Estamos en circuito: sobre el giro completo que está dando la humanidad en la concepción de la realidad: la pulsación de la consciencia en El libro de Urantia (continuamos con las intuiciones básicas de Seth)   Leave a comment

(Este artículo, leído (y un poco comentado), en este enlace y botón de audio: Ir a descargar )

plantas

Invierno 2016 – centro de España

La semilla del texto que sigue a continuación es el descubrimiento de una aparición fundamental de la palabra “pulsación”, en El libro de Urantia (ELU), que va a dar una clave para reunir ciertas cosas. (Los números que vemos abajo son citas de ELU. Por ejemplo 117:5.7 indica el párrafo 7 del apartado 5 del documento 117.)

Entonces, la “consciencia”, como “vida”, podría ser algo que englobara muchas cosas… algo esencial e impersonal, en una especie de servicio ligado a una “experiencialización” creciente de las cosas que es fundamental en ELU gracias al concepto de Supremo, etc. (y perdón por emplear esa palabra, “experiencialización”, que ya “inventé” antes).

Esto creo que será importante a la hora de situar el “problema” de la elección y del proceso de elevación, tal y como es relatado en ELU, donde se dice que nuestra elevación tiene que ver con pasar a depender directamente de la mente cósmica (sin depender ya de los espíritus ayudantes).

Esa dependencia directa es inevitable en el nivel morontial, pero aquí es el resultado temporal de nuestra elevación.

Así que recordemos otra vez esa afirmación tan curiosa de ELU: que en último término lo material tiene su núcleo en el Paraíso (pues los ultimatones lo tienen, dice ELU):

«42:1.2 […] El ultimatón, la primera forma mensurable de energía, tiene por núcleo al Paraíso».

Podemos entonces siempre partir desde bases quizá cada vez más renovadas, si atendemos a estas cosas que parecen elementales… teniendo un poco en cuenta lo que hemos dicho por ejemplo en el anterior artículo.

Entonces, para empezar tenemos estas dos citas de ELU:

«111:1.2 […] Los yoes intelectuales tienen su origen en la mente cósmica de manera muy parecida a como las nebulosas tienen su origen en las energías cósmicas del espacio universal».
«9:5.4 […] El Creador Conjunto es el antecesor de la mente cósmica, y la mente del hombre es un circuito individualizado, una porción impersonal, de esa mente cósmica tal como es otorgada en un universo local por una Hija Creativa de la Fuente-Centro Tercera».

Con ELU entonces de alguna manera hemos de poder establecer alguna relación entre:

  • dónde “radican” los ultimatones,
  • y el hecho de que la mente es algo que está más allá del sistema de lo físico: la mente abrazaría dicho sistema físico gracias a que somos “yoes intelectuales” originados en realidad en la mente cósmica.

Entonces, el reto que parece que asumimos aquí, en este nuestro mundo de “olvido buscado” (olvido de que somos fragmento de mente cósmica “pura”)… es el de hacernos ser algo “más” que meramente “mente cósmica” –es decir, “ayudar” a que la mente cósmica asuma experiencias y crezca de esa manera.

Parece entonces que como humanos asumimos la experiencia de pasar en, o por, los siete espíritus ayudantes (esos circuitos, esas partes de la mente de la Ministra)… y todo gracias a la implantación aparente de estos circuitos en estos mundos materiales. (A esos circuitos, por cierto, quizá podríamos denominarlos “luces internas”, luces que diríamos que lo bañan todo, aunque solo puedan hacer contacto con las configuraciones energéticas “enseñables”.)

Entonces, podemos “experiencializar” ese fragmento aparente de mente cósmica que somos, gracias a que aquí hay implantado este sistema de circuitos de la Ministra… –aquí, es decir, en un mundo donde se dice que hay “vida”… esa vida que es definida en ELU como lo abrazado por uno o más de los cinco primeros espíritus ayudantes.

Entonces, esto no quita que nosotros seamos “esencialmente” esos “yoes intelectuales” de los que habla ELU… que derivarían de su “mamá”: de la mente cósmica, de una mente que se nos dice que está mediada a su vez por la actividad “maternal” de la Hija Creativa, la Ministra, que nos dota de dicha mente cósmica, ya que parece que debe pasar por ella (esa “mente-energía”), o a través de ella, de alguna manera… desde “nuestro Espíritu Maestro”.

Y bien, la mente cósmica es entonces algo de alguna manera “puro”, ajeno al sistema físico, aunque lo “abrace” o “acoja”… y que depende de un Espíritu Maestro en cada superuniverso.

Es decir, nuestros yoes intelectuales están originados de cierta manera en lo que podríamos también llamar un “universo interior” más fundamental o “puro” (ese de “la mente cósmica”).

Traigo entonces a colación una cita impresionante de ELU, muy relevante para todo esto, y que vuelvo a poner abajo cuando demos otra vuelta por el tema:

«117:5.7 […] En la experiencia mortal, el intelecto humano reside en las pulsaciones rítmicas de los espíritus ayudantes de la mente, y efectúa sus decisiones dentro del campo causado por su inclusión en el circuito de este ministerio».

Fijémonos en que nosotros como intelecto somos esencialmente “no-humanos” (mente cósmica), y encima residimos en las pulsaciones de una mente-espíritu.

Volveremos a ello, pero ahora vamos con una serie de citas para apoyar ese cierto giro posible en la comprensión de las relaciones entre la “consciencia” y la materia.

«116:5.12 […] La lucha por la perfección no solamente es propia de los niveles intelectuales y espirituales, sino también del nivel físico de la energía y la masa».

Es sorprendente esta última frase de ELU. Seguramente lo que dice tiene que ver con ese hecho revelado de que los ultimatones tengan “su núcleo en el Paraíso”, y con que dice ELU que: «en el Paraíso, la energía y el espíritu son esencialmente una sola cosa» (9:6.7).

Podríamos decir entonces que somos “máquinas” de “descomposición nuclear”, si asociamos ese adjetivo, “nuclear”, con un significado de “verdad nuclear o central”… ya que parece que, si somos un fragmento de mente cósmica, es para hacer que de cierta forma brille “la verdad”, o brille “la esencia” de ese “poder” del que habla ELU –ese «poder del universo» del que ELU dice: «incluye todas las formas de energía que son directamente sensibles a la gravedad lineal, aunque todavía responden a la gravedad del Paraíso» (0:6.7).

Así, como “máquinas espiritualizadas”, nosotros quizá conseguimos entre otras cosas que el Paraíso se haga “sentir” más plenamente “en el poder”, no tanto que “actúe”… sino “se haga sentir”… en la materia… tal y como concibe la materia nuestra mente más superficial.

Y así, en ese “hacerse sentir”, hacemos que todo pueda “responder” mejor al hecho de la unicidad del origen: un solo Dios central para todas las cosas… a pesar de que aparentemente esas “cosas” estén tan “lejos”.

Entonces:

«116:5.13 […] Durante todas estas épocas iniciales de la construcción de un universo local, el Hijo Creador manifiesta un atributo de control material poco comprendido».

“Control material” lo podríamos quizá entender en relación con ese proceso de “bañado generalizado” del que hablé. En este proceso, de alguna manera, la “vida-espíritu” de ese espíritu-persona que es el Hijo Creador bañaría ya todo lo material.

Entonces, quizá podríamos imaginar a esos “ángeles de la materia” (que serán los controladores físicos y demás seres semi-personales…)… como seres que tendrían que ver con unas actividades descomunales de registro y de elaboración de algún tipo de memoria básica (aquella “experiencialización”)… y aparte, de alguna manera, deben estar a su modo “canalizando” alguna “parte” del “Hijo Creador”, bajo la forma de ese “control no comprendido”… del que nos habla ahí.

Otra cita muy importante sobre el tema del mecanismo:

«42:11.2 Los mecanismos no dominan de manera absoluta toda la creación; el universo de universos en su totalidad está planeado por la mente, construido por la mente y administrado por la mente. Pero el mecanismo divino del universo de universos es demasiado perfecto como para que los métodos científicos de la mente finita del hombre puedan discernir siquiera una huella de la dominación de la mente infinita. Pues esta mente creadora, controladora y sostenedora no es ni una mente material ni la mente de una criatura; es una mente espiritual que ejerce su actividad en, y desde, los niveles creadores de la realidad divina». (La parte subrayada en negrita está así en la versión original del libro en PDF, la nombrada como “UF-ESP-724Europe-2009.1.5”)

Y veamos un par de citas sobre aquella “impredecibilidad” fundamental de la que hablé, que está dentro de todo lo que vemos… y que ELU llama en estas dos citas “espontaneidad”:

«195:6.15 […] La influencia de la mente cósmica inyecta constantemente espontaneidad incluso en los mundos materiales».*
«9:3.8 El Paraíso es el arquetipo de la infinidad; el Dios de Acción es el activador de ese arquetipo. El Paraíso es el punto de apoyo material de la infinidad; los agentes de la Fuente-Centro Tercera son las palancas inteligentes que motivan el nivel material e inyectan la espontaneidad en el mecanismo de la creación física».

Así es que, como vemos, tras lo físico hay una “motivación inteligente”, bajo la forma de esas personalidades o semi-personalidades de la Fuente-Centro Tercera, que son llamadas aquí “palancas inteligentes”.

A continuación, este otro párrafo de ELU es también importante para el tema que quería hacer factible en anteriores textos: el del proceso de “hacer experiencia”, de “experiencializar”… ligado a la memoria que las cosas materiales de alguna manera tendrían (las cosas “inertes”, pero que expresan un cierto nivel de “vida”, de “consciencia”… si ampliamos el significado de vida y de consciencia):

«117:5.10 […] La experiencia mental acumulada de los siete espíritus ayudantes de la mente durante su ministerio en el nivel físico del intelecto es una parte de la experiencia de la Ministra Divina en el universo local, y a través de este Espíritu Creativo llega probablemente a registrarse en la mente de la Supremacía».

Este último párrafo denotaría que la experiencia de las células (básicamente protozoos asociados), las bacterias, los protozoos, los animales, plantas, etc… se registra de alguna manera (aunque en el caso animal y vegetal el número de espíritus ayudantes en los que pulsan implicados es menor, y no llegaría a la mente de la Supremacía… pero también forma parte de la experiencia de la Ministra).

La “memoria” de ese registro obviamente no es física, sino “espiritual”, y en general seguramente tenga que ver con el surgimiento y cierta “reelaboración” de los arquetipos.

Igualmente la experiencia de los átomos se registraría, aunque, como sabemos, el nivel de “autoconsciencia” de dichos átomos no daría para tanto como para poder ser contactables directamente por la influencia espiritual de la Ministra.

Volvamos a citar la frase donde se describe brevemente la “experiencia” de nuestro intelecto… ese intelecto que “salió” de la mente cósmica en una especie de universo interior “atemporal”:

«En la experiencia mortal, el intelecto humano reside en las pulsaciones rítmicas de los espíritus ayudantes de la mente, y efectúa sus decisiones dentro del campo causado por su inclusión en el circuito de este ministerio».

Entonces, nuestro tipo de decisiones viene condicionado por estar pulsando rítmicamente con esa parte de la mente de la Ministra.

Esto que vivimos es pues en realidad un juego de ritmos de pulsación de “consciencias” (como es revelado ahí).

Y ahora, sobre ese juego, podríamos decir algunas cosas básicas y muy fáciles de pensar, sobre “los milagros”, como por ejemplo los célebres milagros asociados a María de Nazaret en Fátima, etc.

Lógicamente los milagros son a veces tan “raros” simplemente porque todo lo que vemos es una “ilusión de consciencia pulsante”, y, por tanto, en esa ilusión, la mente de la Ministra Divina puede hacer diversos “juegos”, sintonizando una o varias mentes en otras frecuencias y dimensiones, para lograr diversos efectos en la relación de cada mente con el ser interior, con Dios. (Ver otros artículos en esta web sobre María y su importancia para la “historia” de la humanidad.)

Parece que esas “consciencias” que somos se pueden asociar con su “madre”, con la Ministra, y se pueden asociar entre sí… gracias a que en realidad comparten en parte la misma naturaleza: su “ser mente cósmica”… en una naturaleza que por tanto es también compartida con el Espíritu Maestro del universo, ya que él sería la “sustancia”… prácticamente lo “más original” –él sería el origen de esa mente cósmica… ya que ese Espíritu Maestro es el Padre de la mente cósmica según ELU.

El Espíritu Maestro parece que deja la potestad de esta mente cósmica a la pareja de gobernantes de un universo local –el Hijo Creador y la Ministra–, que serían digamos que los espíritus que de cierta manera gobernarían nuestra “fragmentación” –la fragmentación de la mente cósmica.

Entonces, “mi” hipótesis, por ejemplo para el caso de un átomo, es que esa misma frase de ELU tendría una traducción para lo material, para el átomo… y que en principio podríamos poner así –aunque claro está que habría que ajustarla, precisarla, etc. (por revelación):

«En la experiencia del átomo, el “intelecto” de este reside en las pulsaciones rítmicas de los “espíritus” ayudantes de la materia [controladores físicos, etc.], y efectúa sus “decisiones” dentro del campo causado por su inclusión en el circuito de este ministerio».

(Donde todo lo que he puesto entre comillas está así, entre comillas, lógicamente porque habría que precisar qué es en este caso lo equivalente al “intelecto”, a los “espíritus”, etc.)

Así es como podríamos tener una visión más unificada de “todo”, en relación a un universo interior.

Entonces, el “intelecto” y las “decisiones” de ese átomo (lo equivalente en él al intelecto y a las decisiones) lógicamente no serían como las nuestras, como el nuestro. Pero habría un equivalente muy preciso.

El equivalente depende de que el átomo “sirve” en una especie de comunicación que tiene que ver con un tipo de memoria (o “consciencia” base) acerca de las experiencias por las que él ha “pasado” en diversas formas físicas.

Aunque, claro está, para un átomo el transcurso del tiempo no se sentiría tal y como lo sentimos nosotros… y ni siquiera él debe “sentir” ni “vivir” un concepto de “tiempo”… ya que los átomos son la “sustancia” de la que de cierto modo depende nuestra experiencia del tiempo (nuestro modo de pulsar rítmicamente con los espíritus ayudantes).

Entonces, él, el átomo, insistamos, no tendría una experiencia “temporal”, sino una que para empezar podríamos decir que es “más difuminada”… una “desenfocada”.

Y entonces, ahí tenemos una característica “nueva”: el posible manejo diferencial del desenfoque en relación a las posibilidades de “abarcar” realidades o de “fabricarlas”… o permitir su fabricación gracias a tal desenfoque.

De esto podemos pensar que depende la caracterización de los diversos “niveles de autoconsciencia” en los universos: partículas, células, cuerpos animales, etc.

Entonces, esa “pulsación de la autoconsciencia de un átomo” nos puede parecer a nosotros inexistente aquí, pero de hecho también nos parece “inexistente” lo que revela ELU: nuestra propia pulsación como “yoes intelectuales”, que en realidad son lo que son porque están ritmados con la Ministra (como hemos visto más arriba, en la cita de ELU).

¿Qué ocurre entonces? Sucede, como casi siempre, que proyectamos nuestras ideas sobre las cosas y creemos que así conocemos las cosas, cuando en realidad solo conocemos nuestras propias nociones… como las nociones que tenemos sobre la materia y que nos parecen “de sentido común”, pero que estarían totalmente equivocadas.

Así que proyectamos en todo nuestras creencias y nuestras concepciones no reveladas (en nuestro realismo ingenuo usual). Estas concepciones dependen de nuestra experiencia acumulada como “mente material” que se las apaña “sola”, por su cuenta, como puede, para comunicarse y manejar aquí las cosas con más o menos éxito en lo material.

Así es que en realidad, al proyectar nuestros conceptos básicos “materiales” sobre todas las cosas, nos vemos a nosotros mismos (“vemos” nuestro mundo conceptual). Y no nos vemos tal y como es revelado en ELU: como “consciencia pulsante”, ritmada en esos circuitos espirituales de la Ministra, que abrazan lo material.

Pero eso no quita que la verdad sea la verdad: nuestro ser “mente cósmica” que pulsa con la Ministra, dicho rápidamente; y tampoco impide que quizá ocurra algo similar con el átomo, ya que estas partículas también podrían ser lo que somos nosotros: podrían estar pulsando, aunque de otras maneras… e incluso pulsando con esos otros “espíritus ayudantes” que podemos lógicamente sugerir que son los ya revelados por ELU –controladores físicos y demás “ayudantes” de “lo material”.

Dice ELU:

«65:7.6 […] Los ayudantes son la fuente y el modelo del comportamiento y de las rápidas reacciones que tiene la mente hacia el entorno material».

¿Cómo será pues el “entorno material” de un átomo… si él es de cierto modo la “sustancia” que “fabrica tiempo”… o con la cual co-fabricamos el tiempo desde nuestro nivel de “ser mente cósmica”?

Y también dice ELU de estos ayudantes:

«36:5.4 […] Son de hecho un nivel de conciencia de la Ministra Divina, y siempre están subordinados a la acción y a la presencia de su madre creadora».
«36:2.18 […] La mente, tal como el hombre la comprende, es un don de los siete espíritus ayudantes de la mente, que los agentes del Espíritu Infinito superponen a los niveles no enseñables o maquinales de la mente».

Y recordemos, esa “mente, tal como el hombre la comprende”, no es la mente cósmica directamente.

Entonces, para volver atrás, lo que proporciona esta revelación y muchas otras –parece que desde siempre– son ideas que cambian completamente nuestra forma de ver el mundo, de concebir la forma de separar entre “lo real” y “lo irreal”… ya que siempre se revela que en realidad “Dios”, lo espiritual, es la base de todo… o “lo baña” todo aquí, en lo que creemos “real”, cuando estamos metidos a fondo en algún sistema de realidad más o menos “alejado” de la “experiencia central paradisiaca” –como pueda ser este sistema, el físico.

Entonces, cuando decimos que “hay Ministra Divina” en un mundo dado, de alguna manera todo estaría “bañado” ahí. Y recordemos que ELU caracteriza a la Ministra llamándola “espíritu-mente”.

Fijémonos entonces en que la Ministra es de alguna manera “consciente” (es espiritualmente consciente… o digamos “desencarnadamente” consciente, ya que eso quizá sería básicamente lo que un espíritu puro es…)… es “consciente”… ya que los circuitos de los espíritus ayudantes son “mente” (espíritu-mente), y se ha dicho en una cita arriba que la experiencia se “guarda” incluso probablemente “en la mente de la Supremacía”.

Por lo tanto, la materia “inerte” también tendría detrás esa mente personal de la Ministra, aparte de estar “pulsando” con sus respectivos “agentes espirituales” (controladores físicos, etc.).

La materia, aunque no pueda expresar o usar esa mente de los ayudantes como sí pueden hacerlo los animales… parece que sí se podrá sensibilizar más y más a la presencia de esas entidades espirituales superiores… ya que por algo se dice que los mundos de alguna manera se “iluminan” hacia las etapas de luz y vida. Así es que diríamos que de alguna manera todo está siendo progresivamente más y más bañado… registrado… fundamentado… en esos espíritus-mente que son esas influencias.

Entonces, para terminar, y por unir esto un poco con el tema del anterior texto, donde hablé de la consciencia, sobre el tema celular: Nuestros cuerpos son colonias de animales –de células, que son “animales”.

El cuerpo es una especie de colonia, armonizada de alguna manera por algún agente más, como el que vemos que es la Ministra misma, un agente que está fuera del sistema, por cierto… ya que la “información” y la “energía” es “insuflada” constantemente a través del filtro material, y no está intrínsecamente en por ejemplo los genes, sino en lo que llamamos “mente” –eso que decimos que es un don, la mente cósmica.

Ese agente, esa fuente de actividad… diremos que tiene (o que ayuda a) unas partes de nosotros que, desde nuestra consciencia de vigilia, llamaríamos así: subconscientes y superconscientes.

(Y cuando algo es subconsciente o superconsciente, no decimos que sea “in-consciente”, no-consciente.)

Entonces, una forma rápida (elemental) de comentarlo es diciendo que, en un estado de supraconsciencia, integramos los otros tres “niveles” (sub-, cons-, y super-consciente).

En ese estado “integrado” (por cierto, que será un estado muy “natural”, también)… nos podemos dar cuenta de un hecho fundamental para los circuitos o la mente de la Ministra: que no hay separaciones entre ellos, ya que son componentes de una sola mente… y eso tendría que ver con lo que revela ELU: la posibilidad de pasar a depender más directamente de la mente cósmica.

Y con ello seguramente sentiremos con más facilidad, o con nuestra mente más “integrada”, por así decirlo… que no estamos separados de las demás influencias y de otros seres espirituales, etc.

Por lo tanto hay que tener cuidado con lo que se sobrentiende por “máquina”.

Las células ya están en circuito, en circuito en esa parte de la Mente de la Ministra (los espíritus ayudantes) que no entendemos “científicamente” ni de lejos.

Y el hecho de que nosotros estemos entonces “en circuito” con los cinco primeros “ayudantes” depende de que tenemos a nuestro servicio todo un conjunto de animales (células), asociado y organizado de maneras que la ciencia no puede comprender.

Hay una física biológica que está sin reconocer, que se ha comentado por revelación, y que tiene que ver con el estatus, en la célula, de unos valores de sonido y de luz, que sirven para la comunicación y creación celular (en su nivel de auto-consciencia)… y que conformarían la “matriz” donde se darían los “cálculos” internos prodigiosos que terminan dando la integridad del cuerpo.

Los animales (y las células, por tanto) ya son en sí un cierto nivel de autoconsciencia. Y tenemos trillones a nuestro servicio (somos sus pastores 🙂 … recibiendo de ellos también parte de una guía, u orientación, posible).

Esos cálculos implicarían una imaginación de un tipo que no comprendemos.

Esta especie de imaginación, como de cierto modo sugería Seth, consistiría en mecanismos de “hacerse a la idea”… de “imaginar”… estados corporales en relación:

  • al entorno interno,
  • al entorno externo,
  • y a las posibilidades futuras y pasadas de cada célula, en cuanto a las diversas agrupaciones en las que haya entrado o vaya entrar.

Esta “imaginación de las células”, y que está pues en cualquier objeto dotado de vida… tendría que ver con un discernimiento muy complejamente elaborado… con unos cálculos que, para nosotros (como mente material), conformarían en parte “la sustancia del tiempo”… es decir, lo que le permite a nuestra mente cósmica donada pulsante creer y vivir en el tiempo como algo lineal –por ejemplo, es decir, abrazar, acoger o “permitir” una “mente material”.

Esta imaginación celular (sin la cual no habría nada de valor en nuestro sistema de realidad…)… depende entonces de unas cualidades que nuestra civilización hasta hace poco tildaría de esotéricas: precognición celular, por ejemplo.

Simplemente parece entonces que nuestras creencias y supuestos básicos ni siquiera estaban a la altura de los elementos que nos permiten jugar aquí… estar siquiera vivos aquí (haciendo estas versiones del Todo, como la que vemos a cada segundo… donde cada cual vemos o vivimos cosas, significados y valores).

___
* Algunas citas más de ELU sobre la mente cósmica:

  • «3:1.8 La presencia mental de Dios está correlacionada con la mente absoluta del Actor Conjunto, el Espíritu Infinito. Pero en las creaciones finitas, esta presencia se percibe mejor en el funcionamiento omnipresente de la mente cósmica de los Espíritus Maestros del Paraíso».
  • «9:4.5 La fuerza cósmica reacciona a la mente al igual que la mente cósmica reacciona al espíritu. El espíritu es el propósito divino, y la mente espiritual es el propósito divino en acción. […] Incluso en el tiempo y el espacio, la mente establece esas relaciones relativas entre la energía y el espíritu que sugieren su parentesco mutuo en la eternidad».
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: