celebrar tu voluntad de abrazar, con perfecta intencionalidad, tu creatividad y el poder que tienes, el dominio, sobre aquello que es plantado en el suelo de tu mente. Prepara bien esa tierra a medida que completas este año, para que las Perlas de Gracia puedan llevarte hacia La vía de la transformación.

Y así, queridos amigos, en el momento en que escucháis esto, estaréis celebrando vuestro nacimiento en tanto que sois esos rayos de sol, que es lo que expresan esos relatos sobre el nacimiento del Cristo en el mundo. ¿Aparentemente eso ocurrió dos mil años atrás? Sí para . Mas, ¿acaso ahora no es el momento de que permitas que ese mismo nacimiento sea plenamente consumado en ti?

Por tanto, llevamos este mensaje a su término por ahora. Reconoce que ha sido nuestro honor y nuestra alegría morar contigo. Y hay toda una multitud de seres que te rodean en cada uno de esos instantes en los cuales has recordado que has elegido responder a una llamada que puede ser rastreada hasta llegar a la mismísima Mente de Dios, Quien ha estirado el brazo para llamar a Su Creación —tú— de vuelta a Sí Misma, de modo tal que puedas extender deliberadamente Amor sin cesar.

Sí, ahora tendremos eso que se llama tiempo de preguntas y respuestas. Pero, por ahora, te invitamos a la paz. Os brindamos Amor. Os esperamos con perfecta paciencia, reconociendo la Verdad, la Verdad que solo y siempre es verdad sobre vosotros. Y nunca os abandonaremos.

Que la paz sea con vosotros, siempre.

Amén.

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