Comentarios (18): la relación, la consciencia de la única energía   Leave a comment

imagen florÍndice:

I. C5
II. T4:5
III. C6
IV. T4:7
V. T4:8
VI. C7
VII. T4:10
VIII. Renta Básica
IX. T4:12
X. Hacer nada y patrones

 

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I. C5

Un curso de amor, capítulo 5

Con motivo de que estoy haciendo un blog solo para el curso de amor, pero para jugar a poner la traducción “en femenino”… podemos ir repasando el primer libro del curso.
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– La relación, como el amor, simplemente “ES”… existe aparte de lo que particularmente se relaciona en cada caso… existe aparte de ambos extremos particulares en cada relación: existe aparte de cada una de las dos personas que tienen una relación entre sí, por ejemplo.

(recordemos que en realidad nuestro ser es amor, no lo que pensamos que es)

La relación no es por tanto algo que “tenemos”, al menos no en el modo usual en que pensamos ese “tener”.

No es que las relaciones las tengan “entre sí”, “los cuerpos”… sino que la relación diríamos que ya está “ahí”…, ya está “entre”… desde siempre… de cierto modo… y la relación sería al final UNA SOLA relación… que está “entre” sin ser tampoco un tercer objeto:

«Toda verdad reside en la relación».

Y:

«Todo temor es temor a las relaciones».

– Coleccionamos “amor”… en vez de simplemente reunirlo… para la celebración.

Coleccionamos y hacemos museos para el amor… y así nos retenemos a nosotros mismos… retenemos nuestro Ser…, sin darnos cuenta… pues lo que no expresamos no lo podemos percibir como nuestro… y así nos vamos vaciando… en la vacía acumulación del coleccionista:

«Tu corazón reconoce el amor sin verlo. Tú le das forma y dices: “amo a esta persona” o “amo aquello”, y sin embargo sabes que el amor existe independientemente del objeto de tu afecto. El amor está aparte, en un marco que no es de este mundo. Tú te aferras a objetos para atraparlo, para ponerle un marco a su alrededor y exhibirlo en la pared como un cuadro, diciendo: “el amor es esto”. Mas cuando lo has atrapado y lo has colgado ahí para que todos lo vean y lo contemplen, te das cuenta de que eso no es el amor. Comienzas entonces a erigir tus defensas, las evidencias que citas para decir: “en verdad, esto es amor y aquí lo tengo; cuelga de mi pared y lo veo; es mío, lo poseo, lo conservo y lo cuido. Mientras permanezca donde pueda verlo es real, y yo estoy a salvo”.»

– Podemos ir queriendo relacionarnos con nuestros sentimientos, pues tras ellos siempre hay amor… incluso aunque sean impulsos violentos:

«Las lecciones del amor se aprenden comprendiendo la relación entre lo que sientes y lo que haces.»

– Podemos hacer la comparación que hace aquí la voz del curso, UCDA: compara lo que en el mundo hacemos con los hogares (donde supuestamente “preservamos el amor”), con lo que ocurre metafísicamente en nuestro Ser.

Ahí fuera está el mundo que consideramos “real” (aquel donde ir a buscarse la vida, etc.)…, y, como realmente el Amor no es de este mundo (si acaso lo podríamos poner nosotros ahí, por doquier… por todo el mundo… pintando todo de amor… poniéndolo en todas las relaciones… en todas las situaciones… pues no tenemos límites como Amor)… como el Amor realmente “no es de este mundo” que pensamos “real” pero que ya hemos separado de nosotros al separarlo tan tajantemente de ese “mundo interior hogareño” donde sí podemos a ratos ser amor incondicional… entonces… con esto de los hogares… hemos hecho una alegoría de que “el Amor no es de este mundo”… erigiendo “museos” para el amor en los hogares… para, con mucha razón de nuestra parte… reunirnos con todo aquello que supuestamente sí hemos unido dentro, a nosotros mismos (los seres u objetos queridos, etc.).

Pero, en realidad, nosotros ya somos una relación santa con todo y todos.

Y solo sucede que no definimos la relación como una unión –antes de nada como unión.

Así, nos vamos separando de situaciones y de gente…, acumulando trabajosamente en los estantes de nuestra mente todo aquello que usamos para mantener nuestra identidad de “yoes separados”, todo lo que provoca que tengamos que realizar ese esfuerzo constante del juicio… de “las relaciones ilusorias”… o “especiales”…, manteniendo los juicios ahí… aparcando más cosas en los estantes del Ser, cosas que ilusoriamente creemos “no unidas” a nosotros… sino con las que decimos que “tenemos una relación”… y así, creemos que “tenemos relaciones CON”…, en vez de sentir SER UNIDAD antes… ser “UNA UNIDAD CON”…

– Así que, antes que en unión, antes que en unidad y relación, queremos vivir desde el modo ilusión…, queremos el yo separado… así que nunca nos satisfacemos con lo que perseguimos y conseguimos…, pues ese tipo de “querer” está para eso.

Esto era lo que normalmente expresábamos con “es lo que nosotros queremos”: queremos ser ante todo individuos separados… y así, nos hemos de concentrar ante todo en la vida del cuerpo.

Pero somos libres de seguir navegando entre ilusiones… “desdoblados”.

– El único “ejercicio” de este curso es dedicar nuestro pensamiento a la unión, cuando nos entretengamos demasiado ilusoriamente con lo que sea (pensamientos de ataque, juicios, etc.).

– Así, por todo lo dicho, provocamos artificiosamente que haya una diferencia entre: conseguir una meta, y unirnos con algo (que, dice la voz, deberían ser contemplados como lo mismo).

II. T4:5

En este tiempo más allá de los intermediarios, podemos elegir aceptar la misma “consciencia”, el mismo reconocimiento, que antes solo podíamos alcanzar tras la muerte. Así, explica esto:

«5.12 Debido a que ahora has hecho una nueva elección, una elección colectiva como un único cuerpo, una única consciencia, de acabar con el tiempo del intermediario y de empezar a aprender directamente, ahora se te da la misma oportunidad que antes estaba reservada para ti solo tras morir.»

Para sintonizarnos con esa nueva elección, que conlleva la creación de lo nuevo, hemos de aceptar “elevar nuestro yo personal”, hemos de dar una especie de “sí, quiero”, permitiendo que se “eleve” de forma natural el yo personal (pues incluso ya ha dicho en los capítulos anteriores que el patrón de la creación incluye esta “elevación”).

Esta consciencia, la que ahora hemos elegido aceptar pese a estar habitando en las formas “de siempre”… es llamada aquí “consciencia-de-Cristo”. De ello trata este capítulo.

La muerte era uno de los intermediarios elegidos por nosotros mismos, pero ahora vivimos un nuevo tiempo, una nueva era, donde colectivamente ya hemos elegido otra cosa, cosa que iremos manifestando/demostrando/expresando (y por eso será quizá que vemos tanto “caos”, tanto de un aparentemente “mayor caos”… o mayor resistencia… ante lo que viene).

Unas cuantas citas 🙂 de este breve capítulo :

«5.3 Las formas que son muchas se convierten en un solo cuerpo a través de la consciencia-de-Cristo. El cuerpo único es una sola energía a la que se le dan muchas expresiones en la forma. La misma fuerza vital fluye, bajo la forma de esta energía, a través de todo lo que existe en la materia. El discernimiento de este único Origen de la energía y, por tanto, de esta única energía que existe en todo y que crea la vida en todo, es la consciencia-de-Cristo. […]

» 5.5 Tu forma no contiene a tu corazón, o a la Energía de la Creación, o a Dios. Tu forma no es más que una extensión de esta Energía, una representación de ella. Podrías considerarla una pequeña chispa de la Energía que ha creado un universo viviente que existe dentro de ti, y que te une a todo lo que ha sido creado. Tú eres la sustancia del universo. La misma Energía que existe en las estrellas de los cielos y en las aguas del océano es la que existe en ti. Esta Energía es la forma y el contenido del abrazo. […]

» 5.6 Por tanto, Dios puede ser considerado como el Todo de Toda Cosa; y la vida, o el Cuerpo de Cristo, como todo lo que forma las partes aparentemente individuales del Todo de Toda Cosa. La consciencia-de-Cristo es tu discernimiento de esto.

» 5.7 Al igual que tu dedo no es sino una parte de tu cuerpo, sin estar separado de tu cuerpo o ser diferente de él, tú eres parte del Cuerpo de Cristo, el Cuerpo de Energía que forma el universo.

» 5.8 Tu dedo está gobernado por el cuerpo mayor, conectado intrincadamente a las señales del cerebro, a los músculos y a los huesos, a la sangre que fluye y al corazón que late. Tu dedo no actúa independientemente del todo. Podrías decir, entonces, que tu dedo no tiene libre albedrío. No puede expresarse independientemente de la totalidad.

» 5.9 ¡Lo mismo ocurre contigo! ¡Tú no puedes expresarte independientemente del todo! […]

» 5.10 Alinear tu voluntad con la Voluntad de Dios es hacer la elección de la consciencia-de-Cristo, hacer la elección de ser consciente de quien verdaderamente eres. Es conocerte a ti Mismo como mi hermano o hermana en Cristo; es ser el Cuerpo de Cristo.

» 5.11 Te estoy llamando a que elijas esta opción ahora. No se trata de una elección automática para ti en la forma humana, ni incluso después de la muerte de tu forma humana. Cuando mueres, no mueres para quien eres ni para quien crees ser. No mueres para la elección. En el momento de la muerte recibes ayuda para tomar la decisión de ser quien tú eres, y la recibes de maneras anteriormente imposibles para ti estando en la forma. […]

» 5.13 Si en algún momento has creído en algún tipo de vida después de la muerte, quizás hayas pensado en ella como algo que tiene dos caras. […] Pero te aseguro que en verdad no es distinto del momento en el que vives ahora mismo. […] En ese momento lo que determina la manera en que continúa tu vida es tu juicio sobre ti mismo y tu capacidad de creer en la gloria que te pertenece. ¡Lo mismo ocurre justo ahora! Esto se debe a que este es el tiempo de Cristo y por tanto el tiempo de tu capacidad de elegir la consciencia-de-Cristo, la consciencia devuelta a aquellos liberados de sus cuerpos por la muerte. Liberarse del cuerpo a través de la muerte fue el medio elegido en el tiempo del intermediario, el medio elegido para conseguir la consciencia-de-Cristo y la revelación directa. La elevación del yo personal en este tiempo de Cristo puede ser la nueva opción.»

III. C6

Con motivo de que estoy haciendo un blog solo para el curso de amor, pero para jugar a poner la traducción “en femenino”… podemos ir repasando el primer libro del curso.

En el capítulo 6, seguimos insistiendo en la relación, en que literalmente SOMOS relación, antes que cualquier otra cosa:

«Debes perdonar a la realidad por ser como es. La realidad, lo auténticamente real, es relación. Debes perdonar a Dios por crear un mundo en el que no puedes estar sola.»

Lo real es la relación, ya que estamos aunados con todos, en una sola mente compartida, unida a lo que llamamos “Dios”:

«Tu hermano no existe aparte de ti, ni tú de tu hermano. Esta es la realidad. Tu mente no está contenida dentro de tu cuerpo, sino que es una con Dios, y la compartes con todos tus semejantes. Esto es la realidad. El corazón, que es el centro de tu ser, es el centro de todo lo que existe. Esto es la realidad. Ninguna de estas cosas te hace menos de lo que habías percibido ser, pero sí hace que te sea imposible estar separada.»

En este capítulo 6 el curso hace una de las primeras alusiones a la vida de Jesús, como aquel “primer” acontecimiento (lo que no tiene que ver con “el mejor”, sino con simplemente el primero) donde la consciencia humana aceptó plenamente el regalo que supone darse cuenta plenamente de la unidad… vivir realmente en unidad y relación… aun estando en forma humana –viviendo en eso que llamará, dentro de muchas páginas, la “consciencia-de-Cristo”:

«6.4 Quienes menos me aceptaron como profeta y salvador fueron quienes más se parecían a mí: los que me vieron crecer, trabajaron junto a mis padres y vivieron en el mismo pueblo. Esto fue así porque sabían que yo no era diferente de ellos, y no podían aceptar que eran lo mismo que yo.»

Y es que:

«Todas somos lo mismo porque no estamos separadas. Dios creó el universo como un todo interrelacionado».

Luego ahora vamos sirviéndonos de ese hecho, dejando que nos sirva, y sirviéndole:

«Cuando eliges la unión antes que la separación, eliges la realidad antes que la ilusión. Acabas con la oposición eligiendo la armonía. Acabas con el conflicto, eligiendo la paz.

» Todo esto es lo que el perdón puede hacer por ti. El perdón del error original: la elección de creer que eres un ser separado a pesar de que no es así ni lo podrá ser jamás.»

Al ir sanando, perdonando, vamos entrando en un modo de permitir que las ilusiones nos sirvan… vamos sirviéndonos de esas ilusiones que hemos creado… y vamos dejando de hacernos “las víctimas”, etc.

Es decir, nos damos cuenta de que nosotros las hemos fabricado para de cierto modo crear un contraste con nuestra realidad real…, un contraste con nuestra verdadera realidad (de pleno conocimiento y unión).

Pues:

«El contraste pone en evidencia solo para poder revelar la relación que existe entre la verdad y la ilusión. Cuando elegiste negar esta relación, optaste por un sistema de pensamiento basado en lo contrario de tu realidad. Y así, cada negación de la unión revela su opuesto. Lo que está separado de la paz es caos. Lo que está separado del bien es maldad.»

Así que insistamos: con cada negación de la Verdad de la Unión, “creamos” un opuesto: un opuesto a esa Verdad… pero lo hicimos para poder abrazar tales opuestos… nuestras “creaciones”… para así poder hacer observable el Yo de amor… que era el verdadero propósito de la experiencia física.

Pero “con el ego”, perdimos el propósito original… ese abrazo… y reforzamos la mera dualidad… reforzábamos el muy abstracto sistema de pensar de la separación (“ego”)… la “suprema falsedad” (que lo llamará más adelante).

Así que nosotros somos en el fondo la misma “relación creadora”, la Luz, la sustancia del universo…, lo que hay entre los supuestos pares de opuestos irreconciliables… “caos / paz”, etc.

“Somos amor”, y el amor todo lo abraza, abarca, trasciende.

En este nuevo tiempo, entonces, ya hemos elegido que las ilusiones no nos sirvan más para negar la relación.

Si negamos la relación, pasamos a un modo de pensar (sistema del pensamiento del ego) con el que nos autoengañamos…, viviéndonos como no-creadores de esas mismas ilusiones que ahora vemos desconectadas de la verdad (y la verdad está siempre presente, pues nosotros somos verdad).

«Y como no puedes estar separada, todos estos factores que se oponen a tu realidad solo existen por contraste con ella. Esto es lo que elegiste crear cuando elegiste simular que puedes ser lo que no puedes ser. Elegiste vivir en oposición a la verdad, y la oposición es algo que tú fabricas.»

Tenemos miedo a nuestra propia verdad, la verdad de la relación que somos con todos (“la relación que existe entre la verdad y la ilusión”).

Y nos cuenta a continuación que entonces preferimos avivar el fuego del temor, frente a una calidez o un abrazo que no es de este mundo.

Preferimos el fuego porque SOLO NOSOTROS podemos avivar ese fuego de miedo; es nuestro tesoro; será “miedo”, y dolerá, sí… pero al menos es “nuestro miedo”, es nuestro dolor, nuestro, nuestro.

Y así, hemos separado la vida del “cielo” que podría ser ya mismo, esa vida.

Preferimos los retos, preferimos ese ciclo sin fin, fuera de la relación verdadera… fuera de la relación entre verdad e ilusión que ya somos… pues nosotros somos Verdad.

Así que, metidos en este mar de ilusiones que hemos creado, preferimos perdernos en el mar… CREYENDO en la separación entre:
– nosotros como “verdad de la relación”…
– y las ilusiones que hemos creado, que solo esperan nuestro abrazo interior, nuestra relación… para disolverse solas en ella.

Así, a menudo reforzábamos y reforzábamos la idea de la separación…, ese sinsentido con el que jugábamos a no ser quienes somos.

¿Cómo?

Por ejemplo, dice: “los que viven un fracaso buscan el éxito”.

Es decir, hacemos real la conciencia de fracaso, es decir, vivimos un sinsentido, nos creemos la ilusión… y una vez que nos creemos totalmente una ilusión… en vez de intentar salir de verdad de ello… de la dualidad (por ejemplo fracaso/éxito)… buscamos afuera, desde la misma oscuridad… buscamos afuera opuestos salvadores… que nos vengan también desde fuera.

Esto lo veíamos como consigna básica en el curso de milagros… donde se trataba de no hacer real la oscuridad, para luego intentar “superarla”, “vencerla”.

Y entonces:

«Cuando no juzgas, la paz brilla sobre todo lo que miras, así como sobre cada situación que afrontes.»

Y desde ahí, viene la creación “de verdad”, de la que hablará mucho, bastante más adelante:

«El desafío reside ahora en crear antes que en lograr. Con la paz, el logro se traslada al ámbito donde realmente vale la pena desearlo. Con tu logro, llega la libertad y el desafío de crear.»

Y:

«Es porque Dios es amor que todas tus relaciones son sagradas y que, a partir de ellas, puedes encontrar el camino a Él y a tu santo Ser.»

Incluso hablará un poco sobre las relaciones con seres que ya se fueron de esta vida física, en nuestra percepción.

Y finalmente:

«Has tenido tanto éxito al engañarte que ya no puedes ver la luz sin ayuda. Pero únete a tu hermano y la luz comenzará a brillar, pues aquí todos están para ayudarte. Este es el propósito del mundo y del amor más amable: poner fin a tu autoengaño y devolverte a la luz.»

IV. T4:7

Aquí se agudiza la descripción que distingue entre:
– “cambiar el mundo”,
– “crear mundo nuevo”.

Sigue por tanto dando las claves para que podamos entender la naturaleza de la nueva era en que realmente vivimos… un cambio en la relación entre lo físico y lo espiritual, que es verificable… y del que habla al principio, cuando alude a que un cierto “SENTIR la unidad directamente”, es algo que le está ocurriendo a la gente, sean o no “espirituales”.

Las personas (podríamos decir: “las almas”) somos como adictas a las condiciones del aprendizaje, a su estructura, a la dinámica de “aprender”… aunque ya hayamos aprendido lo que realmente teníamos que aprender “de la vida”.

Entre otras cosas, esta adicción se debe quizá a nuestra otra gran adicción, como “almas”: a la adicción a la forma física humana:

«7.8 Pero permite que enfatice una vez más que las condiciones del aprendizaje ya no serán necesarias una vez que el aprendizaje ha sucedido. El estudiante no necesita asistir a clase una vez que el plan de estudios ha sido aprendido, excepto si el estudiante así lo elige. Déjame recordarte de nuevo que ninguna elección es incorrecta. Algunos elegirán continuar aprendiendo a través de toda la variedad de la experiencia humana, incluso después de que deje de ser necesario. ¿Por qué? Porque es una elección, así de simple. Pero como es una elección bien pensada, fundamentada, una elección libre debido al aprendizaje que ya ha ocurrido, la elección será una elección guiada por el amor y, por tanto, será una elección gozosa y garantizará una vida gozosa. Estas elecciones cambiarán el mundo.

» 7.9 Pero la elección que muchos de vosotros haréis —la elección de pasar del aprendizaje a la creación— creará un mundo nuevo.»

V. T4:8

Este capítulo es central. Habla de la rebelión o conflicto constante en el cual estábamos.

En el centro de la cuestión de esta rebelión está el concepto de aprendizaje, y por eso este concepto es central para este curso de amor:

«Tu mente, siendo de Dios, se vio limitada por los límites de aprendizaje del cuerpo».

Ante esta limitación, nuestra respuesta fue una rabieta, una como la que se comenta en esta cita (la rabieta que se llama “caída” o “error original”, nuestra inventada separación de la Vida o Centro que llamamos “Dios”):

«Lo que ocurrió en el caso de los seres humanos fue una desconexión en vuestra verdadera naturaleza, que a su vez ocasionó una desconexión en vuestra capacidad de expresar amor que, a su vez, ocasionó una desconexión en vuestra capacidad de conocer a Dios, porque no os conocíais a vosotros mismos.»

Pues “nosotros mismos” estamos desde siempre en el Centro… somos ese Centro… igual que lo es “Dios”, de donde surge “la Vida”.

Así que en la primera cita de arriba, al decir que la mente “es de Dios”, quiere decir que de cierto modo “la mente” es ilimitada…, es decir: que ya se conoce a sí misma siendo “espíritu”…, que la mente ya sabe que es, en realidad, “todopoderosa”.

De cierto modo, entonces, nosotros SABEMOS muy profundamente que todo lo que pensamos puede hacerse realidad de inmediato.

Nosotros ya nos sabemos “reales”… es decir, de cierto modo ya nos reconocemos más allá de todo condicionamiento…, de todo TIEMPO.

Es decir, que esta rabieta de “niños mimados”…, de esos niños consentidos que parecen expresarse aquí en la Tierra… no es casual.

La voz en este capítulo ha explicado poco antes que podríamos intentar vernos, por un momento, como un ser que manifiesta todos sus pensamientos –como un ser que es “mente”… y que todos sus pensamientos se manifiestan sin excepción.

Veamos cómo lo dice:

«La expresión de tu verdadera naturaleza nunca debería haber sido difícil, sin alegría, ni aterradora, ¡pero no puedes ni imaginarte lo creativa que fue la tarea del ser humano!»

Ahora sigue dando una idea sobre esa “creatividad” necesaria:

«Por un momento, imagina que eres un ser cuyos pensamientos se terminan manifestando sin excepción, todos. Esto quizá lo puedes asimilar mejor si recuerdas que en tus sueños a veces puede ocurrir cualquier cosa sin la necesidad de que tú “hagas” nada.»

Es decir, en los sueños ocurre “gratis”, con solo quererlo (en cierto sentido muy extraño de querer… en un “querer” más allá de todo condicionamiento)… sin tener que “hacer” nada.

Como vemos, el curso ahora recurre a nuestros sueños para que empecemos a concebir lo que realmente somos:

mente ilimitada intentando expresarse en las formas, y en común con muchas otras “mentes ilimitadas” –que en realidad están unidas.

En los sueños, pues, a mucha gente se le ha dado esta experiencia: poder crear la imagen que se desee…, a consciencia –en la consciencia que se puede dar en los sueños, ya que a veces son muy lúcidos.

Entonces, sigue diciendo:

«Si pudieras imaginarte siendo un ser así, como hemos dicho [uno que manifiesta inmediatamente lo que piensa], y luego te imaginas convirtiéndote en una FORMA donde la expresión de tu propio ser depende de lo que puedas “HACER” con el cuerpo humano, entonces, puedes imaginarte el proceso de aprendizaje que resultó de todo ello.»

Ajá, ahí lo vemos.

Imaginemos por un momento que realmente fuésemos “mente ilimitada”.

Entonces, nosotros mismos elegimos convertirnos en FORMAS… y por la pura y simple, y gloriosa, expansión de nuestro ser… de nuestro ser que siempre estuvo unido a Dios/Vida…, y que, como tal, solo quiere extenderse y extenderse… recrearse y reconocerse de trillones de maneras.

Así, sigue diciendo:

«Si tu realidad ha sido realmente como la que experimentas en los sueños, ¿acaso no ves que tendrías que aprender a respirar, a hablar, a caminar, igual que un bebé aprende a hacer estas cosas, y que estas cosas fueron actos de amor en un universo lleno de amor, un proceso de aprendizaje lleno de amor? Se trataba de un proceso de aprendizaje que tú conocías y que elegías tanto como lo eligió Dios, porque tú y Dios sois uno solo.»

Si somos esa mente y elegimos lo que hemos elegido… formas… entonces había que aprender todo eso, tal y como aprenden los bebés, bebés que es como si cada vez hicieran una especie de representación en miniatura del aprendizaje elegido por la mente en unidad.

Entonces… ¿qué le pasó a nuestra mente… que se vio de repente tan LIMITADA?

Rebelión en la granja:

«… eligió rebelarse contra el aprendizaje que era necesario para llegar al momento de plenitud de un ser capaz de expresarse en la forma, no comprendiendo jamás que esto simplemente retrasaba el aprendizaje que debía ocurrir para liberarte de los límites contra los que luchabas.»

He aquí descrito el atolladero en que se ha metido la Consciencia en esta tierra.

Y por eso solo se nos puede “salvar de nosotros mismos”, de nuestra propia rebelión contra nosotros mismos.

Al luchar contra esos límites que en realidad ya hemos elegido libremente… límites que son como condiciones autoimpuestas por nosotros mismos a la hora de expresar el amor que ya somos… en esa lucha… entonces… reforzamos esos límites, retrasamos el aprendizaje de la verdadera liberación… hacemos todo más artificioso… enrevesado… ponemos el carro delante de los bueyes… etc.

Y este capítulo también comenta que aquella decisión nuestra de “luchar”… no se nos podía simplemente reprimir…, pues la libertad es lo primero, nuestra ILIMITACIÓN es lo primero.

Es decir: si ilimitadamente hemos elegido “luchar contra los límites” que nosotros mismos hemos elegido… no podemos ser reprimidos… pues somos mente todopoderosa en su imaginación…

Lo único es que, como vemos, se nos cuenta lo que realmente estamos haciendo… y sobre todo se nos demuestra un Dios de amor… por ejemplo en las vidas de los diversos “avatares”… Jesús, etc… y ahora con estos cursos y revelaciones… donde nos auto-revelamos claramente lo que sucede… con ayuda de aquellas mentes que parecen poder ver más claramente, ahí dentro, donde todos somos desde siempre una unidad con todo espíritu… con “Dios/Vida”.

VI. C7

En este capítulo 7, empezamos a meter más el dedo en la llaga de La Relación.

¿Qué es lo que conlleva ser una UNIDAD con todos… en relación… y que en esa unidad no se vaya a perder nunca nada, sino todo lo contrario?

¿Qué conlleva que nuestra cualidad de “ser únicos” (nuestra verdadera unicidad) sea en realidad realzada y realizada por la unidad… y no lo contrario?

Este capítulo habla de que no nos damos cuenta “de que toda situación es una relación, incluso aquellas tan simples como una llamada telefónica sin respuesta o el tráfico trabado”.

Todas son ocasiones, en cierto sentido, para o bien “retenernos”… o bien “darnos”.

Y respecto a nuestro apego a ser un “yo separado”… separado de la experiencia que “tiene”…, es como si este capítulo dijera que tenemos una especie de “núcleo duro”: un núcleo duro desde el cual seguimos estableciendo nuestra identidad en ese lado del “yo separado”:

«Para poder identificarte a ti mismo en este mundo has debido retener una parte de ti mismo y decir: “esto es lo que me hace único”.»

Y sobre esta parte dice:

«Todos tus esfuerzos se concentran en sostener la ilusión de que debes proteger lo que eres, y que la protección consiste en mantener apartada esta cierta parte de ti.»

Y entonces, hace una maniobra parecida a la de los anteriores capítulos, resaltando la “verdad” que apunta tras nuestro ser “niños espirituales”… en el sentido en que estamos en una cierta “infancia espiritual”:

«Regocíjate de que en este mundo haya algo con lo que no estás dispuesto a negociar, algo que consideras sacrosanto. Este eres tú, tú Mismo, tu Yo. Sin embargo, este Ser que guardas con tanta estima es precisamente lo que debes estar dispuesto a dar libremente. »

Y es que:

«Se ha dicho y subrayado muchas veces, y lo diremos aquí también, que aquello que das, en verdad lo recibes.»

Si tenemos un núcleo duro que es lo que más valoramos… entonces estamos evitando recibir, y “muy duramente”… al no dar justo lo que más valoramos.

A continuación, también dará ejemplos sobre lo que retenemos: por ejemplo, nos quedamos con las ofensas que parecemos recibir de parte de los demás.

Y:

«Toda relación existe en la plenitud. Los pequeños ejemplos que usamos antes tenían la función de ayudarte a reconocer la relación en sí misma, la relación como algo distinto de las personas, las situaciones o los objetos con los que te relacionas. Ahora tenemos que ampliar la idea.»

Pues resulta que:

«Si no puedes estar sola debes estar continuamente en relación. En consecuencia, la relación no debe depender de la interacción tal como la entiendes ahora.»

Al final, nos comenta que, con esta retención, a lo que nos estamos aferrando es a esa única cosa que sabemos, muy inconscientemente y muy profundamente… que es más segura: la muerte.

Pero “la muerte”, como ya sabemos, no existe. Simplemente somos vida eterna… y esa vida eterna es algo cuyo reconocimiento este curso va camino de conseguir mediante la “limpieza” de nuestras concepciones sobre el amor (ya que en este mundo, el mundo de la superficie de los objetos, de lo físico y las historias “personales”…, en este mundo ya vimos que estamos llamando “amor” al “miedo” y “miedo” al amor).

Así que la idea que nos hacemos del “amor” nos impide, o “intermedia”, u “objeta”… ante el Amor que ya somos dentro…, pues, como ya sabemos…: nunca fuimos el cuerpo.

«Te aferras a las verdades conocidas aun cuando eres consciente de su inestabilidad en el tiempo y en el espacio, y así, vives constantemente negándote a reconocer que incluso aquello que dices conocer no te resulta para nada conocido. Por tanto te aferras a la única cosa segura que se infiltra por toda tu existencia: el conocimiento de que la muerte te reclamará a ti y a todos tus seres queridos.»

VII. T4:10

El mensaje del curso de amor sigue ahondando en el hecho de que estamos en una “nueva era”.

Ahora la consciencia humana empieza a habitar claramente en una especie de lugar “más allá del aprendizaje”.

Y mientras… nos sucede esto (las citas son de T4:10, claro ):

«Sin aprendizaje no puedes imaginar cómo podrías llegar a conocer nada nuevo, o a ser algo que esté más allá de lo que ahora eres.»

El aprendizaje tiene que ver con la conciencia temporal, con el gran ídolo del “tiempo”… con la mentalidad resultados / carencia / esfuerzo… etc.

Es decir, tiene que ver con la producción efectiva de cosas o de significados desde ese mismo estado “de carencia”… y así, a menudo tiende a reforzar, más o menos sutilmente, tal estado:

«El resultado del aprendizaje, o de lo que se estudia, es la producción de cosas y de un significado percibido.»

Pero:

«Lo que intentamos conseguir ahora es avanzar desde el aprendizaje y la producción de cosas y del significado percibido, hacia la producción de unidad y relación a través de la unidad y la relación.»

Pues resulta que:

«Puedes aprender a cambiar el mundo, pero no a crear un mundo nuevo.»

Pues:

«Cuando construyes sobre lo que puedes aprender, construyes sobre el pasado y no creas el futuro sino una extensión del pasado.»

Y entonces:

«Quienes estén dispuestos a dejar atrás el aprendizaje crearán lo nuevo.»

Pero:

«Esto no ocurrirá por medio del aprendizaje, sino por medio del compartir.»

Esto es… vivimos una especie de “vía directa” :)… en una nueva era… en el aquí llamado tiempo de Cristo, o de la “Segunda Venida”… de la Venida de la Unidad de Amor (Cristo) que ya desde siempre somos todos con todo, y todos.

VIII. Renta Básica y el ejemplo universal de los EEUU

En el este enlace se habla del experimento de Finlandia con la renta básica.

Esta renta es una especie de pensión o sueldo para la subsistencia universal individual de todos los seres humanos, y que sería posible pagar ya para todos.

Esto es posible si por ejemplo se acaba con la mayor parte del GASTO MILITAR a nivel mundial, en un periodo breve.

Por ejemplo, los ejércitos pueden quedar como policías locales y nacionales.

Y la sorpresa es que este cambio aparentemente utópico… este cambio hacia una paz “de otro nivel”… ya ha ocurrido exitosamente en este planeta, aunque no a nivel global, sí en un gran territorio, el de los EEUU.

Los ejércitos podrían ser reconvertidos, por tanto, y en un tiempo breve.

Pueden pasar a ser mecanismos de servicio al colectivo y “policías”… como hicieron los EEUU, al parecer, para poder llegar a convertirse en la unión de Estados que consiguieron crear… y finalmente en el gran país que ha resultado ser.

Han sido un gran país aunque su gran ejemplo haya sido tan pervertido, como al parecer ya denunció Kennedy, poco antes de que le reventaran la cabeza –en esa imagen del atentado que casi todos tenemos grabada en la memoria.

Aunque, lógicamente, lo que parece obvio es que para que una unión de mayor nivel suceda en el nivel global de toda la humanidad… vamos a tener que ponernos de acuerdo muy globalmente sobre todo en nuestro interior… en nuestro interior reconciliado… realizando cambios interiores profundos en las creencias y los valores más fundamentales que queremos compartir y expresar en todo tipo de instituciones… incluyendo obviamente las instituciones políticas nacionales y trasnacionales… si es que queremos poder sintonizarnos con esa “unidad de especie” que ya somos.

Y por supuesto sucede que aquellos “valores” y “creencias”… son en realidad “pre-valores”… no pertenecen al mundo antiguo de “la moral”… pues en el fondo están “más allá de la creencia”… son como parte de nuestro ser… un ser a expresar… son siempre relativos a ese valor infinito y creativo de nuestra UNIDAD interior…, de la unidad ya real y efectiva de la humanidad… como una sola “alma”, diríamos.

Así que, en los EEUU, de cierta forma se dio ya una creación “novedosa” a partir de una unificación, de una reconciliación, de una “fraternización” realizada.

Pasaron pues a la expresión de la UNIDAD en un nuevo nivel digamos más elevado…, en un nivel que, a su vez, dio paso a poder expresar la LIBERTAD y los demás “ideales” en nuevos y fructíferos niveles ejemplares para toda la humanidad (incluso seguramente para otros planetas).

Por ejemplo, una expresión de esa LIBERTAD no sería la anulación de las DESIGUALDADES por decreto –como al parecer ocurre en los totalitarismos– sino la construcción de marcos y de lógicas que ayuden a regular y desarrollar “la IGUALDAD de oportunidades”.

Entonces, los EEUU crearon un esperanzador ejemplo, aunque en el siglo XX haya sido pervertido tan claramente y en parte por esas “élites locas” que parecen estar en posesión parcial de algunos de los mecanismos más vitales para la Unión –como quizá en parte sus finanzas, en parte una parte del ejército y sus recursos, etc.

Los EEUU crearon pues un esperanzador ejemplo, un ejemplo de reconciliación y reunificación… reconciliando los Estados que componían una anterior unión de nivel inferior… eliminando así la opción de la guerra como mecanismo que resuelve diferencias.

Así, pudieron relacionarse más “sanamente”, en un contexto digamos más amplio y pacífico, de más altas miras… con un comercio y unas relaciones reguladas y facilitadas por una instancia central que en principio estaba al servicio de la conservación de esa nueva fraternidad.

Los EEUU pudieron pues crear algo “nuevo” en un territorio de un tamaño nada desdeñable.

Pudieron re-crearse gracias a esa confianza en “los demás”… o incluso gracias a esa confianza o fe de nuevo cuño “en Dios”… acuñada y expresada incluso en las monedas y billetes.

Y ello dio claramente sus frutos, por mucho que ahora se haya pervertido casi todo y en la humanidad ya muchos no sepamos entender ese ejemplo… pues muchos, engañados como estábamos, teníamos a los EEUU solo como un ejemplo de “lo que no hay que hacer”.

La humanidad, por cierto, ahora parece ser enormemente ignorante sobre lo político y sobre la historia más elemental, como esta de la que estamos hablando… aunque no se trata de ser eruditos ni de “tener que saber mucho”… sino de tener claras ciertas distinciones elementales que, por cierto, en la educación oficial y en los medios de comunicación oficiales, bien se encargaron de difuminar. Por ejemplo, en España hemos sido enormemente manipulados con todo el tema de la Constitución, que es un texto vergonzoso.

Así que, como humanidad, nuestra unidad ya salta a la vista; es decir, requiere ser vista y sentida por todos lados… y ya es de hecho sentida, enormemente… o anhelada.

Así, amanecen nuevas necesidades de “expresión de unidad”… amanece la “necesidad” de expresarla en un nuevo nivel… en esta “nueva era”… tras este ciclo tan aparentemente largo de “ego”… es decir, de expresión de la mera separación entre nosotros… tras este ciclo pasado que nos ha llevado a actuar en apariencia cada vez más “caóticamente”… sintiéndonos así separados de la tan amable naturaleza y de los demás humanos… y actuando por ello tan autodestructivamente, al manifestar ese sistema de pensamiento tóxico, interior…, de la separación… al manifestarlo afuera, en el afuera exterior… con todos nuestros descuidos relativos a la explotación de humanos… al medio ambiente… a la química y la tecnología desatadas… o todos los descuidos en general respecto a las relaciones entre los seres humanos, etc.

Así que el enorme anhelo de unidad que experimentamos dentro… para poder ser reforzado… se expresará de forma natural a través de todo nuestro sistema mundial (en todos los sistemas: político, religioso, económico, etc…. para poder sintonizarnos con esta época de “creación de lo nuevo” que vivimos).

Así que esa renta universal de subsistencia, mundialmente organizada, sería algo posible ya mismo.

Todo lo anterior está en parte inspirado, lógicamente, por estos textos revelados, tan fundamentales y sencillos (como el de Walsch), que a veces comparto, comento y traduzco para mi proyecto o blog. En ellos hay ideas muy simples, que nos hablan de medidas como la de la renta básica y el gasto militar.

Estos materiales, tan simples, por cierto, lo que hacen es simplemente ayudar a “aclarar ideas”. Es decir, la humanidad se aclara a sí misma ideas desde Dentro… con textos muy simples y “revelados”… textos que la gente podemos llegar a recibir así como “por sorpresa… y a menudo durante grandes crisis personales o tras ellas…, y aparentemente desde esas instancias espirituales interiores que ya también seríamos… como si dijéramos…: en tanto que “espíritu o alma unificada”.

Así que esta era la entradilla para el enlace compartido por Democracia Real Ya! Madrid… sobre el experimento finlandés con la Renta Básica:

«Finlandia está estudiando implantar la Renta Básica (RB) a toda su ciudadanía. Pero van a hacer una prueba con 8000 personas y, si no resulta satisfactoria, no se aplicará a nivel nacional.

» Si el criterio a utilizar para medir el impacto positivo de la medida es el aumento o disminución de las personas que trabajan respecto a antes de recibir la RB, teniendo así únicamente en cuenta si la gente se ha “vuelto más ociosa” al no tener que trabajar para vivir, será un fracaso de prueba.

» En un futuro donde la mitad de los empleos actuales serán automatizados por robots, la incidencia de la RB debe medirse en si aumenta el grado de independencia de las personas, su nivel de felicidad, y si esta medida trae un mayor nivel de autogestión personal y colectiva que pueda traer una nueva manera de utilizar la economía para el bien común.»

IX. T4:12

Seguimos ahondando en esta presentación del “cambio de era”… que es el curso de amor.

Asociábamos “crecimiento” con “aprendizaje”. Esto lo “mentalizaba” todo, como vimos… lo sumergía todo en el “paradigma mental” del aprendizaje… en esos patrones.

Nos alejamos así de la visión natural, la visión que ve y que vibra ante el crecimiento (por ejemplo simplemente de un niño) sintiéndolo como la evidencia de “lo divino”, de la gratuidad de lo divino como relación ya realizada, lograda.

El curso nos acompaña en este salvaje cambio de paradigma que conlleva una creación, un crecimiento, que no depende del aprendizaje a la antigua usanza… sino si acaso del “aprendizaje” desde un “estado de unidad”… un estado que hemos de “aprender” a crear en nosotros desde dentro… para poder realizar el verdadero “aprendizaje” más allá de todo aprendizaje: creación de lo nuevo.

Por eso se nos hablaba en este segundo libro, hace muchas páginas, de la semilla… del despliegue, etc… para acompañar nuestro sentir de la unidad ya lograda que somos… y poder “hacer/ser” desde ahí.

Dice:

«Lo que NO puedes aprender será simplemente reconocido al compartir.»

Pues:

«Están a punto de sucederte dos cambios de enormes proporciones. El primero es el final del aprendizaje, las ramificaciones del cual solo tendrán lugar lentamente en tu mente, y serán revelaciones sorprendentes para ella. El segundo es el comienzo del compartir en unidad, un cambio que tu corazón aceptará con mucho gusto pero que tu mente, una vez más, se sorprenderá continuamente al encontrarlo.

» Disfruta de estas sorpresas. Ríe y alégrate. Ya no tienes más necesidad de entender las cosas. Las sorpresas no pueden entenderse. Existen para ser regalos felices que son revelados constantemente; regalos que solo hay que recibir y responder a ellos.»

Pero:

«La sabiduría aprendida te dirá que trabajes duro. La sabiduría aprendida te dirá que los fuertes sobreviven, los poderosos prevalecen y los débiles perecerán. Yo traté de desalojar gran parte de esta sabiduría aprendida durante mi tiempo en la Tierra, y el hombre sigue dándole vueltas al significado de mis palabras. El tiempo del desconcierto se ha acabado.»

X. Hacer nada y patrones

Las rutinas y el “no hay que hacer nada”

Podemos volver con los viejos problemas con el “no hay que hacer nada” 🙂 .

“No hay que hacer nada”… y a la vez ya estamos haciendo muchas cosas (aparte de que decidir no-decidir… también es tomar una decisión 🙂 )

Así que nos las vemos siempre con los patrones y sus creencias subyacentes… creencias que en el “modo de pensar de lo viejo” siempre se basan en aquella de la separación: dar es distinto de recibir.

En los Diálogos (tercer libro del curso de amor) veremos que esta “nueva consciencia” también requiere unos “cuidados” –esta “nueva consciencia” que estamos de cierto modo “anclando”… y que se nos pide sostener en la forma.

Es decir, “hay que hacer algo” –una vez que hemos “depurado” el “hacer” quizá con la “práctica” de los dos anteriores libros del curso.

Cuidados… pero sin polaridad… “cuidados”… como apertura a relaciones donde unirnos en ese espacio que somos… y de cierto modo “practicar la unidad”… abrirnos a ella realmente… usando ese nuevo estado de ser que ya hemos tenido que notar que hemos “creado”… si es que estamos en el segundo libro del curso de amor (ese “estado de unidad”).

Es un estado creado (de unidad) igual que fabricábamos por nuestra cuenta el estado usual inercial de separación, en el que exagerábamos la identificación mental con estas nuestras ilusiones –las que nosotros mismos hemos fabricado– y siendo que, en tal exageración, nos habíamos olvidado más o menos de reír… de reírnos… nos habíamos olvidado del “juego” inocente al que todo esto está destinado.

Entonces, siempre es lo uno y lo otro, es decir, por un lado tenemos que:

“no hay que hacer nada”.

Y por otro lado YA estamos a la vez haciendo muchas cosas… es decir… en muchas rutinas que protegen el miedo (miedo al cambio).

A veces quizá hemos elegido engañarnos diciendo “no hay que hacer nada”… para proteger los propósitos que subyacen a lo que ya hacemos, por inercia.

Y esos propósitos suelen estar enredados con el miedo… que es nuestra libre elección… elección que por otra parte decimos querer revertir.

Así que, como ya sabemos, toda “espiritualidad” son “ánimos”…: es para animarnos a visualizar esa “tensión”… creada por nosotros… para sentir que la creamos… para sentir una plena responsabilidad con todo… y para deshacer la tensión de lo falso… desaprendiendo… al unificar propósitos.

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