La bondad en El libro de Urantia y una breve reflexión sobre las criaturas intermedias   Leave a comment

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pradera y árboles

En este texto se trata de reunir algunos puntos de El libro de Urantia (ELU) donde se habla del concepto de bondad.

Los números indican el documento, el apartado y el párrafo de dicho libro. Por ejemplo: 32:2.1 es el documento 32, apartado 2 párrafo 1.

Además, como “caso práctico” especularemos muy brevemente sobre las “posesiones mentales” que eran o que son capaces de hacer por ejemplo las criaturas intermedias (unas “posesiones” que en esta era ya son solo de tipo “beneficioso”). Hay que tener en cuenta además que nosotros, en lo que podríamos llamar estado “desencarnado”, cuando hemos terminado el ciclo de reencarnaciones… nosotros… también seremos capaces de hacer, de cierta manera, ese tipo de “posesiones”, pues nuestra mente es una unidad con todas las demás.

El tipo de criatura comentado, la intermedia, lo presenta ELU y habla de él en varios documentos; es una especie de ángel pero que, por así decirlo, es más “material” que un ángel, ya que surgió en la experiencia terrestre mediante la unión mental no-sexual realizada por parejas de seres “semihumanos” o “superhumanos” cuando estaban materializados en este planeta para realizar las misiones normales de las que habla ELU y que, como misiones, está previsto que acompañen o guíen durante milenios a la consciencia humana que habita un planeta en “evolución” espiritual.

Lo que comentaremos aquí es simplemente para invitar a aportar reflexiones sobre todo ello (sobre todo acerca de la bondad), y a modo de invitación a ELU.

Para empezar, tenemos las siguientes citas básicas, donde subrayamos en negrita lo que será más importante para el comentario:

«0:1.17 La divinidad es comprensible para las criaturas como verdad, belleza y bondad. […]
» 1:7.3 El concepto de la verdad quizás podría concebirse separado de la personalidad, el concepto de la belleza puede existir sin la personalidad, pero el concepto de la bondad divina solo es comprensible en relación con la personalidad. […]
» 56:10.20 Para el hombre finito, la verdad, la belleza y la bondad abarcan la revelación completa de la realidad de la divinidad. […]
» 103:9.10 […] El hombre alcanza la belleza a través de la verdad, y por medio del amor espiritual asciende hacia la bondad. […]
» 195:7.4 Los valores paradisiacos de eternidad e infinidad, de verdad, belleza y bondad, están
escondidos dentro de los hechos de los fenómenos de los universos del tiempo y del espacio. Pero es necesario el ojo de la fe de un mortal nacido del espíritu para detectar y discernir estos valores espirituales».

La divinidad es pues una especie de relación “fundadora”. Y como dice la cita, para nosotros es comprensible como verdad, belleza y bondad.

Esas explicaciones iniciales se complementan por ejemplo con esta parte del documento 2:

«2:7.10 […] La verdad, la belleza y la bondad son realidades divinas, y a medida que el hombre asciende la escala de la vida espiritual, estas cualidades supremas del Eterno se coordinan y se unifican cada vez más en Dios, que es amor».

Y las siguientes citas también complementan las anteriores. En ellas aparece la Deidad del Supremo, que es de cierto modo lo que estamos ayudando a “crear” con nuestras aventuras de lo finito y en lo finito:

«28:6.21 Grandeza es sinónimo de divinidad. Dios es supremamente grande y bueno. La grandeza y la bondad no se pueden simplemente separar.
» 28:6.22 Ser grande es ser semejante a Dios. Y puesto que la calidad de la grandeza está totalmente determinada por el contenido de bondad, de ello se deduce que, incluso en vuestro estado humano actual, si a través de la gracia podéis volveros buenos, debido a ello os estáis volviendo grandes. Cuanto más contempléis constantemente y más persigáis insistentemente los conceptos de la bondad divina, más ciertamente creceréis en grandeza, en la verdadera magnitud de un auténtico carácter de supervivencia. […]
«117:1.1 El Supremo es la belleza de la armonía física, la verdad de los significados intelectuales y la bondad de los valores espirituales. […]
» 117:1.7 […] Dios Supremo es la verdad, la belleza y la bondad, ya que estos conceptos de la divinidad representan lo máximo que los seres finitos pueden concebir por experiencia».

La personalidad (citada en la frase del documento 1 que tenemos arriba) es lo más “sutil” o “elevado” que conocemos como humanos. Este es quizá el concepto central en ELU, y, como podemos ver convierte la bondad (divina) en un concepto muy importante.

Aquel párrafo 1:7.3 continúa así:

«Solo una persona puede amar y ser amada. Incluso la belleza y la verdad estarían separadas de la esperanza de la supervivencia si no fueran atributos de un Dios personal, de un Padre amoroso».

Entendemos esta última frase quizá así: todo lo bello y lo verdadero podría olvidarse por completo de lo que conlleva “sobrevivir”, sea lo que sea que eso conlleve… si no fueran ya los atributos de una personalidad amorosa, y en este caso infinita (y “personalidad infinita” es obviamente algo inefable para nosotros, que somos personalidades “ejerciendo” u “operando” en lo finito).

Este documento 2 contiene un párrafo donde se aborda a la vez la bondad y el asunto fundamental para toda revelación: el propósito de todo lo que vemos y de nuestra existencia:

«2:2.5 La perfección primordial de Dios no consiste en una rectitud ficticia, sino más bien en la
perfección inherente de la bondad de su naturaleza divina. Él es final, completo y perfecto. A la belleza y a la perfección de su carácter recto no les falta nada. Todo el proyecto de las existencias vivientes en los mundos del espacio está centrado en el propósito divino de elevar a todas las criaturas volitivas hasta el alto destino de la experiencia de compartir la perfección paradisiaca del Padre. Dios no es ni egocéntrico ni autosuficiente; no deja nunca de darse a todas las criaturas conscientes de sí mismas en el inmenso universo de universos».

Y entonces pasamos a hablar del espíritu interior que nos habla constantemente y cuyo destino es personalizarse a través de nosotros, con nuestro consentimiento:

«2:5.5 Después de todo, la prueba más grande de la bondad de Dios y la razón suprema para amarlo es el don interior del Padre — el Ajustador que espera tan pacientemente la hora en que él y vosotros seréis eternamente una sola cosa».

Entonces el apartado 2:6 se titula directamente “La bondad de Dios”, e invitamos a leerlo entero colocando aquí solamente esta cita de su párrafo 5:

«La rectitud puede ser el pensamiento divino, pero el amor es la actitud de un padre. La suposición errónea de que la rectitud de Dios era incompatible con el amor desinteresado del Padre celestial presuponía una falta de unidad en la naturaleza de la Deidad, y condujo directamente a la elaboración de la doctrina de la expiación, que es un ataque filosófico tanto a la
unidad como al libre albedrío de Dios».

Este tema de la bondad es en realidad muy práctico, lógicamente, y como se puede ver por las siguientes citas:

«2:7.11 […] La salud, la cordura y la felicidad son integraciones de la verdad, la belleza y la bondad tal como se encuentran combinadas en la experiencia humana. Estos niveles de vida eficaz llegan a conseguirse mediante la unificación de los sistemas energéticos, los sistemas de las ideas y los sistemas del espíritu.
» 2:7.12 La verdad es coherente, la belleza es atractiva y la bondad es estabilizadora.
[…]
» 48:6.7 Estos evángeles seráficos [unos serafines de los mundos de las mansiones] se dedican a proclamar el evangelio de la progresión eterna, el triunfo del logro de la perfección. En los mundos de las mansiones proclaman la gran ley de la conservación y del predominio de la bondad: ninguna buena acción se pierde nunca por completo; puede ser frustrada durante mucho tiempo, pero nunca es totalmente anulada, y es eternamente poderosa en proporción a la divinidad de su motivación».

También la siguiente cita indica el carácter práctico de la bondad, ya que por así decirlo “nos hacen falta” personas verdaderamente idealistas en el mundo normal:

«3:5.11 6. El idealismo — el concepto que se acerca a lo divino — ¿es deseable? Entonces el hombre debe luchar en un entorno de bondad y de belleza relativas, en un ambiente que estimule la aspiración incontenible hacia cosas mejores».

Los ambientes donde nos encontramos en estos mundos de relaciones “exteriores” humanos son como vemos “imperfectos”, y hay por tanto una bondad y una belleza que son relativas. Y como “no hay mal que por bien no venga” (como dice el dicho..)… ello nos da la posibilidad de ser idealistas.

En esta parte del documento 3 vemos que aparece el concepto de bondad dentro de un importante comentario sobre las inevitabilidades humanas.

Los humanos nos encontramos con al menos nueve cosas inevitables o inevitabilidades (altruismo, valentía humana, fe, esperanza, desinterés, etc.)… que de alguna manera son preparadas por el campo de consciencia animal… y que tenemos la “suerte” de poder experimentar como seres imperfectos (los seres perfectos del universo central no pueden).

Estas inevitabilidades son posibilidades de nuestra experiencia finita, y de cierta manera son vitales para el logro de una parte del verdadero objetivo que tiene la mera existencia de todo este cosmos psíquico-físico.

Aquí en lo finito no tenemos una plena apreciación de la verdad, la belleza y la bondad. Y eso es elegido por nosotros, por cierto. Veamos sobre ello estas dos citas muy interesantes en ese mismo apartado:

«3:5.16 La plena apreciación de la verdad, la belleza y la bondad es inherente a la perfección del universo divino. […] Todas las cosas divinas que la mente humana capta y que el alma humana consigue son consecuciones experienciales; son realidades de la experiencia personal y son, por lo tanto, posesiones únicas, en contraste con la bondad y la rectitud inherentes a las personalidades infalibles de Havona».

Eso es por lo tanto lo que se busca con estos universos: realizar esta personalización, este “hacer único”… lo que en un “principio” es perfectamente divino. Y esto lógicamente tiene que ver en último término con la “des-incualificación” o des-incalificación del YO SOY original. Esto es una especie de “acto” que el propio YO SOY realiza o “realizó” dentro de sí mismo para… diciéndolo rápidamente… “no aburrirse”.

En relación a esto mismo tenemos la siguiente cita importante:

«4:3.6 La bondad infinita del Padre se encuentra más allá de la comprensión de la mente finita del
tiempo; de ahí que deba proporcionarse siempre un contraste con el mal relativo (no con el pecado) para mostrar efectivamente todas las fases de la bondad relativa. La perspicacia imperfecta de los mortales solo puede discernir la perfección de la bondad divina porque esta se halla en una asociación de contraste con la imperfección relativa en las relaciones del tiempo y la materia en los movimientos del espacio».

Fijémonos ahora en algo muy importante: No dice que la perfección de la bondad divina se encuentre en relación de contraste, sino en asociación de contraste, con la imperfección relativa.

“Relación” es quizá una palabra más fuerte, digamos, que “asociación”.

“Dios” no crea directamente el mal. Y diciéndolo rápidamente… el mal es potencial debido a nuestra perspicacia imperfecta. Y entonces, si sucede que damos pábulo al mal… es nuestra responsabilidad; Dios como “Padre” no es el responsable directo de nuestros males, pero sí lo es de nuestra libertad para “elegirlo” a Él.

Las siguientes citas, que están situadas en diversos documentos de ELU, nos pueden venir muy bien a la hora de sentir la importancia de la bondad y el sentido de la belleza:

«2:7.8 Discernir la belleza suprema es descubrir e integrar la realidad: Discernir la bondad divina en la verdad eterna, esa es la belleza última. […]
» 56:10.3 La belleza suprema, la cima del arte finito, es el drama de la unificación de la inmensidad de los extremos cósmicos que son el Creador y la criatura. El hombre que encuentra a Dios y Dios que encuentra al hombre — la criatura que se vuelve perfecta como lo es el Creador — esta es la realización celestial de lo supremamente hermoso, esto es alcanzar la cúspide del arte cósmico».

Es decir, hablando de belleza o de arte, el universo de universos parece que es por tanto una especie de obra de arte descomunal, donde una de las pinceladas maestras… o uno de los actos maestros en esta “obra magna” parece ser el de la repetición de esa “unificación de los extremos”: Creador-criatura. Esta unificación “crea” de alguna manera algo realmente nuevo… o diríamos que “rellena” una Deidad (la del Supremo) con algo nuevo…

Veamos ya una especie de definición más “técnica” de la bondad en general, que da ELU en el documento 56:

«56:10.12 La bondad es el reconocimiento mental de los valores relativos de los diversos niveles de la perfección divina. El reconocimiento de la bondad implica una mente con categoría moral, una mente personal con la capacidad de discriminar entre el bien y el mal. Pero la posesión de la bondad, la grandeza, es la medida del verdadero logro de la divinidad».

Y para hablar de ese concepto de bondad como reconocimiento mental de aquellos valores relativos… propondremos comentar más abajo aquella especie de caso práctico que anunciábamos al principio, y que quizá “desate” o proporcione intuiciones en nuestro interior.

Pero sigamos con más elementos fundamentales en torno a la bondad:

«3:6.2 […] La voluntad de Dios es la verdad divina, el amor viviente; por esa razón, las creaciones que se perfeccionan en los universos evolutivos están caracterizadas por la bondad — acercamiento a la divinidad — y por el mal potencial — alejamiento de la divinidad».

Más adelante:

«8:2.7 No es posible que el Espíritu pueda tener más bondad que el Padre, puesto que toda bondad
tiene su origen en el Padre, pero esta bondad la podemos comprender mejor en los actos del Espíritu. La fidelidad del Padre y la constancia del Hijo se hacen muy reales para los seres espirituales y las criaturas materiales de las esferas gracias al ministerio amoroso y al servicio incesante de las personalidades del Espíritu Infinito».

Entonces… ¿cómo habitan aquí las criaturas intermedias?

Y además, en cuanto a la idea que nos hacemos sobre lo que es realmente este universo físico… ¿qué conlleva que tengamos que admitir la posibilidad que da la revelación… la de que existen ese tipo de posesiones mentales, y que por lo tanto los cuerpos pueden pasar a ser manejados “desde dentro” por otra personalidad?

Hemos visto que ELU parece decirnos que la bondad es una especie de impulso que interiormente parece que se puede definir como algo que nos lleva a explorar la apreciación mental de la relatividad de los valores.

Es decir, según el nivel donde esté “la mente”… por así decirlo… o según el “nivel” donde “haya” mente… tenemos un nivel diferente de apreciación de la perfección divina.

Y entonces, lo importante sería el camino “morontial” a recorrer, en ese sentido.

Vemos que en la definición se habla de los diversos niveles de perfección divina… y del reconocimiento mental “comparado” de los valores de dichos niveles.

Es decir, supongo que la definición se puede parafrasear más o menos así, como vemos arriba, al decir que conlleva una cierta “comparación”. Supongo que al final esa comparación es de alguna manera interiorizada mediante ese reconocimiento mental del contraste entre los diversos valores… y que esa interiorización o comprensión interna pasa por lo tanto a formar una parte sustancial de eso que llamamos “alma”… de lo morontial.

Entonces, para comentar mejor esta cuestión de la relatividad en la apreciación de aquellos valores… podría ser útil recordar estas citas básicas:

«4:3.6 La bondad infinita del Padre se encuentra más allá de la comprensión de la mente finita del tiempo; de ahí que deba proporcionarse siempre un contraste con el mal relativo (no con el pecado) para mostrar efectivamente todas las fases de la bondad relativa. La perspicacia imperfecta de los mortales sólo puede discernir la perfección de la bondad divina porque ésta se halla en una asociación de contraste con la imperfección relativa en las relaciones del tiempo y la materia en los movimientos del espacio. […]
» 4:4.4 […] Dios comparte con el hombre y con otros seres la personalidad, la bondad y otras muchas características, pero la infinidad de voluntad es solo suya».

Bien, volvamos a aquellas preguntas: ¿Qué sucede en el caso de los intermedios, entonces… en relación a la necesidad del contraste? Pues ellos también son mente finita del tiempo, pero una mente por definición inmortal. Y esa capacidad de los intermedios (la de poseer otras mentes)… ¿sería consustancial al hecho de ser inmortales?

Así es que ellos podían poseer a un ser humano; es decir, de alguna manera, por algún medio interno, podían “retirar” a una personalidad de su cuerpo (por ejemplo para hacer algo con dicho cuerpo, algo que en general no tiene por qué ser “malo”, pues gracias a la labor de los intermedios se transmiten las palabras de algunas revelaciones, como mismamente sucedió con ELU).

La personalidad accedería así a “ser poseída” (subconsciente o conscientemente), dejando pues momentáneamente el cuerpo, y supongo que dejando también una parte importante de su historia personal en manos de “otro” (una historia personal que en parte estará almacenada de alguna manera en algún “lado” de la mente).

Creo que sería muy instructivo ahondar en esto para entender la globalidad del libro y quizá poder abordar algunas cuestiones “prácticas” muy interesantes.

Quiero aclarar que yo entiendo que si los intermedios pueden mover los cuerpos (como los de Adán y Eva en aquel episodio relatado en ELU), es por lo ya dicho: porque pueden pasar a controlarlos desde dentro, y quizá en gran medida desde lo que ELU llama “el circuito de la personalidad”.

Diría en general que la personalidad intermedia es “más libre”. Por ello de alguna manera esa personalidad “liberada” se puede “fundir” con las personalidades que estén cerca. Y eso que puede hacer… de alguna manera también lo vamos a poder hacer nosotros, en otro estado, ya como dijimos, y si es que elegimos “la supervivencia de la personalidad”.

Y por cierto, si existe esa separación tan estricta entre el ámbito de “después de la muerte” y el nuestro como mortales… sería debido a que tenemos ese poder de forma latente, ese poder de comunicación “íntima”. Y recordemos que el libro admite que las personalidades humanas fusionadas con el Ajustador sí pueden volver más libremente de lo morontial a lo material. En ese caso seguramente los poderes de comunicación se verían muy reforzados (reforzados también en el sentido de aquello que nosotros llamaríamos “posesión”).

Es decir, que en general sucede:

– que después de la muerte las personalidades (¿y/o almas?), no son muy “sabias” (están en el proceso de hacerse tal cosa).

– ahora, si pensamos en los “poderes” que tienen los intermedios… quizá podríamos pensar que las almas en ese estado “no decidido” tienen también ciertos poderes similares.

– y entonces es lógico pensar que no se debe dejar que actúen muy libremente en este mundo, ya que el caos que conllevarían las posibles fusiones (comunicaciones) sería tremendo (las fusiones posibles, del tipo las que los intermedios pueden hacer).

Entonces se mezclarían los niveles de manera anárquica, porque:

– por un lado, tendríamos una especie de “mente” intermedia, tras la muerte de un mortal (pues así denominan los intermedios a esa parte morontial nuestra: “mente intermedia”).
Y esa mente intermedia, al librarse del cuerpo, está liberada de los circuitos de la Ministra… aunque solo sea transitoriamente mientras decide lo que tenga que decidir sobre su “carrera”…

– y por otro lado tendríamos nuestras mentes, que están “en otra onda”: en circuito con todos los siete circuitos de la mente-espíritu adjutora o “ayudante” de la Ministra.

Entonces, como decíamos, supongo que en una posesión (por ejemplo la que permite desplazar un cuerpo), la personalidad del intermedio “sustituye” por un momento a la personalidad de la mente material de aquellos cuerpos que son movidos o “poseídos”.

Es decir, repito, supongo que si son capaces de entrar y salir de “un cuerpo”… ese acto lo podríamos describir quizá de esta manera: por un momento pueden sustituir a la personalidad, pueden hacer que salga la personalidad habitual que esté en ese momento “integrando” el cuerpo y la mente en cuestión.

Y la personalidad del humano mortal no “muere” por ello, sino que más o menos conscientemente acepta la “invitación” a salir, pues la personalidad no es algo que “muera” así como así.

Quiero comentar ya también que si en el libro se nos dan tantos conceptos diferentes: personalidad, mente material, alma, yo intelectual, mente morontial o intermedia, etc…. supongo que es para que podamos empezar a hablar sobre estas cosas y a entenderlas un poco.

También quiero comentar ahora lo siguiente:

Si una criatura intermedia podía “poseer” a alguien, entonces Cristo-Miguel tiene por ejemplo la capacidad (y con mucho más “poder” o mucha más “razón”) de “poseer” tranquilamente a cualquier ser personal que le invite profundamente a ello… desde esta dimensión material, ya que Cristo-Miguel ha dominado esta dimensión (planeada por él), tal y como esta dimensión se encuentra en su estado actual. Y lógicamente eso lo ha conseguido al personalizar aquí a su Ajustador. (Y supongo que alcanzar la soberanía en su universo implicará “facilidades” acrecentadas similares también en el resto de mundos.)

Entonces podemos empezar a imaginar qué es lo que conllevaría para los intermedios el hecho de que Lucifer (o sus asociados) les dijeran que “ya no se necesita al Padre”… que ya no se necesita el universo central… etc.

En ese sentido, recordemos las citas que pusimos ya arriba, pues son importantes:

«3:5.16 La plena apreciación de la verdad, la belleza y la bondad es inherente a la perfección del universo divino. Los habitantes de los mundos de Havona no necesitan el potencial de los niveles de valor relativo para estimular sus elecciones […]
» 3:6.2 […] las creaciones que se perfeccionan en los universos evolutivos están caracterizadas por la bondad — acercamiento a la divinidad — y por el mal potencial — alejamiento de la divinidad».

Así que cuando Lucifer hace su rebelión, hemos de suponer que se nos quitaron “dimensiones de contraste”, es decir, que se nos quitaron o que se nos intentaron quitar “capacidades” en cuanto a poder “interiorizar” o comprender esa “escala de valores” de los diversos niveles de perfección divina.

Si Lucifer y compañía dicen por ejemplo algo así como que…: “eh, lo vamos a perfeccionar todo ya”… por nuestra cuenta… y hacen su plan sin contar con ciertas personalidades esenciales para que tal cosa se realice de forma “divina”…, entonces los intermedios es lógico que pasen a actuar con cierto “libertinaje cósmico”, quizá con una abundancia anárquica de “posesiones”.

Parece que las posesiones son esencialmente actos de “saltarse niveles”, y parece que aunque las posesiones sean en general posibles cuando los intermedios están en un mundo, evidentemente “habrá que tener mucho cuidado”.

Aunque una posesión en sí misma no sea intrínsecamente mala ni buena, sí supongo que por su naturaleza debe estar supeditada al bien de una cantidad muy grande de personalidades -de una cantidad que un intermedio con su mente finita no puede apreciar de inmediato por su cuenta.

Ahora recordemos de nuevo esta cita básica, donde aparecía el concepto de aquel “contraste”:

«4:3.6 La bondad infinita del Padre se encuentra más allá de la comprensión de la mente finita del tiempo; de ahí que deba proporcionarse siempre un contraste con el mal relativo (no con el pecado) para mostrar efectivamente todas las fases de la bondad relativa. La perspicacia imperfecta de los mortales solo puede discernir la perfección de la bondad divina porque esta se halla en una asociación de contraste con la imperfección relativa en las relaciones del tiempo y la materia en los movimientos del espacio».

Recordemos que en el libro se dice que Lucifer hizo algo con los circuitos mentales en el sentido de impedir el libre albedrío de los mortales, al intentar acelerar el desarrollo espiritual:

«118:8.9 Lucifer intentó destruir del mismo modo el regulador temporal que frenaba la obtención
prematura de ciertas libertades en el sistema local. Un sistema local asentado en la luz y la vida ha conseguido experiencialmente los puntos de vista y la perspicacia que hacen posible el funcionamiento de numerosas técnicas que serían perjudiciales y destructivas durante las eras anteriores al asentamiento de ese mismo reino».

Y sobre esto mismo, poco antes…:

«118:8.7 La iniquidad de Caligastia consistió en desviar el regulador temporal de la liberación humana progresiva — la destrucción gratuita de las barreras restrictivas, unas barreras que las mentes de los mortales de aquellos tiempos no habían sobrepasado por experiencia».

Ahora, para seguir con las citas que se relacionan de alguna manera con todo lo anterior:
– las “prisas espirituales” de Lucifer (por su orgullo)…
– los niveles de contraste,
– el concepto de bondad…
… tenemos una cita que contendría algo que quizá sirve para hablar sobre lo que intentó Lucifer, y para hablar quizá sobre el problema de los intermedios y de la posesión mental.

Dice esto:

«28:6.8 Deberíais daros cuenta de que existe una gran recompensa de satisfacción personal en ser primero justo, a continuación equitativo, luego paciente y luego bondadoso. Y luego, sobre esta base, si lo elegís y lo tenéis en vuestro corazón, podéis dar el siguiente paso y mostrar realmente misericordia; pero no podéis manifestar la misericordia en sí misma y por sí misma. Hay que atravesar estas etapas; de otra manera no puede haber auténtica misericordia. Puede haber patrocinio, condescendencia o caridad — e incluso compasión — pero no misericordia. La verdadera misericordia solo llega como el hermoso punto culminante de estos complementos anteriores de la comprensión colectiva, la apreciación mutua, el compañerismo fraternal, la comunión espiritual y la armonía divina».

Terminamos ya, con otras citas a lo largo de todo el libro, en las que aparece la palabra “bondad”:

« 56:10.5 Alcanzar unos niveles cosmológicos de pensamiento incluye:
» […]
» 56:10.8 3. La sensibilidad ética. Mediante la comprensión de la verdad, la apreciación
de la belleza conduce al sentido de la adecuación eterna de aquellas cosas que inciden en el
reconocimiento de la bondad divina en las relaciones de la Deidad con todos los seres; de este
modo, incluso la cosmología conduce a la búsqueda de los valores divinos de la realidad — a la
conciencia de Dios. […]
» 56:10.9 La bondad divina representa la revelación de los valores infinitos a la mente finita, para que sean percibidos y elevados allí hasta el umbral mismo del nivel espiritual de la comprensión humana. […]
» 56:10.15 Incluso la verdad, la belleza y la bondad — el acercamiento intelectual del hombre al
universo mental, material y espiritual — deben estar combinadas en un concepto unificado de un ideal divino y supremo. Al igual que la personalidad mortal unifica la experiencia humana con la materia, la mente y el espíritu, este ideal divino y supremo se unifica con el poder en la Supremacía y luego se personaliza como un Dios de amor paternal. […]
» 100:2.4 La espiritualidad indica inmediatamente vuestra proximidad a Dios y la medida de vuestra utilidad para vuestros semejantes. La espiritualidad realza la aptitud para descubrir la belleza en las cosas, para reconocer la verdad en los significados y para descubrir la bondad en los valores. […]
» 103:2.3 […] Las primeras incitaciones de la naturaleza moral de un niño no están relacionadas con el sexo, la culpa o el orgullo personal, sino más bien con los impulsos de justicia, equidad y unos vivos deseos de bondad — de servicio eficaz hacia sus semejantes. Cuando se alimentan estos despertares morales iniciales, se produce un desarrollo gradual de la vida religiosa que está relativamente libre de conflictos, trastornos y crisis.
» 103:2.4 Todo ser humano experimenta muy pronto algún tipo de conflicto entre sus impulsos
egoístas y sus impulsos altruistas, y muchas veces, la primera experiencia de tener conciencia de Dios se puede alcanzar como resultado de buscar una ayuda superhumana para la tarea de resolver estos conflictos morales.
» 103:2.5 La psicología de un niño es positiva por naturaleza, no negativa. […]
» 103:6.13 La revelación es la única esperanza que tiene el hombre evolutivo para tender un puente sobre el abismo morontial. La fe y la razón, sin la ayuda de la mota [la palabra “mota” indica el equivalente a la filosofía en los ámbitos de ascensión morontial], no pueden concebir ni construir un universo lógico. Sin la perspicacia de la mota, el hombre mortal no puede discernir la bondad, el amor y la verdad en los fenómenos del mundo material. […]
» 111:3.7 En la medida en que el alma morontial evolutiva del hombre se impregna de verdad, de
belleza y de bondad como realización [“realización”: en el sentido (inglés) de “darse cuenta”, “constatación”… y a la vez seguramente también en el sentido, tanto del inglés como del español… de “hacer real”] del valor de la conciencia de Dios, el ser resultante se vuelve indestructible. Si no existe ninguna supervivencia de los valores eternos en el alma evolutiva del hombre, entonces la existencia mortal no tiene sentido, y la vida misma es una trágica ilusión. Pero es eternamente cierto que aquello que empezáis en el tiempo, lo terminaréis ciertamente en la eternidad — si vale la pena terminarlo.
» 111:6.3 El problema del pecado no existe por sí mismo en el mundo finito. El hecho de ser finito no es malo ni pecaminoso. El mundo finito ha sido hecho por un Creador infinito — es la obra de sus Hijos divinos — y por lo tanto debe ser bueno. Lo que da origen al mal y al pecado es el mal uso, la deformación y la desnaturalización de lo finito. […]
» 131:8.3 […] La verdadera bondad es como el agua, que todo lo bendice y no daña nada. Y al igual que el agua, la verdadera bondad busca los lugares inferiores, incluso aquellos niveles que evitan los demás, y lo hace así porque está emparentada con el Supremo. El Supremo crea todas las cosas, las alimenta en la naturaleza y las perfecciona en espíritu. Y es un misterio cómo el Supremo consigue nutrir, proteger y perfeccionar a las criaturas sin obligarlas. Guía y dirige, pero sin imponerse. Favorece el progreso, pero sin oprimir. […]
» 132:2.3 La bondad, lo mismo que la verdad, siempre es relativa y contrasta infaliblemente con el mal. La percepción de estas cualidades de bondad y de verdad es lo que permite a las almas evolutivas de los hombres efectuar esas decisiones personales de elección que son esenciales para la supervivencia eterna. […]
» 132:2.7 La bondad es viviente, relativa, siempre en progreso; es invariablemente una experiencia personal y está perpetuamente correlacionada con el discernimiento de la verdad y de la belleza. La bondad se encuentra en el reconocimiento de los valores positivos de verdad del nivel espiritual, que deben contrastar, en la experiencia humana, con su contrapartida negativa — las sombras del mal potencial.
» 132:2.8 Hasta que no alcancéis los niveles del Paraíso, la bondad siempre será más una búsqueda que una posesión, más una meta que una experiencia lograda. Pero cuando se tiene hambre y sed de rectitud, se experimenta una satisfacción creciente cuando se alcanza parcialmente la bondad. La presencia del bien y del mal en el mundo es, en sí misma, una prueba positiva de la existencia y de la realidad de la voluntad moral del hombre, de la personalidad, que identifica así estos valores y también es capaz de escoger entre ellos. […]
» 132:2.10 La posibilidad del mal es necesaria para la elección moral, pero su realidad no lo es. Una sombra solo tiene una realidad relativa. El mal real no es necesario como experiencia personal. El mal potencial funciona igual de bien como estímulo para tomar decisiones en el ámbito del progreso moral, en los niveles inferiores del desarrollo espiritual. El mal solo se vuelve una realidad de la experiencia personal cuando una mente moral lo escoge deliberadamente. […]
» 140:8.26 […] Jesús insistía siempre en que la verdadera bondad debe ser inconsciente. […]
» 171:7.2 La bondad impone siempre el respeto, pero cuando está desprovista de agrado, a menudo repele el afecto. La bondad solo es universalmente atractiva cuando es agradable. La bondad solo es eficaz cuando es atrayente. […]
» 188:5.2 […] Nos enseñó que no resistiéramos al mal, sino que encontráramos a través de él, de Jesús, una bondad que destruye eficazmente el mal. […]
» 195:5.12 Al observar el mundo, recordad que las manchas oscuras de maldad que veis resaltan sobre un fondo blanco de bondad última. No observáis unas simples manchas blancas de bondad que destacan pobremente sobre un fondo oscuro de maldad. […]
» 196:0.11 […] La fe incondicional de Jesús en la bondad fundamental del universo se parecía mucho a la confianza del niño en la seguridad de su entorno terrestre. […]
» 196:3.23 La idealización de la verdad, la belleza y la bondad, y el intento de servirlas, no son un sustituto de la experiencia religiosa auténtica — la realidad espiritual. La psicología y el idealismo no son el equivalente de la realidad religiosa. Las proyecciones del intelecto humano pueden originar en verdad falsos dioses — dioses a la imagen del hombre — pero la verdadera conciencia de Dios no se origina de esta manera.
» 196:3.24 […] La verdad, la belleza y la bondad del mundo del hombre están unificadas
por la espiritualidad creciente de la experiencia de los mortales que ascienden hacia las realidades del Paraíso. La unión de la verdad, la belleza y la bondad solo se puede realizar en la experiencia espiritual de la personalidad que conoce a Dios. […]
» 196:3.27 La moralidad no es necesariamente espiritual; puede ser total y puramente humana, aunque la auténtica religión realza todos los valores morales, los hace más significativos. La moralidad sin religión no logra revelar la bondad última y tampoco consigue asegurar la supervivencia de ni siquiera sus propios valores morales. […]
» 196:3.29 […] El amor es la motivación más elevada que el hombre puede utilizar en su
ascensión por el universo. Pero el amor, cuando está despojado de la verdad, la belleza y la bondad, solo es un sentimiento, una deformación filosófica, una ilusión psíquica, un engaño espiritual. El amor ha de ser siempre definido de nuevo en los niveles sucesivos de la evolución morontial y espiritual. […]
» 196:3.32 La vida de algunos hombres es demasiado grande y noble como para descender al bajo
nivel de un simple éxito. El animal debe adaptarse al entorno, pero el hombre religioso trasciende su entorno y elude así las limitaciones del presente mundo material mediante esta perspicacia del amor divino. Este concepto del amor produce en el alma del hombre ese esfuerzo superanimal por encontrar la verdad, la belleza y la bondad; y cuando las encuentra, es glorificado en su abrazo; le consume el deseo de vivirlas, de actuar con rectitud.

 

 

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