6. Las cartas de Jeshua. Capítulo 6. Jayem (y Jeshua)   Leave a comment

imagen corazón en círculo[— Para más información, ver índice de entradas, puntos 6 y 2G
— Este es el texto donde Jayem expone los comienzos de su aventura “con Jeshua”, y por tanto se nos familiariza bella y amenamente con su historia y con sus problemas como canal y como persona. También contiene palabras “de Jeshua” en comunión con Jayem.
— Este libro (Las cartas de Jeshua) puede servirnos como introductorio a La vía de la maestría, cuyo primer libro, La vía del corazón, ya he traducido para el blog. Este último texto, La vía del corazón, es un camino diseñado por Jeshua en comunión con Jayem para el “despertar espiritual”, en tres libros, con más o menos 12 lecciones cada uno, y que han de seguirse mes a mes de la manera indicada en las sugerencias para el estudio del propio Jeshua.]

____
__

Las cartas de Jeshua

(un singular encuentro con Jeshua (Jesús))
Jayem

Capítulo 6

Al resistirte a servir a tu hermano,
entonces, también
te resistes a tu propia salvación.


24 de abril, 1988

Han pasado casi dos meses desde mi sesión con Jeremías, dos de los meses quizá más ajetreados de mi vida. Se presentó una oportunidad de negocio, y rápidamente me tiré en ella de cabeza.

Durante los últimos meses me estuve ganando la vida principalmente en el campo de la salud, aprendiendo todo lo que hay que saber, desde servir como secretario del doctor, hasta gerente de clínica. Ahora me he unido a una firma de software para crear un sistema de gestión para la industria del cuidado de la salud, con sus manuales de instrucciones y protocolos, y que será puesto a la venta por todo el país.

Mi compañero y yo hemos estado trabajando febrilmente para terminar el modelo. Hace pocas semanas que hicimos nuestro “lanzamiento” al presidente de la compañía, en un paseo en limusina por Seattle. El presidente se quedó muy impresionado; tanto, que me contrató como asesor y estuvo de acuerdo con nuestros términos para los futuros derechos sobre el producto. En dos palabras, voy a ser pagado por consagrar la mayor parte de mi tiempo para terminar un producto que me dará royalties por cada unidad vendida, ¡y la compañía de software hará que el producto sea una parte obligatoria en el paquete que se venda!

El torbellino de los últimos pocos meses está ahora comenzando a asentarse, o quizá debería decir, “a arraigarse”. Hemos cambiado a unas oficinas nuevas, nos hemos sentado en innumerables sesiones de planificación de ventas, conduciendo por todo el estrecho de Puget para ir a ver clientes, y, aunque el ritmo es todavía rápido, por lo menos se va sintiendo cada vez más rutinario.

Ya estamos llegando. Veo que tengo ante mí un año, o quizá menos tiempo, para que todo esté en su sitio; y entonces… ¡libertad!

En varias ocasiones he sentido la presencia de Jeshua. Justo ayer lo sentí, mientras estaba en medio del reformateo de cierto material. En voz baja, murmuré que realmente no tenía tiempo, y que por favor no me distrajera. ¡Imagínatelo! ¡Y algunos padres están preocupados por los compañeros de juego invisibles de sus niños!

Estoy ansioso por lo de esta noche. Me siento seguro sin llevar mi trabajo para casa conmigo; voy bien de tiempo según lo planificado. Así que hay tiempo para ponerse cómodos y disfrutar de todo esto.

___
_

Según me mezco adelante y atrás, con los pies en el alféizar delante de mí, los ojos bebiendo de la suave luz de una tarde notablemente clara, comienza ese sentimiento familiar. Estoy realmente anhelante por la conexión, sea lo que sea que venga de ella.

Ahora, comenzamos.

Silencio.
De nuevo, te digo, silencio.
Justo bajo el rugido y el estrépito de tu mundo,
se encuentra una tranquila voz, que llama a aquel
que ha viajado a través de incalculables distancias
y a través de un tiempo sin comienzo.

Es tan gentil esa voz, que a buen seguro que nos vemos confundidos.
A diferencia del clamor del mundo,
su sonido no es familiar,
y a menudo se queda sin ser reconocida.
Por tanto,
silencio para el buscador de la Verdad
que una vez fue reconocida, luego perdida.
El silencio es la puerta ante la cual yo estoy golpeando,
sabiendo que, si el buscador está en calma,
mi toque será oído
y entraré ahí.

¿Puedes permitir el silencio?
¿Estás dispuesto a acallar los anhelos no nacidos del Padre
sino del rugido del mundo?
Busca primero el Reino del cielo,
y entra ahí mediante el silencio.
Oh, tú que crees, incluso más allá de tu propia creencia,
que estás perdido del Padre,
y separado de Su divino Amor,
¿no puedes ver que se trata de tu propia voz
clamando por ti?

Te invito a venir al silencio,
para que la voz pueda finalmente ser escuchada.
Esto marca el suave punto de inflexión
en tu largo caminar.
Aquí es redescubierto el camino al hogar.

Estoy aquí, justo en este extremo del camino,
mientras que tú esperas ahí,
en el borde de ese mundo que has hecho que nazca
de tu imaginación.

Retira entonces tu oído,
gentilmente, del estrépito
en que por tanto tiempo has estado sumergido.
Retíralo gentilmente y escucha Mi voz llamando:
el Camino está ante ti ahora,
y la mesa está preparada.
Nuestro Padre nos espera.
Ven al silencio,
permite que la travesía acabe.

Solo queda dar un corto paso
una vez que te giras hacia Mí y Me escuchas.

Ven, te invito, ¡ven!

Amén.

___
_


6 de mayo, 1988.


Ahora, comenzamos.

Ha pasado tanto tiempo desde
la última vez que caminamos juntos sobre la tierra…
Es sobre esta Verdad que te hablo:
el Hijo no es sino Uno.
Nunca ha habido un tiempo,
ni incluso un lugar,
en que la ilusión reine,
salvo en el lugar de tu propio engaño.
Pues por siempre la Verdad es,
y la Verdad es esta:
el Hijo es Uno,
unido eternamente con el Padre,
quien es la esencia del único unigénito Hijo,
la forma de la presencia del Padre.

¿Sabes cuánto has deambulado
en tu travesía a través de innumerables ilusiones?
¿Tienes siquiera una ligera idea
de los mundos que has creado?
El Sueño acaba cuando el Reino comienza.
Por tanto,
“no podéis servir a Dios y a las posesiones”.

Pues o bien servís a Uno y negáis lo otro,
o bien serviréis al otro
y no a Aquel.

No creas que tú puedes, a la vez,
residir en el Reino
y reivindicar tu creencia en la separación.
Esto es un engaño, aunque sutil,
que seduce al buscador del verdadero Espíritu.
He anhelado mucho por el advenimiento de esta era
sobre la superficie de tu amada tierra.
Ahora ha llegado el momento.
El hijo ya no sufrirá más el tormento
de sus ilusiones.
Mira: no puedes entender el origen de donde surge
la Luz del Santo Padre.
Mira no obstante otra vez, y no contemples un fin.
Esto es así,
y así será de nuevo sobre la tierra.

Entrégate a Mí,
pues, ciertamente,
yo soy el Camino, la Verdad, y la Vida,
y eso mismo,
eres tú.
Permite que el Sueño acabe,
para que el Reino pueda ser conocido.

Amén.

___
_


25 de mayo, 1988.

Ahora, comenzamos.
Hola, Marc.

“Hola, Jeshua. ¿Cómo estás?”.

Bien, Marc, aunque veo que tú no.

“¿Se nota? ¿Eh?”.

Mi querido amigo,
nunca está oculta la verdad,
en ningún momento, y de nadie.
Aunque, desde luego,
muchos prefieren no verla.

“Esto me hace querer preguntar: ¿por qué estoy cansado, desde tu punto de vista?”.

La fatiga no tiene nada que ver con el cuerpo.
Siempre tiene todo que ver con la mente.
Es meramente a través del cuerpo
como se expresa la desarmonía,
y esto solo porque rechazas
reconocer su verdadera fuente.
Decir “estoy cansado” es poco más
que una huida de la verdad a la ilusión.

“Bien, ¿y por qué estoy cansado?”.

Sabes la respuesta a esto sin preguntar.

“Porque no estoy siguiendo mi corazón.”

Así es.

“Parece que albergo la creencia de que la realidad está ‘ahí fuera’. Y que, si simplemente abandono por completo la resistencia que opongo a mi corazón, se dará alguna calamidad y el mundo me condenará.”

Insistir en ser parte del mundo
ya es de por sí aceptar la condenación.

“Entonces, ¿qué hago? ¿Solo apartarme de mis responsabilidades, en un abrir y cerrar de ojos?”.

Por supuesto que no.
Aunque confiando en la voz del Espíritu Santo,
y moviéndote en la dirección
hacia la cual quiera dirigirte,
permitirás que suceda sin esfuerzo cierta transición.
No necesitas pensar que deberías asegurar
el bienestar de los demás,
pues cuando el Espíritu es seguido con plena confianza,
no sucede que una transición así
deje de nutrir también
todo aquello en lo que actualmente participas.
De nuevo,
la cuestión es la de la confianza.

“Pero, ¿cómo puedo saber que se trata realmente de la voz del Espíritu, y no de algún asunto más sutil del ego?”.

Cuando renuncias a todo pensamiento acerca de en qué
consiste tu bien,
cuando renuncias a todo pensamiento
que dice que Dios no es algo de fiar —
¿pues qué es la resistencia al Espíritu sino esta creencia? —
y especialmente cuando deseas solamente estar vacío,
entonces, escucharás
la voz del Único Santo.

Marc,
he venido porque tú has llamado.
Así será para todos los hijos de Dios
alojados en el cautiverio de su propio engaño,
aunque aún sienten que la salvación es posible.
Ningún clamor por la liberación deja de ser escuchado por Mí.

Ahora,
¿es acaso de poca importancia reconocer
el propósito que ha sido elegido?
El resultado de tal elección no lo puedes entender.
Ni necesitas hacerlo.
Pues cuando el alma elige servir a Dios,
sirve al misterio sin ningún reproche.
En esto es en lo que se puede confiar completamente.
Pues desde que el Hijo
primero albergó el pensamiento de la Separación
el Padre ha buscado restaurarle a Su lugar.
Solo Él reconoce el fruto de todo el servicio
dado por el alma que mira más allá de las sombras.
Compartiré esto contigo
antes de acabar esta comunicación:
nunca te pediré que entregues
tu propio libre albedrío.
No obstante,
has pedido participar en el
despertar del Hijo,
y así, hemos venido a ti.
¿Te querrás demorar un rato más?

Al resistirte a servir a tu hermano
entonces, también te resistes a tu propia salvación.
Ambas cosas son una sola y la misma cosa.
Te aliento a seguir a tu corazón,
y poner tu confianza no en la creencia del mundo,
sino solo en la luz de nuestro Padre
que está dentro de ti.
Aquí reside aquello que anhelas.
Aquí reside tu paz final.
Aquí, YO SOY,
y deseo que todos los hijos de Dios
residan donde YO SOY.

Ciertamente,
la paz no es sino el Amor que anhela
compartirse a sí mismo,
y esa es la luz
que accede al mundo.
Es el momento de que el mundo conciba esto.
¿Qué obra podría ser más grande que esta?

¿Qué tarea puede ser más importante?
¿Qué te puede ofrecer el mundo,
querido amigo,
que pueda ser ni remotamente tan valioso?

Busca primero el Reino”.
Marc, has buscado,
y has encontrado.

Ahora es el momento de compartir,
para que el mundo pueda concebir la Luz,
y renunciar a la oscuridad.

No temas,
pues estoy contigo siempre.
Esto lo sabes muy bien.
Vive eso que sabes.
Amén.

___
_


Esto por fin lo consiguió. A menudo, a lo largo de esta experiencia con Jeshua, había tenido la idea de pedir una cita con Jonás, que es la única persona —quizá debería decir “entidad”— en cuya autoridad confiaría. Su guía en los últimos tres años ha sido asombrosamente precisa, y la profundidad de su enseñanza no tiene parangón. Sea lo que sea, o quienquiera que sea, Jonás, he llegado a confiar completamente en él. Esto no significa que siempre vaya a seguir su consejo; de hecho, más bien lo contrario. Parece que lo normal es que no lo haga, pues si sugiere una carretera grande, tomo la pequeña. El hecho de ir por las pequeñas me ha llevado torpemente hasta poder finalmente reconocer con humildad que, de una forma que aún no comprendo, Jonás parece ver las cosas desde un punto de vista mucho más incluyente que el mío.

Ahora no hay dudas. Tomo mi cuaderno, escribo una lista de preguntas, lo envuelvo en un sobre, y con prisa lo envío a Hossca Harrison, quien sirve de canal para Jonás. Salgo volando por una ventosa tarde de primavera, y corro al buzón de correos de la esquina. Justo tras dejar caer la carta por la ranura, le pido silenciosamente a Jonás que sea perfectamente franco conmigo en sus respuestas.

De vuelta a mi apartamento, releo la comunicación que acabo de recibir. Pensaba que había superado ese miedo a compartir esta información. Pero esto me toca tan radicalmente… —me pide cambios en niveles fundamentales, de maneras que aún no comprendo. ¿Cómo, entonces, puedo compartirlo?

___
_

6 de junio, 1988.

Ahora, comenzamos.

Al descansar,
contempla ahí fuera la belleza de tu tierra.
No hay ausencia de armonía ahí.
Es esta sensación de unión
lo que atra a tantos hacia la naturaleza.
Finalmente surge la cuestión:
“¿Por qué no ir de acuerdo con esta armonía?”.
Y el sujeto al que me refiero cuando digo “ir”, es al de la humanidad.


Marc,
estoy en todas las cosas,
excepto en las percepciones del mundo
tan fuertemente adheridas a la mente de la humanidad.
En esas cosas,
no Me encontrarás.

Corta madera, y ahí estoy.
Levanta una roca, y ahí también me encontrarás”.
¡Si ves, No se le ocurre a nadie
que esté muy encantado con la ilusión
ponerse a considerar
por qué no mencioné un mercado,
o un gobierno!

La tierra,
y todo lo que mora en ella,
no sabe de pensamientos de Separación
del Santo Padre.
Es por esto que todo aquel que desea despertar
se ve atraído por la naturaleza.
Por eso es por lo que viajé al desierto.

Pues cuando el ruido del mundo disminuye,
el Reino puede comenzar a ser revelado.
Aquello que facilite el silencio
sirve al despertar del Hijo.

Deseo tratar tus preocupaciones sobre
Las cartas de Jeshua,
A la vista de tus dudas,
te ofrezco esto como profecía.
En dos semanas,
recibirás la cinta
de tu querido profesor, Jonás.
Aquí encontrarás
la confirmación que buscas.

Mi pregunta para ti es esta:
¿Crearás entonces aún otra defensa más
contra el mismísimo propósito que tú has elegido?

Recapacita sobre esto.

Amén.

Más tarde, al lavar los platos y ponerlos a secar, ¡repentinamente me di cuenta que Jeshua me había dado algo muy concreto! Una predicción; una que contenía un claro mensaje. ¡Así que si no recibo nada de Jonás en dos semanas, tendré con qué echar más leña al fuego del descrédito de todo esto que me pasa! Y ahora me viene una pregunta: ¿Qué pasa si recibo la cinta?

___
_

18 de junio, 1988.


Girando por la Avenida Tacoma, bajando la colina, me doy un banquete visual al contemplar el puerto debajo de mí. Como siempre, comienza a arraigar un sentimiento de simple gozo. Amo vivir aquí, cerca del agua, aunque elevado sobre ella, elevado por encima de los techos del vecindario, donde puedo ver en kilómetros, sin nada de cemento o vidrio que obstruya la visión.

Frenando en la vieja casa cuyo piso superior se ha convertido en mi hogar, salto los escalones del porche frontal y destapo mi buzón. Inmediatamente dejo de respirar, aunque solo por un momento. Hay un pequeño paquete con una envuelta marrón, y justo del tamaño de una cinta de casete. De un vistazo veo que viene de parte de Hossca Harrison.

Camino mucho más despacio ahora, me vuelvo por la esquina de la casa, subo los escalones del rellano, y abro la puerta que me olvidé de cerrar cuando me marché por la mañana. Una vez dentro, mi maletín se ve suavemente lanzado contra el sofá, la envuelta parda sobre la mesa del comedor, y yo en mi mecedora. En segundos, mi mente se llena de pensamientos evasivos: “Necesito hacer la colada; ha pasado mucho tiempo desde que pasé la aspiradora; ¿he sacado la basura esta mañana?”.

“¡Ya basta!”. Grito alto, y entonces, más calmadamente, “vamos a quitarnos ya esto de encima”.

Deslizo el casete en el aparato y me instalo en mi mecedora. Esta noche, el puerto está muy en calma. Solo hay un carguero, que espera paciente a ser empujado hacia los muelles por uno de esos familiares remolcadores amarillos y blancos. Las luces están comenzando a centellear sobre las aguas cristalinas; unas cenefas de fulgor danzarín desaparecen en la ladera que hay a solo una manzana de aquí.

Un click anuncia que la cinta ya está preparada, y paso a prestarle toda mi atención, aunque dejo que mis ojos reposen en las reconfortantes aguas de ahí bajo.

“Tenemos preguntas para Marc Hammer”, dice la voz grabada de Rebecca Harrison.

“Entonces, hazlas”, retumba la voz de Jonás. Es una voz tan única, tan poderosa… que no puede ser olvidada.

“El año pasado me encontré con dos amigos en un café en Ballard…”.

“Oh, por completo accidentalmente, ¿no dijo eso?”, interrumpe Jonás.

Mi percepción ha sido la de que él ya sabía la verdadera intención de mis preguntas antes de ser planteadas, como si respondiera a un nivel profundo de indagación genuina, a menudo inaccesible para mi mente consciente.

Continúa: “¿no ocurre que todo, amigo mío, todo eso que acontece, lo hace de acuerdo con el ser propio, en un gran plan? ¿Y que no es un plan que venga forzado, o que proceda de una fuente afuera de uno mismo, sino por una atracción de almas, reunidas para compartir entre sí, para poder aprender y enseñar, para traer de vuelta antiguos recuerdos que se olvidan al estar tan escudados en la consciencia programada?.

“Ciertamente, como él bien sabe, y como ya hemos hablado tantas veces, tu propósito —¿no es así?— es dar nacimiento a una comprensión de la propia iluminación interior, del propio poder interior, de cómo asistir a otros a través de su trauma. Y ciertamente, el de sanar tu propio trauma…”.

Todo eso es lo que ha dicho solo a partir de una pregunta, tan aparentemente inocua, sobre un encuentro con unos pocos amigos. Así que ya está ahí él, tocando ese espacio bien profundo dentro de mí. Puedo sentirlo. No se trata tanto de las palabras como del sentimiento que es evocado. Mi ego, mi máscara protectora, no me puede escudar ante este sentir.

Y ahora, las lágrimas están fluyendo libremente, como si mi cuerpo por entero estuviera abriéndose. Las lágrimas hacen su trabajo —desde las células de mis piernas, mis brazos, mi pecho, por todas partes— a partir de mis ojos y sin intervenir ellos. Soy una cosquilleante, sollozante masa de carne. Pero se siente tan bien. Las lágrimas continúan sin cesar durante el resto de la sesión, al preguntar a Jonás algunas cosas sobre mi resistencia, sobre mi miedo a que todo esto no sea más que una escapada más del ego, sobre Jeshua…

“Cuando uno está preparándose para cambiar realidades, para ir de lo que se denominaría una vieja realidad hacia una nueva, en medio de ese cambio, el ego negativo, el programa viejo, temeroso, sale a la superficie. Incluso comienza a salir lo que se podría denominar programación inconsciente oculta.

“¿No nos ha pedido que en esta energía seamos directos y francos con él? Ciertamente, lo seremos”.

¡Me escuchó! Cuando envié las preguntas, había pedido silenciosamente a Jonás que no evitara dar ningún pinchazo, que fuera franco conmigo. ¡Y lo ha sido siempre!”.

“¿De qué tienes miedo? ¿Qué es lo que hay en esta vida a ser temido? ¿La muerte? ¿Qué es la muerte sino simplemente atravesar una puerta hacia otra, llamada ‘nacimiento’. Se trata de la muerte de la vieja consciencia, de la vieja realidad, para permitir el nacimiento de una nueva, de una nueva dimensión de vida.

“Suerte… ¿Qué significa esta palabra? ¿Un accidente? ¿Es el universo un accidente? ¿Es la tierra un accidente? ¿El nacimiento de un niño es un accidente? El vuelo de un pájaro, el sonido de un delfín, el canto de una ballena, el nacimiento de una estrella, ¿son accidentes? ¿Todo es azar? ¿O es realmente un gran plan, un diseño de la Unicidad de eso denominado ‘Dios’? Nunca existe eso que se denomina ‘suerte’. Tú fuiste atraído hacia nosotros por tus viejos recuerdos sobre nosotros; para abrir brecha en el ego, para que el corazón pudiese ser encontrado.

“¿Es todo imaginario? En realidad, amigo mío, uno no puede imaginar aquello que no haya experimentado. Ciertamente, esto es algo a reconsiderar, esta afirmación. Entendemos bien que quieras una respuesta directa: ‘sí’, ‘no’, a si esto está ocurriendo. Pero ha de ser percibido de esta manera. Jeshua existe en todos. Entendiéndolo así, amigo mío, una parte tuya es Jeshua. Hay una parte de eso en cada uno. Jeshua es una energía, que significa ‘Dador de Verdad’. Honra eso que escuchas. Honra eso que habla. Lo que importa es entender la simbología de esta energía, que significa ‘Dador de Verdad’”.

Repentina y dramáticamente, desaparece todo lo que conforma la realidad de este instante. Simultáneamente, soy electrificado en cada célula de mi cuerpo, que es vivificada como si se viera recargada por alguna fuente invisible de una energía sublime, de la energía del reconocimiento.

Ante mí una imagen que ahora reconozco bien. Es la imagen de Jeshua, radiante, en una luz dorada, y a los lados, por debajo y por encima, hay otros seres igualmente radiantes. De cierto modo reconozco que representan a todos los seres que hayan vivido jamás, o que vayan a vivir jamás. Sus sonrisas y su esplendor expresan un gozo que trasciende toda descripción. La persona Jeshua, ciertamente, el todo de esa vida, expresa la realidad de Cristo, ¡que es todos nosotros! Dios mío, ¿hizo esa vida visible la verdad de nuestros mismísimos seres, devolviendo el reflejo a nuestras mentes conscientes de lo que por tanto tiempo había sido olvidado? ¿Estuvo él, está él ahora, el alma de cada uno de nosotros, susurrando al corazón la única verdad obvia?

Dador de Verdad. Las lágrimas han parado. De hecho, se siente como si todo se hubiera detenido, especialmente mi mente. No retomo ninguna parte contra la que argumentar. No hay resistencia ante lo que siento, o ante la experiencia. Las palabras reverberan continuamente en mi mente, resonando como un eco sin final: “Dador de Verdad, Dador de Verdad, Dador de Verdad”.

___
_

19 de julio, 1988.

Ahora, comenzamos.

Queridos hermanos,
vosotros que permanecéis al borde de la Luz
creyendo aún que la oscuridad es vuestro hogar,
permitidme hablaros en este momento tan valioso,
que, por cierto,
no está en el tiempo.

El tiempo es la medida de la ilusión.
Lo que es Real está siempre más allá del tiempo.

De nuevo quiero compartir contigo
que, si quieres perforar
el velo de tu experiencia,
y encontrar dentro de ella
aquello que te libere,
debes siempre ir a tus sentimientos.
Pues los pensamientos que albergas son, o bien
los productos de otras mentes
que se mantienen en el cautiverio de la oscuridad,
o nacen de tu propia insistencia
en la verdad de las circunstancias.

Nunca estás aparte del Reino,
salvo por tu elección evidentemente libre.
Contempla profundamente esta única verdad.
Cuando llegas a confiar
en la voluntad del Padre para ti,
toda duda sobre tu experiencia
será para siempre disipada.
¡No dudes de esto!

No obstante, me gustaría comentar contigo
que no existen mapas de carreteras;
eres tu camino a casa.

Es así que la guía es un arte
que requiere la mayor de las tenacidades,
pues estás constantemente creando tu experiencia.
Mi guía es dada
simplemente porque la has pedido.
Ahora, considera esto:
mi vida entre vosotros no fue nada más
que la vuestra propia.
Mi experiencia de aquel tiempo es plenamente vuestra,
pues el Hijo es realmente Uno.

Considera entonces
que Jeshua no está —
y no estuvo—
apartado de ti,
sino que es una parte de ti.
No puede ser de otro modo.

No te doy instrucciones concretas
en relación a la experiencia
que creas, ni lo haré.
No es Mi propósito.
Mi propósito solo es el de guiarte en esta parte,
la última parte de tu travesía.
Cuando hayas llegado a donde YO SOY,
será completada,
y emergerá alguien nuevo.
Te llevaré
más allá de todas las sombras,
de una vez,
y para siempre —
de esas sombras que tan bien conoces.

Hoy,
recuerda que tú eres
el único Hijo unigénito,
y que nada importa salvo
la remembranza de Mí.
Más allá de todas las apariencias,
es solo esta, la única experiencia,
lo que verdaderamente está ocurriendo para ti,
así como para todos.

Para la mente en cautiverio,
esto es absurdo,
pues recuerda, siempre:
lo que se muestra como oscuridad, es luz
para el mundo,
y de lo que es Luz
se cree es que oscuridad.
No hay salvación en las percepciones de tu mundo.
Por tanto,
simplemente renuncia a ellas.
Pronto, morarás en Mí plenamente.
Aquí reside el propósito de
tu estancia en el mundo,
aquí reconocerás la intención de tu alma.

La paz os doy a vosotros,
mis amados hermanos.

Amén.

___
_

21 de julio, 1988.

Ahora, comenzamos.

De nuevo vengo, en adelante,
pues de nuevo
lo has pedido.

YO SOY Eso que reside
en el Corazón de Todo.
YO SOY Eso que brota del Padre
y que es antes de todos los mundos.

YO SOY Eso que ha caminado entre vosotros:
y el mundo no Me reconoció.
Queridos hermanos,
la paz os doy a vosotros.

Os doy, a vosotros,
pero no como el mundo puede imaginar que lo hago.
Llamo,
aunque pocos escuchan.
Menos aún responden.

En todas las cosas,
descansa primero en Mí,
y reconoce la voluntad de tu Padre.
En todas las cosas,
no prestes atención a las enseñanzas del mundo,
pues lo que ha nacido de la ignorancia
solo puede conducir a la ignorancia.
Mas aquello que procede de la Luz
lleva con certeza a la Luz,
pues esa Luz
es lo que ello es.

Renuncia a todo miedo,
abraza todo lo que eres,
Y expresa en ello la Luz que tú eres.
Ni un solo pelo de tu cabeza puede ser tocado
cuando moras ante todo primero en Mí.
¿Por qué temerle a una fantasía momentánea?
Pues de eso es de lo que está el mundo fabricado.
No significa nada.
Solo el amor es la sustancia
de todo lo que es Real.

Ve ahora
en paz,
pues estoy contigo siempre.

Amén.


___
_

“Vengo en adelante, pues de nuevo lo has pedido”. Releyendo la comunicación, mi atención se posa sobre esa única línea. ¡No recuerdo haberle pedido citas a Jeshua! No es esta la única vez que ha hablado así. ¿Por qué? ¿Y por qué esto parece importarme? ¿Cómo es que puedo pedir algo sin saber que lo he hecho?

Me siento como Sherlock Holmes, intentando desvelar los secretos de un caso misterioso. Sherlock encuentra un pisapapeles y siente su relevancia, incluso aunque se encuentre más allá de su entendimiento.

Como Sherlock, devuelvo a su sitio mi propio pisapapeles, por ahora.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: