Invitación a «La naturaleza de la psique»: La individualidad personal es antes que la sexual (o perdonando al “patriarcado”)   Leave a comment

seta

Este libro de Seth, La naturaleza de la psique, es un breve y simpático libro, aparentemente fácil de leer, que como siempre contiene analogías maravillosas.

En este texto a continuación, y como mera invitación, cito y comento algunas partes para invitar a la escucha o lectura de ese texto.
(Y como siempre los audios y el libro en pdf se pueden encontrar enlazados en el índice de Seth. Por ejemplo a día de hoy de forma incompleta, pues en marzo de 2017 he completado la traducción de 9 de los 11 capítulos que lo componen.)

Los enlaces que pongo, según vamos citando algunas cosas de los diversos capítulos, son enlaces a los audios.

Y bien, la mirada psíquica, la mirada “hacia dentro”, pone inmediatamente “en problemas” a nuestro ego.

Hace saltar todas las alarmas, si es que tenemos mucho miedo.

Pues “mirar adentro” conlleva un viaje que cambia por completo el sentido de “viajar”… lo que conlleva “viajar”, pues como dice en el capítulo 1:

«… cuando viajáis hacia vuestra propia psique, todo cambia. Sois todavía el que deambula, el viajero, pero también sois el vehículo y el entorno».

Es decir, nos damos cuenta de que de alguna manera nosotros ya somos nuestro propio “OVNI”, ya somos “el OVNI de nosotros mismos” (salvo por el detalle sin importancia de que no vemos ese OVNI mental materializado en cosas muy aparatosas ni “distintas”… en “vehículos” con algún tipo de material o camuflaje físico –cosa en realidad irrelevante. Y en parte todo es como si “no nos hubiéramos merecido aún nuestro propio OVNI 🙂 … pero por mera ignorancia, no por nada “culposo” 🙂 ).

Uno de los grandes temas del libro tiene que ver con que, desde el ego, desde este ego que “tenemos” (que parece poseernos)…, juzgamos los sueños como cosas irrelevantes. (Y cuando decimos “este ego” se trata de nuestro ego más o menos “moderno”, es decir, separado ilusoriamente de ciertas raíces.)

Pero así es como Seth describe la situación que tenemos realmente; en el capítulo 2:

«Vuestra psique, cuando sueña, está despierta».

Como ya sabemos, ocurre que la “consciencia” crea la forma –como en realidad siempre nos habrían contado a los “humanos”, desde el interior de esa psique-alma…, como siempre se le habrá contado “la película” al ego humano, mientras batallábamos con nuestros “fantasmas”.

Y bien, así que una parte importante de nosotros (la más importante para muchas cosas vitales) está en realidad dentro –dentro más que fuera (ya que, como sabemos, todo afuera sería finalmente ilusorio).

Así que en gran medida somos como “un sueño”, un sueño de esas partes profundas internas de nuestro propio ser interno –esas porciones de nosotros mismos que luego terminan dando algunos de nuestros sueños… y en parte como “subproductos”.

Que no nos acordemos de la vida que “pasamos” todos como psique interior… no quiere decir que no tengamos esa vida, ni tampoco que esa vida no sea algo vital.

Igualmente, no nos acordamos de todo lo que nos pasó cuando éramos niños, pero no por eso dejamos de haber “tenido” una infancia “completa” –y además muy importante, ya que en gran medida de pequeños somos “esponjas psíquicas”, aunque tengamos ciertas propensiones debido a la memoria del “alma” –de la psique.

Tocando ya que estamos el tema de esas propensiones, tenemos alguna breve anotación de Seth sobre ello en el capítulo 3:

«La educación debería servir para introducir al estudiante al mayor número de campos posibles de iniciativa, de modo que pudiera reconocer aquellos que le sirven como desencadenantes naturales, abriéndole a nuevas destrezas o permitiéndole un desarrollo ulterior».

Pero como ya sabemos de otros libros, no es que tengamos “que esperar a desarrollarnos”, sino que el futuro de cierto modo está presente, de forma práctica, y de hecho lo usamos (y si las células no lo usaran ya a cada instante, no tendríamos siquiera vida física).

Así que el futuro está presente en el presente. Es decir, si se lo permitimos, el futuro estará todavía más, se presenta (como constante regalo “del futuro”), en el presente, para configurarlo… aunque tengamos miedo de “ser futuro” –pues más o menos somos adictos a una cierta vivencia del tiempo, y por tanto a una cierta necesidad de sufrir, etc.:

«La información futura está ahí, teóricamente disponible, así como el patrón “futuro” para el desarrollo del cuerpo estaba ahí en vuestro nacimiento –y eso, ciertamente, era algo práctico».

Entonces, por ejemplo en este mismo capítulo, tenemos otro tema que nos puede parecer muy curioso.

Se trata de la mente. Hablando de “la mente”, al tratar el tema de la “apertura mental” por ejemplo, de la “expansión” de nuestra mente… quizá no habríamos sospechado que se trata también de que es como si tuviéramos varias mentes.

En esta cita da además una curiosa definición de “mente”:

«Os parece evidente que cada persona tiene una mente. Os identificáis con la mente que usáis. Si tuvierais otra, entonces os parecería como si fuerais otros. Una mente es un patrón psíquico a través del cual interpretáis y formáis la realidad. Tenéis miembros o extremidades físicas que podéis ver. Tenéis mentes que son invisibles. Cada una puede organizar la realidad de manera diferente. Cada una trata con su propio tipo de conocimiento.

» Estas mentes trabajan todas juntas para manteneros vivos mediante la estructura física del cerebro. Cuando usáis todas estas mentes, entonces, y solo entonces, os volvéis plenamente conscientes de vuestro entorno: Percibís la realidad más claramente que lo que lo hacéis ahora, más agudamente, más brillante y concisamente. Al mismo tiempo, sin embargo, la comprendéis directamente».

Por otra parte, uno de los temas más importantes del libro es el de la sexualidad, y se empieza a tratar de él en profundidad en el capítulo 4.

Y es que primero somos personas, individuos, consciencia “desencarnada”…, y luego tenemos un sexo determinado, pues recordemos que “la consciencia crea la forma”.

Y Seth lo dice así, por ejemplo:

«Habéis clasificado las capacidades humanas de modo que os parece que primero sois hombres o mujeres, y luego personas, de forma secundaria. Sin embargo, vuestra personalidad existe primero. Vuestra individualidad da sentido a vuestro sexo, y no al revés.

» Hablando físicamente, no habría hombres y mujeres si no hubiera primero individuos. Por tanto, cada uno de vosotros es ante todo un individuo».

Para apoyar estas afirmaciones con intuiciones podemos usar una gran analogía que emplea Seth en este libro… la del lenguaje.

Seth usa la imagen normal que nos hacemos cuando pensamos en la lengua, en la lengua hablada… y la utiliza como analogía para suscitar una comprensión acerca de lo que estamos haciendo aquí, en los mundos físicos, en tanto que somos “psique expresada”… alma expresada –es decir, en tanto que “aquí”, en los mundos físicos, en realidad se trata de un interior “consciente” que se está expresando constantemente en forma física, y con unos propósitos o unas “lecciones” que, en parte, venimos aposta algo así como a olvidar… y a “recordar” (y ahí estaría en parte el truco).

Nosotros de alguna manera somos un yo, invisible, que usa palabras, y que por tanto entiende muy fácilmente la distinción entre las cosas y los significados.

La psique sería otra especie de yo o ser, también invisible, por supuesto… y que emplea cuerpos y objetos, en vez de palabras, para expresarse a sí misma –es decir para ser ella misma “consciente” de sí misma “en forma física”.

Y entonces, desde la psique podremos entender mejor ese enigma que conlleva la palabra o el concepto de “valor”, de “los valores”… que son algo que, desde nuestra dimensión de “cosas y significados”, nos podría sonar como “rara”… o como demasiado “fuera de lugar” (y esto es así sobre todo en unas sociedades tan pragmáticas, materialistas, donde nos agrada tanto idolatrar la “ignorancia” y la “ignorancia espiritual”… y donde por lo general estamos a menudo muy desilusionados y muy “satisfechos de nosotros mismos”).

Los cuerpos, y todos los objetos aquí, en los mundos físicos, son pues los símbolos que la psique global emplea, a modo de “palabras”.

Y esta psique es, por cierto, una que, como vemos, está ilusoriamente dividida en diversas psiques, o parcelas de sí misma, y en un modo de “dividir” que no podemos entender intelectualmente.

Estas “parcelas” de la psique también serían “enormes” “cosas”… cosas que de alguna manera, y a su vez, “producen” esos “yoes internos”, invisibles, que también somos más profundamente… y con los que canalizamos para nosotros mismos y constantemente la energía de la psique con la que “fabricamos mundo” a cada instante –unos yoes internos que son pues “una sola unidad”.

Y bien, el tema era el de que nuestra cualidad personal es la que tiñe por tanto a las cosas de la forma (pues la consciencia fabrica la forma), y por tanto nuestra individualidad personal “tiñe” lo sexual.

Lógicamente esto nos va a servir para tener y sentir un concepto más amplio de “sexualidad”.

En el capítulo 4 se trata de los roles sexuales y de la bisexualidad consustancial a la especie.

Pero también se habla del ego en relación a lo sexual, es decir, de la “aventura de la consciencia humana” sobre la Tierra, una aventura que en parte consistió en esa especie de separación de la fuente natural terrestre:

« He hablado antes del crecimiento de lo que llamáis “consciencia egoica” –que, permitidme reiterar, tiene sus propias retribuciones singulares. Esa orientación psicológica conducirá a la especie hacia otro tipo de consciencia, igualmente único.

» Sin embargo, cuando el proceso comenzaba, el profundo poder de la naturaleza tenía que ser “controlado” de modo que la consciencia en desarrollo pudiera entenderse como algo aparte de su fuente natural. Pero los hijos, tan necesarios para la especie, continuaron brotando de los úteros de la mujeres. Por tanto, la fuente natural era muy evidente, observable e innegable. Por esa razón es que la especie –y no solo el macho– colocó tantos tabúes sobre la sexualidad y el comportamiento femeninos.

» Al “refrenar”sus propios elementos femeninos, la especie trató de tomar cierta distancia psicológica con respecto a la gran fuente natural de la cual, y por sus propias razones, estaba tratando de salir».

Por lo tanto, es por este motivo que en parte hemos elegido aposta el “patriarcado”… cierto “machismo”… todos

¿Por qué? Pues en parte, como vemos, como la manera elegida para darnos cuenta de que la fuente u origen de todas las cosas se encuentra más allá de lo físico.

De ahí que sea tan lógico que a tanta gente nos dé tanto miedo la palabra “Dios” (tan grande es la confusión y a la vez la “importancia” del tema).

Así que en gran medida todo era para separarnos de la fuente física. Y esta fuente, lógicamente está asociada a lo femenino –por las razones obvias de la procedencia de los cuerpos de los niños, de la materia y alimentos terrestres… etc.

Por tanto hemos fabricado unas creencias, unas culturas, con unas fuertes tendencias “anti-fuente”, antiorigen, antiterrestres… antifemeninas… antianimales incluso –ya que seguimos sintiéndonos superiores. Pero todo esto lo podríamos “perdonar” en el sentido de que fue lo elegido para poder realizar este experimento de consciencia que ahora estaríamos pasando a “integrar” –y suponemos que de cierto modo a “ampliar”.

Por otra parte, en general ya sabemos que el tema de la sexualidad da para mucho.

En relación pues a “la batalla de los sexos” podemos ver por esta otra cita:

« El hombre en particular ha sido enseñado a separar el amor del sexo, de tal modo que de ahí se deriva una condición esquizofrénica que despedaza su psique –en términos operativos– mientras vive su vida.

» La expresión de la sexualidad es considerada masculina, mientras que la expresión del amor no se considera cosa de hombres.

» En un grado u otro, entonces, el hombre se siente forzado a separar la expresión de su amor de la de su sexualidad. Sería desastroso que las mujeres siguieran el mismo curso. Esta gran división os ha conducido a las grandes guerras.

» Esto no significa que los hombres hayan sido los únicos responsables de las guerras. Significa que el hombre se separó tanto a sí mismo de la fuente común del amor y del sexo que la energía reprimida surgió en esos actos agresivos de violación y de muerte…»

Además, en el capítulo 4 también se tratan cosas muy prácticas y curiosas.

Por ejemplo tenemos el caso de la segunda pubertad, es decir, la que ocurre en la vejez de forma natural.

Por cierto, con estos datos sobre la segunda pubertad se nos acumulan más y más datos que confirman nuestra casi total incomprensión de nosotros mismos como “seres físicos”… como “humanos”… y del periodo de la vejez en concreto.

Por otra parte, ya conocemos la enorme incomprensión que tenemos sobre la infancia, ya que quizá los niños (junto con los ancianos) son nuestras principales pantallas de proyección y de maltrato (y por eso nos interesa seguir “incomprendiendo” todo en gran medida).

El maltrato, en el caso de los niños, es del peor tipo: el emocional, tan invisible, con todo tipo de chantajes… de proyección de frustraciones… y todo ello teniendo que ver con esa asociación o vinculación que tanto nos gusta hacer del “amor” con la “obligación” y la “necesidad”… una asociación que activamos y reactivamos, sobre la humanidad, a través de esa “des-educación” que hacemos con los niños, que nos hacemos interiorizar de pequeños… en nuestra ignorancia espiritual (así que ya vemos qué fácil es sacar a la luz, en gran medida, la base de este infierno físico en el que hemos convertido estos mundos “humanos”).

El tema de la segunda pubertad, como vimos, es algo práctico, por su relación con la enfermedad:

«… hay una conexión entre esta segunda pubertad innata, raramente observada, y el desarrollo del cáncer, en el que se puede ver un crecimiento, de forma concretamente patente, de una manera exagerada.

» En casi todos los casos así, que implican cáncer, el crecimiento espiritual y el psíquico están siendo negados, o el individuo siente que ya no puede crecer de forma apropiada en unos términos personales, psíquicos. Este intento de crecer activa entonces unos mecanismos corporales que derivan en un crecimiento excesivo de ciertas células.

» El individuo insiste en crecer o en morir, y fuerza una situación artificial donde el crecimiento mismo se vuelve físicamente desastroso. Esto es así porque ocurre un bloqueo. El individuo quiere crecer en términos de personalidad, pero teme hacerlo.

» Siempre hay variaciones individuales que deben tenerse en consideración, pero tal persona a menudo se siente un mártir de su sexo, aprisionada, e incapaz de escapar. Esto puede aplicarse obviamente a los cánceres que afectan a las zonas sexuales, pero está a menudo en el trasfondo de cualquier condición así. La energía está siendo bloqueada debido a unos problemas que comenzaron –hablando en vuestros términos– con las cuestiones sexuales de la pubertad».

En el capítulo 5 seguimos en parte con el mismo tema:

«… las características mentales y emocionales humanas no están distribuidas según el sexo»

«… todo individuo sufre siempre que la identidad sea definida principalmente como un asunto de orientación sexual».

Este capítulo 5 toca de pasada un tema que quizá es todavía uno muy difícil de tratar hoy, en la sociedad occidental (el de la mujer y la educación, en torno a la victimización de las mujeres).

Pues son ellas mismas, como todos nosotros, las que contribuyen o hemos contribuido a educar así a unos niños varones (avergonzándolos de sus aspectos “femeninos”)… que luego maltratarán por ejemplo físicamente a las mujeres, a veces para poder así “pegar” o intentar “destruir” esos aspectos femeninos que les enseñaron de pequeños a rechazar en sí mismos.

Aunque insistamos en que en general está el otro “gran tema”: el de los niños en general. Y es que hay un sistemático maltrato: ese sutil, constante y mucho más importante “maltrato emocional” (más importante que el físico)…, que perpetramos contra todos los niños por igual, niños y niñas… y que tiene que ver con la libertad de expresión (la del ego, al que se le debe permitir sabiamente la mayor expresión libre posible), y el sentimiento dañino de obligación y frustración que sienten los padres… etc.

Entonces, indirectamente sobre el tema de la victimización, además de algunas cosas muy curiosas sobre la religión y la sexualidad, en el capítulo 5 también se comentan estas cosas:

«Los hombres que son llevados a avergonzarse de los aspectos “femeninos” de su naturaleza no puede esperarse que amen a las mujeres. En las mujeres verán en cambio aquellos aspectos menospreciados, temidos e incluso denigrados de su propia realidad, y se comportarán de acuerdo a ello en sus relaciones.

» De las mujeres a las que se les enseña a asustarse de los aspectos “masculinos” de su naturaleza tampoco se puede esperar que amen a los hombres, y de ahí resulta el mismo tipo de comportamiento.

«En cuanto la separáis del amor y de la devoción, ya estáis programando la actividad sexual. Es muy fácil entonces para la Iglesia o para el Estado reclamar y atraer vuestra lealtad y vuestro amor desenfocados, y así se os deja con la expresión de una sexualidad despojada de sus significados más profundos.

» El amor y la devoción, que de otro modo podrían estar conectados con los aspectos de la naturaleza y del principio femenino, tenían que ser “arrebatados” de cualquier tipo de atracción natural por la sexualidad. De tal manera, la religión, haciendo eco de vuestro estado de consciencia, fue capaz de emplear los poderes del amor y de usarlos para los propósitos de la dominación. Se volvieron cosas orientadas al Estado. El amor y la devoción de un hombre eran una adquisición política.

» Muchos niños entregan su mayor expresión de amor a los juguetes, las muñecas o los compañeros imaginarios de juego, porque hay tantos patrones estereotipados que ya han limitado las otras expresiones».

El capítulo 6 está dedicado en gran medida al lenguaje. En él Seth habla de cómo nuestro lenguaje deriva de una pérdida de amor o de “unión”:

«Inicialmente el lenguaje no tenía nada que ver con palabras, y ciertamente el lenguaje verbal emergió solo cuando el hombre había perdido una parte de su amor, había olvidado algo de su identificación con la naturaleza, de modo que ya no entendía que su voz era también la suya. En esos tempranos días el hombre poseía un escenario colosal para la expresión de sus emociones. No se enfurecía simbólicamente con las tormentas, por ejemplo, sino que se identificaba muy conscientemente con ellas hasta tal punto, que él y sus compañeros de la tribu se fundían con el viento y los rayos, y se volvían parte de las fuerzas de las tormentas. Sentían, y también sabían, que las tormentas renovarían la tierra, fuera cual fuera su furia.

» Inicialmente, el lenguaje del amor tampoco involucraba imágenes. Las imágenes en la mente, tal como son entendidas, emergieron en su forma actual solo cuando el hombre hubo perdido –igual que dijimos antes– una parte de su amor e identificación, y se olvidó de cómo identificarse con una imagen desde sus entrañas, y comenzó por tanto a verla desde fuera.

» Generalmente experimentáis el yo como aislado de la naturaleza, y principalmente encerrado dentro de vuestra piel. El hombre de los comienzos no se sentía como un cascarón vacío, y además la yoidad existía para él tanto fuera del cuerpo como dentro de él. Había una constante interacción. Es fácil explicaros que esa gente podía identificarse, pongamos, con los árboles, pero es algo completamente diferente tratar de explicar lo que podría suponer para una madre convertirse en tan gran medida en parte del árbol bajo el cual jugaban sus hijos, que podía seguirles la pista desde el punto de vista del árbol, aunque ella estuviera muy lejos.

» El lenguaje o el método de comunicación quizá podría ser descrito mejor como cognición directa. La cognición directa depende de una identificación del tipo de la del amante, donde lo que es conocido es realmente conocido. En esa fase no se necesitaba ninguna palabra ni ninguna imagen. El viento de fuera era sentido junto al aliento del cuerpo como una sola y la misma cosa, de modo que el viento era la Tierra exhalando el aire que surgía de las bocas de los seres vivos, dispersándolo por todo el cuerpo de la Tierra. Parte de un hombre salía con la respiración –por tanto, la consciencia del hombre podía ir allá donde el viento fuera. La consciencia de un hombre, viajando con el viento, devenía parte de todos los lugares.

» Tomemos la frase: “Observo el árbol”. Si ese lenguaje original tuviera palabras, el equivalente sería: “Como árbol, me observo a mí mismo”».

Y en el capítulo 7 seguimos con el tema del lenguaje.

Ya introdujimos arriba la maravillosa analogía que nos da el lenguaje para hablar del nivel más amplio de la psique como algo que se expresa en símbolos-cuerpos.

Aquí, en el 7, tenemos más material sobre ello. Una de las cosas elementales tiene que ver con darse cuenta de que, para entendernos (hablando con palabras) dependemos de las pausas y de los silencios tanto como dependemos de los “ruidos” que emitimos al hablar, con los fonemas de las palabras, etc.:

«Así como el lenguaje adquiere y alcanza su sentido no solo por lo que está incluido en él sino también por lo que está excluido, asimismo vuestra consciencia también alcanza su estabilidad mediante exclusiones.

» Lo que sois está implicado en la naturaleza de lo que no sois. Por la misma razón, sois lo que sois debido a la existencia de lo que no sois.

» Cuando preguntáis: “¿Quién soy?”, estáis intentando leeros como si fuerais una simple frase ya escrita. En cambio, os escribís a vosotros mismos sobre la marcha. La frase que admitís es solo una de muchas variaciones probables. Vosotros, y nadie más, sois quienes elegís las experiencias que queréis actualizar, realizar. Y lo hacéis tan espontáneamente como emitís palabras. Dais por sentado que una frase comenzada debe terminar. Estáis en medio de un cierto hablaros, expresaros, a vosotros mismos. Ese hablar, que es vuestra vida, parece suceder por sí solo, ya que no os percatáis de la manera en que conserváis la vida. Vuestros corazones laten, entendáis o no de anatomía».

Y en el capítulo 8 seguimos con este tema, que tanto podría quizá “abrirnos” la mente:

«Hacéis frases a partir del alfabeto de vuestra lengua. Las decís o las escribís, y las usáis para comunicaros. Los eventos se pueden considerar de la misma manera, como frases psicológicas que se reúnen a partir del alfabeto de los sentidos –frases experimentadas, que son vividas en vez de ser escritas, que son formadas para dar una historia percibida, en vez de ser solo escritas por ejemplo con una pluma, para hacer un libro de historia.

» En cierto modo los eventos son como los componentes expresados del lenguaje, pero expresados en forma viviente

» En la vida de vigilia encontráis el evento acabado, por así decirlo. Os encontráis con los eventos en el escenario de la consciencia de vigilia. En el estado de sueño, y en otros niveles de la consciencia, tratáis más directamente con la formación de los eventos. Normalmente sois tan inconscientes de este proceso como sois inconscientes en la práctica normal de la manera en que dais forma a vuestras frases, que parecen fluir tan automáticamente desde vosotros.

» La psique, mientras se dirige hacia la realidad física, es creadora de eventos, y a través de ellos experimenta su propia realidad así como a través de vuestra propia habla escucháis y os enteráis de vuestra voz.

» El cuerpo es pues capaz de montar diferentes lenguajes de la realidad».

En el capítulo 9 se comenta uno de los temas más maravillosos, que contiene unos elementos que seguro que van a ser de los mejores revulsivos que pueda haber, para muchas personas, contra nuestra “mentalidad materialista” –esa con la que nos engañamos mediante una falsa concepción o idea sobre  la materia.

Es el tema de que la información es básicamente experiencia.

Este tema nos acompañará ya para siempre, tanto personalmente como a la humanidad en general… en este nuevo caminar en una especie de “nueva era”.

Así que “la información es experiencia” es un buen “mantra” a recordar.

Sin la experiencia de por ejemplo los átomos, las moléculas, las células… (una experiencia que por cierto de alguna manera es contactable por nuestra consciencia… y de más maneras de las que imaginamos, para analizarla o estudiarla incluso…)… sin esa experiencia/información, que tiene que ver por ejemplo con las “formas” por las que han ido “encarnando” dichas células en sus “vidas anteriores”… sin eso… no podríamos tener las experiencias como humanos, aquí.

Y por cierto, los átomos, las células, etc…., como ya vimos de pasada en otros libros de Seth… también “sueñan”, también tienen un tipo de actividad equivalente al “soñar” –y sin ella tampoco sería posible nada aquí. (Y recordemos que todo tiene algún grado de consciencia, que toda consciencia “sueña” –y ya, de paso, recordemos de nuevo que la consciencia crea el “sueño” físico –“la forma”.)

Este tema ya había salido un poco en los libros de Seth titulados La realidad «desconocida»… y en este breve texto (en Psique) lo recuerda de nuevo –aunque más bien dentro del contexto de nuestra psique, de los sueños, etc.

También en Psique nos recuerda, en este capítulo, esa otra gran analogía… esa analogía “eterna” para quienes vivamos o sigamos viviendo aparentemente en este tipo de mundos… como esas almas que somos, que en parte buscan olvidarse de sí mismas como almas; es decir, como esos “recortes” que somos, unos recortes que “dividen” algo imposible de recortar, que se recortan a sí mismas para renovar y “fabricar” algo que no sabemos muy bien qué es, y que tiene que ver con la palabra “mágica” valor –y que es algo que, por otra parte, tampoco podríamos “conocerlo intelectualmente”:

«Pongamos que sois un buen actor, que actúa en un teatro multidimensional, de modo que cada papel que tenéis alcanza una vitalidad que sobrepasa con mucho las energías creativas de cualquier obra ordinaria.

» Cada uno de vosotros está embarcado en una empresa así. Os perdéis a vosotros mismos en vuestros papeles. También estás implicados en cierto tipo de dilema creativo, ya que se podría decir que vosotros mismos confundís al actor que sois con el personaje que representáis, y tan convincentemente, que termináis engañados.

» Decís: “Debo conservar mi individualidad tras la muerte”, como si tras la obra el actor que actúa como Hamlet permaneciera en ese papel, rechazara estudiar otros papeles o proseguir su carrera, y dijera: “Yo soy Hamlet, y estoy obligado para siempre a seguir con los dilemas y los retos de mi vida. Exijo conservar mi individualidad”.

En el capítulo 9 Seth habla muy explícitamente sobre los sueños; y ahora, para las siguientes citas, si las leemos o escuchamos, procuremos tener aquel “mantra” en mente, por ejemplo (aquello de que la información es experiencia).

También habla sobre cómo “se realiza” la fabricación de estos mundos a partir de “significancias” mentales, lo cual va lógicamente al hilo de nuestro otro “mantra fundamental” –“la consciencia crea la forma”:

«Por un lado, el soñar, por parte de los animales –y del hombre en particular– no solo implica un procesamiento de la información, sino recolección de información. Los sueños impiden que la vida se vuelva algo cerrado gracias a la apertura de unas fuentes de información que no están disponibles en la práctica en el estado de vigilia, y gracias a proporcionar una retroalimentación que viene de otros mundos distintos del convencional.

» Los datos adquiridos a través de las empresas y de las experiencias del aprendizaje de la vigilia son revisados en el sueño, y no son sopesados solamente frente a la experiencia física, sino que también son procesados de acuerdo a esos datos “biológicos” y “espirituales”: Y repito, esa información es adquirida según la consciencia durmiente se dispersa a sí misma, por así decirlo, y se mezcla con otras de su tipo o del tipo de otras especies, mientras sigue conservando su identidad global. Estas [otras consciencias] se dispersan de la misma manera.

» Es de esa manera como cada individuo conserva una imagen del entorno de masas, siempre cambiante, físico y psicológico. Los eventos físicos, tal como los entendéis, no podrían existir si no ocurriera esto así. Básicamente, la información es experiencia. En sueños lográis obtener la información necesaria para formar vuestras vidas. Ese estado de sueño no es por tanto simplemente la otra cara de vuestra consciencia, sino que hace posible vuestra vida de vigilia y vuestra cultura.».

«… los así considerados como “eventos reales”, sin embargo, han cambiado radicalmente a través de las eras. Hubo “un tiempo” en que los dioses caminaban por la Tierra y batallaban en los cielos y los mares. La gente que creía en esas cosas era considerada cuerda –y estaban cuerdos, pues el marco de los eventos admitidos era muy diferente de vuestro marco. En términos históricos, la cambiante naturaleza de los eventos admitidos proporciona muchas más cosas que, pongamos, una historia de la civilización, pues refleja la naturaleza siempre creativa de la psique.

» Todos los elementos de la experiencia física en cualquier momento dado están presentes en el estado de sueño.

» Todos los eventos probables de vuestra vida existen a la vez, en ciertos niveles que están conectados con el estado de sueño

«Vuestra psique está siendo replegada hacia sí misma, hacia Todo Lo Que Es, y “fuera de sí misma”, hacia vuestra individuación, en pulsos psicológicos de actividad que tienen una correlación con el comportamiento de los electrones en vuestro mundo».

» Básicamente, los eventos no tienen nada que ver con lo que concebís como causa y efecto. Esto es quizás evidente hasta cierto punto cuando analizáis los eventos de los sueños, pues ahí se desvanece en gran medida el tipo de continuidad al que estáis acostumbrados.

» En cambio, los eventos son construidos, por así decirlo, a partir de las significancias. Pero vamos a olvidarnos de ese término por el momento, y consideremos la asociación, con la que ya estáis familiarizados, pues vuestro flujo de consciencia opera de esa manera. Por su propia naturaleza cada consciencia es un foco de discernimiento particular, característico y único, que experimenta cualquiera de las realidades posibles a través de sus características propias.

» También deja su propia huella sobre el universo, “imprime” su propia marca en él. Ninguna parte del universo es inactiva o pasiva, sin importar su aparente organización o falta de organización. Cada consciencia, pues, marca el universo a su propia manera. Su misma existencia establece un tipo de significancia a cuya luz será interpretado el resto del universo. El universo se conoce a sí mismo a través de tales significancias. Cada consciencia está dotada de una creatividad de naturaleza multidimensional, de modo que buscará crear tantas realidades posibles para sí misma como pueda, empleando su propia significancia como foco para involucrar en su experiencia cualesquiera eventos que sea posible atraer del universo mismo. Por lo tanto, atraerá eventos del universo, así como su propia existencia marca el universo, en tanto que evento, con el indeleble sello de su propia naturaleza».

 

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