Necesitamos que el universo sea perfectamente democrático, por ahora es como si solo aceptáramos, por defecto, el propósito del ego para el universo: venir aquí a morir. Pero habría que aceptar «democráticamente», y trabajar, la posibilidad de que en este sueño que llamamos universo en realidad el otro propósito sea el de ir abandonando los ciclos de reencarnaciones ilusorias en los que nos vemos envueltos. Esto se consigue espontáneamente siendo felices, perdonando toda percepción, pero no hay instituciones realmente abiertas a esto, ni siquiera la mayor parte de las religiosas, pues ahí no aceptan la libertad total que supone decir que casi da igual lo que hagas en el universo (bondadosamente) pues el propósito de escapar de aquí es alcanzable en diversas condiciones, pues es un simple cambio en la mente, profundo, en cuanto a lo que elegimos en la mente (siempre estamos eligiendo ego, y podemos elegir lo otro, la escapada de aquí). El hecho de la «posibilidad democrática» de elegir «lo otro» seguro que es implementable técnicamente. Igual que ahora tenemos autopistas que técnicamente facilitan el desplazamiento, en el universo seguro que hay cosas más técnicas que permiten salir del universo (con la Fuente todo es posible, pues la Fuente está muy por encima de este universo que es meramente nuestro sueño). Quizá las pirámides fueran precisamente tales herramientas con diversos usos, y entre ellos, el de escapar de aquí.