«Sobre la muerte y el proceso de morir». Haskell: «7 nuevos textos de Haskell-Jeshua»   Leave a comment

Ir a descargar

imagen corazón en círculo[- Podéis mirar en la página de índices de Haskell en esta web para encontrar los enlaces a este y otros textos de la transmisión de Haskell.
– Esta transmisión, maravillosa (muy clarificadora y directa), aparenta haber sido dada claramente por la misma voz que dictó Un curso de milagros (UCDM), y que habló teniendo en cuenta la personalidad de Jesús –tras la muerte de Helen, la escriba de UCDM.]

Sobre la muerte y el proceso de morir

Saludos en este día. Soy Jeshua. Y hoy me gustaría hablar contigo, ya que lo has pedido, sobre aquello que llamáis “muerte”, y el proceso de morir.

Pues en este mundo, pese a ser una ilusión, esos cuerpos que tenéis parecen morir. Y en la muerte os parece –¿no es cierto?– que se cierra una puerta en cuanto al modo en que podéis experimentar esto, esta creación vuestra, este mundo de espacio y de tiempo –así como, en efecto, los mismos cuerpos de los cuales hablamos ahora.

¿No os he dicho ya antes, no os he ofrecido ya palabras que estaban destinadas a brindaros realmente paz? ¿Y no os he dicho: “no eres un cuerpo, eres libre”? ¿Y no os he dicho: “no hay nada en este mundo que pudieras necesitar”? ¿Y no os he aconsejado que no valoréis las cosas de este mundo? ¿Y no os he dicho, asimismo: “si eliges algo que no dura para siempre, entonces no tiene ningún valor”? Y, desde luego, ¿no significa eso que vuestro cuerpo no tiene ningún valor?

Y, en el tiempo cuando quizá estés entristecido, en tu humanidad, en el cuidado y la preocupación que tenéis los unos por los otros, en este mundo de cuerpos y espacio y tiempo… en el momento en que estás triste cuando alguien parece morir, eres propenso, desde luego, a preguntar: “¿cómo esas palabras pueden darnos paz? ¿Podrías hablarnos de una manera tal que la paz pudiera llegar a nosotros cuando contemplamos la muerte, ya sea la nuestra o bien la de alguno de aquellos cuya forma hemos amado tanto, durante tanto tiempo en una vida?”.

Ah, recuerda que cuando te digo que no valores las cosas de este mundo, no se trata jamás, ni por un momento, de sugerirte que no ames esas mismas cosas. Y al afrontar la muerte de alguien a quien amas te aconsejaría que no interpretes ninguna de mis palabras de tal modo que te hagan pensar que estoy diciendo que no ames a alguien, que no le cuides. Ese no es el caso. Cuando digo que no valores simplemente quiero decir que no estés confundido sobre lo que tú eres.

Y esa es la esencia, ese es el pensamiento que, cuando pase a formar parte de tu experiencia, te brindará libertad y paz en momentos como esos. Tu cuerpo no es lo que tú eres. Tú eres mucho más. Tú estás más allá de esta imagen, de esta ilusión que es el cuerpo. Y si alguien a quien tú amas parece dejar el cuerpo atrás, si su cuerpo parece morir, ese cuerpo tampoco es lo que él o ella es. Y en ello radica tu paz. Sencillamente constata que, cuando mueres, no cambias. Y cuando un ser querido muere, él o ella, igualmente, no cambia. Y cuando yo morí en la cruz hace dos mil años no cambió absolutamente nada de la realidad de lo que yo era, y lo que yo soy.

Y no obstante, dices: “¿por qué estoy triste? ¿Puedes confortarme cuando sucede que, al llorar, a veces tiendo incluso a sentirme culpable por derramar esas lágrimas?”. Detente por un momento, y piensa en lo triste que podría ser que alguien a quien amaste durante años muriera, tal y como lo decís vosotros, y entonces a ti, en tu humanidad, te trajera sin cuidado. ¿Puedes sentir el vacío, la tristeza, que conlleva pensar en que alguien pudiera morir sin que nadie deseara derramar ni una sola lágrima?

¿Y qué son entonces las lágrimas? ¿No son tus lágrimas una confirmación del amor que hay dentro de ti? ¿Y no son la muestra de que simplemente se está celebrando que dos vidas se reunieron y, al unirse, crearon alegría y amor? Y eso, ciertamente, es el propósito de la creación misma: que los espíritus fluyan unidos, y que creen amor y alegría. Y así, si reconsideraras tus lágrimas en ese momento, mirarías dentro de tu ser y escucharías una voz que dice: “Sí, fue amor, y fue alegría”.

Y entonces, si reconoces que el hecho de que un cuerpo muera no cambia nada, y si reconoces que en realidad ni siquiera conlleva separación… si reconoces eso, y si estuviera brotando de dentro de ti una lágrima que entona un canto de amor, entonces, con ello… ¿podrías estar en paz? Y ciertamente que sí, puedes.

¿Y qué pasa con la batalla, la lucha que se desata cuando piensas sobre tu propia soledad al vivir en la ausencia de otro cuerpo? Entonces, verdaderamente, por supuesto, lo que sucede con eso es que estás afrontando tu propio miedo. ¿Y qué hacer cuando tienes miedo? Sencillamente constata, como con tu hermano, que es una petición, una llamada de amor. Y así, cuando sientes pena, dentro de ti mismo, por la muerte del cuerpo de alguien a quien amas, al afrontar esa pena, al contemplar de frente ese suceso… entonces, ¿no puedes, asimismo, escuchar el mensaje de amor? Pues solo el discernimiento del amor puede generar una petición de amor. ¿Lo ves?

Y a veces podrías preguntarte cómo es que el Espíritu Santo puede ver solo amor en todo, incluso en la muerte. Y esa es la manera en que Él lo hace. Incluso cuando tienes miedo y estás pidiendo amor, no podrías saber cómo pedir amor a partir de tu propio miedo si dentro de ti no estuviera ya ese mismo amor que estás buscando.

Y así, tus lágrimas, al derramarlas por otro, son en realidad una celebración del amor compartido y de la creación de alegría. Y tus lágrimas, al derramarlas por ti mismo, no son sino la promesa, que te haces a ti mismo, de que dentro de ti realmente existe el amor, el Amor de Dios.

Y hay una cosa más que querría sugerirte hoy. Al afrontar la experiencia de la muerte de otro intenta enfocarla dentro del reconocimiento de tu propia libertad, y de la libertad de tus hermanos. Pues, ¿no te he dicho que no es posible que pueda sucederle algo al Hijo de Dios si no es por su propia elección? No puede haber accidentes en el mundo de libertad que Dios ha creado. Y así, incluso la muerte, incluso ella, es un ejercicio de libertad.

Y si te apenaras por la muerte de otro… cuando estés apenándote por él o por ella, entonces, permite que tus pensamientos cambien hacia el reconocimiento de la libertad y de la seguridad. Y al reconocer, en un nivel profundo interior, que tu amado está viviendo una vida de perfecta libertad, en un mundo donde él, o ella, y todos los seres, están absolutamente a salvo… al darte cuenta de que él, o ella, es absolutamente libre y está completamente a salvo en el mundo de Dios, entonces, ¿qué le sucede a tu creencia en la tragedia? Desaparece –¿no es así?– en un abrir y cerrar de ojos.

Y si hoy, en el reconocimiento de la libertad, te apenaras por ti mismo –lo cual haces en tu humanidad– quizás puedas decidirte a alterar tu pensamiento de modo tal que puedas hablarle a tu ser querido y decirle: “confío en ti”. Y, aunque pueda haber miedo dentro de ti, miedo que surge a partir de tus propios pensamientos de soledad, ábrete a ti mismo para darle confianza a tu amado. Ni siquiera la muerte podría ocurrir si no fuera un regalo de amor. Pues es posible, te lo aseguro, que puedas contemplar cada circunstancia, incluso la de la misma muerte, y la puedas ver como un acto de amor.

Y entonces, en ese momento, al confiar en tu amado, y desde la quietud interior, dile estas palabras: “te amo, y confío en ti”. Al abrirte a eso, y al estar en calma, entonces, te volverás consciente, realmente, de un regalo de amor.

Así que la muerte misma no es sino un cambio de forma. Y la forma, como os he dicho, no importa. En este mundo, en vuestra humanidad, os digo de nuevo, habéis venido a amar la forma, a vivir vuestras creaciones, a aprender del amor y de la alegría, a celebrar… ejercitando la creación dentro de vuestra libertad ilimitada. Y la propia muerte es eso mismo, y solo eso.

Y así, en este día, al pensar sobre la muerte, constata que te es dado poder ver las cosas de una forma diferente. Esto te lo he dicho ya. Y al ver las cosas de forma diferente, ¿qué encontrarás? Sencillamente te encontrarás con lo que hemos comentado hoy. Encontrarás la celebración de una vida de amor y alegría. Y encontrarás dentro de ti la promesa de que el amor está ahí, siempre, hablándote a ti y llamándote por tu nombre con infinita amabilidad. Y al ver las cosas de forma diferente encontrarás una razón para entender, y para confiar, en la perfecta libertad que te fue dada a ti por Dios, en la absoluta seguridad en la cual vivís vuestras vidas.

Y, sobre todo, sobre todo, encontraréis dentro de vosotros mismos, y dentro de vuestro amado, amada, el discernimiento de que sois muy, muy hermosos, en tanto el espíritu que sois… y encontraréis el discernimiento de que sois amados, amados, amados… más allá de toda medida que pudierais concebir.

Mis bendiciones, mis bendiciones para vosotros en este día. Eso es todo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: