El significado de “reencarnación”… y ser “creadores” (en torno al libro de Urantia y a Seth)   Leave a comment

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1. El significado de “reencarnación”

1.A. Situando el problema: el mundo al revés: cuerpos-holograma; interpenetración
1.B Situando el problema: apunte sobre los tipos de muerte
1.B.a. Breve nota sobre un aspecto de “lo material”
1.C. La pulsación en los espíritus-mente de la Ministra y otros temas básicos
1.D. El problema de “aceptar” la reencarnación en tanto que aceptar el alma; la expansión de la consciencia como creación de distintos regímenes de “aceptación de los eventos internos”
– Notas

2. Ser “creadores”

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1. El significado de “reencarnación”

Quizá lo más importante del concepto de la “reencarnación” es su carácter práctico.

¿Por qué?

Porque si nos permitimos explicar de alguna manera lo que verdaderamente significa “reencarnación”, entonces se explicará “científicamente” por qué experimentamos algunas de las reacciones “absurdas” que tenemos ante personas concretas que puede ser que casi ni conozcamos.

Y esas reacciones son tanto para “bien” como para “mal”, pues a una persona desconocida la podemos percibir en un momento dado claramente como alguien que nos resulta muy fácil de tratar… o bien lo contrario, como literalmente alguien que “no soportamos”.

1.A. Situando el problema: el mundo al revés: cuerpos-holograma; interpenetración

Imaginemos “el mundo al revés”, es decir, el mundo desde la mente, desde lo invisible.

Entonces tendríamos que empezar a concebir que todos somos cierto tipo de “hologramas”, por mucho que nuestro cuerpo, nuestro tipo de cuerpo, nos parezca ahora muy “pesado” y muy dependiente de su historia… tan asociado como está a los elementos “inertes” y a una línea de tiempo.

Entonces, el concepto de “materia” sería solo lo que nos decimos entre nosotros aquí, nosotros, que al estar tan identificados con la densidad de los cuerpos… proyectamos nuestras ideas sobre todas las cosas… ya que realmente seríamos esa especie de hologramas que no experimentamos en tanto que hologramas, ya que nos parecen muy definidos, con tantos detalles.

Imaginemos que en vez de un cuerpo fuéramos una especie de campo que “crea” lo físico, y donde constantemente se están individualizando hologramas-cuerpos, y de entrada el “nuestro”.

Ese campo estaría además totalmente interpenetrado con los demás campos invisibles de todas las demás “cosas” que parecemos ver.

Y en gran medida podríamos empezar a considerar que en último término es esa interpenetración lo que vuelve posible la existencia, en el mundo externo, de toda esa gran cantidad de detalles que vemos en la composición de las cosas y de los cuerpos… de sus historias… en el sostenimiento de las relaciones entre las cosas y las aparentes causas y efectos que vemos fuera… en las historias personales e impersonales de todos los cuerpos que parecen estar fuera de nosotros.

El hecho de que nuestra entrada, en este mundo de hologramas físicos, esté tan casi absolutamente restringida a consistir en nacer a través de un cuerpo, el de una madre…, no quiere decir que la verdad sobre este mundo la tengamos nosotros y nuestras ideas y distorsiones en forma de ideas y conceptos (por eso existen las revelaciones).

En realidad, nuestro cuerpo-holograma sería simplemente un canal para que surja aquí “fuera” la expresión de unos patrones internos a nuestra mente… en una especie de experiencia que en esencia no es física. Esa experiencia podríamos decir que de alguna manera creemos que necesitamos vivirla… o que necesita ser compartida o revisada aquí, o en algún otro sistema de realidad.

En ese campo interno que somos habría, como dice Seth, un equivalente para los genes, unos “genes mentales” mucho más complejos y “entrelazados” que los nuestros.

Los genes físicos, en los cromosomas… en el momento de la concepción, serían una especie de “primer lanzamiento”, que establece un marco amplio para la jugada. Y es, claro está, un lanzamiento hacia lo físico, ya que seríamos una esencia personal que se enreda en lo físico desde una especie de ese campo “vivo”, pero no físico, que en cierto grado trasciende el tiempo. (Recordemos que la vida no es un atributo de la materia, y tampoco lo es la consciencia.)

Los genes físicos, con los que regulamos las proyecciones físicas que luego parecemos ser aquí en este “compartir virtual”… esos genes físicos… estarían gobernados por “genes mentales”, es decir, por patrones o arquetipos de código digamos que más entrelazados y que sostienen de alguna manera lo físico…, y que de alguna manera podríamos decir que están más “cerca” del Paraíso, si utilizamos el lenguaje del libro de Urantia (ELU). Recordemos que en ese libro se dice que el ultimatón (la realidad física más elemental que revelan ahí) tiene su núcleo en el Paraíso… y recordemos la obviedad de que ahora mismo nuestra consciencia está asociada y enmarañada con trillones de tales ultimatones en el cuerpo.

Entonces, sucede que la experiencia física nos parece muy “dura”… y como ya vimos, hay muchos detalles en cuanto a las dependencias aparentes que tienen que ver por ejemplo con el tiempo… con presente, pasado y futuro… y por tanto nos cuesta aceptar que aún tenemos acceso a entidades invisibles que nos “pertenecen”, que somos “más íntimamente”… y que ellas son, por así decirlo, “causa”… que son una “sustancia” de cierto modo “más” inteligente… y “más nosotros mismos que nosotros mismos”… y lo realmente “creador”.

Este es, por cierto, el reto de las revelaciones, un reto que, como sabemos, reúne ciencia y “espiritualidad”.

Lo demás creo que conlleva muy a menudo reforzar las ideas “luciferinas” en las que estamos bañándonos… como tratábamos en este otro pequeño artículo… pues ni siquiera la gravedad física ni la energía espacial son “inherentes al universo”, tal como se comenta en ELU, aquí:

« (53:3.2) Lucifer denunció que el Padre Universal no existía realmente, que la gravedad física y la energía espacial eran inherentes al universo…».

Todo surge “de dentro”, aunque con el esquema del libro pueda parecer difícil concebir “cómo” surge, “a cada instante”.

1.B Situando el problema: apunte sobre los tipos de muerte

Pensemos además en algo práctico por un momento. Es el tema del posible ámbito de “transición” para nuestra mente (transición “entre vidas”), el asunto de la vejez, y el tipo de muerte que ELU llama “intelectual”.

Hay personas ancianas, mismamente ahora mi abuela, que sienten confusión o desorientación, y la expresan.

No saben qué hacer con ella, o qué pensar de ella… ni parecen tener la intención de “pensar” en eso… pues aparentemente es como si algunas personas mayores murieran intelectualmente, como dice ELU —aunque mi abuela aún nos reconoce… reconoce a los seres más cercanos.

La cuestión es que esa “muerte intelectual” (o ese proceso cuyo subproducto es esa expresión de desorientación…)… esa “muerte lenta” parece estar mostrando otra cara del mundo… un mundo que esas mentes de alguna manera viven; parece que quizá muestra “otra vida”… en otro ámbito muy vívido o incluso más vívido para las personas que viven esa etapa.

Mi abuela tiene sueños muy claros de estar en otras casas y de estar con gente ya muerta… y esos sueños se podrían interpretar como reflejos o traducciones más o menos filtradas de “la nueva situación del alma”, ya que, hablando en el vocabulario de ELU nuevamente… supongo que hace tiempo que habría elegido sobrevivir.

Es decir, que su confusión sería el producto de algo muy real, y no una mera “disfunción”; sería algo tan real o más real que muchas de nuestras sensaciones aquí, ya que esa confusión reflejaría cierta relación con el alma.

Entonces por un lado creo que esos sueños (que recuerdan o que reflejan unas experiencias psicológicas tan fuertes…)… esos sueños… de entrada también podrían reflejar la decisión de sobrevivir, ya que esos sueños… los sueños que sean en su caso más “válidos”… quizá reflejan aquella “nueva situación del alma”, y por tanto cierta “continuidad” del alma, o cierta continuidad que en sí misma es el alma o lo que ELU llama “yo intelectual”, que surge de cierta parcelación de la mente cósmica.

Bien, entonces tenemos ese ámbito donde de alguna manera mi abuela “se sueña”… o mejor dicho… donde quizá podríamos pensar que se sueña una personalidad más amplia que englobaría por un momento y de alguna manera lo siguiente:

– el hecho del “proceso” de aquella “muerte intelectual” de la que hablábamos antes (“muerte” para nosotros que lo vemos desde aquí…)…

– y el hecho de la existencia de aquella “nueva” morada u “otra” morada (transicional y/o morontial).

Y el ámbito de esa morada… ¿podría ser directamente el de las esferas morontiales de las que habla ELU? ¿O bien podría ser algún otro ámbito de transición? ¿O se podría conjeturar que pueden ser de alguna manera ambas cosas?

Hay personas que han visto la materialización, casi física, de un amigo, tras su muerte… aunque para ello la persona que ve esa materialización de alguien “recién muerto”, a veces necesita encontrarse en eso que se suele llamar “otro estado de consciencia”, o en algún tipo de “otro estado de consciencia”.

Y en ese “otro estado” la personalidad diríamos que tiene acceso a más “poderes” intrínsecos a ella; y esos poderes tienen que ver con un “poder relacionarse” con más cosas —como por ejemplo con el ámbito del “alma en creación”… del “alma en progreso”… donde “hay” otras almas. (O bien, quizá simplemente se necesita ese “otro estado” para que la persona “se asuste menos”, diciéndolo rápidamente.)

Y esos poderes tendrían que ver con la capacidad de soñar con otras almas, en el sentido de “soñarse juntas”, en cierta comunión con ellas… es decir, en el sentido de soñar cosas juntas, conjuntamente (como cuando tenemos sueños con personas conocidas de nuestra vida… y parecen ser realmente ellas quienes están ahí).

En ese caso, entonces, el “lugar” donde pueda darse el sueño podría ser un tema secundario.

La persona que “vio” esa materialización de un amigo “recién muerto” (es decir, que condensa por un momento eso en el campo de su discernimiento), quizá podría igualmente haber tenido esa experiencia en un sueño por la noche, pero si la tiene “de día” es quizá debido a la “mala fama” que tienen los sueños y en general “la noche”, para muchos de nosotros aún. Por eso quizá de alguna manera algunas personas “eligen”, si pueden, esa condensación “diurna”, más “realista” —y además también quizá porque el propósito es el de dejar muy claro el contacto… es decir, que sea evidente que el contacto que se ha hecho es real.

Pues ya sabemos algo sobre la relación en general… según comenta mismamente ELU: que las relaciones entre personalidades siempre “sobreviven”. Así una persona “recién muerta”, ante la ansiedad del momento (si tiene tal ansiedad…)… quizá quiso tener ya una prueba de ese contacto entre personalidades, y se la fabricó así, co-soñando con el alma de su amigo, que aún vivía… co-soñando eso que viven cuando el amigo en cuestión, el aún vivo en la Tierra, se reúne con su yo interno en esa especie de meditación.

Por otra parte, como confirma mismamente Seth, también son factibles las experiencias llamadas de “bilocación”, en el mismo sentido comentado arriba; es decir, que cualquier persona, si entra en estados más básicos de consciencia, puede relacionarse desde ellos de muchas más maneras que las usuales.

Nuestra personalidad tiene más libertades de lo que el ego material cree, y el tipo de cuerpo actual en realidad sería una limitación (querida… y lógicamente planeada en parte por nosotros) en cuanto a la comunicación personal.

Entonces, a la hora de establecer relaciones, podría haber muchas modalidades —e incluso aunque estemos vivos aún en la Tierra.

En general ya sabemos que podemos tener como principio que “todo pensamiento fabrica forma en algún nivel”. Y nuestro caso (que somos personalidades en la definición de ELU), no sería el caso de las individualidades de los animales, ya que sus “pensamientos” o sueños tendrían un panorama de “consecuencias” menos abierto.

1.B.a. Breve nota sobre un aspecto de “lo material”

Hay otro aspecto básico.

Como hemos dicho, de cierta manera estamos constantemente “encarnando” nuestro cuerpo a partir de la mente no-física (de aquellos “yoes intelectuales” de los que habla ELU).

Pero recordemos además que en un sentido muy inmediato la misma materia física, los átomos, parece que en nuestro cuerpo no son los mismos de un tiempo para otro. Se renuevan cada tanto tiempo, y por tanto literalmente no tenemos el mismo cuerpo en las diversas épocas de una sola vida.

1.C. La pulsación en los espíritus-mente de la Ministra y otros temas básicos

Así es que, como ya se ve, en general se están uniendo la ciencia (la psicología por ejemplo) y el “tema espiritual”.

Y estas dos cosas, como vemos en las revelaciones, en realidad ya las podemos “solucionar” y “reunir”, por así decirlo, de una forma bastante “completa”, pues los esbozos para ello ya están muy bien planteados, propuestos, como en lo que tenemos por ejemplo en ELU.

Así es que el concepto de “reencarnación” seguramente lo vamos a ir tratando, los humanos, en los términos de “campos de consciencia” internos, unos campos que en realidad somos ya todos, más allá de lo físico… y que albergan, y de alguna manera “fabrican”, constantemente, lo físico.

¿Y cómo lo hacen?

Mediante aquellas pulsaciones de la consciencia que revela muy concisamente ELU.

Esas pulsaciones se dan en “espíritus” (en circuitos espirituales). Es como si nuestra mente, en tanto que yo intelectual, tuviera la capacidad de “vibrar” o pulsar en campos de alguna manera más “amplios” o más “abarcantes” (los de esos espíritus)… y que de alguna manera nos acunan en tanto que “mentes”. (Esto lo comentamos ya, por cierto, y muy brevemente, en un texto fundamental para estos temas y que en gran medida sería necesario conocer antes que este… que trata también sobre ELU, y que titulé «Estamos en circuito».)

Así que seguramente los humanos vamos a poder ir hablando del verdadero significado de la reencarnación en función de ciertas “interconexiones” (la interpenetración de la que hablábamos al principio)… que podemos sospechar que hay… pues por ejemplo en ELU se habla mucho de “circuitos”.

Como ya hemos dicho, hay mucha gente que se ha encontrado en su experiencia real con un “no se qué”… con algo “subconsciente”… que les altera de otras personas. Entonces comprueban cómo se les hace por ejemplo muy difícil —o lo contrario, muy fácil— tratar con unas personas que en realidad casi ni conocían, o que solo conocen desde hace poco tiempo.

El “subconsciente“, en tanto que parte de nuestro “yo completo“, y además de ser principalmente el canal para la vida o el impulso fundamental del yo interno y sus datos vitales… también serviría como una especie de conexión entre:

– el ego externo (o yo “pequeñito”),

– y unas experiencias que también son de alguna manera “conscientes”, que están en el marco más amplio de nuestra mente… que quizá moldean ahora nuestra percepción, y que quizá son hasta vitales para nuestra personalidad aunque no seamos conscientes de ello (y que, sea o no que surjan a nuestra consciencia en un momento dado, podrían ser vitales para el “funcionamiento” de la consciencia del ego externo, ahora).

Estas experiencias pertenecerían a alguna fase de nuestro yo total o completo… y estarían “más cerca”… o a veces estarían “también dentro”, de esa parte del “yo completo” que engloba al “yo interno”.

Ese yo interno, como ya dijimos…:

– nos acoge o abarca,

– canaliza el impulso de vida más fundamental…

– es nuestra identidad fundamental, aunque aparentemente no seamos conscientes de él, y nos sigue “sirviendo” esos impulsos básicos y esa vida básica que tenemos y somos más profundamente, pese a que estemos identificados tan exclusivamente con una especie de “fragmento de consciencia” —con ese “yo” que en gran medida deriva solo de la maduración del cerebro.

– y ese yo interno es pues el ser desde el que “fabricamos” y “cofabricamos” “mundo” con todas esas ayudas “espirituales” y todos esos mecanismos diversos que revela ELU en sus primeros documentos:
Desde la “vida” fundamental de la energía pura y del espíritu puro… hasta los circuitos espiritual-mentales concretos donde terminamos pulsando, localmente, conjuntamente, de forma muy “inteligente”, y aparentemente automática… en tanto que mentes (ya que según ELU pulsamos en los circuitos de la llamada Ministra, bajo la forma de lo que también somos y que ELU llama “yoes intelectuales”, que en nuestro caso están “personalizados”).

Así que cuando ELU habla de “yoes intelectuales” quizá se refiere en algún grado al yo o ser que hemos llamado “yo interno”, o bien quizá al yo completo.

Así pues, como decíamos, seguramente vamos a terminar entendiendo que “todo” son campos y circuitos, en niveles más “abarcantes”.

Esos niveles nunca se podrán detectar con nuestros instrumentos, pues de cierto modo todo es un viaje hacia dentro, en “valor”. Así pues, para poder fabricar lo equivalente a unos instrumentos para con ellos poder detectar más “campo espiritual”… tendremos que cambiar nosotros mismos “por dentro”.

Y por lo tanto vamos a entender que somos un “yo más amplio”, y no este pequeño yo del ego externo… que a veces es tan engreído… y que, como digo, parece que solamente se expresa o habla en tanto que mera identificación con un resultado: el resultado de la maduración del cerebro.

Nosotros mismos seríamos pues (en el yo más amplio) quienes fabricamos nuestra realidad desde un “yo interno” que literalmente fabrica, que “hace encarnar”, más concretamente, la “energía” que en parte está a su disposición, que lo compone… y que en parte de esa manera “proyecta”.

Así pues, ¿qué es lo que se reencarna?

Lo que se “reencarna” (en el sentido de que vuelve a hacer carne, en un sentido de proyección o fabricación… en el sentido de proyectar “hacia” la dimensión física una “esencia de energía de la personalidad” que se introduce de nuevo aparentemente de forma automática y pasa a “pulsar” en circuitos espirituales concretos)… lo que se “reencarna”, decíamos… es quizá, por tanto, ese yo “misterioso” que ELU llama “yo o ser intelectual” —si lo identificamos con el “yo interno” (e insistamos en que la palabra “intelectual” tiene un sentido totalmente diferente del usual).

Veamos una cita que fue fundamental para ese artículo básico anterior, ya citado arriba (el de «Estamos en circuito»):

«En la experiencia mortal, el intelecto humano reside en las pulsaciones rítmicas de los espíritus ayudantes de la mente, y efectúa sus decisiones dentro del campo causado por su inclusión en el circuito de este ministerio».

Es decir, como consciencia personalizable, podemos caracterizar nuestro proceso de “estar encarnados” como un continuo proceso de pulsación.

Ese proceso sería para empezar esta especie de residencia de la consciencia. La consciencia es pues de alguna manera acunada por esos circuitos pulsantes que componen la mente-espíritu de la Ministra de nuestro universo local.

Ella sería un Espíritu que nos acuna en las pulsaciones de los circuitos que la componen… y eso para que siquiera podamos ver algo aquí, para poder tan siquiera “proyectar” universo.

Así es que sería nuestra “madre” en tanto que “somos mente”… en tanto que “yoes intelectuales” aparentemente fragmentados dentro de la mente cósmica que, como dice ELU, surge de la Tercera Persona de la Deidad, de la Fuente-Centro Tercera.

Entonces, ese yo intelectual quizá “da lugar” a la posibilidad de múltiples personalidades, que son las que luego de alguna manera “conectan” sus memorias en la elaboración que llamamos “alma”, una elaboración que está latente en cada uno de nosotros (como yoes externos) ahora.

Y además, aunque no seamos conscientes de esas conexiones entre personalidades, serían de alguna manera vitales para nuestro funcionamiento básico como “mente que proyecta universo” desde un adentro (el interior de aquellos “yoes intelectuales” o “yoes completos”).

1.D. El problema de “aceptar” la reencarnación en tanto que aceptar el alma; la expansión de la consciencia como creación de distintos regímenes de “aceptación de los eventos internos”

Así es que en cierto sentido quizá sucede que, si no aceptamos “lo esencial de la reencarnación”, lo que realmente está detrás de esa especie de idea… la parte “real” que hay en el trasfondo cuando hablamos de reencarnación… si no aceptamos nada de eso en absoluto… entonces quizá vamos un poco “en contra” de esa especie de elaboración o construcción que llamamos “alma” (ELU la caracteriza de cierta manera como una elaboración o construcción, pues define el alma como una creación conjunta del espíritu interior, el Ajustador, y nuestra mente).

Y como siempre, si surgen problemas a la hora de hablar sobre este tema… son en parte problemas “falsos”, con los pies de barro… pues como ocurre en casi todos los casos en los que surgen problemas de comprensión como estos… la cuestión está en cambiar de categorías, en abrirse a hablar sobre los fundamentos o sobre los presupuestos implícitos —y también está en que a todos nos cuesta salir del “yo pequeño” y asumir e ir integrando por ejemplo esta revelación de ELU.

Es decir, a todos nos cuesta asumir que no es gratuito que el primer “gesto” de las revelaciones, y quizá en general de todas ellas… y en concreto el primer gesto de ELU… que es hablar de “Dios”, es decir, de Espíritu y Mente (la mente de la Fuente Tercera).

Por tanto nos cuesta asumir que de alguna manera la consciencia “va primero” —y la consciencia sería una especie de atributo de esa Mente.

Como decía Seth, por cierto, la consciencia es, entre muchas cosas (vida, etc.)… una de las maneras en que las entidades o almas pueden percibir la realidad verdadera, central, “nuclear”.

La consciencia “crea” la forma, y no al revés. Y crea la forma, a cada paso… aunque no crea el Paraíso, claro está, minuto a minuto (el Paraíso es un concepto preciso en ELU, en el que todo lo materializado está de alguna manera anclado).

Así pues, en lo físico, tal como lo vivimos, de cierta forma parece que “tenemos que” olvidarnos de lo que somos, y esta sería quizá en parte la función de estos sistemas físicos, pues con ellos nos damos a nosotros mismos esa “libertad” que nos permite experimentar una especie de olvido —un olvido que a veces tiene consecuencias aparentemente tan terribles.

Entonces, es como si nos debiéramos olvidar parcialmente de nuestro origen en tanto que somos yoes intelectuales, surgidos de la Fuente Tercera, y que “luego” pasan de alguna manera a ser “modelados” y también de alguna manera “paridos” por ese par fundamental de Mente-Espíritus, Creadores, que ELU revela como el Hijo Creador de nuestro universo local y la Espíritu Creativo (Ministra) de dicho universo.

Pero la verdad sigue siendo esa, y en ese nivel hay “consciencia” (o bien, ese nivel es en sí mismo “consciencia”), y por lo tanto la causa no está en el exterior (el exterior de nuestra historia personal en el tiempo físico, ni tampoco en los cuerpos)… por mucho que la razón del yo pequeñito “camuflado” o escondido en las pulsaciones de su universo… por mucho que este yo del ego externo… deba también avanzar, y de hecho avance, por estos caminos de la causalidad superficial y la aplicación del entendimiento aquí “fuera”.

Por tanto lo lógico es que podamos tener recuerdos “más amplios”… del tipo de recuerdo que aparece en esos casos célebres en los que vemos que por ejemplo algunos niños pequeños recuerdan eventos, y dan pruebas de tales eventos… unos eventos que son de “otras vidas” (de unas vidas “pasadas”, si empleamos el lenguaje usual, aunque distorsionador, que creo que se emplea al hablar de “reencarnación”).

Así pues, esos recuerdos, digamos que más “abarcantes”, más extendidos en el tiempo… podrían ser recuerdos de nuestra personalidad en tanto que pertenece a un yo intelectual más amplio, o en tanto que es este “yo intelectual” más amplio, de alguna manera “multidimensional” (y por tanto, como vemos, tenemos un concepto de “personalidad” que no entendemos de inmediato).

Y recordemos otra vez que ELU dice que este yo intelectual que somos, y que ha salido de la Fuente Tercera, es luego de alguna manera “servido”, a partir de ahí… básicamente… por los dos espíritus o mente-espíritu ya citados (Hijo Creador y Ministra).

¿Y para qué sucede eso… para qué nos sirven así? Para de cierto modo poder jugar… dentro de los circuitos de esas Mentes-Espíritu… para poder “jugar” aquí, en tanto que “vemos universo local”… y en tanto que de alguna manera hacemos “crecer” todo gracias a las aventuras vividas.

El problema que tenemos… aquel problema “de fundamentos”… tiene que ver como siempre con el sentido “egoico”, es decir, con el sentido de nuestro yo pequeño, el que simplemente se está “ampliando” para acoger “la verdad”.

Y esa verdad tiene que ver con que la consciencia precede y “fabrica” la forma, pues como decíamos… por eso se revelan las cosas de la manera en que lo hacen, en ELU o en otras revelaciones, donde vemos tantas personalidades reveladas en el universo interno, y conformándolo, y que de cierto modo “acogen” la creación de todo lo que viene “después”… y que por tanto muestran que los reveladores se ven obligados a dar mucha relevancia y profundidad al concepto de personalidad.

Así que el dato es eso, un dato, un hecho: nuestro yo pequeñito puede “admitir” más y más eventos —eventos reencarnatorios, por así decirlo. Puede aceptarlos como “suyos”, de alguna manera. Y por cierto, en ese proceso de ampliación o de admisión también se van a ir dando cambios físicos en el cerebro, por lo que parece, y por lo que nos contaba hace muchos años por ejemplo Seth.

Así pues, en parte simplemente somos presenciadores-co-creadores de unos eventos que tienen su origen y causa en una realidad interna, donde “también” estamos… y que es una realidad “personalizada” de cabo a rabo… llena de “personalidad”… y llena de esa Consciencia de una Mente que todo lo infiltra (la de la Fuente Tercera, particularizada en un universo local).

Y según vamos aceptando o meramente recibiendo esas personalidades “impregnadoras” internas que son en parte “padres y madres” nuestros espirituales… se va cambiando el régimen por el cual regulamos nuestra “aceptación de los eventos internos” (la vida en tanto desarrollo espiritual sería eso: un sucesivo cambio en el régimen de “digestión” o de aceptación de los eventos internos de comunicación universal).

Así que el yo intelectual de los niños, o el de las personas que, en general, y con más o menos sorpresa para ellas mismas… de repente “saben” cosas que parece que no deberían saber… ese yo intelectual… del que podríamos decir quizá que contiene diversas personalidades que estarían aunadas o enfocadas de alguna manera por dicho yo… ese yo intelectual o interno… habría “presenciado” de alguna manera ese evento en otro nivel. Y simplemente sucede que se está creando un nuevo régimen de “aceptación de eventos”.

Y la mente material actual estaría de alguna manera unida (quizá a través del tejido potencial que llamamos “alma”) con otras mentes que en realidad nunca están separadas, pues la mente sería al final una unidad ilusoriamente parcelada.

Sobre la consciencia de esa “mente” que nos engloba, quizá podríamos decir que es el campo de nuestro “yo intelectual”, y que contiene memorias de nuestra personalidad (multidimensional)… memorias que son necesarias a veces para nuestra supervivencia (y que por tanto no serían meros adminículos).

Y el campo de ese yo sería pues algo que en parte trasciende el tiempo, y que es englobado cada vez más y mejor por espíritus de orden más “abarcante”… que buscarían crecer y ser “reconocidos de nuevo” a través del “lanzamiento” de personalidades (las nuestras) hacia diversos sistemas de realidad.

Y esas memorias de la personalidad impregnarán a su vez, en parte, y modelarán de alguna manera… los cromosomas físicos en la concepción.

Así que esos espíritus que nos engloban (que engloban a ese yo intelectual que a su vez quizá se puede decir que “engloba” a la mente material)… esos espíritus o espíritus-mente… buscarían volver a ser reconocidos tras nuestro paso por la pantalla de estas vidas físicas (y ese “volver a reconocer” constituiría parcialmente también la “creación” del alma por nuestra parte).

Los eventos o las “memorias” que recibimos podrían ser dadas a la manera de alguna especie de “semilla” que no es física. Y por lo tanto antes de nacer traemos memoria de la personalidad, si usamos ese concepto más amplio de “personalidad”.

Y llevamos pues “impresa” la información básica de nuestra personalidad, que engloba datos de más “yoes materiales” aparte del nuestro actual, pues son datos que provienen del “alma”… y que están englobados de cierta manera como datos no-físicos en el campo no-físico de nuestra mente, en tanto que somos esos “yoes intelectuales” que revela ELU.

Y así, por ese proceso de impresión… así sería como es factible que un humano concreto pueda recordar algunas cosas en concreto… cosas que por “lógica” no debería recordar.

Y recordemos: la consciencia va “antes”, y la personalidad en tanto que es intrínsecamente multidimensional… sería consciente de “más” cosas en unos niveles que tratan de otra manera con el tiempo.

Entonces, aunque en cierto sentido, en la definición normal del concepto, lógicamente “la reencarnación no existe”… las experiencias que demuestran esa comunicación entre vidas de distintas épocas… esas experiencias… serían “memorias del alma”… y reflejarían el proceso de fabricar ese “tejido” que comenta ELU que de hecho de alguna manera fabricamos (el alma en la definición de ELU).

Por lo tanto no se puede tirar el agua, el niño y la bañera. Si en cierto sentido “la reencarnación no existe” es porque no sabemos pensar sin el ego externo como principal protagonista.

Recordemos que la expansión o el crecimiento es algo interior, no es físico (y hablamos de “crecimiento” en el sentido de lo que pasa en torno a lo que ELU llama la Deidad del Supremo, etc.).

Es pues un crecimiento* en valores, en valor… de ese universo interno y desde ese universo interno que ELU llama Paraíso-Havona… y donde reside y crece el Supremo ahora mismo… y donde todos estamos anclados tanto material como espiritualmente**.

Entonces, las experiencias internas de la gente común serían muy a menudo un reflejo de esa expansión del Supremo y cosas similares.

Y de esas experiencias darían cuenta a veces todos esos datos (muchos) que hay ya recopilados sobre “vidas anteriores”… que de alguna manera entretejen o comunican “vidas” a través de la personalidad.

Y por supuesto sucede que esto no lo puede “demostrar” la ciencia; es decir, esto no encaja con los conceptos ni con los supuestos implícitos, pues la ciencia estaba y en parte está aún (y muchos estamos encerrados aún… pese a tantas revelaciones)… en una mecánica o en una inercia mental-materialista que en parte describe muy bien ELU (ver el pequeño texto, ya citado arriba, sobre el hecho de que enseñamos a los niños año tras año algunas ideas de Lucifer).

Seguimos cerrados ante lo obvio si no postulamos la posibilidad de la precedencia de la mente —que es, como vemos, lo que se revela en casi todas las revelaciones, desde siempre.

Así es que estamos simplemente presenciando la célebre “expansión de la consciencia”, un drama que de alguna manera trata sobre la representación, en los mundos “externos”, del universo central (en y a través de estos universos locales).

La espontaneidad, en los mundos materiales, viene de dentro.

Las experiencias psicológicas o “internas” de las personas son pues lo más importante, pues de estos mundos físicos parece que no va a quedar nada… nada más que si acaso archivos… archivos… y la traducción material última en mundos de luz y vida, según ELU.

En esos mundos de luz, y si es que realmente van a ser habitados por seres “humanos” y no nos aburrimos totalmente 🙂 , en nuestro caso, de los cuerpos… 🙂 … en esos mundos… habitarán unos “humanos” que percibirán las cosas de forma muy diferente a nuestra manera actual de percibir.

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Notas de este apartado

* Ese crecimiento abarca desde dentro, “inmensamente”, todo lo que podamos pensar como “externo” a ello, para siempre.

** Como hemos dicho varias veces en el texto, nuestros “yoes intelectuales”, tal y como revela ELU, tienen su origen en el universo interno (Tercera Persona de la Deidad) y son modelados en y para este universo local por nuestros “padres espirituales” (mamá Ministra, papá Creador).

2. Ser “creadores”

Desde luego que esto es de lo que se habla creo que en casi todas las “revelaciones”: se habla de que de alguna manera estamos “aprendiendo a crear”.

¿Cómo describir, con el lenguaje de ELU (los circuitos, los siete espíritus ayudantes que componen la mente-espíritu de la Ministra… el Ajustador del Padre…)… cómo describir… el hecho de que realmente podemos elegir cómo nos sentimos con respecto a cualquier cosa?

Las siguientes cosas:
– nuestra “libertad” a la hora de “relativizar”…
– la “perspicacia cósmica”…
– la capacidad de ponernos “los ojos del Ajustador” para “mirar” las cosas (para tener interpretaciones más “paternales” o “amoroso-paternales”…)…
– o la capacidad de “usar” el ayudante de la adoración…

… todas estas cosas seguro que están coordinadas con muchas de las demás cosas reveladas en ELU: ángeles, controladores del poder… etc.

Y todas estas personalidades y semipersonalidades que cuidan o protegen diversos niveles de realidad… de cierta manera quizá nos van “sirviendo” (dando servicio) siempre en comunicación con las demás mentes… nos van sirviendo cosas dependiendo de nuestra receptividad (una receptividad que en alguna medida seguramente tiene que ver con nuestra capacidad para elegir lo que queremos sentir).

Y en principio seguro que nos “sirven” maneras de ver, maneras de ver “lo mismo” que otros ven… y que quizá otros interpreten por ejemplo más “lastimeramente” —maneras de ver, por tanto, que nos faciliten sentir lo que elegimos sentir.

La promesa de que podemos ser “hijos de Dios por la fe” podría traducirse en que, si elegimos la voluntad del Padre, podemos sentirnos realmente “como queramos”, y a menudo seguro que podemos ver además cosas realmente insospechadas (si es que estamos “estables”, es decir, si no nos asustamos demasiado por los efectos extraños que puedan darse).

El ejemplo máximo será el de la cruz, claro está, pues a saber lo que pudo “ver” Jesús, en “la mente”, por el hecho interior… por ese hecho de la experiencia psicológica de elegir amor en vez de venganza.

Ese es el ejemplo a tener siempre en cuenta… el ejemplo de que podemos elegir sentir amor, perdón… y que esa elección va a “crear” en algún momento (aunque lo así “fabricado” pueda venir “retrasado”, pues estamos en los mundos del tiempo)… va a “crear”, o al menos va a cambiar, en parte, el modo en que experimentamos la realidad.

Y aparte, luego pueden darse resultados “milagrosos”, a modo de efectos de esa elección interna, profunda… que está tan “bendecida” por el cielo, por los ángeles, etc., ya que cuando en alguna parte se cumple el propósito del universo (conocer a Dios) tendremos como resultado inmediato la “expresión” de este tipo de amor, el paternal.

Así que en ese sentido, sintonizados ahí, en el propósito elemental… es seguro que “nos ayudan” a elegir lo que queremos sentir, y por tanto a ir “co-fabricando” universo en función de eso. Tenemos el cielo a nuestro favor.

Así es que en cierto nivel la “emoción”, como es energía que de alguna manera pasará por los circuitos espirituales en los que pulsamos (que son parte de la mente de la Ministra)… la emoción… nosotros quizá la moldeamos (proyectamos, etc.) más libremente que otros seres… ya que para eso tenemos más espíritus ayudantes, etc.

Y también habría que meter en la ecuación el hecho de que la energía de alguna manera está además siempre “personalizada” en estas creaciones del tiempo. En este universo todo está personalizado de entrada por la persona de la Ministra (los espíritus ayudantes son parte de su mente-espíritu), o por la persona del Hijo Creador concreto que tenemos, etc.

Y esas personalidades de alguna manera lo impregnan todo… aparte de que también lo hacen todos los demás ministerios que hay… ya que estamos rodeados de personalidades ministrantes que nos protegen.

Así que… nos toca mirar con los ojos del Ajustador, como dice ELU… y a la vez, en otro nivel, se nos dice claramente en otros lados que hemos de ir constatando que no somos víctimas, y que creamos el modo en que experimentamos la realidad a partir de lo que sentimos y de lo que creemos…, aunque seguro que nos vienen cosas “emocionadas” o “sentidas” en otros “niveles” de nuestro “yo profundo”… si hablamos “más atemporalmente”… y seguro que es por eso que, con la consciencia usual, nos parece que somos realmente víctimas de las circunstancias… es decir, que nosotros NO “creamos” desde lo que sentimos y creemos.

Así que todos a aprender a “manejar” la “energía en movimiento”… eso que sabemos que es la emoción 🙂 .

 

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