La civilización y la caca (II)   3 comments

mariquita en invierno

Hace un par de meses, esta mariquita en invierno, por el centro de España. Licencia CC.by-sa.2.0

[Aviso: algunas de las palabras empleadas en este artículo no suenan tan mal en mi país como quizá suenen en otros países de lengua hispana que no son el mío, España.
Aunque ahora, ahora que estamos todos más mezclados en el mundo, todos los hispanos de todas las regiones… quizá vayamos poco a poco a ir aceptando todos los usos, particularidades, etc.
]

La lección 2 de la vía del corazón, nos invitaba, en febrero, a llevar “consciencia” a cada cosa, a cada acto que hemos automatizado en la vida.

Esa consciencia va entre comillas porque es una “consciencia” que podríamos llamar “adorante”, frente a la consciencia usual, de la mera percepción.

En esa “consciencia” o adoración, se trata de permitirnos sentir unidad en cada cosa… sentir “Dios” (o lo que es lo mismo: “Vida”).

Pongamos un ejemplo. Pongamos que nuestro hábito o nuestro trabajo consistiera en matar gente (verdugo).

Si trabajamos en eso, es quizá difícil que pudiéramos lidiar con las sensaciones que nos vendrían a la mente cuando “lleváramos consciencia” a esos actos de “matar gente”.

Y así, al no poder seguir “trabajando” como verdugos, matando gente de forma automática tal y como solíamos hacer… así… cabe ciertamente la posibilidad de que dejáramos atrás ese “hábito”, ese trabajo… y nos rebeláramos contra aquel “yo” antiguo, nuestro “yo” del pasado, el “yo” que eligió esa profesión, en una elección donde diríamos que se dejó influir, como casi siempre, por la consciencia colectiva (sistemas de ideas, sistemas sociales, etc.).

Pues siempre en alguna medida nos dejamos influir,  “inadvertidamente”, por ideas y propósitos que, a menudo, no hemos “hecho nuestros”… es decir, que no nos hemos realmente responsabilizado por ellos, de todo corazón.

Y eso nos termina pasando con cada cosa que “hacemos”. Y en el fondo todas las cosas tienen algo “parecido” al ejemplo del verdugo (ya que no hay grados o niveles en las ilusiones, todo es la misma cosa).

Ya hice algún comentario (aquí) donde empezábamos a comentar y a sentir algo sobre los propósitos o las ideas que hay en torno al famoso acto de “hacer caca”.

Cuando hacemos caca, nuestra humanidad está (diríamos) en un cierto nivel de “desconexión” de la consciencia adorante, un nivel donde hemos automatizado un acto donde nos desentendemos socialmente (mecánicamente) de la caca.

Pero… mientras… la caca es literalmente una “joya”, es decir, es pura vida para muchos microorganismos del suelo y para las plantas (de hecho la caca está repleta de seres vivos).

La caca es un regalo, dentro de la relación que podemos llamar “ecosistema Tierra”, y que es en sí mismo también un regalo (si lo miramos con “Consciencia” más allá de la consciencia).

(Y con esto no estamos haciendo ninguna valoración. Es simplemente “un hecho” en el modo en que hemos construido nuestra realidad física como Mente que sueña universos físicos… y que, con estos universos, se da instrumentos para poder “adorar a Dios” a través de sus creaciones.)

Y bien, este es nuestro universo. Lo hemos creado de cierto modo Nosotros, como seres de luz que tienen poder creativo gracias a ser eso mismo, “seres de luz” (es decir, “hijos” de algo no físico)… y unidos además, todos, con múltiples “espíritus” que ahora desconocemos por completo… pero que son nuestros “hermanos”… en infinidad de “dimensiones”.

Hemos creado este universo en el poder creativo que somos en unidad…, como luz divina creada por el Padre-Amor de toda Luz.

Y entonces, si nosotros no “adoramos”, es decir, si no “amamos”… si no queremos -por así decirlo- a nuestro universo… o mismamente si no “amamos” a nuestras cacas 🙂 (y mismamente también al suelo, al suelo como ecosistema… y a las plantas que nos hacen deliciosa y posible la vida física…)… o si nosotros, ya puestos, no amamos nuestros culos… etc… nadie más lo va a hacer.

NADIE MÁS LO VA A HACER.

NADIE VA VENIR A HACERLO POR NOSOTROS.

NADIE VA A VENIR A ADORAR NUESTRAS CREACIONES -suenen o no suenen “mal”, como palabras (“culo”, etc. 🙂 ) 🙂

Y el hecho de no amar nuestro universo y todos sus aspectos, sin valorar (es decir, sin valorar más unos aspectos que otros)… ese hecho… al final… nos hace sufrir… (es decir, nos hacemos sufrir a nosotros mismos)… ya que, en el fondo, en un primer momento… SOMOS ESO.

Es decir, somos PODER CREADOR, y lo somos para toda la eternidad… y estamos literalmente detrás (como luz y como amor, que es el pegamento de todas las formas…), estamos literalmente detrás de todo lo que vemos… pues somos literalmente la misma sustancia que Dios (el Amor del origen)… el cual “amor” empleamos para hacer que “peguen” y se ordenen increíblemente todas nuestras maravillosas creaciones (físicas o de otros ámbitos).

Si no amamos a nuestro Creador (indirectamente) a través de amar cada una de las “consecuencias” de nuestro poder creativo (dado por “él”, por el Padre-Madre poder creativo…)… si no lo hacemos… NADIE nos va a sacar de esta especie de rueda de sufrimiento…:
– ya que, para empezar, no se nos puede obligar a nada…
– y ya que NO HAY NADIE MÁS… pues solo somos Uno: una unidad con todos los demás seres… y una unidad con el Creador de la Luz, la Padre-Madre Creadora de todo Poder Creativo en todo Universo que vaya a existir jamás.

Así que normalmente somos un ser “no purificado”, es decir, lleno de pasado… y que va proyectando ese pasado por ahí… y que en realidad solo está viendo sus propias ilusiones, sus reacciones… proyectadas ahí… y por tanto somos un ser lleno de hábitos e ideas que no ha revisado de todo corazón… y que no está dispuesto a revisar, PORQUE HA CONFUNDIDO RESPONSABILIDAD CON CULPA.

Estamos tan doloridos, somos tan ignorantes de ese proceso creador que llevamos poniendo en marcha en el nivel del alma (donde el hecho de “creer” creencias… y “sentir” esas creencias e identificaciones… crea nuestra experiencia… una experiencia que luego rechazamos sin más… y nos autocondenamos así a repetirla)… estamos tan dolidos… decíamos… que eso que acabamos de decir es lo que parece que nos ha pasado:

que reaccionamos ante nuestros “sentimientos dolidos”… y los rechazamos… como si no los creáramos nosotros… ya que hemos confundido responsabilidad con culpa, y esto no nos permite ADORAR al CREADOR a través de NUESTRAS CREACIONES… no nos permite ni siquiera darnos cuenta de que esa “adoración” es lo ÚNICO que podemos hacer para realmente resolver nuestros “problemas”.

En un estado “no purificado”, cuando somos un ser de pasado y vamos por ahí en un estado digamos NORMAL (frente a NATURAL)… con los hábitos… nos dejamos influir por la “consciencia colectiva” que, normalmente, en esta tierra, y como claramente vemos, está metida en muchos “problemas” debido a las creencias y a las energías que nosotros, todos nosotros (nuestra Alma Única humana) llevamos tanto tiempo echando en el pozo creador de la consciencia… para así poder ver los efectos de nuestras elecciones (reacciones), cuando nos identificábamos con el miedo y los cuerpos -y sus batallitas.

Y frente a esa “consciencia colectiva” que, en esta tierra, por ahora, siempre va a tender a echarnos hacia “abajo” en cuanto a vibración… frente a ella… tenemos nuestra consciencia individual.

Esta siempre puede “rebelarse” y “votar por Dios”, es decir, por la Vida, por la paz real… por el amor perfecto… y por tanto siempre puede permitirse ser “depurada” de toda percepción, es decir, de toda reacción y asunción de propósitos e ideas de la consciencia colectiva… ya que estamos en perfecta conexión con el amor central que nos creó como seres de luz.

Así que la lección 2 nos invitaba intensamente a que sintiéramos libremente las cosas “normales” que hacemos.

Nosotros somos seres capaces de ELEGIR… es decir, por ejemplo, de seguir eligiendo hacer que esas cosas sean “normales”… es decir, se hagan sin sentirlas de todo corazón… sin llevar a ellas un poco de Naturaleza (vida)… un poco de “novedad” (ya que la Vida que es nuestro espíritu siempre es “nueva”…).

Y así, llevando “naturaleza” (espíritu) a nuestra percepción… estaremos obligándonos a realizar el juego divino de asumir plenamente la responsabilidad.

Y entonces, NO podremos decir: “hago esto porque estoy obligado”.

Nadie nos obliga a nada.

Como también vimos, ni siquiera es obligatorio vivir físicamente… y no por dejar de “vivir físicamente” vamos a “desaparecer”… ya que somos eternos.

O bien, si me limpio el culo con papel, por ejemplo, no estoy obligado a ello. Nadie me obliga.

Ahora bien, ¿me gusta hacerlo?

Es decir, ¿el ser o el “yo” que se expresa ahí en ese acto (pues siempre estamos expresando)… soy yo de verdad?

Ah. Ajá. preguntémonos eso a nosotros mismos, en la actitud de niñitos inocentes.

¿Realmente me gusta eso? ¿Me gusta tirar eso? ¿Me gusta realmente -como un niñito se lo preguntaría- me gusta no saber a dónde va el papel, el agua y la bendita caca? 🙂

¿Puedo jugar con la imagen, y sentir esta imagen: la de una civilización donde millones de seres en ciudades enormes tiran junto a sus benditas cacas (que son una bendición para el suelo)… tiran junto con ellas todo tipo de productos químicos por los váteres… lejía, detergente, etc.?

Y, ya que estamos hablando de todo este tipo de asuntos… ¿me gusta tirar a la basura cosas? ¿Me gusta tirar esos increíblemente bellos y útiles envases que fabricamos para envasar por ejemplo la comida… que fabricamos en unas fábricas donde ya casi no ponemos ningún amor?

¿Me gusta? ¿Soy yo eso? ¿Eso me define? ¿QUIERO YO que eso me defina?

Pues cuando hago algo, estoy expresando algo, lo quiera o no.

¿Qué expreso cuando hago eso?

¿Qué elijo expresar, incluso aunque por ahora vaya a seguir haciendo esas cosas igual, como todo el mundo?

Lo que expreso (aunque para mí ya sea inconsciente… habitual… normal…)… lo que EXPRESO… LO ESTOY DEVINIENDO, es decir, ME ESTOY CONVIRTIENDO EN LO QUE EXPRESO (de alguna forma).

Y, claro está, aquí llega el siguiente tema que no podemos olvidar: que estamos hablando de preguntarnos y de responsabilizarnos de las sensaciones pero COMO NIÑITOS, en tanto que NIÑOS REALMENTE INOCENTES… es decir, que no están en el problema de la CULPA… sino en el de la simple curiosidad.

Pues recordamos que simplemente estamos saliendo de la confusión entre culpa y responsabilidad, una confusión que no nos permite responsabilizarnos del hecho de que somos los creadores de cada SENTIMIENTO que tenemos (nada se nos puede hacer desde fuera, pues no hay afuera).

Y si nos permitimos abrazar realmente cada sentimiento (cada una de nuestras creaciones)… entonces nos veremos impulsados a acciones y a cambios que, muy a menudo, no nos podíamos ni imaginar.

Como vemos, entonces, estos textos revelados que vamos siguiendo, mejorando, revisando…, todos ellos… tratan sobre ir sustituyendo nuestra consciencia habitual perceptiva, nuestra percepción… por algo siempre nuevo, en una especie de proceso de purificación, o elevación en vibración… o como se lo quiera llamar.

Y, como siempre, no estamos “obligados” a ello… no estamos obligados a identificarnos con el amor… al igual que no estuvimos obligados a identificarnos con el miedo… al igual que no estamos obligados a limpiarnos el culo con papel SIN a la vez llevar consciencia a ese acto y quizá “volver a elegir”, espontáneamente, como niñitos… volver a elegir quizá el modo en que queremos hacer eso mismo (es decir, qué es lo que queremos sentir cuando hacemos eso con el papel… o con la caca si por ejemplo vivimos en el campo… o con el tipo de papel que usamos… etc. etc.).

Y todo, como siempre, sin culpa, y simplemente porque es la llamada que experimentamos, quizá poco a poco… la llamada a EXPRESAR LO QUE REALMENTE SÍ QUERRÍAMOS EXPRESAR… lo que realmente queremos que nos defina… lo que realmente es “nosotros mismos”… expresado físicamente… nuestra esencia real (puro amor)… expresada físicamente.

Una pregunta clásica, por cierto, que también en la filosofía se invitaba a que nos hiciéramos, ante cada acto en la vida, era aquella de…: “¿haría esto que hago una infinidad de veces?”, es decir, ¿me pasaría mil vidas siendo por ejemplo verdugo? ¿Realmente?

Nadie nos obliga a hacer algo que en realidad no nos “gusta”, en el sentido de que eso que hacemos podría ser algo que no lo querríamos repetir por toda la eternidad.

¿Me pasaría millones de vidas en nuestras maravillosas creaciones físicas tirando agua, detergentes, caca y papel hacia no se sabe dónde… sabiendo además que “mi” caca es algo literalmente “adorado” por los organismos del suelo y por nuestras amigas las plantas? 🙂

¿Sí?

¿Ah sí?

¿O no?

¿Y me puedo plantear esta pregunta sin culpa? ¿Como un juego? ¿Sin tener que reaccionar necesariamente como un “fanático ecologista” que ahora, por ejemplo, podría utilizar este nuevo “hallazgo”… el “nuevo” sentimiento que habría encontrado y una nueva certeza… podría utilizar eso… para proyectar contra los demás humanos que hacen eso y no son conscientes de para qué hacen lo que hacen, con ese u otro acto “normalizado” en este tipo de sociedades?

¿O me lo puedo preguntar como un niñito inocente, abiertamente… sin tener que reaccionar (poniendo el ejemplo opuesto al que hemos llamado “fanático ecologista”)… sin tener que reaccionar como un “fanático civilizado”, un fanático que en este caso no está dispuesto a “andarse con tonterías” (como podría decir este otro tipo de fanático…)… y que protege así el miedo que subyace a la dejadez NORMAL que expresamos socialmente en el modo en que tiramos cosas a la basura, al váter, etc…. ya que “somos normales”?

Porque… todos somos todo… es decir, todas las energías están o estuvieron dentro nuestro… Es decir… contenemos todo tipo de fanatismo, toda dejadez… toda reacción posible… somos Uno.

Y nosotros elegimos y re-elegimos… con todo, con TODO… quiénes queremos ser… al elegir lo que queremos EXPRESAR, transmitir, en cada acto.

Así que… 100% responsables… pero como niñitos… es decir, sin proyectar afuera la responsabilidad por lo que sentimos… y eligiendo inocentemente.

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3 Respuestas a “La civilización y la caca (II)

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  1. Curioso tema este, de llevar Consciencia a la caca…

    Como palabra “malsonante”…puedo “superarlo”…pero ¿y la imagen que me viene al tiempo que la palabra “caca”…con “eso”, qué hacer?

    Y no es cuestión de añadirle pétalos de rosa, o disfrazarla de ofrenda divina a la Madre Naturaleza…es que…huele!! Aaaaaaaaaaajj!! No sigo por ahí…demasiado escatológico para una urbanita semi-aburguesada con ganas de saber, sin perder el “saber estar”. Aunque, visto como voy desvariando, siento que mi glamour empieza a mutar en Carmen de Mairena…

    Así que, rendida ya a este inescapable vodevil, recapitulemos: tenemos que el símbolo, la palabra… “caca”…que podría ser el femenino de “coco”…no me entorpece a una posible “conexión” con el acto de hacer caca…

    Pero luego está la imagen…y el olfato…y ya no digo nada si añado el tacto… horreur!! Solo de pensarlo!!

    Osea, que es en el “sentir” donde la “consciencia” de hacer caca…se vuelve mecánica.

    Y ahora viene la contradicción: hacer caca produce placer…un placer privado, no reconocido abiertamente… ¿cómo obtener placer de algo que, al hablar de ello, o visionarlo…provoca cierto repelús? ¡Que alguien me lo explique! 🙂

    Y luego está en que, claro… esto no siempre es así…en los bebés las cacas se perciben de otro modo…no entra ese asquito tan manifiesto. Porque incluso a los más pudorosos les entra esa risa enternecedora de un “¡qué horror!” más parecido a la adoración que al desazón.

    Entonces, ¿desde cuándo aparece esa vergüenza, ese recato, por el acto de hacer caca, o por la caca en sí misma, que acarrea hacerle ascos?

    Y en la misma línea tenemos a las mascotas, los perros… Inimaginable hace no muchos años, contemplar manos enguantadas en plástico, recogiendo caca en la calle, bien desde unos tacones altos, o de unas deportivas, o mocasines… de marca, o sin “enmarcar”…
    Me pregunto…esa sensación de caca caliente entre las manos…caca ajena… ¿estarán estos humanos más conectados, si es que no lo están ya, en la “consciencia” adorante? ¿y adorarán a sus cacas?

    Y ahora disponemos también de los parques caninos, que forman parte del decorado de cualquier ciudad… Estercoleros públicos donde se socializa…perros y humanos, todos a una. Inevitable no sentir el tufillo que se desprende al pasar cerca de uno. ¿Será éste un modo de recordarnos entrar en “consciencia adorante”? ¿Corresponderá a estos animales ser el baluarte de la inocencia?

    Preguntas de cacas…cacas de preguntas…

    Y si lo que expreso es lo estoy deviniendo…creo que tengo un “problema”…Oh, my God!

    • > Como palabra “malsonante”…puedo “superarlo”…

      uf,
      ya ves 🙂
      —-

      Sobre lo que decías de que los niños no sienten repulsa…
      quizá la repulsa a la que llegarían en sociedades más conectadas con el universo… no sería la de ahora (esa repulsa exagerada cursi que somos como seres humanos).

      Digamos entonces que hay algo que es natural, una repulsión natural… que podemos acoger desde la Consciencia.

      Igual que hay un miedo natural biológico, y una aprensión que tenemos al acto de matar por matar… como tienen los animales… (que matan en relación… en el baile de la correspondencia entre las necesidades).

      Esa repulsión a la caca podríamos decir que es un regalo…
      Igual que lo es la caca… y como lo es todo, todo por igual… ya que todo no es nada más que nuestro poder creador… expresado… –ya que solo hay amor.

      > pero ¿y la imagen que me viene al tiempo que la palabra “caca”…con “eso”, qué hacer?

      imagen?

      Como en el sentido de imagen que sacábamos a cuento de la escalera mecánica… recuerda…

      Proyección…
      Podríamos decir que proyectamos extrayendo del pasado cosas… cosas que se suman a esa reacción natural inocente de repulsión.

      Hablabas de lo que conlleva la palabra caca.

      Debe tener que ver con la asociación de energías de los adultos con los niños cogiendo cosas del suelo, que en nuestro país se usa ese sonido de “caca” para asustar a las almas imprudentes que ilusoriamente nacemos en la tierra 🙂

      En el resto de meses y lecciones de La Vía veremos esto de las asociaciones.

      Es curioso pararse a sentir que es muy diferente el mundo asociado a cada palabra.

      Las palabras son índices de mundos.

      Lo que conlleva la palabra caca, para un agricultor a la vieja usanza… es diferente que para los niños asustados, y a veces muy aislados, en los entornos urbanos donde no hay cultura de la caca.

      Y ahora sacas el que quizá es el gran meollo.
      Gracias!

      El meollo de nuestro ejemplo de la caca es que quizá es un ejemplo fantástico para ver que placer y dolor son las caras de una misma moneda (en el estado “ego”).

      Dices:

      > Y ahora viene la contradicción: hacer caca produce placer…un placer privado, no reconocido abiertamente… ¿cómo obtener placer de algo que, al hablar de ello, o visionarlo… provoca cierto repelús? ¡Que alguien me lo explique! 🙂

      Qué maravilla,
      verdad…?

      La caca es todo un palimpsesto… tantas facetas… está todo ahí.

      En realidad, Todo siempre está en Cada Cosa.

      Está hecho el cuerpo (“evolucionado” diríamos con mente científica) de forma tal que hay una compensación.

      Las células del final del recto tienen terminaciones asociadas a lo relacional-placentero.

      > Me pregunto…esa sensación de caca caliente entre las manos…caca ajena… ¿estarán estos humanos más conectados, si es que no lo están ya, en la “consciencia” adorante? ¿y adorarán a sus cacas?

      fantástico el aspecto espiritual de los animales mensajeros… que nos hacen tocar tierra… tocar caca… en ciudades hipnotizadas con las relaciones virtuales… las expectativas del ego mundial…


      Al final hablas de la expresión.

      Vaya, no hay problema por “expresar preguntas” …
      así con ellas parece que expresamos apertura… y nuestro ser es eso.

      Y el universo nos devolverá automáticamente más preguntas… sin fin…
      más apertura.

      La sabiduría era eso, dicen, saber aceptar y hacer cada vez mejores preguntas…
      todo eso

  2. Sobre el femenino de la palabra Caco: De acuerdo a la mitología romana Caco es hijo de Hefesto y hermano de Caca. El que la Real, Augusta, Pontificia y Gregoriana Academia de la Lengua Española rechace la existencia del femenino esa es otra historia por contar, pero desde el punto de vista documental histórico, si existe. Punto.

    Carlos Lucio Acosta

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