La actitud… el dolor…: vivir en unidad frente a hacerse inconsciente aposta (Walsch y Un curso de amor)   Leave a comment

imagen floresÍndice:
– Actitud dentro de la ilusión
– Ser tú mismo
– El dolor y la confianza en las relaciones
– Y la vida se dio
– Vivir en unidad frente a hacernos inconscientes aposta

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Dejarse llevar por la imaginación, dentro de la ilusión, teniendo la actitud de que esta es una ilusión

Si estamos metidos en una ilusión, pero no la usamos como tal… entonces, no recordamos nuestro verdadero Ser.

No sentimos nuestro verdadero Ser plenamente, aunque estemos en lo físico.

Tenemos que hacer COMO SI lo fuera… como si esto fuera una ilusión… empleando a veces la imaginación —solo si queremos salir de la duda acerca de nuestra condición de creadores libres… y si queremos salir de esa creencia que es “el sufrimiento”, el sufrimiento como interpretación mental del dolor.

Nuestro verdadero Ser ya sabe que no necesita nada… que es pleno, completo (sabe que “la necesidad” es una ilusión… que la vida es eterna…)… pero de cierto modo es como si nuestro Ser hubiera venido a experimentarlo en lo físico… valiéndose de las antiguas herramientas que son nuestra ilusión: necesidad, fracaso, separación, insuficiencia, deber, juicio, condena, condicionalidad, superioridad, ignorancia.

Si no nos comportamos en la ilusión como si fuera realmente una ilusión… si no lo recordamos con nuestra actitud a la hora de manejarnos en la ilusión… entonces esta no se puede disipar ante nuestros ojos.

Y el único problema que tenemos es “espiritual” en este sentido… en el sentido de habernos separado de la Vida, de la fuente de la vida que nos da el sentido de la creación.

Nos hemos separado al hacernos víctimas de nuestras ilusiones, al habernos identificado con ellas en vez de simplemente “usarlas”.

Nuestra actitud a menudo sigue siendo la de que, a pesar de “saber” que estamos entre ilusiones…, no actuamos con la actitud que asume eso…, y que de cierto modo disfruta observando.

(Esto es parafraseando lo de Walsch, en este libro y otros:)

Así que estas tres cosas son la “santa trinidad” que nos permite enlazar todos los ingredientes de nuestro mundo (espiritualidad, sociedad…):

– conciencia, honestidad y responsabilidad.

De esto tratábamos en este escrito del blog.

1. conciencia:
conciencia de cómo nos sentimos, y conciencia por tanto de las consecuencias de nuestros actos… pues con nuestros actos (o con lo que dejamos de hacer) nos autodescubrimos…, es decir, descubrimos nuestros pensamientos sobre el mundo y por tanto sobre nosotros mismos… pues no hay separación real entre el “mundo” y “yo”.
Nuestros actos dependen de pensamientos, como sabemos.
Así que ejercitando la conciencia sobre cómo sentimos las consecuencias de los actos… podemos abrazar y trascender nuestra experiencia… en tanto que nuestra experiencia es esa relación interna que desplegamos en un “mundo” que en realidad nunca estuvo “fuera” de nosotros.
Descubrimos ahí los propósitos que abrazamos más o menos inconscientemente, los “para-qué”…, mientras descubrimos lo que verdaderamente hemos decidido ser, lo que proclamamos al universo con nuestro ser más profundo (el tipo de distorsión que hemos venido a vivir),

2. honestidad:
honestidad para reconocer esas consecuencias.
Honestidad con uno mismo (espiritualidad), o bien mirándolas junto a los demás cuando toca (“política”), con más o menos sentido de la “comunión”, es decir, de la común-unión o Unidad de Amor que somos.

3. responsabilidad:
responsabilidad para emprender medidas que nos hagan más coherentes teniendo en cuenta lo anterior…

Ser tú mismo

«Lo que te invita a hacer la iluminación es a CONOCER algo que no has experimentado y, así, experimentarlo. CONOCER te abre la puerta a la EXPERIENCIA, y tú crees que es al revés.

» En realidad, conoces muchas más cosas de las que has experimentado. Pero simplemente no sabes que las conoces.

» Por ejemplo, sabes que hay un Dios. Pero puede que no sepas que lo sabes, y, de este modo, sigues esperando la experiencia. Y constantemente la estás teniendo. Pero la estás teniendo sin saberlo, lo cual es como no tenerla en absoluto.

» — ¡ Chico, estamos moviéndonos en círculo !

» Efectivamente. Tal vez, en lugar de movernos en círculo, deberíamos ser el propio círculo. Ese no sería un círculo vicioso, sino un círculo sublime.» (Conversaciones con Dios, libro I.
Este enlace contiene el texto del libro en muchos idiomas)

Este es una y otra vez el mensaje “crístico”, que también está en el curso de amor desde el principio…, para que nos demos cuenta de qué es en realidad lo que estamos aprendiendo aquí, en lo físico.

Y es que no aprendemos nada si no lo hacemos en un estado de unidad.

En todos los libros se insiste en que YA CONOCEMOS TODO lo que tenemos que conocer, y que lo que hemos venido es a serlo, a sentirlo “con toda el alma”, aquí…

Y no podremos hacer crecer “el Cristo en nosotros” si no permitimos que crezca desde dentro esa semilla infinita que ya está ahí (“el Cristo en ti”)… esa semilla de “conocimiento pleno”.

Si no permitimos que crezca cuidándola en tanto lo que es (conocimiento pleno), para que sea fertilizada por “las relaciones”, en esa única relación que es el mundo… una sola relación en realidad “santa”, “sagrada”.

Pues solo hay una Vida… y esto ya lo sabemos… solo que venimos a “experimentarlo”, aprendiendo a aprender en un estado de Unidad… fuera del sistema de pensamiento de la carencia, la necesidad, la escasez, el fracaso, la insuficiencia, la separación, el deber, el juicio, la condena, las condiciones, la superioridad o la inferioridad, la ignorancia, el miedo a Ser.

El dolor y la confianza en las relaciones
un comentario sobre la revelación de Walsch (Conversaciones con Dios), y la reunión de mente y corazón –

«Así, hay una serie de cosas que puedes hacer cuando reaccionas con dolor ante lo que la otra persona es, dice o hace.»

Sabemos, de nuestro curso de amor (el primer libro), que todo sentimiento de dolor no proviene del amor, sino de nuestra creencia sobre lo que el amor es: creemos que el amor se puede perder.

Esto lo tenemos profundamente enterrado en nuestro “subconsciente”… y va “creando” nuestras vidas, es decir, nuestra experiencia de la vida.

El dolor, por tanto, se relaciona con nuestra distorsión en cuanto que esta distorsión es: sentimientos de “amor perdido”.

Hemos venido, pues, a lo físico, a experimentar precisamente esas “creencias falsas”…, con todo el goce de nuestra libertad… pues el Amor solo es libertad… y hemos venido pues a responder ante ellas, ante nuestras creencias… dibujadas en estas experiencias físicas…, pero respondiendo ante la Creación… no reaccionando ante nuestras “creaciones”.

Y así, hemos venido a recrearnos de nuevo, desde el centro de nuestro ser.

Y entonces, ¿qué hacer cuando reaccionamos con dolor ante lo que otra persona ES, DICE, HACE…? :

«Lo primero que puedes hacer es admitir con franqueza lo que sientes exactamente, tanto a ti mismo como a la otra persona.»

Normalmente arrastramos una inercia de deshonestidad con respecto a nosotros mismos.

Es todo el consabido programa familiar-social…, es el tipo de distorsión que hayamos venido a “fabricar”, es el fingimiento de tipo “x” que hayamos querido admitir en nuestro foco de consciencia… en el auto-chantaje que nos hacemos a nosotros mismos cuando nos decimos que tenemos que fingir para poder sobrevivir… que tenemos que ser deshonestos con nosotros mismos, y por tanto con los demás, acerca de lo que sentimos.

Ya es toda una proeza… a menudo… el mero hecho de estar dispuestos a detenerse, a pararse… para simplemente ser conscientes de qué es lo que realmente sentimos.

Este parece ser un hábito al que nos invitan por todos lados… claro está: meditación, ejercicio físico para poder estar un poco más “en el cuerpo” y sentirnos a través de él más plenamente… etc. etc.

Cualquier cosa que nos ayude a pararnos vale.

Y luego, seremos muy conscientes del grado de Consciencia que hemos “adquirido”… y todo gracias a pararnos, a pararse lo suficiente para sentirse… para sentirnos a placer… para estar con lo que sentimos… para conectar con nosotros mismos.

Así, inevitablemente, nos daremos de bruces con “la verdad” de que todo nos lo hacemos a nosotros mismos. Ella se hará cada vez más patente en nuestra Consciencia, al ir conociéndonos a Nosotros Mismos dentro y vernos en todos lados fuera.

Así que ahí teníamos la figura clave de la simple honestidad…, en aquella nuestra “santa trinidad” que comentábamos ayer… y que estaba compuesta por:
– “conciencia”,
– “honestidad”,
– y “responsabilidad”.

Ser honestos en cuanto a querer reconocer, con uno mismo y con “otros”, qué es lo que sentimos. Es decir, cultivar la disposición confiada a compartir la consciencia o el discernimiento sobre cuáles son nuestros sentimientos, y qué podemos “hacer” al respecto.

Así que en esta “etapa” de honestidad, hay una cosa maravillosa: la confianza, la confianza compartida…, la apertura que denota la confianza que se comparte en las relaciones y que solo es posible ahí… en ellas, en las relaciones…, donde podemos atraer nuestro estado natural de Unidad, de unidad de Amor… mediante el ejercicio de esa confianza en cualquier contexto… compartiendo aunque solo sea ese objetivo de Unidad… –como ocurre en reuniones para meditar, para hablar de cualquier tipo de “espiritualidad”… a veces cuanto más simples mejor.

Confianza en el compartir nuestra disposición a abrirnos ante qué es lo que realmente sentimos… y dar pues espacio y confianza a “los demás” para que se abran a sí mismos con confianza.

« Muchos de vosotros tenéis miedo de hacer esto, pues pensáis que vais a “quedar mal”.»

Pensábamos normalmente que íbamos a quedar mal al decir alguna “cosa íntima”…, más o menos secreta… o simplemente lo que sentimos y lo que pensamos de lo que sentimos.

Así, vamos escondiéndonos en la ficción mental de un “yo separado”… como sabemos… y vamos habitando la ficción que ya tan acostumbrados estamos a habitar… la ficción de estar desconociéndonos a nosotros mismos, cuando sin embargo somos una sola Mente y realmente no hay “pensamientos privados”.

« En alguna parte, en lo más profundo de vosotros, os dais cuenta de que probablemente es ridículo que “penséis así”. Probablemente resulta mezquino; sois “mejores que eso”. Pero no es culpa vuestra: seguís pensando así.»

Seguimos en la mente separada del corazón… en vez de dejarnos dirigir por la Mente que surge de la reunión de mente y corazón.

Seguimos pensando en el quedar bien y el quedar mal.

Pensamos que una cosa es lo que sentimos… y otra lo admisible mentalmente en esa ilusión que llamamos “mundo”: en el mundo de significados compartidos, los significados que compartimos en las relaciones… con parejas, conocidos, amigos… así que usamos ficticiamente las relaciones, en privado… para esos “fines imposibles” que atienden a la “creencia increíble”…, separando mente y corazón para mantener la ficción del yo separado y sus inercias de “dolor”.

«Solo hay una cosa que puedes hacer al respecto. Debes honrar tus sentimientos, puesto que honrar tus sentimientos significa honrarte a Ti mismo. Y debes amar a tu prójimo como a ti mismo. ¿ Cómo puedes aspirar a entender y honrar los sentimientos de otra persona si no puedes honrar los que albergas en tu interior ?»

Debemos “validarlos”, honrar nuestro dolor, “bailar” con él en tanto que él, sin mente, sin mente-intelectual-físico-perceptiva.

Y :

«La primera pregunta en cualquier proceso de interacción con otra persona es: ¿ Quién Soy, y Quién Quiero Ser, en relación con ello ?»

Las personas nos ofrecen siempre estas oportunidades, que en el curso de milagros llamábamos “oportunidades para perdonar”, para perdonarnos a nosotros mismos esa ficción del “yo separado”, la ficción de habernos querido hacer un concepto por nuestra cuenta, sin tener en cuenta a “Dios dentro”, a la Vida… a la unidad de amor, a la Una-Sola-Vida que existe.

«A menudo no recordáis Quiénes Sois, y no sabéis Quiénes Queréis Ser, hasta que probáis algunos modos de ser.»

Experiencia es lo que buscamos aquí… pero tenemos miedo al cambio y vamos a veces tan despacito que “el Cielo” parece ponerse nervioso… y nos manda mil y una transmisiones de palabras bellísimas, que dicen todas lo mismo —como todas estas que comento, o a veces reviso o traduzco desde cero para el blog: Mari Perron, Jayem, Carpenter, Haskell, Walsch, Urantia, curso de milagros…

«He aquí por qué resulta tan importante honrar vuestros sentimientos más auténticos. Si vuestro primer sentimiento es negativo, el hecho de tener dicho sentimiento a menudo es suficiente para desecharlo.»

Nos colocamos en nuestro centro, si podemos, y el dolor se va solo… pues en el centro hay amor y el amor no puede perderse… y el amor es libertad… y si nos unimos en nuestro centro con Todo… no puede negársenos para empezar la perspectiva del amor… la perspectiva que el amor ES y TIENE acerca de todo: acogida, inclusión… y no “aceptación doliente”… sino verdadera Aceptación: “no somos miedo”.

« Es justo cuando estáis coléricos, molestos, disgustados, furiosos… cuando tenéis el sentimiento de querer “hacer daño”…, y cuando podéis rechazar estos sentimientos primarios en tanto “no forman parte de Quienes Queréis Ser”.»

Siempre, en cada experiencia, nos estamos eligiendo: ¿cuerpo, o espíritu?

«El Maestro es aquel que ha vivido las suficientes de tales experiencias como para saber por adelantado cuál es su elección definitiva.»

¡Por adelantado!

La vida es pues un “saberse preparar en el interior”, un alcanzar un estado de aprendizaje nuevo… no del viejo aprendizaje… un aprendizaje EN ESTADO DE UNIDAD… pues desde la certeza de tal estado…, en una mente y un corazón reunidos en Unidad… mientras va dirigiendo el corazón… a veces, hasta nos ahorraremos directamente las experiencias que ya sabemos “sobrepasadas”… por simple intuición.

Y la vida se dio

Qué curioso.
Yo no me di la vida a mí mismo, y además la Vida se me dio completa, plena.

El esfuerzo que supone modelar esa Vida para dar un universo privado…, esa vida que fue dada tan completamente… este esfuerzo, es inimaginable…

Enorme esfuerzo el de tener todo un Universo Privado donde experimentar la idea de Separación…

Qué maravilla… todo un universo privado que se proyecta cada milisegundo… en ciclos diarios… girando alrededor nuestro, alrededor de un cuerpo aislado potencialmente miserable a más no poder… aislado en su experiencia privada…, completamente “incomunicable” con la experiencia de “los demás”… incomunicable con cualquier otra experiencia de cualquier otra “persona”…

Pues en “lo exterior” sabemos que no hay comunicación… sino que “sabemos” que la comunicación ES… y que aquí la dejamos pasar no…, como un Todo cada vez… a través de los filtros que SOMOS cada Universo Privado (fulanita, menganito…) y como amor-unión…, amor más allá de toda ilusión de separación.

Y… además… para colmo, cerrando el círculo infinito… lo más extraño y “glorioso” de este universo es que somos perfectos AMIGOS personales de quien nos dio la Vida desde dentro… somos inseparables y perfectos amigos del Origen… que es contactable de forma personal, como un amigo… que es el mismo amigo entre la infinidad de sueños privados (un amigo que puede llegar a emitir claramente hasta palabras… aunque normalmente nos “hable” con experiencias, imágenes, sentires…).

Nuestro Origen no es exterior a nada… y por eso, al final y al principio, todo está dentro nuestro… como era en un principio… ahora y siempre… por los siglos de los siglos… 🙂

Si la vida es ya un regalo completo… entonces no lo vemos así porque NO QUEREMOS verlo así (hemos creado la ilusión de forma que es posible pensarnos como víctimas)…, y entonces:
– no lo pensamos así,
– y por tanto no lo fabricamos así, pues el pensamiento crea la experiencia (y no parece que lo tengamos así, como un regalo…: “el mundo” como “solamente un regalo”).

Nos separamos de nosotros mismos para jugar a tener una:

– vida INCONSCIENTE (desde donde todo sale solo… en donde los cuerpos crecen solos… ya sea que esto lo sintamos o no como “un regalo”…),

– una vida CONSCIENTE (el “yo” que por ejemplo puede “pensar” lo anterior, y decir… : “anda, mira, si las cosas surgen solas, si “inconscientemente” crece el pelo… etc.).

– una vida SUPERCONSCIENTE… es decir… ese “Yo” desde donde, Nosotros Mismos, en Unidad… nos vamos presentando a nosotros mismos imágenes…, experiencias…, palabras…, sentires… para que podamos “elegir alma”, aunque solo si queremos, ejerciendo el libre albedrío de la parte “consciente”.

Al “elegir alma” nos vamos reeligiendo a Nosotros Mismos, en nuestro Ser Total, en unión con Todo, y en unión como un Todo… un Todo ya perfecto, aunque siempre como algo a manifestar de nuevo.

Vamos adquiriendo a veces “poco a poco”… a veces “vida tras vida”…, vamos adquiriendo la “supraconsciencia”… es decir, esa Consciencia que trasciende las tres partes de la ilusión de la separación en que venimos a este tipo de mundos (y hay una infinidad de tipos de sistemas de realidad y mundos…)… y venimos pues a recrear desde esa Consciencia las versiones cada vez más gloriosas de Nosotros Mismos en Unidad…, como Vida ya completa a cada instante que somos.

Así que por ello vivimos estas vidas, porque queremos de cierta forma “manifestar mundo”…, mundo donde poder tener problemas.

Aunque ahora, en la nueva era (en “el tiempo de Cristo”, como lo llamó varias veces la voz de la unidad de amor…)… ahora… se trata de tener los “problemas” desde la perspectiva inversa… como ya sabemos… es decir, sin interpretar… y celebrarlos como REGALO… es decir, como siempre hicieron “los místicos”, e incluso los que creemos “mártires”… a su manera… ver todo como un regalo… y con plena confianza en la desinterpretación :).

Así que nos dimos un mundo donde poder tener problemas y hacer que la Vida que Somos y que ya Conocemos borre los “problemas” 🙂 …, al reencontrarnos con nuestro superconsciente… y así sentir y SER aquí aquella “supraconsciencia” (esa “consciencia crística”, o Unidad de Amor…, o reunión con el Origen, etc.).

Aquí… rodeados de tanta “materia” tan dura… vamos a sentir la plena unión con lo que ya Somos desde siempre, al experimentar profundamente que nunca hubo problemas… en una versión más grande en lo físico de “Nosotros Mismos Sin Problemas” 🙂 .

Vamos jugando a perfilar en la Vida “límites”, límites para poder compartir la Vida paso a paso… con patrones que nos permiten manifestar ideas sobre el compartir…, fantasías (por ejemplo, el hecho de que los cuerpos “humanos” sean tan parecidos nos va facilitando cierta interacción y comunicación en niveles determinados de creencia).

Vamos pues perfilando cosas en este Aspecto Exterior de la Vida.., y así, la Vida como Totalidad resurge cada vez en nuevas versiones más completas de Sí Misma…, más “gloriosas”… si nos dejamos.

La Vida se dio pues, a sí misma, completamente en cada cual…, para poder desplegarse infinitamente en cada nueva versión de sí misma a través nuestro… cuando permitimos el paso, al permitirnos a nosotros mismos ser canales del origen.

Y cuando sentimos plenamente que nada era para mejor ni para peor… que no hay mejor ni peor… sino etapas sin tiempo en un Crecimiento del Todo… en un fondo “sin tiempo”… para mayor “conexión” y reconexión…, integración…

El eterno movimiento del reCrearse a sí mismos, recreándose, “divirtiéndose”, en la infinidad de patrones que surgen de la distorsión que hacemos de la Unicidad de la Fuente… esa que se dio completa y personalmente a cada vida, en cada vida.

Vivir en unidad frente a hacernos inconscientes aposta
el uso de “lo nuevo”…, el sentido de “la creatividad”… ¿qué será “envejecer mal”? Las lecciones del “alma” a desinterpretar

Así que si es interesante hacer “cosas nuevas”, es por ver cómo nos sentimos después… y en general, claro, dejar entrar ese amor que es solo libertad.

Al hacer cosas nuevas…, a veces nos es más fácil darnos cuenta de cómo nos sentíamos ANTES de hacer eso “nuevo” que hicimos (aunque nuestro ser, que es amor, ya sabe que “no hay nada nuevo bajo el sol”… 🙂 sí que sin embargo venimos a experimentar eso… cada vez de nuevas formas… realizándonos en el mundo físico como seres originales, como espíritu, que ya se sabe realizado).

Tras “lo nuevo”, podemos comparar, contrastar… y notamos quizá mejor si ANTES de hacer algo nuevo estábamos en miedo o en amor repitiendo patrones… y quizá notamos por qué lo hacíamos… a qué respondíamos.

Y en general quizá notamos cómo actúa la ley de la creación:
“dar igual a recibir”…
… notamos cómo actúa esa ley en el caso del miedo (dar miedo recibir miedo 🙂 )…
… y si es que estábamos actuando así en la vida, “reaccionando” (miedo) en vez de respondiendo (amor)… en vez de respondiendo a la Creación-en-Unidad que somos… (por ejemplo, notamos lo que éramos antes de dar un billete a un mendigo, como caso de “hacer algo nuevo”, y planteando un tipo de “novedad” que plantea Walsch en su revelación).

Cuando hacemos “lo de siempre”, quizá nos cuesta más distinguir entre los sentimientos de antes y los de después de hacer algo (lo de siempre)… pues seguimos una marcha fija, en un tren más o menos rápido y arrasador… lleno de patrones, pautas… un tren que parece que nos arrastra.

De ahí que sea a veces tan bueno “ayunar” de hábitos, de cualquier pauta inercial de la vida… y de la que apetezca “ayunar”… pues somos “libres”.

Y ayunar… para poder volvernos a “sentir en la acción”, sintiendo los propósitos que realmente tenían algunas de nuestras “acciones de siempre”.

En la vida, pues, vamos así como haciéndonos “inconscientes” aposta… es curioso.

Imaginemos la situación de tomar un veneno… como hacemos “inconscientemente” con tantas y tantas cosas que se han normalizado en la alimentación… de las que ya no queremos revisar si nos sientan bien o mal… que no queremos ni plantearlo… y seguimos así una inercia… como realizando “propósitos del alma”, no del todo “esenciales”… no del todo de nuestra esencia de “felicidad sin condiciones”… observación (lecciones que son… vete a saber… sobre el tipo de vida a llevar para “aprender” lo que nos hayamos propuesto aprender en la unidad del alma con los programas familiares, genéticos, etc.).

Lo llamamos “descuido”… a ese envenenarse 🙂 … y a menudo es la simple decisión de “no querer sentirse”… de ya no querer sentirse en ese ámbito.

¿Qué pasa ahí?

Las leyes del cuerpo actúan, “neutrales”… y lo que no es neutral es nuestro querer observar, sentir y decidir.

Y siempre estamos decidiendo una versión de Nosotros Mismos… desde esa unidad que en realidad nunca se deshizo… esa unidad entre: “cuerpo”, “mente”, “alma” y “espíritu original”, capaz de recrearlo todo de nuevas.

El cuerpo es como un acuerdo inconsciente muy profundo con todas las demás “almas que contienen cuerpos”… con nuestras familias… etc.

Un acuerdo de parecernos… para poder comunicarnos en este plano de lo exterior… y “parametrizarnos” en un tiempo secuencial donde compartir la toma de decisiones acerca de quiénes queremos ser…

Luego… ahí tenemos toda esa cadena de decisiones… que nos llevan a por ejemplo aparentar que “envejecemos mal”… a aumentar nuestro patrón de “hacernos inconscientes” de esa unidad que somos, esa unidad “en tres seres” (o cuatro, según queramos nombrarlos)…, haciéndonos inconscientes de ese “ser global” y los propósitos más “originales”… del “Yo en unidad”.

Somos, como ya sabemos… somos al menos estos tres seres en uno:

– ese ser que “hace crecer” el pelo y regula latidos del corazón…: “inconsciente”, “subconsciente”…

– ese ser que decide… que es consciente de decidir mirar unas cosas sí y otras no… de decidir “dejarse sentir” unas cosas sí y otras no… de decidir sacar conclusiones conscientemente de unas cosas sí y de otras no…: “el consciente”…

– y el ser “del alma”, ese que parece ir haciendo más o menos caso al Origen… a nuestro origen verdaderamente invulnerable. Ese ser del alma diríamos quizá que propone o canaliza desde el “espíritu” los propósitos y las ideas o “energías” para que constatemos en lo físico, y “realicemos” de nuevo, nuestro “más elevado propósito”, es decir, esa felicidad sin condiciones, ese alfa y omega que somos… encontrable perfectamente aquí, en el mundo de lo físico, también.

Somos deshonestos por algo…:

para no usar “el consciente” para constatar y recrear nuestra Unidad desde lo físico… para no unirnos desde este plano “consciente”, mediador…, que “decide”.

Muchas veces no queremos que se reúnan esos niveles que en realidad nunca estuvieron separados, pero que necesitan de nuestro permiso para que se dé, desde aquí, la “obra” de la esencia, aunque estemos en lo físico más “duro”.

Y por ello quizá… “necesitamos” ver “ejemplos de vida”, o necesitamos resonar con ellos… o a veces convivir… o incluso cierta devoción… y en general unirnos dentro con esa “ayuda espiritual” que todos tenemos ahí esperando… y que desconocemos… tanto en grupo como “solos” (el nombre tradicional: ángeles, etc.)…

Pasamos la vida, pues, a menudo siendo deshonestos con lo que sentimos, y así no podemos tener certeza…

Y asi elegimos por ejemplo “vivir vejez” pero vivida cada vez aparentemente peor y peor… mostrándole eso al mundo a ver cómo este mundo quiere ser respecto a ella… respecto a esa vejez… a ver cómo cada cual se elige a Sí Mismo o no… en función de eso que ve aparentemente “objetivo”.

Elegimos “desintegrarnos” con vete a saber qué propósitos… qué “propósitos del alma”… y vete a saber en qué enrejados de decisiones mutuas… expresando la unidad así… en este programa de cuerpos…

Y no anticipamos lo que pasa desde el sentir… y vivimos “ser víctima” (o eso es lo que parecemos presentarle al mundo…).

En vez de vivir en unidad… aprendiendo en Unidad… aparentemente presentamos versión “baja” de nosotros mismos 🙂 … para jugar… aunque no lo vivamos como regalo, como juego.

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