Nuestra siguiente semana de comentarios sobre el curso de amor… y otras cosas (VI)   Leave a comment

imagen corazón en círculoAhora viene una nueva etapa de este tipo de entradas del blog, en las que íbamos comentando los capítulos del curso de amor.
Esta es la anterior.

Ahora, estas páginas serán más “personales”, comentaremos a veces sobre cosas muy variadas… sin seguir literalmente el curso de amor… y quizá alguien se nos sume alguien aquí o en facebook a comentar.

Ver el índice de entradas para enlaces a estos textos o a los pdf enteros del curso, etc.

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I.  capítulo 29
II. lógica biológica
– III. más allá de los buenos deseos
– IV. manifestar
– V. arte del pensamiento

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I. capítulo 29

En esta entrada vimos algo sobre el cap. 28, aquí pasamos a comentar el cap. 29 (que también fue comentado un poco en esta otra).

Cuando decimos que sentimos la vida en relación y unidad, estamos refiriéndonos a esa unidad espiritual original, más allá del tiempo, a nuestro ser UNA SOLA relación YA con todos… y con todo.

Esa relación siempre está en el “presente”, es un presente, un regalo, en el presente… en el que no nos subimos, no nos montamos… para poder volar en ella a cada instante (pues preferimos inercialmente el miedo).

Así que aquí en el 29 se nos invita de nuevo a retirar nuestra atención del pasado y del futuro imaginario.

Esa unidad es pues la que sentimos por ejemplo cuando nos acordamos de aplicar el tierno recordatorio que hacía este libro en el capítulo 13, el de buscar solo el reconocimiento sutil del “otro”, de “los demás”, del espíritu del otro… en un reconocimiento que nunca contiene algo distorsionado… para ver que, realmente, somos en unidad.

Así “servicio” es lo que hacemos desde ahí, desde esa ternura del espíritu que ya desde siempre es algo “unido”, y que anhela silenciosamente que lo observemos.

El servicio es pues también prolongar el reconocimiento de esa unidad original a través de las sombras del mundo —este mundo que proyectamos para experimentar lo que no somos y que así el Origen se re-experimente sin fin a Sí Mismo desde Fuera.

Recordemos nuestro “mantra del curso”, el colofón del capítulo 32 en forma de frase que despliega el núcleo central:

solo en la relación de un aspecto de la creación con TODO el resto (a la vez, infinitamente), solo ahí… en una especie de relación “infinita”… es donde reside nuestro sentido de ser “únicos”. Y exactamente lo que decía en el 32 es esto:

«Es en la diferente relación de un aspecto de la creación con todo el resto donde existe esa diferencia que tanto aprecias como tu cualidad de ser único. Y solamente en relación eres únicamente tú. La relación es lo único que existe, pues el Amor es relación».

Esa relación es con todos, y ya es.

La idea de “servicio” que está de nuevo presentando aquí, en el cap. 29 (servicio a Dios), hay que enmarcarla en esa relación.

Nosotros ya nos conocemos, ya conocemos todo…, ya “nos” conocemos en el “nivel” del espíritu… el real creativo… y solo venimos aquí a dejarnos mecer “incondicionalmente” por ese mar de “relación sutil espiritual” que en realidad somos… frente a todas nuestras elucubraciones mentales sobre identidades, circunstancias, etc.

Venimos pues a experimentar físicamente –y por tanto a “manifestar”– esa “única relación” que cada uno es a su manera con todo a la vez.

Esa es la relación original e “indestructible”… “santa”, “sagrada”… que es el aspecto de la Singularidad que cada uno es. Cada uno es ese aspecto completamente junto a todos “los demás”, como espíritus invulnerables pero siempre creativos que se pliegan y se despliegan desde un Centro.

Insistamos:

“Servicio” es lo que hacemos desde nuestro centro, desde la ternura que nos inspira la constatación sutil y siempre a su modo “alegre” de nuestra unidad… de que somos una unidad “espiritual”, y que nunca hubo separación real.

Servicio es la idea de poder prolongar, amplificar, sostener la experiencia de ese reconocimiento, el re-conocimiento de esa unidad original, del Origen a través de las sombras de este mundo.

Como “sabemos”… este mundo lo proyectamos cada uno, como Mente… cada uno como universo privado… aunque estamos “alojados” tan férreamente en un cuerpo que se nos hace muy difícil “creer” lo que sí somos, se nos hace difícil dar crédito al sentir (aunque experimentaremos esa Unidad que no se puede comprender, y pese a que parezca imposible cambiaremos del estado de separación al estado de unidad).

Así que proyectamos el mundo, desde nuestro Ser plenamente abundante (tan increíblemente abundante que se rodea de todo un universo… y de millones de maneras… y despliega con ello todo un tiempo lineal…)… proyectamos mundo… con el objetivo de experimentar lo que no somos, y que así el Origen que sí somos realice una especie de “Obra”… re-experimentándose sin fin a Sí Mismo desde Fuera… realizando una especie de individuación de la Singularidad que somos todos… pero cada uno en su propia relación total, “sagrada”, real, única, interior… que cada uno es ya con todo.

Recordemos que esa relación no es “exterior”, sino que depende de que cada uno somos un universo privado y “mucho más allá”.

Así que nuestra finalidad sin fin es constatar la unidad de todas las maneras posibles… que de cierto modo son crecientemente inclusivas… y para manifestar esa “realización” desde adentro (no para buscar realización fuera).

Esto lo realizamos reuniendo el Conocimiento que somos con la Experiencia, dejando que la experiencia manifieste ese conocimiento como relación total, ya completa.

Así, siempre queremos experimentar de forma más amplia y de nuevo todo ese “Conocimiento” que somos interiormente…, realizando así cierta “obra interior” de individuación de la Singularidad Central que somos… al reunir conocimiento y experiencia en todos los planos.

Venimos a buscar, como lo dice Walsch, un conocimiento y una experiencia completos…, reunidos en un solo punto aquí… en un sentimiento de ser completos que no está referenciado más que al centro de todo en nuestro interior.

Vemos que este capítulo se centra en la idea de uso (frente a servicio).

Es solo por la idea del uso que hemos alejado nosotros mismos la conexión con el hecho real de que todo es una “interacción de servicio”… y en el fondo en nuestra querida “una sola relación” (pues como dice en 29.15: Dios es servicio a la vida, y nosotros somos Dios en la vida).

Nuestro “plan divino” es pues el despliegue de la individuación de esa Singularidad central que hace de puente entre mundos de experiencia “física”… y mundos de “trabajo” espiritual.

Y esa Singularidad es de cierto modo esa “una sola relación”, esa única relación que cada uno es a su manera y ya, con todos y todo, pues somos un aspecto infinito de esa infinita relación invisible.

Así que esto sirve de simple comentario de la simple cuestión de “Todos somos uno”… cuestión que en parte es todo lo que tiene que plantear, muy poco a poco, para que nos permitamos sentirla cada vez mejor… en este curso de amor que invita a la unidad real.

Esta cuestión es un principio, como decía Walsch en sus Conversaciones con Dios… es el “nuevo principio” que finalmente cambiará realmente el mundo (este modo de soñar) al llevarnos a todos hacia una auto-referencia… es decir, a que nos referenciemos cada vez más adentro.

Entonces, nuestro “trabajo” es la “creación”, en el sentido de permitirnos ser “canales” del origen… ser intersección productiva, es decir, que deja que se produzca solo el sentido… dejando que el sentido se dé por sí solo desde nuestra conexión con la eternidad que somos en esa “única relación” que vamos reconociendo a la vez que vamos “dejando pasar eternidad” aquí (cap. 22).

Ese es pues el “servicio a Dios”, extendiendo la mera observación aquí… sin reaccionar… respondiendo a la Creación, con atención a ella, al diálogo que la Creación es… y al que meramente no hemos respondido.

Dios es lo que el curso de amor todavía sigue llamando nuestro Padre, en este primer libro de UCDA… pero que va yendo en la dirección del “amigo”, de simplemente dejarnos con el concepto de “amigo” y no tanto de padre y de hijos de ese Origen/Padre (pero primero tenemos que estabilizar nuestra identidad muy adentro, más allá de toda identidad, en realidad).

Esto es igual que lo que pasa en Walsch y en todo material “espiritual” que se precie… donde en seguida veíamos cómo se combaten las ideas distorsionadas que puedan nutrir el uso del concepto “Padre”, etc.

II. lógica biológica

La “inteligencia” se redefine sola, al referenciarnos al origen, dentro… dejándonos “ser quien ya realmente somos”. Y al compartir eso sin miedo, lo extendemos, y nos podemos dar cuenta de que lo tenemos… y de que lo somos más aún.

Como ya “sabemos”… nuestros problemas de no aceptación de algún aspecto de la vida física a veces tienen que ver con relaciones que tenemos con los programas del alma familiar… con aspectos que se repiten… que son como “creencias desarrolladas” a partir de eventos que quedaron como fotografías obsesivas de nuestra alma colectiva… y a veces venimos como a trascenderlos otra vez, a lo físico.

Es quizá como si hubiéramos “quedado” con nosotros mismos para trascender estas cosas del “inconsciente” que sostiene toda la “biología”, en niveles más profundos (todo ese proceso inconsciente impresionante… y “gratis”… de los cuerpos marchando solos…, del pelo creciendo solo… las uñas… los latidos del corazón 🙂 … ).

Si vemos, estas personas explican aquí y en sucesivos vídeos el enfoque y el vocabulario de Alejandra Casado para hablar del “despertar” real.

Esta perspectiva es otra de las invitaciones definitivas a cambiar de lógica, desde la lógica de la separación, a la de la unidad… como pasaba ya con esa primera “patada” que daba el curso de milagros en nuestra Mente.

Cambiamos desde el sistema de pensamiento de la separación al sistema de pensamiento de la unidad.

Es decir, vamos desde la creación inconsciente a la “creación Consciente”… desde:

– la habitual fabricación de más y más experiencia divergente, cuando reaccionamos reforzando nuestro apego a los sentimientos (distorsiones) enraizados en la creencia en la separación y en ese miedo de base que nos aleja de nuestro ser original que ya conoce todo…

– hacia provocar la convergencia en la experiencia, respondiendo desde nuestro centro a la Creación (no reaccionando más a nuestras creaciones).

Normalmente nuestras respuestas biológicas las damos con una lógica divergente… relativa a la supervivencia y compañía.

Es lo que hacemos por defecto.

Y “relativo a la supervivencia” puede ser “con” o “contra” ella… con ese marco, o contra él. Y ese marco contiene cuatro grandes asuntos… como aparece en la foto: sobrevivir, protegerme, competir, completarme.

El aspecto más sutil y quizá insidioso del marco condicionante del paradigma de la separación es ese cuarto: el del “completarme”… ese cierto “reaccionar”, reaccionar en función de requerimientos que vienen de afuera… requerimientos de “completud” o completitud… a partir de percepciones que son interpretaciones “exteriores” a nuestro origen.

Así que este “afuera” viene de un sentir “muy profundo”, en el inconsciente (“pasado”) del alma familiar, social.

Todo eso nos viene “de fuera”, pero de un afuera que parece estar tan dentro… que lo reasumimos aparentemente “sin querer”, como condicionante profundo en esta “nueva-vieja historia temporal” que revivimos en la tierra…, sumidos en el olvido que es esta separación… un olvido para poder reexperimentarnos como completos de otra manera… re-creándonos de nuevo.

Hacemos eso de dar respuestas biológicas en una lógica divergente (sistema de la separación) en vez de asumir la lógica de integración convergente, como la llaman en la foto.

Al estar ahí, en “la supervivencia”, a nuestras respuestas les damos la forma de conflicto biológico.

Estos conflictos reaccionan respecto a esos 4 grandes “problemas” del marco… que se dejan atrás asumiendo la lógica convergente.

Es como si todos hubiéramos venido a asumir esa lógica nueva, la lógica de lo nuevo… “consciencia crística”, supraconsciencia… o “Consciencia”… se llama a veces… y desde más adentro de todos los adentros… 🙂 …, para salir del ciclo de reacciones que nos meten justo donde decimos no querer estar (conscientemente).

Venimos a manifestarnos como completos… sea lo que eso signifique (es decir, resignificando todo lo de “aquí”, reuniéndolo bajo otra coherencia)…

…completas manifestaciones del original…, de la relación original que somos.

Esas manifestaciones son impredecibles, claro.

Así que venimos al juego de ver qué nos pasa en “la lógica convergente”… y, si podemos, asumiéndola sin parar.

III. más allá de los buenos deseos

Más allá de los buenos deseos… a veces tenemos también el simple unirnos con nuestros mensajes más inmediatos, que pasan por el cuerpo…

A veces… ¡cuántos años acumulamos… años de no quererse escuchar lo más simple… lo más obvio!

Hay pues un “quererse a uno mismo, a una misma”… que es muy sencillo… muy directo… digamos incluso que “sanamente infantil”… sanamente inocente…
… un quererse escuchar lo más obvio.

Lo más obvio es lo que más nos cuesta reconocer, a menudo… en cuanto a nuestra relación con el maravilloso regalo e instrumento que es el cuerpo.

Y a veces hacemos que las tecnologías cumplan en esto un papel… las pantallas… para permitirnos profundizar en “el despiste”.

Por ejemplo, ese simple e inocente “malestar” que “el cuerpo” manda en una ciudad muy contaminada y llena de ese plus de calor y ruido que dan el asfalto, el hormigón, el polvo…

Aunque, en general… claro que si se vive con “propósito y amor”…, no pasa nada… pero de todas maneras es muy curioso el condicionamiento estresante para el cuerpo, que parte de nuestro no querer escuchar lo más simple de los cuerpos.

Es muy curioso… una civilización que acumula millones de personas más pendientes de andar dándole vueltas a películas, tv, pantallas, charlas mentales… en vez de escuchar y hacer algo con el simple malestar corporal… queriéndose a sí mismos elevando así algo la vibración… en dirección quizá a poder vivir con más sentido y amor… donde entonces quizá a veces ya se pueda trascender más fácilmente lo corporal… incluyéndolo…

Mi abuela por ejemplo es ejemplo de lo que terminamos haciendo la gente con esa decisión inercial, continuada, de “no escucharse a uno mismo”… no quererse en ese nivel obvio… no escuchar la simpleza de lo que uno se manda a través del cuerpo… como simples deseos de movimiento…

Quizá lo podríamos ver como un sacrificio muy usual… para realizar “planes superiores del alma”… pero siempre está la impresión de lo raro que resulta no poder escuchar lo mas obvio, presente.

Así, terminamos como anquilosados… apresados por la creencia en la vejez y la degeneración… esa creencia colectiva tan asumida…

Como nos cuenta la voz de la revelación de Walsch… es muy “divertido” observarnos así de despistados… donde le damos tanta importancia –y a veces nos escandaliza– a la eutanasia… porque es una muerte rápida… y, sin embargo, no se la damos a la acumulación lenta de productos químicos en el cuerpo… que termina matando lentamente.

Millones de personas enlatadas y sobrecalentadas en verano… atiborradas de químicos y de productos que estresan el metabolismo (azúcar a diario…)… aprendiendo todo el rato a no cambiar sus inercias sobre la escucha del cuerpo…

Millones almacenados en cajitas en las ciudades… donde nos entrenamos en no escuchar lo más obvio… entretenidos con mil gadgets tecnológicos que dependen de ese salto cuántico informático-tecnológico del siglo XX (tan a su manera “misterioso”…) 🙂 … tan liberador a la vez que potencialmente despistante… como todo.

Esta tierra debe ser todo un espectáculo a nivel cósmico… y quizá único… pues una civilización tan avanzada tecnológicamente pero tan despistada de lo obvio… y habitando un planeta tan maravilloso… quizá sea algo único en una gran parte del universo.

Este debe ser en parte nuestro papel en el circo cósmico 🙂

A veces, los humanos usamos hasta “la espiritualidad” y sus excusas mentales para no mirar lo obvio… para no unirnos con ello… con nuestro ser que sutilmente manda todo el rato mensajes a través del principal instrumento que tenemos…
y así no nos dejamos fluir… no buscamos hacer algo con lo obvio… quizá conectando y aunándonos con otras sensibilidades parecidas… sumar fuerzas.

Nos enrocamos en la zona de confort y en muertes lentas programadas… muertes que nos iban haciendo zombies muy convencidos de la creencia en que por ejemplo “hay que envejecer mal”… etc.

Muchas veces ese no qerer mirar lo obvio parece una demostración o broche final de un “haber tirado la toalla” en ciertos aspectos de nuestros “sueños” y deseos más bonitos e inocentes… que no son tan aparentemente banales como puede parecer el cuidado más simple del cuerpo.

IV. manifestar

Fijaos: “no se puede manifestar amor en tanto no se haya manifestado no-amor”.*

SER amor sí somos. Es decir, lo que es serlo, ya lo somos.

Otra cosa es el asunto de manifestar lo que somos.

Si somos solamente amor, nuestra opción es reconocer que ya sabemos esto, para poder experimentarlo.

Es una opción, una invitación, una llamada… que podemos postergar, pero nada más.

Así que “saberlo” para poder experimentarlo. Serlo para poder hacerlo, pues nuestro ser es Conocimiento… Conocimiento que busca ser Sentido mediante la Experiencia.

Para saberlo dentro de una experiencia física vienen bien los recordatorios que demuestran ese saber, demostrándolo en la experiencia.

Así, el leitmotiv de un Jesús, por ejemplo, es simple: “sé que solo soy amor. Nada más, y solo eso, en mi conocimiento”.

Así, teniendo solo eso “en mente”, en conocimiento… y como realmente solo somos amor-conocimiento… esto se verá reflejado en la realidad física, expresando lo inexpresable, cerrando ciclos, torsionando la distorsión.

Decíamos que solo somos amor… y que otra cosa es el asunto de manifestar lo que somos.

Para manifestarlo, uno mismo no tiene por qué dejar de ser amor (pues habíamos dicho que para manifestar amor, “antes” SE TIENE que haber manifestado desamor… pero solemos venir a estas realidades creyendo que nosotros mismos debemos manifestarlo… creyendo indirectamente eso al desconocer las leyes de la creación de nuestra experiencia). Es decir, que basta con el campo contextual que nos rodea… que hace de marco para la expresión… basta con ese campo para manifestar amor. No hace falta que Nosotros Mismos nos identifiquemos férreamente con el miedo de ese campo.

Es decir, la “resurrección” es gratis a cada paso, no hay por qué “pringarse”, aunque lo hayamos hecho por cómo nos relacionamos y estamos unidos como almas, mentes.

Esa es la demostración que vienen a hacer los Maestros a las realidades relativas como esta física en el planeta: ponen “broches” para constatar en ellas, en el ámbito de la Experiencia…, que no hace falta crear desamor en el campo contextual PROPIO, de uno mismo, para SER amor.

Hacen de perfectas “espadas” separadoras en ese sentido.

En lo Absoluto solo somos amor, pero lo Absoluto no es directamente manifestable, expresable, demostrable — no directamente.

Para la expresión se necesita pues un campo contextual, pero la demostración de los maestros radica en probar que UNO MISMO no necesita entrar al trapo del contexto… no necesita “mancharse” sino incluir, abarcar, usar el campo contextual de miedo como combustible automático para la expresión del Amor.

Esta expresión se hace “sola” si uno no se pringa nada… sino que solo acoge… recibe dando… hace de canal del Todo… pues todos y cada uno somos simplemente amor, es decir, una relación ya plena e “infinita” con todos.

Esa pureza asumida es lo que está detrás de toda la simbología sobre la inmaculada concepción, etc.

¿Qué pasa pues con alguien que viene en papel de maestro, a cambiar las tornas (como mismamente Jesús)… si son maestros en amor…? ¿Qué pasa?

Su propia capacidad de mostrar, de manifestar ese contraste absoluto dentro del mundo dual de lo relativo… depende del regalo mismo de la dualidad… de esta dualidad donde se ha manifestado o demostrado no-amor (con más o menos énfasis…)… depende de poder sentir con toda el alma la dualidad como regalo y solo como regalo… un regalo que el Amor se hace a sí mismo para manifestarse/expresarse.

Así es como nos invitan a verla los maestros, para poder trascenderla, si queremos.

Así, en cuestión de maestros que abren o señalan vías de escalada… solo se trata de cerrar ciclos, fuertemente… ciclos de creación: “eh, podéis ir por aquí”.

Y se hace con ejemplo, no con palabras, pues basta decir: “amaos los unos a los otros como YO os he amado”, desde la única relación sagrada que vosotros también sois, y que sois eternamente… con todo… y como un TODO.

Amaos los unos a los otros como YA SOIS en el YO SOY”.

Alguien “maestro” hace pues la representación del amor perfecto en un mundo donde se ha manifestado no-amor… donde hemos jugado a representarnos como LO QUE NO SOMOS… para poder expresarnos de nuevo y más maravillosamente como lo que SÍ SOMOS…

Es simplemente el papel de los maestros… que anuncia el nuestro… en el aparentemente largo camino de la Reconciliación o “Expiación”.

Y esa llamada quizá actúa para empezar de sumidero para muchos “miedos colectivos”, que acuden a la “pureza” casi automáticamente… a la pureza que declara: “no necesito pringarme, sino incluir todo lo que pasa aquí”… y así nos ayudamos entre todos a ir pasando página en los ciclos de creación.

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* En Conversaciones con Dios, I.

 

V. arte del pensamiento

Si la vida es un regalo, en el camino de Reconciliación del Tiempo nos toca cambiar de mentalidad, es decir, cambiar nuestro pensamiento, cambiar la manera de pensar… para poder sintonizarnos con ese único hecho: “la vida es un regalo”, y no seguir quizá poniéndonos a nosotros mismos las cosas demasiado difíciles como para nunca poder llegar a ese reconocimiento.

Requerimos de un “arte del pensamiento” con el que expresar nuestro “auto-perdón”… y reconciliarnos así con el regalo que SOMOS… viendo en unidad que todo es el mismo regalo.

La siguiente frase es un buen “mantra”, que el segundo libro del curso de amor nos invita a vivir:

«2.12 Toda relación no es otra cosa que una relación entre Creador y Creado.» (cap. 2. tratado I)

Imaginaos qué cambio de actitud supone esto, en cualquier relación…

El “arte del pensamiento” es el título de este breve capítulo 2 del segundo libro.

Este arte es, en resumidas cuentas, el arte de disponerse a sentir todo tal como es, y como un regalo… y en relación con todos.

En la vida, si ocurre lo que dice el “mantra” aquel, es porque en este arte del milagro que es el arte del pensamiento “aprendemos” a reconocer a nuestro Yo, unido al Creador —a nuestro Ser que está unido al Creador… lo recordamos.

Esto lo explica poco después en este primer tratado, para que no tengamos problemas con las palabras “pensamiento”, “Creador”… etc.

Hay que entender que en realidad, “pensamiento”, en lo más fundamental, es un mero “tener en cuenta”.

El único problema con el pensamiento usual es que no tiene en cuenta nada real.

No tiene en cuenta la relación real, que es una sola, que es nuestro ser… pues nuestro sentido real de ser únicos depende de que en la Creación somos cada Uno ya, y a su manera, una sola relación con todo…, una con todo… ya… para siempre…
… y que vamos “reviviendo” para expandir nuestro propio sentido de Ser y a la vez el sentido de “Dios”.

Pero “en el ego” es como si tuviéramos en cuenta solo el plano horizontal de nuestras ilusiones de pasado, inerciales.

“Pensando”, sabemos ya que en realidad no solemos constatar nada real…, hacer nada real. Pensando pensamos en nada.

Pero el pensamiento debe usarse para el nuevo propósito, para incluir todo lo real, para tener en cuenta todo lo real, que es nuestro Ser o Yo que está unido al “Creador”… de cuyos pensamientos partimos.

Solo hay relación.
Y solo hay “amor”.
El amor es relación, somos relación.

Toda relación es creada por quien nos creó. Nosotros surgimos de su propia relación consigo mismo, de la propia relación de Dios conSigo Mismo… e igualmente, nuestro sentido de “ser Dios” va a surgir de la propia relación que desplegamos aquí en nuestras creaciones, gracias a ser Creados por ese Creador como Creadores.

Solo hay esa “única relación” que es la Creación… que vemos de cierto modo invertida aquí, en este “aspecto exterior de la Vida”… para que la Vida pueda jugar a dar vueltas a ese calcetín que somos (en las espirales de Conocimiento y Experiencia que van llenando de sentido y sentimiento al Ser).

Con el ego en mente, estamos lejos de esta práctica o “arte”, que es como una “adoración” constante… la del arte del pensamiento.

“Adorar” es buscar en el Uno –en nuestro Yo unido al Creador– la inspiración para estar entre los aparentes muchos, en estas creaciones separadas neutrales.

El milagro es expresión de la respuesta que damos al simplemente Ser desde esa Unidad…, al haber readmitido a ese Ser nuestro…, unido al Creador.

La actitud no milagrosa es la responsabilidad que asumimos interpretando, en vez de Siendo… como veremos pronto.

En modo anti-milagros, interpretamos en vez de ser nosotros mismos una respuesta (al unirnos al Yo)… en vez de ser la respuesta que abre paso a las leyes del amor.

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Seguimos pues con este primer tratado del segundo libro.
Y cuando nos parezca poca cosa… o “aburrido”… etc… nos acordamos de leer el Dia 11, 12**, 13… del tercer libro llamado “Los Diálogos”… pues leer esos “Días” quizá os sirva para sacar ánimos y leer más despacio respirando los capítulos de los tratados, pues el tercer libro, el de los diálogos, es a su manera “más excitante”… y al releer muchas veces esa parte de “Los 40 Días”, sentiremos hacia dónde vamos… veremos el horizonte, si hace falta.

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Ver por ejemplo el Día 12 del tercer libro:
https://unplandivino.net/2014/08/05/d-ucda-d12/
que comenté un poco aquí:
https://unplandivino.net/2015/06/24/seres-espaciales/
Y aquí comentaba sobre el 11 y el 13:
https://unplandivino.net/2015/06/24/vida/

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