Un curso de amor, T1:1 (comentario)   Leave a comment

imagen corazón en círculoUn curso de amor, comentario del primer capítulo del primer tratado (segundo libro del curso). T1:1

Este capítulo inicial de los tratados aborda algo fundamental: no podemos evitar pensar, así que tenemos que hacerlo con arte.
No hay otra alternativa.

No podemos en realidad dejar eso a una mera improvisación, pues ocurre que ahora, al encontrarnos con situaciones más y más prácticas en cuanto a nuestra “experiencia de la verdad”…, nos van a poder disonar mucho tales experiencias, disonando mucho con respecto al modo inadvertido o inconsciente en el que funciona nuestra mente dividida.

La mente seguirá necesitando “hacer algo”. Y hará lo acostumbrado (“pensar”) si no sustituimos el pensamiento con lo que aquí llama el arte del pensamiento.

Por hablar un poco de los términos: hay que darse cuenta de que “pensar” es en realidad también un arte del “tener en cuenta”. “Pensar” tiene ese sentido, como cuando decimos: “piensa en mí, tenme en tu consideración”. Así pues, cuando veo la palabra “pensar”, o “pensamiento, me acuerdo a veces de esta serie: “consideración” o “considerar”, “ser considerado” o “tener en consideración”… pues el pensamiento no es algo que podamos evitar ni algo a degradar o a eliminar en sí mismo, sino que es algo que acoger para transmutar, como lo es todo.

Ahora, como veremos en el segundo capítulo del tratado, simplemente vamos a ejercitar cierta “devoción” en el sentido de “ser considerados con Dios”, es decir, pensar en y con la Unidad de Amor que ya somos, eternamente creadora. En Un curso de milagros teníamos aquella fórmula de: “mis únicos pensamientos reales son los que pienso con Dios”.

También, y en plan más pedante, podríamos decir que, como almas, como espacio, como “Sí Mismos” que somos… seguiremos “teniendo” siempre una mente dentro de nosotros, una mente como “mediadora”. La seguiremos teniendo aunque alojemos dentro de Nosotros Mismos muchos otros tipos de cuerpos, de cuerpos que viven en “dimensiones” que ahora resultan inconcebibles para nuestra mente material intelectual.

Así que en este tratado estamos abordando algo esencial para la elevación de esta función mediadora de la mente. Es pues una especie de “espiritualización” de esta mediación. Y se trata de algo que podremos “entrenar” para estar preparados para no “matar” las experiencias de la verdad con el tipo de mente usual inercial, aquella que piensa “en separado”. Esta mente dividida, al pensar, como sabemos, no está haciendo algo “malo” en sí. Está haciendo algo que simplemente elegimos no seguir haciendo. Y para expresar esta elección, se requiere cultivar “el arte del pensamiento” o algo similar.

Así que esa transmutación de la mente, en este curso, lleva este nombre: “arte del pensamiento”.

Si tenemos una experiencia de la verdad, es decir, de la verdad de nuestra unión (de nuestro “ser Mente única”, o del hecho de que somos antes una relación (global) o un “espacio”… antes que un “ser separado”… etc.)…, si tenemos una experiencia de la verdad, decíamos, nos ocurre de forma “normal” (que no natural) que “pensamos” sobre ella en el modo de ser automático o “inconsciente” que llama aquí “mente dividida”.

Este “matar la vivencia de la verdad” con “pensamiento inercial” nos ocurrirá en general seguramente más a los del sexo débil, es decir, a los hombres, ya que parecíamos tener en general la mente más separada del corazón (más corazas en tanto que automatismos muy arraigados en la mente material intelectual). Las mujeres quizá se sientan más en casa con el arte del pensamiento, o simplemente quizá lo sientan en principio como algo un poco más “innecesario”… pero no caigamos tampoco en trampas respecto a ello, pues aquí no se hace “acepción de personas” 🙂 .

Estas experiencias de la verdad, como sabemos, pueden ser muy variadas. No tienen por qué sentirse de inmediato “cargadas de amor”; pueden en seguida sentirse con cierto asombro o miedo, como por ejemplo si tenemos una percepción fugaz, pero fuerte y trastocante, de nosotros mismos como “siendo espacio”… como estando fuera del cuerpo y a la vez en él, mientras estamos además en una situación completamente normal de la vida.

Ya sabemos que nuestro ser “Mente” es algo incomprensible en el fondo, por eso a la mente mediadora tenemos que de cierto modo acostumbrarla a un tipo de “arte” que prepare cada vez mejor el terreno.

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