«Sobre la Creación». Haskell: «7 nuevos textos de Haskell-Jeshua»   Leave a comment

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imagen corazón en círculo[- Podéis mirar en la página de índices, punto 3, para encontrar los enlaces a este y otros textos de la transmisión de Haskell.
– Sobre el uso del idioma en las traducciones y el modo de traducir o de revisar las traducciones, ver las notas en esta entrada que iré completando.
– Esta transmisión, maravillosa (muy clarificadora y directa), aparenta haber sido dada claramente por la misma voz que dictó Un curso de milagros (UCDM), y que habló teniendo en cuenta la personalidad de Jesús –tras la muerte de Helen, la escriba de UCDM.]

Sobre la Creación (Brent Haskell – Jeshua)

Saludos para vosotros en este día. Soy Jeshua.

He venido hoy, como siempre, para hablar contigo sobre Un curso de milagros. Siempre se trata de hablar contigo sobre quien tú eres. Siempre se trata de hablar contigo sobre tu libertad. Siempre se trata de hablar contigo sobre tu liberación con respecto a este mundo de ilusión, que parece poder atraparte cuando crees que es real. No lo es, como ya te he dicho una y otra vez.

Hoy querría hablarte de muchas cosas… de tus pensamientos y percepciones, de tu libertad de elección, de la creación de este mundo, de la mente dividida, del poder de tu mente… de muchas cosas.

Tienes a menudo la costumbre de preguntar: ¿cómo pudo surgir este mundo de ilusión? En un mundo en el cual todo es Uno, en el cual solo hay conocimiento y certeza, en el cual hay una paz perfecta, ¿cómo es que pudo todo esto –la ilusión, la tristeza, la miseria, el miedo y la muerte–… cómo pudo todo esto entrar en la mente de un ser creativo perfecto, el Hijo de Dios?

La Creación son pensamientos, pensamientos que proceden de la mente. Y la Creación, que es simplemente amor, es la experiencia, la expresión de la capacidad creativa –y en literalmente un infinito número de maneras. Tú eres absolutamente ilimitado en lo que puedes experimentar. Y así, simplemente ocurre que, a partir de la infinidad, literalmente dentro del infinito número de pensamientos que pueden surgir en la mente del Hijo de Dios, ahí, en un instante, y realmente en un único instante, surgió el pensamiento de la inversión de la Causa y el Efecto, el pensamiento que consideraba la posibilidad de que la Creación pudiera fluir en ambas direcciones en vez de en una sola.

Te he dicho que, para que la Creación pueda darse, debe extenderse. Dios es Causa. Nosotros, el Hijo de Dios, Efecto. Somos Uno en todos los aspectos salvo por el hecho de que el Efecto no puede dar marcha atrás y convertirse en Causa –lo que significa que tú, el Hijo de Dios, no puedes crear a Dios, que es tu Creador, que es Causa.

Surgió el siguiente pensamiento, por un solo instante, y fue descartado en ese mismo instante: ¿qué tal si la Causa y el Efecto pudieran ser invertidos? ¿Qué tal si el Hijo de Dios pudiera crear a Dios? Esto revertiría el flujo de la Creación, y es esto, justamente, lo que la separación, como causa, es. Podrías decir que la separación no es nada más que la creencia en que Causa y Efecto –el flujo en extensión emergente de la Creación– pueden invertirse, lo cual no es verdad. Y la separación es imposible. Y, por tanto, resulta que por un instante el Hijo de Dios imaginó en su mente cómo sería si la Causa y el Efecto fueran invertidos.

Este mundo es una expresión del poder creativo del Espíritu. Cuando tu mente, en ese instante, estaba contemplando la posibilidad de que la Causa pudiera devenir Efecto y el Efecto Causa… tú creaste un mundo. Y ese mundo se dio con un diseño que es compatible con el pensamiento que estabas teniendo. Y, por tanto, parece que tú, en este mundo que has creado, en el que la Creación TIENE QUE fluir hacia fuera –pues en realidad solo puede hacerlo así–, en este mundo que has creado, decíamos, has creído que el efecto –que es este mundo–, podría convertirse en causa. Y entonces, aunque no sea más que una ilusión, parece que este mundo, tu cuerpo, el espacio y el tiempo… crean lo que tú eres. Realmente parece que el efecto se ha convertido en causa. Y eso es porque la Creación es coherente. Tras albergar la creencia de que Causa y Efecto pueden ser invertidos, eres fiel a esa creencia también en este mundo.

La creencia de que el Efecto podría ser la Causa no es coherente con la verdad. No puedes cambiar lo que es verdad. Esto te lo he dicho muchas veces. Dios es el Creador. Dios es Causa. Somos el Hijo. Somos Efecto. Y no podemos cambiar esto. En la mente del Hijo de Dios permanece esa verdad, para siempre.

En el instante en el que surgió una idea opuesta a esa verdad, se dio un conflicto en la mente del Hijo de Dios que no podía ser tolerado –pues en realidad, no hay conflicto. Y por tanto, en ese mismo instante, el Hijo de Dios eligió –con el propósito de recrearse en la pequeña idea loca que he mencionado–, en ese instante, el Hijo de Dios eligió dividir su mente.

Esto no fue hecho al azar. Este mundo, como he dicho, es un plan cuidadosamente elaborado, hasta en sus últimos detalles. Este mundo, diseñado por ti en tu mente –donde reside toda Causa–, representa exactamente lo que has decidido que represente.

Y así, en ese mismo instante, surgió aquella condición intolerable: la del conflicto en la mente del Hijo de Dios. Y no obstante, existía el deseo de experimentar la noción de que la Causa y el Efecto podrían ser invertidos. Y así, la irrealidad, ese aspecto de la mente, fue proyectado fuera de la mente, y se dio la división. Todo esto fue realizado en un instante. Y todo ello fue también realizado después de que todo este mundo fuera cuidadosamente elaborado, diseñado, hasta el más mínimo detalle.

Desde dentro de la mente del Hijo de Dios, que es pura, inmaculada, todo ello surgió y se fue en menos de un instante. Una breve risa entrecortada, y se fue. Desde dentro de esa misma mente surgió la capacidad de separar una parte de ella, simplemente con el objetivo de experimentar. Y eso es todo.

En este mundo, la mente es el creador. Todo procede de ella. He hablado de la confusión de niveles y te he dicho que el cuerpo no tiene poder para actuar por su cuenta. Igualmente, tu cerebro no tiene poder para actuar por su cuenta. Tu cerebro forma parte de tu cuerpo. Y ciertamente ningún pensamiento creativo procede de tu cerebro. Todo procede de una única fuente, que es la mente. No puede ser de otro modo.

Te he dicho también que el guión está escrito. Y ciertamente lo está. El momento está por llegar, y, no obstante, en la mente del Hijo de Dios ya ha sido decidido, tal y como ya te he dicho. Este mundo es una revisión mental de algo que hace mucho tiempo que se fue –en aquel instante, el que te he mencionado hace poco.

¿Cómo funcionó esto? Te he dicho que la consciencia, el nivel de la percepción, fue la primera división que se introdujo en la mente tras la separación. La consciencia es el nivel de tus pensamientos, el nivel de tu cerebro. No es un nivel creativo, como he dicho. Esto es lo que sucede: tu mente creó una idea, que quiso experimentar, y tuvo que proyectar esa idea hacia afuera para liberarse del intolerable conflicto que hemos mencionado. Había creado una idea en la cual el efecto podía convertirse en causa. Y así, el mundo que creó era coherente con esa idea.

Un pensamiento en la mente del Hijo de Dios se convierte en algo proyectado en este mundo de ilusión. Y los pensamientos son formados en el cerebro como percepciones. Y las percepciones, que consideras que son pensamientos según el discernimiento consciente de tu cerebro, son siempre del pasado. La percepción consiste en contemplar algo que ya ha pasado. La percepción es la observación de un pensamiento que surgió en la mente del Hijo de Dios. Y en ese marco, el cuerpo va a expresar aquello que la mente del Hijo de Dios desee –cualquier cosa que quiera la mente. Y entonces, los pensamientos de tu cerebro percibirán lo que eso sea. Y en el nivel del espacio-tiempo tú pareces experimentarlo aquí.

Ah, pero no hay nada separado de la mente del Hijo de Dios. Y entonces esa mente se hace consciente de lo que el cerebro y el cuerpo parecen estar experimentando. Y de esa manera indirecta, tu mente –que es solo mente, que no puede ser un cuerpo, y que lo sabe–, de esa manera, tu mente puede experimentar literalmente el espacio y el tiempo, la limitación y la ilusión. Eres todo un maestro en tus capacidades creativas, y lo eres como creador –como es obvio, ya que eres el Hijo de Dios.

Cuando te hablo de los pensamientos y de su poder creativo, se trata de los pensamientos que surgen de la mente. Los pensamientos no son las ideas de tu cerebro. Eso son percepciones, y siempre llegan después de los hechos. Siempre son tan solo interpretaciones, reacciones a algo que ya se fue. Y te he dicho muy pronto en el Libro de Ejercicios que esos pensamientos no significan nada. Otra forma de decirlo es que, como te he dicho, esos pensamientos no tienen poder creativo. Son meramente observaciones, eso es todo. ¿Ahora ves por qué te digo que tus pensamientos no tienen significado?

¿Qué es entonces lo que hacen todos esos pensamientos –los de las ideas de tu cerebro, las percepciones? Definen quien tú eres. Y eso es tu Ego, la colección de pensamientos que tienes sobre quien tú eres. Han sido cuidadosamente escogidos y planeados en el nivel de la mente. Y para este periodo imaginario de vida actual, la mente ha hecho la elección de lo que tú serás, de modo tal que así pueda experimentar indirectamente justo eso. Y entonces, tú pareces ser una colección de pensamientos. Y eso lo consideras “tu yo”, tu “ser”. Te aferras a ellos como si realmente fuera lo que tú eres. Y no obstante, te digo, no tienen ningún valor, y no significan nada en absoluto. Y eso eres tú, esta colección minúscula e insignificante de pensamientos acerca de lo que tú eres. Ese es el Ego del cual hablo.

El Ego no es el Hijo de Dios. En realidad no es nada en absoluto. Y el cuerpo está presente en todo ello. Y ya te he hablado mucho sobre el cuerpo –que no es real, que sus experiencias no son reales, que no te da absolutamente nada de valor. Igualmente, con tus percepciones ocurre lo mismo.

En Un curso de milagros te hablaba sobre la elección. Te dije que eres libre. Y entonces, aquí parece que tenemos una paradoja, ¿no es así? Eres libre. El Hijo de Dios está creado como un ser libre, y no puede ser de otro modo. El Hijo de Dios es tan libre que su mente puede incluso albergar la noción de que la Causa y el Efecto podrían ser invertidos, cuando eso en realidad es totalmente imposible. La mente del Hijo de Dios es absolutamente libre. La mente del Hijo de Dios siempre tiene elección.

En el cuidadoso diseño de este mundo, en sus idas y venidas, en lo que sea que el Hijo de Dios quiso experimentar, él literalmente eligió cada último detalle. Y te aseguro que eso es exactamente lo que tú has hecho. Tú eres libre y has elegido. Pero la elección no ha venido de tu cerebro. Él es solo el perceptor, tal y como te he dicho que es. Y entonces, la paradoja parece estar en que la elección ha sido hecha, y no obstante aún está por llegar. El guión está escrito, y no obstante eres libre en cada momento de hacer lo que quieras.

La simple razón que hace que esto sea posible es que el Hijo de Dios existe por encima y más allá del tiempo. El tiempo es aquello que permitió la separación. El tiempo es simplemente la capacidad de proyectar fuera de tu mente lo que sea que quieras proyectar. Y eso incluye a todo este mundo. El tiempo te parece ser una cosa que fluye. Sin embargo, para el Hijo de Dios el tiempo es simplemente la capacidad creada de proyectar algo, una idea, fuera de tu mente. Y eso es todo.

Entonces, elegir es una libertad que tienes en este mundo, incluso aunque la elección ya haya sido hecha. Y el camino está lleno de elecciones aun cuando ya ha sido establecido el momento en que la mente del Hijo de Dios va a regresar a su discernimiento pleno. Y ambas cosas son ciertas. Una vez más, el Hijo de Dios creó esto con su mente, lo proyectó en un mundo donde el efecto pareciera ser causa, y con el objetivo de experimentar.

La elección es esta: el Hijo de Dios tiene la elección, tenía la elección, de experimentar tanto como quisiera del espacio y del tiempo, bajo todas las formas que él quisiera, y por así decirlo, tanto tiempo como deseara. Todo ello fue elegido, elaborado cuidadosamente –todo ello–, con la simple constricción de que la causa y el efecto no podían ser invertidos. Por tanto, una parte obligatoria en el diseño, en el plan, era que el Hijo de Dios debía regresar a la Unicidad, al pleno discernimiento de lo que es. Fuera del tiempo esto llevó menos de un instante, y no mereció más que una risa entrecortada. Y se fue. Aunque en el tiempo, como he dicho, el Hijo de Dios no se acordó de reír.

Vamos con el diseño de tu salvación, del plan que te devolverá necesariamente a tu Unicidad y tu Unidad, que es la salvación. En tu mente hay una conexión con Dios, con la Fuente, que no puede ser rota. En tu mente hay un camino que va a devolverte al discernimiento de lo que tú eres. Ese es el camino de la salvación, y se comporta, como he dicho, como una espada de un solo filo.

Y para repasarlo brevemente, se trata de esto. La experiencia es creada a partir de tu mente. La experiencia que pertenezca a la ilusión, permanece dentro de la ilusión. Indirectamente puede ser experimentada por el Hijo de Dios en su mente mediante el discernimiento consciente. Pero no se puede elevar al nivel de la verdad. Por el camino, a través de las elecciones, y a discreción del Hijo de Dios, habrá momentos en que la verdad será percibida en cierta medida por el cerebro. Y esos pensamientos, esas percepciones, se elevan al nivel de la verdad, y forman un pequeño enlace que conecta con la verdad misma. Y eso permanece. Y durante todo ese tiempo en que el Hijo de Dios va haciendo elecciones se crean más y más percepciones de la verdad, más y más de esos enlaces que te conectan con la verdad de lo que tú eres, que te devuelven al discernimiento de lo que tú eres. Y al final, en tu tiempo, en un momento ya elegido por ti Mismo, ese discernimiento estará completo.

Te digo que tienes elección. Y te parece que la tienes. Pero la elección está en el nivel de tu mente. Y en tanto que no estés, en tu percepción, preocupado por los pensamientos de tu cerebro, entonces, te abrirás a ti mismo al discernimiento de los enlaces conectores que te llevan de vuelta a la verdad.

Y por tanto, en una palabra, el mensaje de Un curso de milagros es este: tus pensamientos, tus percepciones, tu Ego, aquello que crees que tú eres en este mundo, no son reales, y no tienen consecuencias. Y según esto se transforma en experiencia, entonces, esa experiencia se eleva al nivel de la mente del Hijo de Dios y hacia la verdad, hacia la Unicidad. Y la separación, esta diminuta y loca idea que fue proyectada fuera de la mente del Hijo de Dios, simplemente desaparece, y se marcha. Así de fácil.

Pues cuando estás en este espléndido mundo que has diseñado parece como si este mundo creara lo que tú eres, es como si te creara como una víctima de tu cuerpo, de tus pensamientos… pero no es así. Y al enfocarte, por tu propia elección, cada vez menos en tus pensamientos, a medida que te enfocas menos y menos en esas ideas falsas, esas ideas insignificantes sobre quien tú eres – a medida que te dispones cada vez más a permitir que la vida simplemente fluya a través tuyo, sin juicio, sin preocupación, sin miedo… entonces, serás transportado necesariamente por el camino de la libertad, por el camino del amor, por el camino de la alegría.

Todo ello vino y se fue en un instante. Y tú nunca has cambiado. Se trata simplemente de tu discernimiento, se trata simplemente de tu elección de imaginar que la Causa y el Efecto podían ser invertidos. Pero regocíjate, pues no puede ser así. Nunca sucedió, y nunca podrá suceder. Siempre eres el Hijo de Dios, cocreador de Todo Lo Que Es. Tu existencia es simplemente la creación infinita de lo que sea que experimentes –y con el simple propósito del gozo, la armonía, la paz, el amor, y la libertad, todo lo cual es lo mismo… porque todo es Uno.

Bendiciones para todos, eso es todo.

 

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