Nuestra siguiente semana con UCDA: repaso (I), y comienzo del segundo libro (solo T-I.1 y T-I.2)   Leave a comment

imagen corazón en círculo[Anterior entrada donde hablábamos algo del cap. 31 y 32 del primer libro de Un curso de amor (UCDA)]

Ahora viene una nueva etapa de este tipo de entradas del blog, en las que íbamos comentando los capítulos del curso de amor.

Estas páginas serán más “personales”, y quizá alguien se nos sume alguien aquí o en facebook a comentar.

Ver el índice de entradas para encontrar el texto completo de UCDA, y por capítulos (punto 5).
Y ver ahí en el punto 4 una lista con los enlaces a estos comentarios.
Para aprender a usar ese índice de entradas, podemos utilizar esta otra página, que contiene las instrucciones de uso.

¿Cómo nombraremos las citas de los párrafos y capítulos?

A partir de ahora nombraremos así los capítulos del primer libro:
C:1 (que sería el capítulo 1), C:23 (el 23), etc.
Y cuando queramos añadir el número de párrafo:
C:23.10 (el párrafo 10 del cap. 23).

Nombraremos así los capítulos de los tratados, del segundo libro:
T1:5 (tratado primero, cap. 5), T4:11 (tratado cuarto, cap. 11).
Y cuando queramos añadir el número de párrafo:
T4:11.5 (párrafo 5 del capítulo 11 del cuarto tratado)

¿Cómo citaremos los textos?

Todo lo que se halle en letra negrita o por ejemplo subrayado dentro de una cita, es nuestra aportación, porque el texto del curso prácticamente solo contiene subrayados en cursiva.

Repasaremos todo el primer libro (con su introducción, preludio y los capítulos C:1 al C:32), teniendo en cuenta algunas claves, y también a veces teniendo en cuenta alguna parte del principio del segundo libro (T-I), que iremos leyendo y practicando (en lo que llama “arte del pensamiento”, hasta “fundirnos” con ese modo de “estar en el mundo”).

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– I. Regalo
– II. Respiración y memorias
– III. Repersonalizados en la Unidad
– IV. Sobre el significado de la indignación y el manejo de las masas, apoyándonos en una cita breve de El libro de Urantia, aunque, debido a la primera instrucción que se nos da en los tratados de UCDA, ya no vamos en general a buscar ni mezclar con muchos otros libros o enseñanzas 🙂
– V. capítulo 3
– VI. capítulo 4
– VII Capítulo 5

I. Regalo

La primera parte del segundo libro de UCDA es llamada “primer tratado”.

Es una invitación renovada al milagro y a la paz verdadera; es una especie de invitación a hacer de la vida misma una simple meditación sobre el regalo… invitándonos a una meditación sobre la “gratuidad”, teniendo en cuenta todo lo anterior, en el primer libro.

Así que repasaremos el primer libro teniendo en cuenta esto, y las claves del primer libro que vayamos eligiendo (como por ejemplo aquel que llamábamos “mantra”, al final, en el capítulo 32, aquel “mantra” sobre nuestro verdadero ser en relación… etc.).

En C1.1 tras el preludio, se decía esto:

«El amor es la única respuesta pura de lo creado al Creador, la única respuesta del Creador a lo creado.»

Y en este C1 se nos habla de preocupación y esfuerzo. Una cosa es “luchar”, que sería preocupación más esfuerzo… y otra aprender a esforzarse sin preocuparse, esforzándose por lo que nos merece la pena.

Así que es “la única respuesta PURA” de nosotros hacia el Creador.

La única respuesta pura de lo creado al Creador,  pues siempre estamos “ante” la Creación, dentro, pues solo eso existe y solo ella es real… aunque la Creación esté como distorsionada en “sueños”, distorsionada aquí por nuestras ilusiones de un “aspecto exterior de la Vida”.

Estas ilusiones, como vemos, son compartidas “con” los demás, que también juegan a vernos aquí “solamente como cuerpos”, y eso es lo que “salva” estas ilusiones: que son distorsiones compartidas, tan perfectamente, como universos privados… que nos ponemos unos al lado de los otros 🙂 … los universos privados… y vamos y concordamos en casi todo lo esencial…, y en tantos y tantos detalles… en nuestro idolatrado tiempo y formas 🙂 … en este maravilloso programa universal… tan extraño… 🙂 .

Así que debido a ese añadido de “PURA”, el primer libro era para hacer eso mismo: para invitarnos a una cierta limpieza, “purga”, purificación… (el primer libro de nuestra vía o camino o método… el libro “purgativo”, como ocurre en muchas otras invitaciones en forma de libros, retiros, prácticas, etc.).

Así que nos estuvimos en teoría preparando para poder responder puramente, en cada presente, al único hecho real, el hecho de que en realidad solo hay amor, pues una “falta de amor” no es algo que exista más que para nosotros…, nosotros que la añadimos a la Creación para jugar a no ser lo único que realmente somos (lo no creado por nosotros, el “Cristo”, que fue lo que Dios creó, esa relación que cada uno ya somos con todos y todo a la vez).

Si no vemos en el otro nuestras propias proyecciones de miedo, podremos “responder” a ese amor que siempre está ya ahí… podremos verlo todo como regalo.

II. Respiración y memorias (c19 y T-I.1)

Es fantástico el poder de la respiración…

Yo aún tengo que completar o hacer más esto del Rebirthing o similares… ya que algo hice.

Los “renacedores” (gente de esa escuela del Rebirthing o Renacimiento, donde se trata de deshacer explícitamente memorias empleando una simple técnica de respiración, aunque con observación de muchas cosas), parece que insisten mucho en no respirar demasiado por nuestra cuenta… y, paradójicamente, tampoco les gustaban las meditaciones o técnicas que abusen de manipular la respiración…, pues parece que lo importante es mantener esa calidad de observación, de observación de nuestros patrones al respirar…,  de los patrones vitales que de cierta forma se reflejan en la respiración cuando la aceleramos y conectamos.

Es muy curioso… se crea un clima como de elevación de la vibración… de personalidad más unificada… hay como fases… al “respirar”, como lo llaman los renacedores.

Copio aquí la parte del primer libro del curso de amor, en C19, donde podríamos ver un llamado a experimentar con estas cosas para encontrar ese lugar de quietud del que habla aquí, ese momento presente digamos “puro”…, donde poder dar una respuesta pura (de lo creado al Creador)… una respuesta a lo que se presenta en ese momento:

«19.19 Desde el más profundo y oscuro caos de tu mente surge la posibilidad de la luz. Se parece un poco a viajar hacia atrás, o a esa revisión de la vida que algunos experimentan tras la muerte. Para recordar la unidad debes, en cierto sentido, retroceder hasta ella, deshaciendo por el camino todo aquello que has aprendido desde la última vez que la conociste. Este deshacer, esta expiación o reconciliación, ya ha comenzado, y una vez comenzada es imparable, y por tanto ya se ha logrado inevitablemente.

19.20 Hermanas y hermanos míos en Cristo, no os impacientéis ahora. Estamos en el último tramo del camino a casa, y todo aquello por lo que anheláis está más cerca que nunca. Hablar de “regresar” os hará sentir impacientes, pero este “regreso” no se parece en nada al que habéis intentado antes. Aunque en cierto sentido se te pide que revises tu vida, es la última revisión que se requiere antes de abandonar por completo el pasado. Todos tus anteriores intentos de retroceder han sido como intentos de pagar una deuda que nunca se acaba. Este otro regreso te dejará libre de deudas y, por tanto, verdaderamente libre.

19.21 Este volver atrás es un viaje sin distancia. No necesitas buscarlo, y de hecho no podrías, pues el pasado no mora en ti. Lo que podrías hacer, en cambio, es esmerarte en buscar un lugar de quietud desde donde aquello que necesite revisión pueda surgir cual si fuera un reflejo en un profundo lago. En este lugar, lo que necesita sanar emergerá brevemente a la superficie, y abandonará las profundidades ocultas donde la luz no podía alumbrar y la sanación no podía llegar. Todo aquello que emerja para ser curado no necesita más que un gesto de amor de tu corazón, una mirada fugaz de compasión, un simple momento de reflexión antes de que se disipe y se muestre un nuevo reflejo.

19.22 En realidad, este ir hacia atrás se parece más a una reflexión que a una revisión, aunque si lo piensas como una revisión de ti mismo, estarías bastante en lo cierto. Se asemeja al juicio final, tal como fue descrito, en cuanto que discierne lo real de lo irreal, la verdad de la ilusión. A pesar de la similitud entre lo que esto conlleva y la descripción del juicio final, juzgar no es la meta ni el medio de este reconocimiento.

19.23 El propósito más sublime del que eres capaz en este momento es el de cambiar tu percepción. […]»

Y en T-I.1 volvemos a hablar de memorias, donde vemos que estas crean, y no reproducen sin más:

«1.4 […] El reproducir y recordar son actos de creación. No te despiertan a una realidad que alguna vez existió, sino que transforman esa realidad en una experiencia del momento presente. La memoria proporciona por tanto la experiencia del momento presente, y ahí es donde en vez de la ilusión puedes experimentar la verdad y puedes aprender de ella. En la experiencia del momento presente es donde recibirás la bendición de ser capaz de responder al amor de una forma diferente.

1.5 Todo lo que has experimentado en la verdad, es amor. Todo lo que la ilusión te proporcionaba no es en realidad nada. Por tanto, tu primera tarea, mientras recuerdas y reexperimentas, es separar la ilusión de la verdad. Esto no requerirá ningún esfuerzo porque lo que has aprendido en este curso te ha preparado para esta tarea. […]»

Recordemos esa “respuesta pura”, de la que hablábamos arriba… en relación a este “ser capaz de responder al amor de una forma diferente”.

III. Repersonalizados en la Unidad ( C1, C18, C22 )

Vamos pues revolviendo y desempolvando cosas del primer libro.

En C1 empezaba con un lenguaje simple, hablando de nuestro centro:

«1.1 Todo ser vivo tiene un corazón. Definiremos el corazón como el centro del ser, ese lugar de donde emana todo sentimiento.»

Y todo sentimiento es en el fondo amor.

Y como “sabemos”, todo aquello que no sea sentido como amor, depende de “cosas nuestras”… de nuestra distorsión de miedo…, de la distorsión que hemos realizado sobre la Esencia que nosotros no creamos (el Cristo en nosotros, que ahora, manifestándose aquí, podría «aprender a ser “Dios” en forma humana»)… de las distorsiones que hacemos nosotros por nuestra cuenta (que están más o menos automatizadas en estas nuestras vidas, unas vidas que parecen dar vida aparente a un modo particular de “recordar la Creación”).

Por esas distorsiones pasamos a vivir en ilusiones, pues creemos que el amor puede ser perdido, y nos identificamos con el sentimiento de dolor por el amor perdido… y así, aposta, identificamos “mal” nuestro ser… identificamos mal el amor, para ver “qué pasará” en esa aventura (sabiendo, como sabemos, que nuestro ser es el amor… pues así se nos creó, en extensión mental-espiritual de amor/Luz… cosa esta con la que luego podemos “proyectar miedo” para crear experiencias en círculos de experiencia de dualidad, aparentemente sin fin, del tipo de los que parecemos vivir aquí).

Vemos, mucho más adelante en el primer libro, en C18:

«18.23 […] Has de saber que el dolor no proviene de tus sentimientos de amor sino de tus sentimientos de amor perdido.

» 18.24 La causa de toda tu aflicción es que no hay nadie que reciba y rechace los sentimientos de dolor para poder reemplazarlos con sentimientos de amor. […] el Ser, el Yo que has dejado fuera del circuito de aprendizaje, es el Yo de amor.»

Así que por ello todo lo que había que “aprender”, en este curso o en cualquier otro, era esto:

“aprender a aprender en Unidad”,

…volver a aprender a aprender… para no aprender separación mientras creemos aprender algo… para no dejar fuera al Yo que verdaderamente puede aprender algo real… a la Unidad de amor desde la cual constantemente distorsionamos con interpretaciones.

Si seguimos “aprendiendo en separación” será en parte porque aún sentimos que potencialmente podemos ser “heridos por Dios”, por nuestro creador; es decir, aún somos niños espirituales que no saben ser independientes sanamente…, aún valoramos nuestras creaciones de miedo, por ser eso, “nuestras”, por parecer ser engañosamente lo único nuestro…, al habernos identificado con nuestras proyecciones.

Y así, nos protegemos de la felicidad, de quien podría disolver el miedo en nuestra mente…, como si creyéramos muy interiormente que nos vamos a despersonalizar en esa Unidad de amor.

Al perder lo único que nos habíamos inventado que era “nuestro” (miedo)… creemos que vamos a perder personalidad, así que el curso más tarde dirá explícitamente que de cierta forma “ganaremos” “personalidad”.

En C22:

«22.22 Esta retirada del “yo” personal no es más que un primer paso para regresar a tu consciencia de la unidad, un primer paso para pasar del sentido como definición al sentido como verdad. Aunque al principio te parezca extraño e impersonal, te aseguro que la sensación de impersonalidad será muy pronto reemplazada por una intimidad con el entorno como nunca antes la has sentido.

» 22.23 Esta intimidad te permitirá considerar a tu “yo” como una parte esencial de todo lo que existe dentro de tu mundo, en vez de como el pequeño e insignificante “yo” personal que sueles aceptar como tu “ser”. Al eliminar lo personal, accederás a lo universal. Al acceder a lo universal, ya no desearás lo personal. No obstante, descubrirás que aquello que consideras tu individualidad o tu singularidad única queda intacto, pero es diferente de lo que siempre habías imaginado. […]»

IV. Sobre el significado de la indignación y el manejo de las masas

Este párrafo es del libro de Urantia:

«El crecimiento siempre es inconsciente, ya sea físico, intelectual o espiritual. El amor crece así; no se puede crear, ni fabricar ni comprar; debe crecer. La evolución es una técnica cósmica de crecimiento. El crecimiento social no se puede conseguir por medio de la legislación, y el crecimiento moral no se obtiene mediante una administración mejor.» (del documento 100 del libro de Urantia)

¿Qué significa entonces la actual promoción mediática del sentimiento de indignación, con tanto sacar a la palestra “lo malo” de la corrupción política?

La masa humana, nosotros, parecemos querer ser tratados “desde fuera” (aunque no hay nada fuera nuestro)… parecemos querer ser tratados… como un solo animal 🙂 , en estos movimientos mediáticos.

Es como si, quienes saben ya por experiencia (atizando o justificando guerras desde los medios de comunicación (por el 11-S), etc.), quienes ya saben, por experiencia, que la manipulación de nuestras emociones puede darles “poder”… que puede derivar en situaciones donde poder sacar más partido aún con la concentración en monopolios internacionales… con la venta de armas o de más aparatos, etc…, es como que, a través de los medios, parecen intentar configurar la realidad para que “votemos” por ellos, aunque nunca se presenten a las elecciones 🙂

Son, digamos, los que representan el papel de “hacer el guión del ego inconsciente”…

Y esas emociones, las de indignidad, ¿qué irán a crear?… ¿qué van a crear cuando ya sabemos que nosotros “fabricamos” mundos con «emoción + creencia»… ya que ambas, juntas, son “creadoras”?

En España es exagerado el constante martilleo mediático sobre “la corrupción política”.

Pero bueno, al menos se puede hablar de ello… diríamos por un lado 🙂

Aunque… ¿para qué sirve tal cosa?

Puede servir para muchas cosas, en este programa “informático” que llamamos “mundo” 🙂

Y, como normalmente creemos que nuestra identidad nos viene dada por “el mundo”…, entonces, esa “indignación” supondrá en parte añadir más leña al “fuego”, al fuego donde reposa la olla que es esa creencia, la creencia en que nuestra identidad nos viene “de fuera”… -por la cual se nos cuelan todos los miedos.

Esa es la “creencia en la separación”, la que tenemos en un altar dentro mientras no sanemos nuestra percepción…: creencia en la separación con respecto a la fuente original interior, la fuente de nuestra identidad verdadera -el Origen, o Dios.

En parte, la indignación sería pues un cebo que nos ponemos a nosotros mismos de nuevo…, en este círculo vicioso que nuestro “ego” quisiera que fuera eterno… un cebo para que lo mordamos y caigamos de lleno en la idea de que:

–  podemos “crecer socialmente” con una nueva legislación…

– y podemos “crecer moralmente” con una administración mejor…

…pero el crecimiento siempre es “inconsciente”.

Parece, por un lado, que de nuevo quiere repetirse “lo de siempre”… de otras maneras…: los hitlerianos en la Alemania de entonces supongo que venderían un cierto “crecimiento consciente”, gracias a la administración y la legislación…, ante la desesperación que hubo en Alemania y ante los profundos sentimientos de indignidad que parece se desataron allí tras la primera guerra mundial.

V. El capítulo 3

Vamos repasando, como dijimos, todo el primer libro del curso de amor, de UCDA (mientras leemos solo los dos breves capítulos iniciales del segundo, de los simpáticos “tratados”).

Recordamos el capítulo 3 (C3), donde podemos empezar a “entender” cuál es todo nuestro problema en este mundo 🙂 …, una vez que asumimos que nuestro fin principal es reintegrarnos al origen, a la fuente de nuestro verdadero ser (creador), para “repersonalizarnos” ahí de tal forma que nada se pierda, y en realidad todo se gane –al manifestar el origen, o nuestra esencia, en estos “planos físicos”.

Se supone que nos hemos cansado de vivir en la creencia en el sufrimiento… y aceptamos que solo nuestro origen (más allá de las formas) nos puede realmente salvar de nosotros mismos, en tanto que hemos creído que el sufrimiento podía ser real (y todo para poder tener “experiencia” en el mundo de lo relativo…, es decir, para tener algo que regalar a nuestra Fuente de Amor en eterna expansión personal, por cierto 🙂 ).

Así que ahora, en el tiempo de Cristo, todo trata de esto: “aprender de una nueva manera”.

Y C3 vuelve a incidir en esa “nueva manera” y va desarrollando el tema inicial: que aquí vamos a aprender “en Unidad” (así que estamos, por tanto, aprendiendo a “aprender en Unidad”).

Nuestro aprendizaje usual había asociado el dolor con el amor, al guiarse por la “mente” separada del corazón (y no por un corazón que siempre acoge “la mente”…, y que siempre está unido a nuestro ser, nuestro Yo en Unidad de Amor).

La mente, la mente “intelectual”, deriva su aprendizaje de comparaciones dentro de lo físico y dentro de la separación de las formas.

En el C1 se nos decía que el amor es realmente algo “personalmente asociable”, dentro nuestro… pues se nos pedía esa confianza en él, en una voz que personalmente nos enseñará:

«1.10 Renuncia a ser tu propio maestro. Acéptame a mí como tu maestro y acepta que yo te voy a enseñar la verdad.»

Pero para poder realmente asociarnos personalmente con el verdadero amor de ese nuestro ser o Yo en unidad, que está unido a todo y a todos (los “espíritus”, etc…)…, no debemos dirigirnos por “la mente usual”, pues con ella sometemos lo incomparable de nuestro Yo en Unidad a lo comparable de nuestras ilusiones de separación (nuestro Ser, creador en Unidad, es sometido):

«3.11 […] Mientras crees saber lo que te hará daño y lo que te resultará reconfortante, sometes lo que no se puede comparar a lo comparable.

» 3.12 No creas que tu mente, tal y como la concibes, aprende sin comparar.

» 3.13 […] En consecuencia, nos desplazamos de la cabeza al corazón solo para sacar provecho de los conceptos de tu corazón, que son conceptos mucho más acordes con un aprendizaje que no es de este mundo.»

Tal y como concebimos ahora “la mente”, en nuestro estado de locura separada… identificados tan férreamente con las formas… aprendemos por comparaciones, como dijimos.

Normalmente, seguimos creyendo que debemos “aprender” comparando, por nuestra cuenta (en el antiguo concepto de “aprender”, que aprende en la separación, y que aprende o enseña separación)… comparando, decíamos, por nuestra cuenta… las cosas de este mundo, según la experiencia acumulada y procesada por nuestra mente que reconoce física-intelectualmente las cosas, basándose en lo físico de las formas y de sus procesos relativos a su supervivencia.

Así, hemos aprendido a “someternos” Nosotros Mismos (que somos Amor incomparable, ya que el amor simplemente “es”)… hemos aprendido…, aposta…, a someter lo incomparable de Nuestro Ser a lo comparable de todo este mundo de dualidad, fabricado para ello, como sabemos, y de cierto modo por nosotros mismos, ya que siempre estamos en unión con Dios… en este juego de distorsiones que de cierta manera ya nos resulta demasiado macabro, quizá.

Así, como sabemos, al principio del curso de amor la voz “dialoga” con nosotros acerca de desaprender nuestra antigua manera de aprender, con la que tanto habíamos asociado el amor con el dolor.

VI. Capítulo 4

Aquí la voz se mete en harina a hablarnos de nuestro sentimentalismo…, o de las preocupaciones con respecto a lo que esperamos que se nos devuelva…, las expectativas… etc.

En general va ahondando esa maniobra que realiza en particular este otro “curso de milagros”, ahondando en otro modo de facilitar que nosotros mismos “perdonemos” nuestras creaciones…, viéndolas como metáforas o símbolos que anticipan el verdadero hallazgo tras todas estas búsquedas de “hogares” falsos, etc., que realizamos aquí, enloquecidos en la confusión entre dos voces.

VII. Capítulo 5

Embridar la mente con el corazón:

En el capítulo 5 se asientan cosas muy importantes sobre la relación, cosas que serán experimentadas “vivencialmente” o que reconoceremos a lo largo de la vida, si es que no hemos reconocido ya que son así.

No puede haber relación sin unión, y “Dios”, la Vida (la creadora de nuestra vida), es la creadora de todas las relaciones, que en el fondo son “una sola”.

No puede haber Dios o Vida, en nuestra percepción, sin unión…, y la Vida, Dios, se tornan conocidos en las relaciones.

Para unirse, en algún momento debemos poder realizar un compromiso, un comprometernos o un involucrarnos.

Y eso implica una “unión sin pensar”…, dejando al menos momentáneamente de “pensar”, de “entender”, para que así, “desde el corazón”, pueda quizás rearticularse todo, y podamos embridar la mente con el corazón:

«5.12 Las lecciones del amor se aprenden comprendiendo la relación entre lo que sientes y lo que haces. Cada sentimiento pide que te entregues a una relación con él, pues en él encontrarás amor. En cada unión, en cada momento de involucrarse, es donde existe el amor. Cada unión, cada compromiso en el que te involucras, viene precedido de una suspensión del juicio. De ahí que no sea posible unirse a lo que se juzga, ni sea posible comprometerse en algo que es entendido. Lo juzgado permanece fuera de ti, y es eso que permanece fuera lo que te invita a hacer aquello que el amor no haría. Lo que permanece fuera es todo lo que no se ha unido a ti. Lo que se ha unido a ti deviene real en la unión, y lo real es solo amor.»

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Publicado 13 mayo, 2015 por qadistu en amor, discernimiento, ego, verdad

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