Comentarios y repasos: “elevar”; la naturaleza de la mente; la “responsabilidad” frente a la Respuesta de ser la Lógica Global Convergente   Leave a comment

imagen corazón en círculo
Índice:
I. qué es elevar
II. la naturaleza de la mente
III. nuestra única responsabilidad: ser la respuesta que acepta todo como regalo
IV. Comentarios sobre el curso de amor y Alejandra Casado

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I. qué es elevar

Nos estamos fabricando un “Yo elevado de la forma”, con mucho cuidado.

Ahora veremos qué significa “elevar”.

Este va a ser un “cuidado del Ser”, del Yo… para detectar la parte de nuestro Yo que está unida al Creador.

Para empezar a hacer esto aún más “conscientemente”, en esta vida.

“Elevar” las formas:

– es algo voluntario… tenemos que querer… hay que vigilar cómo pensamos sobre las formas y entre las formas.

– es un movimiento de incluir, no de machacar o ignorar el “orden inferior” de la experiencia, ese que estamos entregando, desde aquí “abajo” (que es Afuera, en el Aspecto Exterior de la Vida… en eterna transformación, que no evolución).

Para practicar el arte del pensamiento, hoy podemos “elevarnos” por encima de la simple experiencia de sentir el cuerpo, de sentir ahí tanta “energía” encerrada, tanto amor en forma de “tener un cuerpo”.

Es decir, simplemente “meditar”… tan común como meditar… para agradecer, solo estando…

Así que estas reglas de nuestro querido “arte del pensamiento” pueden ser un buen motivo más para pararnos hoy a estar siendo.

Esas reglas las desplegamos ahora en este caso tan elemental: “tener un cuerpo”.

Podemos, con ellas, expresar agradecimiento al Creador de todo lo Real, en este caso… aplicando paso a paso las reglas… pues nuestro fin es sentir todo como regalo… entregar, derivar todo.

Damos y recibimos a cambio mientras simplemente sentimos que tenemos un cuerpo.

¿Qué damos y recibimos? Entre otras cosas, damos nuestra disposición a “recibir” al Ser… y lo recibimos de inmediato. Dar es recibir, pues la disposición de nuestro Ser, su disposición a comunicarse…. siempre está ahí. El “Espíritu” siempre nos “habla” en forma de experiencia, sentimientos, imágenes, e incluso palabras.

Esto puede ser más fácil y más motivador realizarlo en general con gente; es decir meditar, visualizar, ser… cuidar y soñar… con gente que tenga el mismo propósito, pues nuestro estado natural es de Unidad, en esos Seres o Yoes de la Unidad, unidos al Creador.

Ese estado se recibe dándolo, pero primero interiormente cada uno debemos querer recibir al Ser, a nuestro Yo Unido… debemos querer “recibir el mensaje”.

Puede que estemos sintiendo hasta dolor físico. Entonces estas reglas del arte del pensamiento nos pueden ayudar a verlo como un regalo, en comunicación con nuestro Ser.

Esto ya lo ejercitamos desde hace tiempo… con más o menos vaivenes y olvidos… pues nos pasa de todo…, y a veces nos hacemos mucho “daño” no queriendo parar más la mente durante una temporada… por ejemplo porque estamos en rechazo de nuestras circunstancias de vida, etc… cosa que ocurre por ejemplo por estar viviendo una creencia/programa de nuestro “árbol genealógico”… algo muy concreto… y que puede abrumar.

Primero, el cuerpo lo experimentamos por lo que es, lo aceptamos como lo que es. Es reconocido.

Podemos hacer un repaso mental por las sensaciones de sus partes, como hacen algunas técnicas de meditación.

Sentirnos tan “duramente” en un cuerpo se trata de un hecho de nuestra existencia como ser humanos… un hecho tan tan básico… una condición modo de ser tan elemental.

Es una parte del mundo natural, y un regalo del Creador.

Pues el Creador nos regaló libertad inmensa al simplemente extenderse como Sí Mismo, en Su Ser.

Libertad para “nosotros” crear lo que fuera, pero siempre a su lado, pues nunca hubo separación real.

Siempre, aunque no veamos “al Creador”… siempre está “su esfera” dentro… dentro y al lado… la esfera del Ser… ese Ser que no podemos comprender… sino que solo podemos Volver a Ser… pues integra nuestra mente físico-intelectual.

Lo volvemos a Ser, sintiendo Experiencias que integren todas nuestras partes… pues nada estaba separado.

Lo alto del Adentro… y lo “bajo” de este Afuera… no están separados, son las dos caras de un mismo calcetín.

En segundo lugar, esta condición de tener un cuerpo es experimentada de forma relacional.

Es decir, esta sensación te habla y tú le hablas a ella: “tenemos un cuerpo”, con lo fuertemente que se siente esto… y lo raro que puede llegar a sentirse 🙂 … y nos relacionamos con ello.

La sensación nos enlaza con el mundo natural y con el presente.

De hecho, en este caso el cuerpo es un instrumento para acudir mejor a cierto presente.

Pero también nos enlaza con el mundo superior y lo eterno. Este es ese mundo del cual de cierto modo “surgimos”, y del cual nunca hemos salido realmente… y del cual surge el regalo de la “consciencia”, es decir, de nuestro foco de consciencia… empleable en concentrarse tanto y tan bien en tantas cosas tan aparentemente alejadas de la “Una Sola Relación de Amor en Unidad” que somos.

Pues todo es lo mismo, amor en diversas florituras 🙂 , a uno y otro lado del “calcetín” que somos en Unidad.

Esta sensación tan aparentemente simple, nos enlaza con todos aquellos que la han experimentado y que la experimentarán, al ser una experiencia compartida.

De hecho, este estar en el cuerpo nos enlaza también a todos los animales de forma digamos que muy “universal”.

Como ellos, sentimos que nuestra consciencia, en sentido amplio, está aquí invertida en todos esos movimientos internos… tan variados… y en la sensación tan increíblemente “fuerte” de tener un cuerpo en este mundo físico tan “duro”… de tener un cuerpo con el que mirar hacia “fuera” y jugar con otros como nosotros, que han elegido un campo similar de experiencia… para jugar a las relaciones y los sentidos.

Pero nosotros podemos entregar, derivar, digamos que “de otra manera”… empleando nuestro “foco de consciencia” sobre este hecho de lo físico en general… dejando paso a nuestro Ser, al unido “en vertical”, gracias al manejo de nuestro foco.

Esta sensación no está allí solamente para ti, no es “solo para ti”… en soliloquio… sino que, al escuchar su llamada, al escuchar esa fuerza y ese “centramiento” que viene de la mera sensación de “tener un cuerpo”…, se convierte en un regalo para ti que de ninguna manera se ve disminuido por el hecho de ser también un regalo para todos.

Extensión, Creación como Extensión.
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Se puede ver también, sobre el arte del pensamiento, lo que decíamos en este texto.

II. la naturaleza de la mente

El capítulo 31 del primer libro era La naturaleza de la mente.

Con él, nos convencemos más aún de la importancia de vigilar lo que pensamos, y de “aprender” a elegir lo que queremos experimentar del “otro”.

En esas elecciones “está todo”:

en lo que elijamos querer ver en el otro.

Según lo que elijamos, le damos o no a este “otro” nuestro Ser… le damos nuestro propio Ser… nos abrimos a constatar la presencia del “otro” ser en nosotros… y nuestra presencia en él o ella.

Y así a poder “ser de nuevo”… y podemos ser siempre nuevos vivificados por el espíritu, pues nuestro verdadero ser es en unidad, en unidad de espíritu con “el otro” ser que tenemos delante.

Según lo que elijamos, pues, nos daremos o no nuestro verdadero Ser a nosotros mismos, para poder ser quienes realmente somos.

Tenemos y somos un Ser, un Yo, que engloba a nuestro cuerpo y a nuestra identidad…
a esa identidad que nos hemos construido partiendo del cuerpo y de las historias que “nos pasan” a través suyo…, dentro de la falsa idea de que las cosas “nos pasan”, en vez de ser “creadores” en un cierto nivel profundo.

En esta idea, idea que usamos para “crear experiencia separada”…, estamos ratificando la separación entre nuestros “niveles”, que podríamos llamar “inconsciente”, “consciente”, “superconsciente”… cuerpo, mente, alma.

Y claro, todo funciona justo al revés de como pensamos que funciona si usamos todo el rato nuestro consciente para confirmar separación con respecto a nuestro Ser, el alma o superconsciente, el que está unido al Origen.

¿Cómo confirmamos separación?
Pues, como sabemos… con el sistema de pensar del “ego”, el cual nos aleja de aceptar, a cada segundo… a nuestra parte original, a esa parte de nuestra Mente que está unida al Origen, y que así nos aleja de nuestro Ser, de ser Nosotros Mismos.

La posibilidad de vivir, el hecho de vivir, la vida…, no viene de nuestro acto de refugiarnos en la mente “corporal”, en los pensamientos corporales.

El hecho de la vida viene como de un “centro de sentimiento”, que puede parecernos “frío” cuando estamos instalados en la dualidad… un centro que está más allá del lugar de donde surgen las emociones “calientes”… un centro “sin cuerpo”.

La vida es esa Mente o Ser que engloba y que está conectado al sentimiento central de amor del Ser… que es nuestra relación central de amor en el Ser Uno.

Ese Yo o Ser nuestro, ya está en relación con todo, ahí dentro.

Lo que nos duele es no poder serlo aquí… manifestar esa “única relación”… y para poder serlo tenemos que compartirlo en este plano. Por eso venimos a “ser quienes somos”, y solo podemos hacerlo compartiendo quienes somos.

Todo el conflicto surge de que creemos que es más “caliente” el drama que todo ese sutil centro de nuestro ser. Creemos que es más “caliente” ser nuestro pequeño yo… ser la mini-identidad que tenemos… que gira en gran medida en torno a esos dramas de baja o alta intensidad.

Es nuestro proceso inercial… el de refugiarnos en los pensamientos privados.

Pero de ese Ser viene la vida.

El plan más elevado del alma aquí es ser ese Ser en este plano.

Ser uno mismo.

Ese plan, por supuesto, está “por encima” de los planes del “alma familiar”, de conocidos…, aunque se apoye en ellos. En el alma colectiva es como si tuviéramos tratos básicos, contratos… es como si hiciéramos tratos con “otras almas”, para seguir jugando en ilusiones sobre el Ser de cada uno… y jugar entre todos a no serlo… en contratos casi impresos genéticamente.

El único “problema” es pues ese aislamiento de Nosotros Mismos, en ese nivel profundo. Lo hemos hecho digamos aposta… para SENTIRNOS creadores (no solo para serlo una vez que fuimos creados en unidad más allá del tiempo).

Lo hemos hecho, pues, para tener Experiencia… experiencia de No Ser Quienes Somos … de No Ser Nosotros Mismos… y así, podemos recrearnos desde el Cero original… como Nosotros Mismos, en otra versión… elevando lo físico, arrastrando así lo físico, de milagro en milagro, de colapso temporal que aúna… en colapso temporal que aúna… de colapso en colapso 🙂 .

Una falta de buscar “unidad de propósito” en este mundo… reflejaría esa “desconexión interior”. Un no poder “concertar” con nada ni nadie.
Un “falso poder” de la separación que no tenemos que juzgar, pues es nuestra elección como herramienta para “aprender a crear como el Creador”.

El aislamiento superficial reflejaría ese aislamiento profundo, cuando por ejemplo no queremos escuchar al otro hasta el final.

Son fases… a veces dura vidas enteras…

Pero esta tierra parece ya muy cansada del “experimento” tan distorsionado que vivimos, en ese falso “ser uno mismo”.

Cuando yo quiero ser “yo mismo”… a menudo es en realidad en el falso “yo mismo”, en el modo miedo-protector… es un no querer recordar que nuestra verdad está en el otro… y en la relación profunda que somos.

No querer ver que la verdad es una misma en todos… y que solo nos volvemos a crear como Nosotros Mismos viendo la verdad propia en el otro, viendo en la verdad del “otro” la propia, viendo “un espíritu” unido con el nuestro… independientemente de la visión separada de los cuerpos.

Si no lo vemos, estamos yendo contra nuestro verdadero Yo, el verdadero Sí Mismo, para seguir invocando experiencia cíclica de separación, en la ilusión de evolución, de la cual ya estamos cansados.

Contra el cansancio, elegimos ver ese Yo… viendo en el otro solo su verdad… que es la misma que la nuestra… sintiendo “un solo espíritu”… aunque no el mismo… siendo con todos espíritu en unidad, pero sin ser el mismo espíritu.

Así, el hecho de no querer unirnos “mentalmente”… en ese sentido profundo… lo es todo.

Así, rebotados, heridos, vamos aislándonos de ese Ser que somos… por la vida… a veces escondiendo sentires y cosas… temiendo la apertura a “planes” más elevados.

Así, ya no somos “nosotros mismos”.

Y es lo que vemos reflejado a menudo en los ambientes, en los hábitos de “los demás” que nos rodean… algo que está muy presente en este mundo de pantallas:

donde vemos a tanta gente medio metida solo en sus cosas… sus pantallas… y no sentimos de inmediato compasión por Nosotros Mismos.

Todos con miedo a ser esa Mente mayor… pues ella está conectada con el amor real sin condiciones.

De ese modo de pensar… que es un bloque de sistema de separación y miedo…
de ahí, surge todo, en bloque.

No son pensamientos sueltos que salgan del cerebro por asociaciones fortuitas.

Es uno de los bloques de nuestra Mente invisible y “todopoderosa”.

El “virus” es ese, solo ese… y es un solo virus… el del aislamiento provocado al identificarnos con la mente que se cree la separación.

Esto es lo que estamos experimentando en este plano… ya por tanto “tiempo”.

Individualmente, lo vamos contrarrestando, asumiendo la manera opuesta de pensar… practicándola…:
dar es recibir: dar confianza, apertura, dar un mirar sin miedo…, expresar afirmación libre de uno mismo, dar algo material a veces para ampliar el sentimiento de la abundancia…, dar coherencia, dar certeza.

Y experimentar dentro, y ser, ese otro sistema de pensamiento (el de la unidad), que nos va sacando de este tipo de ciclo de creación.

Y así, como sabemos, a la vez esta creación temporal parecerá durar mucho más aún, pero en un viaje como “de retorno”… esta vez…, de reconciliación con el Centro de los centros, en el corazón de todo que siempre nos estaba acompañando.

Mientras, vamos eternamente dando vueltas a ese centro, saliendo y entrando al mundo espiritual… acordando entre todos experimentarnos cada vez más unidos.

Así que solo se trata de por qué sistema interior de pensamiento queremos tomar partido, claramente… y sin obligaciones.

La salida de esto…: unirnos en relaciones claras… en propósitos que nos alegren y expandan realmente… cuidar las expectativas en las relaciones para querer ver la libertad de nuestro Ser en la libertad del “otro”… cuidar los propósitos en los que podemos acordar, para librarnos juntos del mal “ser uno mismo”.

Pero, para no perderse… quizá viene bien saber lo que se está haciendo al unirnos:

estamos recreando el estado de unidad aquí.
Salimos de un paradigma separado a otro en unidad, dentro.
Aprendemos otro sistema de pensamiento viviéndolo.
Aprendemos a vivir en otro paradigma de “aprendizaje”, en relación y unidad…, aprendiendo desde el estado de unidad, para poder ser ese estado y para poder expandirlo.

Pues si no, parece que volvemos a lo de antes, por mucha unidad que hayamos sentido.

III. nuestra única responsabilidad: ser la respuesta que acepta todo como regalo

Es como que, sin nosotros, “Dios”, la Vida, no se re-conocería… no podría ser un regalo para sí misma… ampliando su experiencia y sentimiento de ser un regalo para sí misma.

Es como que en el nivel global que somos (un solo ser que viene aquí a separarse en cuerpo/espíritu…)… en ese nivel global… somos los espejos de Dios… del Amor.

Y hay espejos de todo tipo de “rugosidad”… en un juego de transformación colosal, al servicio de la mirada “neutra” de ese centro donde también estamos.

Lo que “conseguimos” aquí, es quizá un cierto “darle la vuelta a un espejo”… en una vuelta que retumba en todo el juego de infinitas miradas centradas.

Estamos preparándonos para aceptar quiénes somos… va a ir despacio en este segundo libro del curso de amor…

Vamos como desarrollando la sensibilidad al Ser o Yo en unidad… ese que invocamos.

Hacia el tema central de establecerse en la unidad.

Como nos hemos creído separados de nuestro “Yo en unidad”, ESTE SER o ESTE YO ahora va a “entrar” en el ser de “aquí” como si viniera de fuera… cuando está adentro y “junto”.

Nuestra identidad de “aquí” se resiente y se rebela ante la idea de ser “usada” por un Ser que parece tan ajeno, tan “estratosférico”.

Por eso estaba el tema del “uso”, hablar del uso, para irnos percatando de esa identidad que nos hicimos aquí, creyendo que nuestras creaciones nos usaban.

¿Os acordáis de algún momento concreto de pequeños, donde podríais entender que os abríais más conscientemente al Ser?

Un momento en que sentíais que elegíais algo… en el buen sentido de “elegir”…
un momento donde os “creabais” como queríais, que hablabais con vuestro ser verdadero… con vosotros mismos, cómodamente… en función de lo que os presentaba el mundo… en alguna interacción con gente quizá.

Por ejemplo, recuerdo una de esas elecciones que, en idiomas más rancios hoy, se dirían “elecciones morales”… aunque es un sentido muy elemental de “moral”.

Fue cuando un adulto, al hablar de contaminación y destrozo… me dijo que “era el progreso”.

Es la locura que parece ocurrir en esta Tierra tan “paradójica”… donde hay un paradigma revolucionario encaramado al poder… en el sentido malo de “revolucionario”… en el sentido de justificar la mera destrucción y descuido por “el progreso”.

Todo sin poder decir qué es eso del “progreso”… y así poder re-evolucionar…

El capitalismo es tan revolucionario…

Entonces, en esas decisiones, es como que hiciéramos una especie de promesa con nosotros mismos… que luego se puede ir viendo sustentada por más intuiciones… percepciones… pero que a veces traicionamos nosotros mismos.

Como si nos ganara “el mundo” y su locura… dejándonos ganar.

La locura del exterior le gana a la verdad que sale de dentro como expresión de quienes realmente somos… le gana a la verdad con la que podríamos re-crearnos… la verdad interior que despliega “nuestra verdad”.

Y así, en la locura del “exterior”, pasamos sobre todo a fingir… poco a poco… nos hacemos una identidad separada. Nos olvidamos de nosotros mismos.

Alguien lo podría describir (como pasó en el grupo de guasap, que hemos reiniciado un poco, en una versión con menos gente), alguien lo podría describir como una persona lo ha descrito:

ha dicho que de pequeña se recordaba pensando, cuando observaba a los adultos… y pensaba: “si lo que veía era correcto o no para mí”.

Ahí está, pues, la autorreferencia, la referencia adentro…

Si de niños nos dejan y nos permitimos expresar libremente y combinarnos tranquilamente desde ese “para mí”… todo va más sobre ruedas…
todo “solucionado”…

Para aprender el equilibrio que ya somos en relación… equilibrio que “observa” en el afuera desde adentro…

Observando sin juicios para elegir el Ser… Para elegir-se, para re-elegir-ser.

Ser desde el “para mí”, para que de niños seamos conscientes, junto con los adultos… poco a poco, en libertad… de los límites que se están asumiendo juntos, para poder o no fingir… pero por lo menos hablando de ello… asumiéndolo desde adentro… creando una respuesta interior, expresando la relación interior que ya somos.

Los adultos están normalmente en edad aún infantil… no son conscientes de su propio fingimiento… no se pueden buscar a sí mismos porque “no hay tiempo”, “hay hijos, mucho trabajo y compromisos varios”…

Y así, van pasando los “pecados” (no ser quienes somos) de generación en generación… como ya sabemos…

Y así, son o somos los adultos en sí, conformamos… todo un ambiente tóxico donde “crecen” los niños…, donde, por el mismo ejemplo o resonancia con nosotros, reaprendemos de niños a no ser quienes somos… a no fiarnos de nuestra intuición, como actitud… de esa actitud donde NO hay “problemas morales” que dependan de distinguir entre significados externos e internos de las cosas, de las situaciones.

Lo que está “mal” para uno mismo, desde ese “preconocimiento” casi digamos “celular”… estará mal para siempre “PARA NOSOTROS”… nos sentará mal ya siempre.

Las sociedades nos hacen comulgar con ruedas de molino y no se puede hablar de eso en sus fundamentos…

Es esta como sabemos una civilización muy primitiva, espiritualmente hablando… que necesita esa complejidad de leyes… para tapar el berrinche existencial y no hablar de lo esencial porque estamos todos doloridos, con el niño roto / cuerpo-dolor… o como lo queramos llamar.

Y por ejemplo, un fundamento aparente de esta sociedad demente rota infantil… es ese que dije… el de que antes que cuidar la tierra, que se nos da plenamente tan como un regalo… “gratis”… es decir, antes que cuidarnos a nosotros mismos respondiendo a ese regalo desde nuestro Ser, desde el Ser que está unido a la fuente del regalo de la vida… y antes que cuidar a la gente de verdad… hay que “cuidar” el “progreso”… sin saber lo que esto sea… y para no sentir esa gratuidad de la autorreferencia dentro… y así seguir “creando” y “creando” desde lo de siempre, y que ya aburre hasta a las ovejas.

Luego, vivimos en ambientes más o menos tóxicos, donde no se vive en ese “lo que significa para mí”…, donde no se alienta eso.

Cada vez que mirábamos a los adultos, observando si eso es o no “lo correcto” realmente PARA MÍ, estábamos eligiendo nuestro Ser… invocándolo…:

“qué soy yo respecto de esto”…
…para que no nos dejemos definir desde afuera… para poder SER NOSOTROS MISMOS LA RESPUESTA (siendo canales de la eternidad)… pues no hay “afuera”…

… para poder ser quienes somos, y no perdernos de quienes somos… y así poder acrecentar nuestro sentido de ser quienes realmente somos, compartiendo quienes realmente somos.

Como no somos quienes somos…, se crean los “problemas” de significado dividido… entre lo exterior y lo interior.

Y eso depende de la idea o situación de tener un “mundo”… en vez del regalo del planeta, que de forma natural está tan “cósmicamente conectado”… y en vez de que todo sea sentido como regalo.

Todo es un regalo que nos permite ser quienes realmente somos, respecto de ello… que nos permite definirnos desde el Ser… y coordinarnos mágicamente “entre todos” desde la Unidad de esa autorreferencia…, con todo el resto de seres… incluyendo –cómo no– los extraplanetarios.

Todo nos permite ser quienes somos… en la alegría de compartir en unidad y en relación, y no en relación de la que se intenta eliminar la “unidad”…, en una relación “especial” donde nos cegamos a nuestro Ser… por haber inventado el fingimiento y ese “mundo” donde poder hacernos hacer nuestros “autoconceptos”… que parten del exterior… moviéndonos por conceptos compartidos tóxicamente en atmósferas de fingimiento… para no mirar al Ser entre todos.

Entonces, fijémonos en ese concepto de “observación”… incluyente…
en el “para mí”.

Observación de “dar significado a las cosas” no por uno mismo sino por Uno Mismo… invocando todas nuestras “capas”.

Invocamos al Ser, desde esas “reglas” del arte del pensamiento, que nos ayudan quizá a ver todo como regalo.

Pusimos un ejemplo de práctica muy básico ya… con el hecho de “tener un cuerpo”.

Podemos hacerlo con cualquier cosa “banal”.

Es milagroso que estemos vivos… cuando los padres son así… cuando resonamos todos en este tipo de creación tan descuidada…

Los padres se pueden pasar decenas de años sin hablar con los demás sinceramente… sin hablar con sus hijos…, sin preguntar qué sienten… para animarles a relacionarse interiormente… en lo que haya que hablar sobre las situaciones y las acciones.

Años sin reconocer lo obvio en lo que se siente… y con los hijos delante mamando esas relaciones también entre las parejas o tutores… que no pueden expresarse lo que necesitan.

Programación…: programamos literalmente a los niños… somos programadores de cuerpos… y ahora de ordenadores además que de cuerpos 🙂 .

Y todo para que “nuevos cuerpos” entren en la Matrix-mundo… la Matrix que le declaró la guerra a la tierra…, es decir, que le declaró la guerra a la “conciencia del regalo”…, y a la paz.

Años sin educar… es decir, sin facilitar que los niños saquen de dentro la joya de su Ser… sintiendo juntos, niños y adultos…, aplicando conciencia a los sentimientos para practicar la confianza en ellos… con honestidad, y poder asumir responsabilidades sin “sentido recto de la moral”, sino con la naturalidad de nuestra Unidad en el Ser en una sola relación.

Es decir… años sin hablar de y en la “relación interior” con los propios significados y sentires importantes… con los cuales nos vamos re-creando a nosotros mismos desde la infinita libertad del Amor que nos creó… Amor que solo es libertad.

Recordemos… de la mano del Ser, transformando la memoria….
recordemos que al aparentemente “perder” el Ser, aprendiendo a fingir…
nos hacemos un “objeto” más del mundo… en vez de ser sujetos creadores… que se crean a sí mismos gracias al mundo.

En vez de eso somos “víctimas”, nos hacemos las víctimas, con una “falsa observación” de los sujetos de ese mundo perdido para Si Mismo que es la Matrix… y así nos clonificamos.

En vez de ser el ser eterno que somos… que crece en autorreferencia extrayendo sentido desde la eternidad… nos metemos en el limbo.

Así que de niños, quizá, en ese “qué significa para mí” tan inocente…, podemos ver que no estábamos “interpretando”, en la distinción que hace en el cap. 4 de este primer tratado: entre “interpretación” y “respuesta”.

Todo es conectarse con aquella energía sanamente infantil… la de la “inocente respuesta”.

Solo nos tenemos que situar de nuevo ahí… con el arte del pensamiento… en la magia del responder y no de interpretar.

Para volver a ser como niñitos si queremos “actualizar el Reino” aquí… en vez de seguir actualizando el programa “estamos fuera del reino”…

Y si queremos “ayudar al amor” en la obra de observación… sobre esta tan “cansada” realidad.

Dice el capítulo 4:

«La interpretación te da solo opiniones sobre las cosas que experimentas. La respuesta te revela la verdad, porque revela la verdad sobre ti .»

No interpretábamos… si estábamos siendo realmente “sin adultos” cuando verificábamos el significado en ese “para mí” que incluye al Ser… en ese: “lo que esto significa para mí”…, es decir, sin creencias del sistema de la separación.

Sino que de niños a menudo “usaríamos” el mundo de forma natural con el arte del pensamiento, para que se nos revelara aquí, en lo físico, “la verdad sobre nosotros mismos”… por pura aceptación de nuestro Ser, dentro, mientras observamos con él el mundo aparentemente exterior.

Y es que los milagros son naturales, y por eso hay en parte tanto miedo, tanto encierro, tanto mutilar a los niños.

Es solo porque tenemos una Matrix tan fuerte de fingimiento… y por tanto esfuerzo que cuesta mantener la Matrix… solo por eso, parece que se hace más difícil esa “obra” natural que se hace sola si nos dejamos, al tener “mentalidad milagrosa”.

La obra de traer lo que ya somos aquí… y ya somos “verdad”, como conocimiento…
la obra de traer eso a “alumbrar” lo físico, para experimentar el sentimiento de plenitud aquí… traer el reino, que es el “objetivo” de toda creación “exterior”… como veremos cada vez mejor al hablar de “representación” en los Tratados.

Reconocemos así la vida en su máxima función de relación entre unicidad y separación… es decir, el Yo Único de Dios y la separación…. la separación de la “primera forma” que le permitiera al Amor “echar a correr” los pensamientos o rayos o Yoes experimentadores… que somos… esos Yoes que somos nosotros…, para recrear infinitamente la relación que la vida es.

Así que… respondiendo a “lo que es”, en relación y unidad, se nos revela la verdad de nosotros… y no opiniones.

Qué diferente esa mirada “del niño”:
– “qué significa esto para mí”…
– “quién soy yo respecto a esto”…
… qué diferente de la responsabilidad adulta seria, preocupada y preocupante…
con la que lo liamos todo más… y con la que, vibrando en miedo, atraemos más miedo… y confusión… a nuestras vidas… en vez de usar la vida para conocernos como siendo “la respuesta”.

Así que los adultos tienen una actitud “buena” de responsabilidad si se escuchan a si mismos, y dan “su respuesta”… a cada paso, pues esa palabra en la vida normal puede usarse “bien”… al referirse a una sana responsabilidad… que aquí llamamos “respuesta”.

Esa “actitud sana de responsabilidad” es la misma “energía” que la del niño… la de “responder”… el niño “creándose de nuevo”… gracias a la libertad dada por la relación, en este mundo de “lo exterior”… recreando su Yo…, siendo el niño inspirado por el espíritu… al observar sus creaciones… estas creaciones “del Hijo”.

Así que ya sabemos cómo es que nos lo hemos hecho todo a nosotros mismos…: al no elegirnos a nosotros mismos como respuesta… al dejar de ser autorreferentes, como niños que aprenden en estado de unidad.

En vez de eso, elaboramos reacciones con interpretaciones.

Y de ahí el tantísimo esfuerzo que se dice que nos cuesta el construir y mantener la separación con respecto a Nosotros Mismos… y la rabia que puede llegar a dar cuando nos damos cuenta de que todo nos lo hacemos nosotros a nosotros mismos… y encima nos damos cuenta de lo simple que es “salir” airosos (pues solo nos hemos separado de nosotros mismos, de Uno, como respuesta… del Uno unido al Creador).

Cansancio infinito de estar sosteniendo todo el rato el sistema aprendido de la separación… pues debemos sostenerlo y realimentarlo a cada paso… en vez de “ser en unidad y relación” al aceptar todo como regalo.

IV. Comentarios sobre el curso de amor y Alejandra Casado

Las situaciones de terapia son momentos donde quizá se acentúa o se señala a lo extraño que es nuestra experiencia.

¿Pues de dónde sale un pensamiento?

¿Cómo es que a menudo salen justo “cuando toca”?

¿No os da hasta “miedo”? 🙂

Nos detenemos a pensar, en la vida diaria… por ejemplo cuando se nota que falta algo… y entonces viene el recuerdo o solución… viniendo como de la nada… 🙂 :.. como recordando que todo en realidad “vino de la nada”, la nada invisible de la Mente (sale el pensamiento de que te vas de un sitio sin esta cosa concreta o aquella otra… que se te olvidó no se qué… o lo que sea).

Igualmente:

¿cómo es posible que, por meramente quererlo, por establecer un horario quizá (para un taller de algún encuentro… de cualquier tipo… constelaciones familiares… regresión… terapia individual… etc.)… cómo puede ser que por decidir un momento desde aquí, desde un “plano consciente” tan raro como este :)… donde aparentemente estamos tan separados… cómo es posible que por meramente quererlo dos o más seres humanos “en terapia” atraigan en ese precioso momento una vivencia marcadamente diferente… unas circunstancias y “recuerdos” de un pasado por ejemplo?

La respuesta se dice pronto pero solo es “vivible”: somos uno.

El trabajar con nuestro inconsciente que parece realizar una parte de nuestro superconsciente unido a vete a saber qué agentes espirituales 🙂 … ese trabajo, parece que a menudo se realiza mejor en grupo o en pareja, es decir, en unión de propósito con otras mentes.

¿Y qué o quién hay ahí… o bien quiénes somos ahí “arriba”… quiénes somos más “en unidad”… por así decirlo… en unidad de amor en esa Mente “super”consciente… en esa mente que envolverá “todo”?

Como nuestros pensamientos no salen del cerebro… 🙂

Entonces, nuestra mente está como cuidada y rodeada… y al entrar en resonancia con personas (si es que la unión de propósito es clara y está como “bendecida”)… al entrar en resonancia en ese juego de “cuidado”… de cuidado realizado como desde un origen –origen como más allá del tiempo–… todo empieza como a funcionar solo 🙂

¿Recordáis las imágenes del capitulo 22 del primer libro del curso de amor, de “La intersección”?

Nos hacemos como ejes para que se “derrame eternidad”… permitiendo así que la Fuente se otorgue a sí misma el sentido… sin mediación de nuestras retenciones… para que se “derrame origen”… por así decirlo.

Y ahí tenemos a nuestro ser, estando ya en el origen.

En esos planos mentales, donde podemos pasar a habitar más conscientemente incluso cuando aún tenemos un cuerpo (recordar lo dicho y anticipado en la lectura que hicimos de una parte del tercer libro)… habrá mucha actividad “consciente”… superconsciente…

… mucha actividad de los llamados “ángeles”, etc… es decir, esos puntos de personalidad, esencia de personalidad… enfoque de consciencia… que en el fondo nosotros también somos a nuestro modo…

… unos “puntos” habituados a manejarse “sin cuerpo”, en diversos “lugares”…

… y que estarán navegando por el mar infinito y mutante de nuestra “una sola Mente”… una sola que al final es todo… todo enlazado mediante “consciencia”…

Así, comentemos también sobre esa visión en “planos”… aunque en otro sentido, cuando Alejandra Casado habla de niveles.

Podemos comentar esa visión desde lo que “somos”: una especie de “Yo invisible” que engloba, en unidad… ya conectado con todo tipo de consciencia, en una sola relación.

Recordemos el “mantra” al final del primer libro, en el que tanto insistí:

nuestra sensación de ser únicos proviene de ser ya una sola y única relación “con todo”. Esa sensación la podríamos llamar quizá “vibración”, y tiene que ver con esas percepciones “solo espirituales”, sin proyecciones… que surgieron en el capítulo 13 del primer libro del curso de amor… y que a veces podemos sentir en cualquier situación pero en especial en todos los “humanos”, al sentir la “personalidad espiritual” de “otra” persona.

Así que nuestra “verdadera unicidad”, como cualidad de únicos (y no nuestro “especialismo”, como ser especiales desde y para la separación…)… la verdadera unicidad que desplegamos aquí… depende de que somos cada uno literalmente una relación, y solo una, y que ya lo somos con TODO.

Esta relación es como dijimos: es algo “abstracto”, y de cierta forma algo a “revitalizar” aquí.

Fijaos pues cómo nos “vacía” este tratado primero del curso de amor.

Hemos de querer vaciarnos… vaciarnos hasta “descubrir” la “nada” de “paz dentro”… inmutable… que lo es “todo” en nuestro Cielo original.

Y nosotros solo tenemos un papel, por ahora: solamente dadores de “gracias por el regalo”.

Nos conectamos con algo que es incondicional… no relativo a la experiencia… y así, nos sintonizamos con ese Ser que es “nosotros unidos”… ese nuestro “Ser unido al Creador”.

Nos vaciamos… a nosotros nos toca solo hacer el arte del pensamiento con todo, en toda situación.

“Globalizamos” la situación, quizá, como hacía con la puesta de sol… a veces llevando la consciencia a muchas cosas a la vez… con imágenes de fuera y de dentro a la vez…
y recordando que un pensamiento es “imagen”… es proyección…
y que una emoción es también “imagen”, pero plasmada en células moviéndose…
así como lo es un sonido.

Y nosotros somos el espacio que alberga esa posibilidad, la de que todo eso se “mueva”… y no somos el cuerpo.

Aplicamos pues la “lógica del regalo”… para sentirnos como ese “Ser de sentimiento” que siempre hemos sido… invisibles… y así, nos sintonizamos en vertical con “la verdad sobre nosotros”: amor que abarca.

Luego entonces el problema no es si algo “existe” o no… : solo somos o nos convertimos en una “petición de nada”.

Así que somos invitados a conectar con el tema de Alejandra Casado (Ale).
🙂

Su forma de presentarlo nos puede ayudar a ser meros observadores de los “errores de percepción”, pues normalmente estamos identificados con ellos y no podemos despegarnos, así que los revivimos en modo “sufrimiento”.

Aunque parece lo mismo que en el curso de milagros y en toda espiritualidad… la forma de decirlo es importante.

También en el curso de amor “debemos” pasar a ser observadores que primero ejecutan “el arte del pensamiento”, o algo similar… fabricando una especie de “Yo elevado de la forma”… saliendo poco a poco de la inercia de enfrascarse en “tenemos problemas”.

El curso de amor va a explicitar el discurso que empezó en el curso de milagros sobre que el único problema era habernos identificado con la percepción… como siendo nosotros la percepción.

La percepción no es “la verdad sobre nosotros”, y ella en sí no es un error, sino un juego… Y si hay “error” es nuestra identificación…: el usar la percepción para identificar nuestro ser con las “nubes” físicas, emocionales, mentales, identitarias.

Esto, en el curso de milagros, dependía de habernos creído una sola idea, la separación… y estar así reteniendo la emoción asociada, el miedo.

Luego, “la separación” es como si fuera todo un sistema de creencias que en el curso de amor también se trata de ir observando sin reaccionar… en nuestra experiencia… para con esa observación crecer hacia nuestro Ser invisible… el del Abrazo.

En Ale Casado lo describe como errores de la percepción.

El mundo de lo físico ha mostrado evolucionar en la pantalla del tiempo con esos errores, en la lógica subyacente a esos errores. Y ahora se trata de que aquí iniciamos, con nuestra mirada…, una nueva “era” (que “la voz de Jeshua” llamará en UCDA “de milagros”)… una nueva era donde lo que hay es transformación… “creación de lo nuevo”, en el lenguaje de UCDA.

Esos errores ni siquiera son “el problema”. El problema es la lógica.

Cuando nos aferramos a su lógica, viene el sufrimiento.

Y esta es la lógica que “desciende” hacia lo físico desde el problema del “faltante”, desde el plano de los programas identitarios… de valoración más “alta”.

Estemos o no resolviendo “faltantes”, en un plano u otro… en realidad todo cuelga de un cuarto plano, que ahora comentaremos.

Será muy rico poder sacar a la luz nuestro apego a la lógica de la separación, combinando esto de Ale con el curso de amor.

Para ver lo básico de los cuatro errores podemos leer este y otros articulos de este blog:
vivirlalogicaconvergente.blogspot.com.ar/2014/10/marcadores-de-hamer-observadores-y.html

…y ver los vídeos de Ale, claro.

Si creemos que realmente tenemos problemas… es que nos hemos identificado con la fuente de los problemas… que es la separación de la pregunta “quién soy” con la respuesta a lo que soy.
Es solo ese estar ahí en el mundo en esa actitud de “somos problema”… de… “somos el problema que vemos”.

Esto veremos que depende del llamado “cuarto plano” en el lenguaje de Ale… como dijimos.

Es el “Dios” de nuestras realidades… el que hemos fabricado a imagen y semejanza nuestra… para jugar al juego de identidades separadas… de preguntas y respuestas globales… dependiendo de una especie de separación de un “abstracto masculino” y un “abstracto femenino”.
Así que hemos de “pillarnos” en los errores, intentando ser ellos… y despegarnos de ese intento. Y allí cada uno tiene que ir viendo sus trucos.

Mas reconociendo que es un “juego divino exploratorio”, en el “lado opuesto” del Conocimiento que ya somos –pues es como si el Amor necesitara un afuera para poder SerSe a Sí Mismo… para poder Re-Sentirse… como tal…. pero en experiencia.

Entonces, quizá el truco, aparte de vivir situaciones donde poder practicar… 🙂 … el truco a veces sea sentirse fijándose en respiración… llevando la atención/emoción a los centros de abajo… llevando a la tierra…. para transmutar desde ahí “cogiendo tierra”.
Nuestras vidas suelen pues ser una especie de extension de la vibración de:

“no sé quién soy”… y para colmo uso esa incertidumbre para apegarme al error, a mi creencia en que “soy el error”, no que estoy “viendo los errores”, no que estoy entre errores… sino que soy directamente el error dentro de la Mente… en vez de usar las formas que he fabricado para poder derivar/entregar el error a mi Ser unido al creador… al origen.

Esta época, llamada a veces por esta voz “el tiempo de Cristo”… en esta “nueva era” que vemos anunciada en lenguajes diversos… es como que vemos lo contrario…: no buscar el ser sino buscar ser el ser pleno que ya hemos recordado aquí…, para “crear de nuevo” desde nuestro sentimiento de compleción.

Y nosotros, para “crear” aquí, solo tenemos que “informar” del error (no serlo)…

Así que “el arte del pensamiento” puede ser un puente a ser solo informadores… es una propuesta.

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