19. El Dios del mañana y la “vida real” (cap. 19 de «El Dios del Mañana»)   Leave a comment

imagen florEste texto es un capítulo que se puede leer suelto, de un libro de Neale Donald Walsch, publicado en el 2005, que traduzco para el blog.

Podéis ver el punto 8 del índice del blog (UnPlanDivino), para encontrar el pdf con los añadidos sucesivos, y otras cosas sobre Walsch.

Este libro se puede leer independientemente de los demás de Walsch, y es una lectura que puede resultar fácil e importante para muchos en nuestro estado de ser actual.

Aunque se pueda leer independientemente, sigue el hilo de otros libros de Walsch, y de cierto modo va tras el titulado Las nuevas revelaciones (encontrable en pdf en internet).

Aquí el diálogo con la voz sigue ahondando en su mensaje simple y radical sobre lo que nos sucede.

Como sabemos, nuestro “problema” es básicamente espiritual… por lo que, según alcanzamos un nivel más profundo y simple de “creencias comunes” (en nuestra unidad de fondo como una sola especie, una sola “alma” en unidad con su origen)… y según nos aplicamos a sentir esa unidad con todo y todos… la política demostrará y demuestra ya hoy, de forma natural, cierta “nueva espiritualidad” –aunque en principio solo sea como un primer giro dado para cambiar la dirección autodestructiva que persigue la humanidad como colectivo.

La letra en cursiva que pongo hacia la derecha es la respuesta dada por la voz que habla con Walsch en nombre de nuestra Unidad de Amor (en una versión posible de una perspectiva de nuestra comunión en Unidad de Amor interior con todos y todo).

Hay que tener en cuenta, por otra parte, que Walsch es estadounidense.

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19. El Dios del Mañana y la “vida real”

Vamos a ir al meollo del asunto. Quiero saber cómo afectará esta Nueva Espiritualidad a la “vida real” en nuestro planeta, es decir, a los asuntos cotidianos, como por ejemplo la política.

Pues sí, trastocará por completo la política.

De acuerdo.

Cuando sea abrazado el Dios del Mañana, la política cambiará de forma relevante y de diversas maneras.
En los días de la Nueva Espiritualidad, la idea de que la política y la espiritualidad no casan será definitivamente abandonada.
Recuerda que la Nueva Espiritualidad dice que la política es vuestra espiritualidad, demostrada. En los días por venir esto será finalmente reconocido.
Algunas sociedades en vuestro planeta creen que la política y la espiritualidad deben estar separadas. Observo que esta es una de las ideas más disfuncionales y menos beneficiosas que haya tenido jamás la raza humana.

¡Pero esa es toda la base sobre la cual fue fundado mi país! Es uno de los valores primordiales de América. Los Estados Unidos se enorgullecen de su “separación entre iglesia y estado”.

Eso es beneficioso.

No entiendo. Creía que dijiste que no lo era.

De acuerdo, vamos a definir nuestros términos para que puedas entender.
Si defines “iglesia” como una organización que enseña una doctrina de una manera muy específica, y si defines “estado” como la institución por la cual se crean e implementan las leyes que gobiernan a tu gente, es beneficioso que ambos estén separados.
Si defines “espiritualidad” como la suma total de tus valores culturales y tus creencias más sagradas, y “política” como el proceso por el cual seleccionas a la gente que escribirá y aprobará las leyes, así como el método por el cual estas son adoptadas, entonces, no es beneficioso que ambos elementos estén separados.
La función del estado no es promulgar doctrinas religiosas específicas. Por tanto no es beneficioso que una iglesia o religión particular ejerza su influencia en los mecanismos por los cuales se gobierna un estado. Ninguna iglesia ni religión puede hablar representando la consciencia de toda la gente, y dicha influencia sería considerada injusta por aquellos que no están de acuerdo con las doctrinas y el punto de vista de la iglesia o religión en cuestión.
Pero sí sería beneficioso que tus valores culturales y tus creencias más sagradas influenciaran el proceso por el cual decides quién va a proponer leyes y cómo serán adoptadas, porque cada individuo que realiza esa elección se presume que es, y se le pide que sea, alguien que vota en conciencia.

Parece que estás describiendo la diferencia entre el impacto colectivo sobre un sistema por entero, y el impacto individual sobre la gente concreta o las propuestas dentro de ese sistema.

Exactamente. La política es un proceso. El Estado es una institución.
Si el proceso por el cual determinas quién propondrá y escribirá vuestras leyes, y cómo serán finalmente adoptadas, no incluye ningún espacio para que sean expresados vuestros valores culturales y vuestras creencias más sagradas, ¿qué sentido tienen esas creencias y esos valores?

¿Entonces estás diciendo que deberíamos estar mezclando espiritualidad y política?

Ya las estáis mezclando en los Estados Unidos, y en realidad vuestra nación tiene uno de los índices más altos de violencia criminal en el mundo; tenéis muchos niños viviendo en la pobreza en una nación que, con vuestro producto interior bruto, jamás debería tolerarlo; y se discrimina racial y sexualmente de forma masiva; millones de personas viven sin atención médica, sin una nutrición apropiada, sin viviendas adecuadas, sin calles seguras, sin familias de más de un solo individuo, o sin ninguna esperanza auténtica de llegar a tener un futuro mejor.

De acuerdo, entiendo. Creo que dijiste que necesitábamos más espiritualidad en la política. Ahora estás diciendo que ya estamos mezclando las dos en los EEUU –

– y por todo el mundo –

– y por todo el mundo… y la estamos liando.

El problema no es que las creencias humanas estén fundidas con la política. El problema es que las creencias humanas están confundidas, y punto.
Tenéis todo un manojo de creencias confundidas, y todos estáis confundidos.

Pensaba que eras un Dios que no juzgaba.

Y lo soy.

Pero eso a mí me suena a juicio.

No lo es, es una observación. Decir que está lloviendo afuera no es lo mismo que decir que la lluvia es mala. Simplemente estoy observando que, viendo adónde dice la humanidad que quiere llegar, y dado lo que está diciendo que desea experimentar -un mundo de paz, armonía y felicidad- os estáis dirigiendo en la dirección opuesta. Si creéis que váis a producir ese resultado utilizando los comportamientos que habéis estado exhibiendo, estáis realmente confundidos. No va a suceder así.
Déjame repetirlo.
No va a suceder así.

¿Y crees que llevar la espiritualidad a la política sí va a hacer que eso pase?

Por última vez: vuestra espiritualidad ya está siendo implementada en la política. Solo que no lo estáis admitiendo. Al menos no en vuestro país. En algunos países se admite abiertamente, y eso es más honesto.
De nuevo te digo que el problema no es que hayáis mantenido apartada la espiritualidad de la política. El problema es más bien la naturaleza de la espiritualidad -de los valores culturales y las creencias más sagradas- que de hecho habéis estado poniendo dentro del proceso político.

Luego estás diciendo que nuestros valores culturales actuales y nuestras más sagradas creencias están infectando, más que mejorando, nuestro sistema político.

Sí, y no solo en los EEUU, sino en todo el mundo. Sucede que vuestra política ha sido afectada adversamente por vuestras creencias espirituales.

¿Por qué está sucediendo? ¿Y cómo es que llevar más espiritualidad al terreno político va a ser de alguna ayuda?

Está sucediendo porque vuestras creencias están basadas en vuestro entendimiento del Dios del Ayer. Ellas conforman la Vieja Espiritualidad, que es una espiritualidad de separación y superioridad, de venganza y violencia.
En los días del Dios del Mañana, todo esto cambiará. Llevar la Nueva Espiritualidad a la política es lo que ayudará.

Bien, esto no importa mucho, no en realidad aquí, en América, porque mantenemos estos asuntos espirituales bastante fuera de la política. Ya sé, ya sé que vas a decir que no, pero tengo que estar en desacuerdo contigo. Esto no es Arabia Saudí o Irán, donde las creencias espirituales son prácticamente leyes.

Si crees que en los EEUU vuestros valores culturales y creencias más sagradas no se ven reflejadas en vuestro sistema político, entonces o bien te estás mintiendo a ti mismo, o bien estás ciego.

Sí, ¡desde luego que nuestra política refleja nuestros valores culturales y nuestras creencias! Eso es lo que la política se supone que haría. Pero mantenemos la religión y la política separadas.

¡Quieres decir que las “religiones” en vuestro país no tienen nada que ver con vuestros valores culturales y vuestras creencias más sagradas!

Por supuesto que sí.

Bien, entonces te acabas de contradecir a ti mismo.
Si en los EEUU realmente mantuvierais la religión fuera de la política, entonces vuestra política no reflejaría vuestros valores culturales y creencias más sagradas. Por otra parte, si vuestra política sí refleja vuestros valores y creencias, entonces no habéis mantenido la religión fuera de la política.
No puedes tener ambas cosas a la vez.

Espera un momento. Cuando digo “valores culturales” no estoy hablando de constructos teológicos sobre Dios y la naturaleza de la Realidad Última, la vía de la Salvación, o cualquier cosa por el estilo. Eso es del ámbito de la “religión”. Y cuando hablo sobre nuestras más “sagradas creencias”, no me refiero a nuestras creencias sobre el cielo y el infierno, o sobre el poder de la oración, la santidad del matrimonio, o cualquiera de esas cosas. Eso pertenece también al ámbito de la religión. Estoy hablando de valores culturales, no religiosos; de valores americanos, no protestantes, católicos, judíos o hindúes. Estoy hablando de creencias nacionales, no religiosas. ¿Ves la diferencia?

Dame un valor “americano”.

De acuerdo: libertad individual y colectiva. La Libertad es un valor americano.

Te he dicho en este diálogo que la palabra “libertad” y la palabra “Dios” son intercambiables.

Bien, sí, lo has hecho. Pero ninguna de las religiones principales enseña eso.

¿No? ¿Acaso no enseñan que Dios es alguien todopoderoso, plenamente creativo, con un conocimiento pleno, alguien ilimitado, y que está presente en todas partes?

Sí, creo que así lo hacen.

¿Y esas no serían las características de quien es la misma esencia de la libertad?

Nunca había pensado en ello así.

Vale, y entonces, ¿no será esencial y totalmente libre alguien de quien se dice que es todopoderoso, plenamente creativo, que conoce todo, es ilimitado, y está presente por doquier?

Sí, supongo.

¿No sería esa persona libre de hacer lo que él o ella quisiera, cuando lo quisiera, donde lo quisiera, como lo quisiera, y por el motivo que le diera la gana?

Sí, tendría que decir que sí.

¿Y no es esa básicamente vuestra definición de Dios?

Sí, lo es.

Entonces, la manera en que habéis definido a Dios es la manera en que os deseáis definir a vosotros mismos. Y en el futuro, simplemente admitiréis esto, antes que seguir intentando ocultarlo.
En los días de la Nueva Espiritualidad, la idea de utilizar la política para definiros a vosotros mismos tal y como habéis definido a Dios será ampliamente aceptada.
Como he estado explicando, estáis usando la política de este modo ahora, pero la propia idea es ampliamente censurada, así que tenéis que fingir que no estáis haciéndolo. No obstante, en verdad habéis intentado crear una sociedad humana basada en las características divinas -en la medida en que mejor podíais entenderlas.
Queréis que Dios os de esas características mediante el proceso que llamáis política.

Yo no lo diría así.

¿Ah no? El hecho es que sí habláis así. En América habláis constantemente sobre “derechos otorgados por Dios”. Creéis que vuestro proceso político debería garantizaros esos mismos derechos.
De eso va toda vuestra política.

Sabes, realmente nunca lo habría pensado así.

Bien, pues hay otros que sí. La demás gente del mundo ve lo que estáis haciendo, ve que habéis hecho una constitución y habéis creado una nación basada en vuestros valores culturales más profundos y vuestras creencias más sagradas -en otras palabras, en vuestra espiritualidad. Ven que declaráis esto por todos lados, en los salones de gobierno, en vuestra Promesa de Lealtad, incluso en vuestro dinero.
Y esta otra gente también ve que vuestra espiritualidad es marcadamente distinta de la suya. No creen que la gente deba tener los mismos derechos y la misma libertad que Dios. No creen que los humanos deban “ensalzarse a sí mismos como dioses”. Creen que los humanos deben arrodillarse ante Dios. Ven que los norteamericanos son de todo menos humildes ante Dios.
Y así, cuando ven vuestros valores expandirse por todo el globo, consideran amenazados y deteriorados sus propios valores culturales. Consideran que su propia espiritualidad se ve comprometida. Consideran que su propio Dios es desafiado.
Esto es lo que provoca las guerras de religión, ya que de repente se trata de mera supervivencia, de la supervivencia de la forma individual más personal en que la gente se identifica a sí misma: mediante sus creencias más sagradas.
Se da un choque de culturas, es decir, de creencias. Y no solo ocurre en los EEUU, sino con y entre mucha gente que tiene diferentes creencias fundamentales sobre Dios y sobre la Vida.
Este es el origen del continuo problema de la humanidad. Y por eso es que la Nueva Espiritualidad será la solución para la humanidad.
La lucha humana no es militar, es una lucha por la mentalidad.
Si fuera militar, entonces ya se habría acabado, porque el ejército más poderoso podría ganar fácilmente. No obstante, tu historia, y los eventos mundiales hasta este mismo día, demuestran que el ejército más poderoso no puede ganar nada. Puede subyugar, pero no puede vencer.
La subyugación y la victoria no son lo mismo.
Solo cuando cambias la mentalidad de la gente puedes anunciar la victoria en la lucha por brindar paz y armonía a la humanidad. Y esto solo ocurrirá cuando la humanidad entienda que su problema no es un problema militar, ni político, ni económico. El problema que afronta la humanidad hoy es un problema espiritual.
Y entonces cuando esto sea comprendido, las herramientas militares, políticas y económicas podrán utilizarse y serán utilizadas para ayudar a resolver tal problema. Ciertamente, todo en la Vida será reorganizado para que pueda convertirse en parte de la solución, más que seguir siendo parte del problema. Y esto es, al final, lo que salvará a la humanidad de sí misma.

¿Cómo ocurrirá esto, particularmente en política? ¿Qué cambios provocará la Nueva Espiritualidad en nuestro proceso político?

La humanidad producirá sus propias soluciones a los dilemas planteados por su proceso político actual. Esas soluciones surgirán a partir de las nuevas creencias humanas sobre Dios y sobre la Vida.

Ya veo. Te estaba preguntando sobre cuáles podrían ser algunos de esos cambios.

La Nueva Espiritualidad llevará a que la unidad sea una de vuestras más sagradas creencias.
En los días de la Nueva Espiritualidad, la humanidad comenzará definitivamente a compartir más creencias básicas, a crear un estándar más uniforme para toda expresión política alrededor del mundo.
Tal y como ha sido explicado, ahora mismo vuestra política expresa unas creencias y unos valores culturales que difieren notablemente entre los diversos lugares. Agotadas por esta divergencia intratable, algunas de vuestras sociedades humanas han elegido ignorar completamente a Dios y formar un sistema político basado en no implicarse con Dios de ninguna manera.
Esos gobiernos no han ido bien a largo plazo, y no pueden hacerlo, porque las vidas de la gente se basan en su valores, y sus valores se basan en sus comprensiones más profundas sobre la Vida, y sus comprensiones más profundas sobre la Vida se basan en sus relatos culturales, y ninguna forma de eliminar a la Deidad de esos relatos puede evitar esta influencia por mucho tiempo, porque la conexión con lo Divino es instintiva en la humanidad, e intentar ignorarla es inútil.
Por tanto, los gobiernos que han intentado eliminar a Dios del paisaje social y político o bien han caído –

– como es el caso de la Unión Soviética, la Alemania del Este, etc. –

– o, para conseguir no caer, han relajado sus restricciones para “permitir” que Dios “regrese”.

Como en el caso de la “nueva” Rusia, por ejemplo. E incluso como ahora sucede un poco en China, como a hurtadillas.

Sí, y repito: los gobiernos que han intentado eliminar a Dios totalmente de las vidas de la gente se han encontrado con que es prácticamente imposible hacerlo. El impulso hacia lo Divino es celular, y ocurre que incluso en el caso de auténticos ateos, solo puede ser ignorado mediante el ejercicio del puro poder mental de un proceso de anulación y negación del instinto más íntimo.
Todo el mundo -y todo en la Vida, en ese sentido- está imbuido de un conocimiento íntimo, de un discernimiento interior, de aquello que llamáis Dios. El desafío sigue siendo, sin embargo, que el Dios del Ayer le parece alguien diferente a cada persona. Y así, la raza humana es como una orquesta cuyas secciones instrumentales leen de diferentes partituras. Cada sección toca su melodía perfectamente, pero el resultado no es una sinfonía, sino una cacofonía.
Vuestro Dios -el Dios del Ayer- está creando discordia, no armonía.

Y lo que nos beneficiaría sería una nueva partitura que combine las mejores melodías de entre muchas, y que las armonice. ¿Y estás diciendo que esto es lo que se producirá gracias a nuestro abrazo del Dios del Mañana?

Sí.
Dije antes que la humanidad ha intentado crear una sociedad basada en las características divinas -tal y como mejor las entendéis. Queréis que Dios os dé a vosotros y a vuestra sociedad esas características mediante el proceso que llamáis política.
El problema no es que intentéis emular en vuestras sociedades las características de Dios, sino que tengáis un discernimiento y un conocimiento incompleto sobre cuáles son tales características.
En los días de la Nueva Espiritualidad, la naturaleza de Dios y la naturaleza de sus características serán entendidas mucho más plenamente.
Esto tendrá un profundo impacto en la política por todo el mundo.

Por favor, dame un ejemplo de lo que eso podría suponer.

La unidad de todas las cosas -incluyendo la unidad entre Dios y la humanidad- es un principio fundacional de la Nueva Espiritualidad. Esta idea, plasmada en vuestros sistemas políticos de forma global, tendrá implicaciones enormes. Los sistemas políticos que no reflejen esta nueva creencia, o que fracasen en adaptarse a ella, simplemente no sobrevivirán.

¿A qué se le parecería tal “adaptación” a esta nueva creencia, en el nivel de política nacional o gubernamental?

Ahí es donde entráis vosotros. Los humanos deberán decidir cómo va a ser, y lo harán.

Supongo que estaba esperando recibir ciertas directivas de ti, en este diálogo sobre nuestro futuro.

Los miembros de las sociedades iluminadas no reciben directivas, sino que se dan su propia dirección. No esperan a que otros les digan lo que tienen que hacer, sino que deciden por sí mismos lo que eligen hacer, en base a lo que desean experimentar.
Las sociedades iluminadas son sociedades auto-determinadas.

Pero no todos los miembros de la sociedad tienen claro lo que es mejor para ellos, o lo que es su interés común. No puedes simplemente dejar que la gente haga lo que quiera. Eso es anarquía, el gobierno del populacho, un suicidio social.

Has analizado la situación correctamente dado el actual nivel de consciencia de la sociedad. Lo que produce una sociedad iluminada es un giro en la consciencia colectiva, y eso es lo que la Nueva Espiritualidad va a producir. Con ese giro vendrá un discernimiento ampliado.
En los días de la Nueva Espiritualidad, los miembros de la sociedad tendrán claro lo que es su interés común, y sabrán cómo llegar a él sin reñir, sin luchas, y sin dar más pábulo al conflicto violento.

Suena como algo demasiado bueno como para ser cierto.

Y bien, así será si así lo dices. Solo llegará a suceder si dices que esta es una verdad que eliges producir. Debéis creer en vuestra más grandiosa verdad, y vivirla. Entonces, la verdad os hará libres.
Ahora, si fueras un miembro de una sociedad basada en el surgimiento de la Nueva Espiritualidad -o si estuvieras trabajando para ayudar a crearla- ¿qué dirías en respuesta a tu propia cuestión sobre lo que podría ser la política cuando más gente abrace al Dios del Mañana?

Bien, diría que supondría el final de las dictaduras, por un lado. Me parece que los regímenes dictatoriales no durarán una vez que la gente que intentan controlar y gobernar entienda que ellos son la “unicidad” que mantiene unidos tales gobiernos.
Esto me parece que es lo mismo que ya ha sucedido en la antigua Unión Soviética. La gente allí entendió que el poder estaba en la solidaridad de la gente, y no en el gobierno; así, finalmente fue desmantelado el gobierno opresivo, ya que no podía sobrevivir. La puerta para acabar con la opresión se abrió por dos procesos, la perestroika y la glásnot.
Por lo mismo se produjo la caída del Muro, o se acabó con el régimen de Milosevic en Yugoslavia, y se truncó el reinado de incontables líderes dictatoriales y gobiernos opresivos.
Las dictaduras nunca serán posibles cuando una gran cantidad de personas se eduque en, y abrace, los principios básicos de la Nueva Espiritualidad, pues uno de esos principios es de hecho la Libertad, y la gente no aceptará nada menos que eso cuando constate que la libertad es el estado natural de las cosas.
Tienes razón sobre este hecho: “libre” es el modo en que las cosas son en el orden natural ; esa es la vía del Dios del Mañana, y es la vía o el camino que los seres humanos están llamados a tomar. Esto incluye, por cierto, la libertad de vivir en lealtad a un Dios que no les haga libres, sino que requiera ciertos comportamientos de ellos.
Es la paradoja de la libertad que la libertad nos da la libertad de elegir no ser libres.

Es correcto, y eso es lo que estáis haciendo justo ahora en los Estados Unidos.

¡Vaya! Esto es un comentario social.

Bueno, mira alrededor tuyo. ¿No ves cómo se erosionan tus libertades? Desde luego que lo ves. Y lo estás aprobando.

¿Por qué? ¿Por qué lo estamos haciendo?

Por la misma razón que la gente lo hace por todo el mundo.
Miedo.
Atención: el miedo y la culpa son los únicos enemigos de la humanidad.
Ahora mismo vives en un mundo construido sobre el miedo. Y si temes el suficiente número de cosas, cederás todas y cada una de las libertades que hayas tenido jamás. Y lo harás agradecidamente. Pues solo hay una cosa que quieras más que la libertad.

¿El qué?

La seguridad.
La supervivencia.

¿Qué fue de aquello del “dame libertad o si no, la muerte”?

Tú mismo, dímelo.

América ha perdido el norte. Esto que antes era un brillante faro para toda la humanidad, ha perdido el norte.

Todo el planeta ha perdido el norte. Pero no te preocupes, encontraréis de nuevo vuestro camino. El Dios del Mañana os conducirá a él. Porque una espiritualidad que brinde un mensaje de libertad no puede sostener y no sostendrá eternamente una historia cultural de opresión y represión. Tarde o temprano la libertad inspirará la experiencia de la propia libertad.
En los días de la Nueva Espiritualidad, el mensaje de la libertad inspirará la experiencia de la propia libertad.
El Dios del Mañana será entendido como la auténtica esencia de la libertad, y como los humanos se van a considerar a sí mismos en Unidad con el Dios del Mañana, también se comprenderán como seres esencialmente libres.

Entonces, si la experiencia externa de la gente no cuadra con su verdad interior, primero cuestionarán a, y luego se rebelarán contra, la autoridad religiosa y gubernamental.

Así es. Eso es lo que sucederá. Ya ha sucedido en la antigua Unión Soviética. Ya ha sucedido en Sudáfrica. Ya lo ha hecho en Polonia y Checoslovaquia, Yugoslavia y Afganistán. Y en tanto que el gobierno de los Estados Unidos se torne más dictatorial y anule más libertades, también ocurrirá con él.
Todo esto ocurrirá por todo el mundo, ya que el mensaje de la libertad inspira la experiencia de la propia libertad.
He dicho repetidamente que la Nueva Espiritualidad es un movimiento por los derechos civiles del alma. Se trata de un mensaje de liberación de las creencias humanas en un Dios opresivo, airado, violento y asesino. Cuando este mensaje sea recibido por la gente, no importará cómo de poderoso sea un gobierno dictador, o cómo de represiva sea una religión. Cuando el número de personas que ya no soportan la opresión y la represión alcance una masa crítica, ese gobierno caerá y esa religión desaparecerá.

Hay otro desarrollo político profundo que veo emerger de la Nueva Espiritualidad.

¿Cuál?

Veo desaparecer la actual forma de democracia.

¿Sí? ¿Y por qué? ¿Es esto lo que eliges crear?

Creo que sí.

¿Por qué?

Porque otra de las verdades fundamentales de la Nueva Espiritualidad es la Unicidad, y aquellos que abracen la Nueva Espiritualidad –

– cuyo número crece exponencialmente cada año –

– no se verán a sí mismos separados de nada ni de nadie. Creo que este sentido de unidad no será meramente teórico o conceptual, sino experiencial.

Estoy de acuerdo contigo. La Nueva Espiritualidad producirá este giro. La gente no se va a saber meramente en unidad con todo, sino que van a sentir esta unidad.
En los días de la Nueva Espiritualidad, la unidad de todas las cosas será algo experiencial.
Esto cambiará de forma drástica la actitud de la gente respecto a muchas cosas.
Ciertamente, lo hará.

Desde la manera en que viven sus vidas cotidianas e interactúan con sus seres queridos, familia, amigos… hasta la manera en que se relacionan con otros aspectos más amplios de sus vidas, como el medio ambiente, la economía, el comercio, la crianza… y esa actividad más amplia que llamamos “política”.
Por ejemplo, ya no podrán apoyar la “regla de las mayorías” como medio adecuado de reunir aprobación para cualquier decisión que afecte a un grupo o sociedad como un todo.

Eso es interesante, pues la regla de las mayorías es la piedra angular de las democracias. Por solo un voto, puedes ganar.

Sí, pero esto no será así en los días de la Nueva Espiritualidad, ya que entonces el dinero no será capaz de comprar los votos necesarios para ganar una elección, o un asentimiento críticamente importante en las sesiones legislativas. Ya no habrá más grupos de presión con intereses especiales que sean capaces de pescar la suficiente gente como para producir ese voto de más, aislado, que se requiere para seguir adelante con una ley o bloquearla.
No habrá más chaqueteo y comercio con los votos, ni reuniones en habitaciones privadas. El poder político no podrá determinar el curso del futuro para millones de personas con las que no se cuenta en absoluto para los asuntos individuales, y con los que se cuenta aún menos en ese único día de votaciones en el que se elige a la gente que sí tendrá algo que decir.
Al reconocer que ya SOMOS todos una Unidad, creo que divisaremos una nueva manera de decidir sobre las cosas. Las decisiones más importantes ya no serán dejadas en manos de un puñado de personas.

Esto es fascinante. ¿Cómo ves que este giro puede darse?

Se implantarán nuevos sistemas de democracia, como pequeños grupos de consenso para tomar las decisiones, con encuestas a nivel de distrito y de nación, donde se votaría directamente y se requeriría una mayoría de dos tercios.
Actualmente, en la mayoría de los gobiernos representativos, la gente vota por sus representantes cada ciertos años, y los representantes entonces votan sobre los asuntos que se les plantean. La Nueva Espiritualidad cambiará todo esto. La gente votará directamente mediante plebiscitos instantáneos, con recuentos online por ordenador cuyos resultados estarán disponibles de inmediato, segundos tras la votación.
Aún enviaremos representantes a nuestros congresos, pero no para aprobar o bloquear legislaciones específicas. Más bien, decidirán qué legislación proponer, y esas propuestas serán votadas mediante plebiscitos en distintos niveles: distrito, provincia, nación, o globales.
El trabajo de nuestros representantes será examinar los diversos asuntos, estudiar soluciones alternativas con la profundidad y el detalle que el ciudadano medio no podría conseguir, y determinar por consenso qué solución llevar a plebiscito para que lo apruebe o no una mayoría de dos tercios.
Como se requeriría un consenso para plantear cualquier cosa a la agenda pública, será virtualmente imposible conseguir la influencia para reunir solo los votos necesarios para hacer que una medida sea o no propuesta -ya que cada voto sería necesario.
Y como el voto para la aprobación definitiva de una idea sería mediante una encuesta informatizada a nivel nacional o de distrito, los lobistas no podrían impactar significativamente en el plebiscito pues no podrían invitar a las suficientes cenas, o enviar la suficiente cantidad de gente vacaciones y de crucero como para poder comprar a las dos terceras partes de los votantes.

Tu idea es que cuanto más gente tome la decisión final, más difícil será influenciar injustamente el voto.

Sí, las personas se convertirían en legisladores, y sus representantes serían examinadores de casos y de temas, y elaboradores de propuestas de solución. Esos representantes rotarían con relativa frecuencia, y a su vez serían seleccionados por consenso mediante consejos de selección local en sus comunidades. Los miembros serían elegidos por la gente de cada distrito, y de nuevo por votación online y con el requisito de una mayoría de dos tercios.
Los integrantes de las cámaras de los representantes de los diversos distritos rotarían cada siete años para poder incrementar la duración del proceso de acumulación de hechos, y poder sostener la función de análisis que tendrían las oficinas de cada representante.

Entonces, los dos cambios que ves que habrían de hacerse en política serían la decisión via consenso y el voto online.

Sí, creo que revisaremos todo el sistema por el cual todos, como sociedad, elegimos líderes y tomamos cada día decisiones sobre los diferentes asuntos. Crearemos un nuevo proceso que refleje el discernimiento de que Todos Somos Uno, dado por la Nueva Espiritualidad. Trabajaremos más como colectivo, y divisaremos formas de que la Voluntad Colectiva pueda ser reconocida, instantánea e inconfundiblemente.

Veo un tercer cambio.

Bien, lo estás haciendo bastante bien aquí, en nombre de la humanidad. ¿Cuál es esa tercera idea?

Veo que la transparencia formará parte del proceso político. Creo que el mensaje de la Nueva Espiritualidad será que no puede existir una sociedad iluminada sin la verdad, ni tampoco puede darse un discernimiento de quién es cada uno sin la verdad, y tampoco ninguna verdad que sea parcial. Debe ser toda la verdad y nada más que la verdad.

Así es. Ese será un mensaje del Dios del Mañana. La gente que abrace la Nueva Espiritualidad se comprometerá en un estilo de vida de completa visibilidad.

Nuevamente, esto tendrá un enorme impacto en el proceso político. Y como nos consideraremos como Uno Solo, no habrá anuncios ofensivos, procesos de difamación o denigración de los oponentes, porque entenderemos finalmente que lo que le hacemos a otro nos lo hacemos a nosotros mismos. Y así, el proceso y el lenguaje de la política cambiarán.
Igualmente ocurrirá con las finanzas.

Estás realmente en racha, con todo esto.

Bueno, la Nueva Espiritualidad me está dando ideas, inspirando nuevos enfoques.

Y por supuesto, hará precisamente eso mismo con toda la humanidad.

Lo veo ahora, veo cómo esto puede suceder.

Entonces, ¿cuál es tu idea sobre las finanzas?

Bien, como el hecho de reconocernos a nosotros mismos como “uno solo” formará parte de nuestra más íntima verdad y experiencia, será claro que la financiación de todas las actividades dentro de la política debe realizarse solamente por lo que llamamos “el electorado”.
Toda financiación que persiga un interés concreto de cualquier tipo y con cualquier origen será eliminado. Las elecciones y las campañas serán costeadas por un fondo general creado por toda la gente, y distribuido en cuotas por igual para todos los candidatos o grupos de problematización.
El cambio, asimismo, se dará en la estructura del Cuerpo Político internacional. Será formado un cuerpo mundial deliberativo para examinar, en beneficio de la humanidad, asuntos que nos conciernen globalmente, y para entonces poder recomendar por consenso cursos de acción a los diversos cuerpos nacionales deliberativos, que a su vez, y también por consenso, harán recomendaciones a los electorados nacionales.
En cierto momento, un cierto día, la gente del mundo votará. Dos tercios de los votantes de cualquier nación tendrán que aprobar una medida si quiere recibir la aprobación nacional, y dos tercios de las naciones tendrán que dar su aprobación para que sea adoptado el curso recomendando de acción.
Esta es solo una manera en que podría hacerse. Podría haber ya cientos de propuestas diferentes sobre cómo llevar a cabo todo esto. La idea central, no obstante, y la idea que surge de la Nueva Espiritualidad tal y como comienzo a sentirla, sería trasladar el poder desde las manos de unos pocos seleccionados, hacia las manos de los muchos -de todos los pueblos de la tierra.
De este modo, una persona en la cumbre del poder no podría implementar nunca más, o “forzar”, una decisión a la que se opusiera más de un 25 por ciento de los votantes. Ni tampoco ninguna nación, sin importar el tamaño de su poder, podría emprender un curso de acción que más del 25 por ciento del resto de naciones no aprobara.

Bien, ¿lo ves? Estos cambios que divisas son algunos de los posibles cambios, y la humanidad ideará muchos más, tan imaginativos o más, una vez que se libere del Relato Cultural actual de separación e insuficiencia.

Aún no te he hablado de la idea más interesante de todas.

¿Ah sí? ¿Cuál?

La abolición de los impuestos.

¿Y cómo es que piensas que la Nueva Espiritualidad podría inspirar tal cosa?

Cuando realmente nos creamos una unidad, crearemos un sistema por el cual satisfacer nuestras necesidades colectivas a partir de nuestros recursos colectivos, en medidas proporcionales.

Ya tenéis algo así, se llama impuestos.

Sí, pero si realmente creemos que la libertad es el mensaje de la Nueva Espiritualidad, y que esa libertad es la esencia de quienes somos como seres, entonces, tal sistema de impuestos obligatorios será rechazado al ser visto como algo inapropiado.
En su lugar habría un sistema voluntario de compartir, una contribución regular a partir de la renta de cada cual. Muchos profesores y maestros espirituales han alentado esto. Entre las enseñanzas de Baha’ullah está la de compartir las propiedades propias con otros humanos. Pero el mensaje es: “esto no debe introducirse como obligación de modo que se convierta en otra ley obligatoria más. Más bien, el ser humano debe sacrificar voluntariamente y por su propia elección su propiedad y su vida por los demás, esforzándose con una buena disposición por los pobres”.
Los practicantes del bahaísmo dicen “no hay necesidad de tener suburbios, hambre, indigencia, esclavos industriales, o drogas que destruyan la salud”. Y tienen razón.
Así que lo que veo en el futuro es un sistema como este, de contribución voluntaria con ingresos provenientes de todo tipo de fuentes, con la misma contribución de un porcentaje adecuado de la renta, y por parte de todo el mundo. El dinero sería enviado a un fondo central mediante una deducción voluntaria automática, o con una retirada de fondos en cada Cuenta personal de Crédito y Débito (CyD), establecida en cualquier banco.
En la sociedad completamente transparente del mañana, no habría necesidad de dinero en efectivo. Todos los pagos serían hechos con Cuentas de CyD, en un simple proceso de cargo a cuenta en uno, y recepción en otro. No habría impuesto obligatorio de ningún tipo.

¿Qué crees que haría que la gente eligiera retirar voluntariamente dinero de su cuenta para este propósito?

Primero, si su creencia más básica y sagrada es que no estamos separados, sino que somos Uno Solo, un solo colectivo, entonces, no contribuir en un grado proporcional al bien común sería experimentando como un no contribuir uno consigo mismo. Se sentiría como hacer trampas con uno mismo.
Sería como ir a un partido de golf completamente solo, un día, y entonces hacer trampa con el marcador, escribiendo en alguna pizarra tu tanteo falseado aun a sabiendas de que nadie estará ahí para ver todo lo que has ganado. ¿Para qué serviría?
Además, como la sociedad que surge de la Nueva Espiritualidad sería una sociedad totalmente transparente, los nombres de quienes no contribuyeran al Fondo para el Bien Común se imprimirían en los periódicos locales, se leerían en las radios y televisiones locales, y se postearían en Internet, por ejemplo en refusestocontribute.com.
No hay nada que nos implique más en mostrar nuestra más elevada naturaleza que la luz del escrutinio público.

Sí, compartir el examen de la información con tus semejantes de forma transparente siempre ha sido un incentivo mucho más poderoso que cualquier ley.

Ahora bien, aun habiendo dicho esto, no he llegado aún a lo que creo que será el cambio mayor y más profundo que se dará en nuestros sistemas políticos y gubernamentales globales.

¿Cuál es?

La creación, en todos los niveles del gobierno, de departamentos enfocados en la creación de paz y en la diseminación de información sobre lo que ya funciona para producir el máximo beneficio para la humanidad en todo tipo de empeño.
Miremos primero la segunda idea. Hasta la fecha, el concepto de Soluciones Compartidas no ha recibido mucha atención de parte de las estructuras humanas de poder. Todo el tiempo están siendo creadas soluciones brillantes para algunos de nuestros problemas más molestos, y muchas de ellas son actualmente usadas y funcionan bien en cada caso -pero nadie sabe de ellas. El resultado es que estamos continuamente teniendo que “reinventar la rueda” una y otra vez por todo el planeta.
Prácticamente todos los problemas humanos han sido resueltos en algún sitio. No obstante, la humanidad no está acercándose al nivel de lo que es capaz de hacer en cuanto a compartir las soluciones que ya han sido creadas por nuestras mentes más imaginativas. La simple aplicación de la tecnología que ya existe podría hacer posible que la humanidad registrara y organizara toda la información acerca de las estrategias que ya funcionan a la hora de abordar virtualmente cualquier desafío.
¿Cuál podría ser el problema? Por ejemplo ¿Queremos crear el mejor programa educativo posible… mejor que el que ahora se ofrece en casi todo el mundo? Ya está hecho. ¿Queremos encontrar una manera de financiar nuevos emprendimientos de gente con pequeños negocios, y particularmente de mujeres y de minorías sociales, así como de aquellos con poco acceso a fondos empresariales? Ya está hecho. ¿Queremos dar cuidados sanitarios para todos de una manera plausible y efectiva? Ya está hecho. ¿Queremos eliminar el hambre y la miseria como experiencias humanas, sin importar la capacidad de la gente para pagarlo? Ya está hecho.
Realmente, ¿cuál es el desafío? ¿Curar las enfermedades más devastadoras de las que somos conscientes? Hecho. ¿Gobernarnos a nosotros mismos de manera que tengamos una alta calidad de vida, iguales oportunidades, y máxima libertad de expresión para todos? La humanidad ya ha conseguido eso. ¿Reducir el crimen reformando guettos, transformando el mismo terreno donde crece el comportamiento criminal, creando nuevas esperanzas y oportunidades reales para las vidas de quienes podrían cometer los crímenes? La humanidad ya lo ha hecho. Sabemos cómo hacerlo.
Pregunto por tercera vez: ¿Cuál es el desafío que creemos no poder afrontar, el problema que creemos irresoluble? ¿Incrementar la tolerancia y reducir el conflicto entre la gente de diferentes culturas, razas, creencias e historias? La humanidad ya lo ha hecho. Sabemos cómo hacer eso. ¿Afrontar nuestra disfunción sexual definitivamente, y crear una sexualidad sana y sagrada a ser celebrada y disfrutada por todos los seres humanos? La humanidad ya lo ha hecho. Sabemos cómo hacer eso. ¿Acabar con prejuicios y discriminaciones bajo todas sus formas, en el empleo y en la residencia, en todas las áreas humanas de interacción? La humanidad ya lo ha hecho. Sabemos cómo hacer eso.
La lista de nuestros problemas no tiene fin, y la de soluciones que hemos encontrado es igualmente larga. El problema no es que hayamos fracasado en encontrar soluciones, el problema es que fracasamos en compartirlas -y en un asombroso número de ejemplos ni siquiera las conocemos.
En el Cuerpo Humano, una mano no sabe lo que la otra está haciendo. O, peor aún, sí conocemos la solución, pero creemos, con la más débil de las razones, que no podemos llevarla a cabo. ¿Y qué razón damos? ¡Que no podemos financiarla!
Así es nuestro modelo económico en la mayor parte de lugares de esta tierra, que dice que, a menos que haya beneficios, no podemos darnos a nosotros mismos los suficientes recursos como para poder resolver nuestros problemas más difíciles.
Así, ha sucedido, hasta ahora, que la gente muere innecesariamente por todo el planeta porque no pueden conseguir ciertas medicinas -porque los precios que piden las compañías farmacéuticas colocan esos medicamentos fuera del alcance de los golpeados por la pobreza. Esas mismas compañías trabajan duramente para prohibir que los medicamentos genéricos, que contienen las mismas fórmulas que los de marca, entren en los mercados locales, asegurándose así que sus productos sean las únicas curas disponibles.
Solo tras verse avergonzadas y reconocerlo, algunas de esas compañías finalmente comienzan a buscar maneras de trabajar con la gente y los gobiernos de las zonas económicamente deprimidas del mundo, para hacer disponibles algunas drogas.
Todavía ocurre que en nuestro mundo el acceso a todas las maravillas y milagros de la medicina moderna es sobre todo asunto de dinero, de cuánto tiene uno para gastarse en cosas como la calidad de vida y la supervivencia.

Esta necesidad de que haya beneficios para poder ayudar y conseguir una disponibilidad de los recursos, es una de las primeras cosas que cambiará cuando abracéis al Dios del Mañana y a la Nueva Espiritualidad, porque veréis que ese requisito no es algo que ayude a la Vida o que la sostenga, sino que es autodestructivo.

Esta es una discusión completamente diferente.

Sí, y ahora me gustaría escuchar más sobre esa idea de “soluciones compartidas”.

Bien, me parece que solo cuando consideremos los problemas de los demás como nuestros problemas, y los desafíos de otro como los nuestros –

– una ética que es precisamente lo que producirá la Nueva Espiritualidad –

– veremos el beneficio de establecer, en cada país de la tierra, una Oficina Nacional de Soluciones Compartidas, así como una oficina global. Es curioso que no lo hayamos hecho antes.
Esas oficinas podrían estar enlazadas informáticamente, por supuesto, y podrían ofrecer en tiempo real la información de lo que está funcionando en todas y cada una de las localizaciones de la tierra, de modo que la humanidad pudiera afrontar, finalmente, de modo colectivo, sus problemas más acuciantes y sus desafíos más desalentadores. Podría registrar experimentos, observar iniciativas audaces, y divulgar inmediatamente las noticias de cualquier iniciativa, fracasada o exitosa, que pudiera ser susceptible de producir soluciones mediante la innovación.
Un modo tal de compartir los datos podría acortar por diez la “curva de aprendizaje” de nuestras sociedades y comunidades, de nuestras disciplinas e instituciones, o de nuestros grupos de abogados, organizaciones de ayuda o agencias de gobierno, en cuanto a tratar de crear una mejor vida para todos. Y quiero decir para todos -no solo para los millonarios o los situados en lugares privilegiados.
Esas ideas no son mías, sino que proceden de gente como Duane Elgin, Hazel Henderson, Jean Houston, Barbara Marx Hubbard, Elanor LeCain, Jack Reed y muchos otros.
Igual que los departamentos de guerra y defensa por todo el mundo tienen ahora mapas de todos los puntos problemáticos y de las zonas de peligro y conflicto, así, la Oficina de Soluciones Compartidas podría rastrear proyectos y programas, e identificar “zonas de soluciones” donde alguna persona u organización haya llegado a alguna innovación realmente importante que podría ser exportada a cualquier lado, para poder usarse con gran efectividad.
Y así como los militares tienen sus mapas tamaño pared y sus imágenes computerizadas que dicen exactamente dónde se da la agitación real o potencial, el Departamento de Paz también podría tener recursos igual de sofisticados, apuntando a lugares donde existe una tranquilidad real o potencial -con información de por qué y de cómo ha sido conseguida.
La idea de una “Cámara de Paz” fue introducida en primer lugar por Barbara Marx Hubbard en la Convención Democrática Nacional en los EEUU en 1984. Ella sugirió que necesitamos una función social nueva que debería poder “escanear, rastrear, conectar y comunicar lo que ya está funcionando en los EEUU y en el mundo”.
Ahora, la fundación de Bárbara para la Evolución Consciente ha creado su propia “versión” de este sistema de rastreo, llamado Centro de Sinergia, a través de un sofisticado sitio de internet (evolve.org). Según me dijo Bárbara: “ese sitio es el primer esfuerzo para ofrecer una matriz extensa de identificación y conexión de soluciones e innovaciones en todo tipo de campo humano, y es contemplado como un giro de todo el sistema hacia el siguiente estado de la sociedad. Todavía es un embrión, desde luego”.

Esas ideas son maravillosas e imaginativas, por parte de una gente maravillosa e imaginativa. Y es cierto que serán planteadas muchas más propuestas, por mucha más gente, a medida que la Nueva Espiritualidad es abrazada en vuestra cultura. Y sí, esto cambiará para siempre la política.
Está llegando el día en que la humanidad ya no aprobará o tolerará los mecanismos políticos, las maniobras, las maquinaciones y las manipulaciones de hoy en día.

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