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Privado: Introducción al aspecto más práctico de nuestro juego-Constitución para un planeta espiritual-cósmico

En el anterior texto, que trataba de lo que se puede «hacer» en ese juego que iniciamos en el blog acerca de una Constitución Cósmica… dábamos una lluvia de ideas muy básicas, introductorias… con a veces simplemente meros sesgos simplistas… y que surgen en parte de lo poco que nos acordamos de las pajas mentales metafísicas que tuvo G. Agamben, pero que son algo tremendamente interesante… y creo que «importante» *. En otro texto del que también echaremos mano… hablábamos muy someramente de Simone Weil y por ejemplo de la necesidad de obedecer. Y seguimos ahora, poco a poco, enlazando brevemente con cosas más pragmáticas, aunque siempre «sabiendo» que nuestra esencia (nuestro «reino») no es de este mundo… y que por tanto todo va a ser cada vez mejor y más bonito —es decir, como siempre, como quizá diría Leibniz… todo va a ir bien (aunque no lo parezca 🙂 ). Y es que el mayor Bien parece que viene justamente cuando ya no queremos esencialmente hacer el bien… pues vamos sintiendo más profundamente que estamos en el mundo sin ser de él. Así, todo puede ser cada vez más «siempre nuevo». Ya hablábamos, en El lenguaje de la vida, hace tiempo, de esa enormemente necesaria «sustitución espiritual» que estamos ya realizando… y que se va a dar sí o sí… —aunque ahora parezca que el sistema-mundo capitalista la intenta llevar a cabo «por su cuenta» («ego»), así como para mostrarnos una especie de auto-engaño. ¿Y cómo realiza al parecer ese autoengaño, nuestro sistema? Pues, entre otras muchas cosas, lo haría al darle la espalda al «cosmos» (a otras civilizaciones más avanzadas espiritualmente)…, a la Tierra, etc. Y esa sustitución correcta, que expresará la evolución real de nuestra consciencia… es la que tiende a un autogobierno con cada vez menos leyes (no como ahora)… y que dependerá de que los individuos asumamos cada vez más y mejor la «mirada espiritual» hacia dentro… esa tan siempre renovadora… esa mirada que «energiza» y que libera… fundada hace mucho tiempo por aquellas palabras: «mi reino no es de este mundo». Así pues, ese «reino de Dios», prometido, de entrada, por ese «espíritu» que encarnó en la personalidad ejemplar de Jesús… no es más que la expresión de una elección interior, de la elección que hace esto es posible… que elige darse cuenta de que es posible reflejar nuestro reino en esta Tierra… en esta dimensión tan «densa». En El lenguaje de la vida, trasladábamos parte del contenido de la revelación titulada Conversaciones con Dios (o libros posteriores de Walsch), y veíamos que:

La triada de: — moral, justicia y propiedad, …se sustituirá por la de… — funcionalidad, adaptabilidad y sostenibilidad.

Un comentario en “Privado: Introducción al aspecto más práctico de nuestro juego-Constitución para un planeta espiritual-cósmico”

un apunte borrador: En el blog últimamente estoy hablando de ¿cómo tenemos una «política» no-dualista? 🙂 Es decir, ¿qué hay de una política del «fluir»? Sobre este tema se ha hablado mucho. El problema que «tenemos», con el mundo, es que nos enfocamos en el «hacer», en «lo que se hace»… demasiado rápidamente. Así, hacemos y fabricamos cosas y relaciones para confirmar nuestras creencias. Esto está automatizado tanto a nivel colectivo como a nivel individual: — individualmente actuamos desde la creencia en que es lógico y necesario envejecer y morir, — colectivamente tenemos lo mismo: «el progreso» lo veíamos como algo que necesariamente conlleva destrucción… etc. Al actuar espontáneamente, normalmente actuamos como esclavos inconscientes de «la causa» del problema (de parte de la causa). ¿La causa? Sí, en el mundo el problema es que creemos tener clara la distinción entre «un valor» y «un hecho». Así, actuamos más o menos enfervorecidos sirviendo a tal esquema que parte y reparte el mundo entre hechos y valores. Así nos hemos dado valores y hechos prefabricados, y nosotros los hemos dado por supuestos. Sin embargo, los «hechos científicos» se fabrican… y los valores… digamos de entrada que los «valores» se valoran 🙂 … tiene que haber un proceso colectivo que realmente los mantenga como «esenciales», es decir, como valores. En la anterior «constitución» de esta civilización (la «moderna»…, con la distinción intocable entre «hechos» y «valores»)… una civilización que era «suicida» (que en alguna línea de probabilidad parece que se va a literalmente suicidar)… teníamos claro a qué «valores» servíamos… o qué hechos teníamos como incontestables. Esa constitución dualista de «valores» y «hechos» es una trampa. Actuando en ella, entre otras cosas nos ponemos a defender el propio esquema. Se trata de favorecer una estructura donde lo que importe sea no tanto el hacer… sino el aporte interior, mental y «sentimental» 🙂 , que la gente recibimos, automáticamente, por el mero hecho de estar cumpliendo una función, en el colectivo. Este aporte, este dar y recibir se traduce en un crecimiento en la capacidad de «valorar»… un crecimiento en comprensión y valores, en el buen sentido de «valores» (el que ve los valores como proceso relacional relativo a la duración). ________ Es increíble poder empezar a comenzar a darse cuenta de que «los demás» casi siempre nos cuentan nuestros propios pensamientos (juicios, condenas, halagos…). Claro, como todos vamos a descubrir… resulta que nos estamos «hablando» en una especie de monólogo mental-pajillero… y a través de «títeres»… —y todos somos títeres. Así que…, aunque veamos «fuera» pensamientos que parecen ajenos…, la mayoría son nuestros, en el mal sentido de «nuestros»; por tanto estos pensamientos tampoco significan nada. «Por eso» será que todo es tan fácil… y tan inaceptable. Si solo hubo UNO… ay

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