Entre dos absolutos – Algunos comentarios para leer o estudiar El libro de Urantia   Leave a comment

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(Otro artículo anterior, con “claves” sobre El libro de Urantia, es este: «Dimensión semilla».)

Pese a todo lo que nos pueda parecer, estamos en un viaje hacia un interior.

Para iluminar este viaje desde el lado más “teórico”, podemos reunir algunas cosas de El libro de Urantia (ELU).

El despliegue “cósmico” parece tratarse como de un proceso de encuentro, de un cierto encuentro entre lo personal y lo impersonal.

Esta es una gran dualidad, explotada de cierta forma por este libro. Pero no debe llevarnos a engaño, pues el concepto de “personalidad” en esta revelación no es el usual.

En esta especie de gran dualidad podríamos hacer rápidamente dos grandes agrupaciones toscas:
– en el polo personal meteríamos el tiempo, la personalidad y el espíritu,
– en el polo impersonal meteríamos el espacio y la energía-materia.

Y la mente, en nuestro caso, es la mediación entre ambos polos.

Empleamos aquellas palabras “físicas” (“viaje”, “interior”, etc.), pero lógicamente el propósito de los universos es algo real, que trasciende lo físico.

Por tanto, como este propósito es la clave, entonces las diversas revelaciones que proceden de nuestra “comunión” con nuestro interior “creativo”… siempre nos van a dar perspectivas que, de alguna manera, lo contemplarán “todo” desde ese interior —es decir, teniendo más y mejor en cuenta a ese interior (o a ese interior de interiores).

Entonces, y expresado en el lenguaje básico de ELU, estamos realmente en un viaje hacia el Paraíso, ni más ni menos.

Y a la hora de “mirar las cosas” desde el interior o “para” el interior… un concepto global clave es el de “absoluto”.

¿Absoluto?

Nosotros vivimos en realidades “relativas”, no absolutas —o diríamos que nosotros “somos” esas realidades relativas, que las “activamos”. Ese es pues nuestro ser “mente material” (y en el fondo ser “hijos ascendentes”, en el vocabulario de ELU).

Pero, en el fondo, estas realidades relativas solo pueden existir gracias a algo absoluto.

Y este “algo absoluto” está tanto en el lado impersonal, como en el personal —”trabaja” ambos polos.

Es decir, no solo sucede que no podríamos “ser relativos” sin algo “absoluto”… sin algo absoluto que “trabaje” en el polo “impersonal” . No solo eso, sino que, obviamente, nada podría llegar a su cumplimiento (“realizarse”) si no fuera también por las “acciones” de algo absoluto en el polo “personal-temporal” —algo absoluto que también, finalmente, como es obvio, radica en la Fuente-Centro Primera.

Así que… estamos en un viaje, pero para viajar necesitamos “tiempo”.

Pero ¿qué es el tiempo?

Para empezar, en cuanto a esto, veamos algunas cosas de ELU:

«Existen tres niveles diferentes de conocimiento del tiempo:
1. El tiempo percibido por la mente — la conciencia de las secuencias, del
movimiento y un sentido de la duración.
2. El tiempo percibido por el espíritu — la percepción del movimiento hacia Dios y la conciencia del movimiento ascendente hacia niveles de divinidad creciente.
3. La personalidad crea un sentido único del tiempo mediante una percepción profunda de la Realidad, más una consciencia de la presencia y un reconocimiento de la duración» («Personality creates a unique time sense out of insight into Reality plus a consciousness of presence and an awareness of duration».*).

Como sabemos, en ELU el concepto de personalidad es algo muy profundo. Se trata de un don del Padre Universal, así como también lo es el fragmento pre-personal que nos habita, el espíritu interior, el Ajustador.

«La personalidad humana no es simplemente una cosa que acompaña a los acontecimientos del tiempo y del espacio; la personalidad humana también puede actuar como causa cósmica de esos acontecimientos».

Es decir, ese circuito de “gravedad”, independiente del tiempo y del espacio, que es el circuito de la gravedad de la personalidad… puede servir para una cierta “causalidad” con respecto a ese “tiempo” y ese “espacio” que, por otra parte, también surgen del Paraíso, de alguna manera (cada uno a su manera).

Además, para liar más aún todo, el propio espacio en realidad se mueve:

«Sin embargo, el espacio es real. Contiene y condiciona el movimiento. E incluso se mueve.»

¿Por “dónde” “viaja” o “se mueve” el espacio? Aquí llegamos a un punto más de tantos puntos que hay en las revelaciones y que son como “deliciosamente inefables”… donde no hay palabras, y donde en todo caso habría que sugerir algo de matemáticas —recurrir a imágenes matemáticas analógicas…

Como nos dice ELU que lo único realmente “inmóvil” es el Paraíso, suponemos que el espacio “se mueve” con respecto al Paraíso. Además, “sabemos” que el Paraíso “no está en el espacio”.

Ahora recordemos algo muy básico sobre lo infinito, ya que caracterizamos a la Fuente-Centro Primera por su infinidad.

En general quizá podríamos decir que un infinito se podría “entender”, a grandes rasgos, rápidamente, como algo que, de cierto modo:
– “se sale” de un sistema,
– “surge” de ese sistema,
– y “no está en él”.

Si el infinito es productor (como quizá diríamos con ELU en la mano), es lógico entonces que los números (empleando lo más básico), los números elementales… que surgen de nuestra experiencia finita (1, 2, 3…. hasta el infinito), reproduzcan lejana y toscamente… y al revés… lo que en realidad sucede.

Y ¿qué es lo que sucede en realidad? Sucede que, de alguna manera, la infinidad “produce” la finitud (los absolutos “trabajan” lo relativo), y sucede pues que, de cierto modo, el “productor” está fuera de —aunque al final plenamente inmanente a— lo producido (y de entrada, como dice ELU, todo gracias a la presencia de algún Absoluto, que es aquello que consigue que algo se “condense”… para terminar dando por ejemplo energía-materia…).

ELU además otorga mucha responsabilidad al espacio, pues dice cosas como estas:

«El trabajo que se efectúa al mover la masa energética material de la creación es un trabajo del espacio, y no un trabajo de la energía-poder». (12:4.13)

ELU también llega a clasificar y a comentar algo sobre estos movimientos del espacio:

«Los movimientos del espacio se pueden clasificar más o menos como sigue: 1. El movimiento primario — la respiración del espacio, el movimiento del espacio mismo. […]».

Por otro lado debemos recordar que ELU dice que el tiempo y el espacio son independientes de los cuatro circuitos de gravedad (cósmica, mental, espiritual y personal).

También recordemos que estamos hablando sobre estar “capturados” alegremente, o en vistas de dejarnos capturar a fondo y alegremente, entre dos absolutos.

Y, más en concreto, ¿qué sucede en el lado de lo impersonal?

En el documento 42 se nos dice que, de cierta forma, todo lo material procede de la presencia, en el espacio, del Absoluto Incalificado. A partir de esa presencia, en el texto se esboza incluso una especie de “génesis” de la energía-materia.

Y, por tanto, si acaso podríamos decir lo siguiente —y casi solo como mero “truco mnemotécnico”: La energía-materia es «presencia ‘condensada’, o ‘calificada’, o ‘colapsada’», del Absoluto Incalificado.

Ahora entremos un poco en el polo personal-temporal. También ELU dice literalmente (en 12:5.2) que el absoluto del tiempo es la eternidad.

Y por ello quizá podríamos decir algo simétrico con respecto a lo anterior sobre el espacio y el Absoluto Incalificado —y también meramente como “truco de novatos”: que el tiempo sería algo así como la presencia calificada del “absoluto-eternidad”.

(Otra cosa es que los seres que parecen estar en el tiempo elijan darse cuenta “conscientemente” de esa tal “presencia calificada del absoluto-eternidad” 🙂 , elijan constatar que el tiempo es en realidad ese regalo de presencia del absoluto-eternidad.)

Claro está que, según cómo sea vivido el tiempo (según el tipo de mente, y dependiendo de si hay o no personalidad, en el sentido de ELU), ese tiempo podrá estar más o menos imbuido de los “valores” de ese absoluto-eternidad.

Esta es entonces la libertad dada al tiempo, al tiempo como regalo: la libertad de poder elegir “cuántos” de esos “valores” se quieren experimentar, y cómo se quieren experimentar. (Y de esto se nutriría de alguna manera ese aspecto de Dios, el “Dios experiencial”, que en ELU se llama Supremo.)

En el lado espacial-impersonal, eran las presencias de ciertas entidades del Espíritu Infinito las que de alguna manera “califican” (o podríamos quizá decir “colapsan”) a su vez la presencia del Absoluto Incalificado en el espacio, pues se dice que es a partir de este Absoluto y de la presencia de aquellas entidades que surge la energía-materia**.

Como vemos, el tiempo y quizá sobre todo el espacio parecen ser cosas muy “esotéricas” a la vista de lo que dice ELU… donde se hace por ejemplo esa especie de “génesis” de nuestra realidad física a partir de la presencia de aquel Absoluto Incalificado… —además de, por ejemplo, hablar de la “misteriosa” donación de la personalidad que solo puede venir del Padre… o de aquella independencia de los “circuitos”, etc.

Entonces aquí se trataba de empezar a explorar el paralelo posible entre el “lado temporal” y el “lado espacial” (personal vs impersonal).

En el caso del espacio (polo impersonal) veíamos que a partir de él puede “darse” la energía-materia gracias al Absoluto Incalificado. Y teníamos pues un cierto tipo de génesis.

Pero en el caso personal, el del tiempo, parece que tendríamos una especie de “anti-génesis”.

El tiempo, como vemos que revelan en ELU, está “en el lado de lo personal” —por así decirlo. Y además recordemos lo que dice ELU sobre la parte superior del Paraíso…: «A la superficie del Paraíso que está ocupada con las actividades de la personalidad la denominamos parte superior». La parte inferior está sin embargo relacionada con el Absoluto Incalificado, con lo impersonal.

En el aspecto impersonal tenemos pues el Absoluto Incalificado, “preñando” al espacio de su fuente de potencialidad… y ocurre entonces lo que acabamos de repasar un poco: que ese “estar preñado” el espacio da pie de cierta forma a una “densificación”, en la cual habitamos, como mente, y por tanto como algo que puede a su vez sumergirse (pulsar) en los circuitos de un “ministerio viviente” —la Ministra Divina, etc… y así poder siquiera empezar a asumir las bases que permiten que “se espiritualice”.

Por otro lado, en el lado del tiempo, tendríamos a bote pronto otro “preñamiento” posible… que sería muy distinto, y que tiene que ver con la personalidad… aunque solo sea porque el Ajustador es tratado como “fragmento pre-personal” que busca la personalidad… y como “fragmento de absoluto”.

Entonces, habría una cierta “simetría” entre esos dos “movimientos” de lo absoluto.

Por un lado tiene que haber ese preñamiento espacial-impersonal, por parte del Incalificado, para que pueda darse este otro “preñamiento” temporal, el del Ajustador (que es un tipo de fragmentación absoluta del Padre), y cuya presencia conlleva a veces una cierta cierta condensación, abreviación o colapso temporal… que quizá podríamos relacionar con el efecto que produce la presencia en el espacio del Absoluto Incalificado.

Entonces, en este lado temporal, en el lado de la “acción” del absoluto-Padre a través de sus fragmentos Ajustadores… es como que quizá el tiempo “se preña de eternidad”… (es “colapsado”)… siendo “la eternidad” el absoluto de ese tiempo, y que, como vemos, también “hace” algo con dicho tiempo.

Y puesto que la eternidad “hace” algo, entonces quizá lo haga de manera de algún modo “simétrica” a como el Absoluto Incalificado “hace” algo con el espacio (vimos que lo “preña” de su potencialidad para permitir que se dé el juego cósmico).

Vemos pues, ahora, quizá, cómo el lado temporal-personal también está “trabajado por lo absoluto”. En este lado tenemos pues dos protagonistas, que son sendos dones del Padre:
– la personalidad,
– el fragmento Ajustador.

Ambos dones (o en el caso de la personalidad, uno de sus aspectos), son caracterizados en el libro con el adjetivo “absoluto”.

En el caso de la personalidad, ELU dice que nosotros, en este nivel subasoluto, al experimentar “el hecho de la personalidad”, ya solo por esa experiencia… nosotros estamos de cierto modo experimentando un “fenómeno dimensional” que está en el nivel absoluto (y a ese fenómeno lo llama “una dimensión de expresión potencial del yo”).

(Y por cierto, no sé si os acordáis —seguro que también— pero siendo muy pequeño me acuerdo de estar hablando con un compañero de colegio sobre qué curioso era notar tan claramente las personalidades, tan singularmente diferentes, de los demás compañeros.)

Entonces el libro habla un poco sobre este “fenómeno dimensional”, poco después de llamarlo así, y dice aquello sobre “el hecho de la personalidad” que acabamos de comentar:

«En los niveles subabsolutos [los nuestros], esta séptima dimensión, o dimensión de totalidad, puede ser experimentada como el hecho de la personalidad. Esta dimensión suprema es un absoluto asociable y, aunque no es infinita, posee un potencial dimensional que permite la penetración subinfinita de lo absoluto». (112:1.9)

Luego, a la hora de hablar de “absoluto” y de Ajustadores, todo es quizá más directo.

Unas cuantas citas sobre ello dicen…:

«A fin de cuentas, los fragmentos del Padre deben ser un don del Dios absoluto a aquellas criaturas cuyo destino abarca la posibilidad de alcanzar a Dios como absoluto».

«Los Ajustadores no son absolutos en el sentido universal, en el sentido de la Deidad, pero probablemente son verdaderos absolutos dentro de las potencialidades de sus naturalezas fragmentadas».

Y de hecho, en un punto, los llaman: “fragmentos restringidos absolutos del Padre”.

Y además:

«¿Podéis comprender realmente lo que significa tener un fragmento absoluto de la Deidad absoluta e infinita, el Padre Universal, que reside en vosotros y que fusiona con vuestra naturaleza mortal finita?».

«El hombre descubrirá en la eternidad no solamente la infinidad de la Deidad objetiva, sino también la potencialidad sin fin del fragmento subjetivo de este mismo Dios. El Ajustador estará revelando siempre a la personalidad mortal la maravilla de Dios, y esta revelación celestial nunca podrá tener fin, porque el Ajustador viene de Dios y es como Dios para el hombre mortal».

«… a los humanos les resulta muy difícil percibir que los Ajustadores del
Pensamiento tengan una mente, pues los Ajustadores son fragmentaciones de Dios en un nivel absoluto de realidad que no solamente es prepersonal, sino también anterior a toda divergencia entre la energía y el espíritu».

Ahora pongamos una cita que nos haga pisar un poco de tierra más firme. Se trata de un párrafo que para mí es fundamental, y que ya usamos en un artículo que repaso a veces, el de “Estamos en circuito”.

Ese párrafo es aquel donde se habla sobre nuestros “yoes intelectuales”, y en él también se habla de los Ajustadores, aunque de una forma muy elemental, pues solo se comenta el carácter de ser entidades con un “valor absoluto”:

«Los yoes intelectuales tienen su origen en la mente cósmica de manera muy parecida a como las nebulosas tienen su origen en las energías cósmicas del espacio universal. En el nivel humano (así pues, personal) de los yoes intelectuales, el potencial de evolución espiritual se vuelve dominante, con el consentimiento de la mente mortal, debido a las dotaciones espirituales de la personalidad humana, junto con la presencia creativa de un objeto-entidad de valor absoluto en esos yoes humanos. Pero este dominio del espíritu sobre la mente material está condicionado por dos experiencias: esta mente debe haber evolucionado gracias al ministerio de los siete espíritus ayudantes de la mente, y el yo material (personal) debe escoger cooperar con el Ajustador interior para crear y fomentar el yo morontial, el alma evolutiva potencialmente inmortal».

En el lado temporal-personal, insistamos, vimos que el libro dice literalmente que la eternidad es el absoluto del tiempo, y en este mismo sentido, también caracteriza de forma muy rápida el tiempo cuando dice que son fragmentos del «continuo eterno sin comienzo ni fin».

El tiempo es entonces, a bote pronto, “fragmentos de eternidad”.

Veamos ahora alguna pista elemental más, en el lado personal, para apoyar y terminar esta especie de esbozo sobre la equivalencia o simetría entre lo personal y lo impersonal, al respecto de “lo absoluto”. (Aclaremos que esta equivalencia es solo para usarla en principio como “mnemotecnia”, es decir, como “truco” intuitivo… o para avivar intuiciones… y debe pues ser obviamente complementada con la lectura de los documentos más “metafísicos” de ELU y con otros que hagamos para esta web y que nos puedan servir.)

De la personalidad se nos ha dicho que, en su dimensión suprema —la séptima— es algo absoluto; y el “hecho de la personalidad” es el reflejo, es decir, es lo único que podemos nosotros atisbar aquí de ese “absoluto”, en nuestro nivel subasoluto). Y resulta que:

«La personalidad comunica un valor de identidad y unos significados de continuidad a esta asociación entre un organismo y su entorno».

Pero como ya sabemos, curiosamente, esta “tarea” de la personalidad con respecto a hacer posible una individualidad “completa”… es solo una especie de base, pues al final se trata de desplazar esa identidad o identificación:

«Pero la individualidad con valor de supervivencia, la individualidad que puede trascender la experiencia de la muerte, solo evoluciona efectuando un traslado potencial de la sede de la identidad de la personalidad evolutiva desde el vehículo transitorio de la vida — el cuerpo material — hasta el alma morontial de naturaleza más duradera e inmortal, y luego más allá, hasta aquellos niveles en que el alma se impregna de la realidad espiritual y alcanza finalmente el estado de una realidad espiritual.»

____
Notas:
* Entonces, por cierto, para un futuro donde quizá utilicemos más esta cita anterior… entiendo este punto 3 sobre la personalidad como que todo ello lo “hace” la personalidad a partir de un cierto “intuicionar” la Realidad… es decir, “percibir o comprender en profundidad” a la Realidad.
** Todo lo material surge según los conceptos de ELU a partir de lo que se llama “ABSOLUTA”, que es la “potencia espacial”, y que es: «la presencia espacial libre e indiscutible del Absoluto Incalificado», que se transforma en fuerza primordial (SEGREGATA): «en respuesta a la resistencia ofrecida por la presencia espacial de los Organizadores Maestros de la Fuerza Existenciados Primarios»

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