«No es con el cuerpo del otro con el que se intenta la unión en la “relación especial”, sino con los cuerpos de los que no están ahí»   Leave a comment

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flores en parque

La frase del título es quizá algo enigmática; es del curso de milagros.

Si resulta algo enigmática, lo sería porque se refiere no solo a los cuerpos, sino a los “cuerpos-concepto” o “concepto-cuerpos”.

Esa frase nos sirve como excusa para hacer una invitación a una de las sesiones de Jeshua o Jesús en comunión con Paul Tuttle.

En muchas de esas sesiones se hace una lectura lenta del curso de milagros. La transmisión a la que nos referimos es la llamada “Raj-Jesus”, y, como digo, se trata de Jeshua en comunión con Paul Tuttle. Puede verse alguna muestra de ello en esta web visitando el índice dedicado al curso de milagros, donde está por ejemplo la transcripción de la charla del 2011 de la que ahora hablaremos (30-4-2011).

Cerca de esa sesión del 30 de abril, el día 7 de mayo, Jeshua también hablaba por ejemplo sobre lo que podríamos llamar “uso irreal” de las relaciones… en cuanto a que en ellas a menudo queremos ser vagos, es decir, hablar o “ser” con vaguedad, sobre los temas… ser “nebulosos”… y por ejemplo para que:
– no salgan cosas concretas y dolores “individuales” de los demás,
– o para no concretar sobre temas sociales o socio-culturales… y así no sentir la responsabilidad que implica el hecho de que todo es Una Sola Unidad,
– o para no tener que ser espontáneos… etc.

Entonces, volviendo al día 30, al final del comentario de ese día se habla de esta frase:

«No es con el cuerpo del otro con el que se intenta la unión en la relación no santa [especial], sino con los cuerpos de los que no están ahí»

En general, cuando tenemos relaciones (de cualquier tipo) muy a menudo las usamos para no vivir nada real, sino para vivir “fantasías” o imágenes que tenemos sobre nosotros mismos y sobre los demás (“imágenes sombrías” o “figuras tenebrosas”).

Esas imágenes (o “cuerpos” y cuerpos-concepto) los hemos fabricado por nuestra cuenta, y están más o menos enterradas y enterrados aposta por nosotros… en el sentido de que ya no nos queremos dar cuenta de que las hemos puesto ahí… y no queremos “tocarlos”, “tocarlas”.

Pero en el fondo es con eso con lo que fabricamos relaciones sin conexiones reales.

No queremos vivir nada real y concreto… no queremos que los egos reales, la “sombra”… los problemas o los “dolores” nuestros más reales ni los de los demás… se muestren mucho… para que así nuestra imagen sobre nosotros mismos (“yo separado”) quede más o menos intacta… y no tengamos que ser muy espontáneos… no tengamos que responder demasiado de forma no premeditada.

Entonces, la cita decía que si fabricamos la relación especial, o “no-santa”, es porque queremos relacionarnos con los cuerpos de los que NO están ahí.

Y más exactamente dice que en realidad buscamos la UNIÓN con los cuerpos de los que no están ahí.

Entonces, aquel día Jeshua en comunión con Paul explicaba lo que quiere decir eso.

Habla de que el “cuerpo” es también –o es antes, y a la vez– un “concepto-historia personal”.

Pongamos el ejemplo de una “persona negra”, con todas las circunstancias que puedan estar asociadas con ese color de piel… o con las circunstancias que son imaginadas socialmente en muchos casos como asociadas a ese color de piel.

En el ejemplo que da Yeshua, y en la visión que aún podríamos tener muchas personas… a un negro no se le permitiría ser –o no estaría bien visto como– presidente de la nación.

Entonces, ¿qué quiere decir que en una relación especial –es decir, “no-santa”– nos intentamos relacionar y nos queremos “unir” en realidad con los cuerpos-concepto de los seres que no están ahí?

Sería porque, al relacionarnos con otros de esa forma especial/no-santa, conseguimos un refuerzo, en nuestra mente, de esas razones que nos damos para por ejemplo sentir que un negro no puede ser presidente.

¿Por qué?

Al relacionarnos en relaciones especiales, reforzamos las imágenes que hemos fabricado sobre los demás y sobre lo que significan los demás (fabricamos “cuerpos”, o conceptos-cuerpos). Y obviamente, entre esas imágenes y en relación con esas imágenes también está la imagen sobre nosotros mismos (nuestro “cuerpo” o “historia-personal-cuerpo-concepto”).

Entonces, al reforzar esas “razones internas” en las relaciones especiales, es como que queremos “unirnos” más con nuestros propios cuerpos-conceptos (egos)… queremos reforzar más la capacidad de fabricar imágenes (por ejemplo esa imagen o cuerpo-concepto, inventado, que nos dice lo que significa tener la piel muy oscura).

Entonces, parece que esa UNIÓN… ese querernos unir o ese intentar unirnos con los cuerpos-concepto de los que NO están ahí… es una versión o un modo de expresar el “querer reforzar nuestro ego”… es decir, querer reforzar nuestra mente como capacidad de fabricarse un concepto-imagen de sí misma por su cuenta… es decir, de fabricarse y de ser un yo separado, un ser separado… que se inventa (proyecta) el mundo a su manera… sin la Perspectiva del Padre.

Entonces, al relacionarnos con otros de esa forma especial, usamos la mente para ese acto de reforzar. Y eso equivaldría prácticamente a un querernos “unir” o intentarnos “unir” a (reforzar al máximo) nuestro propio yo separado… mientras nos “unimos” a (reforzamos) esas imágenes fabricadas por la mente ilusoriamente “separada”… que además está “separada” gracias a la proyección de esas mismas imágenes que “fabrican mundo”… para tratar de separarnos de la Creación en sí.

Hay muchos ejemplos, claro está. Otro ejemplo obvio es la relación especial de “ser miembro o simpatizante de un mismo partido político”, en esta sociedad primitiva de partidos.

Este tipo de ejemplos es quizá muy fácil de tratar:

«yo me relaciono contigo, que eres de mi partido…
Bien, sí, pero en realidad estamos aquí relacionándonos con los conceptos-cuerpo de los del otro partido… ¿En qué sentido?
En el sentido de que nos estamos queriendo “unir”
(dentro de nuestra mente, en el monólogo del yo separado)…
… nos estamos queriendo unir…
… con los cuerpos-concepto-imágenes que fabricamos por nuestra cuenta en nuestra mente y que así fabrican o refuerzan nuestro “yo separado”…
… nos estamos queriendo unir con esos cuerpos-concepto de “los otros”… es decir, de los seres del otro partido… (queremos reforzar esa imagen, más o menos nebulosa, de lo que son nuestros oponentes).
Y entonces, es gracias a esta “relación” dentro de “nuestro partido”, en nuestras mentes… gracias a esa relación ilusoria (entre fantasmas)… es como reforzamos las figuras sombrías o tenebrosos fantasmas que aplicamos o proyectamos sobre el mundo… para ahondar más la separación».

Entonces, además, esos cuerpos-concepto acerca de “los demás” están hechos de partes… y esa selección en partes es en realidad una valoración.

De hecho, parece que nuestra experiencia “reactiva” sería ese proceso constante de selección (de valoración, en una valoración que parcela)… y que llevamos a cabo durante casi toda la vida y casi todo el mundo.

Con esto llegamos a la última parte del comentario de ese día 30, y que es quizá la parte más delicada.

Ahí cita esto de UCDM:

«Lo que se puede emplear para las fantasías de venganza, y lo que más fácilmente puede asociarse con aquellos contra quienes REALMENTE se busca la venganza, es donde se centra la atención, y son estas partes las que se SELECCIONAN como las únicas que tienen valor».

Entonces, por ejemplo, me separo de alguien… de fulanito… porque ha hecho tal cosa o tal otra… o incluso, más fácil: porque “ME” ha hecho tal cosa o tal otra (o “es de otro partido”).

Y así, estoy “valorando” (evaluando-juzgando) eso que él/ella ha hecho, pero “valorándolo” en aquel sentido muy práctico de “valorar”: en el sentido de algo que inmediatamente me sirve para separar aspectos (retener/conservar y poder identificar cosas en el modo “yo separado”, reforzando así el hecho ilusorio del “yo separado”).

Entonces hasta tal punto valoro eso que él/ella ha hecho… hasta tal punto… que de cierta manera con ello parcelo “la realidad”… y guardo o conservo por ejemplo una imagen parcelada del “otro”, y más o menos en secreto.

Y luego sucederá a menudo que las relaciones “posteriores” son en realidad principalmente una venganza contra ese “otro ser” (o esos otros seres) que me hizo (me hicieron) esto o lo otro… o que hicieron en general algo que no me gusta…. etc.

¿Una venganza? Sí, porque esas relaciones especiales posteriores me servirán para reforzar ese resentimiento o esa queja contra aquel ser o contra aquella situación (al reforzar esa imagen, o cuerpo-concepto, de “mi historia”).

Y entonces esa venganza se desarrollaría en el mismo “ser fabulado”… en el ser o yo que es fabulado en ese monólogo interno que se da en la relación especial “posterior”… pues en esa relación o con esa relación reforzamos en nuestra mente, en un soliloquio, todas aquellas proyecciones… todos esos fragmentos que nos sirven como “cebos” para que los reforcemos… y para “UNIRNOS” con ellos… reforzando así el yo separado (recordemos nuestra primera cita, sobre que lo que se procura en la relación especial es la UNIÓN con los cuerpos-concepto de los que no están ahí).

Así es que ese acto de valoración (de separación de aspectos y de “figuración” de lo que los demás son… en función de esas parcelaciones)… ese acto de valoración… nos sirve para fabricar imágenes (cuerpo-conceptos), que luego reforzaremos en las sucesivas relaciones especiales.

Es decir, esas imágenes son en realidad aquello con lo que nos vamos a querer “unir”… aquello que vamos a reforzar… en las subsiguientes relaciones… y para así reforzar en general nuestro autoconcepto como egos, es decir, como “yoes separados” autosuficientes (“sin Dios”).

Así es que tengo una parte más (y/o un cuerpo-concepto mental más)… y luego, en otra relación especial, refuerzo eso mismo…
… y luego… en otra relación… igual…
… y así sigue y sigue…
… y con eso es con lo que me estoy “uniendo” en realidad…
… en mi “interior fabulado”:
… me estoy “uniendo” con mi ilusión de un yo separado…
… con esa “potencia” de mi mente…
… y lo hago mediante los cuerpos-partes-conceptos de esos otros seres…
… a quienes por ejemplo “no perdono” tal cosa o tal otra…
(o no perdono que existan, por ejemplo, si alimento el racismo… el “partidismo”… o lo que sea).

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