La vida (≈ Dios), no tiene propósito o sentido, pero sí tiene función   Leave a comment

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Ilha das Flores. Paulo Valdivieso. Licencia CC.by-sa.2.0

La vida (= Dios), no tiene propósito, pero sí tiene función:

su función es que nosotros le demos el propósito *.

Vida es pues pura libertad.

Y por eso el amor es simplemente sinónimo de libertad y de vida (y por tanto de Dios).

Y curiosamente “estamos vivos” (= “somos amor”).

La vida (Dios)
no podría ser como un objeto de uso,
como por ejemplo, un reloj,
que tiene un propósito claro:
dar la hora.

Y entonces, estos planetas, estos mundos de relatividad, en la ilusión de estar “fuera de lo absoluto”,
son mundos donde las cosas “pueden salir mal”,
para así, con ellos, poder darnos un campo contextual,
donde nos podamos ejercitar en
dar propósito o sentido a esa vida que somos eternamente.

Somos “células” del propósito divino de “elegir ser creadores”
(“creadores” siempre somos… pero “poder elegirlo”… es otra historia).

Así que nosotros, de cierto modo somos y siempre seremos
esa vida,
absolutamente libre,
pero de cierta forma llega el momento
en que ya no podemos seguir tanto rato “sin enterarnos” …
(hay límites en nuestra experiencia de la separación, decía UCDM)…

… llega el momento…
donde se tensan más las cosas…
y parece que vamos a dejar de fingir que no nos enteramos…

(Para si acaso fingir en un nivel más enterado 🙂 .)

Así que en estos planetas tenemos que fingir algo…
para poder vivir en la inercia de “la separación”…,
de la ficción del “afuera”,
esa ficción donde creemos que el propósito o el sentido de la vida nos TIENE QUE venir de “afuera”
(y esto parece que es lo que hemos creado por ejemplo con diversas instituciones… etc.,
para poder experimentar de muchas y muy ricas formas “la separación” en el tiempo).

Entonces, nosotros,
al atribuir a la vida (Dios) cualidades que en realidad eran nuestras
(“la vida castiga”, “la vida se venga”, etc.)…
al atribuir o proyectar sobre Dios/Vida cualidades “nuestras”…
hemos rebajado (para experimentar)
a Dios/Vida…
lo hemos rebajado al estatus de un objeto de uso…
de algo objetivable…
lo hemos rebajado proyectando desde nuestra mente eso de “el uso”…
la utilidad…
… cuando sin embargo la Vida/Dios es la fuente eterna de todo lo que queramos “crear”.

Así que de esta observación
sobre la función y el propósito depende nuestra mayor gloria…
la gloria de la libertad,
y obviamente la libertad genera la posibilidad de nuestro potencial “autodestructivo”,
donde ya no es posible ninguna experiencia (o no una tan rica como la que hemos conocido en la Tierra)…
y quizá “tenemos que” crear la ilusión de volver a empezar de cero…
experimentando la separación en niveles más y más precarios…
en estas ilusiones proyectadas sobre la pantalla-mente del cosmos
(en estas civilizaciones que van saliendo del capullo del primitivismo espiritual, como ahora sucede aquí,
y que en dicho movimiento tienen muchas opciones abiertas).

Así que “el ser humano” ha proyectado durante mucho tiempo,
en el mismo acto,
las mismas cosas sobre Dios y sobre la vida:
– “la vida es sufrimiento”,
– “la vida castiga”,
– “Dios castiga”…
– o que “la vida necesita que ocurra algo muy preciso para poder seguir siendo vida”… porque “la vida es insuficiente”… es decir, puede no haber suficiente vida/Dios…
– o que “Dios (Eso Más Grande) necesita o exige algo de nosotros”…

Así es como parece que llevamos “actuando”,
mucho tiempo,
en el “modo separación”,
para crear esa experiencia tan extraña y tan rica
…esta especie de “pintura” que hacemos con el ego
el ego que va “avanzando”…
avanzando en esa experiencia que vemos en gran medida plasmada con la creación de civilizaciones
e instituciones
que de cierto modo “superan” por ejemplo al primer “comunismo primitivo”
de la horda primitiva…
para luego, ahora, poder trascender más y más lo físico…
habiendo desarrollado más (o expresado más) lo mental-tecnológico-conceptual…

Y al final…
cuando ahora atravesamos estas épocas críticas, en el sueño mental de este planeta…
estas épocas donde se decide la misma existencia de la especie…
… ahora se nos dan lógicamente las revelaciones “de urgencia”
(como pueda ser el curso de milagros)
… para que afinemos el oído acerca de esa cuestión:
que la vida no tiene en realidad más propósito que el que le demos,
ya que, como sabemos,
todo ocurre como si de cierta manera solo hubiera dos propósitos (o significados, o “contenidos”):

amor o miedo.

Y lo dicho,
que “Vida” es al final un sinónimo de amor,
y por tanto de libertad.

____
* Esta rápida observación sobre la función y el propósito es de las cosas sueltas más divertidas que podemos encontrar en los libros de Walsch, cuando se habla de la vida.

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Publicado 14 septiembre, 2016 por qadistu en ¿?

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