Comentarios (15): vacío; fin de los intermediarios; de valores a valorar   Leave a comment

imagen florÍndice:

I. T3:4, T3:5
II. T3:6
III. T3:7
IV. T2:11
V. T3:8
VI. T3:9
VII. de valores a “valorar”
VIII. C18

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I. Un curso de amor (T3:4, T3:5)

Como vemos, al haber distinguido entre el ego y el “yo personal”, el curso de amor está describiendo ahora cómo, desde el estado de incondicionalidad, somos nuestro “yo personal” para salir de la idea del “ego” (el “ego” como aquello con lo cual nos impedimos a nosotros mismos “vivir en unidad y relación”):

«4.7 Puedes desmantelar el ego y construir otro en su lugar, cosa que a veces se ha conseguido hacer en individuos mediante un gran entrenamiento, como durante el entrenamiento militar, o en casos de gran maltrato, cuando una segunda personalidad egoica se desarrolla para “salvar” a la primera.»

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«5.1 […] Aunque pocos hayáis alcanzado antes el vacío causado por la ausencia completa de ego, igual de pocos habéis dejado de sentir algún tipo de ausencia. Todas las lecciones que te has dado a ti mismo a lo largo de tu vida han estado dirigidas a lograr esta ausencia, con la esperanza de llenar el vacío con la plenitud de la verdad.

» 5.2 Al igual que con el gentil aprendizaje de este curso, no todo el vacío te ha llegado de manos del sufrimiento. Cada vez que te has “enamorado”, ha sido vaciado un espacio para que el amor lo llenara. Cada vez que has sentido verdadera devoción, ha sido vaciado un espacio para que el amor lo llenara. Has sido vaciado del yo del ego cuando te llenaban ciertos momentos creativos de inspiración, y has sido vaciado del yo del ego en los momentos de conexión con Dios.»

II. T3:6

Ese “yo personal” al que nuestro “ego” ha podido culpar de todo… es lo que fundiremos con nuestro Yo en unidad… para ser Uno Solo con Todos y con Todo Lo Que Es… viviendo en unidad y relación… impidiendo para siempre que lo abofetee más esa entidad ficticia del “ego”, con su sistema de pensamiento que quiere tornar reales la indignidad, la miseria, la escasez… y que ha provocado que agujereemos nuestros corazones con la amargura.

Extracto de T3:6:

«6.4 […] Ya que el ego es un yo elegido y un yo aprendido, siempre ha existido el espacio preciso, en el sistema de pensamiento del ego, como para poder mantener en ti la idea de un yo que no es el ego. Por tanto, el ego ha tenido un yo al que culpar de todo, incluida tu propia existencia. Esta culpabilidad es tan vieja como el tiempo, y es la causa de que la amargura o resentimiento pueda existir, incluso en vuestros corazones.

» 6.5 Aunque lo falso no pueda coexistir con lo verdadero, aquello a lo que aquí llamo amargura es todo aquello que, por medio de una pura fuerza de voluntad, habéis obligado a perforar la santidad de vuestros corazones. El resentimiento y la idea de venganza van de la mano. […] El resentimiento o amargura es para tu corazón lo que el ego ha sido para tu mente. Se trata de la única idea falsa que ha entrado en el lugar más sagrado de todos, en esta morada de Cristo, en este puente entre lo humano y lo divino. No existe solo en algunos, sino en todos, al igual que el ego no ha existido solo en algunos, sino en todo el mundo.»

III. T3:7

Situados en el mundo ilusorio… es decir, situados en la ilusión, en la casa de la ilusión… nos deslumbrábamos con las representaciones que en esta “casa” se podían hacer de nuestro verdadero Yo, de nuestro verdadero Ser.

Era como si algo explotara –nos cuenta este capítulo–, y el polvo que se asienta tras la explosión consistía en arte, religión, música… unas ciencias… incluso una idea sobre “la vida” en general… la “vida” a la que se le intenta encontrar sin éxito un origen… desde dentro de la ilusión… un origen para la “vida”, para el “universo”.

«7.6 […] Esta representación de tu verdadero Yo en la casa de la ilusión tuvo lugar como si fuese una explosión. Por un momento el suelo se agitaba, las paredes temblaban, las luces se oscurecían. Todos los que estaban en la casa se dieron cuenta de que algo estaba ocurriendo. Toda la atención se dirigió hacia la explosión, pero su origen no podía ser encontrado.

» 7.7 En el período subsiguiente a la explosión, la representación del verdadero Yo se asentó como el polvo y toda la atención se dirigió hacia ella. Un gran barullo siguió cuando los que miraban se dieron cuenta de lo que ocurría: que podían encontrarse tesoros ahí. Uno encontró arte y otro religión, uno encontró poesía y otro música, uno se concentró en un único pensamiento y a través de su extrapolación encontró una ciencia u otra. Con toda la excitación del momento, el tema del origen de la explosión fue descartado.

» 7.8 Así ha sido lo mejor de lo que llamas ‘vida’ en la ilusión.

» 7.9 Ahora has sacado jugo incluso de esta idea, y no la has llamado tesoro, sino teoría, y la has relacionado con el origen del universo mismo, y todavía no ves el origen. Hay una razón para ello. La razón es que el Origen, la Fuente, no puede ser encontrada en la casa de la ilusión. El Origen solo puede ser encontrado desde dentro de la casa de la verdad.

» 7.10 La casa de la verdad está en ti, y acabamos de quitar los cerrojos de sus puertas.»

IV. T2:11

Volviendo un rato al Tratado sobre la Unidad y su reconocimiento…

Nuestro viaje más allá de toda creencia, pasa por la práctica de sustituir “creencias” por “Ser” (lo que creemos ser, por lo que realmente somos).

Nos autoimpusimos una especie de estado de “ceguera”, para jugar con todos esos sentimientos que dependen del miedo (como distorsión de la esencia de amor que somos).

Y si ahora queremos pasar de “ser creencia” a “ser quienes realmente somos”… tenemos que poder creérnoslo…, es decir, hacerlo convincente para nosotros mismos… o, de cierto modo, “practicarlo”…, practicar el sistema de la unidad… reforzando ese Ser/Sentir sin distorsión, que hallamos en nuestro centro… en los momentos de reunión de mente y corazón.

Eso va a conllevar sustituir nuestras profundas “creencias del ego” (de la separación) con aquellas “de la unidad”, en un aprendizaje al unísono con un desaprendizaje… y que nos permitirá reencontrar cada vez mejor la consciencia de Unidad… es decir, a nuestro Ser…, a nuestro Yo en Unidad… más allá de toda creencia (pues ya se sabe que en realidad somos una “idea”, un Espacio…, una Luz, un Pensamiento de Dios… de la Vida como proceso que incluye a Todo Lo Que Es).

Una de esas creencias fundamentales para nuestra Unidad de Amor la exponía el capítulo T2:11 :

«11.7 […] solo con tu comprensión de que todo lo que es real se comparte, el ego pierde su poder. El ego surgió de la creencia en la separación y de todo lo que la seguía. Tu verdadera identidad debe re-crearse desde la creencia en la unidad que es inherente a la aceptación de que eres un ser que existe en la relación. La separación es lo único que se opone a la relación, y el ego es lo único que se opone a tu verdadera identidad.»

V. T3:8

Estamos en una “nueva era”. Se llama “el tiempo de Cristo”, el tiempo de nuestra Unidad de Amor, un tiempo sin intermediarios… el tiempo de “la segunda venida” (que somos nosotros).

La gente ya no buscamos tanto representar la verdad dentro de este “mundo falso” (con arte, religión, etc.)… sino más bien NI SIQUIERA VER MUNDO FALSO… para poder dar paso a la CREACIÓN DE LO NUEVO.

Es decir: buscamos ser en cada relación Nosotros Mismos…, como quienes realmente somos… cada uno como Origen de la verdad.

“Representando” (con el arte, la religión, la música…)… representando así “la verdad”… hacíamos a veces heroicas demostraciones dentro de un mundo falso.

Pero, en “el tiempo de Cristo”, en la nueva era, las mismas percepciones cambian… el cambio es interior… dejaremos de ver la miseria “fuera”… sustituyéndola verdaderamente por la idea del amor.

Como es adentro es afuera.

Nos vamos pues desplazando desde:

– las demostraciones que intentaban hacer saltar los plomos y los cimientos de esta casa de ilusiones que llamamos “mundo” (esos cimientos endebles sobre los que se mantiene toda esta “adolescencia espiritual” en que está “la civilización”)…

– hacia ser quienes realmente somos en cada relación (en este curso: “el Cristo en ti”… tu yo virginal)…, para vivir en unidad y relación… desde una percepción que literalmente NO VE sufrimiento, para que se pueda así crear lo nuevo:

«8.9 Al igual que las representaciones del verdadero yo en la casa de la ilusión ocasionaron explosiones y una lluvia de tesoros [como vimos en T3:7: música, arte, religión, ciencias…], la representación del verdadero Yo en la casa de la verdad provocará la creación de lo nuevo.

» 8.10 Tus ancestros no podían ni imaginar todo lo que han provocado las explosiones en la casa de la ilusión. Los tesoros de los que tú disfrutas ahora les habrían parecido milagros.

» 8.11 En la lluvia de tesoros se encontró aquello que se buscaba. Si lo que se buscaba era una manera de hacer que la vida fuese más fácil, ¿por qué no idear maquinaria y herramientas que parecieran hacer que fuese así? Si lo que se buscaba era una manera de encontrar placeres simples en un mundo duro, ¿por qué no idear un entretenimiento que pareciese proporcionar esto? La gente sufre de enfermedades: ¿por qué no idear curas para esas enfermedades?

» 8.12 La gente ha buscado lo que imaginaba que era posible encontrar. ¿Por qué buscarías el fin del sufrimiento si sintieses que es imposible? Mucho mejor buscar curas y tratamientos que el final de lo que parecía interminable. ¿Podría realmente el sufrimiento haber sobrevivido durante incontables eras simplemente debido a tu incapacidad de dar nacimiento a la idea de un final para él?

» 8.13 ¿No es cierto que una parte de ti siempre ha sabido que el sufrimiento no tiene por qué existir, a la vez que aceptabas que existía? Hagamos ahora que acabe esta aceptación mediante el nacimiento de una nueva idea.»

VI. T3:9

La Voz de nuestra Unidad de Amor, sigue en esta parte hablándonos de una forma muy simple sobre lo que significaba ese célebre “Reino de Dios”.

Todos vamos a sentir, tarde o temprano, que somos literalmente “verdad”, que habitamos o moramos “en la Casa de la Verdad”.

Así, no nos hará falta dejar de sentir eso para por ejemplo intentar “ayudar” a “los demás”…, pues a todos los veremos desde dentro de esa Casa, y sabremos que están para siempre en Casa con Dios.

Por eso este es el comienzo del FINAL DEL TIEMPO DE LOS INTERMEDIARIOS… y eso significaba, claro está, “la segunda venida”… la segunda venida “de Cristo”… es decir, del “Hijo Único”… es decir, de Nosotros Mismos como una Unidad… como “surgidos” de un mismo Origen, desde más allá del Tiempo… en una Unidad creativa de Amor… un Origen que nos habla en estos cursos desde ahí… en comunión con las “almas” a quienes les toca escuchar a la Voz en forma de palabras… aunque esta Voz hable todo el rato a todos:

Un tiempo de total desprendimiento, liberación… ceder… soltar… cualquier afán o interés en “salvar”, etc…. para que lo que se tenga que realizar se realice “desde” nuestro Yo Virginal —o bien, dicho en cristiano 🙂 : “por la intercesión de la Virgen María” 🙂 … que representa y actualiza, personalmente, la parte femenino-maternal de ese Origen Virginal de nuestro Ser…

Alabada seas 🙂 , Santa Madre de Dios, madre de nuestro Ser Original en todas las Realidades que utilicemos para serviros… sirviéndonos de ti… Vida de la Vida… para servir en vuestro divino plan de “pintar” 🙂 la Felicidad de Dios por doquier:

«9.6 El paraíso que es la verdad parece encontrarse mucho más allá de la casa de la ilusión, en el valle de la muerte. Los supervivientes de experiencias cercanas a la muerte han calmado los miedos de muchos, pero han hecho que muchos más deseen la vida después de la muerte antes que la vida misma. A ti, que me has seguido más allá de los muros de la casa de la ilusión, se te llama ahora a poner en marcha el acto de revelar y crear de nuevo la vida del cielo en la tierra.

» 9.7 Esta es la peregrinación a la que te encamino, tan real como la de aquellos que en época de Moisés viajaron por el desierto hacia la tierra prometida. Ese viaje se quedó como algo metafórico porque no fue más allá del ámbito de las creencias hacia el de las ideas. Los israelíes creían en una tierra prometida, pero no moraron en ella. A ti se te llama a morar en la tierra prometida, la Casa de la Verdad.»

VII. de valores a “valorar”

Cómo pensar sobre “los valores” para deshacer la moral/juicio… y que la vida se rehaga sola, como el regalo que es, más allá del juicio

No hace falta desterrar la palabra “valores”.

Con “valores” se hace referencia al proceso de valorar (como pasa con todo, todo es acción, movimiento, cambio…).

Es muy interesante, pues solo hay “vida que funciona”, y en función de lo que se quiere hacer… de cómo nos queremos sentir.

Y la vida simplemente es eso… simplemente funciona… se ajusta sola… para continuar por siempre, dependiendo de propósitos y del re-conocimiento, “en unidad”, de ellos…

Los “valores” solo hacen pues en el fondo referencia a eso… y el núcleo del valor es la simple vida, que sigue y funciona.

Y esto se reconoce casi “celularmente”. Es decir, reconocemos “lo que se quiere” a través nuestro… sin querer.

Y luego el mundo humano debe utilizar retorcidamente nuestras emociones-mente para distorsionar la simple “vida que funciona”, y ponerla bajo propósitos “disfuncionales”.

Así que, cuando se habla de “valores”, es un simple tener consciencia “neutra” de “lo que es”… para poder sentir si las cosas funcionan o no, dependiendo de lo que “queremos” sentir… ser… hacer…

El único “problema” es habituarnos a que no se nos pregunte sobre lo que sentimos y lo que queremos sentir, ser o hacer.

Es un proceso vital, más allá de “los errores” a los que estamos acostumbrados bajo el Sistema de Pensamiento de la Separación.

Lo cuentan así de simple en algunas “revelaciones” de Walsch… donde “lo moral” se “baja” a lo biológico más abstracto (funcionalidad-adaptabilidad-sostenibilidad… y una simple aceptación de “lo que es”… y de las consecuencias de lo que pensamos y hacemos… en un proceso activo de aceptación o confianza… que es activo en digamos “tres partes”… y que en el fondo son una sola unidad… y son la “pura vida”, que funciona, se adapta y reajusta… para ser “eternamente” sostenible:
– conciencia
– honestidad
– responsabilidad.

Igual de “biológicamente” que “un cuerpo” que:
– es consciente de que se golpea y “duele”…
– luego ajusta lo que tenga que ajustar, reconociendo honestamente lo que pasa…
– para asumir su responsabilidad y no seguir golpeándose contra los objetos de su entorno… es decir…
… un cuerpo que crece “de forma natural”, que “aprende”.

El crecimiento es simplemente la manifestación de lo “divino”, que es la simple vida como proceso “gratuito”.

Eterna evolución de la consciencia en todos los niveles.

Así que en todo lo que sucede…, en cualquier situación…, parece que podemos “infiltrar Origen” siempre que vayamos “al proceso” (a la individuación compartida, en vez de la individualidad detenida…)…
… así que el lema sería:

“sigan el proceso y el verbo”.

Siempre estamos valorando, pues nunca podemos dejar de ser “mente”… y esa mente es estructura de valoración demostrada en intensidades emocionales.

El único “problema”, y el “problema” que tan a gusto hemos fabricado… era esa división artificial interior (moral), creada por los errores o proyecciones sobre la vida

Así que, con la palabra “valores”… solo se refieren (por más que lo distorsione lo “moral” en por ejemplo muchos materiales didácticos escolares)… solo se refieren… a comunicar sobre “lo que es”… sobre “lo que se desea”… y sobre “lo que se siente”… para con ello poder vivir estas vidas que tenemos aquí… y poderlas vivir según lo que nos propongamos interiormente –en estas vidas que tenemos y que compartimos exteriormente… que hemos venido de cierto modo a “aprender” a compartir así, exteriormente (pues “dentro” ya somos una sola Vida eterna en relación y unidad).

Se pueden usar, pues, las mismas palabras (“valores”) que utiliza el sistema normal de pensamiento para con ellas viajar hacia ese “otro terreno” más “neutral-biológico”…, el de la coherencia podríamos decir… y, para ello, bastaría quizá con acordarse de que “todo es verbo”, todo es movimiento, cambio, acción.

Y en el cambio está la posibilidad del crecimiento como integración en amplitud… si no se impide con distorsiones.

Así que entonces siempre hay maravillosas oportunidades para que por ejemplo los niños, al aprender sobre el proceso de la vida y comentarlo… abran su mente “abriendo verbos”… es decir, abriendo las acciones que se esconden tras los nombres detenidos… :
– como por ejemplo el nombre “valor”… y el verbo “valorar”…

Así “los niños” pueden desde el principio ver por sí mismos qué es lo que esta vez les quieren colar, los adultos, con la tan a menudo engreída “Enseñanza”.

Aunque el “problema” lo tendremos en general más bien “los adultos”… pues lo que enseñan en las clases me temo que es más bien “práctico” y banal: es la práctica de sentarse y asentir.

Los niños no se interesan por “pensar”, entendido como un adulto… claro está…

Por eso me llamó tanto la atención el discurso este que conté arriba sobre la funcionalidad… sobre simplemente “lo que funciona”… y la observación de “lo que es” (que explica muy bien la voz que habla en la Mente de Walsch).

Y esto se lleva fácilmente a la práctica real del proceso de valorar “en común”… que hacemos siempre… pues es lo que hacen los mismos cuerpos para crecer y para por ejemplo dejar de golpearse en un entorno, como vimos:

– realizar ajustes de adaptabilidad, para ser funcionalmente sostenibles…

Eso sería generalizable a todo…: al proceso de “valorar”… de “valorar” pero sin ajustarse necesariamente al “modo de pensar adulto”, a la distorsión.

El problema es pues el de los errores… y el de ajustarnos artificialmente a sociedades modeladas por ellos.

El “problema” no es el proceso de valorar en sí, que es “natural”, pues todos “valemos infinito”… y no dejamos de “crear” a partir de lo que somos, valemos, valoramos y “creemos”… sobre Nosotros Mismos.

Ahí, entonces, se puede hablar de forma muy práctica sobre “conciencia”, “honestidad”, y “responsabilidad”:

– consciencia sobre “lo que funciona”; “conciencia compartida” más o menos sobre ello;
una conciencia de “lo que es”… de las consecuencias de lo que pensamos y hacemos… en nuestro entorno y en el cuerpo… en nuestro sentir… y en el de “los demás”…

– honestidad para reconocer esto mismo… esas consecuencias.
Honestidad para con uno mismo, de entrada… una honestidad que quizá podríamos llamar “coherencia”.
Honestidad para reconocer las consecuencias, en los demás y en nosotros…

– y responsabilidad, para realizar medidas de ajuste y reajuste de adaptabilidad… para ser sostenibles –y esa “sostenibilidad” es la de “administradores” de los cuerpos y de la Tierra… no de “dueños” (distorsión) que “se apropian”… que se apropian para así, inadvertidamente, quedarse CON y EN los ERRORES de la pecepción.

VIII. C18

Gracias a que no somos cuerpo… este cuerpo es “un instrumento”… pero que es en el fondo instrumento de la Vida o para la Vida con mayúsculas… al servicio de la Vida como ese misterio total que la Vida ya es… como algo eterno ya aquí mismo, ahora mismo (ya que nosotros no podemos dejar de ser unidad con la Fuente de todo… la visiblemente invisible tras todo y en todo).

Entonces, el curso de amor, tuvo que hablar de “uso” y de “servicio”…
… para que evitáramos las connotaciones de la palabra “instrumento”…
… para ir sustituyendo USO por CREACIÓN.

En aquel capítulo tan “lejano” en nuestro repaso, el C18, veíamos cómo, por así decirlo, todo nuestro “error de percepción” se podría resumir en nuestra “no relación con Nosotros Mismos” a través de “nuestro” cuerpo.

Nos resulta muy difícil, o eso parece, reconocer lo obvio… observar… observar lo obvio (separar “observación” de “juicio”):

«18.22 […] Como tú has percibido erróneamente al cuerpo como tu hogar, en cierto sentido no hay un “tú” al cual el cuerpo le pueda enviar sus señales. Entonces, el cuerpo parece estar al mando y ser a la vez quien vive y quien interpreta la experiencia. Más aún, esta percepción errónea ha permitido que la función del cuerpo permanezca sin reconocerse. Por este motivo, no has reconocido la realidad de lo que causa el dolor, ni puedes rechazar el experimentarlo. Lo mismo es válido para el placer.

» 18.23 Las decisiones acerca del placer y el dolor son tomadas mediante el juicio del yo separado, que no solo cree ser el cuerpo, sino que también cree estar a merced del cuerpo. Pero el cuerpo no tiene merced alguna que ofrecerle al yo separado. Es solo un instrumento de aprendizaje. Como no has reconocido esto, no has podido aprender que todo lo que experimentas como doloroso es el resultado de sentimientos de falta de amor, y que todo lo que experimentas como placentero son sentimientos de amor. Esto parecería contradecir lo que antes afirmamos acerca del sufrimiento provocado por el amor y tu deseo de aferrarte a él a pesar del dolor que te produce. Has de saber que el dolor no proviene de tus sentimientos de amor sino de tus sentimientos de amor perdido.

» 18.24 La causa de toda tu aflicción es que no hay nadie que reciba y rechace los sentimientos de dolor para poder reemplazarlos con sentimientos de amor. No creas que reaccionas ante cualquier clase de dolor con el amor que proviene de tu verdadero Yo, que disiparía ese dolor. Pues el Ser, el Yo que has dejado fuera del circuito de aprendizaje, es el Yo de amor.»

A veces parece que una simple “tregua” con el cuerpo es “necesaria”… pues nuestra no-relación con el cuerpo está en esa guerra mental que llamamos “USO”.

Y esa tal “tregua” quizá podría venir dada, de entrada, por simplemente algo más de “ejercicio físico” (para quien no tenga algo de hábito en ese sentido, y quizá trabaje o viva muy sedentariamente), y podría venir dada por, a la vez, un poco más de “detener la mente”…, es decir, de “meditación”… para siquiera poder empezar a unirse con esa “fuente de propósito” (Vida) que somos… “virginalmente”, de forma original.

Es curioso que nuestra identificación miedosa nos hace identificarnos con el cuerpo… y así, casi sin querer, hacemos que sea “NUESTRO” cuerpo… es decir… que caiga bajo todo el sistema de pensamiento “ego”… de la separación:
del “mío”, “tuyo”, “propiedad”, “USO”…

… y así, envolvemos al cuerpo en esa sensación generalizada de “USO”…
… haciéndonos o viéndonos como: “los usados por el cuerpo”…
… y por tanto los que a veces van a poder verse “victimizados” por el cuerpo…
… en vez de que el cuerpo sea lo que es…
… simplemente “de la Vida”…
… simplemente algo a “honrar”, por esa Vida misma que somos y atraviesa todas nuestras capas pasando por todo por igual…
… pasando a través nuestro…
… siendo Nosotros Mismos al expresarse ya de entrada, y “gratuitamente”…
… en este instrumento que funciona “solo”…
… que está ahí ya, tan “conectado” por sí solo con esa increíble “matriz” o base que son de entrada todas las células terrestres…

Así que esa parte final del C18 hablaba sobre cómo nos identificamos o cómo aplastamos nuestro SER, nuestro YO… contra el cuerpo…
… para seguir afianzándonos en la idea del yo separado.

Hablaba sobre cómo es que NO nos permitimos responder o recibir “los mensajes”…
… pues todo es relación/comunicación…
… y ese nuestro “Yo en unidad”, ese Ser o ese “Hueco en la Creación” que hemos aparentado poder abandonar…
… que hemos dejado ahí, como “abandonado” (el “yo virginal”, el original)…
… está todo el rato como “hablándonos”…
… mediante experiencia, sentimiento…
… e incluso a veces palabras.

Atendemos más bien a nuestras inercias…
… atendemos al pasado…
… basándonos en el sistema de pensamiento de la separación…
… o incluso basándonos en alguna forma mental (algunas reglas “mentalizadas”) que tengamos para “ser espirituales”…
… y que vamos quizá anquilosando al no separarnos del todo de esa categoría del USO.

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