Cabecera Web

Privado: "Datos abiertos": La Verdad como Visibilidad – la Verdad en acción (open data, la nueva evolución de lo público). Entrevista a Bernard Stiegler… etc.

____ __

Breve cita para contextualizar: Stiegler Antes de nada, citamos un comentario más general de Stiegler, para contextualizar. En él vemos cómo de sencillamente habla hoy, a través de Stiegler o de cualquiera de nosotros y en según qué ocasiones… esa «parte» de «Dios dentro de nosotros», del Dios/Diosa personal y susurrante que habita dentro nuestro. Es decir, que como cuando lo hace en nosotros, ahora también veremos hablar a ese Amor-Luz que nos cohesiona, que cohesiona todo… y en realidad produce todo lo que vemos en su « ¡ya funciona!… ¡y no tenemos que hacer nada! ». Ese anhelo, ese deseo más allá de la necesidad… esa parte o ese aspecto expresivo del anhelo… lo vemos aquí pronunciado; lo podríamos llamar anhelo de bien…, de bondad, de verdad. El anhelo se expresa esta vez en un lenguaje digamos «laico» o laicizante, pues como decíamos, se trata de un «filósofo» (cosa quizá más de moda en Francia, donde quizá se tocan más públicamente ciertas «profundidades» reales que parecen no tocarse tanto en España). Pero, curiosamente, ninguna filosofía puede ser del todo «laica», pues en los buenos filósofos parece que se tiene muy presente el que parece ser un problema clásico, y simple: el del alma y su condición ascendente-burbujeante. Se trata de otra entrevista, distinta de la que abajo traducimos (sobre «Datos abiertos»)— donde Stiegler dice esto sobre nuestros «problemas globales»:

«Opino que hay que reconstruir la creencia. Hoy en día necesitamos reencontrarnos con la existencia. Cuando se educa a un niño, también queremos que crezca como persona. Lo que define la vida humana radica en el intento de convertir el deseo en sublimación. Somos seres de deseo (que pueden ser negativos): el propósito de una sociedad civilizada consiste en la regulación de las pulsiones que cada uno lleva consigo para traspasarlo en el ámbito de la elevación y no de la destrucción. Cada ser humano necesita elevarse, y lo puede hacer de mil maneras distintas […]. En nuestra sociedad de capitalismo hiperindustrializado, lo que se busca es rebajar, nivelar, para que todos y cada uno se conforme a los intereses de la producción capitalista.» (Conversación con Jean-Cristophe Planche)

Civilización ¿Civilizada? Sí, el «problema» es que vivimos en una civilización muy «primitiva», ya que en gran medida todavía nos guiamos, íntima y colectivamente, por el principio falso de la separación y por el de «no hay suficiente», etc. Ya no tenemos por qué seguir eligiendo estos dos principios-guía, al menos no «inconscientemente» —tal y como parecemos hacerlo hoy mayoritariamente. La extensión del comercio, por cierto, la extensión del capitalismo…, a la larga va a irnos ayudando —pese a todo lo «malo» que se puede observar…—… ayudando… a «globalizar» también nuestra mente, en el sentido de ver que nuestro único problema era pensar que estábamos realmente separados de alguien o de algo. Al dejar de elegir esos «principios», el universo responderá con Abundancia y con Unidad… pues aquí, aunque no lo parezca, se hace nuestra verdadera voluntad —pues…, tal y como se dijo hace mucho tiempo…: el reino de los cielos está en nuestro interior. ¿Y cómo es eso? Sí, porque el universo realmente se dirige desde nuestro interior, es decir, desde nuestras creencias (si creemos en separación y escasez, se nos darán las condiciones para tener tales experiencias). El universo, tal y como irá demostrando más y más la «lenta» «Ciencia»… es una especie de proyección, una ilusión de la Consciencia… una ilusión que en el fondo se encuentra en algo que podríamos llamar… «una sola mente». Así, hasta que instalemos este planeta en una «era de luz y vida» (que son esas etapas a las que estarían destinados los planetas habitados, llamadas así en El libro de Urantia, que es una revelación fundamental del pasado siglo XX) nos veremos quizá pasando por diversas fases de transparencia. ¿Transparencia? Sí, las cuestiones personales nos darán igual (en el sentido ego, no en el sentido de nuestra verdadera realización, pues el hecho de la personalidad es clave). Mientras de ello se aprovechan hoy para hacer negocio con nuestros datos las industrias culturales…, esperamos, obviamente, que todo cambie para mejor, como siempre ocurre en el largo plazo… y que públicamente también podamos utilizar las nuevas e inevitables «posibilidades» que tenemos ya aquí, con la existencia del acceso a datos más o menos «íntimos». Se crearán y mejorarán las instituciones necesarias de control del uso de los datos… para conseguir ciclos virtuosos de individuación (es decir, procesos donde «todo gana»…, donde «todos ganan») en nuestra sociedad —es decir, circuitos de trans-individuación —como los llamaría otro filósofo francés clave y muy inspirado, Simondon, en el que se basa en gran medida Stiegler. ¿Trans-individuación? Un ejemplo de transindividuación sería una verdadera política, por ejemplo. Dichos circuitos de transindividuación podríamos definirlos así: como aquellos donde: