Un curso de amor, Día 37 (comentario)   Leave a comment

imagen corazón en círculoSobre Un curso de amor: D:Día37

Todos nuestros problemas sabemos que son “espirituales”, y esto tiene que ver con cómo nos sentimos y cómo nos pensamos: cómo nos vemos en relación al mundo y a nosotros mismos.

Así que ahora, una vez que sentimos más y mejor que palabras como “Dios”, “Origen”, “Unidad”, etc., están llenas de contenido (ya que al final del curso deberíamos poder llenarlas algo)… tenemos, en lo que sigue, unos capítulos finales que remarcan y describen abundantemente esa especie de relación interior: quién es “Dios”, quién somos nosotros para “Dios”, y quién es “Dios” para nosotros (y si “Dios” va aquí entre comillas, es por una razón profunda que sentimos o que conocemos al leer este u otros materiales que nos cuentan claramente que nosotros estamos diferenciando o individuando a lo que llamamos “Dios”… pues es como si eso que llamábamos Dios tuviera aspectos mutables e inmutables… por el hecho mismo de ser una unidad con nosotros en el ser).

¿Cómo nos vemos en relación al mundo? Esto tiene que ver con cómo pensamos la separación, con cómo somos esa separación que inevitablemente ya de cierto modo somos, y de cierto modo venimos a experimentar aquí, aunque solo sea porque de entrada tenemos un cuerpo “claramente separado” de todo el resto, en nuestro modo de percepción actual.

Es decir, todo el rato estamos teniendo una especie de “actitud” sobre “la separación”, lo queramos o no; estamos “encarnando” un pensamiento sobre ello, somos ese pensamiento andante y viviente.

Sabemos que tenemos que diferenciarnos. Sabemos que venimos aquí “para eso”, para demostrar unicidad, cualidad de ser únicos… pues es el dato de partida: aquí no hay nada “igual”.

Esa es nuestra mayor gloria, aunque la convirtamos globalmente en una especie de “perdición” por nuestro recuerdo defectuoso de lo que era “crear”.

Y así, el destino de ese diferenciarnos, el destino de ese individuarnos, no era este que hemos vivido…, pues el destino y el plan de ese proceso ES su origen…, y ese origen o fuente es pura extensión y es nuestro mismo origen.

“Ser únicos” es el dato de partida, pues como dije, ya de entrada vemos que no hay nadie igual.

Por eso esa “mismidad” de la que habla el curso de amor tiene ese nombre tan raro; es por algo que no decimos “igualdad”. Y también, por cierto, es por algo que hay que echar mano de una palabra y un verbo inusuales pero muy queridos para Dios: “individuación”, “individuar”.

Somos proceso y relación antes que individuo detenido y definido por ejemplo por sus “características”.

Antes que “objeto” que se relaciona, somos creadores, pues:
– la relación es creadora, y
– de cierta forma la relación está antes que lo relacionado (tiene precedencia),
– y somos relación antes que “parada”; antes que individuo somos individuación: el árbol arbolea, el verde verdea… “un ladrido busca un perro que lo aloje”… “un verdear busca su objeto”…

Somos antes verbo de Dios, no palabra del hombre.

Así que sentimos claramente que somos únicos, y sabemos que todo esto aquí iba en realidad de hacernos individuos, de individuarnos, ¿pero cómo?

¿Habrá dos grandes maneras de individuarse?

De eso habla aquí al final del curso de amor; y ese podríamos decir que es el gran tema de nuestra época, de nuestro cambio de época. Y es un tema que ha sido inspirado con más o menos éxito y coherencia no solo en este tipo de libros tan puros (estas canalizaciones o materiales “espirituales”), sino que ha sido inspirado o “dado” también en partes de la filosofía (palabras igualmente inspiradas también) que han puesto el acento sobre la individuación y sobre dónde se halla la fuente o el origen de la fuerza individuante.

Entonces, más que de dos maneras de individuarse, podríamos hablar de un verdadero individuarse, y de uno falso.

Así que todo resulta como si hubiéramos concebido mal la separación: hemos elegido la vía que implica sufrimiento… una vía que la Consciencia humana vino a cerrar definitivamente con aquel acontecimiento que nos permitimos, y que llamamos “Jesús”.

Este “mal camino” que tanto hemos dramatizado al estar tan apegados al drama… implica creer y manifestar una creencia falsa: que la relación realmente se ha roto, que la relación de creación profunda que ya somos, con y en la Fuente, se ha roto. Y así, el proceso de individuación lo hemos convertido en una especie de callejón sin salida: una “diferenciación en la separación” en vez de una diferenciación en unión y relación.

Es decir, la individuación falsa o imposible, que privilegiaba solo el lado INDIVIDUALIZANTE, individuaLIZADOR… en vez de el verdaderamente individuante.

Y así lo dice claramente en este capítulo del Día 37:

«… tu búsqueda de la diferenciación ha sido provocada por tu defectuoso recuerdo de la creación. Diferenciar en la unión y la relación significa ser Dios en la forma —dar expresión a “todo” lo que existe en unión y relación a través de tu ser.»

En vez de ser Dios en la forma, nuestra identificación con el miedo absorbió nuestra consciencia en nuestras propias ilusiones, en la pantalla donde se hace la representación de nuestro “ser Dios”…, y donde hemos entrado literalmente -en esa pantalla como de cine, como hacían en una película de Woody Allen los actores.

Como si nos convirtiéramos en imagen, en vez de en la presencia que ya somos.

Así, al privilegiar la diferenciación en la separación (volviendo la cara al lado ilusorio de “solo separación”, de “hemos conseguido romper la relación con la fuente de la inspiración”)… así… nuestra especie… pasó a ser y a vivir esta especie de rueda o de espiral de “caída libre” hacia una potencial autodestrucción… que ahora constatamos en gran medida… al representar nuestras propias imaginaciones sobre un Dios o una Vida y un Universo que no son realmente como los imaginamos una vez perdidos en la pantalla (ese Dios solo existía en nuestra imaginación, pero como seguimos siendo creadores, de nuestras ideas lógicamente surgen “creaciones”).

Hemos intentado por tanto expresar, y hemos expresado de hecho, esa idea falsa, esa concepción falsa sobre la separación que conlleva esa mentira acerca de la relación, sobre la rotura interior de esa misma relación que es en realidad la condición de nuestro ser.

Hemos expresado separación con respecto al todo, como si nosotros no fuéramos ya todo.

Y, como somos un ser creador y que por tanto en el fondo está en unidad y relación…, algo hemos “creado” con esa idea, algo hemos fabricado en nuestras creaciones…, pues nuestro poder es inmenso, ya que somos uno con Dios, aunque aquí hayamos estado diferenciándonos en el modo “no reconocemos que somos uno con Dios”.

Así que aunque en la Vieja Era no hayamos expresado ese “todo”, sí que principalmente hemos expresado aquella mentira, una mentira que conlleva la experiencia del sufrimiento.

Bienvenidos a la Nueva Era:

«Recuerda que la creación comienza con el movimiento. El ser solo está siendo en la relación. Ni el movimiento ni la experiencia existen sin la relación. Por tanto, el mundo no existe sin la relación – puesto que nada existe sin ella. Pero la relación, al igual que el ser y la experiencia, no te diferencia ni te individúa en la separación del mismo modo que lo hace en la unión. La separación y el contraste de lo separado, define toda relación con el pensamiento del tipo “o bien esto / o bien lo otro”, en vez del tipo “eso / y lo otro”; por ejemplo, en la separación, si eres una mujer no eres un hombre, si eres un ser humano no eres divino, si eres una persona no eres un árbol. Como ser separado solo te relacionas con otras cosas separadas. Dicho brevemente, quien estás siendo, se basa completamente, primero y ante todo, en la relación que consideras que estás teniendo con el mundo que te rodea. Y como te consideras separado de este, todo lo que experimentas con tu ser es la separación. Todo lo que representas con tu ser es un ser separado o un yo separado. […]

» Por tanto, has experimentado la relación de un modo muy definido y separado: un modo que no representa la verdad de quien tú eres o de lo que una relación es, un modo que representa la separación en vez de la diferenciación o la individuación.»

____
(ver el punto 5 del índice de esta web para encontrar todos los enlaces:
– a los PDF’s completos del curso
– y también por capítulos, en este formato blog)

 

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