La presencia del Origen… y ser deidad (en torno al libro de Urantia)   Leave a comment

El texto, para escuchar, en audio:
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hojas de haya, fotografía

Haya

1. La presencia del Origen
2. “Ser deidad”
– Notas

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1. La presencia del Origen

Antes de empezar, hay que decir que viene bien o es incluso necesario leer, antes de este texto (aparte de conocer un poco los libros citados), el siguiente texto de esta misma web, que a mí me sirve mucho: «Estamos en circuito».

Empecemos:
En El libro de Urantia, ELU, se pone nombre a la presencia directa del Origen, del primer origen, la Fuente-Centro Primera… en nuestra mente.

Dice el libro (34:5.6) que los “fragmentos” en los que de alguna manera se hace presente ese Origen, son individualizaciones concretas de la realidad prepersonal del Padre (los llama “Ajustadores del Pensamiento”).

Que sean individualizaciones o fragmentaciones NO quiere decir que se hayan diferenciado de una manera que realmente podamos comprender ahora.

De hecho, no comprendemos casi nada de las fragmentaciones o individualizaciones, o “génesis”, que se dan en nuestro mundo físico (en realidad, ni siquiera tenemos el vocabulario).

El proceso por el que algo se hace “un individuo” siempre guarda trazas o “memoria” del campo (que puede ser “invisible”, o que generalmente lo es) donde ha sucedido tal proceso.

Por otra parte, el estatus de los Ajustadores debe depender de que el Padre creo que es el absoluto de la personalidad, y creo que está liberado de tener que ser la personalidad absoluta (en el Hijo, gracias al Hijo Eterno).

Esa liberación es la que le debe permitir, a su vez, al Padre, darse eternamente… y otorgar a su vez más libertad (o “amor”, a nosotros).

Y esa libertad parece que es dada, en el caso de este tipo de fragmentos (pues hay más tipos)… bajo la forma de hacernos posible la divinidad… bajo la forma de esa capacidad de convertirnos en divinos.

Por tanto, tendríamos que hacer algún resumen (y dar analogías) que permitan “saborear” en alguna medida lo que conlleva la presencia de un absoluto así en nuestra mente, pues esos fragmentos son fragmentos de uno de los absolutos.

Y la definición de que son algo así como “surtidores” de divinidad potencial… parece ser una buena candidata para empezar.

Y fijémonos en algo esencial en lo arriba comentado.

Lo esencial es ese gesto por el cual, a la vez que el Padre “recibe” libertad… y es en sí una Libertad y un Amor (gracias a su Dar, realizado en el Hijo)… gracias a eso… puede seguir y seguir dando y dando –es decir, recibe y es constantemente esa libertad, gracias a un “darse absoluto” inicial.

Y eso sería lo que de cierta forma venimos a reflejar en nuestras esferas (esa “perfección” en el dar), con los gestos que hacemos aquí, gestos de un cierto dar libertad (amor) sabiamente (por ejemplo a los niños, paradigmáticamente).

Y se nos pide, desde la encarnación de Jesús… que nos sensibilicemos más “puramente” con ese diseño o ese propósito de los universos (conocer a Dios), como ya sabemos… en el sentido de que el amor paternal supera al fraternal (ver el documento sobre la ordenación de los apóstoles).

Es decir, quizá es como un reflejo más puro de ese gesto inicial de:
– donación, y de
– simultánea liberación del Padre…
… y el propósito es “replicar” ese gesto en todos los universos (que son como “campos de coordenadas” para una posibilidad de la experiencia).

Así que tenemos casi infinitas maneras (sistemas locales, etc.)… donde aprender a dar ese amor en forma de libertad… de forma cada vez más “paternal”. Es decir… de una forma más “desapegada”, sabiamente compasiva y “generalizada”… (y recordemos, con respecto a ese adjetivo, “desapegada”… el hecho de que los Ajustadores son de una realidad previa a la diferenciación entre energía y espíritu…).

2. “Ser deidad”

¿Somos o seremos “deidad”?

El esquema de ELU parece ser claro.

1. Tenemos “cerca” una Personalidad, o en realidad, dos (Miguel de Nebadon/Ministra) que de alguna manera “tiñen” o impregnan* todo el universo local que vemos.

2. Tenemos una “promesa” de que nosotros somos igualmente “Personalidad”.

3. Esa Personalidad siempre “crece”.

4. Tenemos una inmensidad de posibles “creaciones exteriores” que “necesitan” Personalidades, pues parece que todo ha de ser personalizado.

5. Nosotros, como finalitarios, quizá podríamos ser de alguna manera los futuros “Migueles” de esas creaciones exteriores, creo que en esa especie de “alianza” plena con el Supremo (y en la “tarea” que se revela que tiene que ver con cierta maniobra inmensa con el Último).

6. Por tanto, aunque nuestra identificación ahora con un cuerpo pueda hacer que nos parezca imposible ser tan “grandes” (de hecho la idea quizá nos agobia, pues la misma idea de durar eternamente supongo que agobia a la mayoría de nosotros, los humanos)… aunque nuestra identificación externa con un cuerpo, decíamos, en un sistema de realidad tan rígido, pueda hacer que nos parezca imposible ser “dioses de otras creaciones”… parece que es así.

Entonces, aquello que de cierta manera (por “diseño”) vamos a practicar aquí, finalmente, es la humildad.

Pero sería una especie de entrenamiento de la “mente cósmica”, pues ya hemos visto que nosotros, como “yoes intelectuales” surgidos de la Fuente Tercera, somos fragmentos de esa “mente cósmica”… de esa mente que al final somos, pues nunca habríamos sido realmente ni esencialmente “poco más que animales”.

Ni siquiera los animales (células, etc.) son “meramente animales”…. sino que “primero” son “mente” que pulsa en los 5 primeros ayudantes de la mente, para de alguna manera “hacer experiencia” (y recordemos que esos “ayudantes” son unos circuitos que componen la mente-espíritu de la Ministra de nuestro universo local).

Entonces, quizá es para eso precisamente que se nos dan estas revelaciones: Para que vayamos añadiendo a nuestra comprensión la idea de lo que realmente va Primero.

Y ¿qué es lo primero? Lo primero es lo que viene primero en ELU, que en nuestro caso, aparte de la Fuente Primera… es la mente cósmica personalizable, cuya “Fuente” es el Espíritu Infinito (la Fuente Tercera).

Así pues, “somos” mente cósmica, gestionada de alguna manera por los Hijos Creadores y la Ministra para que “venga” a proyectar estas creaciones y a ayudar a “personalizarlas”, olvidándose de alguna manera, por un “rato”, de sí misma —en tanto que mente cósmica.

7. Pues claro, no sería nuestro “ego” actual lo que va a ser el “dios” de las creaciones exteriores… igual y simétricamente a como no es el ego “Jesús” el Dios de nuestra creación local.

Y ahora, siguiendo con el tema de nuestra creación.

Esa mente cósmica acabamos de recordar que procede de la Tercera Persona de la Deidad (Espíritu Infinito —y más en concreto, un Espíritu Maestro).

Y ELU da a entender que al menos hay dos categorías de mente cósmica:

– mente cósmica personalizable (nuestro origen, modelado por los Creadores)…

– mente cósmica no personalizable… que quizá sea el origen de las mentes animales, unas mentes que terminan pulsando solo (por ahora) en la aventura de como mucho los cinco primeros ayudantes de la mente —esa parte (circuitos) de la mente-espíritu que es la Ministra.

E insistamos, esa sería pues la mente que “luego” de alguna manera “gestionan” (crean/moldean) los Migueles y las Ministras.

Y veamos ahora otra manera, básica, de expresar “la creación”, bastante en consonancia con el “idioma” de ELU: “Nosotros” formamos parte de una larga cadena que de cierta forma viene de aquel primer “gesto” del YO SOY, el gesto de quererse “desincualificar” o “desincalificar”.., y que a partir de ahí procede pues con cosas como esa delegación (donación) eterna… y todo ello, como vemos, hace que de alguna forma “toda cosa” crezca (en un eterno dar que recibe cada vez más y más, según da).

Y a la hora de intentar concebir cómo nosotros podríamos llegar a ser “deidad”… pensemos que El YO SOY, obviamente, no se verá superado por su “descendencia”, pero quizá sí que Dios, como Padre, sí querría, por definición, que eso pasara de alguna manera… es decir, querría que se diera esa especie de superación, pues la esencia de los padres o de los profesores es querer que sus “hijos” les superen —en ámbitos que al final quizá son incomparables, y por tanto no hay por qué acomplejarse 🙂 .

E insistiendo pues en el tema de la mente cósmica: En palabras literales de ELU, aunque el verbo “crear” tiene un significado insospechado para nosotros… resulta que nos crea el Hijo Creador, pero … ¿qué somos “realmente”?

Veamos una cita muy explícita de ELU sobre el tema de ser deidad:

En 117:5.2 : «Los yoes intelectuales, potencialmente personales, de lo finito emergen de la Fuente-Centro Tercera y logran su síntesis finita espacio-temporal como Deidad en el Supremo».

Surgimos del Espíritu Infinito como “pedazos” de mente cósmica que pasan a personalizarse ≈ lograr síntesis finita como Deidad en el Supremo (en este caso, si vemos cómo lo dice en inglés, hay quienes piensan que el párrafo podría tener que traducirse quizá mejor así: “síntesis de Deidad”, o “síntesis de la Deidad”, pues nosotros no iríamos a ser nunca directamente deidad. Pero podría valer la versión “fuerte”, la que dice: “como Deidad”… pues de cierta forma parece que nuestro destino es replicar (en nuestro nivel) esa relación que ahora tiene un Hijo Creador con su Padre en el Paraíso… y la replicaríamos bajo la forma de nosotros, como Finalitarios, que seríamos el equivalente al Hijo Creador para “futuras” creaciones… y donde el equivalente al “Padre” sería Dios Supremo, como revela ELU, una vez que los universos de esta era se establecen en la luz y la vida).

(Y, como dice en la cita que pongo abajo, junto a otras: en tanto que yoes intelectuales, surgimos análogamente a como sucede con las “nebulosas materiales”.)

Entonces pensemos lo siguiente: Igual que los padres biológicos son nuestros padres, sí, pero no nos dan realmente la vida… nuestros “padres cósmicos” nos dan nacimiento al “cosmos espiritual”, pero no nos dan originalmente del todo la vida, que viene como canalizada por ellos (Ministra/Miguel) —desde la Deidad original.

En el doc. 111, hay otra cita relevante, donde se usa brevemente la analogía con las nebulosas… y que trata sobre nuestro ser “yoes intelectuales” (añadimos un poco del contexto justo anterior):

«La mente es el terreno humano a partir del cual el Monitor espiritual debe hacer evolucionar el alma morontial, con la cooperación de la personalidad en la que habita.

» 111:1.2 Existe una unidad cósmica en los diversos niveles mentales del universo de universos. Los yoes intelectuales tienen su origen en la mente cósmica de manera muy parecida a como las nebulosas tienen su origen en las energías cósmicas del espacio universal».

Podemos también usar la analogía de las pantallas en un videojuego:

Para empezar, como ya vimos, todo es en gran medida una especie de toma y daca en un cierto “crecimiento eterno”, donde el Origen se dona/delega, y en ese dar… crece, recibe… en una especie de movimiento infinito —o de círculo eternamente virtuoso.

Y hay personalidades (Ministra-Hijo Creador) que ahora nos sirven o nos cobijan —y cada vez más personalmente (nos dan servicio)— nos “sirven” y “abrazan”… decíamos… para que tengamos vidas en esta primera pantalla del videojuego cósmico.

Luego hay otros diversos “programadores” (patrocinadores o sub-sostenedores)… que a la vez están (en tanto que personalidad-deidad-vida-consciencia)… que a la vez están… impregnando todas las creaciones —las sucesivas pantallas.

“Dios Séptuple” sería quizá el nombre, en ELU… el nombre o el esquema global… de ese videojuego, en esta Era.

Con ese videojuego el YO SOY de alguna manera “se conoce a sí mismo”, se “analiza”… (se des-in-cualifica), para dejar de “aburrirse”… y, como sabemos, lo hace por ejemplo personalizando fragmentos prepersonales suyos —”suyos”, es decir, del primer “subproducto” del YO SOY: Dios Padre.

Así es como se pueden crear más y más juegos en los que parece que “nosotros” (es decir, nuestra esencia personal, que poco tendría que ver con el ego)… nosotros, como finalitarios… (energía-personalidad “instruida”…), serviremos también, a su vez, “a nuestra vez”… serviremos para “dar juego” y para literalmente impregnar amplios campos “cósmicos” con nuestra personalidad “deificada” —y por tanto con la experiencia adquirida en las múltiples “pantallas” del videojuego, un videojuego donde a la vez que vivimos, de alguna manera también SOMOS esas pantallas.

En las pantallas, como vemos, nos dejamos “impregnar”, más o menos, por las sucesivas deidades de turno… que serían algo así como “estilos” de canalizar y de articular la energía (mental y no mental), y que serían nuestros “cuerpos espirituales” más amplios.

Y como vimos, la Fuente-Centro Tercera es en realidad nuestra fuente en tanto que somos partícipes en este juego de articulación entre lo “mental” y lo “no mental”. Y eso lo dice además ELU en las citas que puse sobre la mente cósmica (“fuimos” “solamente” yoes intelectuales personalizables, destinados al “juego” de alguna manera… y creo, por cierto, que ese destino fue asumido por una elección nuestra, hecha en esa especie de nivel de la mente).

Esos estilos de impregnar y de “programar”… los estilos de las deidades… recordemos que son bautizados y revelados por ELU por ejemplo como la Ministra y el Hijo… etc.

Son quienes, por tanto, “dan juego”.

Y la finalidad de todo, para nosotros, es esa síntesis “como deidad” experiencial, en el Supremo.

Así que nuestra síntesis como deidad se va dando al pasar de pantalla… mientras convivimos en ellas gracias a ese Juego-Vida que es donado (y canalizado) por las deidades personales “programadoras” del videojuego actual en el que estemos.

Y progresamos, como se sabe, “al hacer la voluntad del Padre”, es decir, al hacer real… al realizar, comprender y constatar la Voluntad Original, cuyo movimiento a través de nosotros hace además que todo crezca.

En el juego vamos pues experimentando diversos reflejos temporales y transitorios de los patrones/arquetipos paradisiacos expresados… unos reflejos donde parece que nos vamos sintonizando con cada vez un mayor poder (en el sentido de poder relacionarse)… y con un número cada vez más grande de posibilidades de percibir. más y más mundos posibles de “realidad sensible”… y todo en esa especie de “viaje” en valor hacia el interior… un viaje en el que parece consistir el agrandamiento de nuestra capacidad, y cualidad, y cantidad… de “sentidos” internos que de alguna manera podamos ir asumiendo en su expresión.

Reunamos ahora de nuevo varias citas de ELU sobre el tema. Ellas simplemente hacen que nos planteemos más y mejores preguntas —mejores preguntas en el sentido de dirigirnos hacia “más verdad”, en tanto que la verdad viene de dentro.

Estas citas de ELU exigen de nosotros una gran “apertura” mental. Esa apertura tiene que ver con asumir que lo que somos (“mente” que “abraza”, o infiltra, un cuerpo)… no es el cuerpo.

Lo que somos no es un cuerpo, y nunca lo ha sido (y tampoco en el caso de los animales, por ejemplo). Este cuerpo es el “resultado” de nuestro “yo o ser profundo”, y de alguna manera es, “científicamente”, una pulsación de ese yo o ser.

Así que nos interesan mucho estas citas a continuación.

1.

«El Creador Conjunto es el antecesor de la mente cósmica, y la mente del hombre es un circuito individualizado, una porción impersonal, de esa mente cósmica tal como es otorgada en un universo local por una Hija Creativa de la Fuente-Centro Tercera».

2.

«Los yoes intelectuales tienen su origen en la mente cósmica de manera muy parecida a como las nebulosas tienen su origen en las energías cósmicas del espacio universal».

3.

En 117:5.2 :
«Los yoes intelectuales, potencialmente personales, de lo finito emergen de la Fuente-Centro Tercera y logran su síntesis finita espacio-temporal como Deidad en el Supremo».
(Ver las notas que hicimos, tras esta misma cita, más arriba, sobre la expresión “como Deidad”.)

4.

«En la experiencia mortal, el intelecto humano reside en las pulsaciones rítmicas de los espíritus ayudantes de la mente, y efectúa sus decisiones dentro del campo causado por su inclusión en el circuito de este ministerio».

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Notas:

* Tiñen todas las personalidades e individualidades “inferiores”, desde Hijos Materiales, Gabriel… hasta abajo… hasta la vida de las individualidades animales/vegetales…, cuya experiencia es “sagrada” en el sentido de que son un “pedazo” de mente: mente que también pulsa en los circuitos de la Ministra, y que “añade” a la elaboración “en valor” que de alguna manera realizará con esos 5 primeros espíritus ayudantes.

Y sin su pulsación, por cierto, parece que no habría conciencia humana, ya que dependemos de las extrañamente bien sincronizadas células de nuestro cuerpo 🙂 … así como dependemos de otros animales y seres vivos que no están en nuestro cuerpo.

 

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