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Representando lo irrepresentable de una forma impresentable

Así pues, he aquí una nueva entrega de lo mismo. He aquí lo irrepresentable (fig. 1):

En H vemos dos cosas ilusorias, le rodea o ve doblemente ilusorio: – la frontera que lo separa de D es su propia imaginación. – la pantalla —que hemos dibujado rectangular— que ve, como estando fuera de todo y fuera de sí mismo, es otra ilusión. Esa pantalla él cree, nosotros, etc., que le devuelve cosas a percibir que no están en él, en H. El no-dualismo, algo extendido universalmente entre la humanidad, pero que creemos que «no sirve para nada», nos habla de que nosotros no somos lo que por defecto creemos que somos, en absoluto. Tan una sola es la idea de la separación, a negar a niveles más globales, como una es la frontera de H (‘f’). Remarcar esto. Así, negando los ataques-culpa-etc. que nos han atado a la separación recreándola, en la burbuja de H (a dibujar como con resquebrajes…), negando eso nos acercamos a poder negar la frontera, y redimensionamos todo, viendo que el esto es nuestro propio sueño y que estamos verdaderamente en D.