Lo transicional, II (pensando el limbo con el libro de Urantia)   Leave a comment

imagen corazón en círculoEste texto complementa en parte el primero que hice: Lo transicional I, así como tiene un poco en cuenta otro texto elaborado por David Carrera, y que traje a mi blog aquí con su permiso: Almas en la frontera.

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Índice:

– Sin problemas con las supersticiones
– Papel de las revelaciones
– Muerte lenta “del espíritu”
– ¿Manipulación sana del alma?
– Terapias, nuestra identidad y los valores
– Una cuestión sobre ángeles: cuestión sobre el alma
– ¿Qué hay entonces de la personalidad?: los retenidos, y un concepto ampliado de “ayuda”
– Así que… pequeña conclusión sobre los fenómenos transicionales
– La separabilidad de la Mente
– Nuestro condicionamiento: sentidos interiores y visiones como percepción “más directa”
– Es imposible “comprendernos” como mente… además de que no nos gusta que nos toquen la identidad

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Sin problemas con las supersticiones

Para lo que más me gusta la revelación “de Urantia”, o para lo que me parece tan “útil”, es para usar su marco conceptual a fin de lograr una integración coherente de todos los “fenómenos”… pues, como sabemos, el problema no es que exista o no exista lo “raro”, las apariciones, etc. (lo que nos dio pie a veces a reforzar nuestro espíritu supersticioso), sino que el único problema es el del propósito de cualquier cosa.

Así, en este sentido, quizá a veces necesitamos jugar, con una mente receptiva, y con marcos conceptuales, y cierta “revelación personal”… para con todo ello poder hacernos a la idea de “cosas más viejas que la Tierra” –como esa fase morontial del ser… y sus mezclas posibles con esta que aquí parece “hegemónica”.

El problema con las supersticiones es el “espíritu supersticioso”… y no los fenómenos en sí… ya que la realidad supera cualquier ficción… y los fenómenos “raros” y las mezclas que deben ser experimentables, en el universo, deben ser infinitas.

Papel de las revelaciones

No hemos de dar por entendido lo que significa “la muerte”.

En realidad, con el tipo de comprensión que tenemos aquí, el “sentido común” sobre lo que significa “los que están muertos” no es claro (una vez que nuestra comprensión se ve sacudida mucho o poco por una revelación cualquiera).

Y es que para eso mismo se darían las revelaciones, todas… claro está.., tanto en el sentido de “información”, como en el de poder tener acceso a otras percepciones que no dependen directamente de la lectura o la comprensión intelectual.

Por eso hacen falta a veces muchas páginas, pues parece que nos viene bien intentar también pensar “por nuestra cuenta” –masticar personalmente–, para que esta y otras revelaciones fertilicen la comprensión de lo que se experimenta en la vida.

Todo el problema es pues entender qué valoramos o apreciamos aquí, cuando estamos en esta vida, y entender cómo esta apreciación se relaciona con los conceptos que usamos, con nuestras creencias profundas, con nuestro lenguaje… y con la experiencia que tenemos de la vida, con lo que sentimos.

Si apreciamos sobre todo la identidad que parte de la conciencia material, entonces nos resultará más difícil cambiar el chip.

Y “lo malo” (es decir, lo que parece ser “el dato de partida” para seres evolutivos “perdidos” en lo relativo como nosotros), lo malo… es que todos partimos de esa apreciación casi “monolítica”, que idolatra a veces a más no poder lo que resulta de la conciencia material.

Para cambiar ese estado de cosas se dan las revelaciones, que ejercen a veces como facilitadoras de que podamos aceptar en nosotros el trabajo del Espíritu de la Verdad… etc.

Muerte lenta “del espíritu”

En la vida física, por otra parte, hay que pensar quizá en que se da a menudo una cierta muerte lenta de lo espiritual en nosotros… como una pérdida de esperanza (esto me gustaría quizá entenderlo más teniendo en cuenta los conceptos de LU… ver qué pasa con el alma ahí… etc… pues se sugiere esa especie de muerte espiritual en vida. Abajo del todo vuelve a aparecer este tema, pero muy poco).

¿Manipulación sana del alma?

Me gustaría ver qué pensáis de la intuición siguiente (expresada rápido, como puedo ahora… y que presenté un poco en otro hilo de la lista de correos “el rincón de Urantia”).

Se trata de preguntarme acerca de la manipulación de esa “memoria” grabada de todo lo que tiene valor de supervivencia (alma), tras el desensamblaje de un “humano”.

¿Es manipulada sanamente ese alma, en ese estado “sin Ajustador” (ese cierto “limbo”)…, es manipulada por otros Ajustadores que habitan en personalidades de la tierra, o por aquellos a los que les convenga o que sean llamados a ello por algún motivo “espiritual”, por uno que entre dentro de sus “deberes” más o menos automáticos… –y que entraría dentro de “lo normal” en cuanto al cuidado de las almas?

¿Esa manipulación deriva a veces en “encuentros” entre esa realidad físico-morontial y esta otra físico-material?

Terapias, nuestra identidad y los valores

Lo que creo que puede que esté pasando, por ejemplo en algunas terapias, es que los Ajustadores de los vivos, los nuestros, hacen un cierto trabajo de ese estilo al volver a dar de cierto modo dinámica…, “vida”…, al alma de “los demás”… ya estén o no vivos (pues somos una unidad gracias a nuestro origen común).

En el caso de las personas ya muertas, quizá es más fácil para nuestros Ajustadores manipular esas realidades morontiales al no tener ellas un Ajustador asociado… pero, en el caso de la mezcla o manipulación del alma de dos personas que estén “vivas” en este momento en la tierra…, también supongo que los Ajustadores se apañarán para modelar conjuntamente lo que sea en el nivel “álmico”, dependiendo de los “permisos” que más o menos inconscientemente damos…, y debido a que la conexión entre personalidades dice LU que es una realidad eterna.

Imaginemos que el alma fuera una “escultura”, también a su modo viviente… y digamos más compartida o “común” de lo que pensaríamos.

En el caso de la personalidad que efectúa la supervivencia para la eternidad, se nos dice que tal persona sí puede contactarnos (como hizo la personalidad espiritual que habitó en Jesús… y siendo su caso que además, por ser Hijo Creador, dejaba aquí el Espíritu de la Verdad, que sigue aquí…, ejerciendo lo que sería su función… y de cierto modo está siempre “hablándonos”).

Los otros contactos, los que serían digamos más “límbicos”, y que dan apariencia (solo apariencia) de ser contactos entre personalidades completas… solo serían cosas que igualmente “vienen bien” al plan de los Ajustadores y al del espíritu en general… y que serían del mismo estilo físico-morontial que el de las apariciones más elegantes de Jesús –solo que un modo mucho más pobre en recursos y en “Consciencia”.

Para mí en gran parte quizá esto que diré ahora sería algo importante para poder hablar de todo lo que hemos dicho:

todo depende de dónde colocamos nuestra identidad. Es decir, todo depende de nuestro estado de “consciencia” posible (consciencia “superior”) en cuanto al hecho “cósmico” de que somos antes una mente, en el circuito de la mente…, somos antes eso… que una “conciencia material”… es decir, que ante todo somos “mente asociada a una conciencia material”, y que, por tanto, de cierto modo “sobrevivimos” siempre a esta materialidad –sobrevivimos en tanto que tal mente (aunque ahora casi nunca sobrevivamos espiritualmente).

Es decir, en el plan… importaría en parte lo conscientes que nos podamos hacer de ese hecho…, mientras estamos en un cuerpo.

Entonces, ese grado de “consciencia” sería de cierto modo una expresión de las cualidades de supervivencia… y ese grado, al sobrevivir, puede manipular (con mucha más libertad y con la ayuda prevista…)… puede manipular todas las realidades implicadas en esa “construcción del alma”… que afecta a la vez a lo material y a lo morontial.

Algunas personalidades no supervivientes estarían pues en esa fase retenida que recordaba David (en su texto ya citado arriba, aquí), y en gran medida mirando a tierra, hacia este mundo (hacia el lado “tierra”)… sin poder hacer nada con su parte de la “escultura”.

Y así, estarían a veces como a la espera de la calidad de las decisiones que pueda tener nuestra personalidad en tanto que sí tiene un Ajustador que se ve afectado por dichas decisiones mientras “trabaja” en ese “modelado de las almas”.

Es decir, es como si el Ajustador pudiera decidir cosas en su ámbito “álmico”, y con unas decisiones que le son “permitidas” más o menos inconscientemente por nosotros debido a los “gestos” interiores que se derivan de las decisiones de nuestra personalidad asociada a dicho Ajustador.

Nuestras decisiones (o su carencia, por ejemplo en la vejez)… las decisiones de las personalidades con Ajustador que estemos por el motivo que sea “cercanos” a los seres “en el limbo”…, podrían darles a estos seres, por momentos, ciertas ventajas en cuanto al tiempo y a la calidad de vida en ese estado

Una cuestión sobre ángeles: cuestión sobre el alma

Me gustaría saber qué pensáis del tipo de vigilancia y cuidado que realizaría el ángel sobre esa alma que está descansando.

Quizás “la información” sí es utilizable, de muchas maneras, aunque siga “descansando”.

Quizá la realidad del alma es dinámica hasta ese punto.

No sé si podemos hacernos una idea de lo que supone esa “falta de dinamismo” del alma al descansar… en cuanto a cierta interacción posible de la información.

Todo el punto estaría en pensar, pues, en ese segundo grupo, el de las personalidades retenidas.

Y además es curioso que, al hablar de la revelación de Urantia, a menudo es difícil usar el concepto, quizá el más importante, que es el de “personalidad”.

¿Qué hay entonces de la personalidad?: los retenidos, y el concepto ampliado de “ayuda”

La personalidad puede quedar retenida [detained], por lo que citó David de P.1233:
“Other mortals may be detained”.

¿A estos mortales retenidos los llamaríais “personalidades”?

Sí, pues las personas en el sentido urantiano nunca se extinguen a no ser que se identifiquen a lo bestia con el “pecado” real (no con lo que llamamos aquí “pecado” tradicionalmente).

Ahí, retenidas, esas personalidades no podrían “construir alma”, pues esta “crece” como relación entre Ajustador y personalidad.

Pero ahí, como dijimos, la personalidad, podría verse interpelada a “actuar”, con la ayuda de ángeles, etc., e interaccionando para por ejemplo ayudar a otras personalidades que como nosotros sí tuvieran todavía Ajustador.

Así, estas personalidades “retenidas” quizá ayudan o se ven invitados a ayudar, mientras tanto, a nuestra elevación.

Y recordemos que nosotros nos elevamos (nos “sintonizamos” con el espíritu de adoración) cuando servimos, cuando ayudamos… pero buscando la inspiración para que dicha ayuda se haga “desde el Uno” o “Único” (para servir desde esa actitud a “los muchos”, como se decía en los pasajes de LU tras aparecer la samaritana Nalda… al hablar de adoración y oración).

Así, ellos, los retenidos no dormidos, nos facilitarían que nosotros podamos ayudar, en general… nos ayudarían a “servir a los muchos” (a cualquier personalidad) extrayendo como siempre nuestra inspiración del Interior Único, del Uno.

Es decir, esos retenidos se verían invitados a ayudar al crecimiento o progreso del alma de personalidades como nosotros, que sí podemos aún “eternizarnos” estando aquí en lo físico, es decir, que podemos hacer ese trasvase de lo valioso de la experiencia hacia las realidades morontiales (al “adorar”)…, en esa “construcción del alma” que se da al dialogar nuestra personalidad con el Ajustador, tal y como describe esa parte de 112.2.20, que copio aquí:

«Pero la individualidad con valor de supervivencia, la individualidad que puede trascender la experiencia de la muerte, sólo evoluciona efectuando un traslado potencial de la sede de la identidad de la personalidad evolutiva desde el vehículo transitorio de la vida — el cuerpo material — hasta el alma morontial de naturaleza más duradera e inmortal, y luego más allá, hasta aquellos niveles en que el alma se impregna de la realidad espiritual y alcanza finalmente el estado de una realidad espiritual. Este traslado efectivo desde una asociación material hasta una identificación morontial se lleva a cabo mediante la sinceridad, la perseverancia y la firmeza de las decisiones de la criatura humana que busca a Dios.»

Así que… pequeña conclusión sobre los fenómenos transicionales

Entiendo pues que, si los ángeles se disponen a veces a permitirnos “ver” realidades morontiales (cuando personalidades supervivientes, es decir, ya eternas, “piden” tal cosa, como podría ser mismamente la “personalidad Jesús” cuando se reaparecía)… igualmente los ángeles nos sirven ese tipo de cosas cuando pueda ser útil también en los casos donde no haya una personalidad superviviente concreta que lo pida.

Ese podría ser el caso de las personalidades retenidas, de las que no partiría la iniciativa de “contacto”, sino solo un “sí/no” quiero participar en estos asuntos de “ayudar a que los de la tierra a su vez puedan ayudar… y así crezcan al ayudar en actitud de adoración”.

La separabilidad de la Mente

Es por cierto muy interesante para mí, hablando de otro asunto relacionado… lo que nos enseña sobre nuestra percepción el hecho de que, ante esas realidades, no vemos lo mismo todos los sujetos humanos: todas las mentes no son “abiertas” de la misma manera a ese “mundo morontial”.

Me gustaría que comentárais esto que digo a la luz de los conceptos de LU.

El asunto sería que esto, relativo a la percepción, nos enseñaría (y ya lo ha enseñado en mil y una apariciones) una cosa básica sobre la separabilidad de nuestras mentes:

– la separación, “general”, entre las mentes que sí están conectadas y las que no lo están; es decir, entre las que ven en ese momento “lo morontial”… y las que, aun estando ahí presentes, no ven nada…

– y la separación dentro de “las conectadas con lo morontial”, que pueden no ver o escuchar lo mismo…, y eso no dependería de nada material, sino del plan o diseño angélico.

Es como si cada mente fuera algo separado y los ángeles pudieran y debieran mover compuertas diferentes a la hora de “ampliar” o cambiar la percepción.

Esta es en realidad para mí una de las “enseñanzas” más importantes de las “apariciones”, vengan de donde vengan… y considerado desde el lado más digamos “científico” o proto-científico del asunto… pues se nos está diciendo algo muy profundo sobre la mente, y algo que nos ayudaría a entender por ejemplo la mera locura.

Entonces, los ángeles podrían tener que permitirnos ver “realidades bloqueadas” que se quedan ahí, más o menos “impersonalmente bloqueadas”, porque las personalidades están retenidas y no pueden tener identidad ni en lo morontial ni en lo material… y así dependen para su interacción de los ángeles y demás personalidades descendentes.

Entonces, las representaciones morontiales, que a veces parece que tienen que presentarnos los ángeles… esas representaciones… son normalmente solo “ilusoriamente personales”.

Así que uno de los modos en que ellos, los ángeles (personalidades descendentes) se “encuentran” indirectamente a veces con nosotros (personalidades ascendentes), es con ese modo de hacer de mediación, con quizá a veces ciertas “representaciones fantasmales”… que por lo que sea tienen que darse.

Estas representaciones solo serían “indirectamente personales”, ya que las personalidades con valor de supervivencia están del lado de los vivos y de los ángeles.

Nuestro condicionamiento: sentidos interiores y visiones como percepción “más directa”

Diciéndolo de una manera más cruda, y solo con ánimo de intentar integrarlo todo y compartir y conocer más vuestras impresiones, ahora o mucho más adelante en los meses o años que queden:

las “visiones morontiales”, de cierto modo mostrarían que no vemos con “los sentidos”, sino que estos son esa especie de “filtros” a la que pareces aludir… unos filtros organizados mentalmente, y en el fondo individualmente.

Los sentidos usuales, vista… etc., como nivel más superficial…, serían algo que está organizado y armonizado “a nuestras espaldas” en un nivel menos superficial (para que todos parezca que vemos lo mismo).

Los sentidos serían organizados en los circuitos…, en un nivel que no podemos estudiar o concebir ahora, y donde nosotros también “estamos”.

Allí “estamos”, aunque estemos “personalmente inconscientes”.

Por eso ahora de lo que se trata es de eternizarnos, de elevarnos “ejerciendo la personalidad” aquí… elevando el asiento de nuestra identidad desde lo material hacia algo que esté más en consonancia con ese nivel “descomunal” de la organización mental, al que acabo de aludir.

En la “manipulación” de todos esos circuitos estarían involucrados, claro está, los ángeles, etc.

Esto lo digo porque parece que las visiones, las sensaciones de nuestros “sentidos interiores”, que serían unos sentidos menos superficiales… no son percibidas con “los sentidos” usuales más superficiales…, sino que son interpretadas de una forma aparentemente menos mediada, con menos mediación… de una forma más directa: más “en unidad”, por así decirlo.

Entonces, en muchos casos (los casos que me importan y los de mayor “intervención divina”), ocurriría que la diferencia de percepciones entre los sujetos humanos no se debería al condicionamiento humano: creencias, experiencia en la tierra, etc.

Es imposible “comprendernos” como mente… además de que no nos gusta que nos toquen la identidad

Quizá nos olvidamos que somos un tipo de “engendro” que no comprendemos ni podremos seguramente comprender ahora… y que fue engendrado (expresado los nombres que da Urantia) por el espíritu llamado Miguel de Nebadon y por su Consorte (es decir: “Hijos de Dios”, no solo somos hijos del hombre…).

Este “ser de luz” está dotado además de personalidad… cosa que tampoco sabemos lo que es, sino que quizá sentimos que parece tener que ver, por ejemplo, con esa extraña sensación que podíamos tener de niños, cuando los demás niños son tan individualmente reconocibles… y sin embargo no han tenido identidad aquí. Quizá la genética no baste para dar esa “sensación de personalidad”.

Y además, podríamos pensar que la “personalidad”, en el nuevo concepto urantiano, también tendría que ver con el hecho de que sigamos siendo “lo mismo” tras tener tantos tipos de cuerpos, tras tanta actividad y recambio biológico y de identidades que tenemos a lo largo de “la vida” (desde bebé hasta donde lleguemos).

Una de las cosas que más claras deja Urantia sería el trasvase de nuestra identidad hacia lo morontial, en esta vida, mientras vivimos (y eso sería eternizar nuestra identidad).

Lo dice literalmente así, como vimos: trasladar, traspasar, “traducir”, trasvasar la IDENTIDAD desde el asiento material a lo morontial… Y EN VIDA, todo lo que podamos, en nuestra vida, al permitir aquello de la adoración, en lo que insistí arriba.

Esta idea del libro me parece la clave en cuanto a poder hacernos a la idea sobre cómo la adoración puede cambiar todo lo que pensamos sobre el mundo –como yoes que primero se identifican totalmente con las “conciencias materiales”.

La personalidad nuestra se eterniza (emplean ese verbo), por tanto, al permitir esta “aventura” tan incomprensible… este trasvase… esta “aventura” tan “romántica” que tenemos nosotros, los ascendentes evolutivos… con los espíritus descendentes, etc.

Ese sería el trabajo de la asociación Ajustador-personalidad, si es que nos dejamos hacer, cosa que no solemos… según parece… ya que no solemos dejarnos trabajar ese cambio “por Dios”… pues le tenemos literalmente pánico a “Dios”, al parecer… –y más aún quizá por el motivo de todo el lío de las rebeliones.

Este “trasvase” sería pues algo que nos da mucho miedo, ya que en general no nos gusta que nos toquen “la identidad”.

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