Comentarios, 24   Leave a comment

imagen florÍndice:
I. Un curso de amor, T2:6
II. D:Día24, Día25 y Día26
III. T2:7
IV. D:Día27
V. Una inspiración, leyendo Conversaciones con Dios
VI. T2:8
VII. ¿Por qué los niños, a veces, “salvan”?
VIII. T2:9
IX. T2:10
X. D:Día28
XI. T2:11
XII. El maltrato y la guerra
XIII. Manipulación de masas y terrorismo
XIV. T2:12

___
_

I. Un curso de amor, T2:6

Este capítulo aborda una cosa esencial, maravillosa, al afrontar un agobio que mantenemos vivo en la vida, un agobio acerca del cambio.

Pues si nos agobiaban los cambios o el crecimiento, es porque sobre ellos proyectamos la mentalidad del aprendizaje, de la carencia.

Es decir, allá donde vemos cambio, interpretamos que vemos que hay algo que PUEDE SER logrado… pero que AÚN no es.

Es decir, sentimos la falta antes que ver la plenitud que se despliega. Vemos antes el vaso medio vacío que medio lleno en un proceso natural de llenado… en un proceso al que en realidad no le faltaría nada.

Este es pues el efecto que tiene el “tiempo”, como concepto “del ego”.

«Lo que ahora necesitamos arreglar es que tú crees que el cambio y el crecimiento son indicios de todo lo que puede ser logrado, en vez de ser indicios de lo que ya lo está.»

Y entonces es cuando comienza, en este capítulo 6, a revisar todas las creencias que, dentro nuestro, terminarán por producir el deshacimiento del patrón del aprendizaje…, y un desaprendizaje digamos que “completo”. Así, nos llevarán por un recorrido más allá de toda creencia y de todo “yo personal”.

Estamos apegados al patrón del aprendizaje, pero:

«El final del patrón de aprendizaje al que te refieres como “tiempo” es el comienzo del tiempo de la unidad.

» Este regreso a la unidad depende de los cambios en tus creencias que este curso ha provocado. Repasemos estas creencias y cómo se relacionan con tu concepto de tiempo.

» Solamente tú puedes sentirte logrado, y tu realización ya está consumada.»

Ahí tenemos la primera creencia que nos llevará más allá de toda creencia 🙂

II. Un curso de amor, D:Día24, Día25 y Día26

El Día 24 habla de la voluntad de activar nuestro potencial. El potencial ya es; a su modo, ya siempre está “completo”, como semilla, en todo lo que existe:

«La plenitud existe en cada célula, en cada una de las más pequeñas partículas de existencia. La plenitud existe en ti. Nada puede arrebatarte la plenitud. Es tan natural en ti como lo es en toda la creación. No existe solamente una vez que el potencial se realiza o se hace manifiesto, sino que existe todo el tiempo en todas las cosas.»

El Día 25 habla de cuidar de nuestro huerto, y simplemente se trata de separar las “malas hierbas” en nuestros pensamientos, para dejar de reaccionar ante los que por ejemplo nos parezcan tontos, etc.:

«Se trata de un tiempo de preparación, no de espera. Lo que necesitas saber ahora solamente puede ser recogido con tus propias manos; solo puede ser clasificado por tu propia voluntad. Te sugiero que no trates de hacer esto como si fuera una tarea donde aplicas la mente, o la pregunta: ¿qué estoy buscando? No estás buscando nada. Te estás ocupando de tu huerto.»

El Día 26 habla de la guía y de lo desconocido, habla de esa cosa tan esencial que es “guiarse uno mismo”, ser autorreferente, una vez que hemos aceptado al verdadero Yo, al Yo en unidad:

«Se ha dicho que tú eres la fuente y el poder del llegar a conocer y del hacer conocido. Entonces, es obvio que eres capaz de guiarte a ti mismo.»

Recordemos esta frase del Día 20:

«¿Qué es entonces lo desconocido? La recepción y la expresión de la verdad.»

Es un “movimiento”, recepción y expresión. Solo lo podemos hacer nosotros, dentro; solo nosotros podemos “llegar a conocer”, es decir, abrirnos al paso de lo desconocido para subirnos al movimiento, para subirnos a la relación del “llegar a conocer”, haciendo así conocido lo desconocido.

¿Quién es el SER que se expresa en ese “movimiento”? (Recordamos aquella triada de “movimiento, ser y expresión”, que se comentaba en una parte este tercer libro.)

Ese SER es el Ser Uno, el Único Ser, el Yo Único que ya somos desde siempre en unidad y relación (de todas esas formas lo llamamos en este curso, y expresan lo mismo).

Esto es lo mismo que “la recepción y la expresión de la verdad”.

¿Confiaremos en nuestro Yo para esto? ¿Seremos autorreferentes? Sí, pues ya hace mucho hemos tenido que experimentar que no somos el “yo personal”, y que este “yo personal” solo es un instrumento de representación para el Yo en unidad, para el verdadero Ser… que busca volverse a crearse y recrearse en las formas (lo que llamaba el curso “el Yo elevado de la forma”):

«Al cuidar de tu huerto, desarrollarás esta confianza y te prepararás para tu descenso al nivel del suelo.»

Y:

«26.7 Esta transición alquímica, este paso de lo desconocido a lo conocido, este momento en que lo desconocido llega a ser lo conocido dentro del Yo, es el nacimiento de la creación. Es la culminación de todo lo que ha venido antes, es el Todo de Cada Cosa comprendido en un único latido, en un único instante de conocimiento. Se trata del Ser Único conociéndose a sí mismo. No se trata de un conocimiento que llegue con un gran ‘ajá’, sino de un conocimiento que viene con el asombro de la reverencia. El creador y el creado son uno solo, y la experiencia del regreso al hogar es la experiencia de la unión.

» 26.8 Autoguiarse es la propulsión, es el combustible para que el Único Ser se conozca a sí mismo. Estás preparado para ser conocido así.»

III. Un curso de amor, T2:7

La creencia en que dar y recibir son una misma cosa, es la creencia «más difícil de integrar en tu vida, viviéndola».

Este capítulo trata de esta creencia, que integraremos junto con el resto, para ir más allá de toda creencia –el objetivo de este tratado.

También relaciona esto con las necesidades y la dependencia.

La unidad no es una creencia, así que de la Unidad vendrá la fortaleza para «aceptar que tenemos necesidades», como dice aquí:

«Esta nueva actitud conlleva entonces aceptar que tienes necesidades. Decir que eres un ser que existe en relación es lo mismo que decir que eres un ser que necesita las relaciones. En este nuevo patrón, lo único que evitará que te sientas necesitado y dependiente de una manera no saludable, será que creas que dar y recibir son una sola cosa. En otras palabras, creer que tus necesidades serán satisfechas, dejando así de ser necesidades. Negar que eres un ser con necesidades no es el propósito de este curso. El llegar a creer que tus necesidades son satisfechas por un Creador y una creación que incluye a todos “los demás” significa creer en dar y recibir como una sola cosa en verdad.»

Y sobre la independencia, para terminar de salir del paradigma del uso, con el que hacíamos frente al de “servir”:

«No puedes servir y ser independiente al mismo tiempo. Esto es debido a que siempre y cuando creas en tu independencia, no aceptarás tu dependencia. No aceptarás el dar y recibir como uno solo si solamente te sientes capaz de dar, o como si “los demás” no tuviesen nada que tú quisieras recibir.»

Podríamos hacer el experimento de ejemplificar esto con el cuerpo, aunque aquí se trata de las relaciones en general con “otros”, con el mundo.

El cuerpo era una de los protagonistas en algún capítulo del primer libro, donde tratábamos del uso frente al servicio.
Inercialmente vamos pensando por la vida que el cuerpo nos puede utilizar.

Pero el cuerpo está “a nuestro servicio”, y nosotros al suyo –si ese “nosotros” está teñido de “verdadero Ser”, del “verdadero Yo”.

Si queremos esa nueva relación de servicio con el propio cuerpo, si no la tenemos ya iniciada… debemos saber que no podemos “servir y ser independientes al mismo tiempo”, como dijo arriba.

¿Qué sentido podría tener aquí la dependencia con respecto al cuerpo? Simplemente contar con él, depender es contar-con, es sentir que dependemos de él y que así contamos en realidad con Nosotros Mismos… con Nosotros Mismos como “alma que tiene un cuerpo”.

Por tanto, contamos con ser “alma”, que es esa relación interior con todo, y que puede ser expresada gracias a ese dar y recibir que a su vez nosotros “expresamos” mediante el cuerpo:
– tenemos algo que recibir de ese cuerpo que en realidad NO ES nosotros, aunque lo tengamos en relación de “servicio” amoroso…
– y tenemos algo que dar al cuerpo –siquiera nuestra confianza, comprensión, escucha.

¿Meramente escuchando al cuerpo, es decir, a nuestros sentires, que parecen expresarse por él… meramente así, damos y recibimos a la vez como una sola cosa?

IV. Un curso de amor, D:Día27

Como vemos, el curso de amor intenta acompañar una vivencia que realmente nos convierta, nos trastoque, lo más realmente posible… realizando algo que podríamos llamar: “reunión de los opuestos”.

Es decir, reunión de la separación y de la unidad… que nosotros “encarnaremos” al abrazar solo ese “amor” que está más allá de todas nuestras interpretaciones… abrazando así a esa misma separación que hemos creado y que utilizábamos en el pasado solo para crear cierto tipo de experiencia.

Todo esto se da, como sabemos, gracias a expresar ese permiso de dejarnos acompañar por nosotros mismos desde dentro… expresando ese interior aunque estemos en las formas… guiándonos con ese amor personal interior que ya somos desde siempre… y que todo lo puede comprender, abarcar, englobar…, espaciosamente.

Así que en este Día 27 habla de dos experiencias, externa e interna:

«Experimentar la vida sin la perspicacia del espíritu era experimentar la vida externa.»

Y:

«La perspicacia interna aparecía de vez en cuando, mostrándose como destellos de intuición.»

Y se trata de llevar con nosotros la calidad de la visión interna, llevándola hacia ese nivel que llama «nivel del suelo», es decir, a la experiencia de “la vida externa” (está utilizando la metáfora de la montaña).

La separación de ambas experiencias solo era lo que hacíamos en “la vieja era”:

«la aparente naturaleza dualista de todo lo que tiene que ver con la vida te será revelada como algo que solo aparenta ser así.»

Solo en apariencia lo dual nos aparecía así, dual, claro.

Y ahora ocurre que…, al dejar pasar al Ser Uno a las formas, para que la Unidad se reconozca aquí a través nuestro…:

«Todo lo que ahora se considera dualista en su misma naturaleza, se puede experimentar como distintos niveles de experiencia de un todo completo.»

Y, claro está:

«Los opuestos existen solo como distintos aspectos de algo que es pleno. Los distintos aspectos existen solo como distintos niveles de experiencia.»

¿Qué era ese “llegar a conocer” tan a veces misterioso que hemos leído en anteriores días? Aquí lo describe también así:

«Llegar a conocer es una calidad de la visión interna, de la experiencia humana incondicional combinada con la experiencia espiritual.»

Ya desde el principio del segundo libro se nos invitaba a aceptar incondicionalmente la experiencia humana como un regalo, y a convocar desde esa actitud a esa unidad que es el orden superior de la experiencia, esa unidad donde la “ley” es dar=recibir.

Así que nos estamos simplemente creando de nuevo, al crear una «nueva relación» -como dice literalmente en este capítulo.

Es como si tuviéramos:

«…dos perspectivas, una perspectiva interna y una externa, una perspectiva humana y otra espiritual, una perspectiva desde el nivel del suelo y otra desde la cima de la montaña.»

Pero cuidado, como siempre, esto era un viaje a ninguna parte:

«No “fuiste” a la montaña. La montaña vino a ti.»

Ya éramos “lo alto” y “lo bajo”, desde siempre.

¿Y cómo describe la “práctica”?:

«Practicamos la experimentación de lo constante y de lo variable como una única cosa. Practicamos la experimentación de lo constante y de lo variable conjuntamente. Practicamos para avanzar hacia una experiencia de variabilidad dentro de la plenitud, en vez de dentro de la separación. Esto puede hacerse.

» La vida, tu humanidad, es la variabilidad. El espíritu, tu unicidad, es la constante. […]

» El Yo elevado de la forma será la expresión de la nueva vida vivida en la constancia de la plenitud, pero que continúa experimentando la variabilidad de la separación.»

V. Una inspiración, leyendo Conversaciones con Dios

Vamos a hacer que cada instante sea una declaración de amor por la vida… de que nos “casamos” con ella, a cada segundo de nuevo.

Como vivimos desde la inercia (que es reacción, es decir, la falsa repetición)… por eso no podemos repetir de verdad… es decir, sentir que cada instante es nuevo, sea lo que sea que pase.

En cada re-petir pedimos algo, intentamos algo, aunque no nos damos cuenta de qué.

O pedimos más miedo (interpretación del amor), o pedimos más amor (eso que ya somos).

La verdadera re-petición… no tiene nada que ver entonces con una petición a la antigua usanza.

La repetición verdadera se pide lo que seguro ya es… el todo que ya somos… con la certeza de poder serlo de nuevo… pero en estas formas maravillosas siempre nuevas, siempre cambiantes… con sus nuevas respuestas recién horneadas… en una constatación de lo siempre nuevo.

Y así, “casándonos” a cada segundo con la vida… por muy monótona que nos parezca… REPITIENDO PERO DE VERDAD, repitiendo verdaderamente… repitiendo lo que sí sabemos con toda el alma que ya tenemos y somos… nos quitamos este sentido de obligación que envenena tanto el deseo y nos ciega ante las respuestas que ya son.

Cada instante es nuevo… ya lo sabemos… y reconocerlo aquí es el paso para experimentarlo y sentirlo –al revés de lo que nos enseñaron con el ídolo del “aprendizaje”…, pues en realidad ya sabemos, ya somos y tenemos todo… solo venimos a sentirlo tras la experiencia.

La mente va como hipnotizada por las inercias… y sin embargo sabemos que cada instante es independiente del “anterior” y del “posterior”… que la ilusión del tiempo es nada más que nuestro juguete.

Nos vamos haciendo creadores…

Estamos deshaciendo las “promesas” de vivir.

La vida no puede ser pro-metida, pro-enviada… pro-arrojada… arrojada desde antes… pues nos la tenemos que inventar, ya que el amor es libertad… y se nos hizo para experimentar eso en las formas, para ser creadores de lo nuevo.

La vida es libre elección a cada segundo (recordar esa práctica… la de querer y amar hacer lo que hacemos a cada segundo).

No “promesa” de querer algo o a alguien… sino libre elección de eso mismo, a cada instante.

Así salimos de la mentalidad-obligación, por muy monótono que parezca todo.

Así, dejamos de permitir que las promesas se conviertan en obligaciones:
– en la “obligación” de vivir en que hemos convertido la vida… ese voto que le hicimos a un dios menor, inventado;
– o la obligación de por ejemplo amar a alguien…, en que se convierte una promesa cuando no atendemos al Ahora…

La libertad ya es… no se consigue por lo que hacemos… se expresa… con nuestra libre elección… la elección que puede elegir amor a cada instante… es decir, elegir amar lo que hace, sea lo que sea.

Con los padres y demás condicionantes nos hemos vuelto a enseñar que vivir era una obligación, y así no hemos podido ser la promesa que realmente somos para el mundo, la luz del mundo… que sabe com-prometerse a cada instante.

Así, hemos enloquecido de nuevo, buscando tanto ahí fuera la libertad…, cuando veníamos a ser quienes realmente somos: libertad, amor… el poder infinito que ya somos.

VI. Un curso de amor, T2:8

En este capítulo afrontamos una vez más la paradoja divina de que solo podemos ser plenamente libres eligiendo lo inmutable, y permitiendo su expresión en este ámbito de lo variable -permitiendo su expresión a través de nuestro “yo personal”, que pasará a ser solo un “cascarón”.

Para poder expresar realmente la verdad, debemos aceptar que esta es inmutable, y que nosotros somos plenamente esa verdad.

Si no aceptamos esto totalmente, nos mantendremos en el terreno intermedio, en el “ni fú ni fa”, expresando unas veces “separación/miedo”, otras ese “amor” en unidad que ya somos desde siempre:

«Aquí se requiere un nuevo tipo de aceptación, uno que no se te había pedido ni se había esperado de ti anteriormente. Se trata de aceptar que conoces tu propia verdad, y de aceptar que esa verdad no cambiará. Como hemos dicho que no se te llama a una aceptación estática que no incluya el cambio, esta nueva idea de aceptación requiere ser aclarada.»

En el terreno intermedio no podemos re-crearnos realmente, sino solo ilusoriamente, tal y como vendríamos haciendo: sin verdadero cambio, ya que el verdadero cambio proviene de la verdad original en el centro de nuestro ser, más allá de todo lo que pensamos.

En el terreno intermedio no podremos ser agentes de la creación de lo verdaderamente nuevo.

Si queremos realmente lo nuevo, debemos pues aceptar este “trabajo” de separación entre la verdad y la ilusión, para que el “yo personal” pase a ser solo quien representa (la verdad), y no aquel “yo personal” con quien nos identificamos en exclusiva (para representar ilusión).

Las relaciones las empleábamos para esa identificación en exclusiva con nuestro “yo personal” (con nuestra historia personal, con nuestro cuerpo físico).

Eso nos hace o nos hacía sufrir.

A ese tipo de relaciones las llamamos, como ya sabemos…: “especiales”.

En vez de identificarnos con la verdad inmutable que ya somos, mediante las relaciones percibidas de “modo especial” nos identificamos o nos identificábamos con el “yo personal” en exclusiva -en vez de sentir que este es una “herramienta” para la expresión de nuestro verdadero ser (que el cuerpo lo es, que nuestra historia personal pasada lo es).

Sabemos que las relaciones vividas de modo “especial”, eran tratos, intercambios, contratos.

En ellas, mi YO SEPARADO utilizaba a otros (la ficción de “los demás”) para poder seguir en la ficción de que LOS “OTROS” SON LA FUENTE; es decir, de que la fuente o el origen de lo que me pasa es exterior, está ahí fuera, en “los demás”, “lo demás” (y por tanto, utilizábamos a los demás para poder seguir en la ficción de que yo NO creo y recreo mis sentimientos).

Es decir, en esas relaciones, mi yo separado utilizaba la separación como fuente, como origen DE LO QUE QUERÍA obtener, conseguir… de la relación que fuera -es decir, como relación con un “otro” realmente separado de mí.

Pero sabemos que de la separación no puede venir nada, y así esa actitud, vivencia… que tenemos o teníamos en las relaciones, nos “vacía”, nos “vaciaba”.

Pero ahora, “identificados” con la verdad que está más allá de toda identidad mundana, “identificados” con el origen, podemos “tirar millas” sumergidos en la experiencia verdadera, en la percepción verdadera… permitiendo que se represente la verdad en el cascarón de nuestro yo personal, y no la falsedad de la separación.

Cuenta este capítulo que ahora, pues, no habrá relaciones especiales, ninguna relación será especial. Esta es la tercera de las “creencias” que presenta el curso como una de las creencias que nos llevarán más allá de toda creencia, y que vamos a “practicar” casi sin querer, si asumimos el resto de creencias del sistema de la unidad (que “ya estamos realizados”, que “dar y recibir son una sola cosa”…).

Aunque mantengamos a alguien “cercano”, nos vamos dando cuenta de que estamos expandiendo ese “diálogo en unidad” que vamos reconociendo con todo.

Con las personas cercanas habría que practicar -solo en principio- eso que llamamos “honestidad”. Solo en principio… pues ya vamos anclando nuestra consciencia en la unidad que todos somos con todos… y vamos afianzándonos en la consciencia de ser creadores, a cada paso, desde ese constante poder de la “elección libre”, que es el poder de la creación, que viene de esa eternidad de la verdad inmutable que ya somos.

Con esa especie de poder en el “auto-elegirnos” a cada paso a Nosotros Mismos (el Ser verdadero) en la eternidad que ya somos… vamos saliendo por tanto de la consciencia de la obligación, para re-crear cada relación en cada segundo con el poder de la “libre elección” de lo que ya ES.

Así asumimos esa paradoja divina: que solo podemos sentirnos plenamente libres eligiendo lo que ya desde siempre ES y es inmutable…, en medio de las situaciones que sea -por monótonas que parezcan, por nuevas que parezcan…, pues nosotros siempre somos nuevos en la eternidad original.

VII. ¿Por qué los niños, a veces, “salvan”?

Porque los actos de DAR, de dar amor o como se quiera llamar -que realizamos “hacia ellos”- no son interpretados por ellos.

No son interpretados como que se hacen PARA ELLOS… sino CON ELLOS.

CON ELLOS.

“CON”.

No hay ni siquiera la posibilidad de que fueran interpretados así: PARA ELLOS.

La unidad y la relación están primero, son previas… y los niños de cierto modo lo sienten así, de forma más natural.

Este reconocimiento, este discernimiento de la unidad, es lo que perdemos de adultos en general, y es algo que, como bien sabemos, no sería necesario perder para poder seguir vivos.

Solo la cualidad de “primitiva” (espiritualmente hablando) que tiene esta civilización, hace que nos parezca necesario perder lo natural “en sociedad”.

Y claro, los niños ni siquiera tienen que decirse -o ni siquiera pueden decirse en ciertas edades- que esos son actos que los adultos realizan CON ELLOS.

Los niños simplemente SON o SIENTEN eso, desde el momento en que ya SON y ya TIENEN el discernimiento de la unidad (cuanto más pequeños, será más patente).

Ocurre de forma inmediata, claro… esa vibración del “CONMIGO”… y no del “PARA MÍ”. Esto ocurre de forma natural cuando no hay “mente”, pues todo es “sin tener que pensar” -no tienen que ponerse a pensar que estamos “con ellos”. Es lo que es.

En cuanto se van haciendo mayores… los problemas que los adultos tengamos en nuestras aventuras mundanas con la idea de la separación… los problemas y los dolores asociados… saldrán en las relaciones en general y en particular en las relaciones con esos niños que ya nos parecen más mayores… y por tanto más interpretables… o quizá más “interpretadores” -nos podría parecer que nos están “interpretando” cuando, en realidad, no lo están haciendo en muchas ocasiones.

Una típica actitud que nos daña:

“por qué ME hacen esto a MÍ?”. Y, acto seguido: “¿qué querrán de MÍ?” (si lo que recibo es “bueno”), o bien: “¿a qué me veré obligado?”.

El infierno adulto 🙂 .

Así que, obviamente, los niños pequeños no tienen “mente interpretativa”… no desarrollaron siquiera la versión de la mente traducida en “yo personal”.

Por eso los niños pueden “sanarnos” un poco, a veces…: una mirada no interpretativa.

También por eso los animales sabemos que nos “sanan”, a veces.

No hay un “otro” ahí, un “otro” que esté “fuera” interpretando…, susceptible de estar “frente a nosotros”.

No hay un otro que use la situación para interpretar.

Ni siquiera ese otro está instalado en el paradigma del USO, en el de la separación.

Ese “otro” esta vez NO nos permite tanto pensar cosas al modo “interpretación”, como cuando decimos…:

“él o ella está haciendo esto POR MÍ… ¡uf!”.

Y SÍ nos permite ser, tener, y pensar dentro de esta energía o vibración:

“él o ella está haciendo esto CONMIGO”.

Cuando pensamos en el modo “POR MÍ”, “PARA MÍ”… es decir, instalados en la separación (donde dar y recibir no se sienten como una sola cosa)… es decir, teniendo la actitud de que la separación es real (la separación entre ese ser que parece que tengo separado ahí enfrente, y yo mismo)… entonces, casi inmediatamente, saldrán nuestros propios dolores, recuerdos dolorosos, interpretaciones más o menos sutilmente dolorosas que esconden cargas quizá más y más intensas y profundas de emoción no liberada.

Y sabemos que estas cosas, si salen, es para en realidad poder ser transmutadas, si estamos lo suficientemente alerta. Y si nos dejamos, serán transmutadas con lo que el curso de amor llamaba “memorias divinas”… memorias que las consigan “desinterpretar”… sustituir… o deshacer a placer y a partir de ese Amor que es nuestro Yo Verdadero en la Unidad.

Saldrán, quizá… bajo la forma de pensamientos como los que decíamos:

“ay, qué querrán de mí”.

A menudo sabemos que estos pensamientos dolorosos estaban, diríamos: “muy bien fundados”…, porque “compartimos” esta falsedad del ego, de la idea de separación… (aunque realmente no se pueda compartir). La compartimos cuando el otro es un adulto o casi lo es (un adulto que está haciendo quizá algún “acto bueno”). Entonces, seguramente sentimos la vibración de separación… con una proyección de expectativas quizá asociada…, o con la impaciencia que conlleva esa vibración de “tener expectativas” -es decir, en general, con un amor condicional, no incondicional.

VIII. Un curso de amor, T2:9

Aquí sigue animándonos a que convirtamos la CONFIANZA en una cualidad activa… en esta fase donde aún necesitamos hablar de ella.

En ese sentido, hablará de aceptar las necesidades, pues son de ayuda en esta fase del desaprendizaje -vistas en este contexto.

«Esta fase de llegar a aceptar la necesidad y la dependencia es necesaria solo como terreno de aprendizaje para la experiencia en el cual pueda crecer la CONFIANZA. Una vez constatada esta confianza, dejarás de pensar en ella, así como dejarás de pensar en necesidades.»

Pues como sabemos, no se trataba de renunciar a nada:

«La medida en que estás dispuesto a RENUNCIAR a tus necesidades para conseguir algo es la medida en que se revela tu creencia en la escasez o la carencia.»

Pues ya sabemos que el universo está revelando lo que CREEMOS que somos (todas esas creencias antiguas relativas a escasez y pérdida)… hasta que el universo pase cada vez más a expresarNOS como Nosotros Mismos, como nuestro verdadero ser… si dejamos que pase a las FORMAS nuestro Yo-en-la-Unidad…, a expresarse aquí en las formas, para recrearnos desde esa verdad o eternidad siempre nueva que somos en el centro de nuestro ser.

En varios textos del blog ya comenté sobre este texto del curso de amor, tan curioso, sobre las necesidades y la dependencia.

Así que antes de seguir comentando un poco más, cito algunos comentarios que ya hice, hace tiempo, sobre la relación y las necesidades, enlazando las entradas del blog.

El primer ejemplo:

«Las necesidades se comparten por igual por casi todos; es decir, de cierta manera nos obligan a relacionarnos. Y estar en relación no es carecer, sino, digamos la “condición” de la creación, la condición de ese acto que constantemente estamos realizando, ahora mismo, aunque no lo creamos: crear literalmente nuestra realidad.» (https://unplandivino.net/2013/07/06/ucda-necesidades/)

El segundo ejemplo en otro texto:

«Es obvio que necesitamos las relaciones para poder expresar esa única relación “sagrada” que ya somos.

» Entonces, cuando estamos despistados, es decir, “con el ego”, interpretamos toda necesidad como algo relativo a la carencia, en vez de como simple oportunidad de expresión de Nosotros Mismos… siendo quienes realmente somos en cada relación.

» Entonces, este capítulo incide en lo más fundamental en nuestro “viaje sin distancia”: no negar que tenemos necesidades (no negarlas simplemente, con nuestra mente consciente).

» Y claro está que esto forma parte de aquel aviso que se daba en UCDM: no negar que tenemos un cuerpo.

» El amor trasciende y abarca todo, no lo niega todo.» (https://unplandivino.net/2015/07/22/rep-12/)

Otro ejemplo de otro texto:

«Como vemos, al no vivir en un cierto sentido del “ahora”… vivimos de forma tal que a cada paso alimentamos más la carencia que otra cosa; alimentamos más la carencia que, digamos, el sentido de ser creadores, es decir, de ser plenos, de estar ya “realizados”.

» Parece que en realidad lo natural sería “usar” esa obvia y casi constante satisfacción cotidiana de todo tipo de necesidades (empezando por respirar)… usarla… para casi constantemente “agradecer” nuestro ser creadores —y simplemente con ello poder alegrarnos inmensamente.» (https://unplandivino.net/2014/07/24/necesidades-y-dependencia/)

Y un último ejemplo:

«Quizá ocurre que la experiencia de “necesitar”, solo la tenemos para poder conservar un muy “abstracto” patrón mental.

» El patrón de…:

» “para conseguir algo…, hay que hacer primero alguna otra cosa”.

» Esto, como vemos, se trata de un caso de la idea que nos dice que la causa y el efecto están separados.

» Y esto, como vemos, depende de la idea del tiempo.» (https://unplandivino.net/2014/04/14/necesidades-patrones/)

____

Sigo por donde íbamos:

Hace pocas páginas se decía, sobre el cambio, que con nuestra mente “egoica” interpretamos el cambio o el crecimiento como algo que indica más bien lo que falta, una carencia -en vez de indicar lo que ya está realizado y que se está desplegando.

Recordemos las creencias del sistema de la unidad que ya ha presentado hasta ahora el curso. Estas creencias nos llevan más allá de toda creencia porque nosotros de hecho, ahí dentro, ya somos una unidad relacional eterna con todos los demás a la vez (tal y como hemos debido ya sentir y constatar, sin forzarlo, durante la lectura y “práctica” del primer libro o de otros…, y en general con las experiencias de toda la vida, aunque solo sea un poco):

  • que ya estamos “realizados”, y que por tanto, estas vidas son solo un despliegue o crecimiento de nuestra “semilla” -un despliegue gozoso, o que estaba diseñado para ser plenamente gozoso… si no fuera tan exagerado el agarre del ego, es decir, del otro “sistema de pensamiento.
  • la segunda de las “creencias”, o “confianzas”, era que el dar y el recibir en realidad son una sola y la misma cosa.

Ahora, el curso sigue trascendiendo las creencias antiguas, afrontando el sistema de pensar antiguo…, y seguimos hablando de la dependencia, la ganancia, la pérdida, el cambio… :

«¿Cómo puede ser que la identificación de la dependencia, o de las necesidades que son inherentes a las relaciones, te ayude a evitar la mente egoica? Hasta ahora no lo ha hecho solo debido a tu percepción de esas cosas como signos de aquello de lo que careces.»

Igual que interpretábamos el cambio y el crecimiento como signo de lo que se carece… así interpretamos las necesidades.

Y ahora por tanto debemos hablar de nuestra actitud a la hora de TENER necesidades.

Fijémonos que empleamos la palabra “tener” con respecto a las necesidades (“tengo una necesidad”)… igual que cuando aplicamos ese verbo sobre las posesiones físicas: “tengo un automóvil” (de esto va a hablar un poco aquí).

Sabemos cómo nuestra civilización, aún primitiva, está acostumbrada sobre todo a la PROPIEDAD de las cosas, a convertir en “ídolos” a las cosas…, en vez de sentirlas ante todo medios para los fines de realización de las personas.

Así que, en nuestra civilización, nos hemos enseñado la PROPIEDAD más que a pensar en el libre ACCESO universal y en el DISFRUTE compartido: “accedo a un servicio” donde quizá satisfago una “necesidad básica”… y así “disfruto” y soy “feliz” en ello porque me permite cumplir mis objetivos de realización física, mental y espiritual.

Como sabemos, ante todo estamos centrados en el “tener algo”, físicamente.

Tener, tener, tener…

Y entonces, es como que esa actitud penetrara todo, como si ese “concepto” inundara todo.

Y nos echamos “las necesidades” a los hombros para cargarlas igual que podríamos sentir la carga del peso de TENER QUE mantener un automóvil (pólizas de seguros, combustible, etc.).

(¡Ay! Que no debe ser casualidad que nos hayamos desplazado tan fácilmente hacia el sentido de “tener” en esa expresión de obligación: “TENER QUE” 🙂 )

Así que nos dificultamos la actitud de “soltar” las necesidades, dificultamos nuestra vivencia en torno a las necesidades, el modo de afrontarlas.

Vemos pues que el capítulo habla de que las necesidades son también, por así decirlo, un instrumento “deshace-egos” -como lo pueda ser, dirá, la meditación, etc.

Pero vemos que respecto a las necesidades estamos en la mentalidad del esfuerzo y del aprendizaje “chapados a la antigua”…, en vez de en el paradigma de la expresión, por lo que ya hemos dicho:

«El deseo de aferrarse a algo asume que lo que tú tienes necesita protección, o que no estaría seguro sin tu esfuerzo por mantenerlo a salvo. En esta asunción se encuentra inherente el concepto de “tener” o de propiedad. ¿Qué relación tiene esto con “tener” necesidades? El hecho de que caracterices así a las necesidades, es decir, del mismo modo como hablas de “tener” en lo que se refiere a posesiones, hace que te sientas como si “tuvieses” necesidades incluso mucho tiempo después de que las hayas satisfecho.»

Es decir, es como que estamos previendo la pérdida, anticipándola, destrozando así el presente, el “ahora”, con esa idea egoica.

Así que si no parecía fácil salir del “ego”… es a menudo porque no sentíamos que esa Unidad que ya somos se expresa bajo una forma que en esta fase llamaríamos: “satisfaciendo necesidades”.

En vez de sentir que todo es expresión de nuestro ser…, y que a través del universo es como si NUESTRO SER se expresara “creando”… en vez de eso… por inercia solemos añadir “ego”, es decir: añadimos esfuerzo “inconsciente” reforzando la mentalidad de la carencia, o, en general, el sistema de pensamiento del ego, que como sabemos nos separa de las condiciones reales de nuestro ser: abundancia, plenitud, armonía, paz, gozo.

Y es que no sentimos el “baile de correspondencias”.

Fácilmente nos cerramos a sentir que las necesidades son correspondidas, que todos los seres responden, co-responden, en un baile de correspondencias, si vamos sacando “ego” de nuestra mente (es decir, al ir sacando, o desaprendiendo, esas creencias tan profundamente alojadas sobre por ejemplo la pérdida, que nos dicen que si alguien GANA algo, entonces alguien necesariamente TIENE QUE PERDER… etc.).

Como hemos visto, TENEMOS una necesidad igual que TENEMOS un auto… y entonces, las relaciones que nos permitan satisfacer esa necesidad van a ser objeto de nuestro apego, nos vamos a aferrar, programadamente…, ya que la actitud es la misma que en el caso de tener posesiones físicas.

Así nos vamos a cerrar a la unidad, claramente.

Pero:

«Todo ser también reconoce inherentemente que las necesidades y su satisfacción forman parte de la misma estructura —son como piezas de un rompecabezas, que encajan. A otros seres que comparten la vida contigo en este planeta no les preocupan las necesidades ni el satisfacerlas. Hacer lo que hay que hacer para sobrevivir no se parece en nada a sentir que uno tiene una necesidad. Las necesidades pertenecen solo al dominio del ser pensante.»

Y para terminar:

«Una comprensión de la mutualidad de las necesidades te ayudará a ser sincero respecto a estas, permitiendo así que sean satisfechas. Entonces, la necesidad de definirlas o de identificarlas cesa. Continuarás considerando tus necesidades en tanto que necesidades solo hasta que tu confianza en su cumplimiento inmediato y continuo se complete. Una vez que constates esta confianza, dejarás de pensar en términos de necesidades. Una vez que dejes de estar preocupado por las necesidades y por su satisfacción, dejarán de preocuparte las relaciones especiales. Constatarás que al dejarlas marchar no existen pérdidas, sino solo ganancias.»

IX. Un curso de amor, T2:10

Este capítulo deshace directamente nuestras ideas sobre el aprendizaje, que va a ser un tema que nos persiga hasta el final del curso, pues tenemos una adicción al patrón del aprendizaje.

Hemos hecho una identificación entre “conocimiento” e “inteligencia” que nos impide aprender lo verdaderamente real, es decir, llegar a reconocer lo que en realidad ya somos y ya conocemos (nuestro ser verdadero, que es la “solución” para todo lo que pensemos que necesitemos “solucionar”).

Esa identificación entre conocimiento e inteligencia tiene que ver con lo siguiente, que es algo que todos hemos hecho, reduciendo nuestro foco de consciencia:

«Has reducido tu capacidad de conocer a una capacidad de conocer solo lo que has experimentado.»

Y ahora necesitamos un nuevo aprendizaje, pues siempre podemos recordar el principio del curso, donde se nos decía que el ego no puede aprender, el espíritu no lo necesita, y por tanto tiene que haber otro “estado” (aquí bautizado como “el Cristo en ti”), que pueda aprender lo verdaderamente real, es decir, que pueda traer aquí la verdad, desde dentro, para recrearnos.

«El aprendizaje que necesitas es el aprendizaje que hará que quien tú eres regrese a tu mente y a tu corazón reunidos. Este es el conocimiento que ya existe, el recuerdo que el ego intenta apartar.»

Así que como todo lo que sucede aquí es simplemente que nos hemos olvidado de nosotros mismos…:

«Aprender simplemente significa llegar a conocer. Si has olvidado lo que conoces, sigues necesitando que el aprendizaje te ayude a llegar a conocer una vez más.»

X. Un curso de amor, D:Día28

En este curso de amor, se describe y se nos acompaña a ser literalmente ese puente entre eternidad y tiempo.
Está describiéndonos y acompañándonos muy literalmente por “la percepción verdadera”.
Esta percepción verdadera va a ser como otro régimen en las elecciones, en la capacidad de elegir “interiormente”, en una experiencia de vida dirigida interiormente -en una vida que pasa a ser vivida así en el mismo ámbito donde antes la experiencia vital era dirigida solo exteriormente.

Así que literalmente ocurre que:

«… la eternidad y el tiempo forman parte del mismo continuo, así como lo hacen las propiedades como el frío y el calor.»

Para ser este “puente”, se debe dar pues una transformación, que es la única que se va a dar “en el tiempo” -dice en este capítulo.

Esta transformación consistirá en vivir en dos niveles temporales.

Esa percepción verdadera diríamos que “mezcla” eternidad y tiempo como dos realidades que son combinables, y, como sabemos, el “problema” solo era “nuestro problema”: que no nos parecían combinables, por todo ese miedo con el que percibíamos este mundo, a cada instante.

Como vemos, todo se describe paso a paso por los tres libros, en capítulos muy concisos… pero que no hacen que el curso sea una “herramienta”… sino un diálogo casi desde el principio -si nos fijamos, nunca hay mucho espíritu “académico”.

Así que venimos aquí a hacer de puente entre eternidad y tiempo, un puente hecho con nuestro propio ser, un ser que hace ya bastante tiempo -si se sigue el curso- debió de dejar de verse a sí mismo como “el cuerpo”.

Como sabemos, y tal y como habremos sentido o recordado con más o menos fuerza (al menos podremos recordar algo así en la infancia), nuestro ser es de cierto modo “el espacio alrededor”.

Es un Espacio que en realidad “alberga” al espacio físico, pues el Espacio es en realidad creador, el “aura” crea… y nuestras almas, nuestras “auras”, son Energía-Espacio… un Espacio que en realidad penetra todo en una distancia en el fondo infinita -pues el espacio físico estaría “creado” por esa Única Alma Metafísica que existe en el fondo, y cuyo “Cuerpo” seríamos todos, en unidad y relación -como almas.

Esto es lo que hace algunos días el curso de amor nos invitaba a “practicar” con gente, este sentirnos en unidad y relación literalmente reuniendo nuestros yoes espaciosos, cuyos órganos son los sentimientos, realizando pues lo que podríamos llamar una “comunión de almas”.

Así que en esta fase del curso de amor nos hemos debido acostumbrar a no tener miedo de los cambios en la percepción 🙂 , sino todo lo contrario, obviamente 🙂 … al vivir en el amor de la unidad, “conectados” a la unidad (y esto desde al menos el segundo tratado).

En esta fase, habla de que tenemos a nuestra disposición lo que llama “dos niveles de experiencia”.

Y en este Día 28 vamos un pasito más allá, pues se trata de fundir esos dos niveles en la vida normal, e ir dejando que se teja un tapiz.

Por tanto, habla de la experiencia vital como una dirigida desde adentro…, una experiencia que emplearemos dentro de la vivencia de la variabilidad usual en la separación.

«Lo que está adentro se ha basado en lo que se había exteriorizado previamente. Esto es lo que ahora debe cambiar y, como puede verse, este cambio es esencial para cambiar el mundo.
[…]
» Ahora debes empezar a tejer estos dos hilos para confeccionar el tapiz de tu nueva vida. Esto tendrá lugar a medida que sigues entrelazando las dos experiencias que simultáneamente mantienes en tu discernimiento consciente.»

En estos párrafos habla de la transformación de la que hemos hablado:

«Este cambio, esta transformación, solo puede tener lugar en el tiempo, porque solo en el tiempo la experiencia de la separación es posible, y es en la experiencia donde yace el poder de la transformación. Esta transformación, sin embargo, te llevará más allá del tiempo, porque una vez que se haya sacado la experiencia del ámbito de la separación y se haya introducido en el ámbito de la unión o la plenitud, se aplicarán nuevas condiciones. Esta es la razón por la que se ha dicho que los cambios que han de llegar no tienen que ver con la evolución limitada por el tiempo. Solo este primer cambio, esta primera transformación, debe tener lugar en el tiempo.

» Este es el cambio, la transformación, en la que hemos estado trabajando al cambiar tu experiencia del tiempo por una que contiene dos niveles temporales.»

XI. Un curso de amor, T2:11

Este capítulo nos describe cómo nuestra vuelta a casa es simplemente el comienzo del reconocimiento de que aquí no podríamos existir si no fuéramos ya una relación con todos. Y nuestra “vuelta a casa” es nuestro “camino espiritual”, el que invierte los pasos que veníamos dando al usar de un cierto modo la separación.

Y cuando decimos “reconocimiento”, es en el sentido de un sentir, del sentimiento.

No viviríamos en estos mundos si no hubiera una relación “interior”, y si nosotros no fuéramos literalmente ya esa relación -que no por casualidad es con todos y todo a la vez.

En el camino del desdoblamiento, de la ilusión, del ego…, íbamos por inercia alimentando la identidad que llamamos “ego”.

¿En qué consiste eso? Consiste en que “subidos” a esta identidad del ego, estábamos reconociendo “inconscientemente” la siguiente mentira:

que podríamos seguir existiendo aquí, en estas formas con estos cuerpos separados, si no hubiera “dentro” una relación con todos y todo -si esa relación pudiera ser “rota”.

Es decir, por inercia, el ego es la adoración o el apoyo inconsciente a dicha mentira.

Y el camino inverso de vuelta a casa, el camino de la consciencia, del conocimiento o del espíritu, es la adoración o apoyo Consciente a la verdad -la aceptación de la verdad.

Dice aquí, por ejemplo:

«Si hubieses sido capaz de elegir la separación sin la relación, entonces la imagen que el ego te ha dado de ti mismo habría sido una imagen real. Pero como la vida no puede existir separada de la relación, esta elección no estaba disponible y no anuló las leyes de Dios. El ego es tan solo tu creencia en que esto ha ocurrido, en que lo que nunca podría ser verdad, se ha hecho verdad.»

Por inercia, en vez de “adorar” a la relación -que es la condición de posibilidad de nuestro “estar aquí”-, por inercia… estábamos adorando la posibilidad de que esa relación pudiera haber “muerto”.

Así que somos adoradores de una posibilidad imposible 🙂 , imaginaria…: pensamos que Dios podría haber muerto, pues esa relación podríamos decir que es el primer sentido de “Dios”, de la Vida, como relación creadora, en un amplio sentido de “creación”.

Entonces, nuestra verdadera identidad está en esa relación, y en tanto que somos un Yo o un Ser “subido” a esa relación, cabalgando en y como esa relación:

«… existe una condición según la cual tú estás aquí y eres capaz de experimentar la vida como un ser separado. Esa condición es la relación, y la relación es lo que hace que siempre seas uno con tu Creador.

» Ahora, esa relación es a lo que llamamos “Cristo”, para así poder mantener la santidad y la importancia de esta relación para siempre, y como algo muy relevante en tu mente. Ahora, esa relación ha recibido un nombre, al igual que hemos llamado “ego” a tu relación con tu identidad separada. Ahora, te pedimos que elijas la única relación verdadera y que derrotes a la única relación irreal.

» El concepto de batallar ha surgido a partir de estas dos ideas separadas de la relación.»

XII. El maltrato y la guerra (rectificando nuestro tiempo 🙂 )

Hablamos sobre esta “guerra” de nuestros tiempos, el gobierno oculto en EEUU y en otras partes, y sobre cómo la revelación de Walsch (*) ha sido “pervertida” por el devenir de los tiempos.

Quienes han colonizado o parasitado el gobierno de los EEUU (entre otras cosas), han pervertido esta observación elemental que todos podemos hacer:

que, en nuestro estado primitivo como civilización, mientras no queramos organizarnos o hermanarnos en una unidad global sana, aún necesitamos las armas, la “guerra”, para parar algunos grandes abusos o grandes injusticias.

Por ejemplo, las necesitamos para parar las acciones de grandes déspotas que quieran aniquilar pueblos, etc., al estilo de las masacres que se dan a veces localmente -como en el caso de la Alemania de Hitler, donde, por cierto, parece que se podría haber intervenido antes.
De hecho, el aparente “poder” de esta especie de “gobierno oculto mundial” es tal, o ha penetrado tanto en “la normalidad ambiente”, es tan patente en los medios de comunicación, que en estos medios oficiales no se cuenta nada por ejemplo sobre una certera intervención rusa (con aviones, etc.) que se estaría dando ahora contra el ISIS en esas tierras recién declaradas como del “Estado Islámico”.

Parece una especie de tabú.

Así que hemos montado un espectáculo y unos tejemanejes increíbles pervirtiendo el espíritu de los EEUU, ya que sí, los EEUU sí que realmente fueron antaño todo un ejemplo para Europa, un ejemplo de realización de la libertad y de nuevos modos de compartir un territorio.

Y como siempre… como ya sabemos que “como es adentro es afuera”, todo esto que hemos hecho con ese espíritu debe ser una expresión simbólica de esa distorsión que alimentamos dentro, expresada y pintada ahí fuera, con los grandes personajes y eventos del mundo… en modo “consciencia colectiva”.

A veces, “lo mejor” para un gobernador que maltrata o que abusa de su pueblo o de parte de su pueblo, es intentar no permitirle seguir con ello.

Esa es la acción “más elevada” para nosotros -aunque si realmente lo es para nosotros, también lo sería para él, en el fondo.

Lo “malo” es, como sabemos, que quienes se han convertido en “policías mundiales”, los EEUU (es decir, su élite loca y comprada), no son precisamente hermanitas de la caridad (ni tienen obligación alguna de serlo, como nadie la tiene).

Y a lo que íbamos aquí es a decir que todo sucede como si se hubieran querido pervertir las siguientes palabras, que extraigo de Conversaciones con Dios, 1 (*), la revelación de Walsch:

«… si buscas lo mejor para ti en aquellas situaciones en las que se abusa de ti o eres maltratado, como mínimo lograrás que cese el maltrato. Y eso será bueno para ti y para la persona que maltrata, ya que también ella es maltratada en tanto que se le permita continuar con su maltrato.
» Eso no favorece, sino que perjudica, a la persona que maltrata; ya que, si ve que se acepta su maltrato, ¿qué habrá aprendido? Pero si ve que su maltrato deja de ser aceptado, ¿no se le habrá permitido descubrir algo?
» Por tanto, tratar a los demás con amor no significa necesariamente permitir que hagan lo que quieran.
» Los padres lo aprenden muy pronto con respecto a sus hijos. Pero los adultos no lo aprenden con la misma rapidez con respecto a otros adultos. Ni las naciones con respecto a las demás naciones.
» No se debe permitir que proliferen los déspotas, sino que hay que poner fin a su despotismo.
» Así lo exigen el amor hacia uno Mismo, y el amor hacia el déspota. Esta es la respuesta a tu pregunta: “si el amor es todo lo que hay, ¿cómo podría el hombre justificar nunca la guerra?”.
» A veces el hombre debe ir a la guerra para realizar la más grandiosa afirmación de quién es realmente: aquel que abomina la guerra. Hay ocasiones en que para poder ser Quien Realmente Eres, debes renunciar a ser Quien Realmente Eres.»

____
(*) Estoy repasando la revelación de Walsch poco a poco, su traducción, porque contenía algunospocos errores.
El enlace al PDF, aún por completar, está en el apartado 8 del índice del blog: https://unplandivino.net/g
Y, por supuesto, están las versiones completas en internet, no revisadas, pero muy legibles.

XIII. Manipulación de masas, y terrorismo

Es como si hubiéramos exportado el modelo de España (ETA y la gestión mediática del terrorismo de ETA) al mundo global (“radicales islámicos” y su gestión mediática).

Comentemos algunas obviedades sobre ello, al final del texto (no sin antes detenernos unos segundos a ser paz… paz para todos los heridos y a todas las familias de los millones de muertos por “terrorismo” y por “guerras”, en todo el planeta en general, y en particular a los que tienen que ver con ese “ansia infinita” que tan fuertemente es expresada en nuestro mundo por el complejo militar-industrial estadounidense, israelí –y pasando en cascada hacia abajo por todas las demás naciones aliadas a organizaciones terroristas como la OTAN etc., etc.

Vivimos una especie de experimento social… ya lo sabemos… con la consciencia colectiva.
Con mucho dinero, y montando redes y vínculos… parece gobernarse el mundo en gran medida fuera de toda visibilidad de sentido común.

Y se “gobierna” el mundo como resultado normalizado de una especie de mecanismo inercial de perpetuación de los sistemas de pensamiento de lo viejo: la separación… conflicto entre bandos… “sobreviven los más fuertes”… y, como sabemos, con las instituciones asociadas y dependientes de negocios como el de las armas, “drogas”, “guerras”.

Ya sabemos… también está como programado.

Un mundo donde lo blanco es negro y lo negro blanco… simbolizando la separación en el nivel de toda una civilización… y manipulando masas como antes haríamos con las tribus…

(Y nos acordamos, de paso, de la anunciada creciente megalomanía del ego, que aquí en el planeta pronosticaba Gary Renard en su primer libro –y según él, habrá atentado o atentados nucleares y se tirará quizá alguna bomba nuclear como respuesta).

Entonces, es curioso, yendo al espectáculo vivido en mi país: España ha sido durante los últimos años una especie de experimento con el terrorismo, un experimento también en manipulación.

Y este “experimento” es como si se hubiera exportado a nivel mundial, ahora –con el tema “islam radical”.

Aquí era el ultranacionalismo vasco… donde eran manipulados jóvenes para cometer actos terroristas… muy jóvenes… y sin saber lo que hacían en absoluto, pues siempre han sido parcialmente controlados más o menos indirectamente por el Estado (por las cloacas del Estado, servicios de inteligencia, y demás).

Esos mismos etarras reconocen (algunos) que ellos, tan jóvenes, no eran nada… no sabían nada (como los “islamistas radicales” de hoy, que serán jóvenes simplemente ignorantes, y que deben estar “formados” por mercenarios, a la hora de llevar a cabo los atentados).

Y alguno de esos etarras contaba en una entrevista cómo los jefes de la banda ETA eran igual de “ignorantes” que ellos o más. Estos jefes tenían o transmitían claramente la sensación de que todo era un absurdo, algo realmente “descolocado”…, algo fuera de lugar…, un sinsentido –hay una entrevista ilustrativa a este respecto, al etarra Rekarte, que se puede ver en internet, al menos a cachos.
Se parece a lo que habrían ido alimentando las agencias parásitas de Estados como EEUU (aparentemente parasitado en parte por cierta élite financiera), o como Israel… etc.. que parece que manejan y direccionan las consciencias del radicalismo islámico… así como los medios de comunicación oficiales para alentar el negocio de la guerra y las armas.

Eso es lo que había aquí en España, en miniatura, con ETA y con el negocio de la “guerra económica” que ETA servía para tapar… que forma parte de la “guerra económica” que se lleva a cabo en todo el planeta -esa que termina dando los índices de desigualdad que ahora hay en España.

En España interesaba que hubiera terrorismo para mantener el miedo (con la conciencia de “bandos en conflicto”, etc.)… y para mantenernos sin hablar de lo que se estaba haciendo con el Estado, etc.: pérdida de “soberanía” brutal… guerra económica… una democracia que no avanzaba, y que realmente nunca lo ha sido (es una oligarquía de partidos, que desde su inicio ya eran corruptos).

Así que ese es el programa del ego que hemos descargado con nuestra consciencia colectiva en parte del planeta, la parte que pretende tener la voz cantante… 🙂 … una parte de “la occidental”.

Pero… tenemos internet 🙂

Qué increíble este planeta…, pues quizá no haya muchos que a la vez sean tan primitivos en lo espiritual, y tan exagerados en contrastes.

XIV. Un curso de amor, T2:12

El curso sigue hablando de la relación para acompañar el proceso de enfocar nuestra confianza, es decir, nuestra “creencia”…, es decir, nuestro foco de “consciencia”…, en la mismísima relación –nada más y nada menos 🙂 .

Para ello usará la analogía de la semilla (el hecho de que ya estamos “realizados” dentro), y lo que esta semilla necesita para crecer (relaciones, ambiente).

Recordemos que estamos descubriendo algo “nuevo”, aunque siempre haya estado ahí: nuestro verdadero yo, el aquí llamado “Cristo en ti”, lo que puede “aprender” algo verdaderamente real.

Y se trata de una relación, aunque nosotros, esclavos de la percepción usual, tendemos a pensarnos como “seres individuados”, como objetos separados…, antes que como algo tan abstracto como “una relación”:

«Si Cristo es la relación, y si el Cristo en ti es el tú real, entonces, esta relación que lo abarca todo —tanto adentro como fuera de ti, tanto a ti como a todo aquello con lo que te relacionas— es esa tercera cosa que es la relación santa.
[…]
» Aunque el Cristo en ti ha sido comparado con la semilla de todo lo que tú eres, lo que se te ha revelado aquí es que Cristo también es la relación de todo aquello que hará que la semilla llegue a buen término.»

En este contexto, el ego se define así:

«El ego podría compararse aquí con un jardinero que cree que solo la semilla es importante. No importa lo mucho que se esfuerce este jardinero para hacer que la semilla crezca, pues sin la relación de la tierra y el agua, de la luz y el aire, la semilla permanecerá solo como fuente de una lucha. El ego se aferrará a lo que ya está logrado dentro de ti, y nunca dejará que expreses, a través de la relación, todo lo que ello conlleva. No importa lo valioso que el ego te diga que eres, aun así evitará que seas quien eres mediante la negación de las relaciones que son esenciales para quien verdaderamente eres.»

Pero:

«Reconoce ahora que la unidad está dentro y fuera de ti, en todo lo que tú eres y en todo aquello con lo que te relacionas. Siente el abrazo y el amor que esta unidad representa, y reconoce que se trata de ti y de mí, y de nuestro Creador, y de todo lo que fue creado.»

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: