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Repaso del nivel físico: El plan lineal para la Tierra: «Manipulación espiritual» con fines de ingeniería cósmico-planetaria. La Atlántida del futuro que estamos en parte viendo a "evitar" ahora…, "perdonando". Intersección de probabilidades, tiempos y sistemas físicos

Índice: — La hipótesis que invierte todos los sobreentendidos de nuestro mundo — El sentido cósmico-físico de la manipulación espiritual — Soluciones — La historia la cuentan los vencedores: nuestro conflicto básico en el nivel físico superficial cósmico

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La hipótesis que invierte todos los sobreentendidos de nuestro mundo El universo, como «sabemos», tiene toda la pinta de ser un auténtico «cómic», una serie de escenas más o menos grotescas que un día podremos recomponer hasta la saciedad para deshacer todo miedo de nuestras mentes, colapsando pasado con futuro, en una celebración cada vez más «inmortal», celebración que «reunificará» todo sistema, toda «dimensión», toda percepción, disolviéndolos en la nada que configuramos, que quisimos ser, atacando el  Todo del que en realidad procedemos. Dentro de todo este potencial y aparente «absurdo» donde esencialmente vamos a poder actuar a través de nuestra integración, de nuestro sentir, vamos a plantear una hipótesis que a su modo clarifica, y en la que vamos a poder encajar en primera instancia todos los hechos más o menos subjetivos que tienen que ver con fenómenos extraños, con «extraterrestres», o en general con «dimensiones» y probabilidades. Esta hipótesis solo puede entenderse si hacemos un esfuerzo para abrir nuestra «mentalidad», y para acercarnos «intuitivamente» al material canalizado del que hemos estado hablando aquí (cuyos más importantes bastiones son el material de Seth y Un Curso de milagros, aunque en este artículo vamos a concretar, como ya hicimos en el blog, con Patricia Cori). Este material es información digamos que «inspirada subjetivamente» por voces o dinámicas «interiores», y que se da en diversos individuos que sirvieron y sirven para ello. Esto podemos empezarlo a «entender» —si no queremos separarnos de «lo físico»— por lo que se llama «memoria celular», que, según ya empieza a decirse incluso en medios científicos, guardaría muchas sorpresas. Tal «memoria» podría estar también enlazándonos físicamente, en potencia, con un «pasado genético», claro está, pero un pasado que sería en realidad algo en general cósmico, y no solo terrestre —y que además, de cierto modo, «contendría» en parte también el futuro (en potencia contendría todas las probabilidades). Leyendo canalizaciones hay muchos ingredientes que podemos intuir como en gran parte «correctos», y que tienen sentido si nos enfocamos en el propósito. Es decir, la inspiración universal que se trasluce en las canalizaciones y en la conexión que podemos tener con ellas no creo que sea una casualidad ni un despropósito. ¿Qué propósito tiene? La hipótesis que podemos plantear y que no parece en absoluto peregrina es que existe un cierto movimiento de liberación o expansión de la consciencia en cuanto a todos estos temas —que en un primer momento pueden parecernos «de ciencia ficción». Plantear esta hipótesis no parece algo peregrino porque, en nuestra propia vida, todos podemos darnos cuenta de que «ampliamos» nuestra consciencia, de que nuestra consciencia o percepción se expande. Entonces, la hipótesis solo sería un caso más, aunque particular, de este movimiento «natural». Por cierto, y muy en general, la «consciencia» —es decir, eso tan sutil que se mantiene a lo largo de la vida, tras los enormes y trastocantes cambios que «sufrimos»— es algo que de cierto modo experimentamos que crece. Y lo anterior quizá sea: — el hecho más simple, — el más universalmente experimentado por todos los individuos, — el más patente, — y el menos comentado hoy, en nuestro planeta, en toda su simpleza. Así, el propósito que se trasluce tras las a veces tan poéticas canalizaciones es el de liberar la mente, de forma «colectiva», hacia nuevas etapas en la «evolución» de algo que, en realidad, no sabemos qué es ni cómo funciona: la consciencia, «la mente» (pues ésta es algo que simplemente usamos, o que somos). Aunque recordemos que, como siempre, el «paso» más importante en «la evolución de la consciencia» es «individual», pues otra «gran hipótesis» de partida, a verificar, es la de que: — todo está unido, — que «todo está en todo», — que estamos en algo realmente «holográfico», — y que por tanto no existe separación alguna entre nada de lo «existente» —aunque así lo parezca. Es decir, se trata en parte de la hipótesis —que podríamos expresar quizá de la siguiente forma más familiar— que plantea que todo esto es un tremendo espectáculo, una especie de auto-engaño de la mente —para implementar una separación irreal. Y ahora expresamos de otra forma y ampliamente nuestra «gran hipótesis de partida». La pretendemos «verificar», primero, lógicamente, por «intuición». Es la siguiente, tan aparentemente peregrina:

Todo el universo (todos los cuerpos de «los demás», la materia, etc.) se encuentra en nuestra mente. Todo está en nuestra mente y nunca salió de ahí.

Es decir que, por tanto, solo hay una mente; la de todos es la misma y esencialmente somos una mente (aunque dormida, soñando separación, como veremos ahora).

Existe una sola mente aunque aquí parezcamos tan pequeñitos, tan víctimas de circunstancias fuera de nuestro control y tan separados unos de otros y de la materia en general —así como de otras probabilidades, «dimensiones», etc.

Entonces, todos seríamos esencialmente lo mismo.

Desde una partícula atómica hasta un ser vivo o un planeta todos somos, en esta hipótesis, y por así decirlo: puntos de focalización de la consciencia, puntos que creen que habitan y que conforman diversos patrones donde aparentemente desarrollar historias personales en ciertos campos de probabilidad —y, por tanto, con libre albedrío relativo a cada nivel.

Esta focalización es un proceso de proyección que, como mentes, de alguna manera realizamos más o menos automáticamente, y más o menos a sabiendas.  Al mismo tiempo, negamos de nuevo y de forma repetida cada vez que nos creemos vivos…, negamos nuestra verdadera realidad, la eterna (nuestra Fuente, o como lo queramos llamar).

De este proceso de negación —de nuestra verdadera Fuente o realidad— no nos acordamos, pero sería lo esencial para todo lo planteado. De cierto modo es como si sacáramos la «energía» —o la vida— de negar nuestra verdadera energía o Vida.

El «dato» anterior, fundamental en nuestra hipótesis, nos llega de Un Curso de milagros, que plantea claramente el «origen como rechazo», un rechazo de lo que verdaderamente somos: eternidad en otro tipo de realidad que nada tiene que ver con la perecedera realidad del tiempo lineal donde venimos tragicómicamente a «ser individuos». Este rechazo de lo eterno en nosotros solo nos estaría provocando, y continuamente, más y más «desastres», por estar persiguiendo una individualidad en realidad imposible en estos «embudos» de la vida, individualidad más o menos orgullosa de sus resultados físicos (ya que, en algunas vidas, podemos estar aparente y orgullosamente más satisfechos que en otras).

Así, nos sumimos en una especie de guión a múltiples probabilidades (en el «universo»).

Por tanto todos nos auto-absorbemos por igual y aparentemente con más o menos «placer» en estos embudos, aunque siempre con un miedo enorme de base por el anterior rechazo fundamental del que hablábamos.

En los universos «venimos» a ejercitar necesariamente nuestro libre albedrío, y a darnos la oportunidad de «despertar» de tal necesidad, realizando «bien» tal ejercicio, por así decirlo.

Esto sería hacia lo que apunta la «expansión» o «liberación de la consciencia», pues dicho «hacerlo bien» tendría que ver con una dinámica que no entendemos (porque no podemos explicarnos lo que es la consciencia o la mente, sino solo serlo)…, que no entendemos… pero que apunta a hacernos más fácil el sentirnos en paz y felices. Es decir, apunta a facilitar el poder aceptar nuestra realidad eterna, en nuestra mente. Si somos mente dormida y realmente no podemos entender lo que es la consciencia, la mente, sino solo serlo… entonces en menor medida aún podemos entender desde aquí nuestra realidad eterna, cuya paz y felicidad no podemos realmente comprender desde nuestros parámetros, sino solo aproximarnos, aceptando.

Esta mente-una, aunque dormida, tiene aparentemente un inmenso «poder», compartido por todos y por igual. Y, antes de «dormirse» en sueños de percepción, esta mente fue originalmente creada por dicha realidad eterna, unificada, y de la cual huimos al querer dejarnos «absorber» por estos embudos de proyección que llamamos «vida».

Los «embudos» son, por tanto, en nuestro sistema de realidad, todas estas «vidas lineales» donde implementamos la aquí tan creíble historieta del tiempo lineal… con todos estos universos, tan fastuosos.

Experiencias subjetivas que podrían ayudar a «ver ejemplos subjetivos», a «verificar subjetivamente» todo esto, son por ejemplo las de Kavassilas o las de Inelia Benz —como ya comentábamos por aquí. Soluciones Esta hipótesis puede resultar aliviadora de muchas cosas: ante todo es fundamental trabajar el hecho de que hemos elegido esta experiencia, con todas las consecuencias. Es decir, no nos podemos seguir quejando y quejando; no nos podemos meramente quejar de que estamos en una granja humana y que, por tanto, hay manipulaciones que no deseamos y que no podemos controlar, y que son realizadas por seres muy lejos de nuestro nivel en cuanto a por ejemplo capacidad de control mental, tecnológico, etc. —aunque parte de tales seres, o más bien sus acólitos, vivan muy cerca, en la Tierra, o bien en la Luna, Marte, etc. Nosotros en nuestro «interior» estamos co-fabricando con todos estos seres más o menos «cósmicos» todas estas manipulaciones que, en el nivel superficial físico, pueden parecer dañar nuestros cuerpos, cerebros, psicologías, etc. El sentimiento de víctima es en gran parte lo que mantiene todo este desaguisado de la separación, toda esta historieta tragicómica de la individualidad. Así que tenemos ahora la posibilidad de contextualizar, en este marco, los ingredientes que las canalizaciones plantean como esenciales para entender la última parte de la historia del planeta. Si bien parecen como «de ciencia ficción», sin embargo pueden ayudarnos a concretar el anterior marco o lo que llamamos «gran hipótesis», para así quizá poder entender un poco mejor una parte de «la historia» de este planeta a nivel físico en esta cierta línea de probabilidad —o «manojo» de líneas de probabilidad. La historia la cuentan los vencedores: nuestro conflicto básico en el nivel físico superficial cósmico La historia la fabrican los vencedores, y este universo sabemos que es esencialmente batalla. Y, aunque sea una batalla interior, las batallas externas reflejan dicha batalla interior. Así que… ¿de qué conflicto somos «herederos», qué conflicto refleja nuestro auto-engaño esencial (el «ego») en tanto que seres que se creen víctimas de algo «fuera» de ellos? Imaginemos nuestra historia personal como cuerpos físicos que vienen al mundo. Como cuerpos, nos creemos esencialmente víctimas de nuestro parto, pues no podemos elegir sus coordenadas (padres, lugar, nivel social, salud, riqueza, etc.). Como especie nos creemos también víctimas que no han podido elegir el tipo de evolución, el planeta en que «nacer», etc. Pero tenemos un problema que quizá distorsiona en general nuestra historia como especie: nada prueba realmente que en el nivel de la historia del cuerpo físico terrestre y nuestra pretendida «evolución» seamos simplemente hijos de este planeta y de su «naturaleza». Encontrar huesos en el suelo no prueba la hipótesis de partida (simplemente rellena un marco desde fuera, no desde el otro tipo de certeza que se irá introduciendo poco a poco en ciencia, y que tiene que ver con «la certeza subjetiva», con la certeza que llega de «la intuición subjetiva». Así, podemos acoger otra hipótesis de partida, como estamos ya haciendo, y entonces ver cómo casan o no todas las piezas dándonos certeza, acompañando nuestro particular movimiento de expansión de la consciencia o percepción, etc., aprendiendo a interpretar señales, signos, en nuestras vidas y en la historia, que nos permitan hilar más y más cabos o bien deshacer algunos. Esto es lo que hacemos de inmediato cuando empezamos a leer canalizaciones, pues aceptar lo dicho en ellas supone estar aceptando otras hipótesis de partida, lo cual es lo que chirría a nuestras mentes «científicas» que aún hoy reaccionan, defendiéndose, sin querer hablar por ejemplo, y por lo general, de que están defendiendo también un sistema social, un inmovilismo, etc. En realidad, y como ya sabemos, las canalizaciones y otros materiales apuntan masivamente a que nuestro origen sería algo que ahora llamaríamos «extraterrestre» —al menos «parcialmente extraterrestre». Es decir, en este nivel de la historieta tragicómica, en el nivel de nuestros cuerpos físicos, de estos vehículos donde venimos «alegremente» a ejercer este libre albedrío —tan importante a nivel mental—, en este nivel, nuestra «genética sapiens» podría haber sido algo esencialmente manufacturado. Así, seríamos en realidad una especie de remezcla, de remix fabricado en parte para satisfacer fines de otros humanoides en general (incluyendo quizá especies similares a la nuestra (y recordemos siempre que hablamos en un marco donde todos somos uno)). Así que un remix ligado a sus fines, tal y como unas ovejas ahora en parte están parcialmente modificadas, y atienden parcialmente a los fines (aparentemente de nivel físico) de unos seres con los que ellas no se comunican en el mismo plano: nosotros «los humanos» (en realidad tal separación sería también ilusoria). Siguiendo con el ejemplo de las ovejas, ellas pueden estar realizando su propio proceso de expansión de la consciencia, en su nivel, mientras los humanos extraemos leche, etc. Por tanto, nosotros, identificados como cuerpos, no seríamos completamente terrestres y nunca lo habríamos sido. Este sería, como decíamos en otros sitios, un gran no-dicho, o secreto estructurador de esta realidad delirante (ya hablábamos de cómo los secretos estructuran la realidad en por ejemplo las familias, al igual que los silencios en música y en el habla son tan importantes como las propias notas y los fonemas). En realidad, si nada está separado de nada, no habría aquí nada completamente «terrestre», sino que todo estaría siempre «constelado» con el resto del universo, aunque a su manera, dentro del nivel de consciencia, o dentro del «reino» particular —plantas, animales, minerales, etc. Si planteamos y aceptamos como «hipótesis» que todo ser físico tiene su tipo de consciencia, entonces aceptamos lógicamente que los planetas, las estrellas, etc., la tienen. Aunque las consciencias, si nada está separado, pueden potencial e idealmente comunicarse instantánea y libremente entre sí, y sean del tipo que sean y estén donde estén, la consciencia también podría ser medida —indirectamente «medida» por nosotros, y por medios digamos «usuales» —si atendemos a los cuerpos energéticos, o «auras», de estos astros, o, en general, de cualquier tipo de materia. Este tipo de radiación envolvente, que crea una cierta «burbuja» alrededor nuestro, tanto corporal como planetaria, es al parecer algo ya oficialmente «medible» desde hace varios lustros, tanto en el caso de la Tierra como en el de nuestros cuerpos. Imaginemos por tanto la hipótesis que ahora podría ser en parte correcta. Hay unas ciertas élites, más o menos enfrentadas entre sí a lo largo del tiempo, que a veces están en mayor o menor conexión (¿como «poseídas», quizás?), conexión con otros tipos de consciencia, humanoide o no, y que tuvieron que ver con nuestro alumbramiento como especie parcialmente «extraterrestre». Dichas élites sabrían del «verdadero fin» de los humanos o lo mantendrían más o menos difuminado a través de su tradición (un fin igualmente banal, en gran parte físico, que solo es importante porque nos liga con estos seres, estos «hermanos», en largas historias de co-fabricación, de co-sueño). Uno de tales fines podría haber sido, entre otros, y tal como se apunta por ahí, el de servir de «esclavos» en la extracción de minerales, metal, etc. El sentido cósmico-físico de la manipulación espiritual Pero existen otros fines más amplios, y son los que encajarían ahora con la «necesidad» de manipular espiritualmente una masa de individuos que, como toda consciencia, quiere despertar. Este fin más amplio está sugerido en las canalizaciones de Patricia Cori, como ya hablábamos en el blog. Por un lado para entenderlo hay que aceptar muchos hechos que ahora oficialmente aún suenan muy raros: — la vida puede poblar de forma abundante y exitosa el interior de los planetas, con seres por ejemplo parecidos a nosotros, y con quizá diversos tipos de «biología» (involucrando metales, silicio, etc., así como involucrando otros tipos de «dimensión» o de «sistema vibratorio de realidad»). — en todo punto de la ilusión o matrix espacio-temporal existe la posibilidad, mayor o menor, de enlazar con cierta cantidad de dimensiones o vibraciones «paralelas». Serían tanto universos similares a este, probables con respecto al nuestro, y donde tendríamos nuestro propio «yo probable», así como universos más «alejados» del nuestro, y que quizá se distanciaron «antes» de la particular evolución de nuestra línea o manojo de líneas de probabilidad. — en esta dimensión física, el Sol estaría enlazado de cierto modo con al menos otro grupo estelar, el de Sirio (a través de una gran órbita planetaria). Los habitantes de este grupo, así como los de otros sistemas estelares, han tenido relación con la Tierra «desde siempre»; así como en realidad también lo habría tenido nuestra propia consciencia, consciencia que sería «más vieja» que cualquier tipo de cuerpo físico, y más vieja que este planeta, y que podría haber estado relacionada desde siempre con la evolución física del planeta. En esta relación, un ingrediente fundamental sería «la evolución de la consciencia» que se dio o se «dramatizó», «físicamente», en el sistema de Sirio. — Por un lado tendríamos un «planeta frío», de «evolución lenta», que orbita entre Sirio y nuestro sistema solar (el llamado Nibiru o Nebiru). Este planeta contendría aún parte de dicha «consciencia», es decir, parte de los seres más o menos humanoides (viviendo dentro), que tuvieron algo que ver con la última modificación genética «humana» aquí en la Tierra. — Estos seres se proponen salir de la órbita de Sirio, y estabilizarse de alguna manera más cerca de «nuestro» sistema solar. — Para ello quizá podrían estar en cierta alianza ,»desde siempre», con otros universos probables; quizá con los universos que contienen ahora a los reptilianos, a este antiguo producto de la «evolución» terrestre, a estos seres «humanoides inteligentes» cuya evolución podría ser que hace mucho tiempo se hubiera separado de la «nuestra» (sea cual sea la forma en que se haya dado «nuestra» evolución como mente que proyecta sistemas perceptivos)…, en nuestros sucesivos retoques. Los «reptilianos» tendrían dificultades para poder vivir físicamente en este planeta, tal como lo conocemos ahora mismo, por su «estado vibratorio», ya que su probabilidad estaría «muy separada». — Relación reptiliano-nibiruana: quizá estos seres reptilianos también están en un «juego» o movimiento de reconquista o de re-enlace con respecto a nuestra realidad actual, y esto sería lo que les uniría a la consciencia de Nibiru (sea cual sea el tipo de «biología» que contenga este planeta que orbitaría entre Sirio y el Sol). — Tras el hipotético reenlace de los reptilianos con este universo, y tras el quizá «enganche» de Nibiru al sistema solar —si les saliera bien—, entonces las encarnaciones humanas —nosotros— ya no tendrían casi ningún cometido para ellos, si no es el de esclavos —y si es que pueden seguir conviviendo nuestros cuerpos con los suyos y sus sistemas en sistemas planetarios así reconfigurados, con esta ingeniería cósmico-planetaria. — En este juego, y ya sea que se corresponda o no con algo que realmente puede suceder o que puede «fabricarse» con los elementos físicos de este sistema solar y el de Sirio… en este juego… lo importante sería lo que estos «bandos» (al menos dos bandos) creen que sí es posible realizar en cuanto al tratamiento de los sistemas solares: las auras de los planetas…, manipulación de la atracción en función de un entendimiento más realista y simple de lo que supone la gravedad en relación con el magnetismo, relación que aquí ahora habríamos dejado que se tapara. No importa tanto si lo van a conseguir o no, si es posible o no, sino que estos seres crean que sí. — Se plantearía, por lo que llegó a Patricia Cori, que la granja humana puede servir «espiritualmente» para realizar el trabajo de atracción de Nibiru, en su momento. Esto sería lo que habría pasado con lo que llamamos la Atlántida, cuyo principal capítulo en realidad estaría en nuestro «futuro», en la etapa «atlante» que quizá viviremos algunos de nosotros cuando se vuelva a dar una catástrofe más o menos buscada por estas élites, al tener éstas ciertos «fines cósmicos» relativos al poder sobre el sistema solar (a todo este lío con el planeta Nibiru y demás). Estos son fines por tanto desconocidos para el común de los mortales, para nosotros, «el populacho», por muy «avanzados espiritualmente» que podamos parecer en según qué etapas. ¿Avanzados espiritualmente? Sí, una serie de humanos educados disciplinadamente en «meditar«, según lo que dicen estas canalizaciones, pueden ser manipulados (manipulando sus energías «creativas», su pensamiento en un sentido profundo de pensamiento, pues nuestra ingenuidad siempre puede ser explotable, lo cual no quiere decir tampoco que debamos ser desconfiados, sino que sí debemos estar plenamente abiertos a la locura que realmente supone este universo y las confrontaciones entre sus seres). Hay que hacer por un lado referencia al problema que hemos comentado en la principal presentación de la hipótesis-marco: el rechazo fundamental de nuestra esencia inmortal que configura en realidad la base de este mundo (es decir, que en realidad, por mucho que queramos aparentar, no queremos despertar, no queremos deshacer el ego, ser realmente felices, etc., y por eso somos perfectamente manipulables, y en infinitas formas). Podríamos por ejemplo ser manipulados haciéndonos «enviar«, en grupo, concertadamente, como civilización, la «energía» que es producto de nuestra concentración  mental, de nuestro centramiento «espiritual»-energético, como cuerpos energéticos, con sus dinámicas en el aura, con los chakras, etc. (la energía es en general pensamiento). ¿Enviarla? Sí, a través de ciertas configuraciones con cristales, etc., a un centro de poder. Este centro intentaría usar tal energía-pensamiento creativo para los fines que comentamos —y otros. Esto aparece así en la canalización de Cori y puede ser un ejemplo del tipo de cosas que pueden haber sucedido ya en este tipo de universo y que pueden suceder en el futuro con parte de nosotros poniendo ahí nuestra energía, más o menos inconscientemente.