«La celebración» (comentario de la Lección 2 de Jeshua en “La vía del corazón”)   Leave a comment

imagen corazón en círculoLa vía del corazón, 2.
Comentario sobre la celebración

Hace poco salía el tema de que para aprender no hay que sufrir.
Como vemos, todo el asunto aquí es que el ego parece entender que cambiar algo es sufrir, que cambiar algo va a suponer sufrimiento.
Y de ahí que la Lección 2 comente todo eso sobre los hábitos, para que de cierta forma podamos dejar pasar el miedo, dejarlo salir… para que entendamos qué cosas nos pueden facilitar el sentir y el dejar salir y dejar pasar el miedo que sostiene nuestras vidas -el miedo que mantiene “viva” nuestra identidad separada.

Así que las cosas significan lo que queramos que signifiquen.

Este parece el mayor regalo… tiene que ver con nuestra libertad, la libertad que es amor. Y amor es lo original, el ser que Dios creó, Vida.

Esta es nuestra libertad, como seres viviendo en un universo físico de consciencia.

Y en esa pantalla que es la consciencia, donde proyectamos nuestros pensamientos, SOMOS CONSCIENTES DE QUE SOMOS CONSCIENTES (es decir, somos “superconscientes”, tal y como habréis visto que lo llaman algunos).

Entonces, decía la Lección 1:

«La locura, que experimentas como tu dolor y SUFRIMIENTO, tus búsquedas y tus dramas, solamente procede de la elección errónea de volverte alguien que está IDENTIFICADO con lo que surge en el campo de tu consciencia, de tu discernimiento. Tú, por tanto, pierdes la perspicacia de la inocencia. Pues, de hecho, todos los acontecimientos son perfectamente NEUTRALES, y eres LIBRE de verlos de la manera que quieras».

Fijaos cómo, desde la lección 1, estamos añadiendo más y más cosas -en esta y en las siguientes lecciones muchas más- sobre el “drama” de la identificación: ese drama de ser, de cierta manera, los actores de nuestro propia crucifixión, pero como sin enterarnos.

Así que el sufrimiento es siempre una interpretación de acontecimientos neutrales.

Cosa esta que aún no se puede decir en general en público, pero que, a poder ser, sí “deberíamos” CELEBRAR, gozosamente:

– con quien pudiéramos… en meditación (como las que sugeríamos en enero), para unirnos en el espacio de la inocencia, que nosotros no hemos inventado…

– y en privado…

… reuniéndonos con la pura Vida original dentro, con Dios dentro… y por tanto con todo y con todos nuestros hermanos dentro… con todas las mentes que han soñado universos y que los van a soñar durante infinitas eternidades.

Esta Lección 2 es la invitación a la constante celebración de eso mismo, de que todo significa lo que queramos que signifique. Es decir, es la celebración de nuestra libertad, ya que somos libres al seguir siendo tal y como Dios nos creó.

Si nos acostumbramos a lo que nos piden estas lecciones, estaremos simplemente dando gracias todo el día, pues esa parece ser la esencia de cualquier celebración: el mero hecho de agradecer y reconocer el regalo del Creador (que es nuestro ser, a su imagen, es decir: creadores perfectos, sin ningún fracaso o fallo posible en su interior).

Como vimos en la primera lección, el hecho de que “no nos guste” lo que hemos creado, nuestra creación… es también una creación perfecta: simplemente estamos creando perfectamente la experiencia de juzgar lo que tenemos delante.

Y eso, como sabemos, también vamos a saber observarlo con mirada inocente… sin juzgar nuestro juicio.

Ese era aquel primer “corte de mangas” que la primera lección nos invitaba a hacerle cariñosamente a nuestro ego, mientras vamos dejando de escuchar esa voz.

Y en esta lección vemos cómo se nos pide que, sin forzarnos, ejercitemos más una especie de “atención plena” con un matiz inocente de “niños creadores”.

Reconocer, constantemente, lo que hemos “creado”… y permitirnos así sintonizarnos lo mejor que podamos con esa cierta “alegría inicial” que es nuestro propio ser original, el “misterio” (eso que nosotros no podríamos pensar, ni de lejos, en haber creado… nuestro Ser… que es ese ser que nos permite que nosotros, como Mentes, alberguemos universos enteros dentro).

Así que nos estamos habituando a la celebración del “misterio”, que dicen que es la palabra que luego fue traducida por “sacramento”.

En las religiones eso se institucionaliza -para bien y para mal- en lo que se llaman “sacramentos”, que son una manera de celebrar la vida original, una manera de comulgar con ella (entrar en comunión profunda con la Fuente de la Vida)… Son una manera de celebrar la vida de Dios y la vida que es Dios como Origen… la vida que “da Dios” y que siempre es algo que traspasa todas nuestras cosas, todas las cosas humanas, ya que las trasciende.

En esta Lección, se nos pide que hagamos un sacramento, un misterio, de todo lo que podamos (con lo más vulgar). Eso nos hace recordar aquella lección del curso de milagros: “Dios está en todo lo que veo, porque Dios está en mi mente”.

Los sacramentos, dice la definición en internet, son “signos sensibles y eficaces de la gracia de Dios a través de los cuales se otorga la vida divina”.

Al ser Hijos de Dios (creadores libres y perfectos de nuestra experiencia), nosotros hacemos EFICACES los signos que queramos. Es decir, convertimos literalmente cualquier cosa sensible (del mundo de los sentidos, la que nos dé la gana)… en un “signo” eficaz donador de la vida original.

Esto tiene relación con esa preciosa parte de las preguntas y respuestas de esta lección donde habla del sentido del ayuno, pues esta celebración constante es de cierto modo un deshacer, un deshacer todos esos “hábitos inconscientes” (valga la redundancia entre “hábitos”, e “inconscientes”), donde no ponemos ningún matiz de “Vida”, de misterio, de “sacramento”… es decir de agradecimiento, sino que ponemos más bien quizás muchos matices y muchos pensamientos inadvertidos de este estilo:

“tengo que hacer esto porque hay que hacerlo (dormir, comer, trabajar en eso o en lo otro… respirar…)”.

Nos estamos “acostumbrando” a algo a lo que en realidad no podemos acostumbrarnos… a algo que no podemos “aprender”… pues es nuestro ser: regalo de Dios.

Todo es un regalo.

Un cuerpo no puede ser creador… pero lo que somos nosotros sí lo es, y finalmente, esa Luz que somos (Hijos de Dios), alberga un cuerpo.

He aquí nuestro misterio, nuestro sacramento:

«Literalmente he creado esta experiencia.
[…]
» Algo en mí es tan grande, tan poderoso, tan vasto, está tan más allá de todo lo que los científicos puedan jamás averiguar, que, literalmente, ¡he cristalizado, en el campo de la experiencia, esta consciencia de ser un cuerpo en el espacio y el tiempo!».

Frente al ámbito del misterio… quemamos literalmente ese otro ámbito de los hábitos mental-intelectuales… el de…:

– “tengo que”, “hay que”, “debo”… “tengo que hacer esto”… “hay que sufrir para lo otro”… etc.

Así que ahí estábamos, metidos en la mente-intelectual de los “hay que”… y por tanto sin estar presentes en “nosotros mismos”… en lo que estamos “vibrando”…

Como vemos, estas vías espirituales no son solamente para que sintamos plenamente que estamos todo el rato creando (ley de la atracción)… sino para que sintamos plenamente el ser original que somos… el misterio… y para que todo lo que creemos sea creado “desde ahí”… desde esa identidad que traspasa y está en todo… y para siempre… (si elegimos que sea así, para siempre)… aunque estemos tan aparentemente alejados del ser original como la “distancia” que supone “ver un universo” tan aparentemente colosal:

«Esto ha surgido desde el Campo de mi Consciencia, que es el regalo que Dios me hizo, y Quien solo me pide que aprenda a crear tal y como Dios crea».

Y Dios es… EXTENSIÓN.

Es decir, para crear como Dios crea vamos a permitir que Dios dé a través nuestro como él da: en esa fusión que es extensión.

De ahí que tenemos esta lección 2 donde nos vamos como preparando para invocar la extensión de Dios en todas las cosas:

– “es muy bueno, yo lo he creado, y es muy bueno”.

Si viene alguien a echarme de casa: “yo lo he creado, y es muy bueno” (aunque luego quizá no lo prefiera 🙂 ).

Si viene alguien a matarme, y mientras quizá echo a correr (a ser posible con una sonrisa 🙂 )…: “yo lo he creado, y es muy bueno” (aunque luego quizá no lo prefiera 🙂 ).

Si “no consigo lo que quiero”… entonces…:

yo he creado la experiencia de juzgar mi creación aquí y ahora…
es decir, de juzgar el puro “lo que es”…
y de rechazar mi papel de creador de mi experiencia…
la he juzgado con ese rechazo profundo que reza…: “yo no quería esto”…
en vez de más bien aceptar inocentemente, sin juicio, que algo de entrada quizá no me gusta, que no lo prefiero…
¿Así que… si puedo sonrío también al decirle, a esta experiencia de estar juzgándome a mí mismo… es decir, juzgando mis creaciones… si puedo… digo también “es muy bueno”?

Reconciliación (expiación, restauración de la Mente).

Pues ya sabemos que, si no damos las gracias por un desastre, una enfermedad, etc., nos lo estamos quedando, lo estamos atesorando, lo estamos valorando.

Igual con las cosas “buenas”: si no sabemos soltarlas dando esas gracias profundas junto con un “es muy bueno”… estaremos reteniendo lo que viene, que es siempre “aún mejor”… pues Dios es… eterna extensión (y nosotros somos unidad con Él, con Ella).

Así que, en realidad, si os fijáis, en todas las religiones, lo que hacen los “místicos” y “maestros” de todo tipo es dar un ejemplo de alguien que está todo el rato dando gracias, gracias y más gracias… y que por ello parece ser capaz de, según dirían los que interpretamos desde fuera…: “vencer el sufrimiento”.

Pero, como sabemos “nosotros”, los listillos del curso de milagros y similares… 🙂 … resulta que no hay nada que vencer, no existe… pues todo era una interpretación, que al final no existe (pues lo real es nuestro ser de amor creador, creadores eternos creando eternamente: a imagen y semejanza del Origen y su Proceso).

Pero a menudo interpretamos como “tontos” (con la guía del intelecto más vulgar), interpretamos lo que vemos, y decimos, y dice una parte de la gente dentro y fuera de las religiones:

“es gracias a sufrir como me puedo iluminar/perdonar/crecer”.

Y aquí tenemos a nuestro célebre maestro… Jeshua en comunión con Jayem… dándonos una vez más instrucciones verdaderamente rebeldes:

“no hay que hacer nada”.

Las figuras claves de nuestras culturas y religiones… aunque a veces parecen decir eso literalmente sobre el sufrimiento (hablando el lenguaje del mundo, diciendo que “vencen el sufrimiento”, “vencen la muerte”)… en realidad, ellos, como vemos, están practicando otra cosa:

todo el rato están dando gracias a Dios, es decir, agradeciendo la conexión misma que es su Ser.

Las “religiones” que hemos inventado parece que lo entienden mal… pero solo porque ahí hay “egos” como nosotros… y como hay en todas partes, en esas religiones igual que en la vida diaria… pues a todos nos ha parecido bien ir dando vueltas metidos en las mentes-intelectuales creyendo que el sufrimiento es real.

Todo es lo mismo, como ya sabemos… aunque a veces las religiones den espectáculos tan pintorescos… al ser organizaciones que parecen mostrar tanto “el síntoma”… y que así parecen reforzar la conciencia que crea ese síntoma… y que parecen a veces estar sistemáticamente realizando una especie de lucha eterna por la defensa de la idea de que el sufrimiento es real… y de la separación real con respecto a la Vida, al Misterio, a Dios.

Así que, como ya sabíamos, simplemente todo sucede así en las religiones porque mucha gente parece no entender a los místicos y maestros, ya que la gente verdaderamente “religiosa” (con o sin religión), simplemente está dando las gracias a Dios todo el rato, todo el santo día… pase lo que pase… sea lo que sea que aparezca en el campo de su experiencia.

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