Invitación a leer el documento sobre los fantasmas (El libro de Urantia: doc. 87)   Leave a comment

almendro en flor

Almendro en flor, 2016, centro de España, invierno.

Cualquier documento (capítulo) del libro de Urantia tiene la capacidad de sorprendernos, ya que en muchas partes del texto siempre hay notas de “visión global” así como datos muy concretos y a veces muy “divertidos” (trágico-cómicos).

El documento sobre los cultos a los fantasmas es un lugar así (es el nº 87, y la lista con todos los capítulos en formato audio y otros enlaces se puede encontrar por ejemplo aquí).

El libro de Urantia, por cierto, revela que todo lo humano depende de nuestra conexión con el “sexto espíritu ayudante de la mente”, que por supuesto nos tienen que contar en el libro que existe, ya que la existencia de los 7 espíritus ayudantes de la mente es algo que no se puede descubrir directamente solo con “ciencia” (es decir, proyectando la ilusión de que “primero-es-lo-físico-que-está-afuera”) –aunque sea algo fundamental, en el sentido de que sin esos circuitos espiritual-mentales nada existiría (al igual que nada existiría sin la Fuente Central, u Origen de puro espíritu infinito).

Estos 7 espíritus forman a su vez de cierto modo el “cuerpo” espiritual de una especie de “Madre espiritual” que tenemos todos por igual, en la que vivimos y nos movemos como Mente…

Esta “Madre” forma parte, por así decirlo, de la “Tercera Persona” (llamada Espíritu Infinito)… siendo dicha Madre la “parte” de la Tercera Persona que está localizada en y para nuestro sistema de mundos habitados… habitados por lo que en Urantia se llama “mente volitiva”, y que es definido con precisión y sencillez en el libro (esta Tercera Persona, en la Fuente Central vista como trinidad, es de cierto modo la Relación pura en tanto algo que “actúa” para la conexión… la relación del “ES” puro, tras la individuación Primordial).

Todo depende, pues, de ir reconociendo, como siempre, que somos mente-espíritu, lo cual provoca que los cuerpos (esa otra parte nuestra fundamental) estén “conectados” en circuitos espirituales y mentales que de cierto modo son previos a todo experimento o experiencia universal.

Es decir, no son “antes los cuerpos”, sino que de cierta forma son antes las “corrientes-circuitos” (o, digamos, las relaciones puras) que nosotros empleamos para poder co-fabricar estas experiencias con otras “almas”, en estas series de vidas más o menos “dementes”, en unas vidas que son a la vez secuenciales y simultáneas.

Entonces en este documento 87 sobre los cultos primitivos se habla de la génesis de la religión a partir de un simple culto negativo a los fantasmas, a los que les atribuimos poder para regular la “mala suerte”.

Los fantasmas eran en principio siempre algo a ser temido, más que otra cosa. Y luego, en un fenómeno más tardío y más “progresivo”, la mente única que sueña en este planeta se inventó con mucha intensidad la dualidad de “espíritus buenos y espíritus malos”, como se cuenta aquí.

Así que entonces:

«EL CULTO a los fantasmas se desarrolló como una compensación a los riesgos de la mala suerte».

Y:

«La religión representa la adaptación del hombre a sus ilusiones sobre el misterio de la casualidad. El miedo a los espíritus, y su adoración posterior, fueron adoptados como un seguro contra las desgracias, como una póliza de prosperidad».

Como se ve en otros documentos, todo lo humano depende de que nuestra mente (conectada como está con el espíritu de la adoración, que es esa parte 6 del “cuerpo” de la Ministra Divina):

  • puede crear ilusiones, y así, nos fabricamos por nuestra cuenta un entorno ilusorio de espíritus-fantasmas.
  • y todo lo humano también depende de que nuestra mente tiene la capacidad de concebir y personificar el concepto de la CASUALIDAD, que convierte en concepto al “misterio” con el que convivimos todo el rato: ese misterio que tiene que ver con el mero hecho de lo que quizá llamaríamos “capacidad de aislarse uno mismo en la sorpresa”… en la sorpresa de no poder controlar las condiciones físicas de una manera simplemente “egoica” (placer-dolor).

Ese entorno de espíritus en realidad está fabricado, lógicamente, con nuestras proyecciones muy mental-ficticias -ilusorias.

Estas proyecciones quizá estuvieran más o menos motivadas y fueran periódicamente reforzadas por “visiones reales”, por el tipo de visiones que suponemos que existirían al igual que hoy existen esas proyecciones que llamamos “fantasmas”, de muchos tipos… y que se trata de ese acontecimiento mental que nos podría informar tanto sobre la naturaleza del universo y los niveles ilusorios de consciencia por los que pasamos de vida en vida en el tiempo lineal ilusorio (ya que todo es al final consciencia).

Estas proyecciones tan fundamentales, o fantasmas, diríamos (ya que estamos, por cierto)… diríamos.. que son parte de la Mente Única en estado de transición, y son muy a menudo “percibidas” por mucha gente en el planeta (percibidas = proyectadas, pues como sabemos toda percepción es proyección).

Entonces, nuestra evolución a partir de los cultos a un solo tipo de espíritus-fantasmas se dio así:

«Pero el hombre no se contentó con coaccionar a los fantasmas; pronto intentó forzar a los espíritus a actuar mediante los rituales religiosos y otras prácticas».

Y así tenemos el fruto más evolucionado de la religión, en la rama que llamamos “religión evolutiva”, que luego es “contrarrestada” y está destinada a ser “fertilizada” y finalmente disuelta por la “religión revelada”, es decir, por la actuación interior (desde el interior del universo de universos) de diversas revelaciones y relaciones constituyentes de nuestro “ser seres trinos: cuerpo – mente – espíritu”:

«En la religión, el programa negativo del apaciguamiento de los fantasmas precedió de lejos al programa positivo de la coacción y la súplica a los espíritus. Los primeros actos de adoración humana fueron fenómenos de defensa, no de veneración. El hombre moderno estima que es sabio asegurarse contra los incendios; el salvaje pensaba también que la mejor sabiduría consistía en asegurarse contra la mala suerte provocada por los fantasmas. Los esfuerzos por conseguir esta protección dieron forma a las técnicas y los rituales del culto a los fantasmas.

Y al evolucionar, sucede que:

«La religión del hombre ya no era completamente negativa, ni el hombre tampoco se detuvo en sus esfuerzos por conseguir la buena suerte; poco después empezó a idear proyectos para forzar a los espíritus a cooperar. Las personas religiosas ya no están indefensas ante las exigencias incesantes de los fantasmas espíritus imaginados por ellas mismas; el salvaje empieza a inventar armas para obligar a los espíritus a actuar y forzarlos a que le ayuden».

Y finalmente podemos extraer estas citas:

«El hombre moderno ya no intenta coaccionar abiertamente a los espíritus, aunque todavía manifiesta cierta predisposición a negociar con la Deidad».

«El culto es la estructura esquelética alrededor de la cual crece el cuerpo vivo y dinámico de la experiencia espiritual personal — la verdadera religión».

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