Conversaciones con Dios, 2 (algunos errores en la traducción publicada, y comentarios sobre las ideas)   Leave a comment

imagen flor– En esta página iré acumulando algunos los errores encontrados en las traducciones de este texto de Walsch: Conversaciones con Dios, 2.
– Mientras, voy a ir rehaciendo los PDF.
– Para encontrar esos PDF y otras cosas, ver el punto 8 del índice del blog (abajo del todo de ese índice). Estos PDF nuevos los estoy elaborando con todo el texto revisado con ayuda del texto en inglés. En ese índice también están los demás enlaces sobre Walsch, como por ejemplo de páginas similares a esta de “errores” (por ejemplo, está esta sobre los errores en Conversaciones con Dios, 3).

Índice:
I. pág. 73-74

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I. pág. 73-74 (Conversaciones con Dios, 2, CCD2:5)

En esta maravillosa revelación de Walsch, en el segundo libro, podemos corregir esta parte tan interesante, para así hablar del tiempo y de cómo parece “evolucionar” el alma al respecto de eso que aquí llamamos “tiempo”, y que para el alma en realidad es ilusorio, o bien forma parte de otro sentido más abarcador de “tiempo” (espiritual, respecto a “logros” que no podemos entender con la mente de aquí, logros con respecto a la reunión sentida entre experiencia y conocimiento).

Coloco entre comillas el texto ya corregido, tal y como mejor puedo dejarlo, y comento un poco.

Las intervenciones de Walsch van precedidas por el signo **, y las de la voz por el signo –.

Se trata de la página 73-74 de la edición de bolsillo (en los pdf’s hay que buscar la frase “alma evoluciona”, que aparece en diferentes páginas según cuál sea la edición en pdf).

Pongo todo el texto y abajo lo comento. El error o la confusión en la traducción publicada está al final de esta cita, cuando habla del “yo futuro”.

«** ¿”Existo” en más lugares que en uno solo?

» — ¡Desde luego! ¡Tú existes en todas partes y en todo tiempo!

» ** ¿Hay un “yo” en el futuro y un “yo” en el pasado?

» — Bueno, el “futuro” y el “pasado” no existen, como nos ha costado tanto trabajo entender, pero utilizando esas palabras tal y como lo has estado haciendo, sí, los hay.»

» ** ¿Tengo más de un yo?

» — No, tú eres uno solo, ¡pero eres mucho más grande de lo que crees ser!»

» ** ¿Entonces, cuando el “yo” que existe “ahora” cambia algo que no le gusta en su “futuro”, el “yo” que existe en el “futuro” ya no tiene tal acción como parte de su experiencia?

» — Sí, esencialmente. Todo el mosaico cambia, pero nunca pierde la experiencia que se dio a sí mismo. Solo está aliviado y feliz de que “tú” no tengas que pasar por eso.

» ** Pero el “yo” en el “pasado” aún tiene que experimentarlo, ¿y entonces cae directamente en lo mismo?

» — En un sentido, sí. Pero, desde luego, “tú” puedes “ayudarle”.

» ** ¿Puedo?

» — Desde luego. Primero, al cambiar lo qué experimentó el “tú” que hay delante de ti, ¡es posible que el “tú” que está detrás de ti nunca tenga que experimentarlo! Es por medio de este mecanismo que tu alma evoluciona.

» — De la misma manera, el “yo futuro” recibe ayuda de su propio “yo futuro”, y así te ayuda a ti a evitar lo que él no hizo.

» — ¿Me sigues?»

Ahora el libro pasará a comentar algo sobre que, igualmente, estamos en “otras vidas”, o como lo queramos llamar; también recuerda otra vez que es como si diéramos varias pasadas por la misma vida, como “alma” (de ahí los déjà vu, etc.).

Comentemos despacio, para ver hasta dónde podemos llegar:

«** ¿”Existo” en más lugares que en uno solo?

» — ¡Desde luego! ¡Tú existes en todas partes y en todo tiempo!»

Es decir, nunca estuvimos separados de Dios, por tanto somos en esencia Dios, y como Dios es omnipresente… (aunque nuestro modo de estar omnipresentes no sería el mismo, ya que somos el “cuerpo de Dios”, y representamos aquí el olvido para poder elegir ser Dios a plena consciencia –y todo eso que venimos hablando y que comentan estas revelaciones).

Sigue:

«** ¿Hay un “yo” en el futuro y un “yo” en el pasado?

» — Bueno, el “futuro” y el “pasado” no existen, como nos ha costado tanto trabajo entender, pero utilizando esas palabras tal y como lo has estado haciendo, sí, los hay.»

Es decir, es incomprensible, pues todo es a la vez simultáneo y secuencial (como fue tan divertidamente comentado en ese otro texto de Walsch maravilloso: “En casa con Dios”).

Sigue:

« ** ¿Tengo más de un yo?

» — No, tú eres uno solo, ¡pero eres mucho más grande de lo que crees ser!»

Es decir, no estamos realmente partidos, divididos…, no estamos separados de ninguna “realidad alternativa”, ni de ningún “universo paralelo”, ni de ningún otro espíritu…, ni tampoco separados del Origen, etc.

Sigue:

«** ¿Entonces, cuando el “yo” que existe “ahora” cambia algo que no le gusta en su “futuro”, el “yo” que existe en el “futuro” ya no tiene tal acción como parte de su experiencia?»

Es decir, el yo que existe “ahora”, debido a que todos los tiempos pueden conectarse (ya están conectados en mosaico), puede prever algo (con ayuda de alguna persona sensitiva, o bien por sí mismo, al presentir algo). Entonces, puede tomar medidas para no tener que pasar por esa experiencia de la que se le han mostrado atisbos.

Ahora, podríamos pensar que la respuesta podría ser que el “yo futuro” no tiene la misma interpretación de la experiencia, por “mala” que esta haya sido…, que se siente aliviado… pese a que aún la recuerde… ¿o quizá podríamos pensar que incluso ni la recuerda?

Veamos qué responde:

» — Sí, esencialmente. Todo el mosaico cambia, pero nunca pierde la experiencia que se dio a sí mismo. Solo está aliviado y feliz de que “tú” no tengas que pasar por eso.»

Así que ese “yo futuro” simplemente estará más aliviado, pero se acordará de “lo malo” que él sí vivió.

Recordemos que son nuestras interpretaciones las que son deshechas, que todas las consecuencias del “error” de interpretación que podemos hacer en una vivencia dada son “borrables”, cuando lo permitimos.

Y así todo es, en ese sentido, reversible, ya que somos una unidad con todos los demás. “Los demás” están co-creando con nosotros experiencias que son oportunidades de crecimiento donde podamos elegir ser Quienes Realmente Queramos Ser. Estamos eligiendo colectiva e individualmente reflejar cada vez mejor nuestra naturaleza esencial.

Sigue:

«** Pero el “yo” en el “pasado” aún tiene que experimentarlo, ¿y entonces tropieza directamente en lo mismo?»

¡Ajá! Aquí viene el lío, como vemos 🙂 Esta es “la pregunta del millón”.

Hay un “yo pasado” que parece que sí tiene que pasar por esa experiencia pongamos “mala”, que va a caer en ello, pues por algo está ese yo futuro que sí pasó por ello

Y dice ahora:

«– En un sentido, sí. Pero, desde luego, “tú” puedes “ayudarle”.»

Es decir, dice que en cierto sentido el “yo pasado” tropezará con la misma piedra, pero que podemos ayudarle:

» ** ¿Puedo?

» — Desde luego. Primero, al cambiar lo qué experimentó el “tú” que hay delante de ti, ¡es posible que el “tú” que está detrás de ti nunca tenga que experimentarlo! Es por medio de este mecanismo que tu alma evoluciona.»

Es decir, ayudando a nuestro “yo futuro” a “aliviarse un poco”… es posible que posibilitemos que el “yo pasado” no tenga que pasar por esa experiencia que quizá volvería a interpretar como “prueba”, “castigo”, “karma”, etc.

¡Qué locura! ¿Verdad que parece contradecirse?

Pero esto lo que dice, y deberíamos ir limando la contradicción, si la sentimos.

Para ello, y aunque nuestra mente no pueda entenderlo…, podemos fijarnos en la “simetría” del mosaico…, o simplemente podemos esbozar un poco la “dinámica del mosaico” que podemos aventurar, o que parece atisbarse aquí.

El “yo futuro” se alivia ligeramente porque “nosotros” en nuestro presente no hemos tenido que elegir también esa experiencia, nos hemos dado opciones al abrirnos como canales del Ahora eterno que somos… y al atisbar así esa experiencia desagradable que en realidad ya no queremos apoyar más con toda la energía del foco de nuestra “consciencia presente” (esa consciencia que, en realidad, como sabemos, está casi siempre más o menos “inercialmente inconsciente” por no estar integrada con el alma).

Así, ese alivio del “yo futuro” es como que entra en resonancia con el “yo pasado”, ya que todos los yoes están unidos en el mosaico que es el alma.

Y esa resonancia podría ir dejando cada vez más “sola”, más “aislada” (¿hasta quizá casi borrar gozosamente?) esa experiencia “desagradable”, imposibilitando poco a poco todas las interpretaciones que hizo ese “yo futuro” de esa experiencia…, para neutralizarla… ya que este “yo futuro” tiene, recordemos:
– el alivio de un “yo presente” que ya previó algo…
– y el “alivio” de un “yo pasado” que, gracias a esa previsión realizada por la conexión reconocida en el Ahora eterno por nosotros…, no va a tener que pasar por esa experiencia.

Todo eso sumaría, digamos, como energía clarificadora en esa intervención “purificadora” que se da siempre –si el yo futuro se deja– en la mente interpretativa de ese “yo futuro” que podría estar, por así decirlo, algo “atormentado” por lo que vivió en su pasado.

Y sigue:

«– De la misma manera, el “yo futuro” recibe ayuda de su propio “yo futuro”, y así te ayuda a ti a evitar lo que él no hizo.»

Es decir, en el “yo futuro” puede además cundir nuestro ejemplo 🙂 . Él puede resonar con nuestro “dejarnos ayudar” por el Ahora… y el “yo futuro” también puede “visitar” ese “Ahora” eterno, con o sin ayuda…, para prever, para dejarse ayudar por el Ahora… y así ayudarnos a evitar lo que él no hizo.

Como vemos, un círculo virtuoso, que no vicioso.

Para ese “yo futuro” somos un “yo pasado”, claro está; somos por ejemplo ese mismo “yo pasado” del que hablábamos… y que, gracias a las vivencias en el presente de ese “yo futuro”, puede evitar pasar por experiencias desagradables (al intervenir el Ahora en ese futuro nuestro).

Como siempre, todo se trata de nuestra apertura a ser canales para la eternidad que ya somos…, y para así permitirnos a nosotros mismos tener consciencia aquí, en las formas, de que la creación “ya es”…, para que así pueda ser expresada de nuevo la Creación como extensión del pensamiento puro de amor que es desde siempre.

II.

III.

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