¿Qué es eso del ego? El concepto de “mundo” (con el que nos matamos y victimizamos)… frente a «la Tierra»   Leave a comment

(Botón de audio para escuchar la lectura y comentario de este texto:)
(Enlace a este audio en ivoox)
bicho¿Qué es esa cosa que llamamos “ego”?

Tomemos un ejemplo, el de la cocina.

Fijémonos en qué satisfacción nos puede dar ese arte de la cocina… esa técnica que hace tanto tiempo es también un “arte”.

Pero… yendo más atrás: Los seres humanos hablamos del “descubrimiento” del fuego.

¿Descubrimiento?

Será nuestra forma de decir: La “domesticación” de ese fenómeno “natural”, claro.

Y entonces, con estas sutiles o no tan sutiles formas de hablar (¿descubrimiento?)… desde pequeñitos aprendemos “ego” muy inocentemente… con los conceptos más simples pero no por ello menos “distorsionadores”.

Por ejemplo, nosotros, como humanos que orgullosamente hacemos civilizaciones (en el tiempo ilusorio)… es decir, que aparentemente estamos recién salidos de “las cavernas” en este ficticio ciclo histórico…
…”reforzamos ego” en la mente cuando colocamos antes el hecho “humano” que el hecho “terrestre”.

Es decir, alimentamos eso cuando, como colectivo de mentes algo enloquecidas (es decir, “inconscientemente” enloquecidas)… ponemos en un lugar prioritario el hecho de que hayamos “inventado” o “descubierto” cosas como el fuego…
… antes que el simple hecho de que haya universo.

Entonces, colocamos eso primero y a veces muy orgullosamente… lo colocamos en un lugar de nuestra mente que está por encima o antes que el hecho de que “simplemente hay fuego”… de que simplemente hay universo donde sentir o usar el fuego.

Entonces, “el mundo” (eso que es como una especie de concepto en el que habitamos… una casa mental construida cuando reforzamos “ego”… y que es un “castillo de naipes” sobre cimientos que parecen ser la nada)…
… el mundo… decíamos…
… es esa acumulación de “datos” (de lo ya dado o regalado)…
… esa acumulación de aquello que es regalado o dado…
… pero que por defecto no es agradecido.

Quiero decir… “mundo” es como un atributo de esa cualidad de no-agradecer –de nuestro “no-agradecer por defecto”.

Es decir, ¿en qué consiste todo ese conglomerado que podríamos llamar “mundo-ego”?

En esta mezcla:
– de no agradecimiento, con…
– acumulación de regalos.

Entonces… recordemos… hemos dicho que “por defecto” no agradecemos.

Es decir, no cultivamos agradecimiento “por defecto”… pues este “mundo” parece que era más bien locura por defecto (ego-mundo)… Y nosotros, como humanos que “habitamos mundo”… en realidad estamos locos –visto desde cierta perspectiva “espiritual”–.

Y así, por lo tanto… vamos potenciando esto desde que somos niños.

Es decir, facilitamos (como mundo adulto humano) que los niños potencien eso en sus mentes… unas mentes que son bastante flexibles, por cierto… aunque tampoco sean absolutamente “inocentes por defecto”.

Y bien, con ese cierto sentido de “no-agradecimiento” –que es consustancial al “mundo”– facilitamos eso… y lo hacemos con unas instituciones que en gran medida son “antiespirituales” –muy directamente “antiespirituales”, por decirlo de alguna manera–.

Y ese “por defecto” tiene que ver con esa especie de defecto de fábrica que ponemos en marcha por ejemplo con la mal-llamada “educación”… en la que viciamos de nuevo a esa mente loca (aunque flexible) que viene a encarnar de nuevo aquí… en un “de nuevo” ilusorio –esa mente enloquecida por cierto “conflicto”, anterior al tiempo–… y favorecemos así la demencia de nuevo… con este tipo de distorsiones e instituciones.

Es decir… con ese “defecto de fábrica” volvemos a machacar (inconscientemente, por así decirlo… es decir, desde el “estado de ignorancia”)… volvemos a machacar… decíamos… las mentes de todos esos niños que nuevamente, con su flexibilidad, van a “aprender ego” antes que “agradecimiento”.

Y bien, volvamos al tema de este texto.

Lógicamente podríamos pensar que “cuesta” mucho más “cocinar” un planeta que elaborar un plato de cocina con una receta.

Costaría mucho más “cocinar” este planeta que, como vemos, termina posibilitando estas aventuras físicas humanas en estas vidas, con este tipo de experiencia… y en esta gigantesca confluencia de experiencias que es la mente que sueña este planeta… con toda esa variedad de seres en forma de animales y plantas con los que ya estamos comunicados celularmente –y en general invisiblemente– de muchas maneras… (en este nuestro querido tiempo ilusorio… en este gran ídolo del tiempo… con el que básicamente terminamos matándonos a nosotros mismos ilusoriamente).

Y lógicamente, entonces, nosotros no hemos construido muy conscientemente el planeta… es decir, no hemos fabricado muy conscientemente este modo de vivir sobre él como especies animales “conscientes” que hacen la digestión, respiran. Todo esto NO lo hemos elaborado tal como sí elaboraríamos un plato de cocina. Si acaso es algo que podemos sentir y comprender como cierto tipo de “regalo”.

¿Y entonces qué? ¿Qué pasa?

Por un lado tiene que haber una receta para “hacer” que el planeta Tierra exista… igual que hay una receta para hacer que exista el pan.

Y aunque la ciencia normalizada humana (en este ciclo histórico) aún no lo admitirá (supongo)… parece lógico pensar que para poder “cocinar” la vida sobre un planeta se requiere de la vigilancia y de cierto cuidado por parte de “cocineros” digamos “celestiales” (es decir, de eso que sería el mundo “espiritual”… el cual básicamente estaría compuesto de mensajeros y vigilantes… en estos mundos aparentemente “fuera de Dios”).

Y bien, habrá y sigue habiendo pues todo un proceso de “vigilancia” sobre lo que “pasa” en estos sueños que sueña la mente.

Habría un cierto manejo de todas las probabilidades de esta fabricación física… de todo esto que se cocina en esa “mente” que al final sabemos que está “unida”… que es Una… aunque aquí aparezcamos como tantos tipos de cuerpos y especies, aparentemente incomunicados entre sí.

Se requeriría pues de un proceso que al menos es de cierta “vigilancia” o incluso “cuidado”… para que un planeta como este termine “dando vida”… una vida donde se pueda “disfrutar” de lo físico mientras la consciencia sueña separación (y, como sabemos, recordemos esto aquí… si “soñamos” tal separación es por la propia definición de “consciencia”).

Y claro está, recordemos esto…: Nuestras civilizaciones son algo transitorio… así como también lo sería, a su modo y en el fondo… todo este “universo exterior” en el que parecemos estar.

Y bien, el tema era este: ¿Por qué parece que estamos más orgullosos de un plato de cocina que del proceso por el que siquiera “hay fuego” o “hay planeta”?

¿Acaso nos tenemos que olvidar por defecto de todas las demás recetas (inmensas… cósmicas…) para tener la posibilidad de enorgullecernos por una receta de cocina o una composición musical?

Entonces, una posible respuesta inmediata a “por qué estamos mucho más orgullosos de las recetas que del universo”:.. sería que es porque somos “imbéciles” 🙂 … en un sentido creo que etimológico de “imbécil” (débil mental)… aunque habría que buscar quizá palabras equivalentes a “imbécil” en el ámbito de lo espiritual (“ignorantes espirituales”, o “primitivos” en ese aspecto… quizá 🙂 )… O bien habría que redefinir esa palabra para que no suene tan mal 😛 … ya que efectivamente es “imbecilidad” (en tanto que “debilidad mental”) lo que tenemos –aunque lo dicho: de entrada quizá lo podemos llamar mejor “débiles espirituales”–.

Así es que se trata simplemente de nuestro “estado espiritual”… es decir, del espectáculo que ahora parecemos estar ofreciendo como mente que parece estar en el proceso de “espiritualización”… como “mente” que se podría tildar de “primitiva”… es decir, como mente que es capaz de enorgullecerse tanto de sus inventos humanos que casi no siente agradecimiento por algo que se lleva gestando durante millones de años en un planeta (e incluso como para poder ponerlo “en aparente peligro” con unas instituciones altamente deformadoras de “la mente”… o con la mera falta de tales instituciones, según el caso).

Entonces, parece lógico pensar que cuesta mucho más “fabricar” un planeta… es decir, “facilitar” que se “cocine vida” en esta “olla planetaria” durante millones de años… que “cocinar” una receta de cocina.

En el planeta supuestamente tenemos desplegados los efectos transitorios de una evolución de la vida, en el caso particular del planeta del que se trate.

Esta evolución parece terminar dando todos estos sofisticados cuerpos…
… con todos estos sofisticados sentidos y capacidades…
… con toda esta tremenda variedad de sabrosísimos animales y plantas…
… y “finalmente” con todas estas civilizaciones de humanos que vivimos y hemos vivido aquí
(es decir, de “animales” humanos… de animales que, en un nivel ilusorio “superior”, son capaces de detenerse y de cierto modo “mirar adentro” y ponerse a considerar qué hacer con “su tiempo” más allá de usarlo para sobrevivir como animales –aunque, como ya vimos, la supervivencia “natural” o animal/vegetal no es algo ni mecánico, ni antiespiritual, ni está “fuera de lo espiritual”, por así decirlo… sino que es básica–).

Entonces… ¿cómo se ha “cocinado” un planeta como este que las razas inteligentes de animales tenemos literalmente en las manos? (Lo tenemos “en las manos” ya que, si nos lo proponemos, podríamos acabar con casi todo lo “vivo” salvo quizá con unos cuantos tipos de bacterias.)

Es decir, ¿cómo se fabrica un planeta en el que “finalmente” los humanoides “inteligentes” de todo tipo podemos cocinarnos a todo bicho viviente…?

¿Cómo se ha “cocinado” realmente el sentido del gusto… el cuerpo… las especies animales y vegetales?

La ciencia (que es o era en gran medida un grito de “¡solamente lo humano!”…, de ¡solamente el ego pensante con sus manejos básicamente superficiales!… ¡solamente el mundo!…)… la ciencia… se explicaba esto como un mero mecanismo: Hay una evolución, pues las criaturas tienen el impulso de sobrevivir.

Y… ¿de dónde sale ese impulso, de la química?

Y bien, por supuesto que nuestra observación más básica constata que hay una curiosa creatividad en la evolución… a partir de la cual los científicos pueden empezar a extrañarse… por ejemplo (pues como vemos… la evolución… entendida “científicamente”, en el sentido clásico de la palabra “ciencia”… consistiría en el surgimiento de una gran variedad de especies y de ambientes para tales especies… –pero esa es otra historia sobre “creatividad” en la que ahora no entramos–).

Así es que la ciencia era en gran medida ese grito… como lo es en gran medida todo lo humano…: ¡Nosotros solos! ¡Nos apañamos solos! ¡No necesitamos pensar en propósitos!

Es decir, ¡queremos pensarlo todo sin la intervención de ningún propósito!…
… ningún propósito para el que quizá pudieran existir finalmente los mundos
(y un propósito es el de que, como sabemos… sean “habitados” por “consciencia” que finalmente descubra que la separación es ilusoria…
… y que pueda así manifestar inevitablemente los resultados de ese descubrimiento…
… al manifestar de cierto modo a Dios (nuestro verdadero Origen) aquí…
… tan lejos como en estos sueños…
… sueños de miedo y de formas separadas).

Así pues, nos toca valorar con un valor igual de nulo… con la misma “no-valoración”… estas dos cosas:
– la cocina “humana”… “demasiado humana”… una técnica como esta o cualquier otra…
– la “mecánica” mental invisible-universal cósmica de “cocinado de planetas” o de “cocinado de sistemas de realidad“, en general  🙂  😛 .

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: