Comentarios (19): crianza consciente, infelicidad, el más acá de la vida (funcionar sin Moral), Walsch, educación, D:5 y D:6   Leave a comment

imagen florÍndice:
I. crianza, notas
II. crianza, respeto a la infelicidad
III. alabanzas
IV. D:3
V. el más acá de la vida
VI. cita de Walsch, de Tomorrow’s God
VII. nota breve: espiritualidad y educación
VIII. D:5
IX. D:6

 

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I. crianza, notas

A la familia la convertimos en una fábrica de confusión… qué curioso.

Lo siguiente es del libro fundamental y muy divertido de Faber/Mazlish… sobre crianza… que prácticamente empieza diciendo esto:

Primero… nos toca “comprender” esto:

«- La relación directa entre lo que sienten los niños y la forma en la que se comportan.
– Cuando los niños se sienten bien, se comportan bien.
– ¿Cómo podemos ayudarles a sentirse bien?
– ¡Aceptando sus sentimientos!

Problema: Los padres por lo común no aceptan los sentimientos de sus hijos; por ejemplo:
– “En realidad tú no te sientes así”.
– “Simplemente dices eso porque estás cansado”.
– “No hay ninguna razón para que estés tan alterado”.

La constante negación de los sentimientos puede confundir y encolerizar a los niños. Y también les enseña a no saber cuáles son sus sentimientos… a no confiar en ellos.»

Así que lo que normalmente sucede… cuando se niegan (o se pasan por alto, o se moralizan) los sentimientos… es que los hijos y padres se vuelven hostiles entre sí… y como todos tenemos parte de una no-aceptación de nuestros sentimientos…

… y como además ya sabemos que todos estamos algo “rotos”…

…entonces crecen las bolas de nieve de confusión, en las relaciones.

Tampoco hay que preguntar, inmediatamente (si queremos madurar en paz):
-“¿por qué?”… “¿por qué te sientes así?”.

Es decir, pedir explicaciones a un niño suele ser contraproducente.

Esto lo contaban estas dos autoras hace unos 35 años en la edición norteamericana de su libro sobre estar con niños, hablarles y escucharles.

«Hemos descubierto que cuando aceptamos los sentimientos de nuestros hijos, ellos aceptan de mejor manera los límites que les fijamos.

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Como ya sabemos, la mera “conciencia en común” de los sentimientos (y “conciencia” es una mera disposición a la unión) cambiará la civilización que aún parece estar guiada por adultos confusos… confusos con lo que sienten, y que no pueden comunicarse sobre ello.

Un ejemplo elemental (del mismo texto) en la infancia sobre esto… cuando a los niños les salen hermanitos:

«Después de que nació el bebé, siempre le decía a Paul que quería mucho a su nuevo hermano. Paul movía la cabeza, “¡Nooo! ¡Nooo!”

» Durante este último mes le he estado diciendo, “Paul, me parece que experimentas dos sentimientos muy diferentes hacia el bebé. A veces te alegras de tener un hermano; es divertido observarlo y jugar con él. Y otras veces no te agrada tenerlo cerca de ti; quisieras que se fuera a alguna parte”.

» A Paul le agrada eso. Ahora, por lo menos una vez a la semana me dice: “Háblame de mis dos sentimientos, mami”.»

Cuando hablábamos de “conciencia”, entonces, se trataba del simple proceso de estar dispuestos a la unión… en el cual a menudo basta solo con estar sin hablar…, pero a veces sí hay que hablar para re-conocerse.

Así, los niños aprenden a compartir sobre sentimientos… y así extraemos entre todos el conflicto del campo mental… dejando que se “extraiga” solo… ya que es natural que “se vaya” lo irreal.

Más allá de la moral están las triadas “biológicas”, no relativas a Valores (que tiene que ver con el antiguo sistema del juicio, el modo viejo de pensar y ser)… y que son estas triadas tan tranquilizadoras de…:

– Las tres más elementales:
conciencia (establecer atmósferas de “respeto” para poder experimentar tranquilamente las consecuencias de lo que pensamos o hacemos.
Darse tiempo para practicar la “conciencia” de qué es lo que sentimos –a través del cuerpo o sin él– y de qué sienten “los demás”… esos “otros” que, en realidad, como luz-espíritu, nunca estuvieron separados de nosotros),
honestidad (para reconocer las cosas tal y como son, y con el mismo espíritu (sin culpa) con el que “un cuerpo” de un bebé reconoce que un “mal” movimiento le duele, pues le ha llevado a golpearse al intentar andar),
responsabilidad (sin carga, como respuesta natural… el hecho de “asumir responsabilidad” sobre las consecuencias reconocidas honestamente… es algo que surge de forma natural).

Otra triada… que de cierta forma casa muy bien con la anterior… 🙂 :
funcionalidad (esto sustituirá a la moral, en una sociedad más sana, como nos contaba la revelación de Walsch.
Tiene que ver con la simple observación de “lo que es”, de si algo funciona o no funciona para conseguir un cierto sentir/ser… para conseguir aquello que hayamos decidido que queremos SER como humanos: armonía, paz, alegría)
adaptación (esto sustituirá a la idea de “justicia”; se trata de simplemente realizar ajustes adaptativos a lo que sea… para poder seguir funcionando más “inclusivamente”, por así decirlo… y funcionando de acuerdo a lo que hayamos acordado que queremos ser: seres compartiendo un mundo maravilloso en paz)
sostenibilidad… (esto sustituye a la propiedad, pasando de un paradigma de “propietarios” a uno de acceso a las cosas, a los servicios… y como “administradores”, no simples propietarios en general. El caso más importante, para entenderlo, es el afán de poseer la tierra, como especie humana, que nos llevaba al suicidio colectivo al destrozar la tierra por separarla demasiado artificialmente debido a los intereses de los propietarios (petróleo, etc.))

Estas son dos triadas que diríamos casi que están inscritas en el mero devenir “natural” del crecimiento biológico — y social, si este no es separado artificialmente de la Vida.

Estas serán las “santas trinidades” de nuestra sociedad evolucionada (por tanto simplificada) del “futuro”… de ese futuro que ya somos.

II. crianza: respeto a la infelicidad

También comentando lo que aparece en el libro ya citado arriba sobre crianza…:

Ante el sufrimiento de los niños, en la crianza, cuando los padres o acompañantes se ven muy alterados por ver sufrir a los niños (en rabietas, etc.)… y entonces los padres quizá se muestran así, muy afectados por ese sufrimiento de los niños… y quizá “pierden demasiado el control” como acompañantes o figuras adultas que los niños “siguen” o “respetan”… entonces… el niño se siente a veces culpable*.

El niño siente pues que hay algo malo en él POR NO ESTAR SIEMPRE FELIZ.

Y así en parte es como que a los niños no se les da DERECHO a ser INFELICES, pues la madre o el padre se caen a pedazos cada vez que ocurre.

Y ya sabemos qué es lo que pasa: que nos “caemos”… los humanos… a pedazos… porque somos “niños espirituales”… es decir, debido a nuestro propio niño herido… debido al “cuerpo-dolor” o como lo queramos llamar… con el cual reaccionamos en vez de responder –desde el Ser inspirado en paz.

Por eso, sobre todo a partir de ciertas edades, la crianza en general no debería ser gestionada por los padres tan automáticamente… o tan solitariamente, como a menudo ocurre y ocurría (si es que queremos ir hacia un mundo realmente más en paz y alegre… pues aquí no hay “lo que hay que hacer”… sino lo que elegimos ser… y la observación tranquila de lo que funciona o no para llevarnos a ese estado de ser… individual y colectivamente).

Los padres parece que suelen estar aún muy traumatizados por ejemplo por el “mío”, “tuyo”, etc. (sin ir más lejos proyectado sobre los hijos: mi hijo).

Esto de la crianza parece ser demasiada carga para personas que aún no se han encontrado a sí mismas a veces ni un poquito.

Y es que… ya sabemos que casi todos nosotros, los “adultos”, seguimos en realidad siendo niños… normalmente… y como poco hasta los 50 años de edad.

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* es decir, es una situación-relación donde damos pie a eso… damos pie a “descargar” un poco más de ese famoso “conflicto” 🙂 de la mente “falsa”.

III. alabanzas

Recordando más cosas básicas de crianza… (por si nos ayuda con nuestro niño roto interior 😛 )

Una de las cosas quizá más fáciles de comunicar cuando se habla de la crianza natural… la educación libre… etc… es aquella de NO ALABAR a los niños automáticamente:

«Después de mis primeras sesiones con el doctor Ginott, empecé a comprender por qué mis hijos rechazaban mis alabanzas tan pronto como yo las pronunciaba.

Me enseñó que las palabras que evalúan (bello, bueno, fantástico…) hacían que mis hijos se sintieran tan incómodos como cuando uno mismo de adulto se encuentra con ciertas alabanzas (que por ejemplo nos pueden hacer dudar o desconfiar de quien nos alaba… etc.).

Lo que es más importante es que aprendí que la alabanza útil en realidad llega en dos partes:

1. El adulto describe de una forma apreciativa lo que ve o siente.

2. El niño, tras escuchar esa descripción, entonces puede alabarse a sí mismo.

Recuerdo la primera vez que traté de poner en práctica esa teoría. Mi hijo de cuatro años llegó a casa del jardín de infancia, me metió debajo de la nariz una página de garabatos a lápiz, y me preguntó: “¿Es buena?”.

Mi primera reacción fue un automático “Muy buena”, pero después recordé que no tenía que describir. Entonces, me pregunté a mí misma: ¿Cómo podría describir unos garabatos?

Y le respondí: “Bueno, veo que dibujaste un círculo, y otro… y una culebra… y otra, y un punto y otro punto… y raya, raya…”.

“¡Claro!”, asintió entusiasmado.

Le pregunté: “¿Cómo se te ocurrió hacer eso?”.

Se quedó pensando un momento. “Pues porque soy un artista”, replicó.

Y pensé: “Vaya proceso tan notable es este: el adulto describe, y el niño realmente se alaba a sí mismo”.

» *
____
* (del mismo célebre libro de Faber/Mazlish citado ayer)

IV. D:3

Comentemos una parte de D:3.

Si somos uno solo, una unidad…, es decir, si no hay alguien distinto del que da o del que recibe, entonces, ¿por qué hay que hablar de que dar es igual a recibir… de que “dar y recibir” son una sola cosa?

De esto habla en esta parte.

Es una especie de obviedad, pero que puede que necesitemos hablarla… “de todo corazón”.

Decía:

«Dar y recibir como una sola cosa no tiene sentido en lo que se refiere a una
consciencia compartida.»

En lo que llama “consciencia compartida”, diríamos que no habría concepto de “dar” o de “recibir”… que la idea de que “dar es lo mismo que recibir” no tiene sentido.

Hay pues esa constante “extensión”, que llamaba el curso de milagros así…, extensión… y que no se puede “entender”, pues simplemente la somos.

Y sigue diciendo esto:

«Pero dar y recibir como una sola cosa NO es un SINSENTIDO cuando esa
consciencia compartida está ocupando una forma.»

Es como que ese Cielo que ya somos (pues ya estamos todos “iluminados”…), ese Cielo… a través de las formas… puede ex-presarse.

De ahí que dice que sí tiene SENTIDO…: dice que aquí, en las formas, no es un SINSENTIDO decir algo sobre esa consciencia-compartida.

No es un sinsentido decir de ella que es un “dar y recibir” como una sola cosa. Ya es, ya somos, esa extensión ideal… relativa a las ideas que somos ya en el Cielo… en ese pleno Conocimiento que ya somos.

«3.12 Ninguna idea abandona su fuente, y por tanto, dar y recibir es una idea que, como todas, existe separada de la forma.»

Existe aparte, separada, como semilla eterna de posibilidades.

Y sigue:

«Dar y recibir son por tanto una sola cosa en la consciencia compartida de la unidad, que es lo mismo que decir que dar y recibir son una sola cosa en la verdad. Una consciencia compartida es la verdad sobre quien tú eres. La elevación del yo personal, sin embargo, requiere que este dar y recibir como uno solo sea compartido en la forma.»

Así que la “elevación” es algo natural estos universos de las formas. Y hablaba de un “patrón” incluso… un patrón de la creación (en el segundo libro).

Es pues como si hubiera una “gravedad” espiritual, igual que la hay gravedas física.

La “fuerza” de la “gravedad espiritual” nos atrae… pero debe ser “canalizada”, “facilitada”… para poder “entender” esa unidad que realmente hacen lo físico con lo espiritual… en una especie de eterna “evolución” que aquí es difícil entender.

Y sigue:

«Aun así, la forma elevada, que ahora representa la consciencia compartida del Yo…»

Qué interesante.

La forma, pero la forma “elevada”, representa (“expresa”) la Consciencia Compartida que es el Ser “puro”, digamos, el Yo o Ser “puro”, verdadero… en esa unidad de relación eternamente creativa (amor).

Y sigue:

«La forma elevada… no se encuentra separada de la consciencia compartida.»

Somos “forma elevada” cuando dejamos entrar al Ser/Yo verdadero a nuestro yo personal (desalojado de “ego”).

Así, nos “des-separamos” de esa consciencia compartida que ya somos desde siempre.

Por tanto… podemos reconocer a ese Ser o Yo que vamos permitiendo entrar en las formas…, y así vamos creando lo nuevo…: el “Yo elevado de la forma”…, del que dice esto :

«Es por esto que dar y recibir como uno solo es ahora la naturaleza del Yo elevado de la forma, y lo que intentamos conseguir con este diálogo es que te des cuenta plenamente de lo que esto significa.»

V. el más acá de la vida

Qué de “problemas” teníamos la humanidad con la realidad del hecho de que hay cosas que observamos como claramente “incorrectas”.

Con nosotros “los humanos” sucede a veces en esta tierra “primitiva en lo espiritual”…. que…:

– nos sentimos de una cierta manera (doloridos)…

– y pensamos de acuerdo a eso… sentimos por ejemplo una intensa necesidad de venganza…, más o menos canalizada por algunas instituciones, como pueda ser un ejército.

– y así, ocurre a veces que parece que no podemos dejar de hacer ciertas cosas… cosas que a otros parecen sentarles mal, muy mal… o incomodarles (como por ejemplo matarles a su hijo, tras torturarle o violarle).

Hay una serie de cosas que se sienten claramente “mal”, hay una especie de común acuerdo en eso –aunque esto depende de la época, cultura, estrato social, etc.

Esos aparentes acuerdos son elecciones hechas más o menos globalmente, en la Mente que va “elevando su consciencia”.

Como sabemos por lo que ocurre ahora o por nuestra historia, podemos llegar a elegir, “colectivamente”, que “estén bien” cosas muy “salvajes” o “violentas”.

De hecho, tácitamente, esta civilización está eligiendo mirar para otro lado en muchas cosas… y, cuando se conocen… elegimos declarar que “no pasa nada”, o que incluso “está bien” (es el caso de diversos tipos de “envenenamiento lento” que hacemos con nuestros cuerpos).

Lo importante es lo que elegimos SER respecto a lo que vemos o sabemos.

Esas cosas que vemos nos dan la oportunidad de “crearnos”.

Ese crearnos o recrearnos lo hacemos relacionándonos con lo que sentimos, y no tanto relacionándonos con lo que la mente piensa… como por ejemplo cuando reaccionamos con nuestra mente y decimos…: “esto es incorrecto, y ya está”.

Ese pensamiento, que a veces cierra demasiado nuestra comprensión al sentimiento (el de: “eso está mal”)… ese pensamiento… es un modo rápido de “actuar” que podemos comprobar que no nos soluciona nada (es lo que algunos de estos textos “de Jesús” llaman simplemente “juzgar”).

Y juzgar no nos soluciona nada en el nivel individual, como quizá puede comprobar cualquiera en un momento dado… comprobando que los pensamientos sobre que algo “está mal” tampoco parecen poder solucionar nada.

Y tampoco nos soluciona nada en el nivel colectivo, pues meter la gente en la cárcel para castigarles porque “han hecho algo mal” no está funcionando si lo que queremos es más armonía, alegría y paz — pues de entrada, la incoherencia es enorme, y no la podemos soslayar… ya que eso mismo por lo que algunos son encarcelados se queda sin ser castigado con cárcel en el contexto de una guerra… o bien se les permite que lo hagan a las corporaciones “capitalistas”, a los banqueros, etc., de un modo más “global” (como robar, etc.).

Ah, pero ese es el problema: ¿qué queremos?

Porque eso de que “el castigo no funciona” solo es así (no funciona) si antes hemos decidido un marco… si somos más o menos Conscientes libremente de lo que queremos, para así poder observar tranquilamente y sin juicios si algo funciona o no funciona respecto al propósito que albergamos.

Y como ya sabemos, “la gente” no tenemos claro esos propósitos (en esta tierra primitiva)… o bien nos es difícil establecerlos claramente en el nivel más “sentido”… más “profundo” de “nuestro ser” (establecer por ejemplo el propósito de la paz y de la alegría, ahí, dentro nuestro).

Así, cuando alguien está comportándose “mal”, simplemente está mostrando lo que ha elegido ser… aunque no se dé cuenta de que lo ha elegido, y de que puede elegir otra cosa en ese nivel profundo de sentimiento y de sentimiento distorsionado… — nivel con el parece que a casi todos nos da miedo tratar.

Si alguien está así… dolorido… y hace algo que nos sienta mal… nosotros podríamos recordar que podemos “crear”… atraer un nivel diferente de consciencia… y observar sin juzgar… para que quizá esa persona pueda elegir otra cosa (y así, no reforzamos la confusión sobre la elección que ya tiene esa persona y tenemos nosotros…, que tenemos un poco todos).

Si esa persona está “eligiendo miedo” y sus distorsiones (odio, descuido…)… nosotros primero nos damos cuenta, simplemente observando sin juicio: está eligiendo eso, y lo está mostrando.

El único problema es entonces uno de “ignorancia” sobre nuestro poder… sobre el hecho de que creamos nuestra experiencia desde el sentir o “vibración”…, desde un sentir o Pensamiento del que ni siquiera nos damos cuenta de que lo elegimos.

Si alguien muestra algo “malo” (es decir, disfuncional con respecto a lo que YO quiero ser: por ejemplo paz)… y si yo me siento mal en vez de solo sentir paz o “amor”… también observo mi “sentirme mal”… (aunque en el momento de tensión es difícil parar a sentirse sin que la mente se dispare diciendo “está mal”, etc.).

Así que la humanidad (o la mayoría aquí) hemos “decidido” “evolucionar”… hacia una realidad de paz y armonía (simplemente como algo natural… pues esa sería nuestra naturaleza “primera” y “última”).

Así, la humanidad está sustituyendo las categorías morales de correcto/incorrecto, de mal/bien… que inducen a hacer cosas como castigar… y todas las demás actividades “disfuncionales”, es decir, que no funcionan si lo que queremos es vivir cada vez mejor y reforzar y aprender lo ya elegido dentro (paz, armonía, alegría)… y estamos sustituyendo eso… por simplemente esto:

– observar sin juicios… observar lo que funciona o no funciona, según lo que hemos decidido ser (paz, alegría).

Lo que ocurre es que nos tenemos que ir convenciendo… o poner de acuerdo en que nuestro modo de pensar (juzgar), NO funciona SI LO QUE QUEREMOS es más paz, armonía.

Este modo de pensar está plasmado en instituciones “automáticas” como la del Derecho, que incluye esas Leyes que establecemos para convivir.

Pero por ejemplo este sistema o institución, anclado en lo viejo como está…, requiere cambios no superficiales… es decir… cambios que realmente surjan de nuestro “corazón”… más allá del paradigma de un aprendizaje que viene “de fuera”.

VI. cita de Walsch: Tomorrow’s God

Jugamos con ventaja… y ahora solo hay que practicar… y seguir haciéndonos esa pregunta:

¿qué hay, en la vida, que no sabíamos hasta hoy… sobre la Vida… y que lo cambiaría todo?…
…continuar haciéndonos esa pregunta aunque ya sepamos la respuesta… para no olvidar que la unidad que somos (como unidad creadora)… es ya la respuesta… y está en todo/todos.

La ventaja es que ya “sabemos” cuál es esa pequeña gran cosa que lo cambia todo… esa cosa que “no sabíamos”…, pero que lo cambia todo:

que somos una sola unidad con toda la Vida… y por tanto que somos literalmente creadores… pues la esencia de esa unidad que es El Proceso De La Vida (“Dios”)… es “Creación”:

«Todo -todo- en la experiencia del niño será contextualizado esencialmente como una experiencia espiritual. Al ser sumergido en un contexto así, el estudiante aprenderá a utilizar herramientas espirituales para solucionar los problemas de la vida y para afrontar los desafíos vitales.»
(Walsch, El Dios del mañana (Tomorrow’s God))

Ese utilizar las “herramientas espirituales”… es utilizar la consciencia o sentimiento de nuestra unidad… ese que nos motiva desde lo más adentro… desde el origen… en un “uso” que es en realidad el servicio natural que la vida ya es a sí misma… reconocido y amplificado… en pura extensión… esa extensión que cortábamos o anulábamos artificialmente cuando en la educación no primaba la unidad… no primaba el “ser desde nuestra unidad”.

VII. nota breve: espiritualidad y educación

«El padre estaba sorprendido. No hizo ninguna pregunta y, no obstante, el niño le contó toda la historia; no le dio ningún consejo y, sin embargo, el niño encontró su propia solución. Le parecía imposible haber ayudado tanto a su hijo por el solo hecho de escucharle y de aceptar sus sentimientos.» (del libro “Cómo hablar para que los niños escuchen y cómo escuchar para que los niños hablen”. Faber / Mazlish. PDF encontrable en internet)

La espiritualidad (por ejemplo el curso de milagros), está en gran medida explicada (y, lo más importante, “practicada”…) en el libro que citábamos sobre las relaciones con los niños… sobre la educación, sobre cómo relacionarse con los niños.

Es un libro célebre, de Faber y Mazlish.

Este terreno de la “educación” es quizá el más importante… aparte de que entra dentro de la progresiva simplificación que se da, en general, en esta civilización global en proceso de reunificación (mientras re-encontramos la unidad dentro… y recreamos mundo nuevo desde ese re-encuentro eterno).

Al ir sintiendo más unidad… iremos “manifestando” aquí el Origen reencontrado… y en concreto la simplificación que se deriva también en el terreno de todo lo que llamamos “la política”…, esa política que hasta ahora separábamos, artificial y contraproducentemente, de “la espiritualidad” –a menudo.

No vi nada más motivador que este libro…, lleno de ejemplos de:
– por qué “no hay que hacer nada”…
– de por qué en este mundo resulta que solo había que “entregar”/derivar/soltar… es decir, que solo había que retirar esos célebres obstáculos que ponemos casi sin querer (“obstáculos”, decía la voz en ucdm)… esos obstáculos que nuestra mente, con sus inercias, interpone tan constante y automáticamente en el camino del Amor/Crecimiento/Paz/Armonía/Alegría… (en ese núcleo o rueda central de nuestro ser original… que crece solo… gratis… que tiene paz gratis… que ya está alegre sin motivo… y que dejaba aparentemente de girar cuando nuestra mente egoica le ponía palos entre los radios).

Y ya si acaso, como adultos en modo “compartir con niños”… podemos incluso incitarles… si vibramos inspiradamente en unidad y relación… en ese mismo Amor/Crecimiento/Paz/Armonía/Alegría… incitando así a la Unidad… espontáneamente… desde ahí mismo (Paz/Alegría…)… pero con esa consciencia “añadida” física… la consciencia de este plano físico, el plano que diríamos que los niños aún no tienen “concebido” de la misma manera que nosotros.

Ese “incitarles” les incitará o les facilitará el poder utilizar “espiritualmente” las herramientas de lo físico y de lo cultural (recreando, volviendo a crear). Un ejemplo de ese incitarles lo transcribí en este enlace.

VIII. D:5

Resulta que el curso de amor en D:5 nos vuelve a hablar, a su manera, de lo básico:

de que no hay nada “bueno” o “malo” en el mundo… claro está… pues este mundo solo fue “inventado” para que pudiéramos jugar a representar la verdad de nuestro ser… la unión…, aunque “luego” nosotros, con el ego, nos hayamos creído que la representación misma era “lo que es”… era lo real.

Y no, pues solo “nosotros mismos” somos lo verdaderamente real, nosotros somos reales.

Nosotros somos reales como Mente… haciendo una maravillosa representación de nuestra unicidad.

Una vez desalojado el ego (individual y colectivamente… pues como es adentro es afuera…), una vez desalojado el ego… podremos habitar esta representación reconociendo que todo en ella (como el sexo, del que habla aquí en D:5) es para representar la verdad…, que todo en ella nutre ese mismo deseo de unicidad que ya somos en esencia… por mero diseño divino… (y dándose de forma natural, por tanto, la creación de un mundo nuevo).

IX. D:6

Este capítulo D:6 puede que se convierta en uno de vuestros preferidos 🙂

Habla sobre el cuerpo y las creencias, y nos cuenta lo que ya podemos imaginar:

que una cosa es eso que llamamos LEYES NATURALES y otra cosa es la LEY DEL ESPÍRITU.

Estas “leyes naturales” son esos “relatos” que nos contamos a partir de nuestra percepción, de una percepción que es una consciencia limitada físicamente, y que va ampliando su comprensión mediante lo que llamamos “ciencia”, que a su vez funciona mediante:

– la inspiración, inspiración que nutre entre otras cosas a…
– la ampliación de los significados mentales…
– y mediante la ampliación de los engranajes tecnológicos donde estos significados se aplican y pueden renacer o transformarse,

Como siempre, dulcemente y poco a poco la Voz nos va acompañando en un diálogo cada vez más explícito, en este gran cambio que estamos experimentando como humanidad, saliendo del paradigma de la Supervivencia (EGO)… y donde la Consciencia de Nuestra Unidad de Amor aún no es efectivamente sostenida por muchos de nosotros en el mundo de la forma…, y donde por ejemplo teníamos un concepto sobre el Aprendizaje que literalmente nos estaba espiritualmente “matando” (un concepto ligado a las ideas que hacen real la carencia, el esfuerzo relativo a esa carencia, la competencia, etc.).

«6.12 Existen muchos relatos en muchas culturas que celebran y que son testigos de acontecimientos que revelan que las leyes del espíritu y las leyes del hombre coexisten. Sí, existen leyes naturales, pero estas leyes “naturales” no son ese conjunto de hechos que has definido que son, sino una sorprendente serie de relaciones, relaciones infinitas, relaciones que existen en armonía y cooperación. Esta es una armonía y una cooperación que podría abarcar algún día al sol, y demostrar que el sol no tiene por qué salir —o quizás que no tiene por qué ponerse— y que, aun así, la tierra seguiría girando sin ningún percance en su órbita.

» 6.13 Si esto ocurriera, los científicos rápidamente determinarían la existencia de una ley natural que permitiese que ese acontecimiento ocurriese. Requeriría la revisión de muchos “hechos científicos” anteriormente conocidos, pero eso no evitaría el descubrimiento de nuevos “hechos científicos”. No quiero ofender a los científicos; de hecho, los bendigo por su deseo de encontrar la “verdad”, al igual que tú has de bendecirlos por la certeza que os han proporcionado en un mundo incierto. Incluso si ha sido una certeza falsa, sirvió a un gran propósito en el tiempo del aprendizaje. El descubrimiento ha facilitado mucho la búsqueda de la verdad que el espíritu humano ha emprendido, y forma parte de lo que finalmente te llevó a emprender la búsqueda del conocimiento de tu Yo, de tu Ser.

» 6.14 Estoy haciéndote pensar en todo esto para comenzar nuestra discusión sobre la suspensión de las creencias. Si continúas adentrándote en lo nuevo con tus viejas ideas sobre tu cuerpo, el cuerpo viejo será lo que traigas contigo a lo nuevo. […]»

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