Comentarios (13): usar las ilusiones. Un curso de amor (tratados). Maltrato. “Evolución espiritual”   Leave a comment

imagen florÍndice:
I. usar las ilusiones desde nuestro Yo en Unidad
II. capítulo 10 (T2:10)
III. maltrato
IV. capítulo 11
V. sociedades muy evolucionadas

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I. usar las ilusiones desde nuestro Yo en Unidad

¿El propósito de las ilusiones?: experimentarnos de nuevo como quienes realmente somos…, nuestro ser en unidad (“resucitar”)

Como sabemos, las ilusiones estaban para utilizarlas, no para identificarnos tanto con ellas… tanto… que parecemos ser usados a su antojo: utilizados por el cuerpo…, o por el sagrado ídolo de “las circunstancias”… etc.

En vez de reconocer el tesoro de nuestro Ser en Unidad, en la Era pasada nos perdíamos identificándonos a Nosotros Mismos con el “tesoro” de “nuestras necesidades”.

El sentido de “tener”, cuando decimos que “tenemos necesidades”, es el mismo que cuando decimos que “tenemos una posesión” material. Esto, tan divertido, lo contaba así la Voz en Un curso de amor, en el segundo libro: T2:9.5.

Vamos también a comentar una parte breve del texto “Comunión con Dios” para apoyar nuestro lema: “todo es un regalo”. Este texto, encontrable en internet en pdf, fue dado a través de Walsch.

A veces cambiaré alguna parte de la traducción que considere mejorable, usando el texto en inglés, como hacemos con otras traducciones que vamos mejorando o haciendo y rehaciendo.

En «Comunión con Dios» (“CCD”) la voz comentaba esto sobre nuestras ilusiones:

«Los seres humanos han intuido que las ilusiones tienen un propósito muy importante, pero la mayoría simplemente lo ha olvidado.
Y ha olvidado que su olvido mismo es parte de aquello que ha olvidado, y por tanto parte de la ilusión.
Ahora es el momento de que los humanos recuerden.»

Así que nos toca “bendecir nuestras ilusiones”, para poder recibir los regalos que se esconden tras esas “sombras” que proyectamos con nuestro pensamiento en los eventos neutrales del mundo, con nuestra percepción (por ejemplo en los eventos de esas sensaciones y pensamientos que nos hacen llevarnos comida a la boca de nuestro cuerpo…, o que nos hacen llevárnosla de una cierta manera a la boca… etc.).

En este nuestro viaje (sin distancia) de vuelta a Casa con Dios, vamos a sentir todo como un regalo.

El viaje no es más que ese sentir.

En el curso de amor teníamos sugerida la “práctica” de la conciencia del regalo directamente planteada con lo que llama, en el segundo libro, “el arte del pensamiento”, cuyas reglas básicas (T1:2.19) eran, muy resumidamente (leer esa parte para ampliarlo):

«Estas son las reglas básicas del arte del pensamiento: primero, experimentar lo que es, y reconocer lo que es, como un hecho de tu existencia como ser humano y como un regalo del Creador. Segundo, reconocer la relación inherente a la experiencia, la llamada que espera respuesta, y la naturaleza de todos los regalos como siendo regalos para todos.»

Todo es un “regalo del Creador” porque nada podría existir si no lo quisiera la Única Fuente de todo, y porque nunca estuvimos separados de Ella.

Todo es “divino”, en ese sentido, y “humano”… y nosotros somos “puentes” que “traen Unidad de Amor” a este mundo físico con el que tanto nos hipnotizamos.

Ese “regalo” es para poder experimentar nuestro Ser, dicho rápidamente. Y así, el Creador se experimenta a través nuestro.

La idea de la necesidad es por ejemplo una de estas ilusiones con las cuales nos identificamos, a través de todas las vivencias del cuerpo en un mundo con un tiempo lineal.

Y esta ilusión y el resto de ellas las vamos a sentir como un regalo, para poder abrazarlas y así poder usarlas a placer desde la Unidad y la Relación que ya somos (recordar: “estar en el mundo sin ser del mundo”).

En el mundo, hemos venido pues a volver a recordar, para crearnos de nuevo a nosotros mismos desde la Unidad… para re-crearnos… “usando” las ilusiones desde nuestro Yo en Unidad… al sentir el servicio que hacemos con ese uso… al SER Nosotros Mismos ese mismo Servicio -al ser la alegría natural y la paz y el amor sin condiciones de ese nuestro “Yo en Unidad”.

Toda situación es una oportunidad para re-crearnos a nosotros mismos, decidiendo lo que significa aquella situación por la cual nosotros SUCEDEMOS (en libertad total interior sobre su significado)…, pues todo lo que aquí “nos pasa” es ilusorio, lo creamos nosotros (en el mundo de lo relativo es así, es “ilusorio”…, y no en el “mundo de lo Absoluto” –como lo llama la Voz en Walsch).

Esas “oportunidades” son entonces lo que hemos venido a buscar aquí.

Pero, al identificarnos directamente con las ilusiones (mediante la sobreidentificación con el cuerpo) no podemos UTILIZAR dichas ilusiones -como dice la voz en “Comunión con Dios”- para el objetivo al que se destinaron (aquel de la “re-creación”).

Las ilusiones son enumeradas así, en “Comunión con Dios” (llamaremos CCD):

«1. Existe la necesidad
2. Existe el fracaso
3. Existe la separación
4. Existe la insuficiencia (escasez)
5. Existe el requisito (obligación)
6. Existe el juicio
7. Existe la condenación
8. Existe la condicionalidad
9. Existe la superioridad
10. Existe la ignorancia»

Entonces, de este libro, CCD, comentaré aquí una parte, a partir de la pág. 98. Es parte del capítulo 15 (“Utiliza las ilusiones”):

«Comprender que las ilusiones son ilusiones es el primer paso para utilizarlas con su propósito original, pero no es el único.
El siguiente paso es decidir lo que significan.
Finalmente, eliges el aspecto de la Divinidad (la parte de ti mismo) que deseas experimentar dentro del contexto concreto (lo que podría llamarse “situación” o “circunstancia”) en el que te encuentres (que has creado).»

Por esto a nuestro proceso de despertar lo podemos llamar el de llegar a ser “creadores conscientes”.

Normalmente idolatramos las “circunstancias” para permitirnos vivir la experiencia ilusoria de que son ellas quienes nos dan a nosotros nuestro significado…, en vez de dárselo nosotros a ellas desde nuestro corazón en unidad.

Y sigue:

» A continuación resumo este proceso:

A. Percibe las ilusiones como ilusiones
B. Decide lo que significan
C. Re-créate de nuevo

» Existen muchas maneras de utilizar y experimentar las diez ilusiones. Tal vez prefieras percibirlas como realidades del momento presente o como recuerdos del pasado. Esta última forma es la que utilizan las culturas y los seres avanzados en ellas.»

Recordemos que en el tercer libro de la serie «Conversaciones con Dios» la Voz le habló mucho a Walsch sobre estas civilizaciones espiritualmente avanzadas –algunas nos estarían “mirando”… podríamos decir que para ellas somos el ejemplo del “pasado” sobre “lo que no hay que tener cerca” 🙂 .

«Los seres muy evolucionados son conscientes de las ilusiones y nunca les ponen fin (recuerda, ponerles fin sería dar por terminada la vida tal como la conoces), pero las experimentan como parte de su pasado y no de su presente.
» Se exhortan entre sí a recordarlas, pero sin volver a vivirlas como realidades del aquí y el ahora nunca más.
» Sin embargo, ya sea que las experimentes en el momento presente o como recuerdos del pasado, lo importante es verlas como son, ilusiones. Entonces podrás utilizarlas para lo que quieras.»

Entonces como siempre todo depende de nuestra mirada…, tal y como veíamos también en el curso de milagros.

Nuestra mirada nos da la posibilidad de esa libertad, de la libertad en el “poder utilizarlas para lo que queramos”.

Somos “Hijos de Dios”, diríamos en aquel vocabulario clásico… es decir, que nada nos puede ocurrir sin nuestro consentimiento profundo… así que, si queremos que algo “cambie”, hemos de aceptar lo que hemos atraído y re-significarlo: dejar que se resignifique mientras “nos elegimos a nosotros mismos” a través de ello… y así, con ello, nos “re-creamos” (“mundo nuevo”, “tierra nueva”, resurrección individual… que demuestra la última ilusión del “despertar”… preludiando la ilusión colectiva del despertar).

Es decir, la mirada de “Maestro”, que todos podemos alcanzar en estas vidas terrestres (algunos sin querer o casi siempre sin querer), es la mirada de alguien que ha “descubierto” a su Yo en unidad… que se ha re-unido con su “Ser o Yo en Unidad”.

Así, “ve la verdad y no la ilusión” en todo a su alrededor… y puede ser liberado por esa SU VERDAD… por ejemplo al ayudar a liberar a “otros” que gracias a esa apertura se pueden ver a Sí Mismos en él.

«Si tu propósito es experimentar un aspecto específico de tu ser, las ilusiones son tu herramienta. Cada ilusión se puede utilizar para experimentar muchos aspectos de Quien Tú Eres, y puedes combinar las ilusiones para experimentar múltiples aspectos o, también, para experimentar un mismo aspecto de diversas maneras.»

Y aquí es cuando nos ponemos en apariencia realmente prácticos 🙂 ; mirad:

«Por ejemplo, la primera y la cuarta ilusiones: necesidad e insuficiencia, se pueden combinar para experimentar un matiz específico de tu verdadero ser, que podrías llamar “seguridad en ti mismo”.

» No puedes sentirte seguro de ti mismo si no tienes motivos para ello. Al utilizar la ilusión de necesidad e insuficiencia contemplas la idea de que “no hay suficiente” y la superas: Al hacerlo en repetidas ocasiones, produces la seguridad en ti mismo, sabiendo que siempre habrá suficiente de cualquier cosa que necesites. Esta experiencia será verificada y apoyada por la Realidad Última.»

«Esto es lo que significa la frase “recrear una idea”. Te encuentras en el proceso de volver a re-crearte, y eso sí que es realmente una recreación.»

Y entonces, enseguida nos saltará al recuerdo que aquí a nosotros se nos pide que nos conectemos ya de entrada a la “Realidad Última” (a “Dios en nosotros”)… para que cuanto antes podamos apoyarnos en ella sin tener que “superar” las cosas muy a la vieja usanza (reforzando la mentalidad del esfuerzo por el esfuerzo… de la separación).

[Por cierto que en CCD a esa Realidad Última la llama de varias maneras, por ejemplo “Realidad Máxima”]

Nuestra Unidad de Amor, ahora, en este tiempo que en varios sitios es llamado “el tiempo de Cristo”… en el tiempo de poner “la quinta marcha” hacia la reunificación… parece pedirnos como nunca antes que definitivamente nos unamos a la Realidad Última dentro de Nosotros Mismos… a la fuente original interior que tenemos “ya resucitada” dentro de cada uno…, para que podamos despegar de nuestra simple identificación con las ilusiones, y podamos realmente usarlas para re-crearnos de nuevo.

«Pondré otro de los infinitos ejemplos que hay. La segunda y la sexta ilusiones, el fracaso y el juicio, se pueden combinar para provocar un efecto o una experiencia específica. Te puedes imaginar que has fracasado y luego juzgarte por ello, o aceptar el juicio de otros. Después puedes superar tu “fracaso” agitando el puño hacia el cielo con una actitud de “ya veréis”… y un triunfo final.»

Y podemos preguntarnos:
¿Qué combinación de las 10 ilusiones fundamentales subyace a los dramas de nuestra vida?

¿Cuál parece ser “el programa de nuestra alma”?

Suponemos que ese programa es el que debemos mirar así como desde fuera, sin rechazarlo… sin analizar… solo viendo las ilusiones y sus relaciones por lo que son… como lo que son.

¿El hecho de “ver” esos dramas así (como combinación de ilusiones, muy abstractas) nos permitirá experimentar los dramas “sin drama” 🙂 ?

¿Nos permitiremos así “crear” un “nuevo recuerdo”… incluso un nuevo recuerdo de tales dramas “pasados”…, y así re-crearnos quizá re-creándolos… volvernos a crearnos al crear un recuerdo de lo que “nos pasó” tanto como en lo que quizá nos sigue pasando, si vemos que seguimos en esos “programas” de “combinación de ilusiones”?

«Esta es una experiencia deliciosa [la que acaba de comentar sobre la 2ª y la 6ª ilusiones] que la mayoría de ustedes se ha concedido en muchas ocasiones. Sin embargo, si pierdes de vista que el fracaso y el juicio son ilusiones, podrías quedar atrapado en esas experiencias y al final te parecerán duras realidades.»

Como ya sabemos, y como dicen todos los materiales y textos… no se trata de simplemente NEGAR que somos un ser de necesidades… es decir, no se trata de negar que “necesitamos las relaciones” (como dice en el curso de amor)… en este mundo de lo relativo que, en el fondo, tanto “amamos” pues es nuestra creación… sino que se trataba de “integrarnos” utilizando las ilusiones como “puentes”… en experiencias que son para ser vividas si acaso “más desapegadamente”.

«La manera de alejarte de la “dura realidad” de la vida es alejándote de las ilusiones y viéndolas como lo que en realidad son. Cualquiera de las ilusiones se puede combinar con las demás. La separación con la necesidad, la condenación con la
superioridad, la ignorancia con la superioridad, la insuficiencia y la condenación con el fracaso y así sucesivamente. Cada ilusión por separado o bien combinadas entre sí proporcionan ciertos contextos contrastantes magníficos, que te permiten ex-perimentar Quien Tú Realmente Eres.»

No aprendemos pues de “sumergirnos” directamente en el contraste… sino de sentir profundamente el “para qué” es el contraste, el propósito de las ilusiones, el propósito que el alma programa para que podamos sentir al Ser Original desde dentro de las ilusiones.

«Muchas veces te he dicho que en el mundo relativo no puedes experimentar Quién Eres salvo en el espacio de lo que no eres. El propósito de las ilusiones es proporcionar justo eso: un espacio, un contexto dentro del cual experimentar tus
diversos aspectos, así como la oportunidad de elegir en un momento el Aspecto más Elevado que puedas concebir.
» ¿Lo comprendes ahora? ¿Lo entiendes?
Bien. Ahora analicemos las ilusiones una por una, con algunos ejemplos de cómo se pueden utilizar para re-crearte de la manera que aquí he descrito.»

Y eso es lo que pasa a hacer la voz en CCD, a continuación.

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Seguiremos comentando esto sobre vivir más allá de las ilusiones, hacia el estado de “maestría”, donde decidimos lo que significan las ilusiones a cada paso… para re-crearnos a partir de nuestro Yo en unidad que vamos identificando.

II. capítulo 10 (T2:10)

«Has reducido tu capacidad de conocer a una capacidad de conocer solo lo que has experimentado.» (En el cap. 10)

Pero si ya SOMOS conocimiento… entonces, ahora, en este tiempo nuevo, donde expresamos en lo físico (para poder “creérnoslo”) nuestro “regreso” a la Unidad… vamos siendo desde ahí, en unidad y relación, sin reducir por nuestra cuenta nuestra “capacidad de conocer”.

Como estábamos jugando en separación, entonces, con el ego, nos íbamos apartando a nosotros mismos “los regalos de la unidad” que somos… los apartábamos de nosotros mismos “con el ego”, como comenta este capítulo del curso de amor (libro II).

Íbamos apartando la conciencia del regalo… pues estábamos enfrascados en las aventuras del “yo separado”, que cree ser las ilusiones… en vez de sentirse en Unidad y, desde ahí, sentir todas las ilusiones como un regalo… para “usarlas” en el “servicio” al Todo… creándose de nuevo.

III. maltrato

Es fascinante esto tan simple sobre el maltrato:

«Desde un punto de vista práctico, si buscas qué es lo mejor para ti en aquellas situaciones en las que eres maltratado, como mínimo lograrás que cese el mal trato. Y eso será bueno para ti y para la persona que te maltrata, ya que también la persona que maltrata es maltratada en tanto se le permite continuar con su mal trato.
» Ello no favorece, sino que perjudica, a la persona que maltrata; ya que, si ve que se acepta su mal trato, ¿ qué habrá aprendido ? Pero si ve que su mal trato deja de ser aceptado ¿no se le habrá permitido descubrir algo ?»
(Conversaciones con Dios, I; pág. 80 del pdf)

Es decir, también “maltrata” a su manera quien permite que siga dándose un maltrato
(y hay maltratos muy sutiles, emocionales… no por ello menos graves que los físicos).

La posición de los hijos muy pequeños es por eso tan delicada… porque no pueden elegir “no permitir el maltrato”.

Por eso es tan tan peligrosísima la familia de sangre.
Allá donde están los mayores “peligros”, está también presente la mayor joya, la del amor incondicional.

Es muy curioso lo que hemos liado en este planeta con “las familias”…

Como sabemos, también realizamos un maltrato del “papel de los padres” a escala global, pues a menudo les permitimos a los padres no ser ” verdaderos padres”.

Los padres verdaderos son los que buscan que los hijos se sientan lo más independientes posible.

Y eso cósmicamente es como el papel de Dios:

hacerse innecesario es la mayor “gloria de Dios”… y de los padres sanos… los profes buenos –ya sabéis.

¡Qué planeta humano más disfuncional! 🙂

Por un lado mitad de la humanidad a verlas venir…,
y la otra enfrascada en líos de faldas o de padres… 🙂

Y mientras… sigue la cuenta adelante… echando contaminantes a tutiplén y destrozando y agotando objetivamente la tierra de cultivo con químicos y demás… y debilitando con ello y mil cosas más nuestros maravillosos instrumentos (cuerpos) que tanto nos gusta maltratar.

Todo un fantástico espectáculo o demostración cósmico-cómico-circense…

La justificación de: “es la familia” (biológica) parece que nos sirve para no mirar de frente, como civilización, la adicción al maltrato (adicción a culpa/miedo)

Fijaos pues qué fácil es ver por qué los niños maltratados “se hacen maltratadores”:

no podían no maltratar a quien abusara de ellos (emocional, fisicamente, etc.).

Porque los niños de cierta forma maltrataban a quien les maltrataba simplemente al permitirle seguir con el maltrato.

Se hacen maltrato, se convierten en ello, pues los niños se están “formando la conciencia”… y por tanto su conciencia ES maltrato.

Nuestra conciencia es re-creada en el libre ejercicio de la práctica de la capacidad innata de re-definir nuestro ser, constantemente, ante “las circunstancias”:

pensar.. , ser…, quienes realmente queremos ser… ante lo que el mundo presenta como “evento” (pasado o presente, pues ahora, de más “mayores”, podemos “limpiar” nuestra memoria).

IV. capítulo 11 (T2:11)

En el siguiente capítulo (11) del curso de amor (2º libro) vemos de nuevo lo que el “ego” es…, en el mismo sentido simple, fundamental, del curso de milagros.

Luego, como sabemos, sucede que “el ego” tiene muchos significados en diversas “espiritualidades”… o modos de hablar de nuestra “espiritualidad”.

Por ello, es necesario distinguir al “ego” del “yo personal”, y hablar por ejemplo de lo que representa nuestro “yo personal”, de esa máscara que inevitablemente portamos al seguir teniendo un cuerpo, en este tipo de tierras (de esto tratará la siguiente parte, la más extensa, de este segundo libro de Los Tratados).

Así que estamos en lo de siempre: el “ego” es simplemente creer que realmente habríamos podido elegir la separación sin la relación.

Pero la relación es antes, es primera…, es todo lo que es.

Por ejemplo, pongamos que nos sentimos maltratados o manipulados por alguien.

Inmediatamente, “el ego en nosotros” nos “dice” que eso que nos manipula o maltrata no tiene ninguna relación con nosotros; dirá que esa persona no es, antes de nada, una relación con nosotros.

El ego es pues la suprema falsedad, pues somos relación; nuestra esencia, el “Cristo en ti”… el “Buda en ti”… “Babaji en ti”…, es una relación ya con todo (única para cada uno… y con todo y todos a la vez… en una especie de mosaico “irrompible” que ya es y será por siempre perfecto… de “eslabones” en Unidad).

“Suprema falsedad” son las palabras que emplea en la cita del cap. 11, la que coloco abajo… pues el ego eso que en nosotros salta, como un resorte automático inconsciente… imprimiendo en nuestra mente la mentira habitual en estas tierras de locura:

“lo que te pasa no habla sobre ti mismo, sobre ti misma… no”; pues “tú estás separado de tu experiencia”…, “hay un yo separado de su experiencia”.

La suprema falsedad.

Eso es imposible pues somos literalmente un ser de relación.

Antes de ser fulanito o menganita, resulta que somos ya una relación…, ya mismo, aquí y ahora…, y una única relación CON TODO A LA VEZ…, más allá del tiempo y el espacio…, más allá de cualquier separación… como veíamos en 32.2 (como colofón del primer libro):

«32.2 […] Lo mismo es válido para toda relación con toda cosa. La forma en que experimentas la relación con cada aspecto de la creación es diferente a pesar de la unicidad de la creación. Es en la diferente relación de un aspecto [por ejemplo tú] de la creación con TODO el resto donde existe esa diferencia que aprecias como tu condición única. Y solo allí. Solo en la relación eres únicamente tú. La relación es lo único que existe. Pues el Amor es relación.»

Así, dice el cap. 11 (T2:11):

«11.4 […] Pero, mientras que la percepción de tu cuerpo como tu identidad y tu hogar ha dado paso a la noción de que tu cuerpo es una forma que puede ofrecerte algún servicio a ti y a tu expresión, no hay ningún servicio que el ego pueda ofrecerte. El ego es la suprema falsedad, a la que se le han dado muchos nombres y muchos rostros, y es la única cosa a la que le has dado el poder de batallar con la verdad o con Dios. Recuerda ahora y siempre que tú y Dios sois uno solo, y que aquello a lo que invitas a batallar contra Dios es algo a lo que invitas a batallar contra ti mismo.

» 11.7 […] El ego surgió de la creencia en la separación y de todo lo que la seguía. Tu verdadera identidad debe re-crearse desde la creencia en la unidad que es inherente a la aceptación de que eres un ser que existe en la relación. La separación es lo único que se opone a la relación, y el ego es lo único que se opone a tu verdadera identidad.

» 11.12 […] Si hubieses sido capaz de elegir la separación sin la relación, entonces la imagen que el ego te ha dado de ti mismo habría sido una imagen real. Pero, como la vida no puede existir separada de la relación, esta elección no estaba disponible y no anuló las leyes de Dios. El ego es tan solo tu creencia en que esto ha ocurrido, en que lo que nunca podría ser verdad se ha hecho verdad.»

V. sociedades muy evolucionadas

¿Cómo viven en los planetas muy evolucionados?

Resulta muy simpático ver lo breve que lo resume la revelación de Walsch (abajo va una cita sobre ello, por si no conocéis).

Este libro, Conversaciones con Dios III, por cierto, tiene algunos errores medio importantes de traducción… que listaré dentro de poco aquí y en entrada del blog, ya que los fui marcando.

Es gracioso ver descrito tan brevemente lo más esencial de la experiencia de seres muy avanzados, espiritualmente hablando… es decir, la experiencia que en parte será “nuestro futuro”, visto desde la perspectiva limitada de este “ahora” (aunque, en el fondo, ya se sabe que todo se da también “a la vez”).

Y además…, es gracioso ver que el universo es una especie de circo 🙂 … con tantas acrobacias que hacemos al crear nuestra realidad a partir de creencias que sustituyen -tan variadamente- lo que en realidad sí somos (más allá de toda creencia).

Nos es difícil leer sobre estas cosas… a menudo… porque todo en la vida lo relacionamos semi-inconscientemente con nuestro hábito de juzgar… es decir, con nuestro sistema de “la moral”…, es decir, con los valores en distorsión (el bien y el mal… “lo correcto” y “lo incorrecto”… en juicios que dependen de dictados exteriores a Nosotros Mismos).

Y es que sin embargo hay algo así como “valores naturales”…, valores que ni son “valores” tal y como los entendemos… sino sistemas simples de ser, el sistema de la propia vida… sistemas anclados en la mera “vida que funciona”… anclados en la mera unidad… pues todo está relacionado en el universo como mera Vida única…, una Vida que en realidad no necesita nada, sino que simplemente funciona al gozar de la expresión de ese Todo que Ella ya es.

Los valores en distorsión ya sabemos que hablaban de “los mejores y los peores”, de “mal y bien”…

Y por contra, los “valores” naturales, los valores que ni siquiera son valores… son simplemente el núcleo más elemental de lo que nos permite vivir.

Lo “natural” simplemente depende de que ya compartimos y somos esa Única Relación que somos todos interiormente con todo… pero queremos expresarla de la forma más natural posible en este “aspecto exterior de la Vida”… — este aspecto, por cierto, tan maravilloso como pueda ser un planeta como este… donde tenemos el impulso natural de expresar esa unidad que somos (a lo que se oponen los principios artificiales que impone “el mundo”, el mundo humano).

Y esos principios que “inconscientemente” aún hacemos que nos guíen son, cómo no:

– la separación (no somos Uno)…

– la “supervivencia del más fuerte”… que es en realidad parte del mero PROCESO de la evolución… un proceso que hemos confundido con el PRINCIPIO, como explica rápidamente este libro.

Así que los “valores” naturales no son un sistema… sino la mera expresión vivida de la voluntad de seguir el principio de “somos una sola Unidad” con toda la Vida en el universo… más allá de toda culpa y de todo miedo.

Y ese no-sistema que es simple expresión o cuidado de la vida es:

– CONCIENCIA sobre “lo que es”, es decir, capacidad de cultivar y respetar o cuidar el simple conocimiento y comunicación abierta sobre “lo que nos pasa”…, sobre “lo que es”…, lo más objetiva y simplemente posible… e inocentemente reconociendo lo que se siente…, lo que se ve que sucede con las cosas… lo que se vive… las consecuencias de lo que sucede… de nuestros actos…

– HONESTIDAD para reconocer esas consecuencias de lo que hacemos o dejamos de hacer…

– RESPONSABILIDAD para asumir las medidas que se vean oportunas.

Y hay que recordar que este “código triangular”, como lo llamará en el libro… está en un contexto donde no se entienden cosas como “la propiedad”, la “culpa”, etc.

Y es que el gran “problema” de esta distorsión que tan a gusto vivimos y alimentamos… en esta gran ilusión a la que tanta adicción tenemos en estos cuerpos tan maravillosos… el gran problema… es que no sabemos distinguir OBSERVACIÓN de JUICIO.

No sabemos distinguir entre:
– juzgar y
– meramente OBSERVAR: observar “lo que es” y “lo que funciona” de acuerdo a lo que nos hemos propuesto conseguir (paz y armonía en libertad).

Estamos ofuscados con el juicio y la moral… a menudo aunque pensemos que no lo estamos… porque no nos vemos como creadores de nuestra experiencia… y así, no queremos mirar en lo más interior y aparentemente oscuro de nuestra mente… para no ver que en realidad todo nos lo hacemos a nosotros mismos, pues tenemos alojado un propósito que nos aleja de aquel propósito de “la evolución”: paz y armonía en libertad.

Como no miramos adentro…, NO salen y NO se “limpian” todos esos miedos y culpas de la vida… con los cuales solemos “crear” y “recrear” nuestras experiencias de degradación… en una degradación que más o menos asumimos inconscientemente como “destino”.

El pensamiento sobre el propósito (es decir: sentir el propósito atravesando sin miedo nuestras emociones más inmediatas… ) se nos hace cuesta arriba.

Así que quizá a menudo nos ponemos de los nervios con solo leer estas transmisiones de nuestra voz en Comunión con la Unidad de Amor que ya somos… y que hablan de forma tan simple sobre la “evolución” y los “seres más evolucionados”… pues nos sale más bien lo dicho…:

nos sale interpretar desde el miedo… y con ese sistema del juicio… con todo el sistema de la separación (“ego”) que provoca aparentemente tanto sufrimiento…, pues nos hace “recordar falsamente”… nos hace recordar tanta falsedad en forma de interpretación mental separatista (juicio).

Y entonces, por ello, no admitimos a menudo ni siquiera la más mínima observación sobre “lo que pasa realmente” en estas vidas concretas (ni con nosotros mismos ni con el planeta)… en cuanto a lo que hacemos o dejamos de hacer en esta linda creación física que es nuestra tierra, nuestra propia creación.

Entonces, a nosotros, palabras como “conciencia”, “honestidad”, “responsabilidad”… nos rechinan –y lógicamente, porque la mayoría estamos inundados de culpa (que era ese simple conflicto interno entre lo que somos realmente y lo que creemos ser).

La revelación de Walsch (Conversaciones con Dios III, en este caso) siempre nos puede inspirar en su simplicidad… en los momentos más bajos 🙂 … para ir llevándonos más y mejor hacia expresar sin esfuerzo pero muy concretamente lo que ya sabemos (en unidad)…, guiados desde dentro por nosotros mismos y nadie más (pues “solo hay Uno”).

Por cierto, tuve la suerte de poder vivir unos pocos meses en “otra forma de vida” que apuntaba a ser más comunitaria… y es una maravilla constatar lo simple que podría ser todo (por ejemplo se nota lo que se facilita la mera crianza de los niños en otro tipo de organización o forma de vida).

Así que ya me puedo morir tranquilo 🙂 … ya nos podemos morir tranquilos… 🙂 … pues aunque sea mínimamente sentí en esta vida esa “verdad” interior que quiere ser expresada… esa verdad de la maravilla de “vivir en comunidad”… que es uno de los temas que aparece muy resaltado en esta última parte del libro que citamos aquí.

Así que todo sea para animarnos más todavía a liberarnos de nuestra “infancia espiritual”, de nuestra adicción a repetir todo esto que vemos que hacemos en el planeta desde la conciencia de escasez y de separación.

Página 145 del PDF:

«Para resumir, el modelo de la vida en una sociedad muy evolucionada: Los seres viven en grupos o en lo que ustedes llamarían pequeñas comunidades intencionales. Estos grupos no se organizan luego en ciudades, estados o naciones, sino que cada uno interactúa con los otros en una base de igualdad.

» No hay gobiernos como ustedes los entenderían y no hay leyes. Hay consejos o cónclaves, que por lo general están formados por las personas mayores. Hay lo que podría traducirse mejor a su lenguaje como «acuerdos mutuos». Estos se han reducido a un Código Triangular: Conocimiento, Honestidad, Responsabilidad.

» Los seres muy evolucionados decidieron desde hace mucho tiempo que así es como eligen vivir juntos.

» Hicieron esta elección basándose no en una estructura moral o en una revelación espiritual que algún otro ser o grupo haya proporcionado, sino en la observación simple de “lo que es”, y “lo que funciona”.»

http://www.ignaciodarnaude.com/espiritualismo/Walsch,Conversaciones%20con%20Dios-3,I.pdf

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