«Hipnotízame», o la increíble espiritualidad de la tele, II   Leave a comment

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Otoño del pasado 2016 – Mahonia

En este programa de televisión, Hipnotízame, se trata de la hipnosis¹, claro.

Una serie de personajes, que son más o menos conocidos en el propio mundo de la televisión española² –humoristas, actores, etc…– se dejan hipnotizar por Toussaint.

Decía Seth³ que: «Una buena demostración de hipnosis mostrará claramente que el punto de poder está en el presente, y que las creencias determinan vuestra experiencia».

Y, como ya sabemos, lo que vemos en estos espectáculos no es más que la vida en miniatura –una “miniatura” de lo que pasa en la vida.

¿Y qué pasa? Que nos autohipnotizamos desde niños al aceptar las creencias de las personas adultas⁴.

Entramos en el juego, en las condiciones en que esté el mundo.

Claro está que algunas de estas creencias nos vienen bien durante un tiempo… simplemente para poder ser “seres físicos”…

Pero si luego vamos por la vida, ya “adultos”… desconectados por mucho tiempo más… “desconectados” ilusoriamente de nuestra unidad espiritual… de esa unidad que no entiende de escasez ni de muerte… (que es lo que solía pasar en estas sociedades que son primitivas en lo espiritual… donde vamos bastante desconectados por norma)… entonces puede que sigamos en cierto conflicto con nosotros mismos gracias a muchas de esas creencias aceptadas con las que nos hemos autohipnotizado desde muy pequeños, al simplemente compartir la vida con unos adultos que están casi todos más o menos “locos”.

Los adultos están locos, zombis, como ahora nosotros de nuevo lo estamos en general… en esta especie de sueño repetitivo…, donde vamos literalmente como zombis, enloquecidos por las creencias en la escasez y la muerte (asumiendo en estas tierras primitivas –ya que para eso están estos planetas…– asumiendo ese supuesto implícito, tan bien absorbido por nosotros en la niñez… y que parece tan lógico… de que es más real la “materia” que el “espíritu”).

Así que el hipnotizador simplemente hace de puente para que constatemos nuestros inmensos potenciales en cuanto a lo que podríamos llamar… “la verdad de las verdades” 🙂 : Que “nosotros fabricamos nuestra experiencia”; que nadie afuera nos está haciendo nada

Podríamos decir, rápidamente, que de cierto modo el hipnotizador (o el amigo, la pareja, el sanador, etc.)… cree más en nosotros mismos que lo que nosotros mismos creemos en un momento dado…

Como en el caso del sanador –de aquella persona a la que se le da bien, aunque sea por un momento, dejar de creer en la separación–… en el caso del hipnotizador también parece que todo consiste en que nos podemos apoyar en esa relación momentánea con la persona que “nos hipnotiza”.

Y nos apoyamos ahí para establecer, nosotros mismos, un puente más profundo hacia ese “yo interior” donde somos una unidad espiritual. Entonces, con los poderes de ese yo interior, y mecidos en la relación profunda con el hipnotizador… convocamos una reprogramación de nuestra experiencia, y siempre por mediación de nuestra mente consciente, de algún “estado” de nuestra mente consciente.

El hipnotizador, digámoslo así, “cree” en “Nosotros Mismos”, con mayúsculas… cree en “nosotros en unidad” (con él y con todos).

Y claro, lo mismo ocurre con los “sanadores”, es decir, con alguien que sea más o menos capaz de quitar los obstáculos dentro de sí mismo frente a la unidad compartida con todos por igual… como aquellas personalidades célebres que saltan a la mente en cuanto hablamos de “milagros” (Jesús, etc.).

Estas personas pueden ayudarnos a cierto “desprogramarnos”, a simplemente un cierto… vernos o sentirnos más libres.

En este programa de televisión, y en esos espectáculos que también se hacen en salas de teatro, magia, etc…. se ve claro qué fácil es que la gente se reprograme a sí misma, aunque sea para hacer alguna “tontería” momentánea (como dejar de ganar 10.000 euros por no ser capaz de hacer una cosa muy fácil, antes que la haga un loro).

Accediendo pues, por un momento, a esa especie de “otro estado de consciencia”… y gracias a que el hipnotizador de alguna manera dominará en sí mismo el “truco interior” para favorecer que “algo” ocurra. Y como él mismo es, tal y como somos todos… una unidad espiritual con todos los demás… es entonces imposible que las cosas puedan pasar de otra manera, que la gente no pueda reprogramarse tan férreamente — si se presta a ello.

Igualmente podemos entonces dejar atrás rápidamente una enfermedad… etc.: Por el mismo principio de “dejar de creer”, ahí dentro, en alguna vieja imagen de nosotros mismos… en nuestra imagen y propósito “enfermos”… aunque, como sabemos, el “milagro” quizá no dure mucho si a partir de ahí seguimos “sin fe”, es decir, seguimos demasiado desconectados del hecho de que somos literalmente “creadores” de nuestra experiencia (que no estamos separados del yo o ser interior de donde viene toda la energía).

Así que nadie nos hace nada desde fuera en una hipnosis. Nosotros mismos accedemos a nuestro yo interior y nos reprogramamos rápidamente en otro estado de la mente consciente.

En general quizá a mucha gente le resulta difícil creer que todo pueda ser tan fácil como lo que aparece en una “hipnosis buena”.

¿Qué podemos pensar entonces?:
–  quizá nos parezca que los resultados podrían durar demasiado tiempo… y sin que el hipnotizado los pueda ya “controlar”, y siendo unos efectos o unas capacidades simplemente absurdas… quedando pues, la persona hipnotizada… a merced de esa decisión que tomó en “profundos niveles inconscientes” cuando fue hipnotizado… una decisión que ahora “quiere evitar”… pero que no puede.
Al no reconocer de igual manera la conexión más directa entre el yo interior y la mente consciente… la persona hipnotizada podría interpretar esto como que “está a merced de quien le hipnotizó”… cuando en realidad de cierta manera somos una unidad ahí dentro, en la Mente.
– entonces, además, en la hipnosis (en una tan rápida como la que se hace en estos espectáculos) todo nos parece muy artificial y quizá poco práctico,
– y a la vez quizá nos parezca “peligroso”, ya que, como hemos dicho, sucede esa obviedad: que luego, en el estado normal de separación mental… parece obvio que estamos en manos de “otro”… en manos de “otra persona”… pues parece que hemos tomado, interiormente (y aparentemente con el hipnotizador…) una “nueva decisión”, una decisión que parece que no podemos revocar si no es gracias a ese mismo hipnotizador.

Y como decíamos, en la vida normal parece pasar lo mismo. En la vida hemos tomado ya decisiones así, iguales que las que se muestran en estos espectáculos rápidos y tan maravillosos… hemos tomado decisiones “junto” a padres, adultos, etc… junto a “otros” seres con los cuales nos hemos hipnotizado o co-hipnotizado para creer ciertas cosas.

Es decir que, al paso de las diversas situaciones vividas… hemos ido “grabando experiencias” en nuestro “cuerpo mental”… experiencias que nos han servido para reforzar determinadas interpretaciones y creencias que ahora quizá creemos que no tenemos, pero que son unas creencias que “estructuran nuestra experiencia”…, y que alguna vez fueron conscientes y conscientemente aceptadas.

Así que el único problema es, como siempre, el de la “libertad”: Seguir o no como zombis de unas decisiones y creencias que “hace tiempo” adquirimos… conscientemente… y con las cuales seguimos de alguna manera “viviendo”.

En esta especie de cambio de era… de paradigma, estos espectáculos pueden ser muy útiles, pues se elimina ese supuesto, esa suposición del viejo paradigma: que “somos conscientes de lo que hacemos”.

¿Somos conscientes de lo que hacemos? ¿Quién o qué actúa? No es cierto que seamos conscientes de lo que hacemos, en el sentido que normalmente tiene esta frase. En general somos zombis de creencias que no hemos revisado en libertad.

En un grado u otro, entonces, no somos conscientes de lo que hacemos… ya que a menudo no queremos revisar, afrontar, mirar de frente… creencias y propósitos que alguna vez fueron asumidos conscientemente o que son reforzados más o menos conscientemente una vez que los asumimos “para sobrevivir”, cuando somos niños.

Entonces, también lo podríamos ver así: Sí somos conscientes de lo que hacemos; es decir, queremos seguir ignorantes y sabemos perfectamente que queremos seguir así, ignorantes… Somos perfectamente conscientes de que no queremos ser conscientes de lo que hacemos. Somos perfectamente conscientes de que queremos seguir de cierto modo “separados” del “poder creativo”.

Somos pues los zombis de unas creencias que en algún momento hemos admitido conscientemente… o que en algún momento podríamos haber revisado o afrontado ya, con claridad, para eliminarlas…

Pero de esas creencias, normalmente, en tanto que zombis, ya no queremos asumir nuestra responsabilidad, para así no tener que cambiar… y poder seguir en alguna inercia determinada. Y así, por ejemplo, nos podemos seguir quejando de nuestra experiencia, de la vida, etc… siendo esta experiencia, la de la queja, una experiencia que gran parte de nosotros parece que hemos venido a buscar… que forma parte de aquella “ignorancia”, y de la que parece que sacamos alguna misteriosa… “renta”.

Así que en un planeta como este, que está en vías de despertar, lo normal es ser zombis, es decir, que en general no nos atrevemos a preguntarnos, y a decidir por nosotros mismos (con el “yo interior”), qué es lo que realmente queremos ser, queremos sentir… etc.

Duele madurar, duele pasar a tener una “consciencia ampliada”, ya que conlleva mayor responsabilidad… Pero para eso estábamos los humanos… es decir, para eso existe este otro nivel de autoconsciencia superanimal, en los planetas… para este cierto “asumir responsabilidades” sobre “lo creado”.

Así que lo increíble de la hipnosis es lo fácil que se puede cambiar todo… en un abrir y cerrar de ojos –nunca mejor dicho.

Y recordamos que esa facilidad en gran medida lo corrobora todo, o al menos ayuda a hacer factible un “nuevo paradigma” que, de hecho, ya lo está cambiando todo:
– corrobora que de cierto modo “la mente” gobierna esto que vemos,
– ayuda a hacer factible que lo que llamamos realidad es una especie de proyección no-sólida… que a cada instante puede ser “vivida” de forma muy diferente.

Como tenemos miedo al cambio, la voz del miedo nos dice que lo complicado es quizá todo lo que acabamos de decir… que lo complicado es “el nuevo paradigma” (el hecho de que fabricamos nuestra experiencia de las cosas a partir de lo que creemos).

Pero al final, como nos ayuda, de hecho, a sentir el espíritu… cuando leemos el curso de milagros… al final lo complicado es la inercia y la muerte, la separación.

____
Notas.
1. Se pueden ver algunos ejemplos de Toussaint en youtube, como este.
2. Otra cadena de televisión de España, telecinco, por cierto, también transmitió hace pocos años unos buenísimos programas cuya protagonista era una médium maravillosa.
3. Se habla mucho de hipnosis en los capítulos finales o intermedios de La naturaleza de la realidad personal (ver índice de Seth).
4. Estas creencias, dicho sea de paso, las terminamos a menudo usando para reforzar una dura interpretación de la idea de la separación.

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