Es sorprendente cómo, para no mirar adentro sin juicio, adentro de nosotros mismos en tanto que estamos compuestos de creencias (en la escasez, etc., unas creencias que realmente nos someten profundamente… y que son la clave de nuestro «despertar» si conseguimos algo así como «transmutarlas»…)… es sorprendente cómo nos escudamos en buscar afuera soluciones, de forma interminable, para representar nuestra propia impotencia… o a veces en pagar a maestros de esas largas tradiciones a veces algo «patriarcalizadas» a pesar de todo, de esas tradiciones orientales…