¡De perdidos al río, y sin miedo! Mejor hubiera sido haberse enterado y haber hablado de esto, de estas cosas… de una forma algo anónima. Pero hay tanta gente ya que parece comentarlo públicamente; hay mucha más gente de la que yo creía. El mundo exterior (en este caso conspiraciones «cósmicas») refleja en parte el mundo del interior, es decir, ese mundo interior que, por una parte, es el ego, en su constante estado de «auto-ataque»: pensamientos de ataque y de victimización de uno o de los demás… saliendo en defensa propia o en defensa de gente «desvalida»… etc. Si estamos dispuestos a «limpiarnos dentro» (a mirar de frente sin miedo el mundo del ego interior, con sus problemas inventados… sus odios… su férrea creencia en la carencia-escasez… etc., etc..… admitiendo estas cosas sin miedo… y como una parte nuestra… pero sin darle más relevancia a este ego oscuro que a la luz que ya somos desde siempre e independientemente de lo que «nos ocurra»… esa luz que disuelve ella solita el ego oscuro… si se lo entregamos sin juicio ni miedo…)… si estamos dispuestos a «limpiar dentro»… decíamos… entonces las «cosas odiosas» de «fuera», de «lo social», deben poder verse más y más «claramente»… de forma más inocente… y debe, por tanto, facilitarse su limpieza. Así de importante sería la mente, ese bucle interior-exterior que conforma la mente en un falso conflicto cósmico entre luz y oscuridad. Está «fuera», pero solo lo parece: aunque las cosas que ocurran sean salvajes y a veces para nosotros tan incomprensibles, estando como estamos tan condicionados por nuestros «cerebros lineales» y culturas lineales… todo lo que ocurra será una oportunidad para responsabilizarse de ello dentro… y no ver la oscuridad más que en nuestras interpretaciones, es decir, dentro… y por muy injusto que «sea» el mundo al que hayamos venido (por ejemplo el mundo de los cebos tecnológicos, esos que nos distraen de lo que está pasando a nivel espiritual… en una especie de catástrofe programada o de castración y ralentizamiento programados de nuestro futuro y natural despertar espiritual). Todos tenemos una especie de ego, es decir, una oscuridad que no queremos sacar a la luz. En general no nos gusta reconocer y limpiar nuestros «odios», miedos… pues la identidad se nos iría en ello. Tal y como dijimos ya tantas veces… el mundo se fundamenta en gran medida en el ataque; este mundo desquiciado sería eso por un lado: simplemente «ego» en constante auto-ataque, algo también llamado «culpa» —pensamientos de victimización interiorizados y luego proyectados durante toda la vida. Pero en nuestra vida podemos practicar mentalmente algo que es muy importante: reforzar el «opuesto» de luz «contra» su falso opuesto, el de oscuridad; esto ha de hacerse, un poco paradójicamente… entregándole al opuesto de luz todos los secretos del ego oscuro… todo eso que no queremos mirar de frente: ese sentimiento ligero de ira —o no tan ligero…—, esos odios, esos automatismos, miedos. Debemos admitir todo eso sin más, sin juzgarlo… y enfrentarlo sin miedo en la mente llevándolo a la luz. Es preciso pues llevar a la luz interior, por ejemplo, los odios, aunque pensemos que no se puede mezclar la luz —tan pura ella— con estos «regalos de mierda». No, todo lo contrario: debemos mezclarlos para ir aprendiendo que las mayores atrocidades y culpabilidades no son nada. Así que es posible y es necesario llevar eso a la luz interior… que es lo menos «nuestro» en tanto egos… y lo más nuestro en tanto «realidad» o «espíritu» que va despertando; y entonces, como la luz no ve la oscuridad (pues simplemente la deshace desvaneciéndola…)… se acabó el conflicto ilusorio entre ambas. ¿Qué posible papel tiene «saber de la conspiración»? Todo depende de qué hacemos con lo que sabemos, y lo importante, como es sabido, no es tanto lo que «sabemos». Aunque, ¿qué pasa si esto que se empieza a saber tiene la capacidad de descolocarnos tanto que el efecto global no puede ser otra cosa que liberador, siendo quizá además hoy las condiciones bastante críticas? El mundo del ego se sostiene no solo por nuestro irreflexivo caminar por él en tanto egos inerciales —durante toda la vida o bien durante la mayor parte—… unos egos que repiten esquemas inconscientemente y que van creyendo que afrontan esa «muerte», que en realidad nutre la base de nuestras «vidas», y sin realmente afrontarla… es decir, mirando para otro lado. El mundo se sostiene, en diversos ámbitos —unos ámbitos más liberadores que otros—… se sostiene también por algo que en un primer momento nos es difícil de «creer»: una especie de conspiración cósmica de una raza no humana, Anunnaki, que parcialmente nos modificó, o nos semi-«fabricó»; se trata de una conspiración parcialmente de ellos «contra» nosotros, en una especie de trabajo de «ganadería interdimensional» (se trata de aprovecharse de la exacerbación y el cultivo del ego en nosotros, con las sociedades tal y como las vemos fundadas en miedo, escasez, super-población caótica por efecto del miedo y la industrialización de dicho miedo… etc.). Antes que decir que esto sea algo en lo que «creemos»… más bien diríamos que esto se va «sintiendo»… sintiendo al ver que tanta gente denuncia lo mismo o prácticamente lo mismo. ¿Cómo lo «saben»? Lo saben por ejemplo debido a vivencias propias, relativas a por ejemplo ese aspecto parcial de la conspiración que es el de la existencia de una red al parecer amplia de bases subterráneas. O lo saben por esa especie de «transmisión telepática» que son las llamadas «canalizaciones» (de Pléyades, Sirio, etc.). Se estaría dando, en este planeta (esa es la hipótesis que vamos rellenando de intuiciones, sentires, datos, textos, etc.), una especie conspiración a nivel cósmico, una de largo alcance en el tiempo y que mucha gente empieza a sacar a la luz de nuevo, masivamente, desde hace no muchos años… y por diversos medios. Son numerosos los grupos o la gente que denunciaron o denuncian, implícita o explícitamente… o bien que simplemente informaron sobre todo esto. Y con su trabajo se nos facilitó ahora el poder ver ese «movimiento» del ego «afuera»… en los hechos denunciados. 1. En primer lugar podríamos hablar de los testimonios indígenas, que tan machacados fueron desde occidente, tan denigrados, tan tratados con desdén (al final era un poco al revés, ellos eran más evolucionados, pues el movimiento del espíritu es la evolución natural de nuestra especie en tanto que somos multi-dimensionales, en tanto que nuestra consciencia realmente no está en la materia, sino que solo la nutre, miedosa de querer ir aceptando el resto de lo que compone este universo, en el único trabajo gozoso universal: el del despertar). Varios grupos indígenas (dogon, hopi, maya, etc.) ya hablaban de nuestro origen en las estrellas, e incluso a veces hablaban de seres reptiles que de cierto modo nos tenían en parte a merced, y que vendrían a ser lo mismo que los dioses sumerios… el yahvé de la Biblia… etc. (nos tendrían en cierto nivel «a merced» —según lo expresaríamos ahora— sobre todo en cuanto a controlar nuestro «despertar» natural hacia cierta multidimensionalidad del espíritu… algo que es verdaderamente liberador hoy, en la Tierra —y algo que mucha gente experimenta pese a las pretendidas trabas que se han impuesto en la red que llamamos sociedad: trampas mentales así como también más etéreo-tecnológicas). 2. Tenemos también varias personas en el mundo que han canalizado información, textos… de una al parecer alianza entre sistemas en Pléyades y Sirio (en distintas densidades o dimensiones). También otros con vivencias al parecer directas que nos darían datos sobre el tema (Inelia Benz, George Kavassilas…, todos los entrevistados por el «proyecto Camelot/Avalon»… etc.). La primera alianza, pues, con sus comunicaciones pretende ir facilitando nuestro «despertar»; ellos están ligados con nuestra historia, tal y como más tarde estuvieron ligados los Anunnaki y compañía, que es la raza que en parte indirectamente (ayudada de por ejemplo «linajes híbridos») llevaría pastoreando hace bastante tiempo el planeta humano. Y esta alianza pleyadiano-siriana nos facilita «despertar» a su manera… con sus simpáticas y a veces muy precisas «comunicaciones telepáticas» acerca de la naturaleza multidimensional de este universo… universo que es «conciencia» (ver acerca de esto la magnífica y vieja canalización de Seth)… y acerca de lo que ocurre en el planeta Tierra, ya sea en niveles histórico-planetarios… tanto como en niveles «cosmológicos». Este planeta es pues un cruce de caminos entre diversas razas, historias, anhelos…, etc. Nombres: Barbara Hand Clow y Amorah Quan Yin, etc (Pléyades); Patricia Cori (Sirio). 3. Más o menos también coincide con todos estos «datos» la información que maneja David Icke (para algunos controvertido, para mí ahora valioso pese a la a veces infame presentación de sus libros; es valioso porque dice muy claramente que solo el amor perfecto es real, todo lo demás ilusión, ilusión de reunificación en el amor perfecto, en la Fuente). __ En definitiva, lo que sacamos en claro es que los humanos, en cuanto seres espirituales, están «castrados» (en realidad en niveles cósmico-espirituales, insistamos, ha de contemplarse siempre como una auto-castración). Venimos entonces aquí, a «encarnar», a este mundo… a encarnar «nuestros espíritus»… en una especie de contrato de castración que se ve aquí actualizado, materializado, por la conspiración cósmica de la que hablamos (o por el simple acto «ganadero»)… en un devenir absurdo de las sociedades y sus sistemas… de las vidas… en la auto-destrucción humana destruyendo el ser vivo (multidimensional) llamado «Gaia» (Tierra)… pero que… como hemos insistido, es algo que primero está «dentro» de nuestras mentes. Primero está ahí dentro en la mente, y, por tanto, se trata de algo que en parte tiene que ver con nuestras ganas de no ser realmente felices, pase lo que pase «fuera» (por ejemplo, desastres personales… o sin ir más lejos esta misma «conspiración cósmica»… etc.); está dentro, por tanto… en nuestras propias ganas de no estar a gusto, simplemente porque sí —porque estar vivos sea un regalo y ya está.