La vida y la mente o intelecto (animal y humano), y la relación… notas para contextualizar y hablar sobre El libro de Urantia   Leave a comment

(Enlace al audio en ivoox)
fotografía de flor

(El anterior botón de escucha de audio (que pertenece a la serie de comentarios de El libro de Urantia) es en parte la lectura de este texto (aunque el texto a continuación contiene algún añadido más)).

El libro de Urantia nos habla sobre la “vida de la mente material”… en su versión “inferior”, en los animales inferiores, por ejemplo unicelulares.

Recordemos que los espíritus “ayudantes” de los que va a hablar aquí forma parte de la mente-espíritu de la Ministra Divina. Esta personalidad es uno de los Creadores Supremos que de cierta manera “acuna” la vida en este y otros mundos… y que se encarga de canalizar el primer “soplo” o esencia vital inicial, a través de las manipulaciones de otras personalidades: los Portadores de Vida).

En esta cita subrayo algunas palabras:

65:7.6 «La adquisición del potencial de la capacidad para aprender por experiencia señala el comienzo del funcionamiento de los espíritus ayudantes, una actividad que ejercen desde las mentes más inferiores de los seres primitivos e invisibles, hasta los tipos superiores en la escala evolutiva de los seres humanos. Los ayudantes son la fuente y el modelo del comportamiento y de las rápidas reacciones que tiene la mente hacia el entorno material, un comportamiento por lo demás más o menos misterioso, y unas reacciones no comprendidas por completo. Estas influencias fieles y siempre seguras tienen que aportar largo tiempo su ministerio preliminar antes de que la mente animal alcance los niveles humanos de receptividad espiritual».

Por lo tanto, no hay en realidad mucha diferencia entre por ejemplo los insectos, y esos “seres invisibles” a los que alude ahí (unicelulares…).

Y tampoco hay ninguna diferencia entre las células de nuestro cuerpo, que hacen posible nuestra vida concreta y más compleja… y esos seres invisibles de los que habla ahí… pues lo dicho: ahí se estará refiriendo a los primeros organismos unicelulares en general.

Y entonces, en todos esos seres animados deben existir las correspondientes representaciones a los correspondientes tipos de intelectos (en esos seres unicelulares y en los insectos, por ejemplo).

En esas criaturas hay representación intelectual, aunque lógicamente de un tipo muy diferente al nuestro (pero que es la base para toda representación).

Esa representación al parecer tiene que ver más bien con imágenes y con formas de hacerse “imágenes” en un concepto más general de “imagen”. Por ejemplo:

– la “auto-representación” o percepción interna de lo que los animales detecten a través de por ejemplo ese “tacto primitivo” que supone el hecho mismo de tener una membrana que les separa –como células– de su entorno…

– O bien las representaciones o sentidos que sean los equivalentes al olfato nuestro, etc. Es muy importante recordar cosas evidentes ahora: como que nosotros no necesitamos los ojos para ver imágenes, luces, etc. Y sobre esto recordemos no solo el tema de los sueños… sino muy en general el funcionamiento de la mente… es decir, que ella no depende de los ojos… y que parece a veces incluso “precederlos”. Así pues, decíamos que en los organismos “ministrados” (“encircuitados” por la Ministra) habría pues muchas formas de crearse esas imágenes en ese concepto ampliado de “imagen”… y por lo tanto muchas formas de manejar esas imágenes que les permiten expresar la relación individuo-entorno y “aprender”.

Parece que no puede existir la relación con un entorno si no hay algún tipo de representación (intelecto) de las posibilidades que ofrece esa misma relación, del individuo con el entorno.

Parece que hay que hablar, entonces, de las representaciones del propio estado celular de ese organismo unicelular… y de las representaciones que suceden en él… en el organismo… concomitantes… sobre el estado de su entorno… sobre el estado de los posibles “otros seres” u objetos que sean relevantes para el correspondiente mundo perceptivo de ese animal tan primitivo unicelular (seres u objetos que por ejemplo le sirven de alimento, etc.).

Esa capacidad de auto-representarse su estado debe existir en circuitos o entramados invisibles.

Es decir, debe tener lugar no solamente como “mera química”, que dependía, en nuestra representación escolar, casi solamente de la física clásica… sino que debe tener lugar como algo más “moderno”, algo que tenga en cuenta la física más moderna… y lo que queda por descubrir en cuanto a cómo tiene lugar realmente la vida que, como vemos en la revelación, no es “pura química” (sino que depende de labores de encircuitado, en entramados invisibles de circuitos coordinados de energías físicas y mentales).

Y esos circuitos invisibles lógicamente serán los que se nos revelan en el libro… como digo.

Todo esto ha de tener que ver con lo que el libro llama circuitos mentales… y que son tan misteriosos en la revelación. Quizá solo ahora empezamos a poder registrarlos científicamente, si es que se empezó a hacer tal cosa… aunque supongo que de alguna manera sí, aunque sea de una manera indirecta –ahí está todo el tema de la comunicación celular, en la que creo que emplean la palabra “biofotones”, y demás–.

Serán, pues, entramados de “luz” (circuitos) que gobiernan de alguna manera las operaciones químicas (anclados de algún modo en el ADN, etc.).

Entonces, en general, en esos seres unicelulares (y en insectos) hay reacciones ante el entorno… hay cierto aprendizaje por experiencia (parece que a nivel global, a nivel de la especie sobre todo…, en el caso de los insectos por ejemplo)… y esas reacciones continuas son su continua expresión del hecho de que “son mente”.

Es decir, son seres que de alguna manera están “encircuitados”, expresan un determinado “encircuitado” de sí mismos… una conexión de circuitos mentales (y/o una coordinación entre esos circuitos y los de la energía física).

Recordemos aquella cita que hemos usado varias veces:

117:5.7 […] «En la experiencia mortal, el intelecto humano reside en las pulsaciones rítmicas de los espíritus ayudantes de la mente, y efectúa sus decisiones dentro del campo causado por su inclusión en el circuito de este ministerio».

Así es que, como vemos, nuestro intelecto o mente mortal normal pulsa rítmicamente en todos los (en los siete) espíritus ayudantes o adjutores de la Ministra (abreviados: EA).

El intelecto mortal animal (del que hemos hablado arriba, con el tema de los enrejados de “luz” al hablar de los misteriosos circuitos mentales que el libro nos revela…)… ese intelecto mortal animal… el de los animales de todo tipo… hace seguramente lo mismo en cuanto a esas pulsaciones “rítmicas”… salvo por el número de circuitos: pulsará rítmicamente en uno o varios de los cinco primeros EA de la Ministra.

Por lo tanto, como vimos, esos seres inferiores también compartirían de alguna manera la mente cósmica (en un nivel no personalizable), y por lo tanto compartirían la sustancia de la mente mortal (que es el Espíritu Infinito, para toda mente mortal).

Como dijimos: esos organismos invisibles expresan la relación entre ellos y el entorno. Es decir, expresan la relación entre ellos –como seres que tienen una identidad no-personal– y su entorno.

Entonces, vamos con el tema de la relación, es decir, a cambiar un poco quizá la mentalidad o el marco mental que tenemos sobre algunos conceptos fundamentales (si nos hace falta).

Y el concepto más fundamental quizá es el de relación.

La relación es de cierto modo algo que “crea” novedad y para ello de alguna manera se tiene que alimentar de potenciales invisibles (para poder hacer esa “creación”). Y por cierto, en el caso de la relación que existe en las Deidades centrales (que es Padre-Hijo, para empezar)… parece que, en ese caso de “relación”… se revela que esos “potenciales” son los tres Absolutos que se presentan solamente como eso, como Absolutos: el Incalificado, el de la Deidad y el Universal.

La relación es siempre algo relativo a campos… y en general, digamos que a “campos de posibilidad”… campos donde la relación se expresa al dar los resultados que da… con todas esas formas que vemos que crecen en variedad, en complejidad…: las formas de los individuos que están en relación con sus entornos y con otros individuos (progenitores, etc.) que ya están expresando esa relación individuo-entorno antes de la llegada de una nueva criatura.

En esos “campos abiertos”, como vemos… se terminan fabricando “extremos” de relaciones… es decir, se fabrican “las cosas en relación”: todos esos individuos, objetos o entidades que se pueden relacionar entre sí gracias a que ya está expresada esa relación individuo-entorno.

De alguna manera todo individuo en una relación está “fabricando cosas” (“mentalmente”) a la vez que el otro individuo lo hace… y en general a la vez que el entorno mismo también está “fabricando cosas”… siempre (como por ejemplo “mente maquinal”, en el caso de ser simples objetos, no vivientes, sin “chispa de vida”).

Esa fabricación, como digo, ocurre aunque sea de forma invisible… o bien, mejor dicho… quizá sobre todo ocurre en el “nivel invisible” de los circuitos coordinados de lo físico y lo mental.

Y eso “invisible” sería lo que se expresa de forma visible (continuamente).

Y un caso muy evidente e importante como ejemplo es el de la vida sobre la Tierra: ella terminó creándose su propia atmósfera de oxígeno para poder seguir expandiéndose en cuanto a la variedad de formas de vida.

Entonces, simplificando y volviendo atrás:

El libro lo retrotrae todo, en el fondo, a una única y primera relación fundadora de todo lo demás: El Padre Universal “con” el Hijo Eterno.

En el fondo parece que “el misterio de Dios” y de sus infinitas posibilidades creativas… tiene que ver un poco con el tema de la relación en general…, y con el tema que hemos comentado: que la relación es “creadora”.

Los términos que se relacionan de cierta manera van “después” de la relación… pues por ejemplo sucede lo que dijimos al hablar de la atmósfera:

– sucede que, si nosotros estamos vivos, en tanto que estos cuerpos concretos… es gracias a que la relación (la “relación vital” que es en sí misma esto que llamamos “vida sobre la Tierra”)… esa relación… ya se ha expresado durante millones de años de tal forma que ha conseguido crearse su propia atmósfera, y ha podido crear estas condiciones que nuestros cuerpos experimentan ahora (o nuestros “cuerpos y mentes”).

– Y los cuerpos vuelven una y otra vez a “usar”, “recrear”, “alimentar”… dicha relación individuo-entorno… conforme nacen más y más.

Por lo tanto, nosotros, como cuerpos vivos que “se relacionan con el entorno”, y que se relacionan entre sí… nosotros… en realidad, en el fondo… y si empezamos a intentar considerarlo todo “desde la creación interior” (si empezamos a intuir algo con respecto a todo lo que se revela en el libro sobre circuitos, etc….)… nosotros… no estamos antes que esa relación “generadora” de la que acabamos de hablar ahora… y que a su manera es “creadora”.

Aquí, entonces, habría que hablar quizá de la mente cósmica; y podríamos traer por ejemplo esta cita tan “global”:

16:9.15 «¿Es extraño pues que la mente cósmica se dé cuenta conscientemente de su propia fuente, la mente infinita del Espíritu Infinito, y que al mismo tiempo sea consciente de la realidad física de los extensos universos, de la realidad espiritual del Hijo Eterno, y de la realidad de la personalidad del Padre Universal?».

En cierto modo, como vimos, sucede algo así:
– todo está regado de mente cósmica (o impregnado o dotado)
– el objetivo es que esa mente cósmica… (que en nuestro caso es o son “circuitos individualizados” y personalizables… y, como vimos arriba… en el caso animal seguramente sean “circuitos individualizados” de tipo no personalizable)…
– el objetivo es… decíamos… que la mente cósmica se dé cuenta conscientemente de eso que dice la anterior cita…
– y todo ello finalmente puede tener lugar gracias al trabajo unificador de la personalidad,
– un trabajo que solamente puede tener lugar en un mundo cuando esa mente cósmica ha evolucionado lo suficiente; es decir, cuando ha expresado sus potenciales evolutivos lo suficiente… y gracias a todas las relaciones que a su vez van expresando la “relación vital global” (el soplo de vida) en forma de individuos-entorno…
– cuando ha evolucionado lo suficiente… decíamos…
– como para ser sensible a esos “espíritus ayudantes” superiores de la Ministra Divina.

Y entonces, volviendo de nuevo al tema de la relación en general: decíamos, pues, que “las cosas” que se relacionan entre sí… los términos o extremos de la relación.. en el fondo no van o no están “antes”.

Eso es lo mismo que decir lo siguiente (con la revelación en la mano, y si lo decimos muy rápidamente):

Nada existe sin Dios (es decir, sin el Espíritu Infinito, como “Relación de Relaciones”).

Por ejemplo, volvamos a insistir en lo de la atmósfera: ahora nos relacionamos con una atmósfera, como individuos físicos complejos.

Pero la relación más fundamental “va antes”… pues esta misma vida celular que ahora nos permite seguir vivos… y que es una vida que de cierto modo seguimos siendo y seguimos “teniendo” como cuerpos… esta vida… es exactamente la misma vida que hace mucho tiempo creó esta atmósfera, con su oxígeno (sería exactamente, en esencia, la misma vida… pero como soplo de la Ministra… pues cuidado, me refiero al soplo o esencia vital, y no a que sean exactamente los mismos cuerpos… claro está).

(Y además, parece apropiado decir que ahora sería un buen punto para hablar de las relaciones de la Ministra y del Hijo Creador con el tiempo y con el espacio (en tanto que son esas personalidades creadoras básicas para nuestro universo local).)

La relación es, pues, en el fondo, “creadora” y potenciadora de sus términos… de los términos que se relacionan.

Y esa precedencia de “la relación” quizá habría que entender que “se ve”, que se puede captar por todas partes… o bien que cae… que cae como “en cascada”… como “dato”… hacia casi todos los ámbitos de realidad… habidos y por haber –por lo que hemos dicho sobre el Espíritu Infinito–.

Es decir, que en la labor creativa todo depende del “tercer término en concordia” (el Espíritu Infinito)… que es de cierto modo lo que expresa “la relación primordial”… y que será en definitiva la sustancia de toda relación posible.

De hecho esa Fuente-Tercera, el Espíritu Infinito (que recordemos que también lo llaman Actor Conjunto, Dios de Acción, etc.)… es, literalmente, para el libro, la sustancia de la mente mortal.

Y todo organismo viviente sería mente mortal.

Entonces, aquí, en general, prácticamente todo lo que “se mueve” está motivado de estas dos maneras (caso vivo y caso inerte):

– o bien en el caso “vivo”, de los seres vivos… tenemos que está “ministrado” con un tipo de ministerio que creo que es llamado “viviente” por el libro… y para dar lo que normalmente llamamos vida o “seres vivos”… y esto es, como vemos, lo que “ministra” la Ministra Divina… que actúa a modo de “particularizadora” del Espíritu Infinito en este espacio localizado… en comunión con el Hijo Creador…

– o bien, si vamos al caso inerte… toda materia aquí está motivada e inyectada de espontaneidad (como dice literalmente el libro en la cita que en seguida copiamos)… toda materia está así “motivada”… desde adentro… también por unos agentes inteligentes de la Fuente-Tercera… Y además, lo inerte en general tiene detrás muchas otras misteriosas manipulaciones que parece que realizan otros muchos agentes… y que para empezar son manipulaciones que se realizan sobre el Absoluto Incalificado… y luego sobre los circuitos invisibles de la energía física… o al establecer esos circuitos, etc.

Es decir, que aunque la materia más inerte no aprenda por experiencia… a su modo sí que de alguna manera “lo goza”… y ahora vamos con la cita… de alguna manera “lo goza”… decíamos… pues está motivada por: «los agentes de la Fuente-Centro Tercera [que] son las palancas inteligentes que motivan el nivel material e inyectan la espontaneidad en el mecanismo de la creación física» (9:3.8).

Para mí, lo anterior sobre las “palancas” expresa una vez más, también para lo inerte… que de alguna manera nada ha podido “escaparse” realmente de Dios… y que en él nos movemos, etc…. como dicen las citas aquellas que creo que son bíblicas.

Y esto tiene que ver también con el tema de “la relación en general”… tal como lo comentábamos arriba.

Entonces, aunque sea “inconscientemente”… incluso la materia misma –tan “inconsciente” ella– se nos dice que radica en el Paraíso a través de lo que el libro llama “núcleos de los ultimatones”.

Y en el Paraíso dicen que no se puede distinguir, o no del todo… entre la energía y el espíritu (o al menos dice, en 12:8.14 que: «En el Paraíso, las tres energías física, mental y espiritual están coordinadas». Y en el Paraíso, para esa coordinación supongo que no necesitan circuitos… o que parece que no los necesitan –lo cual no debe significar que el Paraíso sea menos complejo–).

Así es que… aquí parece haber algún “truco” a pensar… algo para reflexionar.

Volviendo un poco al tema de los animales (para terminar).

Entonces, en los seres vivos, por muy automáticos que a veces nos parezcan, hay aprendizaje durante la evolución… aunque no sea visible en el nivel individual de por ejemplo “una hormiga” suelta… individualmente hablando… sino solo en el nivel de la especie.

Los insectos seguirían siendo en sustancia ese mismo “encircuitamiento” de la mente cósmica (pero no personalizable).

Como vemos, esta revelación está iluminando el tema de “los instintos”.

Estos instintos dependen de (o son) esa continua “pre-espiritualización” que lleva ejerciendo la Ministra en el planeta durante millones de años… y en la cual su mente-espíritu consigue algo:

consigue que esas partes de su mente-espíritu, sus EA… aprendan algo, se ejerciten, por así decirlo, de alguna manera. Y, como nos dice también… eso sucede aunque el Supremo no queda directamente afectado por ello… sino solamente importa para empezar que se da esa especie de “aprendizaje” en la Ministra… eso que parece ser un ejercicio para la Ministra… para sus cinco primeros ayudantes-adjutores de la Ministra, y durante millones de años de “inspiración” “subterránea”, invisible, de los circuitos mentales que preparan la posibilidad de la existencia personal (como nosotros) que ya sí tendrá repercusión directa sobre el Supremo.

El libro deja claro, como vemos en las citas, que el ministerio empieza desde lo invisible (y con más razón sigue en los insectos), y que, por lo tanto, hay mente… pues es un ministerio mental viviente (es dotación continua; es particularización de la mente cósmica en un mundo dado… continuamente).

Arriba hemos empezado un poco a comentar en qué sentidos podemos hablar de intelecto en el caso animal. Como vemos, tendría que ver con formas de representación que serían más… por así decirlo… más “intrínsecas” a los misteriosos “circuitos mentales”… pero que serían eso mismo: formas de representación.

Si no hay eso… no parece que pueda existir esa relación que llamamos “viviente” (por muy instintiva que sea). Si no hay eso, no puede darse o expresarse esa relación entre animal y medio.

Igual que nosotros tenemos imágenes con los ojos cerrados… y por lo tanto el cerebro no está procesando nada con los ojos… desde el nivel celular tienen una capacidad de manejar memoria y experiencia… de “digerir” algo en ese sentido… y por lo tanto cierta capacidad de tener y “ser” imágenes… aunque en otro sentido –pero igualmente depende del tipo de relación que tengan y que en parte son… todos esos seres inferiores: relación entre individuo y medio–.

El correspondiente “cerebro” podría ser por ejemplo toda la célula (centrada en su núcleo)… todo el cuerpo celular… y ella tiene una forma de “imaginar” para poderse relacionar con las demás células, etc… a través de los circuitos con los que se termina expresando esa relación individuo-medio.

Pero en su caso diríamos que “están menos especializados”… y ella no puede decir:

“oh, es mi cerebro quien debe tener esa imagen que ahora me sirve para seguir viva”…

Claro… no dice eso… porque no tiene cerebro y no puede pensar de ese modo sobre sí misma (aunque sí tiene que autopercibirse y por lo tanto hacer algo equivalente a pensar, en su nivel de “intelecto”).

En nuestro caso tampoco sería el cerebro en el fondo el que “tiene” muchas de las imágenes, en realidad, sino la mente (ese circuito individualizado de mente cósmica, que pulsa en los espíritus ayudantes de la Ministra).

La mente de alguna manera (como circuito, como enrejado o entramado) se las apaña para proyectar sus impulsos o protoimágenes (más fundamentales)… o los traduce… en algo que luego podemos decir que es “cerebral” (pero parece que lo decimos por simple comodidad).

Entonces, como vemos, esa “capacidad biológica” dependería de la larga labor de impregnación que hace la Ministra, desde la etapa vegetal… como comenta en el documento 34.

El “Espíritu” al que se refiere aquí es la Ministra (en negrita, por ejemplo, cuando aparece la palabra “vegetal”):

34:5.2 «El Espíritu comienza el trabajo de la progresión evolutiva en los mundos habitados empezando por el material inanimado del reino, dotando [endowing] en primer lugar a la vida vegetal, luego a los organismos animales y más tarde a las primeras órdenes de existencia humana; y cada concesión sucesiva contribuye al desarrollo adicional del potencial evolutivo de la vida planetaria, desde las etapas iniciales y primitivas hasta la aparición de las criaturas volitivas. El Espíritu efectúa esta labor en gran parte a través de los siete ayudantes, los espíritus de la promesa, el espíritu-mente unificador y coordinador de los planetas evolutivos…»

​Se nos revela pues, un agente unificador interno que parece que no podemos medir o registrar con aparatos… y que obviamente lleva “trabajando” en este espacio continuamente y desde momentos muy lejanos en el tiempo.
Por otra parte, algo que sí hemos registrado ya… y que nos unifica “exteriormente” con todo lo vivo, como vimos en otros mails…, es la célula –su núcleo con ADN–.

Todo lo vivo tiene eso mismo (todo lo eucariota). Y las células, la verdad… parecen expresar mucha “inteligencia” 🙂 .

(Aparte, es muy curioso que diga que también “dota” a lo inanimado. Al menos al principio, en el universo local… los trabajos del Hijo Creador y de la Ministra parecen ser también muy materiales.)

Este documento 34 nos dice que la vida es mantenida por la Ministra:

34:2.4 «La vida es proporcionada y mantenida por mediación del Espíritu Creativo».

Parece evidente pues que la revelación está narrando cómo sucede que el “soplo de vida” no es un simple: “soplo la vida… y ahí os quedáis” –lógicamente–.

Y por eso se habla de ministerio… y de “espíritus ayudantes”.

Y por eso ya se ha hablado tanto, arriba, de esa “mediación” que parece ser un tipo de impregnación continua, y que no podemos concebir intelectualmente ni de lejos… porque se haría desde un extraño interior no medible o no registrable… que es lo que de alguna manera “realiza” esa “dotación” (y podemos notar que han elegido una palabra curiosa del inglés: “endow”… para hablar de esa dotación).

El documento 34 emplea el concepto de impregnar alguna vez. Y de hecho alude a algo profundo y continuo por ejemplo cuando en 34:4.13 habla de las “corrientes direccionales” que parten de Salvington, y dice: «Todas las criaturas vivientes poseen unidades corporales que son sensibles y responden a estas corrientes direccionales». (Sobre eso supongo que habrá mucho escrito… para concretar más científicamente ya lo que querían decir los reveladores cuando hablan de las direcciones e incluso del magnetismo.)

Análogamente a eso, aunque en un sentido lejano y a su propia manera… parece lógico pensar que por ejemplo el ADN estará sintonizado todo el rato, en todo ser vivo… con el “campo ayudante” que es en parte la Ministra en sí misma (como “conciencia impregnante” y a su modo sostenedora). Y así, se conseguiría ese continuo “mantenimiento” de la vida por su parte.

Este mantenimiento supongo que tendrá que ver con cierta mediación, desde el interior, con respecto al modo de “plasmar” o de “deformar” los arquetipos… y ello gracias a todo el encircuitado que nos sostiene… coordinando “no se sabe cómo” los diversos circuitos de gravedad de esas misteriosas energías espirituales, mentales y físicas.

Es decir, por lo tanto:

toda vida estaría técnicamente “inspirada” (“subinspirada”, podríamos decir), por el trabajo impregnador de la dotación de mente que realiza la Ministra desde el principio… desde el primer soplo vital que ella “canaliza”.

Y los a veces denostados “instintos animales” son en realidad una “joya”… una base imprescindible para que luego pueda haber inteligencia espiritualizada que pueda expresar esa libertad que venimos aquí a expresar: La libertad de ser personalidades que pueden elegir reunirse, en el interior de su mente, con el Padre Universal… como es nuestro caso.

En general, quizá es importante preguntarse cada vez más sobre la interpretación de lo que El libro de Urantia dice cuando habla de que la realidad fundamental y arquitecta es el espíritu.

Ese “poder arquitecto” se debe materializar quizá con esa especie de “relación fundadora”… esa impregnación continua interna de la que hablamos… y que se dará quizá entre los circuitos de diverso tipo (mental, físico, espiritual…), y los arquetipos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

A %d blogueros les gusta esto: