Conexión de Luz literal entre Tierra y Cielo | Mensaje de Jeshua a través de Jayem. Octubre 2018, Polonia   Leave a comment

[botón de escucha directa del texto de la transmisión que se encuentra abajo:

(enlace al audio)]

foto-flor

¡Hola!
Este audio enlazado arriba, y el texto que se encuentra aquí abajo, es un mensaje reciente, o transmisión, de Jeshua (Yeshua, Cristo, Jesús*)… a través de Jayem.

(Enlace a la carpeta que contiene este y otros audios (ver subcarpeta llamada Otras-transmisiones ) : enlace).

Aquí, entre otras cosas, la Voz de Cristo nos invita una vez más a la sencilla práctica de ser literales “puentes” de Luz, entre Cielo y Tierra, con todo el cuerpo-mente… para lo cual es muy importante la Tierra, para muchos de nosotros.

Al final también hace referencia a Helen, es decir, a la transmisora del curso de milagros… al recordarnos que todo esto va simplemente del significado real de la frase “Cielo y Tierra pasarán”… que no significa más que ellos se harán un solo estado, fundidos… ambos… Tierra y Cielo… en un solo estado (Amor).

(* además de todos esos nombres, al Cristo también lo podemos llamar “Hijo Creador”… que es el que nos toca en este universo, digamos que… como “hermano importante”… en la configuración de estos dramas que llamamos mundo 🙂 ).
___
Traduzco y grabo, pues, en audio, la mayor parte del mensaje (ver enlace arriba… y abajo el texto).

Contiene toda la primera parte… con el meollo de la cuestión, y dejo solo unos pocos párrafos finales de esta transmisión para otra ocasión (para lo que será la segunda parte de este audio y audio-texto):

«Aquí tenemos una transmisión que Jeshua dio en Polonia, bastante profunda y poderosa. Nos da una práctica concreta (y si queremos saber lo que está detrás y es previo a la forma… no serán las ideas metafísicas las que lo revelen… ¡sino la práctica en la Luz!).
¡Disfrutad!

Jayem canaliza a Jeshua en Varsovia, Polonia. 2 de octubre, 2018.

¡Ahora, comenzamos!

Efectivamente, saludos para vosotros, mis preciados y antiguos amigos. Y sí, saludos a vosotros, que habéis atravesado todo tiempo y todo mundo para reuniros, no por accidennte, sino por un antiguo plan… y comenzar la restauración y el regreso del Alma misma de la humanidad a manos de Cristo.

Vosotros realmente estábais conmigo, en el antiguo comienzo, desde antes de que el tiempo existiera… y juntos concebimos el tiempo para descubrir todas las posibilidades de nuestro propio poder creativo.

Nunca ha habido separación, salvo dentro del aspecto perceptor de la Mente, y ello, para que podamos experimentar pérdida, fragmentación, aislamiento, alienación. Y a partir de estas cosas produjimos miedo, que instantáneamente hizo surgir la culpa. Aquí es donde realmente comienza el viaje de la separación… un viaje fuera del Reino del Cielo.

Todos y cada uno de vosotros ha conocido muchos viajes, muchos mundos, muchos matices de culpa y de miedo. Y no obstante, os digo, todo ello fue planeado; no fue una equivocación ni un error. Pero os habéis percibido de forma tan intensa como siendo creadores de error… que comenzasteis a creer que vuestra existencia misma es un error. Y cuando eso tiene lugar, se establece la separación.

Una vez ella en su lugar, se da efectivamente una experiencia de la pérdida, y de todo lo que proviene de ella: un mundo irreal, que se ve impulsado continuamente a encontrar aquello que satisfaga la aterradora ausencia del Amor, para llenar el hambre de la pérdida.

Y así, el santo Hijo de Dios ha olvidado al Padre. Y, no obstante, y de mil maneras, os susurra suavemente, mientras atravesáis una y otra vez el tiempo… el susurro de vuestro conocimiento de que lo irreal no puede ser Real.

Me habéis oído decir, o describiros, que una Voz calmada, que no es la vuestra, os susurra, os recuerda, os recuerda, os recuerda…: no temáis, continuad. Pues, de hecho, conforme habéis llegado a probar los efectos de la separación, también al mismo tiempo habéis concebido el deseo de transformar lo irreal en lo Real.

En todo momento de irrealidad, habéis sido movidos por un deseo de Realidad. Y en este profundo proceso energético, ya estábais implicados en la encarnación del Cristo, aunque no lo reconociérais, si es que tenéis a bien admitirlo ahora.

Y eso comenzó precisamente en el campo de todo lo que era irreal, y que estaba lleno de sueños de terror y de pérdida, de fragmentación, de aislamiento, de alienación, de auto-odio proyectado como odio a los demás… reducido a la única capacidad de consciencia que es posible tener en la separación, cuando todos los demás se ven reducidos a ser solo un objeto del que hay que tratar de extraer lo que te devuelva la Vida.

Pero justo en ese mismo momento, estábais construyendo el deseo, mediante vuestro anhelo… de transformar lo irreal en lo Real. Fue la experiencia misma de la separacion lo que construía el deseo de regresar. Pero, en verdad, aunque os la creyérais muchas veces, atrapados, como estábais, en una esfera de percepción que solo podía ver de una manera… ese regreso a Casa tenía que significar abandonar todo aquello que se odia y teme. Pero, en Realidad, así estábais plantando las semillas, estableciendo los caminos, con los que la Luz del Cielo puede descender a la Tierra y de hecho descenderá.

Sois el Cristo. Yo soy el Cristo. Compartimos esa Única Mente, y nunca hemos dejado de crear a partir de ella. Y al establecer un mundo irreal, y la experiencia directa de la pérdida de la plenitud… hemos estado descubriendo y estamos descubriendo que todo poder, bajo el Cielo y en la Tierra, sigue dentro de nosotros, mediante el traer el Cielo a la Tierra. Por lo tanto, nunca habéis fracasado, en ningún momento, de ninguna manera.

Pues la experiencia misma de un fracaso reconocido, suscita un dolor que ayuda a crear el deseo. Y esa energía del deseo es a través de lo cual la Luz puede descender desde lo Real hacia lo irreal, transformándolo en lo Real mismo. ¿Y qué puede ser esto sino Amor?

Y así, he comentado con vosotros cómo es que los lugares más santos de la Tierra están allá donde un antiguo odio se ha convertido en un amor presente… y donde lo irreal se ha vuelto Real, encarnado en la forma, concreta, específica… conocida y experimentada directamente… y donde habéis contemplado vuestro propio poder Crístico.

Mmm. Mientras este proceso ha continuado, dando literalmente nacimiento al tiempo… moviéndose a través del tiempo, transformándolo… ha habido una aceleración de la energía del regreso.

Todos y cada uno de vosotros habéis conocido una experiencia –en lo que llamáis encarnación… en varias vidas… en la Vida ocurriendo en el tiempo–, en la que habéis sentido que no había ninguna esperanza, que ni vosotros ni el mundo podría nunca transformar lo irreal en lo Real. ¿Conocéis esta experiencia?

Fue justo en esos momentos de vuestro mayor anhelo, y a veces en vuestra experiencia más profunda de desamparo… cuando las semillas del deseo, que están ahí entrelazadas… se veían también avivadas.

El poder estaba creciendo dentro de vosotros. Y gradualmente, todos y cada uno de vosotros, habéis llegado a conocer y a sentir que algo se está avivando… que algo se acelera en lo que llamamos “mi viaje”, y por ahora, está bien llamarlo así. Aunque vuestro viaje es el viaje de todos… y el de todos ellos, el vuestro. Mmm. Vosotros sois pues los constructores del deseo del Cristo y de su encarnación en vosotros y en todos los Seres, para que el mundo que surja llegue a reflejar el Cielo y se establezca en la Tierra lo que ya es en el Cielo.

Pues hay una dimensión, un lugar, donde continuáis, donde permanecéis y residís… en Unidad con Dios, en Unidad con toda la creación, en Unidad con el viaje de todo hermano y hermana. Mmm. Ese hilo de conexión no puede ser roto.

Y en este día, y en esta hora, hay de hecho una aceleración, una penetración de Luz que llega a lo que llamáis la matrix de la humanidad, y ahora os lo estoy diciendo de forma muy literal… sí, está ocurriendo ahora mientras os hablo, mientras vuestros hermanos y hermanas… los que no parecen estar en esta dimensión… ya están uniéndose al deseo, al que habéis construído vosotros… de amar, de crear el camino por el cual llegue a descender a la Tierra una mayor afluencia de Luz, para así golpear a la matrix compartida de la humanidad, y enviar ondas de Luz a todas las Mentes, a todos los Corazones y a todos los Seres de este plano. Está ocurriendo ahora. Por lo tanto, abrid vuestro ser y recibidlo.

Mmm. De este modo, podemos ser perfectamente precisos si decimos que nace una nueva era, una nueva fase en la venida del Cielo a la Tierra. Por todo vuestro planeta, en esta hora, justo ahora con vosotros… hay seres tocados por la Luz, que producen visión de plenitud… de un final para las barreras, de un final para el miedo. Están experimentando Paz conforme desciende a través de la matrix de sus propios cuerpos y mentes… algunos de forma más consciente que otros, algunos intensamente aturdidos… otros riendo, y algunos, conociendo.

Si tenéis a bien admitirlo, así es, justo aquí y ahora… todos los seres actualmente encarnados sobre el plano terrestre están compartiendo la experiencia de nuestra unión. Pues es en la unión de este encuentro para lo que he enviado una invitación a todos y cada uno de vosotros a venir, y no simplemente para estar pasivamente conmigo, sino para uniros conmigo en la creación de ese vórtice que es capaz de recibir la Luz. Pues allá donde dos o más están reunidos en la vibración y en la atmósfera de la Realidad de Cristo, allá, Cristo desciende, para iluminar la oscuridad.

Ajá. No dudéis, pues, de vuestra importancia. Pues habéis recibido la invitación, y habéis venido. Y en este momento hay muchos Seres a vuestro alrededor. Los llamaríais “Seres de Luz”, aunque ellos suelen ver esto con humor, pues… hacéis como si vosotros no fuérais uno… y entonces ellos se preguntan cómo es que podrían ver en vosotros eso que vosotros veis en ellos, siendo ellos conscientes de ello, y vosotros no.

Sois el Ser de Luz. Sois tal como vuestro Padre os creó para ser, y lo seguís siendo eternamente. Todos y cada uno de vosotros… que estáis actualmente encarnados en esta Tierra, no estáis aquí por equivocación… en este momento, en este mundo… tal como está ahora… conforme se ve sacudido desde su núcleo. Pues cuál será su núcleo… sino, primero… un deseo de lo irreal… y luego, el deseo creciente de lo Real. El mundo solo puede ser un efecto de vuestro deseo de crear.

Abrid ahora el portal del Corazón; permitid que el Corazón se relaje, miradlo con vuestro ojo interno, y permitid que se abran sus compuertas. Ahora, mirad hacia arriba desde el Corazón, por encima del cuerpo. Hay una Luz que desciende, ahora; dejad que se acerque más y más, sentid cómo penetra a través de lo que llamáis la coronilla, y desciende al Corazón. Y ahora, sabiendo que sois el poder por el cual todas las cosas llegan a suceder… con el ojo interno, en el conocimiento de ese poder… ved y permitid que esa Luz explote hacia fuera en todas direcciones, desde vuestro Corazón. Sed testigos, dentro, con el ojo interno, de cómo toca a otros Seres que nunca habéis visto… mientras… juntos, ahora, aceleramos el descenso de esta explosión de Luz hacia la matrix misma de la propia humanidad.

Mmm. Ya no es el momento de tener que rezar y esperar a que grandes Seres de Luz vengan a traer Luz a la humanidad. Pues en este mismo momento –y, aunque muchos de vosotros me queréis, y algunos, en diverso grado, experimentan su unión conmigo… algunos otros siguen incluso creyendo que estáis lejos de mí–… desde este momento, sois la encarnación de la propia Luz, y camináis por este mundo para extender la Luz en él, mientras camináis dentro de ella. Podríais decir que estáis siendo… cómo es ese término vuestro… siendo… cableados, conectados… más que nunca antes… a los niveles y a las dimensiones de los Maestros de la Luz, de modo que la intensidad y la frecuencia de esa Luz pueda incrementarse. Sois quienes activáis y consumáis esta corriente, sirviendo a esta auténtica explosión de Luz para toda la humanidad, ahora.

Mmm. Oh, queridos amigos, para esto es para lo que habéis venido a esta, vuestra encarnación final. Pues mientras os relajáis y disfrutáis, recibiendo y extendiendo Luz, tal como hemos descrito… encontraréis que hasta el último componente de lo que puede ser percibido como no sanado… regresa a Casa, dentro de vuestro ser, para descansar en unidad con esa Luz.

Experimentaréis lo que podríais percibir como que las áreas más inferiores del cuerpo, que son simplemente los niveles más bajos de la Mente… se llenan de Luz, de mayor gozo, de mayor libertad y mayor paz.

Sentiréis, mientras poneis vuestros pies sobre la Tierra… y aquí hablamos concretamente de eso… de sacar vuestros pies de lo que llamáis asfalto, cemento… [concrete] lo cual es una manera muy astuta, y un símbolo muy astuto, para representar esa irreal posibilidad, la de que podríais separaros a vosotros mismos de la Santa Madre.

Así pues, tan a menudo como sea posible, salid del asfalto hacia la Tierra… y mientras camináis por Ella, practicad lo que se os ha dado… y Ella ascenderá, con Su energía, para encontrarse con vuestro Corazón.

Muchos y muchas de vosotros comenzaréis a experimentar la sanación de diversos problemas físicos, y os preguntaréis, ¿cómo sucedió eso? Mas, si eso sucede, es solo porque estáis dispuestos a recibir el mensaje esencial de esta hora.

Habéis venido para anclar esa Luz, para sentir que funde la Tierra con el Cielo, dentro de vosotros, más que nunca antes… pues ahora es posible experimentarla más intensamente que nunca antes, ya que el anhelo del deseo de regresar se encuentra ya lo suficientemente establecido, en la Realidad… de modo que ahora puede entrar una Luz mayor.

Y sois los constructores de ese deseo, conmigo, y con todos nosotros, que os conocemos, que os miramos con gran gratitud. Pues hay muchos de nosotros que han reconocido bien que esta esquina de la creacion ha tenido una historia particular a la hora de representar los dominios más intensos de la separación… a la hora de crear tal densidad de odio y de todo lo demás… que se considera que la Luz no podía penetrar de ningún modo. Pero todos nosotros sabemos que ninguno de vosotros se ha hecho nacer de nuevo aquí simplemente así porque sí. Y sí, quienes tengan oídos para oír, que oigan… pues si habéis venido ahora es porque sabéis lo que iba a pasar. Y habéis venido para servir en el anclaje de esa Luz, en este mismo momento.

Mmm. Sed pues, por lo tanto, aquello que sois, un Ser de gran Luz, y que sabe lo que va a pasar. No os distraigáis, no abandonéis vuestro recuerdo de esta Verdad. Permitid que esta Verdad os libere y cumpla con el propósito para el que habéis venido. Todos y cada uno de nosotros os mira, pues, y sabe que, lejos de ser un error, si estáis encarnados aquí, en este plano, es debido a vuestra compasión y vuestro amor. Habéis venido a lo que llamáis la matrix de la familia… la matrix de vuestro país… en el mundo de este marco temporal… para cumplir con este propósito. Y todo lo que habéis conocido no ha sido para nada más que para prepararos para este momento. No es pues tan sorprendente que pida permiso para comunicarme y para morar con vosotros, hoy, pues está escrito en las estrellas, hace mucho… y la página ha pasado, y hemos llegado a este momento.

Ahora, llevad de nuevo vuestra consciencia al Corazón. Desde vuestro corazón, conforme dejáis sus compuertas abiertas, llevad esa corriente de Luz bien hacia dentro… hacia la base del corazón… y permitid que lo que llegue a esa base abra a su vez las compuertas de dicha base del Corazón… hacia abajo. Y permitid que esa corriente de Luz se despliegue, cual pétalos de flor, fluyendo hacia abajo… a través de todo el cuerpo… que es simplemente la profundidad de la mente.

¡Bienvenida, Luz! Desead que descienda. Permitid que eso que contempláis como una inundación, esa afluencia… entre en todas las células del cuerpo, e incluso por debajo de lo que llamáis pies. Mmm. Interiormente pedid que la Madre Santa envíe sus energías de sanación de la Tierra, para que se encuentren con el descenso de la Luz, hasta que se toquen, bajo los pies.

Y sentid, sentid la cualidad de lo que podríais considerar como anclaje… como un profundo y empoderado deseo y reconocimiento de que en realidad no camináis solamente sobre el cuerpo de la Madre, sino que la Luz, dentro de vosotros, está profundamente enraizada dentro de Ella.

Conforme sentís eso, disfrutadlo. Tranquilamente, disfrutadlo. Y antes os dije que sois los que traéis el Cielo a la Tierra, mas, ahora, en ese flujo… ahora es el momento de que, dentro de vuestro ser, declaréis esta Verdad: soy el que trae el Cielo a la Tierra.

Permitid que la vibración de esta Verdad sea sentida por todas partes, dentro de vosotros. Y disfrutadlo. Permitid que ese gozo y esa Luz se muevan de nuevo en todas direcciones. Confiad en lo que veis, conforme veis cómo ella toca a seres que están en el otro lado del planeta. Confiad en las imágenes fugaces que lleguen… afluyendo a través del discernimiento de la Mente.

Continuad permitiendo que se expanda, hasta que se mueva por toda vuestra Tierra, por todo el planeta… y regrese a vosotros. Abrazad a todo el planeta y a todos los Seres en el poder de la Luz, en un poder que circunda, que rodea… Mmm, mmm, mmm. Y permitid que esa misma Luz penetre ahora hacia dentro, a través del corazón, y se despliegue de nuevo, suavemente, a través de lo que consideráis el cuerpo. Sabed que estáis unidos a todos y cada uno de los seres en este plano.

Ahora bien, después de tres de vuestros días en los que practiquéis esto al menos una vez en cada uno de esos días… comenzaréis a preguntaros lo siguiente: ¿Con quién querrías que me conectara? Y mientras estéis en esta cualidad de conexión, os enviaremos a Seres… y entonces, todo lo que necesitáis hacer, es darles la bienvenida, y permitir que esa Luz de conexión los envuelva, los acoja… y fluya a través de ellos. Y os daréis cuenta de cuándo eso se ha consumado. Puede ser tan solo en unos pocos instantes. Pero no os sorprenda si sentís como que continúan ahí. Solo seguid… Pues vosotros, de hecho, como aquellos que traen el Cielo a la Tierra… vosotros… estáis transmitiendo Luz al Alma, al Corazón y a la Mente de todos los que se os envíen. Estáis entrando en una fase de cooperación y de cocreación con nosotros como nunca antes existió.

Mmm. Ya que tenéis tiempo, este sería una muy buen uso de él. No requiere de ninguna circunstancia especial, sino de vuestra disposición a realizar esta práctica, disfrutándola a gusto. Pues en ese día habréis recordado esto: ya no soy un buscador de la Luz, pues soy quien la trae y la despliega a través del vórtice de la humanidad… y trabajo directamente con los grandes Maestros de la Luz, de los cuales soy uno.

Mmm. Mmm. Le pedí que dijera, a uno de vosotros que era conocido como Helen… y de hecho necesité pedírselo tres veces… pues en su ser había resistencia a esto…, que la frase “El Cielo y la Tierra pasarán”, solo “significa que dejarán de existir como estados separados”. Así pues, os digo, vosotros sois quienes traéis el Cielo a la Tierra… y estos se convertirán, de hecho, en un solo estado, en un continuo de Luz… en el que no quedará dimensión alguna fuera de la realidad del Amor.

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