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Parecidos sin coincidencias en la cercanía que pringa

Qué simple es el mundo. Somos seres que, en eso que parece la realidad, parece que nos parecemos. Nos damos cuerpos, como instrumentos para la comunicación. Los cuerpos en una relación. El «habla», los mismos 5 sentidos…, y más o menos las mismas «necesidades». Los cuerpos aparecen ahí…, y parecen similares. Lo son para que sintamos esa cercanía, esa intimidad mediada por objetos y procesos. ¿Y la cercanía con un perro? Qué curioso. La cercanía. Parece que, en el parecer, a veces nos cuesta más digerir lo demasiado cercano; lo humano, el otro pringa. Es tan parecido el otro; y sin embargo por ello el más mínimo detalle es un mundo. No nos aguantamos a nosotros mismos y eso en gran parte es lo que se refleja en la enorme importancia de los detalles, en las relaciones humanas. Hay todo un mundo de distancia, mundo que ponemos ahí para que se vean claras las elecciones «diferentes» del «otro»… tan diferentes… su diferente forma de «elegir sufrimiento»… o de elegir disimular… … unas necesidades demasiado parecidas… que a veces se «solucionan» de muy diferentes maneras. …y entonces, el mundo se interpone, se pone entre nosotros. Al mismo tiempo que «un mundo» es lo que pretendidamente «compartimos» (falso). Hacemos un mundo que pringa, pringoso: el de al lado se parece demasiado, y en su parecerse tanto (a veces hasta se reivindica pertenencia: «mi hijo»)… en el parecerse… la más sutil diferencia en la satisfacción, en cómo nos conformamos y satisfacemos en nuestra vida…, deviene enormemente no digerible… … el otro pringa…, puede por ejemplo «competir» con nosotros :)… …la paradoja que venimos a resolver vida tras vida aquí… ¡ay que me quitan a mi novi@, ay! 🙂 ¡Ay que no conservaré esto o lo otro! Es un mundo que precisamente solo existe para que tal cosa pueda suceder —el juego de la separación, a ver si una vez más nos creemos como tontos que las pérdidas son reales. «El otro» también manifiesta lo más grande —»en el interior». Porque pareciéndonos, como es lógico, compartimos una misma historia. La historia que al final se alimenta de una perfecta Comprensión. Qué curioso juego, entonces, en definitiva, entre «lo hormonal», las emociones-creencias… la manifestación de las sombras de lo cultural y las cargas individuales no integradas, los fantasmas literalmente presentes… … la vivencia del tiempo. Reflejando. «Hermanos» que pringan…, pero hermanos que son solo Luz… y solo tenemos que decirnos esto…, que insistir en ello… y eso veremos… la Luz en la que viven —por igual que nosotros, Luz. Lo que más nos molesta de los demás es Luz disimulada. El proceso que molesta es el disimule de la luz… tan cercano a nuestro propio disimular. Qué difícil es siquiera querer empezar a decirse todo esto. Todo pensamiento es luz…, y toda forma es pensamiento-creencia manifestado… en cualquier dimensión… Y en realidad solo somos luz acunada en el amor perfecto. Entonces, felizmente, ya está el tren en sus raíles, pues la eternidad que resta es ya solo una meditación sobre esto… a la luz de las cosas pringosas del mundo… y todo ello sin pensar… es decir, integrando mente y corazón, la mente en servicio… …a la Vida y en la Vida que somos: Dios * ____ * Dios nos cae mal. Es un hecho. Pero «Dios» NO nos cae mal debido a todas las historietas de las religiones… tan «malas malísimas» ellas… y todas esas gaitas… …nos cae mal porque sabemos muy profundamente, perfectamente, que Dios quiere a todos por igual, hagan lo que hagan… sean quienes sean… (sin embargo nosotros bien que querríamos que hubiera gente CONDENADA para siempre … o bien queremos ser nosotros por nuestra cuenta quienes corregimos… etc.). Menos mal, entonces, que así a bote pronto literalmente somos Dios (uno con…). Lamentablemente para nuestro ego, nuestra esencial mental (alma) fue creada por ALGUIEN… Y, mientras tanto, quien más quien menos al menos durante una etapa de su vida, es un «desalmado» —lo que es una simple constatación, en la vida de cada uno, de todos, pues NADIE se salva de tener un ego, es decir, de creer que está REALMENTE separado de los demás. ¡Qué creencia más profundamente instalada! ¡Ego! ¡Separación! ¡Diferencias hechas reales!