«Sobre el miedo». Haskell: «7 nuevos textos de Haskell-Jeshua»   2 comments

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imagen corazón en círculo[- Podéis mirar en la página de índices de Haskell en esta web para encontrar los enlaces a este y otros textos de la transmisión de Haskell.
– Sobre el uso del idioma en las traducciones y el modo de traducir o de revisar las traducciones, ver las notas en esta entrada que iré completando.
– Esta transmisión, maravillosa (muy clarificadora y directa), aparenta haber sido dada claramente por la misma voz que dictó Un curso de milagros (UCDM), y que habló teniendo en cuenta la personalidad de Jesús –tras la muerte de Helen, la escriba de UCDM.]

Sobre el miedo (Brent Haskell – Jeshua)

Saludos para vosotros en este día, soy Jeshua. He venido hoy para comentar contigo acerca del miedo, pues me has preguntado sobre ello. Me preguntaste qué es y cómo funciona en tu vida. Has recibido algunas de las respuestas en tus momentos de calma. Pero hoy quiero aclarar muchas de ellas, y alguna otra cosa.

Entonces, te preguntas qué es el miedo, pues en Un curso de milagros te he dicho que solo hay dos emociones, amor y miedo. Ahora bien, te aseguro que el amor es todo lo que hay. El universo por entero está compuesto completamente de amor. La palabra que puedes utilizar para definirlo es “no-dualista”. Un universo no-dualista significa que solo hay unidad; Dios es uno solo; tú eres unidad; tú y tu hermano, tú y tu hermana, sois una unidad. Y eso significa que no hay absolutamente nada que no sea amor.

Entonces, ¿qué es el miedo, si todo es necesariamente amor? El miedo es aquello de lo que este mundo está hecho. Y te he dicho, ¿no es así?, que el miedo ha fabricado todo lo que crees ver. Ahora bien, ¿por qué es así? Cuando tú, espíritu creativo, hijo de Dios, decidiste crear un mundo de espacio y tiempo, necesitaste, por así decirlo, resolver los asuntos logísticos de su funcionamiento. Y, para poder experimentar el espacio-tiempo, para poder experimentar este mundo tal como pareces hacerlo, incluso aunque no sea real, es necesario que no seas plenamente consciente de la naturaleza y de la esencia de lo que este mundo es, que, como he dicho, es amor, nada más que amor. Y así, como te he dicho antes, de la creación de este mundo forman parte los cuerpos imaginarios, el cerebro imaginario, y los pensamientos imaginarios que parecen estar en ese cerebro. Y te he dicho, en Un curso de milagros, que tus pensamientos no significan nada. Te he dicho que tus pensamientos son solo imágenes que has fabricado.

¿Y qué es una imagen? Una imagen, para vosotros, es por ejemplo algo que proyectas en una pantalla y que entonces puedes observar y experimentar. Los pensamientos de tu cerebro actúan como imágenes que de cierto modo puedes examinar para poder experimentar el mundo del espacio y del tiempo. Esto es necesario para poder creerte, por así decirlo, que este mundo es real, aunque no lo sea, y solo sea una ilusión. Entonces, cuando experimentas este mundo, para que todo pueda suceder tal y como lo has concebido y deseado, necesitas poder examinar imágenes. Y estas imágenes son tus pensamientos. Necesitas contemplar las imágenes que has fabricado y que te permiten experimentar lo que tú quieras del espacio y del tiempo. Y te he dicho que la percepción conlleva un intercambio, o una traducción, que el conocimiento no conlleva. Y dicho intercambio, o traducción, es este: la verdad de lo que tú eres es modificada, y entonces forma una imagen que, por así decirlo, es pegada en tu cerebro. Y así es como piensas pensamientos. Y los piensas con tal claridad, y tienen una naturaleza tan vívida, que estás absolutamente convencido de que son reales. De hecho, una de las cosas que hace que creas que todo esto es real es el hecho de que parece que realmente piensas. Dices, “pienso, luego existo”. Y esa es ciertamente una ilusión muy poderosa.

Entonces, cuando miras a tu mundo de espacio, tiempo, limitaciones, aislamiento y separación, estás viendo lo que no es real. Sin embargo, este mundo, pese a ser una ilusión, fue creado por ti, espíritu creativo, criatura de Dios, un solo ser con Dios, y en un universo no-dualista todo debe necesariamente ser amor. Por tanto, este mundo en el que parecéis vivir, en esos cuerpos imaginarios, es, esencialmente, amor. No es posible que sea otra cosa en un universo donde todo es uno. Pero para poder desarrollar la ilusión del espacio, el tiempo y los cuerpos, tenías que poder verlo de forma diferente. Y lo que te permite verlo así, de forma diferente –por así decirlo–, son los pensamientos de tu cerebro, las imágenes que tú has escogido colocar en ese cerebro, y que empleas para representar esta ilusión de espacio y tiempo. Y entonces, podríamos decirlo así, el miedo es eso: es todos los pensamientos de tu cerebro, todas las imágenes que parecen mostrarte un mundo que no es amor perfecto –aunque por supuesto necesariamente lo sea.

Duda, miedo, puedes decirlo así. Y estos términos te sugieren significados y tienen ciertas connotaciones para ti. Y piensas en el miedo como “tener miedo de algo”. Y es exactamente así como funciona. Sin embargo, el miedo puede ser extremadamente sutil, aun cuando en tus momentos de quietud también puede ser extremadamente intenso en su expresión. Así que el miedo es pensamiento: son los pensamientos en tu cerebro, las imágenes. El miedo es lo que sea que te haga creer en esta ilusión, antes que ver el mundo de amor perfecto. Ahora bien, te he dicho que los pensamientos, que no son tus pensamientos reales, esos pensamientos que son las imágenes que tú has fabricado, no tienen significado, y no tienen ningún efecto. Los pensamientos de tu cerebro no tienen poder creativo.

Esto ya te lo he dicho. Y, no obstante, aquí en tu mundo pareces poder hacer elecciones. Y parece que procesas cosas con tu cerebro. Y crees, en tu manera de pensar, que haces elecciones que determinan lo que va a suceder en tu vida. Y esta es igualmente una de las mayores ilusiones: que los pensamientos podrían tener poder creativo, y que podrían determinar lo que sucede en tu vida. Escúchame bien, hoy. Eso no es así. Y la razón de que no lo sea, como ya te he dicho en Un curso de milagros, es que el guión está escrito. El tiempo tan solo parece ir en una dirección. Y lo que parece ser el flujo de causa y efecto no es más que una farsa, y forma parte de la propia ilusión.

Los pensamientos de tu cerebro no tienen poder creativo. Sin embargo, esos pensamientos son muy poderosos en tu mundo. Las imágenes que has fabricado, que no son tus pensamientos reales y que no son reales, tienen poder. No tienen el poder de crear; no cambian ni alteran tu vida, no hacen que tu vida transcurra. El poder que reside en tus pensamientos es el que surge de bloquear tu discernimiento de la presencia del amor. Y, ¿no te he dicho en Un curso de milagros que solo se trata de eliminar los obstáculos que impiden tu discernimiento de la presencia del amor? Entonces, en pocas palabras, ¿cómo retirar dichos obstáculos? Lo consigues al dejar que tu miedo se marche. Pero, si el miedo es pensamiento –los pensamientos de tu cerebro–, entonces, retiras esos obstáculos si dejas que tus pensamientos se marchen. Pues, ¿no te he dicho, “mantente en calma, y reconoce que soy Dios”? Y, cuando estás en calma, cuando has ido más allá de tu pensamiento, entonces, ¿qué surge, en un alba gloriosa? Lo que surge es el mundo que realmente existe, y tal y como fue creado –un mundo de amor perfecto, belleza y alegría.

Así que parece fácil, ¿no? Dejas de pensar, y ves amor. Y es así. Sin embargo, aquí está la trampa. Los pensamientos de tu cerebro, los que de hecho son miedo, son los mismos que definen quien tú eres. Los pensamientos de tu cerebro definen tu ego. Y tú, mientras todavía estás experimentando el espacio y el tiempo en su aspecto ilusorio, tú, haces que tu ego equivalga a quien tú eres, tú mismo defines a tu ego como quien tú eres. Por tanto, abandonar tu pensamiento equivaldría a morir. Y cuando caminaba por esta tierra hace 2000 años te dije: “quien quiera salvar su vida la perderá, y quien pierda su vida por mí, la encontrará”. Ahí ciertamente no me refería a la muerte física. Me refería a que aquel que tuviera el coraje y la fortaleza de entregar la imagen de sí mismo –que viene definida por sus pensamientos–, me refería a que aquel que tuviera el coraje y la fortaleza de dejar de existir como ego, descubriría el mundo del amor. Eso es lo que se denomina, por así decirlo, “iluminación”. Eso es lo que se denomina “reconciliación”, “expiación”. Es lo que se llama “perdón”. Y cuando dejas que tus pensamientos se vayan totalmente –incluyendo tu propia vida tal como es definida por ellos–, cuando permites que todo eso se marche, simplemente ves el mundo de modo diferente. En vez de ver a través de imágenes falsas, ves y experimentas la verdad del amor.

¿Y qué ocurre entonces con el ego? ¿Qué ocurre si entregas tu ego, si dejas de pensar? ¿Qué pasaría con tu vida? ¿Morirías físicamente? Y la respuesta es que no, ciertamente. En tu vida, el guión está escrito. Y naciste, y tus días se desplegaron en el espacio y el tiempo hasta que elegiste el momento en que tu cuerpo parecería morir y tú regresarías a ser solo espíritu, y solo su libertad, y la esencia del amor. ¿Es posible fluir por tu vida sin ego, y experimentar eso ahora? Y la respuesta es que sí, ciertamente. Eso es lo que quise decir cuando hablaba sobre estar en el mundo sin ser del mundo. Pues la ilusión de este mundo no puede definir lo que tú realmente eres. Por tanto, a alguien que te observara desde fuera, ¿le parecería diferente tu vida si entregaras tu ego y continuaras viviendo en este cuerpo? No habría cambios, pues el guión está escrito. Pero lo que experimentarías es un mundo que está más allá del miedo, más allá de los pensamientos que definen quien tú eres. Todavía podrías ser consciente de tu espacio y tiempo. Y todavía podrías ser consciente de las imágenes y de lo que parecen mostrar. Y todavía podrías fluir por tu vida, tener encuentros, y sobre todo experimentar aquello que has venido aquí a amar y a hacer. Pero todo eso consistiría para ti en el fluir del amor más perfecto, más insondable, pues tu vida fue creada precisamente así. Es absolutamente factible vivir esta vida sin ego en un mundo de unicidad, perfección y alegría.

¿Podrías todavía disfrutar de las mismas cosas que ahora? Sí, por supuesto. Pues todos llegáis aquí con unas elecciones que os proporcionan la enorme variedad de experiencias que hay. A algunos puede que les guste la música, y a otros no. Algunos puede que disfruten en un escenario representando una obra, y otros puede que no. Algunos puede que sean académicos, eruditos, y otros no. Algunos disfrutarían del atletismo y de ver lo que su cuerpo puede realizar, otros no. ¿Podrías vivir todo eso y mantenerte en el discernimiento del amor? Y la respuesta es que sí, ciertamente. Pues en un mundo que está compuesto totalmente de amor, todo en él es amor. No puede ser de otro modo en un universo no-dualista.

Así pues, tu meta es entregar tu miedo. Y de hecho eso conlleva la muerte para tu ego. ¿Cómo puedes discernir si tus pensamientos son del ego? Puedes ver si te sientes amenazado; entonces, eso es miedo. Puedes ver si sientes aprensión al pensar que tú –tal y como te defines a ti mismo–, puedes cambiar; entonces eso es miedo. Y si te planteas si vas a ser capaz de comprender algo y no estás seguro de si lo conseguirás, eso es miedo. Sin tu miedo, fluyes por tu vida, fluyes por la experiencia de amor infinito aquí, en el espacio y el tiempo, recreándote en cada momento, pero sin plan y sin apego.

¿Eso supondría que no vas a amar tu vida aquí? Si ves un mundo que está compuesto por entero de amor, y lo experimentas, ¿acaso es posible no amar? Ciertamente no lo es. Hay algo más que podría parecer que te impide discernir el amor, y que es también miedo, tal y como te he dicho: tus valores. Y tus valores, dicho de la forma más simple, son los componentes con los que se construye tu ego. Las cosas que valoras son aquellas que sientes que debes tener o mantener para poder siquiera existir, o para poder ser quien tú eres. Sin miedo, no valoras nada –nada. Esto suena como algo realmente negativo, ¿no? Pero no es así, ciertamente. Pues te he dicho que no hagas esto: no desees que una relación te proporcione algo que valoras. ¿Qué significa eso? Si valoras una relación, la empleas para definir quien tú eres, es decir, para el ego. Y eso es una relación especial. Y, como te he dicho, eso siempre te causará dolor. No es posible amar, que es dar libertad, si valoras algo. Por tanto, cuando entregas tus valores, simplemente das libertad a tu mundo. Eso es todo. Y eso incluye todo: los seres que parecen caminar contigo por este mundo, tus posesiones, tu modo de vida, tu trabajo, tus aficiones –todo en tu vida. ¿Puedes vivir todas esas cosas, puedes amarlas con gran pasión pero sin valorar, sin apego, y simplemente experimentarlas como quieras y, cuando se hayan marchado, irte a otra cosa? Sí, ciertamente que puedes.

¿Y cómo lo haces? Viviendo, por así decirlo, en este momento. Y te he dicho que eso se trata del instante santo. El “instante santo” es solo mi modo de decirlo. Algunas personas dicen vivir en el ahora; otras dicen vivir sin apego; otras vivir en el momento. Da lo mismo. Pues cuando vives en el instante santo tu vida fluye a través del tiempo, pero no sientes que el pasado determine lo que tú eres, y no tienes miedo. Escúchame bien. No tendrás miedo de que lo que estás experimentando en este momento vaya a afectar al futuro, pues no lo hará. Recuerda, el guión está escrito. Estás representando tu vida en un escenario donde estás absolutamente a salvo. Si vives una vida compuesta por nada más que amor, entonces, cuando temes, estás simplemente eligiendo verla de forma diferente. Pero eso no cambia el hecho de que solo es amor. Estás aquí representando una vida que ya ha sido creada y establecida por ti, espíritu creativo. Y la representas en un escenario donde no puedes ser dañado. Y puedes elegir, por así decirlo, si la vas a ver a través de los ojos del miedo, o si la vas a ver a través de los del amor –y esa es la única opción que tienes en este mundo. Y, como he dicho, solo tienes otra elección más, y es la de a qué voz vas a escuchar. Puedes escuchar la voz del miedo o puedes escuchar la voz del Espíritu Santo, la del amor. Y esa es tu elección.

Y al final, tú y cada uno de tus hermanos desembocaréis en la visión de un mundo de solo amor, te lo aseguro. Y cuando eso suceda todo tu miedo se marchará. Incluso también ese momento ha quedado ya establecido, como te he dicho. Pero puedes escoger. Puedes elegir ver a través de unos ojos de miedo o de unos ojos de amor. Eso no cambiará el transcurso de tu vida, sino solo el modo en que la experimentas. Y ese es el poder que tiene el miedo. El miedo no cambia tu vida, no cambia el guión, solo tiene el poder de permitirte ver miedo en vez de amor. Y lo que tienes que hacer para dejar marchar el miedo, como te he dicho, todo lo que tienes que hacer, es morir. Todo lo que tienes que hacer es soltar este ego que tanto aprecias como si fuera tu propio ser. Y, con tu muerte, al soltar el miedo, te abrirás, como he dicho, a un mundo de un perfecto, infinito amor. Y el resto de tus días, en el espacio y el tiempo, los experimentarás precisamente ahí, en ese mismo amor.

Bendiciones para todos vosotros, eso es todo.

 

 

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2 Respuestas a “«Sobre el miedo». Haskell: «7 nuevos textos de Haskell-Jeshua»

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  1. Hola, el enlace a los audios no funciona y me gustaría si pudieras facilitarme el pdf de journey beyond words

    • ¿Qué enlace a qué audios?
      De estos 7 aún no hice audios.

      En el índice de Haskell en esta web, puedes encontrar los pdf’s en español.

      En inglés lo tengo solo en papel.
      ____
      Si puedes sugerir alguna mejora, muchas gracias.
      Yo voy despacio haciendo los audios de todos los capítulos y libros de Haskell que tengo…, y a veces vuelvo a revisar o corregir algunas cosas “pequeñas” en la traducción.

      felices vuelos! 🙂 (qué “suerte” 🙂 )

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