Signos del despertar: La (r)evolución silenciosa del compartir y el significado de “gobernar”; coches eléctricos urbanos a compartir   2 comments

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coche eléctrico «público»

Uno de los tipos de coches eléctricos “públicos”, que pueden usarse en Madrid

Vemos hoy, entre todo el tumulto y las prisas de tantas ofertas para el consumo, en el crecimiento de las ciudades, ese crecimiento tan ciego… vemos que surgen cosas que resuenan con nuestro despertar a la unidad, a nuestro ser una unidad, como humanidad.

En ciudades como Madrid (España) hay “de repente” nuevos automóviles, aparcados y circulando, y totalmente eléctricos, que invitan a que los utilices (pagando por minutos).

Para usarlos solo se requiere registrarse por internet, por ejemplo desde un teléfono móvil, y en una de las empresas de automóviles incluso ni siquiera hace falta llevar físicamente ningún papel a ningún sitio, sino solo enviar por internet las fotos del permiso de conducir y poco más. Con eso ya se tiene el acceso a un vehículo que además es 100% eléctrico.

Han surgido dos o más empresas así, de este modo de “compartir” automóvil (y motos), sin chofer (aunque los taxis también nos estaban ya “educando”, 🙂 , en parte, poniendo en circulación tantos vehículos híbridos –eléctricos-gasolina).

Los vehículos eléctricos “compartidos”* salen más baratos que un taxi.

De cierta forma abren otra relación con:
– el espacio público,
– y con esos objetos, tan idolatrados, que son los automóviles privados,
– y por tanto, abren de alguna manera otra relación con la idea de lo privado…
… ya que los automóviles son literalmente los reyes de gran parte de las zonas urbanas; lo urbano está en gran parte configurado como si los habitantes de las grandes ciudades fueran en realidad los automóviles.

Y hablando más en general, las medidas que dan paso a todo esto tienen que ver entre otras cosas con el auténtico sentido (y diríamos quizá “eterno” sentido…) de la palabra “gobernar”.

Gobernar tendría que ver con “educar”, es decir, con acompañar y ayudar a sacar “lo mejor” de los demás… y lo más auténtico de cada cual, en su singularidad. Incluye pues aspectos del atender, del cuidar… así como del saber proponer… y ampliar las opciones o las oportunidades.

Y todo ello empaquetado en un sabio discernimiento de los propósitos, del sentimiento de los propósitos humanos.

Aunque hay que decir quizá que en este mundo tenemos el problema de que no parece que nos aclaremos con el tema del propósito, el propósito de la vida… y mucha gente realmente queremos sufrir… nos da miedo la libertad, la alegría, el amor… y queremos pelea, batallar, competir por competir… aunque no lo expresemos así… o aunque superficialmente se diga quizá lo contrario.

Así que los automóviles son, en gran medida, y como muchos de los productos de esta sociedad de consumo… son más que cosas útiles… son un método de satisfacerse uno mismo en el sentido más vacío “egoico”, en tanto que “egos heridos”…

Son en gran medida aún un signo de “ego”, un signo de: “aquí estoy yo”, de “esto es mío, mirad”… y por tanto en este ámbito no importa tanto la lógica ni el sentir (la razón ni el corazón) sino esa “afirmación de uno mismo” que es a veces tan vacía.

Pero eso, en general, no está ni mal ni bien… pues no podemos ni queremos deshacernos a la fuerza de nada –por ejemplo no queremos deshacernos a la fuerza de la propiedad privada de cosas concretas, claro.

El problema es simplemente de equilibrio, y de tener libertad para que puedan darse realmente actos prácticos de “gobierno”, es decir, abrir campos de oportunidades, y aprender a cuidar y a ampliar esas oportunidades… estudiando y ampliando las opciones que nos ayuden por ejemplo a:
– autoeducarnos,
– a obtener lo que realmente queremos…
– a saber qué es lo que realmente queremos…
– a “saber más” en general…

Así pues, como sucede en el ejemplo de los coches eléctricos, hay decisiones “de gobierno” que facilitan el poder percatarnos de oportunidades, de posibilidades… como en este caso del uso del automóvil eléctrico y el descubrimiento de ciertas posibilidades en el compartir más en general.

No queremos deshacernos de la propiedad privada así porque sí… no hay que forzar nada, pues en realidad no se puede forzar nada… ya que todo lo realmente duradero surge de dentro… de cambios internos, como se sabe ya de sobra.

En todo caso, y en teoría, lo que queremos es quizá “ser felices”.

Y para ser felices no necesariamente necesitamos tener en privado TODAS las cosas, sino que la mayoría de cosas quizá simplemente pueden ser usadas, libremente, pues lo que importa es poder acceder a ellas y que funcionen.

Como sabemos, una parte esencial del nuevo paradigma, en esta nueva era en la que entramos desde hace 2000 años… esta era que lleva tantos años siendo comentada y “aplicada”, en esta especie de siempre “nuevo” pensamiento… seremos cada vez más sensatos a la hora de admitir que la felicidad no necesariamente proviene de “tener cosas en propiedad”, sino de poder acceder a ellas, usarlas libremente –pues el objetivo es sentirse bien, ser feliz, y poder emplear los medios que haya para ello… y no el “tener” en sí mismo.

Si queremos ser felices, hay muchas cosas que podemos utilizar, muy a menudo, sin que sean “nuestras”.

Y la propuesta de esos coches eléctricos “compartidos” sirve para ir entendiendo, de forma muy práctica, varias cosas, ya que es muy goloso, es muy práctico, que te liberen de tener que pagar las letras o facturas del coche… el seguro… los repuestos… el permiso de circulación… la gasolina… el parking… y solo pagues por el uso (por minutos) de un coche (o una moto) que además es eléctrico… y que por tanto no llena de más ruidos ni humos el ya colapsado aire de estas ciudades, que tuvieron un crecimiento tan descontrolado.

Y por tanto, en el aire psicológico (es decir, en el “aire” de la experiencia psicológica, que es lo que realmente importa al final, pues lo físico, lo materializado, siempre termina)… en el aire psicológico… mucha gente habrá podido notar la descongestión que supone que haya estos “intrusos” eléctricos rodando por ahí y aparcados en cualquier lugar… y que muchas personas pueden usar (aunque por cierto, el requisito de tener permiso de conducir en este país no es poca cosa).

Estos vehículos son pues “intrusos”, ya que proponen y amplían oportunidades, dan opciones, que se entrometen un poco en la lógica de la propiedad privada.

Hablando en general ahora, hay que decir quizá que en realidad este “proponer” ya lo hacen desde siempre las empresas privadas –lo hacen también y sobre todo, pues eso es “el mercado”.

El mundo de lo privado ya propone cosas que han llegado a extremos increíbles, como el tema de la financiarización de la economía: por ejemplo, hay un enorme mercado del mismo dinero y de sus derivados con los que poder hacer jugadas para conseguir más dinero a partir de simple dinero… con muchos trucos y toneladas de edificios y de máquinas para que, caiga quien caiga… sin miramientos… la gente pueda apretar botones para hacer que “su” dinero crezca a partir de sí mismo.

Y el “mensaje” implícito en ese “proponer” de las empresas privadas es a menudo uno que consigue excitar o “exacerbar” a nuestro pobre ego… a un ego herido del que el mercado de alguna manera se aprovecha, cual máquina “simbiótica” que hace simbiosis con el dolor y la intranquilidad… ya que estamos muy malheridos por nuestros infinitos descuidos, desde la infancia.

Entonces, lo privado, que es en parte nuestro dios… dispone: “posee esto, ten aquello, ten más y más… hazlo TUYO, compra lo de más allá; mira, esto puede ser TUYO, TUYO, TUYO, TUYO…”.

Pero en este mundo “nuevo” vamos sin embargo a ver cada vez más cómo esa lógica es infiltrada por la lógica de una cierta “responsabilidad alegre por lo común” (empezando por el aire que respiramos 🙂 ), en un paradigma que en muchos ámbitos va a transformar:
– la sacrosanta propiedad privada,
– en la idea del acceso a un disfrute libre y responsable, de una sabia administración de cada vez más cosas y de cada vez más experiencias… y de cada vez más maneras… en cada vez más ámbitos.

Lo que en gran medida “gobierna” hoy son las empresas y el mundo de “lo privado”, pues recordemos que por ejemplo la fabricación del dinero físico (billetes, etc.) está en unas manos que no se sabe quién cuida o vigila de eso.

O bien, en un extremo de lo concreto, pensemos simplemente en el ejemplo de la estandarización de la oferta de bebidas o productos en el mercado que son los bares, las cafeterías… que es todo un ejemplo de economía-gobierno privado.

En esa extraña institución, la de los bares:
– hay unos cuantos productos “rey”,
– que además son algo adictivos y que refuerzan por tanto esta especie de sociedad “drogata”, que hemos instaurado (café, etc.)…
– y por ejemplo tenemos unas cuantas marcas de refresco, normalizadas, debido a ciertos circuitos de distribución afianzados… y debido a “las costumbres”, al marketing,..
– etc…

Pero ¿desde qué propósitos se proponen o están ya establecidas cosas como esas?

Así que en parte de eso se trataba, pues, en nuestra vida –tanto en lo personal como en lo colectivo:

Se trata de saber “revisar” o de simplemente poder contemplar el propósito… poder hablar de él, y a veces como si fuéramos “niños”, niños que no saben nada, y que por eso están abiertos a sentir lo nuevo y a seguirlo.

Se trata en parte de poder tener la capacidad, en la vida (personal y colectiva), de hablar de lo obvio… de poner en duda tranquila y alegremente las cosas… poner en duda lo que ya está de alguna manera establecido… y poder sentir desde qué propósitos se hizo la cosa en cuestión… para poder ver cuáles son los propósitos implementados, incorporados, en lo que ahora nos resulta “natural” en nuestra cultura o en nuestra economía… y para ver si se sigue cumpliendo el propósito… o ver cuál era tal propósito… o hablar de un nuevo propósito (un propósito que quizá tenga su base más explícitamente en el simple crecer en felicidad, paz y armonía).

Así que nuestra “superación”, tanto en lo personal (espiritual), como en lo político-colectivo… depende por tanto de poder emplear y reinventar unas herramientas con las que podamos revisar tranquilamente los propósitos… las “fundaciones”… lo establecido… los circuitos establecidos en lo material… para poderlos infiltrar en paz con la alegría de lo nuevo… de lo sensatez… y con libertad respetuosa… como consigue hacer en gran medida esta medida de implantación de la posibilidad “pública” de coches eléctricos.

Así que nuestra superación como especie humana, como cultura global, depende de que cultivemos simplemente esta habilidad, la de este cierto PROPONER cosas tranquilamente… atendiendo y cuidando los propósitos… y procurando la apertura de las oportunidades desde unos ámbitos razonables que integren “mente” y “corazón”.

En este PROPONER vamos a encontrarnos, seguramente, con cada vez más sorpresas, con cosas que a veces saltan a la vista –a la vista tanto física como “mental”– como es el caso de estos coches eléctricos (pues ya dijimos que aquí se ve claro cómo se ve afectada la experiencia psicológica en torno a la idea de la propiedad privada… y eso es “vista mental”).

Así que, como ya sabíamos, nos las vemos con una “evolución consciente” frente a la revolución violenta o a la guerra que en realidad gustan tanto a los que disfrutan con el mal… que a veces son banqueros y jefes de la industria… pues lógicamente sucede que del caos y de la violencia sacan “beneficio” las empresas que ya están “situadas” en el mercado… que pueden vender las cosas ya mismo… en el furor del momento (las armas… o los materiales para la construcción y reconstrucción de viviendas… etc.).

Así que nos las vemos, de forma práctica, materializada… con el sentido genuino de la “política”, del gobernar: atender, ampliar, dar juego, dar y cuidar de unas oportunidades que no entren solo en la lógica de lo establecido por la inercia del mundo –por ejemplo por la inercia del poder privado, que queda invisibilizado en nuestros más simples gestos y pensamientos cotidianos (y que es gestionado globalmente por bancos, grandes industrias globales, etc.).

Así pues, atender a los propósitos.

¿Qué propósito ha establecido la humanidad? ¿Ser feliz? ¿Lo habrá hecho conscientemente?

¿Qué cosas sirven para ser feliz? ¿Cómo se mide eso? ¿Lo irá midiendo cada vez mejor el dinero si nos apropiamos de la institución que es el dinero?

De todas maneras recordemos que “tener cosas en propiedad” tiene, hablando rápidamente… tiene su lado bueno y su lado malo (aunque depende de cada cosa).

Por un lado la propiedad parece que nos obliga más a cuidar las cosas. Y es que cuando somos “primitivos”, primitivos en lo ético y/o lo espiritual… si una cosa no es “nuestra”… entonces no la cuidamos igual… 🙂

____
* Las dos empresas que se pueden ver, de automóviles eléctricos en este tipo de alquiler, son en esta ciudad: emov, car2go.

 

2 Respuestas a “Signos del despertar: La (r)evolución silenciosa del compartir y el significado de “gobernar”; coches eléctricos urbanos a compartir

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  1. Muy buens esta entrada franca fresca relajada y con esperanza me gusto mucho

    • gracias, santa Nubia, por comentar,

      pues sí, son este tipo de temas donde tanto se pueden además mezclar consideraciones más prácticas con el tema más “teórico-ideal”… y que tanto nos gusta… y que “deberíamos” estar pues todo el rato “comentando” con todo el mundo… en todos lados 🙂

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