Comentarios (11): preguntas, creencias, la bendita ilusión de los niveles de consciencia, la maestría   Leave a comment

imagen florÍndice:
I. creencias
II. hacernos las preguntas JUNTOS… y tratados del curso de amor (I.10)
III. vida y consciencia: niveles

IV. El sentido de “permitir” y el estado natural de “maestría”
V. un fragmento de “Amistad con Dios”

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I. creencias

El segundo tratado del curso de amor afronta el cambio de reglas internas de pensamiento (creencias).

Esos son los virus por los cuales vivimos un programa-mundo de disgregación y descuido, que hemos decidido limpiar, para dar la vuelta a la tortilla.

Como no hay separación entre mundo y nosotros… todo este cuadro del mundo simboliza nuestro interior mental, que creyó en que la separación y sus miedos eran reales.

Con el primer tratado y demás ayudas que practicamos, estamos se supone que más conectados aún con la Paz y su gozo…, que serían a la vez el ser y el propósito profundo de tal “alma”.

Y por eso, con el arte del pensamiento o con lo que sea, invocamos la experiencia verdadera, una percepción verdadera de esa expresión divina que ya constantemente tenemos delante, en forma de materia, de seres.

Este cambio interno es la única manera de “cambiar” ese mundo de ahí fuera, que surge de nosotros.

Podemos hablar de esto un poco con ayuda de Walsch:

El mundo “necesita” nuevas reglas o creencias si quiere sostenerse, meramente vivir.

El mundo (nosotros) alienta el sistema de pensamiento que vamos a sustituir (separación), y por eso el mundo se disgrega, anulando “la visión del regalo” de la vida…, anulando la simple consideración de los regalos como regalos (la Tierra la primera, que es la enemiga directa del “mundo”).

Así, hablaremos de “observación”, en estos tratados.

Aunque no exista para nada una “realidad objetiva”, sí podemos observar objetivamente algo.

Observamos si lo que decimos, hacemos o pensamos, consigue o no consigue que tengamos más o menos de ese Ser que nos hemos decidido a ser en lo físico (expresando o viviendo “unidad”).

Ese Ser en Unidad nos lo hará saber más fácilmente quizá si nos detenemos a considerarlo… por ejemplo respirando… para poder disolver y afrontar nuestras tensiones.

Es decir, observamos si pensamiento, palabra y acto están de acuerdo con los propósitos que nos hemos dado o permitido tener… es decir, con nuestro significado real, con ese “ser eterno”, regalado a nosotros… que es el de paz y alegría incondicionales… independientes del “mundo”.

Existe entonces algo en nuestra realidad… existe algo muy objetivo, y es esto, a cada paso:

lo que funciona o no funciona respecto a lo que hemos querido recordar y volver a crear.

Y hemos elegido profundamente “resurrección”, es decir, manifestar ya “el sistema de creencias de la unidad”, o las leyes del amor, para siéndolas, poder creérnoslas.

Y esto lo va a intentar negar “nuestro ego”.

¿Como?

Nos observaremos metiendo quizá hasta las simples consideraciones de “bien” y de “mal”, con esos juicios de “ser buenos o malos”… por ejemplo… o en general la “sutil” energía del juicio, que puede no presentarse tan claramente como esos juicios de “mal/bien”, pero que es una energía que esconde lo mismo (el mismo miedo a ser quienes realmente somos).

Eso querremos hacer cuando estemos “con el ego”, en vez de permitirnos la mera OBSERVACIÓN sin carga, inocente… desde la cual saldrán quizá más y más acciones “espontáneas”, libres y sin tanta incertidumbre.

Esta observación sana, que no juzga, observaría lo siguiente…: “esto que digo, pienso, o hago, no funciona con respecto a lo que he decidido ser” (por ejemplo).

Y, como en teoría ya estamos algo “purificados” 🙂 de la energía del juicio (gracias a que nos estamos cuidando mucho o poco… y gracias a lo ya visto…)… como estamos así, podemos hacer más “observaciones inocentes”… sin carga… conectando o invocando así a nuestro Ser en unidad.

El “problema” individual, y el “político” o colectivo, es el mismo, y por eso puede ser tan impactante el “ejemplo” que podemos ser, siendo simples OBSERVADORES… sin querer “dar ejemplo” de entrada… ni ser profetas… ni nada muy “aposta”.

Y es así porque en “la sociedad” ocurre lo mismo: ahí fuera “falta” lo mismo que dentro… que lo que nos “falta” a nosotros. “Falta” actitud de inocencia… de observar sin juzgar, teniendo (siendo) claro qué es lo que nos proponemos, y que no hay nada ni bueno ni malo, ni correcto ni incorrecto, sino solo lo que funciona o no de acuerdo a lo que nos hemos propuesto ser (individual y colectivamente).

Una vez que tenemos en mente (y somos) claramente lo que nos proponemos… observamos si lo que pensamos, decimos o hacemos FUNCIONA o no funciona.

Así, no reforzamos “el sistema de lo viejo”, pensando cosas como…: si esto “es lo correcto” o es “lo incorrecto”… si esto es “moral o inmoral”… que son las palabras que tradicionalmente se usaban, y que pueden seguirse usando quizá pero transformando desde dentro completamente su sentido, desde la nueva forma de plantearlo: lo que funciona o no funciona respecto al propósito (que siempre se lo damos a las cosas desde dentro).

E insistamos, tanto individual que colectivamente.

Así que no hay lugar para quejas ni para culpas… sino para ser responsables con lo que sentimos acerca de las consecuencias de lo que hacemos, decimos o pensamos.

Y esa responsabilidad es más bien una respuesta que una “responsabilidad” estilo “moral”, moralista, que induce juicios.

Es una responsabilidad “nueva”, la de la simple observación de lo que sentimos, compartida en común o no, si toca hacerlo.

Es la simple conciencia de las consecuencias, en una observación objetiva, sin culpa… sin carga… conciencia compartida con más o menos confianza, y teniendo en claro qué es lo que nos proponemos (de entrada como individuos y en nuestro sentir, lo que nos proponemos ser).

Y ya sea algo inercial o bien algo eventual… todo va a ser pasado poco a poco por el filtro de nuestra recién hallada conexión con la unidad, que terminaremos de adquirir en el Tratado II, sin seguir más adelante hasta que no suceda algo así claramente.

Esas consecuencias de lo que pensamos, hacemos y decimos, nos ayudan a ver si estamos consiguiendo ser lo que nos hemos propuesto ser.

Por tanto, todo lo que sucede son oportunidades, pues, como sabemos, en el sistema de lo nuevo, no hay idea de “castigo”.

Las consecuencias que experimentamos, y el modo de experimentarlas, nos ayudan a ver si “las cosas” funcionan o no, sin más.

El “problema” del mundo y el “individual” son pues el mismo:

se trata del olvido o de la confusión, en el ambito “mental”, sobre cuál es el propósito que nos planteamos a nosotros mismos como individuos, o como colectivos e incluso civilización global. Este propósito recordamos que en general es igual a significado…, y que al final es nuestro Ser en unidad, si elegimos fluir en relación y unidad, dejando paso a lo eterno como canales de nuestro ser eterno espiritual.

El problema es pues si reunimos o no la mente y el corazón, para poder seguir a la Vida en nosotros… en vez de rechazarla asumiendo las ilusiones del afuera del “mundo”.

Esto lo hablamos así aquí teniendo en mente lo de Walsch, pues nos sirve quizá para asegurarnos en la “no-culpa”… y para poder presentar de forma simple y muy “abarcante” el resto de los tratados del curso de amor, y lo que “hay que” “practicar”.

Así que todo es una cuestión de elección… de si queremos o no participar a pleno pulmón en este “trabajo inconsciente” que parece empezarse ahora más plenamente dentro de la humanidad… a la hora de cambiar el sistema de creencias (de la separación a la unidad)… ahí adentro, dentro de la mente de todos… siendo nosotros como celulitas de esa mente.. que tienen todo el sistema de pensar antiguo, y que quieren dejar de ser “cáncer”… por simplemente cambiar.

Es muy interesante, motivador… este enfoque.

Está al final de Las nuevas revelaciones (a partir de la pág. 98, al empezar a hablar de “lo que funciona o no”).

No se tarda mucho en leer, y nos puede aliviar bastante… ya que también nos permite reforzar rápidamente la “mirada inocente”.

Nuestra mirada parte de lo que creemos, y por eso es importante a veces afrontar con claridad y de diferentes maneras este “problema” que se aborda tan claramente en Los Tratados.

Detrás de cada experiencia en el mundo hay creencias (reglas dadas de afuera hacia adentro, para adaptarnos a un mundo demente)… hay creencias… hasta que pasamos a ser “cielo” aquí… un “cielo” donde hay solo unidad… tras haber asimilado las leyes de la unidad, con toda el alma.

De nuestra perspectiva, construida primero con las creencias del mundo, parte nuestra mirada y experiencia, que es lo que vamos a deshacer en los Tratados… acogiendo la experiencia del Todo, frente a la experiencia de la separación, de la cual somos “agentes de borrado”.

Así que es reforzar una forma “suave” de estar y hablar sobre el mundo…

Y todo lo que ayude a hablar y ver de otra manera el mundo a veces es poco… pues tenemos la mente profundamente “programada” con el sistema de “estamos separados”.

Con esa “nueva mirada”…, miramos de otro modo las cosas que quizá antes se veían “raras” (la política, etc…).

Y, mientras nos perdonamos a nosotros mismos por no haber sido “responsables con lo que sentíamos”…, habiéndonos traicionado más o menos por no seguir alimentando los propósitos de “paz” o “alegría” que quizá acordamos con nosotros mismos…

…mientras tanto…

…”perdonamos al mundo”…
pues este refleja eso mismo…
esa especie de confusión o desacuerdo interno…
de no saber muy bien qué se hace con lo que se siente…
de no saber muy bien lo que se quiere…

Así que cualquier cosa que nos sirva para hablar de este “cambio total” de creencias… estamos invitados a usarla y a comentarla por aqui y por el mundo, para reforzar lo que se hace en los tratados.

Fijémonos en que no hablamos exactamente de “responsabilidad”… sino de dar respuesta a lo que sentimos… de “entrar en el diálogo” (en ese sentido es nuestro “asumir responsabilidad”).

Dependiendo de cómo miremos (y la mirada es un filtro de creencias) tendremos una experiencia u otra.

Así que ánimo, comentemos cualquier cosa que nos ayude a reforzar la convicción… para ayudarnos a no crear de nuevo lo que luego decimos no desear.

Lo que experimentamos nos habla de las creencias que tenemos. Saludémoslo, pues, como descubrimiento que nos facilitará “crearnos de nuevo” (al poder así afrontar lo viejo y traspasarlo).

II. hacernos las preguntas JUNTOS… y Tratados del curso de amor (I.10)

La verdadera paz es “el prerrequisito del arte del pensamiento” (AP) dice el cap. 10.

Qué difícil es, sin algo de paz, ponerse a “proyectar” sobre alguna cosa esa invocación a nuestro Yo en unidad que es el AP.

Nos hemos de abrazar a nosotros mismos, de todo corazón… admitiendo todo… aceptando que hemos elegido esta experiencia física, para “hacer” algo que no recordamos… pero que el mismo AP nos recuerda lo que es (de momento simplemente “estar”, pero en todo nuestro ser).

Ese sortilegio que es el AP…:
un acto de querernos a nosotros mismos… ya que venimos de mucho tiempo atrás, de mucha “genética”…. en la tierra… donde el ser humano se autodestruye desde que se vio tan vulnerable e ignorante… y ahora, rabiosos, destruimos ese juguete de regalo que es la Tierra.

Por eso necesitamos tanta “compañía” de ahí “arriba”… del Ahora… de ese Reino que somos nosotros mismos… y solamente para dejarnos querer, desde ahí “arriba”.

Todo irá bien, la vida es eterna… aunque nosotros no queremos destruir esta tierra, en el fondo.

Qué increíble es la materia… y que todo sea una sola Vida… lo inerte y lo vivo… aunque “los vivos” nos encargamos de “pedir” esta “elevación de las formas”.

Es decir, nos encargamos de esta “alquimia” hacia la que partimos deshaciendo creencias… para poder ver y ser cada vez más aquello que realmente somos.

Increíble la aventura.

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Hacerse preguntas:

Aquí va algo muy importante quizá…:

Parece importante hacernos preguntas de forma inocente… preguntas sobre obviedades.

Así, nuestro propio ser se puede “convertir en respuesta” (sin que lo notemos quizá), en todo su ser… incitando a “los demás”, hablando o no con ellos… a hacerse también “preguntas obvias”.

Como el cambio solo puede darse a partir del interior… solo si nos cuestionamos a nosotros mismos realmente podremos lograr algo con nosotros mismos (y por añadidura con “el mundo”).

Con el solo “esfuerzo” de replanteárselo TODO de nuevo “como un niño”… y a veces invitando a hacer eso mismo a los demás… replanteando todo lo que pensamos sobre el mundo y nosotros.

Quizá solo así es como podemos cambiar lo que queremos (hacia realmente sentirnos en armonía y con verdadera paz, y que pueda extenderse “sola”).

Así que, sin necesariamente tener que hablar de “Dios”, de “cursos”… puede que estemos aquí en este mundo solo para “hacer preguntas”… es decir, para “evolucionar como almas” que a la vez con ello hacen evolucionar la especie… en un momento que vemos que es tan peculiar en la tierra…, tan único para esta línea temporal terrestre, donde nos vemos con posibilidades tan extremas.

Así que en este momento puede que solo “necesitemos” preguntarnos, inocentemente, “cosas obvias”.

La primera (propuesta por Walsch, son en total 7):

«¿Cómo es posible que unos 7.000 millones de personas puedan estar pidiendo lo mismo (paz, seguridad, oportunidades, prosperidad, felicidad, y amor) y sean excepcionalmente incapaces de conseguirlo?»

Planteémosla quizá como en “meditación” (aunque vosotros quizá sois “alumnos aventajados”, ya en los cursos de milagros y demás cursos ya tenemos la respuesta…) y planteémosla si podemos y queremos a quienes nos rodeen.

En general quizá no hace falta hablar de nada, ni “divino” ni incluso “humano”…, sino a veces solo “hace falta” que nosotros “seamos pregunta”, apertura… allá donde estemos.

Lo importante es convertir nuestro SER en respuesta siendo esa apertura a “es posible”…, alojando esa apertura a lo posible… manteniendo la apertura… y no tanto contestando “a la gente” con las “cosas que ya sabemos”.

Más bien de entrada nos contestamos a nosotros estas preguntas… durante toda la vida… como se trataba ya de hacer con la pregunta más elemental (¿Quién soy?) que también estará en la lista de las siete.

Y luego, ya nos veremos más seguros cuando “afuera” estemos preparados para hablar de las respuestas…, o para “ser respuesta”, meramente estando.

La inspiración es fácil que llegue, de hecho estamos muy necesitados de hablar por eso.

Así, podremos hacer resonar las almas en ese movimiento de la inocencia natural… cosa quizá previa, antes de poder manifestar otras realidades que sean menos “sueños infelices” que esta… en un momento de re-cambio global tan espectacular.

Voy poniendo aquí las otras preguntas (que están en un libro muy impactante de Walsch).

Si este mundo vive y vivió en “modo revolución”, como pendiente solo de “cambios violentos”, donde de cierto modo “lo más elemental” sobre quienes realmente somos no es interiorizado por una gran mayoría de nosotros, según parece…, esto parece darse así porque no hablamos de lo más obvio…, ni con nosotros mismos, ni por tanto con “la gente”, que nunca estuvo realmente fuera de nosotros.

Este hablar, será, claro está, el “movimiento natural” cuando hablemos más “con nosotros mismos” de forma simple sobre lo que nos pasa aquí.

Recordemos que todo sale de lo que creemos… que nuestra perspectiva se materializa.

Por eso es tan importante lo invisible de nuestro sistema de creencias… que abordaremos con Un curso de amor, mientras quizá practicamos esto de las preguntas… para darnos así un terreno de práctica más…, aparte de los que ya hemos planteado con, hasta ahora, dos ejercicios (el espejo, la respiración).

La simple vibración de nuestro ser, que se abre al “alma” cuando nos preguntamos “obviedades importantes”… mueve quizá a los demás a lo mismo… mueve al universo, como lo hace todo pensamiento, palabra, obra…

Así, abrimos nuestro ser, y esa apertura se expande…, creando “la última revolución”, la final… no violenta, la del “alma”… que es sobre la que inciden esos principios básicos que hemos perdido… y que son enseñados poco a poco en estos cursos, al vibrar con estos libros y respirarlos… y que podemos revitalizar con esta historia de “hacernos preguntas”.

¿Y si todo lo que en principio habríamos venido a hacer aquí es tan solo extender la “inocencia” de ese “no saber de la pregunta”… desde nuestro ser… un ser que se pregunta simplezas… con esa pregunta y otras 6 que pondremos?

Yendo hacia la paz a veces tendremos inquietud…

Porque la paz del mundo no tiene nada que ver con la “paz de Dios”, de la Unidad de amor que somos.

Y eso porque, para la verdadera “paz de Dios”, de la que hablan estos cursos y toda “espiritualidad”, quizá, en la vida, a veces necesitamos poner en cuestión mucho más lo que creemos sobre nosotros y sobre la vida.

Es lo que se hace con estas cosas, como veremos otra vez en los Tratados, recordando que nadie va a ser dañado en esto, porque nosotros no podemos ser dañados como “almas”… como ya sabemos (nada real puede ni siquiera verse amenazado).

Pero eso tampoco quiere decir que nos debemos rendir, teniendo mentalidad “no milagrosa”.

Las preguntas son como para mantenernos abiertos… sin expectativas pero abiertos.

La respuesta a nuestra situación sabemos que no es “mental”…, pero que va a deshacer las construcciones mentales con las que nos cerramos al milagro.

Así que, esa apertura mental, viene bien cultivarla siempre que podamos en las relaciones de todo tipo… sin necesariamente hablar de “Dios” (es decir, de que somos creadores)… no al menos de entrada.

Acordémonos quizá de cómo a veces algunos quizá pasamos por encima de muchas cosas dichas en el mismo curso de amor:

se decía que no creíamos que alguien tan pequeño como nosotros pudiera tener algo que ver con “la paz del mundo”.

Pero claro, como “Cristo”, ya estamos todos dentro de todos a la vez, literalmente… así que son posibles “los milagros”…

Todo depende de que ya estamos unidos, de que somos uno…, y así esta siguiente pregunta nos abriría sin querer a esa comprensión dentro nuestro… a una comprensión que ya somos con todo el ser…, la del corazón uno:

«2. ¿Es posible que haya algo que no entendemos completamente sobre la vida, y cuya comprensión podría cambiarlo todo?»

Imaginemos a todo el mundo planteándonos entre nosotros estas cosas… en vez de seguir solo con los papeles e inercias donde nos hacemos los sabidillos.

En ello, mucha gente que ha invertido más en este sistema… muchos políticos y economistas, etc., no serían los primeros en hacerse estas preguntas inocentemente… estas preguntas tan “tontas”… así que los seres de todo tipo tendremos que conversar mucho, quizá 🙂 .

Lo divertido es quizá que estas preguntas nos bajan a tierra, a veces… ya que se pueden comentar con cualquiera… sin hablar de nada “espiritual”, en principio.

Mantenernos abiertos a hablar, juntos, sobre todas las cosas… puede ser más conducente a “la paz de Dios” que cualquier práctica espiritual… ya que además pasamos por encima de lo que leemos, a veces.

Fijémonos en qué inocentes preguntas… y cuando veamos a alguien, quizá nos acordamos de esta apertura… y de que por tanto siempre hay “algo de lo que hablar”… pero para abrirse juntos a la respuesta.

Y la respuesta ya casi sería solo ese “juntos”… nada más… y antes que nuestras sabihondeces de cursos y prácticas… y todas las demás cosas con las que seguiremos, pero que son solo para alentarnos a esta inocencia del “juntos”.

Con esto, removemos el relato que nos contamos sobre nosotros mismos… como humanos en una historia… y como individuos.

Ese relato contiene todas las “creencias falsas” sobre la vida … que distorsionan los principios básicos de la Vida, y que nos hacen llegar a creer luego en esas convenciones sociales: como la de que la violencia resuelve algo… o el castigo… o el simple moralismo de “bien/mal”.

Nosotros sabemos la respuesta… que es que distorsionamos con creencias, plasmadas en convenciones, el hecho de que somos Uno… y todo lo demás.

Pero de cierto modo debemos hacernos a nosotros mismos todo el rato las preguntas, y hacer estas preguntas tontas… para poder recrear juntos… que es la única manera de crear en una realidad ya co-creada, en la realidad de lo relativo.

Hemos distorsionado los principios básicos de la vida… y hemos creado construcciones mentales y luego convenciones sociales que aseguran la continuidad de esa “artificialidad”… de esa actitud “suicida”… donde terminamos no pudiendo hablar de lo que queremos (paz), porque parece imposible solamente debido a nuestras construcciones mentales… que están “antes” que la creación física.

Puede ser divertido comentar estas preguntas con la gente.

Y si no removemos las creencias… pues nada… todo queda en un bloque como “no dinámico”.

De ese bloque partimos de entrada casi todos un poco… en una especie de “conformarnos” dentro con nuestro ser… con lo que nos hemos contado sobre la vida y sobre nosotros mismos en ella.

Y mientras protejamos ese relato, protegemos el miedo.

Pero nosotros “actuaremos” espontáneamente, es decir, sin expectativas… al ir partiendo desde el miedo hacia ese “amor más allá de todo lo que conocemos”… al estar dispuestos a otra percepción… y practicando esa disposición del “juntos”.

Pues si “ellos” son “nosotros”… y vemos que “se conforman”… y también nosotros “nos conformamos”… nos queda una rara sensación.

La percepción nos cambiará de forma natural “siendo respuesta” cuanto más nos auto-planteemos las preguntas… y las hagamos… pues iremos viendo todo más desde la Unidad… iremos “siendo en unidad y relación”… al abrirnos poco a poco.

Así que nos ayudará hablar con la gente como si fuéramos tontitos, pues de hecho todos compartimos esta especie de infancia espiritual en esta tierra.

Todo esto es para confrontarnos abiertamente primero con nosotros mismos… y enseguida a la vez exponer esto sin atacar… por mera diversión y con naturalidad en nuestro “estar cambiando una programación mental”, en la que llevamos “mucho” invertido.

Estamos a veces en relaciones inerciales, con familiares y demás… como para conseguir proteger inconscientemente ese miedo y ese relato.

«3. ¿Es posible que haya algo que no comprendemos sobre nosotros mismos, sobre nuestra propia vida y su propósito, y cuya comprensión podría dar un giro a nuestra realidad y alterar nuestra experiencia para mejor, para siempre?»

Fijémonos en que solo comentamos esto para abrir y animarnos a compartir “vibratoriamente” “telepáticamente” lo que ya de hecho estamos “haciendo” con estos textos… cursos… que llevan a contestar estas preguntas en la forma de “convertirnos en respuesta” (mente y corazón reunidos en unidad).

Sabemos que la respuesta en general es lo que dijimos:

es ese Ser, ese Yo que realmente somos. Ser quienes realmente somos.

Sabemos la respuesta a la primera pregunta: somos creadores.

Si nos creemos separados… es eso lo experimentaremos (“crearemos”):
separados de la Vida… de Dios que nos hizo creadores.. y por tanto de los demás, que comparten origen.

Somos “microdioses”… la misma sustancia que el océano Dios-Diosa… Creador.

La primera era la pregunta sobre por qué tanta gente no consigue lo que parece querer.

Es porque, al “pedir”, somos antes de nada un “SER que pide”, y nuestra voluntad sobre nuestro SER es una orden para el universo (nuestras creaciones), que nos dará eternamente todo tipo de condiciones…, y todo lo infernales que queramos… para que podamos seguir en ese estado de SER (,pues como ya sabemos, somos libres a más no poder, y nadie puede obligarnos a cambiar esa vibración).

Así, extendemos de inmediato ese estado de SER por el universo que literalmente es nosotros… que nunca estuvo separado…:
“un SER que pide, que quiere pedir”.

De ahí que eso lo podemos revertir con aquello de… : dar igual a recibir (la ley del amor, del “Reino”).

Esto lo explicaba muy directamente la voz en Conversaciones con Dios I… y aquí en UCDA lo tratamos asimilando esta ley del amor, mientras deshacemos todas las creencias falsas que montamos sobre la distorsión de este principio básico vital.

“Pidiendo”, normalmente ratificamos que carecemos… le damos una especie de visto bueno a la carencia.

Y eso es lo que extendemos una y otra vez, casi sin darnos cuenta… por el universo, en esos “campos” mentales poderosos y en unidad que es nuestro Ser ahí adentro… como mensaje:

“oye, universo, que queremos seguir careciendo para poder seguir pidiendo”, “que no queremos pasar de nivel, evolucionar”.

No obtenemos lo que queremos, pues lo que queremos en el fondo es seguir vibrando así… por mera inercia… porque nos seguimos en el fondo creyendo “no merecedores”, y creyendo que no tenemos.

Y todo es por simple rechazo de la ley del amor (dar = recibir), para experimentar la separación (un experimento que en realidad ya terminó), al estar absorbidos por la percepción, absorbidos por cómo nos hemos pensado y visto a nosotros mismos en el pasado… y vamos como sonámbulos, hipnotizados.

Lo que hacemos es extender carencia… pedir más condiciones para poder seguir vibrando en carencia… en esta especie de “infancia espiritual” que representamos en este planeta, al vibrar en la ilusión de “fuera de la unidad” (de la unidad con Dios, con la Vida, como creadores que somos).

Así, tendremos más de lo mismo.

No parece haber “suficientes” de nosotros (empezando solo con “uno mismo”) que se centren solo en lo que realmente importa, en re-crear quien realmente somos… descubriendo dentro de todo y de todos ese Ser que somos aquí… al re-crearlo poniéndolo en las relaciones con todo… como pide hacer el arte del pensamiento.

Es ese Yo, que el primer Tratado nos volvía a animar a detectar con milagros que eran lo mismo que el arte del pensamiento… —si no lo hemos detectado.

Así, la segunda y la tercera pregunta abrían el espacio a esta respuesta que en teoría “ya sabemos”: que somos creadores, desde el estado de Ser que tengamos… pero que no debemos creernos que “ya la sabemos”, sin más… como ya masticada… sino que inocentemente podemos extender nuestro ser… preguntándonos este tipo de cosas con todo el mundo:

¿no será que hay algo importante que no entendemos sobre la vida y nosotros mismos?

III. Vida y consciencia: niveles

Si todo está en realidad vivo… pues todo sale de nosotros, que no somos el cuerpo… sino la Luz o Vida que baña todo… y que se singulariza en este cuerpo ahora… sin realmente separarse del resto de la Luz…

Y si por tanto todo es “consciencia”, es decir… si todo está “soñado”, al final, dentro de una sola Mente en eterna auto-transformación…, si todo participa de “ser mente”… si todo es “inteligente” por participar de “la inteligencia del universo”… como fabricación o destilado de esa única Luz… que juega consigo misma para poder verse a sí misma…

Entonces…, un átomo, una piedra, tienen cierta forma de “autoconsciencia”, aunque no se den cuenta de ello, aunque no puedan efectuar esa “libertad” de la auto-consciencia…, de la misma manera en que otros seres lo hacen.

Tener más o menos “consciencia de uno mismo” no es mejor ni peor.

Si acaso sería una escala de “niveles”… de niveles en las relaciones ilusorias exteriores con las que la Luz juega aquí consigo misma.

Ya sabemos: no hay mejor ni peor en el universo ni en el universo de universos… sino que hay “evolución” de lo único que existe: consciencia en proceso…, Luz que destila consciencia para que se procese a sí misma… es decir, “amor” o inteligencia desplegado en relaciones exteriores con las que jugar… dentro de un Interior eterno en eterna transformación.

Tener más o menos “consciencia de uno mismo”, sí que da pie a que ocurran “experimentos de separación”, como el que vivía la raza humana (creerse realmente separados del encaje infinito que es el cosmos (Cosmos interior y exterior a la vez))… en un experimento del que ahora estamos presenciando las mayores consecuencias… y a la vez su deshacimiento.

Los seres como nosotros es como si fuéramos “llamados”, desde dentro, hacia nuevos niveles de “ser conscientes de que somos conscientes”… en una especie de creación de Consciencia a partir de consciencia.

La vida nos llama a eso desde dentro… para cerrar el experimento de la separación… un experimento que de forma natural hace “peligrar” la continuidad suave del otro gran experimento, el más amplio de la Vida… el Ser esencial que es “la Vida” dentro…, en tanto que fue y es nuestro único regalo: la vida en tanto que “una sola Vida” en el Universo, pues nunca hubo separación real.

Entonces, vemos que ocurre, ahora en nuestra raza humana, esta especie de “salvación” o deshacimiento de la separación…, que en realidad es lo natural si lo miramos como “evolución de la consciencia”… o simple evolución de la Vida… donde siempre hay mecanismos de regulación, pues en todos los seres existiría esa tendencia a subir y a subir… en ese “ser conscientes de que somos conscientes”… y con ello, en esa subida, “arreglar” lo que haya que arreglar, de forma natural… por el simple impulso de la Única Vida desde dentro.

Y, como la Consciencia es creación y creadora…, la regulación nos lleva de nuevo a vibrar en unidad con todo y así a poder crear de nuevo… tras cualquier experimento que podamos haber realizado… hacia niveles donde reconocemos más conexión con toda consciencia que hay en el juego del universo físico: animales, elementos, el planeta como ser vivo… civilizaciones extraterrestres… etc.

Así que esto es lo que estamos viviendo tras el “experimento de la separación”.

A este experimento le puso fin por ejemplo una célebre demostración, la de Jesús: la resurrección que tuvo en vida… y la “demostración” de esa resurrección en la Mente de todos, con las “apariciones”… y con otros fenómenos de “salto cuántico” en la Mente de la humanidad, a los que debió dar paso este evento.

Así que Jesús por una parte sería solo el primero de muchos –si es, como parece, que llevó de forma completa hasta las últimas consecuencias lo que supone “resucitar en vida”.

El primero y no “el mejor”, pues ya dijimos: en el universo no hay mejor ni peor… sino solo Vida en proceso… Dios en proceso.

Y así, sucede en estos mundos que arrastramos (elevamos, iluminamos) potencialmente a todo un planeta más o menos rico en seres de todo tipo…, seres ya de siempre “conscientes” por simplemente estar dentro de la única “Alma” que está soñando el universo.

Arrastramos o elevamos… al abrirnos en esta realidad a nuevos niveles de aquel simple “ser conscientes de que somos conscientes”… dentro de un universo en mutación constante y eternamente a nuestro servicio.

IV. El sentido de “permitir” y el estado natural de “maestría”

¿Cómo hacernos transparentes?

Estamos hablando de poder encontrar, sentir, y realmente establecerse en el “estado de unidad”, al conservarlo.

De eso se trata en esta parte del curso de amor (segundo libro): de la transparencia del “dejar pasar”, “permitir”, en unidad * .

La voz en Walsch habla de ello así **:

El signo de la maestría es permitir que otros se experimenten como Quienes Realmente Son, a través tuyo, mediante ti.

Normalmente buscamos experimentar Quiénes Somos a través de otros… en el sentido de que seguimos en la inercia de la ficción de la carencia y de la separación… y, desde ahí, buscamos y encontramos eso mismo, por supuesto: las mismas ficciones que hemos puesto en la relación, y que luego, lógicamente, nos hacen enfadarnos con los demás y con nosotros mismos… pues desde el principio ya era carencia…, ya era “odio” a uno mismo…, desencuentro con uno mismo… todo eso que habíamos puesto en la relación… una relación que diríamos: “acabó mal”… o “no entiendo cómo puede pasarse del amor al odio así”, etc. etc.

Hacemos eso vez de ofrecernos como “canales… vacíos”… para que “otros” se experimenten a Sí Mismos, a través nuestro, como Quienes Realmente Son.

Normalmente le queremos dar nosotros a todas las cosas el sentido por nuestra cuenta.

Por ejemplo:

– “eso de allí sé que me va a satisfacer esta carencia de acá”…

Hacemos eso en vez de hacemos “intersecciones productivas”, canales de eternidad… donde el sentido se hace solo desde la unidad eterna. Ese sentido o significado es simplemente la Unidad que somos… espíritu… un espíritu que se celebra re-creándose de nuevo en la relación que ya es, pues siempre se ha conocido… ya es Conocimiento… pero que, al verse aquí, en el mundo de la experiencia física, puede re-conocerse –a través de dicha experiencia (para eso estamos aquí).

Entonces, ya ni siquiera “preferimos”, pues las preferencias le envían al universo inconscientemente el mensaje: hay posibilidad de que esto no ocurra así o asá.

Simplemente “conocemos”. Es el estado digamos “más integrado”…, la maestría.

No es mejor ni peor, como ya sabemos, pues el universo no entiende de eso. Simplemente venimos a lo físico a “des-integrar” nuestro ser, para que Dios pueda degustarse a Sí Mismo de muchas maneras… para que ese proceso de la Vida que somos…, un Dios en unidad con todos y todo, y en unidad con la Fuente Centro Primera que está por todos lados… pueda “degustarse a sí mismo”

Por eso, una mirada como esa, a veces es difícil de sostener… pues es como si el “maestro” TE viera realmente.

Y esa es una interpretación (TE ve) que puede que nos salga de inmediato desde la mente.

Indica que “el ego” se está deshaciendo, pues no hay un “TÚ” y un “maestro” separados… sino la unidad de amor previa, donde todos nos vemos porque “nos somos”.

Somos nosotros, experimentando Quienes Realmente Somos a través del “canal abierto” o “espejo” que puede ser el “maestro”… y que en un momento dado puede ser cualquier persona… aunque haya gente especializada o situada en conservar ese “estado de unidad”, más consistentemente… y en abrirlo más o menos cuando quieren o sienten que va bien.

Entonces, en el estado de unidad, uno ES “su espíritu en unidad” (consciencia “crística”, supraconsciencia… varios nombres).

Así, los demás pueden “resonar” en ese espíritu… donde ellos están ya unidos… y re-conocerse, conocerse de nuevo.

De ahí que en ciertas etapas de la vida en que decimos que estamos borrando las viejas concepciones sobre la Vida (es decir, sobre Dios… las viejas creencias del sistema de la separación, o “ego”)… sea tan importante ver con quién nos juntamos… para permitir o no que se eleve o integre nuestra Consciencia realmente.

Imaginaos como “maestros”: cuando estamos ahí, en “estado de unidad”, y “otros” nos miran (o bien simplemente pensamos en esos “otros”) “reciben” ya, como mensaje, a su propio “espíritu”… a su Yo en unidad… a la unión como mensaje… la unión en la Unidad de amor.

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Ahora, en esta parte de Los Tratados de Un curso de amor, simplemente va la voz tímidamente hablando de nuestros tesoros… y de las llamadas en general, que experimentamos desde dentro, y que pueden ser muy “banales”:
https://unplandivino.net/2014/05/26/t-ucda-ii-2

** Por ejemplo, en Amistad con Dios la voz le habla así a Walsch.
El pdf que circula sobre ese libro en internet en esta parte empieza con errores en la traducción, pero luego los soluciona, pues deja claro lo que hemos dicho: el maestro permite que los “otros” se experimenten como Quienes Ellos Son, a través suyo, a través del maestro:

V. un fragmento de “Amistad con Dios”

Un fragmento de “Amistad con Dios” que tiene algunos fallos o cosas cambiables a gusto del consumidor (en el pdf de internet), lo rehago aquí.

Es muy interesante, para contextualizar la “confesión” (la libertad de expresar lo que siento que es verdad sobre mí… sea como sea… para poder sentir que la verdad no es nunca lo que creí… y poder soltar).

Fijaos que, en los ambientes familiares o bien simplemente “cerrados”… la gente vivimos programas, creencias… en vez de vivir y expresar nuestra verdad… para así, en la verdad, poder sintonizarnos con nuestras llamadas interiores… y fluir.

Y la gente, a veces, aunque estemos físicamente lejos de esos ambientes, seguimos en los programas mentales (que inconscientemente fabrican la experiencia que reza esto constantemente: “no puedo vivir ni decir mi verdad”):

«Dentro de las relaciones con un elevado nivel de evolución, entre Seres Altamente Evolucionados, todos simplemente viven su verdad, y todos expresan la verdad que están viviendo. Si está ocurriendo algo con alguien, simplemente se reconoce. Si algo es inaceptable para alguien, simplemente se comenta. La verdad acerca de todas las cosas se comparte con todos, todo el tiempo. Y se comparte como una celebración, no como una confesión.

» La verdad es algo que se debe celebrar, no confesar o “admitir”.

» Sin embargo, no puedes celebrar una verdad de la que te han dicho que debes avergonzarte. Y el tema del que más se te ha dicho que debes avergonzarte es el de a quién amas, cómo amas, cuándo amas y por qué.

» Se te ha dicho que te debes avergonzar de tus deseos, pasiones y amor por todas las cosas… desde el baile, pasando por el helado… hasta de otras personas.

» Pero, por encima de todo, te ha dicho que debes avergonzarte de tu amor por ti Mismo. Sin embargo, ¿cómo puedes amar a otro si no se te permite amar a quien se supone que tiene que aportar el amor? Este es precisamente el dilema al que te enfrentas con Dios.

» ¿Cómo vas a poder amarme a Mí, si no te puedes permitir amar la esencia de Quien Tú Eres? » (pag. 80, PDF “Amistad con Dios”. Walsch. En Internet).

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