[Seguro que un preludio de la «próxima» vida lo tendré también en esta vida terrestre (espero «crear» esto «tan pleyadiano», también aquí…, algún día 🙂 … nunca se sabe… aunque todo será dejarse llevar 🙂 )] Con un poco de suerte…, por cierto… mi próxima vida es quizá «la última» del ciclo de «encarnaciones»… de estas tantas, «demasiadas», encarnaciones terrestres… donde tan duramente nos hemos creído la percepción…, hemos creído en la realidad del universo… es decir, hemos creído en la realidad del miedo… y «a pies juntillas»… …y donde tenemos tan poca consciencia de que en realidad no somos un cuerpo… sino solo espíritu…, es decir, que potencialmente «englobamos», y sin ningún problema, toda «posibilidad de universo»… todo universo. Aunque hayamos hecho de esta Tierra una especie de jaula-infierno… sin embargo el truco —como ya sabemos— es «conseguir» no sentirla como jaula…, pese a todo… en alguna vida de estas… aunque incluso estemos viviendo «en condiciones infames». Un día de la vida «adulta» en un planeta pleyadiano con «vibración más alta» que la Tierra 🙂 : …me levanto… bueno, antes de levantarnos, los «sueños» de antes de las 3 de la madrugada ya han sido preludio de la dicha del día «siguiente» (que experimentan todos los habitantes de este planeta)… …aunque… por la noche…, ya me he dado, nos hemos dado un paseo, con mi pareja «álmica» 🙂 —llamada «Nini» («ni estudia ni trabaja» 🙂 )—… nos hemos dado un paseo… entre los cañaverales de la zona donde vivimos… cerca del mar y de unas marismas. «Los niños» se quedaron con los típicos juegos nocturnos constantes…, en los que casi siempre están de noche (dormir es demasiado aburrido para ellos)…, en su estado de un mayor «estar en el limbo»…: conectan telepáticamente con muchos otros niños de la zona, por ejemplo… aunque también con los de otros planetas; a veces salen a jugar «astralmente»… y tal y tal. Nosotros, como adultos, tenemos ahora mismo más «dura» la percepción…, pero poco más… ya no usamos tanto el «cuerpo astral». Me encanta el sonido del viento entre las cañas, los carrizos… y por la noche los crujidos son todo un poema. El «ecosistema» es bastante parecido al terrestre, aunque por ejemplo todas las aves nocturnas brillan a la luz de nuestras dos lunas…, tienen luces que brillan muy flojito (sobre todo de un azul blanquecino). Nuestro clima es parecido al levante terrestre de la península ibérica, en primavera 🙂