La conexión a través del deseo, con los seres queridos o afines, cuando se acaban de morir (una invitación a unos capítulos importantes de Seth)   2 comments

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musgo, líquenes, muro

(Este es el enlace del audio del primero de los capítulos de Seth a los que me refiero,  y aquí está el índice con la lista de audios de Seth y lo que llevo traducido y grabado de este libro en concreto, que está enlazado abajo del todo en ese índice.)

En esta pequeña invitación hablaré quizá un poco de mi caso personal,
en relación al caso expuesto por Seth en los capítulos 15 y 16 del libro “Realidad «oculta»”, volumen 1.

Estos son unos capítulos muy interesantes, y centrales para uno de los temas más importantes tratados en los libros de Seth (el de las probabilidades), y son además muy sencillos, en esencia.

En ellos Seth hace una presentación sencilla de un aspecto de la vida de Robert (que es el escriba, la pareja de la canal, Jane).
Se tratan las conexiones “inconscientes” de Robert con su madre,
que recientemente había fallecido cuando se daban esos textos.

Eran unas conexiones “muy vivas”…
pues por algo somos una sola unidad dentro,
y esto parece que a veces se nota más cuando la gente “ha muerto”.

Entonces, volviendo al tema,
cuando desencarnamos vamos a una etapa algo más “liberada del tiempo”,
donde vemos las cosas de forma más integrada,
donde constatamos en mayor medida nuestra “entidad total”,
con todas las vidas paralelas… etc.

Así que, desencarnados, tenemos o somos una cierta “libertad”,
o una mayor libertad,
durante “un tiempo”
(si es que no la hemos “conseguido” ya, en parte, cuando estábamos “encarnados”).

Dentro de esa libertad,
y como ilustran en concreto esos capítulos a los que me refiero,
nos podemos conectar
(a través del deseo)
con aquellos que se quedaron en el sueño del tiempo,
-o viceversa: si nuestra “esencia personal” es la que ha desencarnado,
nos podemos conectar, desencarnados, con las personas que se quedaron “en el tiempo”.

Así que, dicho sea de paso,
esta es otra de las razones por las que es tan importante “desear libremente”,
y a la vez tranquilamente
— parece que eso es importante para nuestro bienestar real,
siendo a la vez muy observadores con los sentimientos que hay “tras” lo que se desea…
con los deseos…
y no “representarlos” así como así (darse tiempo para sentir, para ser “uno mismo”, o “meditar”, etc.).

Entonces, tenemos esa frase, que se oye a veces,
que habla de que, cuanto más lejos esté alguien,
físicamente hablando,
quizá más cerca sentimos a esa persona…
y por ello, a menudo ocurre que ese ser, alejado físicamente,
de cierto modo puede influir “más”.
Entonces, el caso de los muertos sería un caso más en ese dicho:
cuanto más lejos, más cerca.

Y de eso por cierto tratarán los “ejemplos personales” que seguramente cada cual puede dar…
algún ejemplo personal muy “humano”,
como el que expone Seth en esos capítulos.

En ciertas etapas de esas fases “sin tiempo”… cuando estemos en ellas,
parece que se da cierto “aprendizaje”,
al establecer conexiones de una nueva manera con quienes hemos conocido recientemente “encarnados”
(y cuya conexión hemos “saboreado” de otra manera “en vida”).

El caso presentado por Seth es el de la madre de Robert.
Ella, cuando vivía, siempre había querido que su hijo Robert tuviera una casa grande, y que fuera rico.
Y cuando Robert va buscando casa con Jane, entra por tanto en juego de repente esa posibilidad (ya que ya tenían más dinero).

Ese deseo, expresado de alguna manera en la vida “real” de Robert en su búsqueda de casa propia junto a su pareja,
y una vez que la madre fallece,
es un deseo común con su madre,
y de cierta forma Seth da pistas acerca del hecho de que hay una cierta comunicación real,
y que de cierto modo con ello se suscita, se “resucita”, a la madre, en la realidad de Robert
–les vuelve a unir de cierta manera.

Y, a la vez,
ese deseo atrae toda una serie de “problemas”, de conflictos, de sentimientos relacionados…
que están asociados al estatus social, al rango social…

Hay pues en general “cargas psíquicas”,
“cargas” que vienen de la relación con nuestros antepasados, familia, amigos…
hay “pesos” (dicho neutralmente, y no porque sean “cargas pesadas”),
y que quizá ayudan por ejemplo a alumbrar cierta parte del camino,
en una especie de guía,
facilitándonos “nuestros deseos” de alguna manera,
–si es que nosotros accedemos a expresar ese cierto tipo de deseos.

Luego, otra cuestión sería la de si al final todo esto nos sentará bien,
si abandonaremos demasiado nuestra “esencia”…
si no nos uniremos con “Nosotros Mismos” lo suficiente como para conocer un Deseo cada vez más “nuestro”…
…si se nos olvidará preguntarnos, muy adentro,
qué es lo que realmente queremos… en nuestro caminar
(e ir viendo quizá que eso en realidad podemos “decidirlo” si aprendemos a tratar con los sentimientos cada vez más puramente, al “decidir nuestros sentimientos”, antes de ninguna otra cosa).

Así pues,
las intenciones de nuestros antepasados, para con nosotros,
pueden ser todavía más relevantes para nosotros si su muerte es reciente.

Y, a la vez, al mismo tiempo,
los familiares o amigos pueden entender o sentir nuestras motivaciones de una forma más libre,
y así pueden comprendernos mejor…
pueden “aprender” de manera diferente,
pueden aprender a soltar mejor, quizá…
a soltar sus propias expectativas con respecto a sus “seres queridos”,
soltando lo que “necesitan” que los demás sean o hagan…
soltando así sus propias creencias sobre lo físico, la Tierra, etc…

Estas creencias o expectativas a veces son muy directas,
son cosas como estas:

“yo sé lo que es bueno para mi hijo”.

Ya sabemos cómo es el “amor humano”…
y lo justificado que se ve “entender mal el amor”
–en el caso de los hijos, por ejemplo.

Entonces, parece que este es el modo en que las familias llevan mucho tiempo siendo un terreno donde,
a la vez que se da ese escaso “amor incondicional”,
se da el amor “más condicional del mundo”,
ese amor condicional que se expresa a veces con cosas como:

“yo sé lo que es bueno para ti”…

Y entonces,
como desenlace,
puede que tengamos algún tipo de “desastre”
cuando se proyectan esas “bondades”, esas “buenas intenciones”,
sin poder hablar con honestidad sobre lo que realmente siente “el otro”…
sobre lo que realmente quiere “el otro”… etc.
(entre los miembros de la pareja, o de las familias… o de la gente que convive en una casa, en una escuela…).

Bueno, como vemos, esto es algo que está por todos lados:
no hablar de lo que realmente se siente… o lo que se quiere realmente.
(Es muy fácil no querer “aprender” que el amor es libertad
-en el caso de muchos tipos de relaciones.)

Así que los antepasados no nos manipulan,
si acaso influyen (porque nos dejamos, en nuestra ignorancia de la unidad real, muy efectiva e indestructible).

Y entonces, digamos que, si lo hacen, si influyen, lo hacen “neutralmente”,
como caso específico de aquello de que “todo evento es neutral”…
pues la conexión con ellos ya está ahí,
para siempre,
dentro,
ya que somos esa “una sola unidad”, dentro
(toda “consciencia” está conectada).

En mi caso, creo que quizá detecté algo así.

Yo no conocí físicamente a mi padre biológico, que era de Galicia (España).
Tampoco conocí nunca a ningún familiar de esa región
(y dicho sea de paso, ninguna figura muy “paterna”).

En mi caso creo que conecté con él en estado “desencarnado” mediante el deseo por la música.

Cuando yo ponía música tradicional gallega, en concreto, supongo que ahí había quizá un refuerzo, un peso psicológico de más…

Aunque, dicho sea de paso, por cierto,
hay memoria de muchos tipos, hay memoria, muy importante, celular,
como explica tan bien Seth…
y esos tipos de memoria podrían también “poner el peso” en una cosa, más que en otra,
apoyando un deseo cuando surge en nuestra mente…
(pues la consciencia corporal*,
a veces se integra para dar o comunicar “resultados globales”
por medio de sentimientos, de presentimientos, impulsos… etc.).

Volviendo a la posibilidad de conexión con mi padre biológico,
una vez que él ya murió en mi probabilidad,
debíamos estar de alguna manera compartiendo esa música
quizá “dentro”, en la “relación única” que somos todos,
y quizá él estaba en el mismo tipo de etapa tras la muerte que en el ejemplo de la madre de Robert,
en esa etapa que es digamos “más clarividente”
(en la etapa que nos dice Seth que estaría la madre de Robert, meses después de morir).

Esta etapa sería una fase digamos “aún no del todo espiritual”,
y quizá por eso puede darse un poco más ese tipo de influencias…
con lo que conlleven de posibilidades de “aprendizaje” sobre la relación y por ejemplo “el amor incondicional”.

Así que, cuando yo tenía en torno a los 17 años,
en unos años que coincidieron más o menos con los que luego supe que fue cuando murió él,
yo me subí a su región, a por un instrumento musical que había encargado (y que luego toqué mucho, entre otros).

Los deseos conectan personas (y por cierto, como no existe la muerte, “personas” significa más que lo normalmente significa, en el lenguaje usual),
y, como vemos ejemplificado en el caso de Robert (ver los audios o el libro en el índice de Seth en esta web),
los deseos también pueden a la vez resucitar conflictos,
y por tanto pueden dar pie a tener más oportunidades para sanar,
para “avanzar”…
a la vez que quizá se faciliten ciertos caminos,
se potencien ciertos deseos… para bien y para “mal”.

Así que la capacidad de “cuidar el deseo”,
que tiene que ver con nuestra tarea “sagrada” de “aprender a ser creadores”…
parece ser algo así de alucinante en sus consecuencias…
pues el deseo literalmente abre dimensiones.

Y nunca se trata de tener más miedo a abrirnos…
sino que, como vemos, se trata de “sabiduría”,
es decir, al final… de cierta “relación interior” que ya somos.

2. La intuición de Jane

Entonces, aparte de este tema que acabamos de ver, el de Robert y su deseo, un deseo que le une de forma muy concreta por un momento a su madre ya fallecida… tenemos el detalle de una intuición que tiene Jane al visitar la casa de Mr. Markle.

Esta intuición de Jane nos la expone Seth y sirve por ejemplo para ilustrar de forma muy sencilla el tema de las probabilidades y las células.

Es otro de los detalles comentados en estos capítulos, muy curioso y muy útil.

Se trata de que Jane se siente apartada de esa casa.

Y Seth nos dice que ese sentimiento suyo, esa intuición, es una especie de “comunicación celular” que ella recibe (y hay que decir que todo el rato estamos recibiéndolas, solo que nuestro “ego” lo tenemos tradicionalmente programado -por nuestras inercias- para no recibir o no admitir ciertas “realidades” ante las que ahora nos estamos abriendo poco a poco).

Ella se siente apartada de la casa de Mr. Markle porque de alguna manera “su cuerpo” le está sirviendo o comunicando la existencia de una probabilidad donde, en esa casa, vive un Robert probable que no se ha casado con ella, con Jane. Así que ella es extraña allí.

Esa casa pertenece de hecho a Robert, a su marido probable. En esa probabilidad, Robert heredó la casa, y es una probabilidad donde él no se casó con Jane.

Entonces, las células tienen esto de alguna manera “en mente”, inscrito, en sus “cálculos operativos” para “servir percepciones”…, porque ellas es como si navegaran constantemente en el cúmulo de probabilidades de este mundo -necesitan eso, y en parte son en sí mismas esa navegación.

Así que las células están sintiendo de otra manera completamente diferente este “mundo”. Por ejemplo, como vemos, las células sienten nuestros yoes probables (las células podríamos decir que le sirven o le comunican a Jane el sentimiento de una Jane que no se había casado con Robert). Y esto facilita pues una comunicación “multidimensional” que no es algo meramente accesorio, que no es una mera curiosidad… sino que, gracias a ese funcionamiento tan aparentemente “esotérico”, es por lo que tenemos estas experiencias tal y como son.

___
* esa “consciencia corporal”, sería, entre otras muchas cosas, cierto tipo de suma de “consciencias celulares”, ya que estas ayudan, junto a muchas otras cosas, a nuestra “encarnación” como consciencia pulsante (que “pulsa” un cuerpo) –albergada de cierta manera, digamos, por “un espíritu”.

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2 Respuestas a “La conexión a través del deseo, con los seres queridos o afines, cuando se acaban de morir (una invitación a unos capítulos importantes de Seth)

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  1. Me gusta mucho tu reflexion sobre la importancia de lo que sentimos y deseamos. Y lo dificil que es para algunos descubrir realmente que es lo q se siente y desea. Y mas dificil asumirlo y vivirlo. De forma general vivimos sin darnos cuenta de estoa dos aspectos tan primordiales y resolutorios de nuestra existencia y como consecuencia de ello no nos preocupamos por indagar si estamos siendo honestos con nosotros mismos, dado que esta honestidad esta basada en que nustros sentimientos deseos pensamientos y acciones sean congruentes.

    Difiero contigo en lo de la conexion con los muertos y las reencarnaciones en este mismo planeta aunque coincido en la memoria celuksr, la epigenecia.
    Un saludo Ivan. Te abrazo

    • hola,
      gracias,

      pues sí, quizá lo dices por el libro de Urantia, que dice tajantemente que no hay comunicación con “los muertos”.

      Este tipo de influencia sería algo que, como ves, no es un simple “mensajearse”…
      Es una comunicación “no consciente”,
      y por ello a veces quizá más importante.

      Resultaría de la simple unión que somos dentro, y del estado algo “transicional” de la madre de Robert durante un “tiempo sin tiempo”, y donde ve más libremente la sustancia de las almas como entidades mucho más abiertas e incomprensibles para nosotros (varios yoes probables, etc.).

      Entonces con quien no estás de acuerdo en el fondo es con Seth, pero este dio muchos otros datos, e intuyo que en general es valioso.
      De hecho las publicaciones de Seth influyeron enormemente en la cultura (el tema de las probabilidades y las exitosas películas que hay sobre ello parece que se deben en parte a él, etc., y creo que todo esto se va a terminar comprobando).

      En el libro de Urantia puedes mirar el episodio de la resurrección de Jesús para ver con qué facilidad varias personalidades morontiales vienen literalmente a mirar, a la Tierra.
      Esa misma facilidad de maniobra sería levemente compartida en forma de influencia, influencia de las personalidades que siguen unidas por toda la eternidad a nosotros… pero que por un momento “sin tiempo”, en su transición, dejan notar su influencia.
      gracias! 🙂

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