[Atención: recomendaría hojear antes textos de Patricia Cori, Seth, etc., de los cuales hablo y enlazo en la entrada anterior; de hecho estas sugerencias sobre el sonido interior y su composición con «luz», etc., están sugeridas por Seth] Lo más importante en el mundo, para nuestras vidas… tal y como aprendemos en el Curso de milagros… debería ser o debería haber sido en mayor medida el examen o la simple incrementada consciencia de la cuestión del propósito, de la intención. No hay un fluir natural en el campo del ego, de ese programa que llamamos «universo físico»… pues la naturaleza del fluir en realidad no vendría del ego, del programa, sino de nuestra conexión con el otro principio, el de la Fuente o «Dios». El propósito sería entonces aquello que tiñe o no de sentido nuestras vidas… las experiencias; y lo hace para bien o para mal, sean o no fines «loables» (en último término eso es accesorio, pues no es el campo del ego quien los hace loables en sí)… sean o no, pues, intenciones aparentemente más o menos «egoicas». Todo el mundo, por cierto, viene a confirmar ego, y por tanto lo contemplamos como que «necesita» formarse un ego… en este mundo… en tanto que este mundo es ya desde siempre el despropósito de la dualidad… ciclos de dualidad… en el eterno retorno de esa nada que es la idea de la separación malinterpretada. Normalmente actuamos de forma condicionada, con intenciones, con propósitos… que son los heredados aparentemente «desde fuera»… así como programados mediante esas nuestras estructuras sociales… familiares… grupales… que imprimen el campo mental con unos patrones de intenciones, de propósitos que aceptamos acríticamente —pues aquí venimos a «ser programa» (a grandes rasgos, venimos a confirmar ego, independientemente de lo que creamos que estamos haciendo). Cuando tenemos una intención podríamos decir que vibramos de una cierta manera… o, digamos, pretendemos integrar «vibratoriamente» nuestra mente-conciencia (normalmente de forma inconsciente) con la del resto de cosas, procesos o personas del «mundo». Esa intención o sonido podríamos decir que potencialmente siempre es un transductor entre lo que Seth llama nuestros Sentidos Internos… y los sentidos físicos. Pongamos un ejemplo que podría servirnos para entender en una primera aproximación los crop circles (sin haber leído antes casi nada de esto):